Japón ha alcanzado gran notoriedad internacional en parte gracias al manga y al anime, que se han convertido en fenómenos virales en todo el mundo. El manga es la palabra japonesa para los cómics o novelas gráficas que suelen publicarse en blanco y negro y tratan temáticas muy diversas, que van desde la aventura hasta historias cotidianas. Muchos mangas sirven de base para la creación de animes, término que se refiere a la animación, especialmente la realizada en Japón. Este medio abarca una amplia variedad de géneros y estilos, y se caracteriza por su estética visual, personajes expresivos y narrativas dirigidas tanto a niños como adultos. El término otaku se utiliza para describir a una persona apasionada por el anime, el manga o la cultura japonesa. El barrio de Akihabara en Tokio es considerado como el epicentro de la cultura otaku.

Los mangas y animes no solo abren una ventana a la cultura y las tradiciones japonesas, sino que también permiten descubrir ciudades, templos y santuarios que aparecen reflejados en estas obras. Además, numerosos elementos de la mitología y religión japonesa se integran en las historias, enriqueciendo las tramas y dotándolas de mayor profundidad simbólica. Un ejemplo destacado son Amaterasu y Susanoo, dos de las técnicas más poderosas del mangekyo sharingan, utilizadas principalmente por Itachi y Sasuke Uchiha en el universo Naruto. Ambos nombres se inspiran directamente en la mitología japonesa, representando a la diosa del sol y al dios de la tormenta, respectivamente. Aunque existen referencias de mangas y animes en todo Japón, la isla de Kyushu constituye un destino esencial, no solo por albergar el Museo del Manga de Kitakyushu, o por haber sido el lugar de nacimiento de varios mangakas (autores o dibujantes de manga) como Eiichiro Oda (One Piece), Hajime Isayama (Ataque a los Titanes), o Takehiko Inoue (Slam Dunk, Vagabond) entre otros, sino también por servir de inspiración para películas como La princesa Mononoke cuyo entono se inspiró en los bosques de Yakushima, o mangas/animes como Kids on the Slope (Sakamichi no Apollon) o Ghost Hound (Shinreigari) cuyas tramas se desarrollan en lugares de Kyushu. También hay ciudades que rinden homenaje a estas obras, como Hita (prefectura de Oita) donde se han colocado estatuas de los personajes de Ataque a los Titanes frente a la presa de Oyama, o la prefectura de Kumamoto donde se han colocado 10 estatuas de bronce de los personajes de One Piece.

Sin buscar una ruta otaku, durante nuestro viaje de Beppu a Kumamoto, pasando por Takamori, visitamos varios lugares destacados. Takamori es un pequeño pueblo situado a los pies del Monte Aso, el volcán activo más grande de Japón. Entre los principales atractivos, además de subir al cráter Nakadake y comer dengaku, una especialidad local donde se asan carne y verduras en un hogar tradicional (irori), se encuentran el Santuario Kamishikimi Kumanoimasu y el Santuario Kusakabe Yoshimi. El Kamishikimi Kumanoimasu es un santuario dedicado a los dioses creadores Izanagi e Izanami y se cree que trae buena fortuna en el matrimonio. Es famoso por su asociación con el manga/anime Hotarubi no Mori e (Hacia el bosque de las luciérnagas) de Yuki Midorikawa. Además, destaca por su ambiente místico con unas 100 linternas de piedra (toro) cubiertas de musgo distribuidas a los lados de un camino de piedra formado por 260 escalones. Desde el santuario sale un sendero que conduce a una gran piedra sagrada llamada Ugeto-iwa. Según una leyenda, Kihachi, un seguidor del dios Takeiwatatsu, creador del Monte Aso, golpeó esta roca abriendo un agujero de 10 m.

El Santuario Kusakabe Yoshimi (Kusabe Yoshimi-Jinja) es uno de los tres únicos kudarimiya o santuarios descendientes, junto al Santuario Udo (Nichinan, prefectura de Miyazaki) y el Santuario Nukisahi (Tomioka, prefectura de Gunma) por descender 130 escalones de piedra hasta alcanzarlo. El nombre de este santuario proviene del mito de Kusakabe protagonizado por Hiyainomikoto, el primogénito del emperador Jinmu (el primer emperador de Japón). En sus jardines se encuentra también un gran sugi de 40 m de altura y 500-600 años de antigüedad.

Desde aquí, organizamos un trayecto por las esculturas de One Piece. La ruta incluye 10 estatuas de bronce de los Piratas de Sombrero de Paja distribuidas en diferentes pueblos de la prefectura de Kumamoto entre los años 2018 y 2022 en honor a Eiichiro Oda que donó 800 millones de yenes para ayudar con la reconstrucción de Kumamoto después de sufrir daños debidos al fuerte terremoto de 2016. Dado que no disponíamos de tiempo para visitarlas todas, solamente incluimos las que más nos interesaban y las que se encontraban dentro de nuestro trayecto hacía Kumamoto. Empezamos por la escultura de Nami (inaugurada en 2021), que se encuentra en el área de Nishihara; continuamos con la escultura de Roronoa Zoro (2022) situada en Ozu, cerca del aeropuerto de Kumamoto; luego visitamos la escultura de Sanji (2019) en Mashiki; seguida por la de Brook (2020) en el parque del Museo de Dinosaurios de Mifune; y Tony Tony Chopper (2020) en la entrada del Zoológico y Jardín Botánico de Kumamoto; hasta finalizar con la escultura de Monkey D. Luffy (2018), el capitán de los Piratas, colocada a la entrada de la Oficina de Gobierno de la prefectura de Kumamoto.

El castillo de Kumamoto es considerado uno de los tres mejores castillos de Japón, junto al castillo de Himeji y al castillo de Matsumoto, y uno de los puntos imprescindibles de la ciudad. Fue construido en 1607 por el daimio Kato Kiyomasa (1561-1611) y es también conocido como Castillo Ginkgo por un gran ginkgo plantado por éste. El recinto cuenta con 49 torres, 47 puertas y grandes muros de piedra y fosos. Aunque fue gravemente afectado por el terremoto de 2016, ya se ha avanzado considerablemente en su restauración; sin embargo, estiman que tomará otros 26 años completar todo el proceso.

La cueva de Reigando (en japonés “la cueva del espíritu de la roca”) se encuentra en el recinto del templo Ungazenji, un templo zen fundado por Toryo Eiyo, el monje chino que introdujo el budismo zen en Japón, durante el período Nanbokucho (1336-1392). El camino hacia la cueva está salpicado por 500 estatuas de rakan (discípulos de Buda; parecidos a los que vimos en el Hoonji de Morioka) que fueron donadas por el comerciante Gihei Fuchidaya y su hijo durante 24 años (1779-1802). Muchas de estas esculturas carecen de cabeza debido a los terremotos. Es también conocida por haberse convertido en el hogar del ronin (samurái sin señor) Miyamoto Musashi (1584-1645). Aquí Miyamoto Musashi escribió El Libro de los Cinco Anillos (Gorin no Sho) que sirve como guía práctica para el manejo de la katana. Personajes inspirados en la vida de Musashi aparecen en diversas obras de teatro, cine, literatura, videojuegos, canciones, y, como no, en mangas y animes. Algunos ejemplos son Vagabond, obra de Takehiko Inoue, o Yaiba, obra de Gosho Aoyama, entre otros.

Después de explorar estos lugares emblemáticos, nos quedamos impresionados por la riqueza histórica, cultural y natural de la región. Cada sitio visitado nos ofreció una perspectiva diferente, desde la espiritualidad de los santuarios hasta el legado samurái de la cueva de Reigando. Kumamoto es un destino que combina a la perfección tradición, modernidad y aventura, haciendo de nuestro viaje una experiencia inolvidable. Sin duda, recomendamos visitar esta prefectura para descubrir sus tesoros ocultos y vibrar con el espíritu de Japón.


































































