Yakushima, pequeño paraíso natural

La pequeña isla de Yakushima, situada al sur de Kyushu, es un destino imprescindible para quienes buscan naturaleza y tranquilidad. Se trata de una isla montañosa con más de 30 picos con una altitud superior a los 1000 m sobre el nivel del mar, pero que, a diferencia de otras islas cercanas, no alberga volcanes activos. Tiene un clima subtropical húmedo y es uno de los lugares más lluviosos del mundo, tanto, que se dice que llueve 35 días al mes. Esto ha favorecido el desarrollo de un denso bosque formado principalmente de coníferas llamadas sugi (Cryptomeria japonica). Aunque los sugis se conocen con el nombre de cedros japoneses, el término es incorrecto ya que no pertenecen al mismo género que los cedros (Cedrus). Los ejemplares más antiguos (de más de 1000 años) reciben el nombre de yakusugi (combinando el nombre de la isla, Yakushima, y sugi) y aquí viven los ejemplares más longevos de todo el archipiélago. Gracias a sus extensos bosques y a los viejos yakusugi, fue reconocida como Patrimonio Mundial de la Unesco en 1993, siendo justamente el primer territorio en ser reconocido como tal en Japón.

Esta especie de árbol crece por todo Japón, pero lo que hace especiales a los sugi de Yakushima es justamente su extraordinaria longevidad. Lo común es que vivan unos 500 años, aunque hay excepciones como un sugi de 1500 años en la prefectura de Niigata, sin embargo, en esta pequeña isla hay ejemplares de entre 2200 y 7200 años (Jomon Sugi presume de ser el más antiguo). La longevidad de los yakusugis se debe a las condiciones en las que viven, con muchas precipitaciones y un suelo poco nutritivo, lo que hace que crezcan muy lentamente. Además, en su interior acumulan grandes cantidades de resina que les protege de las enfermedades y la descomposición. Justamente por su alto contenido en resina fue una madera muy valorada durante el Período Edo (1603-1868) cuando se usaba para la producción de tejas por ser una madera ligera e impermeable. Y es que, a pesar de lo que muchos creen, el bosque que cubre Yakushima no es bosque primario, sino secundario, habiando sido la mayor parte talada y reforestada hasta la década de 1970 cuando se instauró un régimen de conservación.

La explotación maderera ha contribuido al encanto actual de Yakushima. Los árboles que no crecíeron rectos ni altos se salvaron de la tala y éstos son justamente los yakusugi, los grandes tesoros naturales de la isla. Por otro lado, de los árboles talados se conservan aún los tocones que se resisten a la descomposición gracias a la resina acumulada en su interior. Estos tocones antiguos reciben el nombre de domaiboku y son, en ocasiones, la base de jóvenes sugi que aprovecharon el claro de luz para ocupar el lugar de sus ancestros caídos. Actualmente, los yakusugi no solo son testigos del pasado forestal de la isla, sino que también albergan una gran variedad de plantas epífitas (que viven sobre otras plantas) y los bosques de sugi son refugio para numerosas especies vegetales y animales endémicos.

En cuanto a la fauna, la isla es famosa por los ciervos sika, conocidos como yakushika (Cervus nippon yakushimae), y los macacos llamados yakuzaro (Macaca fuscata yakui), ambos endémicos. Los ciervos de Yakushima son la subespecie más pequeña de ciervo sika. Aunque son más difíciles de ver que los macacos, a menudos se les ven juntos en los márgenes de las carreteras. Los macacos de Yakushima también son una subespecie de menor tamaño de macaco japonés (o macaco de cara roja; Macaca fuscata). Es un primate catarrino de la familia Cercopithecidae, igual que el macaco negro crestado que vimos en Sulawesi (Indonesia). Forman grupos de pequeño tamaño y son omnívoros, alimentándose de frutas, bayas, semillas, flores, hojas jóvenes, insectos, cangrejos y huevos de aves.

Se cree que la isla ha sido habitada de forma continua desde el período Jomon y, se menciona en diferentes documentos antiguos, tanto chinos (dinastías Sui y Tang) como japoneses (Período Nara, 710-794). Forma parte del conjunto de islas llamado Osumi-Shoto y administrativamente pertenece a la prefectura de Kagoshima. Se puede llegar en ferry desde la ciudad de Kagoshima o en avioneta desde diferentes ciudades como Osaka o Fukuoka. Hay una carretera principal que rodea la isla y algunas carreteras de montaña que conducen al interior, accesible únicamente mediante rutas de senderismo. Dos líneas de autobuses recorren la costa con mayor o menor frecuencia, pero en nuestra opinión, lo ideal es alquilar un coche para desplazarse con tranquilidad, que es lo que hicimos nosotros. Gracias a esto pudimos recorrer la isla de lado a lado durante dos días y medio y esto es lo que hemos visitado:

Yakisugui Land es un parque natural con una extensión de 270 hectáreas y se encuentra a altitudes de 1000-1300 m. Fue diseñado como un Bosque de Recreación Natural junto a Shiratani Unsuikyo en 1974 y por esta razón cada parque ofrece descuentos con la entrada para acceder al otro. Hay cinco rutas disponibles, todas ellas circulares, de diferentes longitudes y niveles de dificultad:

· Las rutas de 30 min (0.8 km) y 50 min (1.2 km) son recorridos bien mantenidos, con pasarelas de madera y caminos pavimentados con piedra.

· Las rutas de 80 min (2.0 km), 150 min (3.0 km) y 210 min (4.4 km) son rutas de montaña. Nosotros hicimos la ruta de 80 min y fue espectacular. Se cruzan puentes colgantes, lechos de río y yakusugis, como el Buddhasugi, un árbol de unos 1800 años con una circunferencia de 8 m y una altura de 21,5 m.

Shiratani Unsuikio es un parque natural situado a una altitud de 1500 m que cubre un área de 424 hectáreas, conocido como área de Shiratani. Hay tres rutas con diferentes niveles de dificultad y duración:

· el recorrido Yayoisugi de unos 2 km de longitud (circular) con una duración de una hora y 10 min. Es el más corto y en mejor estado, con escaleras de madera y caminos pavimentados.

 · el recorrido Bugyosugi de unos 4 km de longitud (circular) y una duración de 3 h. Este recorrido estaba cerrado cuando nosotros fuimos.

· el recorrido Taikoiwa, recorrido de montaña de ida y vuelta con una longitud de 5.5 km y una duración de 5 h. El punto final es la roca Taikoiwa desde la que se puede disfrutar de una vista panorámica de la isla. A lo largo del camino pueden verse varios yakusugi, sin embargo, el principal atractivo de esta ruta es el boque cubierto de musgo que inspiró a Hayao Miyazaki para el escenario de la película de animación La princesa Mononoke. Esta es la ruta que nosotros hicimos y solamente podemos decir que es espectacular.

El santuratio Masuku o Yaku-jinja está ubicado cerca del puerto de Miyanoura y es fácilmente accesible. Fue fundado en 806 y está dedicado a Yamasachihiko, el dios protector de la isla de Yakushima y la vecina Tanegashima.

Siguiendo por la costa, se llega al santuario Yahazudake, un pequeño santuario situado en un lugar un tanto remoto, cuyo su torii rojo puede verse desde la lejanía. Tras cruzar el torii se desciende por unas escaleras de piedra hasta al nivel del mar donde se encuentra la cueva con el santurario. Aunque actualmente parece un tanto descuidado, tiene su encanto.

El valle Yoggo es el lecho de un río lleno de enormes piedras graniticas que forman piscinas naturales de agua cristalina. ¡Un lugar precioso!

La cascada Oko (Oko-no-taki) es la más alta, con una caída de 88 m, y una de las más impresionantes de Yakushima.

La cascada Senpiro (Senpiro-no-taki), también conocida como cataratas Chihiro, se encuentra en un paisaje imponente. Se puede ver desde el mirador, o bien bajando las escaleras hasta sus pies. El bosque circundante es hogar de varios grupos de macacos.

Gajumaru Bayan Garden es un pequeño jardín de banianos (Ficus microcarpa) cuyo nombre en japonés es gajumaru. Se trata de un árbol tropical famoso por sus raíces aéreas y su gran longevidad. Es considerado como sagrado en la cultura ryukyu (Okinawa) ya que se asocia a la energía vital y a espíritus que traen buena fortuna (Kajimuna). En este jardín destaca uno en particular con una antigüedad de entre 200 y 300 años.

Consideraciones finales:

-Desde 28 de diciembre hasta 4 de enero son días festivos en Japón, por lo que muchos puntos de interés permanecen cerrados, incluidos museos, algunas tiendas, restaurantes u hoteles.

-En estas fechas es mejor hacer reserva en los restaurantes, especialmente si queréis probar platos típicos, como el pez volador.

-Muchas carreteras son muy estrechas, prácticamente un carril para los dos sentidos, por lo que conviene ir con precaución y no correr. Además, en las carreteras se reúnen macacos para acicalarse aprovechando el calor que desprende el asfalto.

-No hay que acercarse a los macacos ni a los ciervos, no solo porque están protegidos sino porque son animales salvajes y pueden ponerse agresivos si se sienten amenazados, y ¡ni que decir que no hay que alimentarlos!

-Hay que informar al hotel de las rutas de treking que se van a realizar y las fechas. Los hoteles también pueden preparar bento para comer durante las rutas de trekking, pero, por favor, no tiréis basura en el bosque. ¡Seamos responsables!

-Ni cabe decir que no hay que salirse de los caminos o dañar el musgo, árboles u otras plantas.

Y, dicho esto, espero que incluyáis Yakushima en vuestra ruta por Japón, ya que esta isla cautiva con su naturaleza y la singularidad de sus paisajes. Sin duda, una experiencia que deja huella.

Sabores de Japón: descubriendo el umami

Durante nuestro segundo viaje por Japón, visitamos, por un lado, Osaka, Kioto y Nara, y, por otro, las islas de Yakushima y Kyushu, y en esta crónica os presentaré algunos de los platos típicos que hemos tenido el placer de degustar. Podéis encontrar otros platos típicos de Japón, y en particular de la región de Tohoku, aquí.

Nara

Nara fue la primera capital de Japón y acogió la corte imperial entre los años 710 y 794 (período conocido como período Nara). En esta ciudad se pueden probar dos platos emblemáticos cuyo origen se remonta a ese período: el kakinoha sushi y el Yamato chagayu. Cuentan que el kakinoha sushi fue elaborado por un monje budista llamado Gyoki que lo ofrecía a los visitantes que acudían al templo Todai-ji. Se trata de sushi envuelto en hojas de caqui (kaki no ha), la fruta típica de la región. Por un lado, el arroz se prepara con vinagre y azúcar, y por otro, se cura el pescado (normalmente salmón o caballa) con vinagre, azúcar y sal. Por último, se monta el sushi y se envuelve en la hoja de caqui, formando un paquetito que se prensa en una caja de madera (oshizushihako) y se deja reposar una noche entera. La hoja se retira antes de comer.

El Yamato chagayu son unas gachas de arroz infusionadas con té verde tostado cuyo origen se encuentra en los primeros templos budistas de Nara. El cultivo de té en Japón se remonta al siglo IX cuando Kobo Daishi (Kukai) trajo semillas desde China y este plato empezó a popularizarse entre los monjes budistas y posteriormente entre la población de Nara. Yamato hace referencia al antiguo nombre de Nara. Para poder disfrutar de este plato es recomendable reservar.

Kioto

En 794 la corte imperial se trasladó a Kioto, donde permaneció hasta 1868, año en el cual el emperador Meiji decidió trasladar la sede de la corte a Tokio, y es por ello que la ciudad ha desarrollado una cocina refinada y elegante. Los platos de Kioto destacan por el uso de ingredientes frescos y de temporada, el respeto por la materia prima y la presentación cuidada, valores fundamentales de la gastronomía japonesa. Los platos tradicionales (washoku) buscan el equilibrio y la armonía basándose en cinco elementos (gomi-goshuku): cinco sabores (gomi: dulce, salado, ácido, amargo y umami), cinco colores (goshiki: blanco, negro, rojo, verde y amarillo), cinco técnicas de cocción (goho: crudo, hervido, asado, frito y al vapor), cinco ingredientes clave (go-shiki: sato [azúcar], shio [sal], su [vinagre], seiyu [salsa de soja] y miso) y cinco sentidos (vista, olfato, gusto, tacto y oído). Este principio garantiza no solo una experiencia culinaria completa, sino también una presentación atractiva y una variedad nutricional adecuada.

Elegimos Kioto para celebrar el cumpleaños de Xavi y también nuestro aniversario. Para el cumpleaños, escogimos probar una propuesta de carne de wagyu en diferentes elaboraciones en un restaurante en Gion. Wagyu literalmente significa ternera japonesa, haciendo referencia a las cuatro razas de ganado japonés (negra, cuernicorta, marrón y mocha). Las wagyu más valoradas son las de Kobe, Matsusaka, Omi y Yonezawa (que probamos en Yamagata), aunque cualquier wagyu calificada como A3 a A5 se considera de primera calidad, como es el caso, por ejemplo, de la wagyu de la prefectura de Oita en Kyushu (bungogyu con calificación A4/A5). El menú incluía diferentes cortes de wagyu (incluida lengua) y diferentes elaboraciones típicas japonesas como sashimi, shabu-shabu (en caldo) o sukiyaki (acompañada de huevo crudo).

Para nuestro aniversario, en cambio, decidimos probar un menú kyo-kaiseki con platos de temporada, especialmente pescados y mariscos como las almejas o el cangrejo, que nos dejó totalmente enamorados. El kyo-kaiseki es una comida tradicional que se sirve en ocasiones especiales cuyo origen se encuentra en las ceremonias del té. El menú estaba formado por pequeños platos bellamente decorados cumpliendo con los cinco elementos fundamentales de la gastronomía japonesa (washoku).

Osaka

Osaka es considerada la cocina de Japón debido a su rica tradición gastronómica y su enfoque en la comida popular y asequible. Entre sus especialidades más famosas se encuentran el okonomiyaki (una especie de tortilla con base de col rallada), el takoyaki (bolas rellenas de pulpo), y el kushikatsu (brochetas empanadas y fritas).

Aquí también podéis disfrutar de inari sushi, un tipo de sushi que se originó en el santuario Yutoku Inari en Fukuoka como ofrenda al kami del arroz para agradecer las buenas cosechas, pero que es muy popular en Kansai. Se trata de tofu relleno de arroz a veces con una forma que recuerda las orejas de un zorro (inari, el mensajero de los dioses).

Kyushu

La cocina de Kyushu, situada en el suroeste de Japón, destaca por su variedad de sabores intensos y por el uso de ingredientes frescos procedentes tanto del mar como de la tierra. La región es famosa por su clima cálido y húmedo, lo que favorece el cultivo de verduras, frutas y arroz de gran calidad. Estos platos reflejan la riqueza culinaria y la diversidad de influencias que caracterizan a Kyushu, integrando sabores profundos y presentaciones cuidadas.

Miyazaki

Entre las especialidades más reconocidas de Miyazaki se encuentran el pollo nanban, un plato de pollo frito empanado que se sirve con una salsa tártara suave y ligeramente dulce, y el kara-age, que consiste en trozos de pollo marinados y fritos hasta quedar crujientes.

Takamori

Takamori dengaku no es solamente el plato típico de Takamori sino también toda una experiencia. Se trata de vegetales, taro, tofu y pescado de río asados a la brasa, aderezados con miso de yuzu y acompañados de sopa de miso, arroz y encurtidos. Cada mesa tiene su propia brasa en la cual se van cocinando los alimentos poco a poco. A nosotros nos aceptaron sin reserva, sin embargo, se recomienda reservar con antelación para evitar no poder ser atendidos.

Kumamoto y la región del monte Aso

Kumamoto y los alrededores del monte Aso destacan por la riqueza agrícola y ganadera y por esta razón las dos carnes típicas son la de caballo, especialmente servida cruda cortada en finas láminas (basashi) y la carne de ternera Akaushi (wagyu). A diferencia de las demás wagyu (Kobe, Matsusaka, Omi y Yonezawa) que provienen de vacas negras, las vacas Akaushi son marrones. Dicen que la carne de Akaushi es suave y baja en grasa por pastar y beber agua pura de las montañas de Aso. Lo común es comerla poco hecha sobre una cama de arroz blanco y acompañada de un huevo poché.

Usuki

Usuki es especialmente famosa por el fugu (pez globo), que se sirve en restaurantes especializados de la ciudad (en temporada alta es necesario reservar con antelación) además de pescados y mariscos frescos preparados de diversas maneras.

Izumi

Izumi (y la prefectura de Kagoshima en general) es famosa por la carne de cerdo negro kurobuta y por la carne de pollo (especialmente en sashimi). La carne de cerdo kurobuta es muy apreciada en Japón y se la equipara a la mejor carne de wagyu. Aquí, nosotros nos decantamos por un buen plato de tonkatsu.

Yakushima

Yakushima es una pequeña isla reconocida por su exuberante naturaleza situada al sur de Kyushu. Su gastronomía está marcada por la abundancia de productos del mar y la sencillez en las preparaciones. Destacan los platos elaborados con pescado fresco, como el pez volador (tobiuo), que se utiliza tanto en sashimi como en sopas y frituras.

Otras recomendaciones

A las recomendaciones del año pasado sumaré tres recomendaciones más: el bento, del desayuno japonés y la comida callejera de fin de año.

Bento

El bento es una caja de almuerzo tradicional japonesa que suele contener arroz, pescado o carne, y verduras, todo dispuesto de forma ordenada y visualmente atractiva. Es muy común tanto para llevar al trabajo o al colegio como para excursiones o trayectos en tren.

Desayuno japonés

El desayuno japonés típico suele ser una comida ligera pero nutritiva, compuesta de varios pequeños platos. Normalmente incluye arroz blanco, sopa de miso, pescado a la plancha (como salmón o caballa), encurtidos, natto (soja fermentada) y huevo, que puede servirse crudo sobre el arroz (tamago kake gohan) o preparado en tortilla (tamagoyaki). También es común sustituir el arroz blanco por gachas de arroz.

Comida callejera de fin de año

El día 1 de enero los japoneses visitan templos y santuarios por lo que alrededor de éstos se instalan yatai o puestos de comida callejera. Tras rezar, es costumbre picar algo para comenzar el año con energía. Algunos de los platos más habituales son: yakitori (brochetas de pollo asadas), takoyaki o taiyaki (dulce en forma de pez relleno de anko, crema o chocolate). El mochi también es protagonista ya que se asocia a la buena fortuna y a la prosperidad. Además, con su forma redonda representan el cierre de un ciclo y la apertura a nuevas oportunidades.

En definitiva, la riqueza de la gastronomía japonesa se aprecia no solo en sus sabores, sino también en la simbología y las tradiciones que la acompañan. Desde la practicidad y belleza del bento, pasando por el desayuno equilibrado y lleno de matices, hasta la calidez de la comida callejera en los festejos de Año Nuevo, cada experiencia culinaria refleja el espíritu y la cultura del país. Animarse a probar estos platos es una excelente forma de acercarse a Japón y celebrar sus costumbres, sea cual sea la época del año.