Donglianhua, pueblo hui en la Ruta del té y de los caballos

Los hui son una de las principales minorías étnicas de China y la comunidad musulmana más numerosa del país. Aunque comparten muchos rasgos culturales con los han, conservan una identidad propia marcada por el islam (dieta sin carne de cerdo, uso de pañuelo en las mujeres y del gorro blanco en los hombres). Sus orígenes son diversos, ya que algunos descienden de comerciantes, soldados y funcionarios llegados desde Asia Central, Persia y el Medio Oriente durante las dinastías Tang (618-907) y Yuan (1206-1367), así como de matrimonios mixtos (hui-han) y de poblaciones locales convertidas al islam. El término hui procede de Huihui, nombre que inicialmente se aplicó a pueblos centroasiáticos como los Huige o Huihu (antepasados de los uigures) y que, con el tiempo, pasó a designar a las comunidades musulmanas asentadas e integradas en China.

En Yunnan, los antepasados de muchas comunidades hui se asentaron durante las dinastías Yuan y Ming (1368-1644). En la región de Weishan fundaron aldeas, se mezclaron con la población local y combinaron la tradición islámica con formas de vida y arquitectura chinas. Donglianhua, al noreste del condado de Weishan y al sur de Dali, es uno de los ejemplos mejor conservados de esa convivencia. Su nombre, “Loto Oriental”, recuerda los lotos que crecían antiguamente en sus campos.

La mezquita de Dongliahua, construida a comienzos de la dinastía Qing (1644-1912), es una muestra de la adaptación del islam a la arquitectura china. Sus aleros curvos y celosías talladas recuerdan a los templos, mientras la media luna, la estrella y los caracteres qingzhensi, “Templo de la Verdad Pura”, revelan su función religiosa islámica. Cuando la visitamos estaba cerrada, como buena parte de la aldea, pero incluso desde fuera se aprecia esa singular fusión de estilos.

Donglianhua prosperó gracias a su posición en la antigua Ruta del té y de los caballos (Cha Ma Dao), una extensa red de caminos que enlazaba, por un lado, las zonas productoras de té del sur de Yunnan con Dali, Nuodeng, Shaxi, Lijiang (entre otros) y el Tíbet, y por otro, Sichuan y el Tíbet, y que se prolongaba hacia otros países del sudeste asiático. No se trataba de un único itinerario, sino de un entramado de senderos que atravesaba montañas, valles y pasos difíciles (como la Garganta del Salto del Tigre). Por ellos las caravanas, con decenas de caballos y mulas cargados de té prensado, sal y otros productos, avanzaban lentamente. Para facilitar el transporte y la conservación, el té se prensaba en ladrillos (Zhun Cha) o nidos (Tuocha) con pesos de 100, 250, 400 o 500 g, o bien en la variante más icónica, en tortas de 357 g. La torta era la medida clásica del té Pu’er conocido también como el té de los “Siete hijos” (Qizi Bing). De hecho, aún hoy, en Yunnan, se pueden comprar tortas de té pu’er con las mismas características. Como curiosidad, cuánto más antiguo es el té, más valorado es.

En el Tíbet el té se cambiaba por caballos, habiendo normas estrictas sobre la cantidad de té que equivaldría a uno, que oscilaba entre los 20 y los 60 kg, según la dinastía. Por ejemplo, en 1074, durante la dinastía Song se estableció en 59 kg de té por un caballo robusto. En los trayectos de regreso transportaban mercancías procedentes de las regiones vecinas, de modo que la ruta favorecía no solo el intercambio comercial, sino que, igual que en la Ruta de la seda, también favorecía la circulación de noticias, costumbres y creencias.

Un antiguo patio se ha convertido en un museo comunitario (gratuito) dedicado a la cultura hui y a la Ruta del té y de los caballos. Fotografías, objetos cotidianos y recuerdos del comercio de caravanas ayudan a comprender cómo vivían las familias de la aldea y de dónde procedía su prosperidad. Conviene llegar por la mañana, ya que los espacios visitables cierran temprano.

Los hui desempeñaron un papel destacado como comerciantes, arrieros y organizadores de caravanas: conocían los caminos, negociaban en distintos mercados y mantenían redes de confianza entre comunidades alejadas. La ubicación de Donglianhua convirtió la aldea en lugar de paso, descanso y aprovisionamiento. Varias familias locales reinvirtieron las ganancias del comercio en tierras y grandes residencias, y amasaron fortunas que todavía se perciben en la arquitectura del pueblo. Las casas de Donglianhua son el testimonio más visible de aquel esplendor.

Aunque se conservan decenas de viviendas antiguas levantadas con tierra roja, piedra y madera, las que destacan son las mansiones de los hermanos Ma (Ma Ruji, Ma Ruqi y Ma Ruqing), comerciantes y jefes de caravanas enriquecidos entre el final de la dinastía Qing y la época republicana. Cuando nosotros fuimos, las residencia de Ma Ruqi y Ma Ruqing estaban en obras, por lo que solamente pudimos visitar la residencia de Ma Ruji, con sus patios sucesivos, pasillos, áticos, puertas, tallas de madera y relieves de piedra. Merece la pena subir a las plantas altas para contemplar el entramado de tejados.

La historia de la aldea también está ligada al gran levantamiento que sacudió Yunnan entre 1856 y 1873, conocido en Occidente como Rebelión Panthay. Fue la primera de las tres grandes rebeliones hui del siglo XIX, seguida por la de Shaanxi y Gansu (1862-1878) y la de Hezhou (1895-1896). Sus causas no fueron exclusivamente religiosas (censura al islam), sino que, durante décadas se habían acumulado la discriminación contra los hui, los conflictos por el control de las minas y las rutas comerciales, la presión demográfica y la rivalidad entre comunidades. La violencia alcanzó un punto crítico en 1856, cuando la represión y las matanzas de musulmanes en Kunming extendieron la insurrección por buena parte de la provincia. Aunque estuvo encabezada por líderes hui, también participaron han y miembros de otras minorías descontentos con la administración de la dinastía Qing.

La rebelión comenzó cerca de Donglianhua, en Xiaoweigeng, y su figura central fue el hui Du Wenxiu (1823-1872). Tras conquistar Dali en 1856, estableció allí un gobierno independiente y se proclamó sultán, aunque también fue conocido como Gran Mariscal. Durante dieciséis años dirigió un territorio en el que convivieron hui, han y otras minorías. La derrota de la rebelión devolvió la región al control Qing y dejó una huella profunda en las comunidades musulmanas de Yunnan. En Dali, la antigua Mansión del Gran Mariscal (hoy Museo Municipal) conserva una exposición dedicada a su levantamiento.

Donglianhua se recorre en un par de horas, pero su silencio reúne muchos siglos, desde la llegada de los hui a Yunnan hasta el paso de las caravanas y la riqueza que quedó grabada en patios, puertas y tejados. Cuando la visitamos estaba casi desierta y en obras de restauración. Tal vez cambie pronto… De momento, conserva la extraña sensación de un lugar detenido entre la pasado y el presente.

Dali, el centro de la cultura bai

La ciudad de Dali se encuentra a los pies de la cordillera de Cangshan, formada por 19 picos, el más alto de los cuales supera los 4.100 m. Al este se extiende el lago Erhai, el segundo lago más grande de Yunnan y uno de los mayores de agua dulce de China. Dali se divide administrativamente en 1 poblado y 10 villas étnicas, por lo que conviene tener en cuenta que, si se llega en tren (desde Lijiang, por ejemplo, como hicimos nosotros), la estación se encuentra en Xiaguan, la zona moderna y menos atractiva de Dali. La Ciudad Antigua se encuentra unos 13 km más al norte.

Dali es uno de los principales centros de la cultura bai, aunque en la región conviven también comunidades han, hui, naxi y tibetanas. Los bai son conocidos por su arquitectura, sus elaborados murales y su preferencia tradicional por el color blanco, presente tanto en sus casas como en la vestimenta tradicional. Aunque son budistas, también creen en el benzhuismo, una religión local basada en el culto a deidades protectoras, o benzhu, vinculadas a cada comunidad y asociadas con héroes históricos, personajes legendarios o fuerzas de la naturaleza. En los tejados también pueden verse wamao, gatos de cerámica con la boca abierta que, según la tradición popular, protegen las casas absorbiendo los espíritus malignos.

La historia de Dali se remonta al reino de Nanzhao (738-902), que llegó a dominar gran parte de la actual Yunnan y a ejercer influencia sobre territorios vecinos, como Myanmar, Laos y Vietnam. Surgió de la unificación de seis principados, o zhao, bajo el liderazgo de Piluoge, reconocido por la dinastía Tang por su rivalidad con el Imperio tibetano. Nanzhao mantuvo una relación cambiante con los Tang, alternando alianzas y enfrentamientos, hasta su desaparición en 902. Tras varias décadas de inestabilidad, Duan Siping fundó en 937 el reino de Dali, cuya capital se situó en el área de la actual Dali. El reino estuvo gobernado por 22 monarcas hasta la conquista de los mongoles de 1253. Duan Xingzhi, último soberano, se rindió y posteriormente colaboró con Kublai Kan (1215-1294, nieto de Genjis Kan), por lo que la familia Duan conservó autoridad local como vasalla de los Yuan (dinastía mongola; 1271–1368). Con el nuevo orden político, Kunming fue ganando protagonismo como centro provincial. En 1382, las tropas Ming conquistaron Yunnan, y durante la década siguiente consolidaron su control sobre la región.

De la época de Nanzhao y del reino de Dali datan las Tres Pagodas. La principal, Qianxun, fue construida en el siglo IX, durante el reino de Nanzhao. Con 69,1 m de altura y 16 niveles, es una de las pagodas más altas conservadas. Por su diseño parecido a la Pequeña Pagoda del Ganso Salvaje, se cree que fue creada por arquitectos de Chang’an (actual Xi’an) de la Dinastía Tang. Durante la restauración de 1978 se hallaron en su interior cientos de reliquias budistas y otros objetos. Por otro lado, las dos pagodas laterales se levantaron unos 100 años después, durante el reino de Dali. Ambas miden 42,2 m, tienen 10 niveles y una planta octogonal. Según una leyenda local, antes de la llegada de los seres humanos el valle de Dali era un pantano habitado por dragones, a los que se atribuían tormentas, inundaciones y terremotos. Las pagodas se habrían construido como amuletos protectores capaces de mantenerlos bajo control.

El Templo Chongsheng se desarrolló junto a las pagodas y fue el principal templo real del reino de Dali. Según la tradición histórica, nueve de sus reyes abdicaron para hacerse monjes en este templo. El conjunto original desapareció durante los conflictos de finales de la dinastía Qing, a diferencia de las tres pagodas que sobrevivieron. Los edificios actuales fueron reconstruidos y abiertos en 2005 en la ladera de Cangshan, detrás de las pagodas. Para llegar a los templos más altos hay que subir numerosos tramos de escaleras.

El Templo Wuwei, fundado en 793, fue otro de los templos reales vinculados a los reinos de Nanzhao y Dali. Se encuentra en la ladera de Cangshan, a unos 5 km de la Ciudad Antigua, y para alcanzarlo, desde el aparcamiento, se sube por un sendero que atraviesa un hermoso bosque. Se dice que inspiró el templo Tianlong de la novela Semidioses y semidemonios, de Jin Yong. Su fama reside en que recibe a visitantes que desean practicar artes marciales y convivir con la comunidad del templo. Cuando lo visitamos, había alrededor de veinte aprendices.

La Ciudad Antigua de Dali se encuentra en la región que fue centro político de los reinos de Nanzhao y Dali. El recinto urbano amurallado que vemos hoy se trazó en 1382, durante la dinastía Ming, con una cuadrícula de cinco calles principales de norte a sur y ocho de este a oeste. En su interior se conservan numerosos ejemplos de arquitectura bai.

La Puerta Sur, también conocida como Torre Cheng’en, conserva más de seis siglos de historia y es uno de los grandes símbolos del casco antiguo de Dali. Desde ella se puede recorrer un tramo de la antigua muralla y contemplar la ciudad. Aproximadamente un km al sur se encuentra la Torre de Wenxian, cuya construcción se remonta al reinado del emperador Kangxi (1661-1722) y que tradicionalmente se considera la primera entrada a la ciudad antigua.

La Torre de Wuhua, o Edificio de las Cinco Flores, se remonta al reino de Nanzhao, cuando servía como espacio ceremonial y de recepción para enviados y huéspedes distinguidos. Destruida y reconstruida en varias ocasiones, la estructura actual data de 1998 y es mucho más pequeña que la original. Hoy, sus alrededores forman una animada zona comercial con puestos de caligrafía, pintura y artesanía.

El Templo de Confucio, también llamado Templo de la Literatura, es un tranquilo complejo del casco antiguo. Su origen se remonta a la dinastía Yuan y fue reconstruido en época Qing. Un proyecto de restauración iniciado en 2014 permitió su reapertura al público en 2016. La disposición simétrica, la carpintería tradicional y los tejados de aleros elevados crean un espacio de descanso alejado de las ruidosas calles de la ciudad.

Finalmente, el Museo Municipal de Dali ocupa la antigua Mansión del Mariscal, residencia y centro de mando de Du Wenxiu (1828-1872), líder de la rebelión hui contra la dinastía Qing iniciada en 1856. La mansión fue destruida tras su derrota en 1872, restaurada en 1884 y abierta como museo en 1987. El conjunto conserva puertas, salones, dependencias administrativas, viviendas, estudios, almacenes y pabellones laterales. Entre sus fondos destacan más de 120 estelas de las dinastías Song a Qing, además de piezas de piedra, bronce, cerámica, porcelana y jade, así como tallas, pinturas y caligrafías relacionadas con la historia de Dali y la cultura bai. La mansión fue declarada bien cultural de protección provincial en 1993.

Nosotros dedicamos dos días a Dali, que fueron suficientes para acercarnos a la historia de los reinos de Nanzhao y Dali y a la cultura bai. Desde esta ciudad hicimos también dos excursiones de un día, a Donglianhua y Nuodeng, antes de iniciar nuestro recorrido en coche con conductor por Shaxi, Tacheng, Shangri-La y el lago Lugu, una ruta que amplió nuestro viaje hacia otros paisajes y comunidades de Yunnan.

Lijiang, hogar de los naxi

Un grupo étnico se define como un conjunto de personas con antepasados comunes que comparten la misma identidad cultural, idioma, historia y tradiciones. Un total de 56 grupos étnicos son reconocidos oficialmente en China. La etnia han es la mayoritaria, representando alrededor del 92% de la población, mientras que los 55 grupos étnicos restantes representan tan solo el 8%. Los hui, repartido por prácticamente todo el país (por ejemplo, en el barrio musulmán de Xi’an y en Donglianhua en Yunnan) y los uigures, asentados principalmente en Xinjiang (Turpán y Urumqi), son de los grupos minoritarios más extensos. En Yunnan conviven 26 grupos étnicos (la etnia han más 25 grupos minoritarios), siendo la provincia con mayor diversidad cultural de China.

Los naxi, que habitan principalmente en las provincias de Yunnan y Sichuan, son el grupo étnico mayoritario de Lijiang. Se dice que los nómadas qiang, originarios del Tíbet, al instalarse en Yunnan, se dividieron en tres grupos: los naxi, que permanecieron en Baisha y Lijiang, los bai, que se asentaron en Dali, y los mosuo, que viven alrededor del lago Lugu. Los naxi poseen el único sistema de escritura pictográfica aún en uso. Con una antigüedad de más de 1000 años, este sistema era utilizado principalmente por los sacerdotes, llamados dongbas (u hombres sabios). El dongbaísmo es una religión chamánica muy popular entre los naxi, que se basa en las relaciones entre el ser humano y la naturaleza, que son hermanos del mismo padre, pero de distinta madre. Uno de los lugares de gran importancia religiosa dongba son las Terrazas de Agua Blanca en la provincia de Shangri-la.

Históricamente mantenían una organización matriarcal y un sistema matrimonial libre conocido como azhu, donde las mujeres administraban los bienes, heredaban las propiedades y criaban a los hijos en el hogar materno. Actualmente, esta organización matriarcal y matrilineal solamente sigue viva entre los mosuo. Otra característica de los naxi es su música tradicional (estilos dongjing, baisha y huangjing) que se considera un «fósil vivo» y que mezcla influencias de antiguas dinastías chinas (Tang y Song) y del Tíbet.

Lijiang es una preciosa ciudad (también muy turística) situada a una altitud de 2400 m sobre el nivel del mar, en el valle del río Yangtsé, después de la Garganta del Salto del Tigre, y rodeada por la Montaña Nevada del Dragón de Jade (Yulong Xueshan), la Colina del Efefante (Xiangshan) y la Montaña del León (Shizishan). Su principal atractivo es la ciudad antigua, Dayan Old Town (Dayanzhen), completamente restaurada en 1997 después de quedar destruida por un terremoto un año antes. Ese mismo año fue también reconocida como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

A diferencia de otras ciudades, no sigue una estructura regular, sino que más bien se trata de un entramado de callejuelas de piedra, canales y puentes. Gracias a un ingenioso sistema hidráulico que distribuye el agua por toda la ciudad, se ha ganado el sobrenombre de “Venecia del Este” o la “Suzhou de las tierras altas”. Dos antiguas ruedas (Large Water Wheel), situadas cerca de la entrada norte, son una representación de este antiguo sistema. El agua parte desde el Estanque del Dragón Negro (Heilongtan), descendiendo por la gravedad, y, al llegar al casco antiguo, se divide en tres ramales principales, que a su vez se dividen en una extensa red de canales y regueros cruzados por cerca de 350 puentes, algunos originarios de las dinastías Ming y Qing.

El Estanque del Dragón Negro es uno de los lugares más bonitos de Lijiang. En días despejados, se puede ver la Montaña Nevada del Dragón de Jade, sin embargo, nosotros no tuvimos esa suerte… Alrededor del estanque se encuentran varios templos y pabellones, como el pabellón que abraza la Luna, construido a finales de la dinastía Ming (aunque la estructura actual es una reproducción de 1963), el templo del dragón (Longshen), construido en 1737, o la torre Wufeng construida durante la dinastía Ming. Se cuenta que, en este lugar, 10 dragones malvados causaban mucha destrucción hasta que Lu Dongbin, uno de los ocho inmortales del taoísmo, encarceló a nueve en una torre, dejando libre solamente al dragón más joven que aún vive en el estanque.

La historia de Lijiang se remonta al siglo XIII, cuando los antepasados del clan Mu se asentaron en Dayechang, origen de la actual ciudad antigua de Dayan. Gracias a su posición estratégica en las rutas comerciales entre Yunnan, Sichuan y el Tíbet (que forman la conocida Ruta del té y de los caballos), la localidad se convirtió pronto en un importante centro político, económico y cultural. Durante las dinastías Yuan y Ming se consolidó como sede administrativa y prosperó bajo el gobierno hereditario de la familia Mu, que actuaba como intermediaria entre el poder imperial y los pueblos de la región. Finalmente, en 1723, ya bajo la dinastía Qing, las autoridades locales fueron sustituidas por oficiales de la corte imperial, poniendo fin al gobierno de la familia Mu.

La Mansión Mu (Mu Palace o Mufu) fue la antigua residencia y sede administrativa del clan Mu. Construida originalmente durante la dinastía Yuan, ampliada en época Ming y reconstruida en 1998 para albergar el Museo del Casco Antiguo de Lijiang, su arquitectura combina el estilo palaciego Ming con influencias naxi y tibetanas. El recinto reúne 162 estancias distribuidas entre patios, jardines, pabellones y salones alineados a lo largo de un eje central, como los salones Sanqing, Hufa, y el Salón del Consejo, y las torres Yuyin, Guangbi, y Wanjuan. Desde su parte más alta se contemplan excelentes vistas de los tejados de la ciudad antigua.

Otro edificio relevante de Lijiang es el Templo Puxian, un pequeño templo budista dedicado al bodhisattva Puxian (Samantabhadra), asociado con la práctica virtuosa, la compasión y la sabiduría. Fue construido durante el reinado del emperador Daoguang de la dinastía Qing, en la primera mitad del siglo XIX. Su arquitectura combina la disposición residencial naxi conocida como «cuatro patios y cinco tragaluces» con elementos propios de los templos budistas han, reflejando la convivencia de distintas tradiciones culturales en Lijiang. Durante mucho tiempo ha funcionado no solo como lugar de culto, sino también como espacio comunitario para ceremonias y actuaciones de música antigua naxi. Por su valor histórico, arquitectónico y social, fue declarado bien cultural protegido de ámbito municipal en 2023.

Durante este tercer viaje por China, Lijiang fue nuestra puerta de entrada a Yunnan, con sus paisajes y con la diversidad cultural que la caracteriza. Llegamos tras un corto vuelo desde Guangzhou y le dedicamos un total de 2 días, antes de desplazarnos en tren a Dali. Sin embargo, no la pudimos disfrutar tanto como nos hubiera gustado, ya que justamente estos fueron los días en los que notamos más los síntomas del mal de altura (dolor de cabeza y sensación de cansancio). Aun así, Lijiang se merece claramente una visita.

Shenzhen y Hong Kong, una historia común, distintos caminos

La historia de Shenzhen y Hong Kong se remonta a varios milenios. Antes de su incorporación a los primeros imperios chinos, el territorio estaba habitado por comunidades pertenecientes al conjunto de pueblos conocidos como Baiyue, asentadas en la región de Lingnan y vinculadas especialmente a la pesca. Tras la conquista de la zona por Qin Shi Huang en 214 a.C., el territorio quedó integrado en la comandancia de Nanhai y, después de la caída de los Qin, pasó a formar parte del reino de Nanyue. Siglos más tarde, se fundó Nantou, cuyos antecedentes se remontan al establecimiento de la comandancia de Dongguan en el año 331 durante la dinastía Jin del Este. La comandancia de Dongguan comprendía las áreas que actualmente corresponden a Huizhou, Zhongshan, Zhuhai, Shenzhen, Hong Kong y Macao. Su importancia se afianzó durante la dinastía Ming, cuando en 1573 se creó el condado de Xin’an y Nantou fue elegida sede de su gobierno.

Durante el siglo XIX, el condado de Xin’an perdió progresivamente buena parte de su territorio a raíz de las cesiones impuestas por el Imperio británico: la isla de Hong Kong fue cedida tras la firma del Tratado de Nankín en 1842, la parte meridional de la península de Kowloon pasó a manos británicas mediante la Convención de Pekín de 1860 y, en 1898, los Nuevos Territorios fueron arrendados al Reino Unido por 99 años. Nantou continuó siendo la sede administrativa del territorio restante, denominado condado de Bao’an desde 1913, pero fue perdiendo importancia a medida que prosperaba Shenzhen, situada al este. En 1953, la sede del condado se trasladó a Shenzhen y, con el posterior desarrollo de esta ciudad y su rápida expansión urbana, Nantou acabó integrada en la actual metrópoli.

Actualmente, la Ciudad Antigua de Nantou se encuentra en el distrito de Nanshan y ha sido objeto de un amplio proceso de restauración y revitalización urbana que ha respetado su trazado tradicional y ha permitido conservar numerosos edificios históricos. Antiguas residencias, templos y casas gremiales se han rehabilitado y adaptado a nuevos usos culturales, como museos, galerías y espacios comunitarios. Entre los principales edificios históricos de Nantou destacan la Puerta Sur y los restos de las murallas de época Ming, símbolos de la antigua ciudad; la Casa Gremial de Dongguan, testimonio de la actividad comercial de Lingnan; el Templo de la familia Wen, dedicado a Wen Tianxiang; y el Templo del Dios Guan, único santuario de Shenzhen dedicado exclusivamente a Guan Yu.

El parque Lianhuashan también conocido como el Parque de la Colina de los Lotos es un oasis verde en medio del mar de rascacielos de Shenzhen. Aunque sus vistas panorámicas del distrito financiero constituyen uno de sus principales atractivos, para la población local posee especial relevancia la estatua de bronce de Deng Xiaoping. Deng Xiaoping (1904-1997) fue dirigente del Partido Comunista Chino e impulsó una política de «reforma y apertura» que fomentó la inversión extranjera. Desde finales de la década de 1970, las reformas económicas promovidas por éste transformaron Shenzhen en uno de los principales centros comerciales y tecnológicos de China. Gracias a esto, Shenzhen es ahora la tercera gran metrópoli de China, junto a Shanghái y Beijing, y es el centro de la industria tecnológica del país. La estatúa de Deng Xiaoping caminando hacía la ciudad se instaló en el año 2000 coincidiendo con el vigésimo aniversario de la creación de la Zona Económica Especial.

Deng Xiaoping desempeño también un papel decisivo en las negociaciones con los británicos sobre el futuro de Hong Kong cuando se acercó el fin del arrendamiento de los Nuevos Territorios. Como resultado de estas conversaciones, se firmó la Declaración Conjunta Sino-Británica en 1984 en la que se establecía que el Reino Unido transfería la soberanía de Hong Kong a China y que el territorio se convertiría en una región administrativa especial bajo el principio de «un país, dos sistemas», que le permite a Hong Kong conservar un sistema económico y administrativo propio durante 50 años.

El puerto Victoria fue uno de los principales factores del desarrollo de Hong Kong durante el dominio británico. Su situación estratégica en las rutas marítimas entre China, el Sudeste Asiático y Europa, unida a la profundidad y protección natural de sus aguas, favoreció su conversión en puerto franco y centro de distribución regional. A través de sus muelles circularon té, seda, textiles y otros productos, mientras comerciantes, navieras, bancos y compañías aseguradoras establecieron allí sus operaciones.

Victoria Peak, el punto más elevado de la isla de Hong Kong, comenzó a desarrollarse como zona residencial exclusiva durante la segunda mitad del siglo XIX, cuando funcionarios y comerciantes británicos buscaron refugio allí gracias a su clima más fresco. Su acceso mejoró considerablemente con la inauguración del Peak Tram en 1888, uno de los primeros funiculares de Asia, que favoreció la construcción de viviendas y hoteles en la cumbre. Con el crecimiento de la ciudad, el área se transformó en uno de sus principales destinos turísticos. Actualmente, sus miradores, especialmente los de Peak Tower y sus alrededores, ofrecen amplias vistas del puerto Victoria, Kowloon y el perfil urbano de Hong Kong.

El templo Tin Hau situado cerca de Victoria Park, fue construido en honor a la diosa del mar y de los pescadores, Tin Hau, en 1747, fecha inscrita en su campana, aunque el edificio actual data del 1868. Fue una familia hakka procedente de Guangdong (provincia de Cantón) que se había instalado en Kowloon, pero que se desplazaba a menudo hasta la isla en barco, la que lo fundó tras descubrir un incensario rojo que flotaba en el mar. Pese a las reformas, el templo conserva el estilo arquitectónico de Lingnan, con figurillas de Shiwan (o Shek Wan) colocadas sobre su tejado verde.

Otro templo de la isla de Hong Kong es el Man Mo, construido en 1847 y que forma parte de un complejo compuesto por tres edificios. Considerado uno de los más antiguos, Man Mo es el edificio principal y está dedicado al dios Man Cheong y al dios Kwan Tai. El templo de arquitectura tradicional cantonesa conserva en su interior valiosos objetos históricos. Tanto el templo de Man Mo como el Tin Hau pertenecen principalmente a las creencias religiosas populares de las comunidades cantonesas, que combinan el culto a divinidades locales con influencias taoístas, budistas y confucianas.

Situado al norte de Kowloon, el templo Wong Tai Sin es uno de los templos taoístas más conocidos de Hong Kong. Está dedicado al Gran Inmortal Wong, una divinidad asociada a la curación y a la concesión de favores. El taoísmo, tradición filosófica y religiosa china, busca la armonía con el Dao (el curso natural del universo) y reúne prácticas de meditación, rituales, culto a divinidades e inmortales y técnicas adivinatorias. El taoísmo fue introducido en Hong Kong por Leung Yan-am, quien llegó en 1915 desde Guangdong con una imagen de Wong Tai Sin y fundó el templo en la aldea Chuk Yuen en 1921. Tras décadas como templo privado, abrió al público en 1956 y su popularidad aumentó con la llegada de población procedente de China continental.

El complejo presenta una arquitectura china tradicional de pilares rojos, tejados dorados con frisos azules, celosías amarillas y tallas multicolores. Entre sus elementos más reconocibles figura el Muro de los Nueve Dragones, inspirado en el de Pekín, así como varias salas dedicadas a distintas figuras religiosas. Una característica del templo es el kau chim. Los visitantes formulan una petición ante el altar y agitan un recipiente de bambú hasta que cae una varilla numerada, y, después, un adivino interpreta el mensaje correspondiente.

El monasterio Chi Lin, en el Diamond Hill, fue fundado en 1934 como retiro para monjas budistas. En 1998 fue reconstruido siguiendo el modelo arquitectónico de la dinastía Tang. Sus salas albergan imágenes del Buda Sakyamuni, de Guanyin (bodhisattva de la compasión) y de otras figuras del budismo, realizadas en materiales como oro, arcilla, madera y piedra. El complejo reúne dieciséis salas, una biblioteca, una escuela, una pagoda, un campanario y una torre del tambor. Sus edificios de madera de ciprés fueron ensamblados mediante un sistema tradicional de uniones talladas, sin emplear clavos, una técnica que expresa el ideal de armonía entre el ser humano y la naturaleza.

Frente al monasterio se encuentra el jardín Nan Lian, inaugurado en 2006 e, igual que el templo, fue proyectado según los principios paisajísticos de la dinastía Tang. Su composición ordena cuidadosamente colinas artificiales, estanques, cascadas, pabellones, puentes, árboles y rocas para crear una sucesión equilibrada de perspectivas. Aunque constituye un espacio independiente, el jardín funciona como prolongación visual y espiritual del monasterio. Juntos, Chi Lin y Nan Lian forman uno de los conjuntos religiosos y paisajísticos más singulares de Hong Kong.

En 1965 se fundó el templo Yaumatei Ten Hau. Igual que el templo Ten Hau de la isla de Hong Kong, este templo está dedicado a la protectora de los marineros y los pescadores y actuaba como centro religioso y comunitario. En su origen estaba situado en el litoral, pero con las sucesivas ampliaciones de terreno actualmente se encuentra a varios km de la costa.

Desde comienzos del siglo XX, la plaza arbolada situada frente al templo, Yung Shue Tau, se convirtió en lugar de reunión y entretenimiento. Allí fueron instalándose puestos de comida, vendedores ambulantes, adivinos y artistas de ópera cantonesa. El mercado creció especialmente después de la Segunda Guerra Mundial y quedó organizado como zona oficial de vendedores durante la década de 1970, dando lugar al actual mercado nocturno de Temple Street. Al caer la tarde, los puestos de comida, recuerdos, ropa y objetos diversos convierten el entorno en uno de los mercados callejeros más conocidos de Hong Kong.

La isla de Lantau, la mayor de Hong Kong, formó parte de las islas incluidas en los Nuevos Territorios arrendados al Reino Unido en 1898. A pesar del desarrollo de núcleos urbanos e importantes infraestructuras de transporte, conserva extensas áreas montañosas, bosques, humedales y una costa de gran valor paisajístico. Buena parte de su territorio está protegida mediante parques y reservas, lo que convierte a Lantau en uno de los principales espacios naturales de Hong Kong.

En la costa occidental de Lantau, se encuentra la pequeña aldea pesquera de Tai O. El rasgo más característico de Tai O son los pang uk, viviendas levantadas sobre pilares de madera encima de los canales y las marismas. Este tipo de construcción tiene su origen en el modo de vida de las comunidades pesqueras del sur de China, especialmente de los tanka, que tradicionalmente habitaban en embarcaciones. Al establecerse de forma permanente en la costa, prolongaron su vida sobre el agua mediante plataformas elevadas comunicadas por pasarelas. Las casas se construyeron así por razones prácticas: permitían aprovechar terrenos intermareales donde escaseaba el suelo firme, mantener las viviendas por encima de las mareas y amarrar las barcas directamente junto al hogar. Esta proximidad al agua facilitaba la pesca, el transporte y el procesamiento de pescado, camarones y otros productos.

Tras el levantamiento de las restricciones costeras impuestas durante la Gran Evacuación (o Despeje de la Costa), una medida impuesta por el emperador Kangzi entre 1661 y 1669 mediante la cual se obligaba a los habitantes de las zonas costeras a trasladarse al interior, Tai O fue repoblada y se convirtió en un importante asentamiento de comunidades tanka, hakka, hoklo y cantonesas. Actualmente, la pesca continúa formando parte de la identidad de Tai O, aunque ya no constituye una fuente suficiente de ingresos para muchas familias. Al mismo tiempo, el pueblo se ha convertido en un destino turístico conocido como la «Venecia de Hong Kong» y además de contemplar los pang uk, se pueden recorrer sus canales en pequeñas embarcaciones para observar al delfín rosado de Hong Kong (Sousa chinensis). Estos delfines, que se encuentran en peligro extinción, nacen de color gris y se vuelven rosados en la edad adulta. Nosotros también aprovechamos el viaje para ver a estos delfínes y nos sorprendió comprobar que verdaderamente son de color rosa.

En el interior de Lantau, se encuentra Ngong Ping 360, que consta del teleférico que conecta Tung Chung y Ngong Ping, el pueblo que fue construido cerca del monasterio de Po Lin. El monasterio Po Lin fue fundado por tres monjes procedentes de China en 1906 como un modesto retiro y fue creciendo hasta convertirse en uno de los principales centros del budismo chan de Hong Kong. Su nombre, asociado al «loto precioso», evoca la pureza espiritual en la tradición budista. Po Lin mantiene una activa vida religiosa y celebra ceremonias como el cumpleaños y el baño de Buda, que congregan a monjes y fieles. En el monasterio se puede degustar comida vegetariana budista.

Junto al monasterio se alza el Gran Buda Tian Tan, una monumental estatua de bronce terminada en 1993. Con 34 metros de altura y unas 250 toneladas de peso, representa al buda sentado sobre una flor de loto. La figura mira hacia el norte, en dirección a China continental, y muestra la mano derecha alzada como gesto de protección y liberación del sufrimiento, mientras la izquierda descansa sobre el regazo en señal de generosidad. Una larga escalinata conduce hasta las plataformas de su pedestal, rodeado por seis devas (deidades benévolas) de bronce que ofrecen flores, incienso, lámparas, ungüentos, frutos y música. Estas ofrendas representan las seis perfecciones del budismo: generosidad, conducta moral, paciencia, esfuerzo, meditación y sabiduría.

Durante estos cinco días (uno en Shenzhen y cuatro en Hong Kong), cada lugar que descubrimos nos sorprendió enormemente. Nuestro tercer viaje por China, que comenzó en Guangzhou y discurrió por parte de Yunnan, concluyó en las alturas de Lantau, y allí nos despedimos con la certeza de que habra un cuarto viaje por China.

Guangzhou (Cantón) y el reino Nanyue

Guangzhou (Cantón), capital de la provincia de Guangdong, fue el punto de entrada de nuestro tercer viaje por China. Se trata de una de las mayores ciudades de este país, junto a Shenzhen, Shanghai y Beijing, y se encuentra situada en el delta del río de las Perlas. Posee una larga historia ligada a la región conocida tradicionalmente como Lingnan («al sur de las montañas Nanling»), que comprende las actuales provincias de Guangdong, Guangxi y Hainan, así como las regiones administrativas especiales de Hong Kong y Macao. Separada de las llanuras centrales por las montañas Nanling, la región desarrolló una identidad cultural propia. Al mismo tiempo, su acceso al mar favoreció que Lingnan, y Guangdong en particular, se convirtiera en una importante puerta comercial, siendo Guangzhou uno de los principales puertos de la Ruta Marítima de la Seda, que conectaba China con el Sudeste Asiático, el océano Índico y, en determinados periodos, con África.

En 219 a.C., Qin Shi Huang (célebre por el ejército de terracota hallado junto a su mausoleo, cerca de Xi’an), tras unificar China y proclamarse emperador, inició las campañas destinadas a conquistar Lingnan. Tras su conquista, en 214 a.C. se estableció la comandancia de Nanhai, y se fundó la ciudad de Panyu (antigua Guangzhou). Con la caída de la dinastía Qin, el general Zhao Tuo fundó el reino de Nanyue, hacia 204 a.C., manteniendo Panyu como capital. En su máxima extensión, el reino abarcó gran parte de los actuales Guangdong, Guangxi y Hainan, además de zonas del norte de Vietnam. El territorio estaba habitado por diversos pueblos Yue, conocidos en conjunto como Baiyue o «los cien Yue». Como curiosidad, el nombre Vietnam está relacionado con el de este antiguo reino: Nanyue en chino y Nam Viet en vietnamita significan «Yue/Viet del sur». Nanyue existió durante unos 93 años y tuvo cinco monarcas. En 113 a.C., el cuarto rey, Zhao Xing, apoyó una mayor integración en el Imperio Han. Sin embargo, esta decisión provocó una fuerte oposición interna, y Zhao Xing fue asesinado. El conflicto desembocó en una intervención militar del emperador Wu de Han, que conquistó y anexionó Nanyue en 111 a.C. Panyu quedó entonces incorporada a la administración imperial. El nombre Guangzhou comenzó a emplearse como denominación administrativa en el siglo III, mientras que Panyu continuó existiendo como topónimo y hoy da nombre a uno de los distritos de la ciudad.

La historia de Nanyue fue redescubierta en 1983 con el hallazgo de la tumba de Zhao Mo, también conocido en algunas fuentes como Zhao Hu. Fue el segundo monarca de Nanyue y reinó entre 137 y 122 a.C. con el título póstumo de rey Wen. El actual Nanyue King Museum, creado en 2021, está dividido en dos sedes: la tumba del rey (Site of King’s Tomb) y las ruinas del palacio y el jardín (Site of Palace and Garden). El museo conserva una amplia colección de objetos funerarios, entre ellos instrumentos musicales, armas, utensilios, joyas, sellos de oro, recipientes de bronce y el célebre traje funerario de jade. Estos hallazgos, junto con los restos palaciegos, muestran la riqueza de Nanyue y sus intensos intercambios culturales y comerciales con otras regiones de China y con territorios de ultramar.

La tumba del rey de Nanyue fue excavada a unos 20 m de profundidad, en el interior de la colina de Xianggang. Presenta una planta en forma de cruz orientada de norte a sur y está construida con grandes bloques de piedra. El conjunto, de unos 11 m de largo por más de 12 m de ancho, se divide en siete espacios: una cámara frontal, dos cámaras laterales oriental y occidental, la cámara principal del ataúd, dos anexos y una cámara posterior de almacenamiento. La cámara frontal funcionaba como espacio de recepción; las cámaras laterales albergaban instrumentos musicales, armas y objetos de jade, oro, plata y bronce; y la cámara principal contenía el ataúd del rey, su traje funerario de jade y sus sellos. En la tumba se encontraron restos de quince personas sacrificadas, entre ellas cuatro concubinas y varios sirvientes o miembros de la corte. Estos sacrificios reflejan la creencia de que el monarca debía conservar en la otra vida una corte semejante a la terrenal y constituyen, además, una manifestación de poder y prestigio.

El traje funerario de Zhao Mo, confeccionado con piezas de jade cosidas con hilo de seda, es el más antiguo de este tipo hallado hasta la fecha y el único traje completo conocido en la región de Lingnan. A diferencia de otros ejemplos posteriores del norte de China, unidos con hilos de oro, plata o cobre según el rango del difunto, esta pieza constituye una adaptación temprana y local de las prácticas funerarias aristocráticas. En la antigua China, el jade se asociaba con la pureza, la permanencia y la inmortalidad, por lo que se creía que podía preservar el cuerpo, protegerlo de influencias malignas y acompañar al alma en su tránsito a la otra vida. Alrededor del cuerpo se colocaron, además, discos y otros objetos de jade relacionados con el simbolismo cosmológico y las costumbres funerarias de la élite de la época.

Las ruinas del palacio de Nanyue se descubrieron en 1995, cuando salió a la luz una gran piscina de piedra del jardín real, conocida como Estanque Pan. En 1997 se localizó el llamado Arroyo de Piedra Sinuoso, conectado con el estanque, y en excavaciones posteriores aparecieron restos de edificios palaciegos de Nanyue y del reino Han del Sur (Nanhan), además de pozos, canales de drenaje y estructuras de épocas posteriores. El yacimiento conserva niveles arqueológicos superpuestos desde las dinastías Qin y Han hasta periodos posteriores, incluidos Tang, Song, Yuan, Ming y Qing. Esta superposición de restos permite seguir más de dos mil años de historia de Guangzhou. El museo organiza la visita en torno a cuatro grandes ámbitos: el jardín y el palacio de Nanyue, el palacio de Nanhan, las salas de exposición histórica y el conjunto de pozos antiguos.

El Arroyo de Piedra Sinuoso de Nanyue formaba parte del jardín real. Su trazado original alcanzaba aproximadamente 180 m y se han excavado unos 160 m. El canal serpenteaba de norte a sur y después hacia el este, conectado con una gran piscina de piedra. Por su parte, los restos del palacio de Nanhan, pertenece a la dinastía Han del Sur fundada en 917 por Liu Yan, con capital en Guangzhou, entonces denominada Xingwangfu. Formó parte de los Diez Reinos durante el periodo de las Cinco Dinastías y los Diez Reinos y existió hasta 971. Su territorio comprendió principalmente las actuales provincias de Guangdong, Guangxi y Hainan.

La calle peatonal Beijing Road, en el corazón de Guangzhou, es un importante corredor comercial donde se puede degustar comida callejera cantonesa y comprar productos de todo tipo. Bajo el pavimento, protegidos por paneles de vidrio, se conservan tramos superpuestos de antiguas calzadas correspondientes a distintas épocas. Los niveles visibles abarcan sobre todo desde las dinastías Tang y Song hasta las dinastías Ming y Qing, aunque el área urbana hunde sus raíces en la Panyu de los periodos Qin y Nanyue.

En la misma zona se encuentra el templo Dafo, también conocido como Gran Templo del Buda. Sus orígenes se remontan al reino Han del Sur, cuando el emperador Liu Yan mandó construir en este lugar el templo Xinzang. El templo es conocido por su gran salón principal y por las tres monumentales imágenes de Buda que alberga. Tras diversas transformaciones históricas, volvió a funcionar como templo budista en 1981 y fue reconocido como bien histórico protegido por el municipio de Guangzhou en 1993. Su disposición sigue el esquema axial característico de los complejos budistas chinos, con puertas ceremoniales, salones de culto y dependencias monásticas.

Aunque durante las dinastías Tang y Song se intensificó en Lingnan la asimilación a las estructuras políticas y culturales de la China imperial, la región mantuvo una identidad propia, todavía muy influyente en Guangzhou, Hong Kong y Macao. Esta cultura permanece viva en la cocina cantonesa y en artes tradicionales como la ópera, el bordado y las tallas de madera y marfil. El barrio de Yongqing Fang, situado en el histórico distrito de Liwan y conocido por sus espacios dedicados a la ópera cantonesa y por una residencia vinculada a la familia de Bruce Lee, ofrece una muestra del antiguo Cantón y de la arquitectura de Lingnan. Adaptada al clima cálido y húmedo, esta arquitectura favorece la ventilación mediante patios, corredores y vanos, y se distingue por su decoración en relieve de yeso, cerámica, piedra o madera, con escenas históricas, mitológicas y florales.

Uno de los máximos exponentes de la arquitectura de Lingnan en Guangzhou es la Casa Ancestral de la familia Chen, también conocida como Academia (o el Templo) del Clan Chen. El complejo, construido entre 1888 y 1894 durante la dinastía Qing con aportaciones de miembros del clan Chen de numerosos condados de Guangdong, está formado por 19 edificios, nueve salones y seis patios distribuidos en tres ejes. Sirvió como templo ancestral, alojamiento y centro de estudios para jóvenes del clan que se preparaban para los exámenes imperiales. Tras la abolición de estos exámenes en 1905, el recinto se destinó a usos educativos y hoy alberga el Museo de Arte Popular de Guangdong. Su arquitectura destaca por los tejados de tejas esmaltadas y por las llamadas «siete artes» decorativas de Lingnan: talla de madera, piedra y ladrillo, escultura cerámica, relieves de estuco, fundición de cobre y hierro, y pintura mural.

En definitiva, Guangzhou es una ciudad bajo cuyas avenidas modernas permanecen los vestigios de antiguos reinos. Recorrerla duante dos días nos permitió descubrir cómo el pasado de Nanyue y la identidad de Lingnan siguen vivos en sus templos, museos, barrios y sabores tradicionales.

Los platos más sorprendentes de Cantón

La gastronomía china comprende ocho grandes tradiciones culinarias: Shandong, Sichuan, Guangdong, Jiangsu, Zhejiang, Fujian, Hunan y Anhui. De ellas, cuatro ocupan un lugar central por su influencia histórica y cultural. La cocina de Shandong, propia del norte de China, es una de las más antiguas y destaca por sus sabores salados, limpios y contundentes, y el uso de mariscos frescos, especialmente en caldos o salteados. La de Jiangsu, especialmente vinculada a Nankín, Suzhou y Yangzhou, es más refinada y elegante, con sabores suaves y ligeramente dulces. En cambio, la cocina de Sichuan, del suroeste del país, es conocida por sus sabores picantes e intensos, marcados por la pimienta de Sichuan, los chiles, el ajo y el jengibre. Por último, la cocina cantonesa, propia de Guangdong, Hong Kong y Macao, se caracteriza por ingredientes frescos, sabores suaves y técnicas como al vapor, el salteado o el asado, que ayudan a conservar la textura y la calidad de los alimentos. Una de sus tradiciones más famosas es el yum cha con dim sum: pequeños platos de dumplings, bollos al vapor y rollitos que se sirven acompañados de té.

Otra característica de la cocina cantonesa es el aprovechamiento de gran variedad de ingredientes, incluidas partes del animal poco habituales en otras tradiciones culinarias. Uno de los ejemplos más típicos de Cantón son las patas de pollo, muy apreciadas por su textura gelatinosa y por la forma en que absorben los sabores. Las patas de pollo limpias y sin uñas se fríen hasta que la piel se arruga y luego se estofan a fuego lento junto con pasta de alubias negras, ajo, jengibre y salsas de soja y de ostra. Fue la primera vez que las probamos y la verdad es que nos sorprendieron gratamente.

El hotpot es una técnica culinaria muy típica de China, que ya habíamos probado en nuestros viajes anteriores. En Cantón, sin embargo, comimos un hotpot con estómago de ternera, entre otros ingredientes. Este tiene una textura firme y un sabor muy característico, pero, como en cualquier hotpot, el secreto del sabor es la salsa.

Las tripas de oca son otro plato tradicional de Cantón apreciado por su textura crujiente y gelatinosa. Aunque pueda resultar poco habitual para algunos paladares, forman parte de la alta cocina cantonesa y de los menús del año nuevo chino. Se suelen preparar salteadas con jengibre, cebollino y salsas aromáticas. También fue la primera vez que las probamos y nos sorprendieron más de lo esperado.

Las ancas de rana son consideradas un manjar en muchos países y nosotros ya las habíamos probado antes. También forman parte del recetario cantonés, y aquí las degustamos salteadas con pimiento y cebolla.

Y, para finalizar, no podía faltar el pichón cantonés. Se suele preparar frito o salteado a fuego fuerte con especias y salsas hasta lograr una piel crujiente y un sabor intenso.

Y como reflexión final, viajar consiste también en sentarse a la mesa con curiosidad y dejar a un lado los prejuicios. Si alguna vez os encontráis delante de una carta llena de nombres desconocidos, merece la pena atreverse, pedir algo diferente y probar sin miedo. Nunca se sabe: puede que ese plato que parecía el más inesperado acabe siendo el que más os sorprenda.

China: Ruta del té y de los caballos (Yunnan)

Después de viajar dos veces a Japón, visitando Tohoku y Kyushu, hemos decidido volver a China por tercera vez. Hace dos años recorrimos parte de la Ruta de Seda y esta vez visitamos parte de la ruta conocida como la Ruta del té y de los caballos que discurre por la provincia de Yunnan. Dado que se puede entrar a China sin necesidad de visado para estancias no superiores a 30 días (hace dos años eran solo 15 días), le dedicamos un total de tres semanas, de las cuales dos las invertimos en Yunnan y una en Guangzhou (nuestra ciudad de entrada), Shenzhen y Hong Kong (nuestra ciudad de partida).

Yunnan, situada en el suroeste de China, es una de las provincias más diversas del país, ya que en ella viven 25 de las 56 minorías étnicas reconocidas oficialmente, como los tibetanos, bai, yi, hani, dai, naxi, miao, hui, lisu, o wa. Sus paisajes abarcan desde valles verdes y arrozales hasta parte de la meseta tibetana. Durante siglos, por sus caminos circularon caravanas de mulas y caballos cargadas de té pu’er, sal y otros productos. Esta antigua red comercial conectaba Yunnan con el Tíbet, Sichuan y otras regiones del Asia interior, y todavía se percibe en lugares como Dali, Shaxi, Lijiang o Shangri-la, donde los cascos antiguos, los mercados y los caminos de montaña conservan parte de aquella historia.

Visitar esta provincia requiere cierta flexibilidad logística. Las distancias pueden parecer cortas en el mapa, pero los trayectos por carretera suelen ser largos y tediosos. Para nuestro viaje, volamos a Lijiang y de allí tomamos un tren a Dali, donde empezamos nuestra ruta. Desde Dali visitamos los pequeños pueblos de Donglianhua y Nuodeng (haciendo noche en Dali), para luego empezar nuestro tour en coche con conductor por Shaxi, Tacheng, Shangri-la y lago Lugu, hasta volver a Lijiang.

Conviene tener en cuenta que agosto no es el mejor mes para viajar por Yunnan, pues coincide con las vacaciones de verano en China y con la temporada de lluvias, por lo que puede haber más turismo local y cambios de tiempo frecuentes. Siendo época de lluvias conviene contar con margen en los desplazamientos, ya que puede haber cortes de carreteras puntuales, niebla, o desprendimientos de tierra. También resulta útil llevar ropa por capas, porque la temperatura cambia mucho entre valles y zonas altas, y no olvidar la protección solar, ya que, a mayor altitud, el sol se nota con más fuerza incluso en días frescos o nublados.

Dado que algunas zonas de Yunnan se encuentran a más de 2000 m sobre el nivel del mar, la altitud puede hacerse notar, especialmente al acercarse a Shangri-la y a la meseta tibetana. Por ello es recomendable organizar la ruta de forma gradual, empezando por lugares situados a menor altitud y continuando progresivamente hacia zonas más elevadas. Como referencia, Dali se encuentra a unos 2000 m sobre el nivel del mar (igual que Donglianhua y Nuodeng), Shaxi y Tacheng a unos 2100 m (aunque el Parque Nacional del Mono de Nariz Chata se encuentra a unos 3000 m), Lijiang está a 2400 m, el lago Lugo a unos 2700, Shangri-la a 3280 m, mientras que el parque de Potatso se encuentra a alrededor de 3500 m (el punto más alto de la ruta está a 3595 m).

Para reducir el riesgo de mal de altura, conviene caminar despacio, hidratarse bien, evitar esfuerzos intensos al llegar y dar tiempo al cuerpo para aclimatarse, un proceso que suele durar entre 24 y 48 horas. Los síntomas más habituales son dolor de cabeza, cansancio, mareo, náuseas, falta de apetito, dificultad para dormir y sensación de falta de aire al hacer esfuerzo. El oxígeno puede ayudar de forma puntual si aparecen molestias, pero no debería usarse de manera preventiva ni en exceso, ya que puede crear una falsa sensación de seguridad, ocultar señales tempranas y dificultar la adaptación natural a la altitud. En caso de duda, lo mejor es consultar antes del viaje con el médico de cabecera o con una unidad de medicina internacional, especialmente si se tienen enfermedades previas (respiratorias, cardíacas, apnea del sueño, antecedentes de mal de altura graves, etc). En nuestro caso, solamente tuvimos dolor de cabeza los primeros dos días y en algún momento puntual que aliviamos con ibuprofeno (siguiendo las indicaciones que nos dio nuestra doctora antes del viaje). Dado que el viaje lo organizamos de forma gradual, no necesitamos oxigeno en ningún momento y llegamos a subir hasta 3600 m sobre el nivel del mar sin ningún problema.

Por último, en los pueblos de minorías étnicas y en las zonas tibetanas conviene actuar con respeto y discreción, especialmente al hacer fotos en templos, mercados, casas tradicionales o ceremonias locales.

Para saber más sobre este viaje, podéis consultar las siguientes crónicas: