Shenzhen y Hong Kong, una historia común, distintos caminos

La historia de Shenzhen y Hong Kong se remonta a varios milenios. Antes de su incorporación a los primeros imperios chinos, el territorio estaba habitado por comunidades pertenecientes al conjunto de pueblos conocidos como Baiyue, asentadas en la región de Lingnan y vinculadas especialmente a la pesca. Tras la conquista de la zona por Qin Shi Huang en 214 a.C., el territorio quedó integrado en la comandancia de Nanhai y, después de la caída de los Qin, pasó a formar parte del reino de Nanyue. Siglos más tarde, se fundó Nantou, cuyos antecedentes se remontan al establecimiento de la comandancia de Dongguan en el año 331 durante la dinastía Jin del Este. La comandancia de Dongguan comprendía las áreas que actualmente corresponden a Huizhou, Zhongshan, Zhuhai, Shenzhen, Hong Kong y Macao. Su importancia se afianzó durante la dinastía Ming, cuando en 1573 se creó el condado de Xin’an y Nantou fue elegida sede de su gobierno.

Durante el siglo XIX, el condado de Xin’an perdió progresivamente buena parte de su territorio a raíz de las cesiones impuestas por el Imperio británico: la isla de Hong Kong fue cedida tras la firma del Tratado de Nankín en 1842, la parte meridional de la península de Kowloon pasó a manos británicas mediante la Convención de Pekín de 1860 y, en 1898, los Nuevos Territorios fueron arrendados al Reino Unido por 99 años. Nantou continuó siendo la sede administrativa del territorio restante, denominado condado de Bao’an desde 1913, pero fue perdiendo importancia a medida que prosperaba Shenzhen, situada al este. En 1953, la sede del condado se trasladó a Shenzhen y, con el posterior desarrollo de esta ciudad y su rápida expansión urbana, Nantou acabó integrada en la actual metrópoli.

Actualmente, la Ciudad Antigua de Nantou se encuentra en el distrito de Nanshan y ha sido objeto de un amplio proceso de restauración y revitalización urbana que ha respetado su trazado tradicional y ha permitido conservar numerosos edificios históricos. Antiguas residencias, templos y casas gremiales se han rehabilitado y adaptado a nuevos usos culturales, como museos, galerías y espacios comunitarios. Entre los principales edificios históricos de Nantou destacan la Puerta Sur y los restos de las murallas de época Ming, símbolos de la antigua ciudad; la Casa Gremial de Dongguan, testimonio de la actividad comercial de Lingnan; el Templo de la familia Wen, dedicado a Wen Tianxiang; y el Templo del Dios Guan, único santuario de Shenzhen dedicado exclusivamente a Guan Yu.

El parque Lianhuashan también conocido como el Parque de la Colina de los Lotos es un oasis verde en medio del mar de rascacielos de Shenzhen. Aunque sus vistas panorámicas del distrito financiero constituyen uno de sus principales atractivos, para la población local posee especial relevancia la estatua de bronce de Deng Xiaoping. Deng Xiaoping (1904-1997) fue dirigente del Partido Comunista Chino e impulsó una política de «reforma y apertura» que fomentó la inversión extranjera. Desde finales de la década de 1970, las reformas económicas promovidas por éste transformaron Shenzhen en uno de los principales centros comerciales y tecnológicos de China. Gracias a esto, Shenzhen es ahora la tercera gran metrópoli de China, junto a Shanghái y Beijing, y es el centro de la industria tecnológica del país. La estatúa de Deng Xiaoping caminando hacía la ciudad se instaló en el año 2000 coincidiendo con el vigésimo aniversario de la creación de la Zona Económica Especial.

Deng Xiaoping desempeño también un papel decisivo en las negociaciones con los británicos sobre el futuro de Hong Kong cuando se acercó el fin del arrendamiento de los Nuevos Territorios. Como resultado de estas conversaciones, se firmó la Declaración Conjunta Sino-Británica en 1984 en la que se establecía que el Reino Unido transfería la soberanía de Hong Kong a China y que el territorio se convertiría en una región administrativa especial bajo el principio de «un país, dos sistemas», que le permite a Hong Kong conservar un sistema económico y administrativo propio durante 50 años.

El puerto Victoria fue uno de los principales factores del desarrollo de Hong Kong durante el dominio británico. Su situación estratégica en las rutas marítimas entre China, el Sudeste Asiático y Europa, unida a la profundidad y protección natural de sus aguas, favoreció su conversión en puerto franco y centro de distribución regional. A través de sus muelles circularon té, seda, textiles y otros productos, mientras comerciantes, navieras, bancos y compañías aseguradoras establecieron allí sus operaciones.

Victoria Peak, el punto más elevado de la isla de Hong Kong, comenzó a desarrollarse como zona residencial exclusiva durante la segunda mitad del siglo XIX, cuando funcionarios y comerciantes británicos buscaron refugio allí gracias a su clima más fresco. Su acceso mejoró considerablemente con la inauguración del Peak Tram en 1888, uno de los primeros funiculares de Asia, que favoreció la construcción de viviendas y hoteles en la cumbre. Con el crecimiento de la ciudad, el área se transformó en uno de sus principales destinos turísticos. Actualmente, sus miradores, especialmente los de Peak Tower y sus alrededores, ofrecen amplias vistas del puerto Victoria, Kowloon y el perfil urbano de Hong Kong.

El templo Tin Hau situado cerca de Victoria Park, fue construido en honor a la diosa del mar y de los pescadores, Tin Hau, en 1747, fecha inscrita en su campana, aunque el edificio actual data del 1868. Fue una familia hakka procedente de Guangdong (provincia de Cantón) que se había instalado en Kowloon, pero que se desplazaba a menudo hasta la isla en barco, la que lo fundó tras descubrir un incensario rojo que flotaba en el mar. Pese a las reformas, el templo conserva el estilo arquitectónico de Lingnan, con figurillas de Shiwan (o Shek Wan) colocadas sobre su tejado verde.

Otro templo de la isla de Hong Kong es el Man Mo, construido en 1847 y que forma parte de un complejo compuesto por tres edificios. Considerado uno de los más antiguos, Man Mo es el edificio principal y está dedicado al dios Man Cheong y al dios Kwan Tai. El templo de arquitectura tradicional cantonesa conserva en su interior valiosos objetos históricos. Tanto el templo de Man Mo como el Tin Hau pertenecen principalmente a las creencias religiosas populares de las comunidades cantonesas, que combinan el culto a divinidades locales con influencias taoístas, budistas y confucianas.

Situado al norte de Kowloon, el templo Wong Tai Sin es uno de los templos taoístas más conocidos de Hong Kong. Está dedicado al Gran Inmortal Wong, una divinidad asociada a la curación y a la concesión de favores. El taoísmo, tradición filosófica y religiosa china, busca la armonía con el Dao (el curso natural del universo) y reúne prácticas de meditación, rituales, culto a divinidades e inmortales y técnicas adivinatorias. El taoísmo fue introducido en Hong Kong por Leung Yan-am, quien llegó en 1915 desde Guangdong con una imagen de Wong Tai Sin y fundó el templo en la aldea Chuk Yuen en 1921. Tras décadas como templo privado, abrió al público en 1956 y su popularidad aumentó con la llegada de población procedente de China continental.

El complejo presenta una arquitectura china tradicional de pilares rojos, tejados dorados con frisos azules, celosías amarillas y tallas multicolores. Entre sus elementos más reconocibles figura el Muro de los Nueve Dragones, inspirado en el de Pekín, así como varias salas dedicadas a distintas figuras religiosas. Una característica del templo es el kau chim. Los visitantes formulan una petición ante el altar y agitan un recipiente de bambú hasta que cae una varilla numerada, y, después, un adivino interpreta el mensaje correspondiente.

El monasterio Chi Lin, en el Diamond Hill, fue fundado en 1934 como retiro para monjas budistas. En 1998 fue reconstruido siguiendo el modelo arquitectónico de la dinastía Tang. Sus salas albergan imágenes del Buda Sakyamuni, de Guanyin (bodhisattva de la compasión) y de otras figuras del budismo, realizadas en materiales como oro, arcilla, madera y piedra. El complejo reúne dieciséis salas, una biblioteca, una escuela, una pagoda, un campanario y una torre del tambor. Sus edificios de madera de ciprés fueron ensamblados mediante un sistema tradicional de uniones talladas, sin emplear clavos, una técnica que expresa el ideal de armonía entre el ser humano y la naturaleza.

Frente al monasterio se encuentra el jardín Nan Lian, inaugurado en 2006 e, igual que el templo, fue proyectado según los principios paisajísticos de la dinastía Tang. Su composición ordena cuidadosamente colinas artificiales, estanques, cascadas, pabellones, puentes, árboles y rocas para crear una sucesión equilibrada de perspectivas. Aunque constituye un espacio independiente, el jardín funciona como prolongación visual y espiritual del monasterio. Juntos, Chi Lin y Nan Lian forman uno de los conjuntos religiosos y paisajísticos más singulares de Hong Kong.

En 1965 se fundó el templo Yaumatei Ten Hau. Igual que el templo Ten Hau de la isla de Hong Kong, este templo está dedicado a la protectora de los marineros y los pescadores y actuaba como centro religioso y comunitario. En su origen estaba situado en el litoral, pero con las sucesivas ampliaciones de terreno actualmente se encuentra a varios km de la costa.

Desde comienzos del siglo XX, la plaza arbolada situada frente al templo, Yung Shue Tau, se convirtió en lugar de reunión y entretenimiento. Allí fueron instalándose puestos de comida, vendedores ambulantes, adivinos y artistas de ópera cantonesa. El mercado creció especialmente después de la Segunda Guerra Mundial y quedó organizado como zona oficial de vendedores durante la década de 1970, dando lugar al actual mercado nocturno de Temple Street. Al caer la tarde, los puestos de comida, recuerdos, ropa y objetos diversos convierten el entorno en uno de los mercados callejeros más conocidos de Hong Kong.

La isla de Lantau, la mayor de Hong Kong, formó parte de las islas incluidas en los Nuevos Territorios arrendados al Reino Unido en 1898. A pesar del desarrollo de núcleos urbanos e importantes infraestructuras de transporte, conserva extensas áreas montañosas, bosques, humedales y una costa de gran valor paisajístico. Buena parte de su territorio está protegida mediante parques y reservas, lo que convierte a Lantau en uno de los principales espacios naturales de Hong Kong.

En la costa occidental de Lantau, se encuentra la pequeña aldea pesquera de Tai O. El rasgo más característico de Tai O son los pang uk, viviendas levantadas sobre pilares de madera encima de los canales y las marismas. Este tipo de construcción tiene su origen en el modo de vida de las comunidades pesqueras del sur de China, especialmente de los tanka, que tradicionalmente habitaban en embarcaciones. Al establecerse de forma permanente en la costa, prolongaron su vida sobre el agua mediante plataformas elevadas comunicadas por pasarelas. Las casas se construyeron así por razones prácticas: permitían aprovechar terrenos intermareales donde escaseaba el suelo firme, mantener las viviendas por encima de las mareas y amarrar las barcas directamente junto al hogar. Esta proximidad al agua facilitaba la pesca, el transporte y el procesamiento de pescado, camarones y otros productos.

Tras el levantamiento de las restricciones costeras impuestas durante la Gran Evacuación (o Despeje de la Costa), una medida impuesta por el emperador Kangzi entre 1661 y 1669 mediante la cual se obligaba a los habitantes de las zonas costeras a trasladarse al interior, Tai O fue repoblada y se convirtió en un importante asentamiento de comunidades tanka, hakka, hoklo y cantonesas. Actualmente, la pesca continúa formando parte de la identidad de Tai O, aunque ya no constituye una fuente suficiente de ingresos para muchas familias. Al mismo tiempo, el pueblo se ha convertido en un destino turístico conocido como la «Venecia de Hong Kong» y además de contemplar los pang uk, se pueden recorrer sus canales en pequeñas embarcaciones para observar al delfín rosado de Hong Kong (Sousa chinensis). Estos delfines, que se encuentran en peligro extinción, nacen de color gris y se vuelven rosados en la edad adulta. Nosotros también aprovechamos el viaje para ver a estos delfínes y nos sorprendió comprobar que verdaderamente son de color rosa.

En el interior de Lantau, se encuentra Ngong Ping 360, que consta del teleférico que conecta Tung Chung y Ngong Ping, el pueblo que fue construido cerca del monasterio de Po Lin. El monasterio Po Lin fue fundado por tres monjes procedentes de China en 1906 como un modesto retiro y fue creciendo hasta convertirse en uno de los principales centros del budismo chan de Hong Kong. Su nombre, asociado al «loto precioso», evoca la pureza espiritual en la tradición budista. Po Lin mantiene una activa vida religiosa y celebra ceremonias como el cumpleaños y el baño de Buda, que congregan a monjes y fieles. En el monasterio se puede degustar comida vegetariana budista.

Junto al monasterio se alza el Gran Buda Tian Tan, una monumental estatua de bronce terminada en 1993. Con 34 metros de altura y unas 250 toneladas de peso, representa al buda sentado sobre una flor de loto. La figura mira hacia el norte, en dirección a China continental, y muestra la mano derecha alzada como gesto de protección y liberación del sufrimiento, mientras la izquierda descansa sobre el regazo en señal de generosidad. Una larga escalinata conduce hasta las plataformas de su pedestal, rodeado por seis devas (deidades benévolas) de bronce que ofrecen flores, incienso, lámparas, ungüentos, frutos y música. Estas ofrendas representan las seis perfecciones del budismo: generosidad, conducta moral, paciencia, esfuerzo, meditación y sabiduría.

Durante estos cinco días (uno en Shenzhen y cuatro en Hong Kong), cada lugar que descubrimos nos sorprendió enormemente. Nuestro tercer viaje por China, que comenzó en Guangzhou y discurrió por parte de Yunnan, concluyó en las alturas de Lantau, y allí nos despedimos con la certeza de que habra un cuarto viaje por China.

China: Ruta del té y de los caballos (Yunnan)

Después de viajar dos veces a Japón, visitando Tohoku y Kyushu, hemos decidido volver a China por tercera vez. Hace dos años recorrimos parte de la Ruta de Seda y esta vez visitamos parte de la ruta conocida como la Ruta del té y de los caballos que discurre por la provincia de Yunnan. Dado que se puede entrar a China sin necesidad de visado para estancias no superiores a 30 días (hace dos años eran solo 15 días), le dedicamos un total de tres semanas, de las cuales dos las invertimos en Yunnan y una en Guangzhou (nuestra ciudad de entrada), Shenzhen y Hong Kong (nuestra ciudad de partida).

Yunnan, situada en el suroeste de China, es una de las provincias más diversas del país, ya que en ella viven 25 de las 56 minorías étnicas reconocidas oficialmente, como los tibetanos, bai, yi, hani, dai, naxi, miao, hui, lisu, o wa. Sus paisajes abarcan desde valles verdes y arrozales hasta parte de la meseta tibetana. Durante siglos, por sus caminos circularon caravanas de mulas y caballos cargadas de té pu’er, sal y otros productos. Esta antigua red comercial conectaba Yunnan con el Tíbet, Sichuan y otras regiones del Asia interior, y todavía se percibe en lugares como Dali, Shaxi, Lijiang o Shangri-la, donde los cascos antiguos, los mercados y los caminos de montaña conservan parte de aquella historia.

Visitar esta provincia requiere cierta flexibilidad logística. Las distancias pueden parecer cortas en el mapa, pero los trayectos por carretera suelen ser largos y tediosos. Para nuestro viaje, volamos a Lijiang y de allí tomamos un tren a Dali, donde empezamos nuestra ruta. Desde Dali visitamos los pequeños pueblos de Donglianhua y Nuodeng (haciendo noche en Dali), para luego empezar nuestro tour en coche con conductor por Shaxi, Tacheng, Shangri-la y lago Lugu, hasta volver a Lijiang.

Conviene tener en cuenta que agosto no es el mejor mes para viajar por Yunnan, pues coincide con las vacaciones de verano en China y con la temporada de lluvias, por lo que puede haber más turismo local y cambios de tiempo frecuentes. Siendo época de lluvias conviene contar con margen en los desplazamientos, ya que puede haber cortes de carreteras puntuales, niebla, o desprendimientos de tierra. También resulta útil llevar ropa por capas, porque la temperatura cambia mucho entre valles y zonas altas, y no olvidar la protección solar, ya que, a mayor altitud, el sol se nota con más fuerza incluso en días frescos o nublados.

Dado que algunas zonas de Yunnan se encuentran a más de 2000 m sobre el nivel del mar, la altitud puede hacerse notar, especialmente al acercarse a Shangri-la y a la meseta tibetana. Por ello es recomendable organizar la ruta de forma gradual, empezando por lugares situados a menor altitud y continuando progresivamente hacia zonas más elevadas. Como referencia, Dali se encuentra a unos 2000 m sobre el nivel del mar (igual que Donglianhua y Nuodeng), Shaxi y Tacheng a unos 2100 m (aunque el Parque Nacional del Mono de Nariz Chata se encuentra a unos 3000 m), Lijiang está a 2400 m, el lago Lugo a unos 2700, Shangri-la a 3280 m, mientras que el parque de Potatso se encuentra a alrededor de 3500 m (el punto más alto de la ruta está a 3595 m).

Para reducir el riesgo de mal de altura, conviene caminar despacio, hidratarse bien, evitar esfuerzos intensos al llegar y dar tiempo al cuerpo para aclimatarse, un proceso que suele durar entre 24 y 48 horas. Los síntomas más habituales son dolor de cabeza, cansancio, mareo, náuseas, falta de apetito, dificultad para dormir y sensación de falta de aire al hacer esfuerzo. El oxígeno puede ayudar de forma puntual si aparecen molestias, pero no debería usarse de manera preventiva ni en exceso, ya que puede crear una falsa sensación de seguridad, ocultar señales tempranas y dificultar la adaptación natural a la altitud. En caso de duda, lo mejor es consultar antes del viaje con el médico de cabecera o con una unidad de medicina internacional, especialmente si se tienen enfermedades previas (respiratorias, cardíacas, apnea del sueño, antecedentes de mal de altura graves, etc). En nuestro caso, solamente tuvimos dolor de cabeza los primeros dos días y en algún momento puntual que aliviamos con ibuprofeno (siguiendo las indicaciones que nos dio nuestra doctora antes del viaje). Dado que el viaje lo organizamos de forma gradual, no necesitamos oxigeno en ningún momento y llegamos a subir hasta 3600 m sobre el nivel del mar sin ningún problema.

Por último, en los pueblos de minorías étnicas y en las zonas tibetanas conviene actuar con respeto y discreción, especialmente al hacer fotos en templos, mercados, casas tradicionales o ceremonias locales.

Para saber más sobre este viaje, podéis consultar las siguientes crónicas: