China: Ruta del té y de los caballos (Yunnan)

Después de viajar dos veces a Japón, visitando Tohoku y Kyushu, hemos decidido volver a China por tercera vez. Hace dos años recorrimos parte de la Ruta de Seda y esta vez visitamos parte de la ruta conocida como la Ruta del té y de los caballos que discurre por la provincia de Yunnan. Dado que se puede entrar a China sin necesidad de visado para estancias no superiores a 30 días (hace dos años eran solo 15 días), le dedicamos un total de tres semanas, de las cuales dos las invertimos en Yunnan y una en Guangzhou (nuestra ciudad de entrada), Shenzhen y Hong Kong (nuestra ciudad de partida).

Yunnan, situada en el suroeste de China, es una de las provincias más diversas del país, ya que en ella viven 25 de las 56 minorías étnicas reconocidas oficialmente, como los tibetanos, bai, yi, hani, dai, naxi, miao, hui, lisu, o wa. Sus paisajes abarcan desde valles verdes y arrozales hasta parte de la meseta tibetana. Durante siglos, por sus caminos circularon caravanas de mulas y caballos cargadas de té pu’er, sal y otros productos. Esta antigua red comercial conectaba Yunnan con el Tíbet, Sichuan y otras regiones del Asia interior, y todavía se percibe en lugares como Dali, Shaxi, Lijiang o Shangri-la, donde los cascos antiguos, los mercados y los caminos de montaña conservan parte de aquella historia.

Visitar esta provincia requiere cierta flexibilidad logística. Las distancias pueden parecer cortas en el mapa, pero los trayectos por carretera suelen ser largos y tediosos. Para nuestro viaje, volamos a Lijiang y de allí tomamos un tren a Dali, donde empezamos nuestra ruta. Desde Dali visitamos los pequeños pueblos de Donglianhua y Nuodeng (haciendo noche en Dali), para luego empezar nuestro tour en coche con conductor por Shaxi, Tacheng, Shangri-la y lago Lugu, hasta volver a Lijiang.

Conviene tener en cuenta que agosto no es el mejor mes para viajar por Yunnan, pues coincide con las vacaciones de verano en China y con la temporada de lluvias, por lo que puede haber más turismo local y cambios de tiempo frecuentes. Siendo época de lluvias conviene contar con margen en los desplazamientos, ya que puede haber cortes de carreteras puntuales, niebla, o desprendimientos de tierra. También resulta útil llevar ropa por capas, porque la temperatura cambia mucho entre valles y zonas altas, y no olvidar la protección solar, ya que, a mayor altitud, el sol se nota con más fuerza incluso en días frescos o nublados.

Dado que algunas zonas de Yunnan se encuentran a más de 2000 m sobre el nivel del mar, la altitud puede hacerse notar, especialmente al acercarse a Shangri-la y a la meseta tibetana. Por ello es recomendable organizar la ruta de forma gradual, empezando por lugares situados a menor altitud y continuando progresivamente hacia zonas más elevadas. Como referencia, Dali se encuentra a unos 2000 m sobre el nivel del mar (igual que Donglianhua y Nuodeng), Shaxi y Tacheng a unos 2100 m (aunque el Parque Nacional del Mono de Nariz Chata se encuentra a unos 3000 m), Lijiang está a 2400 m, el lago Lugo a unos 2700, Shangri-la a 3280 m, mientras que el parque de Potatso se encuentra a alrededor de 3500 m (el punto más alto de la ruta está a 3595 m).

Para reducir el riesgo de mal de altura, conviene caminar despacio, hidratarse bien, evitar esfuerzos intensos al llegar y dar tiempo al cuerpo para aclimatarse, un proceso que suele durar entre 24 y 48 horas. Los síntomas más habituales son dolor de cabeza, cansancio, mareo, náuseas, falta de apetito, dificultad para dormir y sensación de falta de aire al hacer esfuerzo. El oxígeno puede ayudar de forma puntual si aparecen molestias, pero no debería usarse de manera preventiva ni en exceso, ya que puede crear una falsa sensación de seguridad, ocultar señales tempranas y dificultar la adaptación natural a la altitud. En caso de duda, lo mejor es consultar antes del viaje con el médico de cabecera o con una unidad de medicina internacional, especialmente si se tienen enfermedades previas (respiratorias, cardíacas, apnea del sueño, antecedentes de mal de altura graves, etc). En nuestro caso, solamente tuvimos dolor de cabeza los primeros dos días y en algún momento puntual que aliviamos con ibuprofeno (siguiendo las indicaciones que nos dio nuestra doctora antes del viaje). Dado que el viaje lo organizamos de forma gradual, no necesitamos oxigeno en ningún momento y llegamos a subir hasta 3600 m sobre el nivel del mar sin ningún problema.

Por último, en los pueblos de minorías étnicas y en las zonas tibetanas conviene actuar con respeto y discreción, especialmente al hacer fotos en templos, mercados, casas tradicionales o ceremonias locales.

Para saber más sobre este viaje, podéis consultar las siguientes crónicas:

China: Ruta de la Seda

Hace 13 años (¡que se dice pronto!) Xavi y yo emprendíamos con mucha ilusión, pero también con cierto miedo, nuestro primer viaje fuera de Europa. El destino de aquel viaje, para el que disponíamos solamente de 10 días, fue nada más y nada menos que la grandiosa China, y, para aprovechar al máximo los días disponibles, nos centramos en Beijing. La verdad es que en aquel entonces tampoco aspirábamos a hacer un gran viaje… Ahora, años después, recordamos con melancolía aquella Gran Muralla alborotada de gente, la majestuosa Ciudad Prohibida, el Templo del Cielo, el Palacio de Verano y sus exquisitos jardines, aquel pato laqueado que estaba para chuparse los dedos… Y, pensándolo en retrospectiva, incluso nos reímos con las “desgracias” que nos pasaron, como coger un taxi y que, en vez de dejarnos a nuestro destino, nos dejase en la otra punta de la ciudad, o coger un rickshaw para visitar los hutongs y que éste nos llevase a un callejón sin salida para pedirnos más dinero del acordado. También recordamos aquel calor abrasador en pleno mes de julio, la contaminación que oscurecía el cielo, o la gente escupiendo por doquier… Y, a pesar de todo, ese viaje fue importante para nosotros, no solo por lo que descubrimos, sino también por ser nuestra primera gran experiencia en un país lejano y tan diferente a lo que habíamos conocido hasta entonces. Nos abrió la puerta a lo desconocido, a atrevernos con lo que fuera, a querer conocer más y más sobre otros países y otras culturas. Y, ¿qué os puedo decir? Desde entonces no hemos parado de viajar.

Y ahora, 13 años después toca volver a viajar a China. Para esta nueva aventura disponemos de unos días más que la primera vez, 16 días en total (limitados esta vez por la entrada libre de visado), que hemos dividido entre la Ruta de la Seda, que teníamos ganas de hacer desde hace tiempo, y Shanghái, cambiando radicalmente de escenario para hacerle una corta visita a un amigo. Empezaremos, pues, nuestra aventura por la Ruta de la Seda en las remotas Urumqi y Turpán, antiguos puntos de conexión entre Europa y Asia. Debido a cuestiones logísticas, desde Urumqi volaremos a Xi’an donde por fin conoceremos a los famosísimos Guerreros de Terracota, para luego retroceder hacía Tianshui para visitar las cuevas de Maijishan y hacía Dunhuang para visitar las cuevas de Mogao. Aunque nuestra primera intención era llegar hasta Kashgar, por diferentes razones, finalmente decidimos dar esos días a Luoyang y visitar también las cuevas de Longmen.

Así pues, nuestro itinerario se distribuye tal que así:

Logística viaje

Para optimizar los días y los desplazamientos entre las dos partes del viaje, volaremos desde Barcelona a Shanghai y volveremos a Barcelona desde Xi’an. Los desplazamientos serán principalmente en vuelos internos, dado que las distancias son muy grandes y los días de los que disponemos son pocos. El principal problema que nos hemos encontrado al montar esta ruta es que pensábamos que el trayecto sería linear desde Urumqi, a Dunhuang y finalmente a Xi’an, sin embargo, la infraestructura no está preparada para esto, de manera que tuvimos que volver a Xi’an desde Urumqi y desde Xi’an ir a Dunhuang, dado que de Urumqi a Dunhuang no hay vuelos directos ni tampoco posibilidad de ir en tren. A Tianshui y a Luoyang sin embargo, nos desplazaremos en tren desde Xi’an.

Aunque si no queréis perderos ningún detalle, podéis leer también las siguientes crónicas:

Recomendaciones de viaje – China (Ruta de la Seda)

Transportes – China (Ruta de la Seda)

Saboreando China

Lo que + nos gustó y lo que –. China (Ruta de la Seda)