Tohoku a bocados: sabores únicos del noreste de Japón

La región de Tohoku, ubicada en el noreste de la isla de Honshu, destaca por su clima frío y sus paisajes montañosos. Estas condiciones han influido en su cocina, caracterizada por el uso de ingredientes locales como el arroz, la ternera, los pescados y mariscos, y los vegetales frescos, así como por métodos de conservación como el encurtido, la fermentación y el secado. Dado que los platos típicos ofrecen una conexión íntima con la tradición, la gente y la forma en que los recursos naturales moldearon la gastronomía, en este viaje nos propusimos probar los platos típicos de cada ciudad que visitamos. Por esta razón, a continuación, os detallaremos nuestro viaje gastronómico por las diferentes prefecturas de Tohoku. ¡Empecemos, pues!

Prefectura de Yamagata

Yamagata, capital de la prefectura homónima, es famosa por su ternera, llamada Yonezawa-gyu. Se trata de una carne (wagyu) de alta calidad, caracterizada por un sabor delicado y una textura que se deshace en boca. Es común probar esta carne en preparaciones como shabu-shabu (donde se sumerge en un caldo caliente parecido al hot-pot chino), sukiyaki (guiso) o yakiniku (barbacoa similar a la barbacoa coreana). Dado que queríamos notar el sabor de la carne, elegimos probarla en yakiniku. Además de los diferentes tipos de corte, nos sirvieron setas y cebolla, dos salsas, kimchi y hojas de lechuga. Similar a la barbacoa coreana, cada cual se asa su propia carne y verduras sobre una placa caliente situada en el centro de la mesa. La carne, una vez en su punto, se moja en las salsas y se enrolla en las hojas de lechuga para comer.

Otra preparación de esta carne que tenéis que probar es en sushi. ¡Buenísimo!

Además de la carne, Yamagata es también conocida por el cultivo de las cerezas (produce el 70% de las cerezas de Japón) y, de hecho, a mediados de junio se celebra el festival anual de las cerezas.

Sakata es conocida por el ramen de Sakata. Este ramen tiene su origen en el final de la era Taisho y surgió a partir de una receta china. El ramen de Sakata se caracteriza por un caldo claro y ligero aderezado con salsa de soja, fideos caseros y wontons de gamba y de carne picada. En mi opinión el mejor ramen que he probado.

Prefectura de Miyagi

La ciudad de Sendai, capital de la prefectura de Miyagi, es conocida por sus platos con lengua de ternera (gyutan) y por los zunda mochi. La lengua normalmente se sirve preparada a la plancha junto a encurtidos, un caldo de carne y un cuenco de arroz. Éste fue un plato que nos despertó cierta preocupación ya que temíamos que el sabor fuera muy fuerte, pero para nuestra suerte la lengua resultó ser muy suave y sabrosa.

Por otro lado, el zunda mochi es un mochi (pastel de arroz glutinoso) cubierto de una pasta dulce hecha de edamame (soja).

Matsushima, ciudad costera situada cerca de Sendai, es conocida principalmente por sus ostras y por la anguila. Las ostras de la bahía de Sendai son muy apreciadas por su carne tierna y su sabor único y en Matsushima se pueden degustar frescas, a la parrilla o rebozadas, pero también en elaboraciones como caldos y arroces. Nosotros las probamos crudas, a la parrilla y rebozadas, y como más nos gustaron fueron crudas, ya que así se nota perfectamente el sabor y la textura de éstas.

Otra preparación típica de Matsushima es el pastel de pescado en forma de hoja de bambú que es un pastel preparado a base de surimi que se tuesta ligeramente antes de comer. Aunque debemos reconocer que éste no fue nuestro favorito.

Prefectura de Iwate

Morioka, la capital de la prefectura de Iwate, es famosa por su trio de fideos que reúne la tradición culinaria japonesa (wanko soba), norcoreana (Morioka reimen) y china (jajamen) en un mismo lugar.

La tradición de servir wanko soba se asocia a la hospitalidad ya que antiguamente se servía a los visitantes y viajeros. Hoy en día esta tradición se ha convertido en toda una experiencia culinaria que no hay que dejar pasar si se visita Morioka. Los fideos soba se sirven en pequeñas porciones (15 porciones corresponden a una ración normal), de forma continuada hasta que el comensal decide detenerse. No es obligatorio sorber el caldo (éste se puede verter en un bol grande situado en la mesa) y las guarniciones de sashimi, sésamo, rábano rallado, entre otras, se pueden utilizar para aderezar los soba, aunque es opcional. Los boles vacíos se van apilando al lado para tener un recuento final. Si se llega a los 100 boles (o más) regalan una pequeña plaquita de madera y un certificado. Además, también hay un récord que batir y éste está en 500 boles para los hombres y 753 boles para las mujeres. Yo solamente fui capaz de comer 30 boles, pero Xavi llegó a los 129.

El Morioka reimen consiste en fideos hechos de harina de trigo y fécula de patata y una rica sopa que normalmente se sirve fría y se acompaña de carne, kimchi, fruta (pera, manzana o sandía), huevo hervido y pepino. Se cuenta que un emigrante norcoreano que llegó a Japón y se instaló en Morioka en 1954 trajo consigo esta receta de fideos fríos y se popularizó después de la Segunda Guerra Mundial. El reimen se puede degustar solo, aunque también hay la opción de combinarlo con yakiniku, como lo hicimos nosotros.

Por último, el jajamen tiene su origen en una receta china (zhajiangmian) adaptada a los paladares japoneses. Se utilizan fideos udon que se sirven con una cuchara de miso mezclado con carne de cerdo picada, cebolla, setas shiitake secas, y varios condimentos como el ajo o el jengibre y que finalmente se adorna con pepino. Los ingredientes se deben mezclar bien y se puede personalizar agregando vinagre, aceite de chile o ajo picado al gusto.

Una vez acabados los fideos, a la salsa restante se le puede añadir un huevo crudo y caldo para crear un nuevo plato llamado chi-tan-tan, disfrutando así de una experiencia culinaria completa. Normalmente los aderezos (vinagre, aceite de chile o ajo picados) y los huevos crudos se encuentran colocados en un lado de la mesa.

Ichinoseki conserva una antigua tradición de preparar mochi. Esta sofisticada cocina especializada en el mochi tiene sus raíces en el período Edo y se conservan más de 300 opciones de sabor. Si bien se pueden encontrar mochis en todo Japón (sobre todo dulces), en Ichinoseki, el mochi está presente en todos los grandes eventos, desde bodas hasta funerales, e incluso en la celebración de Año Nuevo. De hecho, según un calendario local, aquí se preparaban mochis más de 60 días al año y, tradicionalmente, estos pasteles de arroz glutinoso se ofrecían a los dioses dos veces al mes. Para poder disfrutar de este manjar se ofrece un menú (mochi honzen) en el que se sirven 8 mochis, un platillo de rábano con vinagre y un bol de sopa con mochi (ozoni) que en condiciones normales solamente se podría degustar en Año Nuevo. Los mochis que nos sirvieron llevaban setas shiitake y jengibre, anko (pasta de alubias rojas), sésamo, nueces, pollo y bardana, zunda (edamame), semillas de perilla y natto. Como supusieron que no estaríamos “preparados” para probar el natto nos lo cambiaron por otro mochi de setas shiitake y jengibre y la verdad es que lo agradecimos porque éste fue nuestro mochi favorito.

Prefectura de Aomori

Aomori, capital de la prefectura homónima, es conocida por su marisco, pero sobre todo por sus manzanas. Aquí, igual que en Hirosaki, se ofrecen multitud de platos dulces y salados que incorporan esta sabrosa fruta. En nuestro caso, elegimos probar tres bolas de helado con tres tipos distintos de manzana para poder notar las diferencias de sabor.

Por otro lado, el marisco, fresco y de calidad, es otro reclamo de Aomori y el chirashi-don (tazón de arroz cubierto con marisco variado) es el plato emblemático de la región. Debemos reconocer que este plato fue el mejor que hemos probado en todo el viaje.

Dado que el marisco era súper fresco, aquí aprovechamos para probar también el sushi, y fue lo mejor que pudimos hacer.

Hirosaki, igual que Aomori, también es el mejor sitio para probar los platos con mazana, aunque aquí aprovechamos para degustar una buenísima tarta de manzana.

Otro plato emblemático de Hirosaki es el igamenchi o hamburguesa de calamar. Para probar el igamenchi, fuimos a una izakaya. Las izakayas son unas tabernas tradicionales japonesas que normalmente abren por la tarde-noche (a partir de las 18:00 h aproximadamente, dependiendo de la izakaya) y donde se sirven platillos junto a bebidas alcohólicas como el sake o el shochu. Además del igamenchi probamos también una vieras asadas y pinchos que estaban de rechupete.

Prefectura de Akita

Akita, capital de la prefectura homónima, tiene dos principales atractivos culinarios, por un lado, el kiritanpo, y, por otro, el yakitori de pollo. El kiritanpo consiste en arroz machacado y moldeado en forma de cilindro que se embadurna de miso y se asa sobre las brasas. ¡Buenísimo! Aunque se puede probar como brocheta asada, normalmente se sirve acompañado de caldo, vegetales y pollo, formando una comida reconfortante (kiritanpo nabe) ideal sobre todo para los días fríos.

Aunque el yakitori o brocheta de pollo es un plato que se puede probar en prácticamente en todo el país, lo que hace especial al yakitori de Akita es precisamente el pollo local llamado hinai jidori, apreciado por su sabor y calidad únicos. Se trata de un tipo de pollo autóctono de la prefectura de Akita, siendo sus orígenes en el pollo “hinaidori” criado durante el período Edo, y se considera un ingrediente de lujo en la cocina japonesa. Su carne tiene una textura jugosa y un gusto más profundo que se realza al probar las distintas partes, como la carne, la piel o la molleja. Totalmente recomendable.

En Kakunodate también probamos un plato de pollo hinai jidori: el oyakodon, que literalmente se traduce como mamá e hijo, ya que este plato combina la carne de gallina (la mamá) con el huevo (el hijo). Se trata de un tazón de arroz con un guiso de pollo al que se le añade al final un huevo crudo que se acaba de hacer con el calor del plato.

Tokio

Aunque Tokio no se encuentra en la región de Tohoku, empezamos y terminamos nuestro viaje en esta ciudad, por lo que también nos gustaría hablar de un plato que nos gustó: el gyukatsu. Se trata de un filete de ternera rebozado y frito que se acaba de cocinar a gusto sobre unas planchas situadas en la mesa. Se sirve junto a un bol de caldo de miso, una ensalada de col y una bola de ensalada de patata, tres salsas para mojar la carne, huevas de pescado y wasabi. Además, se sirve un bol de arroz blanco que se puede mezclar con la pasta de rábano. Normalmente también incluye un pequeño platito con un postre, watamochi, que no es un auténtico mochi sino que es un dulce parecido a la gelatina hecho de almidón de helecho y cubierto de kinako (harina de soja tostada dulce). El precio del plato depende de la cantidad de carne: pequeño – incluye solamente un filete, mediano – incluye un filete y medio, o grande – incluye dos filetes.

Otras recomendaciones

También os recomendamos probar la cocina kaiseki, de onsen y de templo, aunque no sean exclusivas de Tohoku.

El kaiseki ryori es una comida tradicional japonesa que combina varios pequeños platos bellamente decorados en los que se da una gran importancia a los ingredientes de temporada. Cada plato está diseñado meticulosamente, cuidado cada detalle, desde la vajilla hasta el sabor, la textura y el color. Aunque el kaiseki ryori puede no ser para todos los paladares, es una experiencia que se debe probar al menos una vez.

La comida de onsen o onsen ryori, se refiere a una variedad de platos que se sirven en los onsen ryokan o balnearios de agua termal de Japón. Lo habitual es probar la cena y el desayuno, que normalmente no se incluyen en el precio del ryokan.

Estos menús incorporan ingredientes de temporada e incluyen especialidades locales, como por ejemplo el sushi de Akita. El sushi de Akita o hatahata sushi se elabora fermentando pescado hatahata con koji y arroz.

También es típico el onsen tamago o huevo cocinado lentamente en las aguas termales, resultando en una textura suave y cremosa con la yema líquida y la clara cuajada.

Por último, la gastronomía ascética de Dewa Sanzan (Yamagata) recibe el nombre de shojin ryori y puede degustarse al hacer noche en alguno de los shukubo. Se compone de varios platos elaborados con productos locales que se cosechan de las montañas de Dewa Sanzan.

Algunos de los platos tradicionales son el goma dofu o “tofu de sésamo”, un excelente sustituto de la carne, o el zenmai, un tipo de helecho.

Probar estas especialidades nos permitió descubrir la esencia de Tohoku más allá de los paisajes, y experimentar la conexión que se forma entre el alma de sus comunidades y su diversidad culinaria. Por estas razones, si viajáis a Tohoku, os recomiendo que dejéis de lado los platos que ya conocéis y probéis los platos típicos de cada lugar. ¡Buen provecho!

Saboreando China

Cada región de China que visitamos tiene su propia historia, cultura y costumbres, y, por lo tanto, su propia gastronomía. Aunque nos encontramos algunos platos en varias zonas, como, por ejemplo, el archiconocido cerdo con salsa agridulce, algunos platos solamente se pueden degustar en ciertas zonas, y estos son justamente los platos que hay que probar.

Normalmente se come a las 12 del mediodía y se cena sobre las 18, aunque los mercados nocturnos de comida callejera abren hasta más tarde. En Shanghai la comida se pide escaneando el código QR situado en una esquina de la mesa. A través del QR se hace el pedido y también el pago de los platos encargados. En el resto de las ciudades que visitamos (Urumqi, Dunhuang, Tianshui, Luoyang y Xi’an) nos trajeron la carta y vinieron a la mesa a apuntar el pedido. Dado que prácticamente nadie hablaba inglés y que la carta estaba en chino, tradujimos la carta con Google Lens (aunque a veces las traducciones no eran muy acertadas) y algunas veces nos guiamos por las imágenes, por esta razón desconocemos los nombres de muchos de los platos que probamos.

Es importante, antes de pedir, preguntar por el tamaño de los platos, tanto para no pasarse como para no quedarse corto tampoco. En Turpán, por ejemplo, pedimos un plato de pollo con patatas y fideos y el plato que nos trajeron era para 8 personas, como mínimo. Evidentemente no nos lo pudimos acabar… Menos mal que solamente habíamos pedido un plato…

En cuanto a la elección de los platos que probamos, ha habido platos que nos han encantado y platos que no nos han gustado nada como por ejemplo los fideos que probamos en Tianshui que llevaban una especie de salchichas y surimi al que no le habían quitado ni siquiera el plástico, o un tofu con cebolleta que sabía a quemado. Por otro lado, también ha habido platos con los que decidimos no atrevernos como, por ejemplo, cabeza de cordero o entrañas, entre otros.

Dado que probamos multitud de platos y se haría muy largo comentarlos todos, he hecho una selección de los platos que más nos han gustado dividiéndolos entre los mejores platos de carne o pescado; los mejores platos de verduras y la mejor comida callejera. Y aquí va nuestra selección:

Los mejores platos con carne o pescado

Hot pot

Posiblemente uno de los platos más conocidos de China, aunque realmente no es un plato sino más bien una forma de cocinar. Consiste básicamente en una olla de caldo colocada sobre un hornillo en la que se van introduciendo ingredientes a gusto. Los ingredientes del caldo varían según el lugar, incluyendo carnes, verduras, incluso azufaifo, y los ingredientes a añadir varían también (desde carnes, pescados, mariscos, pasta o verduras). Nosotros probamos el hot pot en Shanghai y en Xi’an, siendo en la primera ciudad un hot pot de pescado y marisco, mientras que en la última, de carne y verduras. Junto a los ingredientes a cocinar en el caldo de la “olla caliente” también hay botes con vinagre y aceite y unos platitos con diferentes ingredientes como ajo picado, aceite con chiles, pasta de sésamo, etc. Se trata de mezclar en un plato estos ingredientes (a gusto) para hacer así una salsa en la que se mojará la carne o el pescado y las verduras, una vez sacados de la olla. Los ingredientes se van introduciendo en la olla poco a poco, a medida que se van comiendo, teniendo en cuenta los tiempos de cocción, ya que las setas, por ejemplo, tardaran más en cocinarse que las finas tiras de carne. Ninguno de los dos hot pots que probamos fue picante (¡por suerte!).

Sopa de tallarines estilo Suzhou

Se trata de una sopa con tallarines finos y largo (plato básico) al que se le pueden añadir tortilla francesa, carne, gambas, etc. (platillos extra).

Pescado en salsa agridulce

Este es uno de los platos más típico de Shanghai y alrededores. Se sirve el pescado entero con la carne cortada en trozos para facilitar el agarre de la carne embadurnada en salsa agridulce.

Sopa picante Hu

Esta sopa la probamos en Luoyang y nos enamoró. Se trata de una sopa de tomates, con toque agri-picante, que lleva ternera, bambú y setas entre otros ingredientes.

Ternera con patatas

Este plato de ternera suave con patatas, un tanto picante lo probamos en Dunhuang y quedamos enamorados. Aunque la ternera con patatas puede parecer un plato europeo, lo cierto es que, debido a la mezcla de especias, el sabor es bastante diferente al que esperábamos.

Los mejores platos de verdura

Zizania

Una de las verduras que más nos sorprendió, tanto por su sabor como porque no la conocíamos, fue la zizania. La zizania se conoce también con el nombre de arroz salvaje, aunque no está emparentada con el arroz que conocemos. Se trata de una hierba acuática de la que se consumen los tallos tiernos. Como curiosidad, la expresión “meter cizaña” viene justamente de las semillas parecidas al trigo, pero no aptas para el consumo humano.

Nabo fermentado

Fue la primera vez que probamos el nabo fermentado en Shanghai y estaba buenísimo.

Ensalada de patata

Esta ensalada de patata crujiente que probamos tanto en Shanghai como en Xi’an nos encantó. Además de la patata cortada en finas tiras, lleva guindilla, cebolleta verde y sésamo.

Berenjenas al estilo chino

Estos bastones de berenjena nos recordaron las berenjenas con miel que están tan de moda en España. Tienen un sabor dulce por la miel, pero además llevan salsa soja, vinagre, chiles y jengibre picados y sésamo tostado.

Pakchoi con setas

Un plato sencillo, pero delicioso.

Los mejores platos de comida callejera

Hamburguesa china (Rou Jia Mo)

Aunque se le conoce con el nombre de hamburguesa china, este delicioso pan con carne poco tiene que ver con una hamburguesa. El pan plano caliente (llamado mo) y la carne de cerdo, ternera o cordero, suave y sabrosa, convirtió a este plato típico de Xi’an en uno de nuestros favoritos. Si vais a Xi’an, ¡no os lo perdáis!

Pinchos

Los pinchos son otro plato típico de la Ruta de la Seda. En Urumqi probamos unos pinchos de carne de cordero que estaban de rechupete, mientras que en Xi’an los probamos tanto de carne de cordero como de pollo. Los pinchos son un acierto seguro en cualquier ciudad.

Empanadas de cordero

Otro plato callejero que probamos en Urumqi fueron las empanadas de cordero. ¡Simplemente deliciosas!

Pan hojaldrado relleno (Rou Ga Mo)

Se trata de un pan hojaldrado relleno de carne picada y col que probamos en el mercado nocturno de Dunhuang.

Para finalizar, si tenéis la oportunidad de tomar un té en alguna casa de té, no lo dudéis. Nosotros entramos en una casa de té en Tianshui y fue toda una experiencia. Primero se tuesta el té verde junto con azufaifo y bayas de goji, luego se añade el agua. La gracia de este té es que se puede alargar el tiempo que sea, ya que a medida que se van bebiendo los vasitos de té, se va añadiendo agua y se puede hacer más té. Junto al té nos sirvieron pastelitos caseros y frutos secos. El entorno también fue precioso, con sus jardines, la paz y la tranquilidad. Nos hizo olvidarnos por un momento que estábamos en medio de una gran y bulliciosa ciudad. Una experiencia totalmente recomendable.

Y esto es todo. Espero que os sirva de ayuda para vuestro viaje y que no tengáis miedo a probar diferentes platos, y por qué no, que seáis incluso más atrevidos que nosotros. ¡Buen provecho!

Tres días por Córdoba (y sus patios)

Uno de grandes atractivos de Córdoba es el Festival de Patios Cordobeses, considerado patrimonio de la Humanidad, y que se celebra desde el año 1921 durante las dos primeras semanas de mayo. La arquitectura de los patios cordobeses tiene su origen en la arquitectura romana y, posteriormente musulmana, que centraba la vivienda en torno a un patio interior. Y, aunque cada patio es singular, todos cuentan con unas características comunes, como el zaguán a través del cual se accede, las paredes blancas embellecidas con plantas y macetas o algún elemento de agua como un pozo o una acequia.  

Este año hubo seis rutas distintas marcadas cada una con un color reuniendo un total de 52 patios. La entrada es gratuita y se puede acceder o bien por la mañana de 11 a 14 h o bien por la tarde de 18 a 22 h. Lo que es importante tener en cuenta que se forman grandes colas en cada patio debido a la gran afluencia de visitantes.

Sin embargo, Córdoba no es solamente el Festival de los Patios y hay que aprovechar la visita. Y es lo que nosotros hicimos, al combinar diferentes patios de cada una de las rutas con visitas a otros monumentos de la ciudad.

La Mezquita-Catedral de Córdoba

Sin lugar a duda, ¡la Mezquita-Catedral de Córdoba es una visita obligatoria! La mezquita fue construida en 784 sobre la basílica hispanorromana de San Vicente Mártir. El año 1236, tras la reconquista cristiana, se consagró como catedral y el año 1523 se construyó su capilla de estilo renacentista.

El Alcázar de los Reyes Cristianos

El Alcázar es una fortaleza y palacio que reúne en sus restos de origen romano, visigodo y árabe la historia de Córdoba. Tras la reconquista, está fue restaurada y posteriormente usada como Sede del Santo Oficio por la Inquisición y hasta se utilizó como cárcel durante la primera mitad del siglo XIX. Aquí es donde más cola nos encontramos, tanto para entrar (a pesar de tener una hora asignada en el billete) como para visitar el recinto. Tuvimos que esperar más de una hora en el Salón de los Mosaicos para poder seguir el recorrido, pero finalmente nos rendimos y fuimos directamente a los jardines, por lo que prácticamente no conseguimos a penas ver nada de su interior. Por suerte, sí pudimos disfrutar con relativa tranquilidad de sus extensos jardines.

Palacio de Viana

Otra visita que no quisimos perdernos fue el Palacio de Viana. El Palacio de Viana es una de las casas señoriales más importantes y mejor conservada de Córdoba. La casa que fue habitada por diferentes familias entre los años 1425 y 1980 y que se abrió al público hace más de 40 años. Pero no visitamos la casa, no. Tras la experiencia con el Alcázar, decidimos no arriesgarnos y fuimos directamente a los 12 patios y al jardín, un recorrido por diferentes espacios con una arquitectura y diseño únicos.

Y por último, perderse por la Judería, pasear por el puente romano y disfrutar de la gastronomía cordobesa, de la que, sin lugar a duda, no os podéis perder la mazamorra, una sopa fría de origen romano y que es la antecesora del salmorejo, son otros imprescindibles de la ciudad.

Gastronomía coreana – un placer para los sentidos

La gastronomía coreana destaca por su sabor equilibrado y delicado, por su bella presentación, y por la frescura y la calidad de sus ingredientes. Es una cocina muy variada que emplea como base arroz (bap), avena (juk) o fideos (guksu), junto a verduras, carnes (sobre todo, ternera y cerdo), pescados y mariscos. Una particularidad es la cantidad de platos pequeños que normalmente acompañan al plato principal. Estos platos se conocen con el nombre de banchan y pueden variar, aunque hay uno que nunca falta: el kimchi. El término kimchi se refiere a vegetales fermentados, normalmente muy picantes, entre los cuales destaca la col, aunque se pueden encontrar también de rábano u otros vegetales.

Bulgogi con arroz y banchan

Me aventuraría a decir que el plato coreano por excelencia es el bibimbap. Es el plato más conocido y que se puede degustar en prácticamente en cualquier lugar: en el avión volando a Corea del Sur, en los templos budistas e incluso en las saunas coreanas. Este plato se prepara principalmente con arroz y otros ingredientes como carne o pescado, verduras y huevo, al que se le añade aceite de sésamo y se mezcla a gusto con pasta de pimiento rojo picante. Normalmente se sirve acompañado de un pequeño bol de caldo y de algunos banchan. Como es de esperar, nunca falta el kimchi. Mi favorito fue el bibimbap con carne cruda o yukhoe bibimbap.

Otras dos experiencias culinarias coreanas que no os podéis perder son la barbacoa coreana y los platos de carne o pescado crudos. Pero empecemos por la barbacoa coreana. Ésta recibe el nombre de samgyeopsal y consiste en carne de ternera o cerdo asada y acompañada por multitud de banchan, salsa y sal para aderezar la carne. Esta carne se prepara al momento en unas parillas de carbón incorporadas en la mesa o sobre parillas eléctricas portátiles. Y lo que hay que tener en cuenta es que el precio y la cantidad de carne para la barbacoa coreana depende del tipo de corte, siendo la panceta el corte más barato. Aunque habíamos leído que normalmente cada uno se cocina la carne, lo cierto es que las dos veces que probamos la barbacoa, fueron los camareros los que se encargaron de hacerlo. La forma habitual de comer la carne es envolviéndola en una hoja de lechuga o de perilla junto a los otros ingredientes a gusto. Como dije, nosotros probamos la barbacoa coreana dos veces: una vez en Jeju, ya que nos recomendaron probar el cerdo negro de la isla, y otra en Seúl, donde probamos la ternera. En Jeju, en el local que comimos, había como una especie de menú combinado que consistía por un lado de panceta de cerdo a la parrilla y, por otro lado, de un gran bol de kimchi jjigae o estofado de kimchi con tofu y carne de cerdo. La barbacoa nos encantó, pero el estofado de kimchi, a pesar de lo suave que era la carne, fue demasiado picante para nosotros.

La otra gran experiencia que no os podéis perder (si sois atrevidos) son los platos hoe, que se refieren principalmente a preparados crudos, ya sea pescado o carne. Los platos de carne cruda reciben el nombre de yukhoe y pueden ser diferentes cortes, siendo el redondo el corte más común. Se sirve normalmente con una yema de huevo cruda y con tiras de pera nashi y se acompaña de una salsa a base de guindilla para mojar la carne.  

A la derecha yukhoe (ternera cruda); a la izquierda saengseon hoe (pescado crudo).

Por otro lado, los restaurantes que sirven pescado y marisco crudos son bastante fáciles de identificar, ya que normalmente disponen de grandes peceras donde guardan los peces y el marisco vivos hasta la hora de servirlos. La ciudad de Seogwipo en Jeju fue nuestra elegida para degustar este manjar y la verdad que no nos arrepentimos. Nos sirvieron una gran bandeja que contenía desde el famoso pulpo crudo que aún retuerce sus tentáculos a pesar de estar cortado, oreja de mar totalmente viva (aún se movía), diferentes tipos de pescado crudo, hasta mini cangrejos marinados que se comen enteros. El pulpo crudo es el que nos dio un poco más de apuro porque nos preocupaba no masticarlo suficiente, ya que habíamos leído que con las ventosas se puede quedar enganchado a la garganta. La verdad es que, tras probarlo, tampoco diríamos que fuera nuestro favorito (¡donde está el pulpo a la gallega que se quite lo demás!), pero como experiencia no ha estado nada mal. Para limpiar el paladar entre plato y plato, los coreanos mastican raíz de jengibre mojada en miel, y así lo hicimos nosotros también.

Pasemos ahora a hablar del gran favorito de Xavi: el bulgogi jeongol o estafado de bulgogi. Reciben el nombre de bulgogi unas tiras finas de carne de ternera marinada en salsa de soja, aceite de sésamo, jengibre, ajo y cebolla. El bulgogi se puede servir asado junto con arroz y banchan y hasta usar en infinidad de recetas (barbacoa, bibimbap, gimbap), sin embargo, el bulgogi que probamos en un restaurante de Gyeongju le robó el corazón (y el estómago) a Xavi. En este caso, nos cocinaron el bulgogi en la mesa junto a fideos de patata (dangmyeon) y verduras y nos lo sirvieron con un bol de arroz y banchan. ¡Para chuparse los dedos!

El siguiente plato fue toda una sorpresa para nosotros. Era un día de tormenta en Busán y vimos un pequeño restaurante en el que un par de señoras sorbían una especie de sopa de fideos. Como llovía me apetecía algo caliente (aunque no hiciera frío), así que entramos. La carta solamente estaba en coreano y la traducción de Google Lens era un poco extraña, así que pedimos a boleo dos boles de lo mismo. Nuestra gran sorpresa fue que la sopa de fideos que a mi me inspiraba a caliente resultó ser fría. Por lo visto, este pequeño local solamente servía platos fríos. Tras una rápida búsqueda en internet descubrimos que lo que habíamos pedido era kongguksu, un plato elaborado con fideos crudos de trigo y un caldo a base de leche de soja, que puede llevar huevo hervido. En nuestro caso, el huevo no venía en el plato sino que había un bol con huevos hervidos en la mesa, por lo que, se podían coger de allí. Aunque no fue exactamente lo que esperábamos, fue una gran experiencia que sin duda repetiríamos.

Otros platos coreanos que probamos nos resultaron un tanto familiares por su parecido a otros platos típicos de sus países vecinos: el gimbap, que recuerda a los norimaki japoneses, y los mandu, la versión coreana de los dumplings. El gimbap tiene su origen en la ocupación japonesa del país que duró desde 1910 hasta finales de la segunda guerra mundial en 1945 y son rollitos de alga nori y arroz que pueden contener infinidad de ingredientes, desde pescado, encurtidos, panceta hasta bulgogi. Algunas de las diferencias del gimbap y el norimaki son que el gimbap no lleva pescado crudo y tampoco se sirve con soja y wasabi. Otra particularidad es que el gimbap no siempre lleva arroz, y un ejemplo es el gyori gimbap de Gyeongju que lleva tiras de huevo. Además, el gimbap es considerado muchas veces como “comida para llevar”, habiendo la posibilidad de comprarlo en las estaciones de tren y también en los mercados.

A la derecha, gimbap de pescado; a la izquierda, gimbap de bulgogi; en medio gyori gimbap.

Por otro lado, los mandu pueden ser fritos, hervidos o al vapor con diferentes rellenos, aunque los más populares con los de carne o de kimchi. Nosotros probamos los mandu en un restaurante de Seúl que aparece en la guía Michelin. Lo encontramos de casualidad, vimos que había cola para entrar y decidimos probarlo. La verdad es que no nos atrevimos con los mandu de kimchi, suponiendo que serían muy picantes, por lo que escogimos los mandu de carne. Xavi los pidió en caldo, mientras que yo los pedí en plato y me los sirvieron junto a un bol del mismo caldo y a otro plato típico coreano, el haemul pajeon, una especie de tortilla de huevo con marisco y cebolleta. Esta tortilla la habíamos probado también en Gyeongju como parte del desayuno en nuestra estancia en un hanok, pero ésta es otra historia. Volviendo a los mandu, aunque las presentaciones fueron distintas, en ambos platos los mandu estaban hervidos, de un tamaño un poco más grande de lo habitual, y con la carne muy esponjosa, nada apelmazada. Para comerlos, hay que sacarlos del caldo y mojarlos en la salsa que se sirve a parte. En cuanto al caldo, éste contenía tiras de carne y anchoas y debo reconocer que la mezcla de sabores a mi no me acabó de convencer.

A la izquierda, mandu y haemul pajeon; a la derecha, mandu en caldo.

Y, finalmente, entre los platos que traen recuerdos, se suma también un postre típico de verano, el bingsu. El ingrediente principal de este plato es el hielo al que se le añade principalmente leche condensada, alubias dulces y fruta, aunque puede haber variaciones. Este plato nos recordó el cendol que probamos en Malasia, y ¿qué os puedo decir? No me convenció entonces y tampoco me convenció ahora…

Otra experiencia culinaria coreana totalmente recomendable es la comida callejera. Los mercados, tanto diurnos como nocturnos, ofrecen la posibilidad de probar platos típicos coreano por precios mucho más asequible. Hay infinidad recetas para todos los gustos. Desde pinchos (dakkochi), patatas, pasteles de arroz en salsa (tteokbokki), gambas fritas, panecillos con huevo hechos al vapor (gyeran bbang), entre muchos, muchos otros. Sin embargo, el plato con el que nos quedamos Xavi y yo es sin duda el pollo frito. Se trata de trozos de pollo rebozado y frito que viene acompañado de diferentes salsas (a elegir). Nosotros lo probamos con salsa picante y con salsa de soja y miel y no nos pudo gustar más. En cuanto a los dulces nos enamoraron el hotteok, relleno de frutos secos y miel, y los hodugwaja, unos pastelitos con forma de nuez con diferentes rellenos (queso, crema de queso, pasta de alubias o crema pastelera). Los de crema de queso o los de crema pastelera son los mejores, a nuestro parecer.

Y, por lo último, el mejor helado que hemos probado fue este. Está hecho de leche (lo hay también de café) y para tomarlo primero hay que “amasar” el envoltorio para que el helado tenga una textura más suave y luego se abre y se va apretando para que el helado vaya saliendo poco a poco. Ante el calor de Corea, este helado fue nuestro gran capricho.

Curiosidades de los restaurantes surcoreanos:

  • Los cubiertos (cuchara y palillos), los platitos y las servitas se encuentran en un lateral de la mesa y cada uno debe coger los suyos.
  • Normalmente sirven agua fría gratis.
  • Muchos restaurantes sirven comida durante todo el día.
  • En muchos restaurantes, la carta está en inglés o bien tienen fotos de los platos, sin embargo, en muchos otros la carta está solamente en coreano.
  • La mayoría de los restaurantes tienen su propia especialidad: barbacoa coreana, pescado, mandu, etc.
  • A veces la comida puede ser muy picante.

Mar y montaña: una semana por Asturias

Tras nuestro último viaje a Madagascar allá por 2019, planeábamos el que hubiera sido nuestro siguiente viaje: Japón, sin imaginar que nuestros planes se verían truncados irremediablemente por el coronavirus. Lo que parecía un breve parón en nuestras vidas, acabaron siendo dos años en los que solo pudimos soñar con los viajes. Fueron unos años muy duros, seguramente como para todos, pero tuvimos la suerte, al menos de poder dedicarnos a nuestro jardín, que ha sido nuestra ruta de escape durante este tiempo.

Este año 2022 Japón no pudo ser, por tener las fronteras cerradas hasta hace nada, pero esto no fue un impedimento para que nuestras ganas de viajar y conocer mundo despertaran, ganas que se habían quedado de alguna manera dormidas, ya que no nos atrevíamos a volver a hacernos planes. Y así es como, para desperezarnos hemos decidido hacer una escapada de una semana a Asturias durante el mes de septiembre. Dado que el número de días fue limitado, tuvimos que definir muy bien lo que queríamos visitar y lo que seguramente dejaríamos por el camino. Los puntos clave que teníamos muy claros al decidir este viaje fueron: avistar osos en libertad en el Parque de Somiedo e iniciarnos a la espeleología en una de las cuevas naturales de los Picos de Europa. Lo cierto es que ya habíamos visitado cuevas con anterioridad, como las del Parque Nacional de Mulu en Malasia, pero nunca habíamos hecho espeleología y teníamos curiosidad. Con esto en mente y tras valorar todo lo que Asturias puede ofrecer, hemos definido el siguiente tour (circular):

Pola de Somiedo (2 días)

Elegimos como base para la primera parte del viaje, Pola de Somiedo, un pequeño pueblo rodeado de montañas, pero un punto neurálgico para las diferentes actividades culturales, de senderismo y naturaleza que se pueden realizar en el Parque de Somiedo. De camino a Pola paramos a visitar la Casa del Lobo en Belmonte de Miranda, para conocer de primera mano la situación de los lobos en la zona, y una vez en Pola de Somiedo, hicimos dos avistamientos de osos en el Parque de Somiedo. Ver osos en libertad no es fácil, no os creáis. Son animales impredecibles y hay muchísimos factores que pueden influir: las condiciones meteorológicas, la disponibilidad de alimento y la suerte de cada uno. En el primer avistamiento, por la mañana temprano, tardamos casi 4 horas en poder, por fin, avistar a lo lejos, muuuy a los lejos dos hermanos oseznos ya independizados y, posteriormente, una mamá con dos crías. Fue en el Mirador de la Peral, justamente en la ladera más alejada, siendo imposibles de ver con prismáticos, y solamente accesibles gracias a unos buenos telescopios. Por la tarde, en el mirador de Gúa, tuvimos aún más suerte, y, nada más llegar, vimos un macho en la ladera de la montaña alimentándose tranquilamente de avellanos, esta vez, sí visible con prismáticos.

Otras actividades por las que Pola es famosa son sus rutas de senderismo, siendo la ruta de los lagos la más conocida, sin embargo, nosotros, dado el reducido número de días que pasamos aquí, nos limitamos a hacer la ruta accesible. Un sendero corto, preparado para que cualquier persona en cualquier situación lo pudiera hacer, pero que ofrece unas vistas impresionantes del pueblo y de las montañas que lo rodea.

Como recomendación culinaria, nuestro plato favorito de aquí fue el cachopo con cecina, queso y membrillo. Buenísimo.

Soto de Agues (1 día)

Paramos en Soto de Agues, un pequeño pero hermoso pueblo situado en el Parque Natural de Redes, en nuestro camino de Pola de Somiedo a Cangas de Onís y aprovechamos para hacer la Ruta del Alba, declarada monumento natural en el año 2001. La ruta sigue el curso del río Alba por un antiguo camino de pastores. Es una ruta fácil y accesible, con poco desnivel, ya que los primeros 5 km discurren por un sendero de piedra, acondicionado. Los últimos 2 km, a partir de las Brañas de La Vega, son por camino de montaña, pero este es, sin embargo, el tramo más espectacular, si cabe, ya que el sendero está encajonado entre las paredes de roca y el río con decenas de saltos de agua y cascadas. La ruta es lineal, por lo que hay que deshacerla por el mismo camino (14,6 km en total). Durante el trayecto se pasa por al lado de una piscifactoría truchera y por la mina de hierro del Carmen, ambas ya en ruinas.

Este día comimos un bollo preñao en uno de los merenderos que hay a lo largo del camino. El bollo preñao es un bollo de pan relleno de chorizo. Una comida potente, pero recomendable para la ruta.

Cangas de Onís (3 días)

La que fue la primera capital del antiguo reino de Asturias, fue nuestra base en la última parte del viaje. Este pequeño pueblo lleno de historia es la puerta de entrada al Parque Picos de Europa pero también a otro clásico de Asturias: los lagos de Covadonga y el santuario de Covadonga. Tanta es la fama de estos enclaves que en temporada alta el acceso a los lagos esta restringido a vehículos particulares a partir de las 8 de la mañana, siendo posible llegar en autobús, en taxi o con algún tour organizado. Desde Cangas de Onís parten buses cada veinte minutos y los billetes de autobús se pueden comprar directamente en la terminal o por internet. Aunque al hacer la compra por internet obliguen elegir una hora de subida y una de bajada, la verdad es que podéis hacerlo a la hora que queráis. Este mismo bus para en el santuario de Covadonga. También es importante tener en cuenta que aún es (al menos lo era cuando nosotros fuimos) obligatorio el uso de mascarilla en el transporte público.

Una vez alcanzada la cima, las vistas quitan el aliento. Tanto los miradores como los lagos de origen glaciar son un espectáculo para todos los sentidos. Además de caminar por estos enclaves y disfrutar de la naturaleza y de las espectaculares vistas de los dos lagos, Ercina y Enol y de la laguna temporal, el Bricial, también se puede conocer el pasado minero de la zona a través de las minas de Buferrera. Aquí podéis pasaros desde una mañana hasta un día entero. El único pero que le pondría es la cantidad de visitantes que estos parajes pueden atraer. Queda patente que es uno de los sitios más turísticos de Asturias.

Sin embargo, Cangas de Onís y alrededores, ofrecen muchas más actividades, para todos los gustos y condiciones. Desde visitas gastronómicas, como las visitas a queserías, a multitud de rutas de senderismo, miradores y actividades de aventura, como el descenso del río Sella en canoa o hacer espeleología. Aunque no me atreví a bajar en canoa, debido a mi miedo al agua por no saber nadar, sí que decidimos iniciarnos a la espeleología. Según nos dijeron, los Picos de Europa son considerados el Himalaya de los espeleólogos debido al amplio recorrido subterráneo que ofrece este sistema kárstico. La cueva en la que nos adentramos no era muy grande y el nivel de exigencia era bajo, pero la verdad es que descubrimos algo totalmente desconocido para nosotros, fue toda una experiencia sensorial. Nos sorprendió la temperatura de la cueva, la falta de luz y de olores, pero también que, incluso un lugar tan inhóspito como ese, pueda ser el hogar de seres vivos. La guinda final fueron unos minutos en los que el guía nos recomendó que nos sentáramos, apagáramos las linternas y disfrutáramos de lo que es realmente estar en una cueva: oscuridad profunda, silencio total, un medio en el que de nada sirven nuestros sentidos…

Para realizar este tipo de actividad hay que contar con un guía experimentado. Nosotros reservamos el día previo y tuvimos la suerte de que éramos los únicos que nos habíamos apuntado ese día. Aunque normalmente los grupos son reducidos, nosotros agradecimos poder disfrutar de esta aventura “en privado”. Antes de empezar, nos dieron un mono, un casco con linterna y guantes. Se recomienda llevar un buen calzado ya que el suelo puede ser resbaladizo. No se recomienda llevar ni mochilas ni otros objectos con los que haya que cargar durante la ruta. En la cueva el suelo estaba húmedo y resbaladizo, tuvimos que subir y bajar con la ayuda de cuerdas y, aunque había habitaciones en las que se podía estar perfectamente de pie, también había algunos puntos en los que teníamos que pasar agachados. Si aún no habéis hecho espeleología, es una experiencia totalmente recomendable.

Tras esta aventura, cogimos el coche y nos dirigimos a la Cuevona de Cuevas del Agua, una corta cueva por la que discurre una carretera, que es el único acceso a la aldea de Cuevas del Agua. Dicho de otro modo, es una cueva que se puede cruzar perfectamente en coche. Sin embargo, yo os recomendaría que aparquéis el coche y disfrutéis de la cueva a pie, que es como lo hicimos nosotros. Son unos 300 m de recorrido perfectamente iluminados, destacando las fascinantes formaciones calcáreas de esta cueva.

Y para finalizar el día, también subimos a uno de los muchos miradores que hay, el mirador de Fitu, que ofrece unas vistas increíbles del mar y de las montañas.

Y ya de vuelta hacía Avilés, donde pasamos la última noche antes de volver, no pudimos resistirnos a hacer una última ruta de senderismo: el Camín Encantau. Este sendero circular se encuentra en la localidad de Venta de Probes, de unos 8,6 km de longitud. La ruta tiene cierto desnivel, con una primera subida empinada. Pero vale la pena por los paisajes que la rodean y por ser también un recorrido por la mitología asturiana. Y es de allí que recibe el nombre de camín encantau, de los personajes tallados en madera que aparecen a medida que avanzamos en la ruta. El primero que nos da la bienvenida es Sumiciu, el duende que hace desaparecer los objetos.

Nuestros platos favoritos de estos días fueron las verdinas con pulpo y los tortos con huevo y adobu.

Cudillero (1 día)

Y llegamos al último día de nuestro viaje a Asturias y, como despedida, antes de dejar el coche de alquiler y volar de nuevo a Barcelona, visitamos Cudillero, un pequeño pueblo marinero enclavado en un acantilado, declarado Conjunto Histórico Artístico. El mar Cantábrico y las casas de colores nos dejaron maravillados. Y para disfrutar aún más del pueblo, del mar y de las vistas, os recomiendo que subáis a cualquiera de los miradores que lo rodean.

El plato estrella de Cudillero, para nosotros, fueron las zamburiñas.

Este fugaz viaje por Asturias, por sus paisajes más emblemáticos, su fauna, sus pueblos con historia y su gastronomía ha sido una experiencia para todos los sentidos y, desde luego, nos ha dejado con ganas de más, de volver a recorrer, de conocer y de disfrutar. Sin dudas, algún día, ¡volveremos a Asturias!

Gastronomía malgache

La gastronomía malgache se caracteriza principalmente por ser una cocina influida por todas las poblaciones que han pasado por la isla, desde indonesixs, bantús, árabes, chinxs y hasta francesxs. También se distingue por un uso exquisito de las especias (jengibre fresco, vainilla, guindillas, curry, comino…), de la miel y de la leche de coco que confieren un sabor especial a estos platos. La base de la alimentación es el arroz (vary), y es que los malgaches se identifican por comer arroz ¡tres veces al día! A este cereal se le suman las verduras, los pescados y las principales carnes (henan): el pollo (akoho), el cerdo (kisoa) y el cebú (zebu).

marisco

Lo primero que hay que tener en cuenta al probar la comida de Madagascar es que las condiciones higiénicas no siempre son las deseadas y si no queréis sufrir la famosa “diarrea del viajero” os recomiendo que cuidéis un poco la elección de los sitios donde vayáis a comer. También hay que tener en cuenta que las carnes muchas veces pueden resultar duras como la suela de un zapato y por eso, otro consejo que os doy, es que, siempre que podáis, evitéis la carne frita o asada y elijáis, dentro de lo posible, los guisos. De guisos los hay de muchos tipos y siempre son una apuesta segura. Normalmente, para acompañarlos, se pueden elegir una o dos guarniciones: arroz, verduras o patatas fritas, salteadas o asadas. Aquí os dejo algunas ideas de guisos que podáis probar:

guisos
Pollo con salsa de vainilla y café; pollo con bambú; Jimbalaya; cebú con salsa de pimienta verde; cerdo con salsa de miel y piña; guiso de cebú.

Sin embargo, y a modo de lotería, os recomiendo que probéis los pinchos de cebú (mosakiky o masikita), ya sean en restaurantes como en los puestos callejeros. Si tenéis suerte y la carne no está dura, son un manjar excepcional.

pinchos
Pincho de cebú (izquierda) y pincho de joroba de cebú (derecha). El pincho de joroba lo encontraréis solamente en puestos callejeros y es una verdadera delicia. No podréis parar de pedir más y más.

Un lugar especial también lo ocupan los platos considerados “típicamente malgaches”. Estos platos van casi siempre acompañados de arroz y de un platito de encurtidos con mucho jengibre fresco y muchas veces se mezclan las carnes con pescados o mariscos. Unos ejemplos de estos platos son:

platos malgaches
Cerdo con alubias; pollo con salsa malgache (tomates, pimientos y cilantro); sopa de noodles con gambas de río, pollo, cerdo y cebú coronada por un huevo frito; cerdo con unas verduras parecidas a los berros (bredes mafana); y una cazuela de mariscos con salsa de queso.

Si viajáis a la zona costera no podéis perderos los pescados y los mariscos, siempre súper frescos y muchas veces recién pescados.

mariscos
Pincho de gambas; gambas con salsa de curry; cangrejo al curry; pescado asado; y, por supuesto, langosta.

Como postres, podéis pedir creps o gofres (con fruta, chocolate, miel, etc.), pero también algo típico: la koba (kobandravina, koba akondro), una mezcla de harina de arroz con plátano machacado envuelta en hoja de plátano y hecha al vapor. En los mercados la podéis encontrar en largos “tubos” envueltos en hojas de plátanos, con un color rojo tirando a marrón por llevar, además, azúcar moreno y cacahuetes. En ese caso se vende a corte y no en paquetitos individuales.

koba

Pero lo más común es que encontréis fruta: fruta flambeada con especias, ensaladas de fruta con o sin yogur… Una mención especial se merece la fruta fresca ya que se puede disfrutar de muchos tipos, desde la más común (para nosotros, ¡claro!), como la piña, el mango, el coco, los plátanos…, hasta la más exótica como lichis, tamarindo, gayaba, azufaifo o jojoba, tocos (tapia)… todas ellas cultivadas en Madagascar pero originarias de diferentes partes del mundo. Sin embargo, la fruta más auténtica (y autóctona) que podréis probar en Madagascar es el fruto del baobab. Lo podéis probar fresco, en zumo e incluso en mermelada. La fruta, en mi opinión, se asemeja a la fruta de cacao ya que dentro de la cascara dura se encuentran las semillas envueltas por una pulpa blanca de un sabor entre el limón y el tamarindo, un tanto ácida y dulzona a la vez.

fruta baobab

Y dicho esto, por favor, por favor, no me confundáis la fruta del árbol de la Jaca (Jack fruit) con el durian!!! No me hagáis esto, que me da un jamacuco! ¡¡¡No son lo mismo!!!

El durian es la fruta más apestosa del mundo y es considerada un manjar en Asia. Su nombre significa “fruta espinosa” por las protuberancias que presenta. Puede alcanzar unos 30 cm de largo y 15 de ancho y pesar entre 1 y 3 kg. Su interior tiene un color amarillo pálido y su olor y sabor, a mí personalmente, me recuerdan a la cebolla podrida. Las nueve especies de durian comestibles se cultivan solamente en el sudeste asiático, aunque es nativo de Malasia, Indonesia y Brunei. Nosotros lo probamos tanto en Malasia como en Singapur y os aseguro que no hay durians en Madagascar.

durian
Durian en mercados de Indonesia

Por otro lado, el árbol de la Jaca (Jack tree, yaca) también es originario de Indonesia. De hecho, si recordáis, lxs toraja (Sulawesi, Indonesia) enterraban lxs bebés fallecidos antes de que les salieran los dientes en el tronco de un Jack tree. Actualmente se encuentra incluso en Sudamérica y África (ya lo habíamos probado en Uganda) y su sabor es dulce, ligeramente ácido. Sin mal olor y sin mal sabor como en el caso del durian. El fruto tiene un gran tamaño que alcanza entre 25-100 cm de largo y 20-25 de ancho y puede llegar a pesar entre 30-50 kg.

jack fuit

Espero que podáis observar las diferencias con las fotos que os pongo, si no, en internet seguro que encontráis muchas más. Y si aun así no os habéis convencido, os recomiendo que las probéis y así seguro que notaréis la diferencia.

Y ya para finalizar, la última recomendación que os hago es que acabéis los ágapes con un chupito de cualquier digestivo malgache. Entiéndase por digestivo algún tipo de alcohol. El más típico es el ron, que lo podéis encontrar tal cual o en mezclas con fruta (lichis, piña, etc.) o con especias (canela, jengibre, etc.). En este caso recibe el nombre de  rhum arrangé.

digestivos
Ron con canela, ron con jengibre y limoncello

Sí, sí, lo estáis viendo bien. Es un biberón que ha adquirido una nueva vida: ¡ha cambiado la leche por ron con jengibre! jajaja

Y, como siempre os digo, atreveros a probar nuevos platos porque ¡no os arrepentiréis! Mazotoa homana!

Bon appétit, París!

Crêperie, bistró, brasserie, salón de thé… sea cual sea el sitio dónde vayáis a comer, los platos franceses no os dejarán indiferentes. La gastronomía francesa, patrimonio Inmaterial de la Humanidad desde 2010, ha marcado la gastronomía mundial tanto en cuanto a las técnicas como al uso y la calidad de los alimentos. Dicho esto, hay un par de cosas que debéis tener en cuenta al viajar a París. La primera es que os resultará difícil encontrar una buena relación calidad-precio. El mejor truco es alejarse de las zonas más turísticas, y en caso de dudas, comprobad las valoraciones de anteriores comensales. Otro dato a tener en cuenta es que los restaurantes abren de 12:00 a 14.00/15:00 a mediodía y de 19:30 a 23:00 para las cenas, aunque en las zonas turísticas se pueden encontrar algunos que abran durante todo el día.

Muchos platos que probamos (sopa de cebolla, confit de pato, tartare, crème brûlée, macarons etc.) fueron increíblemente sabrosos, pero en esta crónica os hablaré de algunas experiencias que creo que no debéis perderos en un viaje a París:

Desayuno francés

Pan de baguette recién horneado, un croissant tremendo, mantequilla, mermelada, zumo de naranja y un café. Un desayuno que os dará las energías suficientes para afrontar el día.

desayuno

Creps saladas o dulces

Seguramente las creps dulces las conozcáis ya, pero lo que no os podéis perder bajo ningún concepto son ¡las creps saladas!

crep

Galette

Una especie de crep, originaria de la zona de Bretaña, rellena de queso, jamón, patatas y hasta huevo frito… Las hay para todos los gustos y son una apuesta segura. A diferencia de las creps normales, en este caso se utiliza harina de trigo sarraceno.

gallete

Raclette i/o pierrade

La raclette y la pierrade, originarias de Suiza y adoptadas por lxs parisinxs, son primas hermanas e incluso las podéis probar juntas. La raclette lleva queso que se funde en unas bandejitas individuales, patatas hervidas y embutidos. La pierrade hace referencia a la plancha eléctrica sobre la que se cocina la carne (pollo, pato, ternera, cordero). Tanto en el primer caso como en el segundo, la manera tradicional de comerlo es cortando un trozo de patata hervida, sobre ella se coloca embutido (en el caso de la raclette) o carne asada (en el caso de la pierrade) y finalmente queso fundido.

raclette

Fondue

De fondue, originarias de la región de Savoie, las hay de dos tipos: de queso (normalmente una mezcla de unos 3 quesos, a los que se les pueden añadir setas, champagne, etc.) o de carne (ternera, pato, cordero). La primera se sirve normalmente con pan duro que se moja en la mezcla mágica de quesos, mientas que la segunda es una fondue de aceite caliente en el que se van friendo poco a poco los trozos de carne servidos con varios tipos de salsas. ¡Tremendas las dos! Y lxs más golosxs pueden disfrutar también de una fondue de chocolate acompañada de fruta.

fondue

Escargots

Una opción para lxs más atrevidxs puede ser la de probar los caracoles a la francesa horneados con mantequilla mezclada con perejil y ajo. ¡Ojo los alérgicos! Xavi descubrió que los caracoles le dan alergia. Tiene alergia a los ácaros, pero por lo visto hay posibilidad de alergia cruzada con los caracoles de tierra y la experiencia nos dio un buen susto. Por suerte se solucionó con un antiestamínico y todo acabó en risas y bromas. ¡Súper caracol! jaja

caracoles

Apéritif

Otra experiencia que no os podéis perder es tomaros un apéritif. Un aperitivo… qué tiene de interesante, diréis. Pues que el aperitivo francés es algo especial y es que se trata de una copa de alcohol que se toma sobre todo a media tarde y sirve para abrir boca de cara a la cena. La copa más preciada es la de kir, una mezcla de vino blanco dulce con casis (grosella negra).

kir

Vin chaud

Y ya para acabar, si viajáis en invierno como nosotros, debéis tomaros un vino caliente aromatizado con especies (canela, clavo, anís estrellado…) y rodajas de naranja.

vino

 

Así pues, buscad siempre un rincón en el que disfrutar al máximo de la gastronomía francesa y probad cada día un plato nuevo. Bon appétit!

Delicias de Indonesia

La comida indonesia es tan diversa y variada como la gran cantidad de etnias que en ella habita (y es que engloba más de 17.000 islas cada una con sus peculiaridades), además ha ido recibiendo influencias china, árabe y europea. El arroz (nasi) y los fideos (mie) son la base de casi todos los platos y las especias también juegan un papel importante. La soja y sus derivados son la proteína vegetal más consumida, mientras que el pollo (ayam) y el pescado son las principales proteínas animales, aunque en las zonas no musulmanas como partes de las islas de Sulawesi y Papúa, el cerdo es una de las carnes preferidas. Diferentes variedades de fruta tropical se encuentran en abundancia (deliciosas todas, por cierto), así como magníficas verduras (¡ohh! El pak choi… definitivamente nuestro favorito).

cerdo
Pantollo pammarasan: plato típico Toraja de carne de cerdo guisada con una mezcla de especies llamada pammarasan

El primer contacto con la comida indonesia lo tuvimos el año pasado en Sumatra y en Kalimantan (Borneo), cuando probamos platos tan típicos como el nasi goreng (plato a base de arroz con verduritas y especias servido con huevo frito, pan de gambas y pepino),  o el tempé (soja fermentada), que no lo habíamos probado nunca y nos encantó.

nasi goreng
Nasi goreng

Otros platos que nos enamoraron fueron la ensalada gado gado, ensalada con diferentes tipos de verduras y hortalizas aderezadas con una salsa picante, y el plátano frito (pisang goreng).

gado gado
Izquierda: ensalada gado gado; derecha: plátano frito

Sin embargo, esta vez os presentaré diferentes platos indonesios con pollo (ayam), los más comunes después de los platos de arroz y de fideos:

Nasi Goreng Ayam: el nasi goreng (arroz frito) ya es un plato en sí mismo, pero en este caso viene acompañado de un trozo de pollo frito. Es uno de los platos más comunes de Indonesia. Nosotr@s lo probamos en Sumatra y en Sulawesi.

nasi goreng ayam

Bihun Goreng: delicioso plato de fideos de arroz con pollo. También se pueden encontrar otros platos de fideos (mie) acompañados de pollo (siempre que en el nombre lleve la palabra ayam). Este en particular lo probamos en Sulawesi.

fideos

Ayam Rica Rica: pollo con una salsa muy picante y un aromático sabor a lemongrass y a hojas de lima kaffir. La misma salsa puede aderezar pescados también. Igual que el anterior, lo probamos en Sulawesi.

ayam rica rica

Soja Sauce Chicken: pollo con salsa de soja. También lo probamos en Sulawesi.

pollo soja

Pa’Piong: pollo adobado con especias y cocinado dentro de bambú al fuego. Se trata de uno de los platos típicos Toraja (Sulawesi), junto con el pantollo pammarasan. En nuestro caso, se trataba de un pollo entero metido en el bambú con sus huesos y todo y servido sin ningún tipo de guarnición. Os recomiendo que si lo probáis y no viene con arroz o ensalada, lo pidáis, porque si no se hace bola y cuesta tragar.

pollo bambu

Lalapan Ayam: trozo de pollo frito servido con un gran cuenco de arroz, salsa picante y pepino, además de otras verduras. Lo comimos en Papúa.

lalapan

Stik Ayam: pechuga de pollo rebozada con salsa agridulce, patatas fritas y verduras hervidas. Posiblemente el plato de pollo más parecido a la cocina europea. También lo probamos en Papúa.

stik ayam

Y hasta aquí mis recomendaciones. No dejéis nunca de probar platos nuevos. Seguro que os llevaréis más de una sorpresa. ¡Buen provecho!

Singapur. La ciudad de las mil caras

A pesar de ser el país más pequeño del sudeste asiático, Singapur ofrece al visitante multitud de opciones: desde las más naturales y hasta las más modernas. De entre esta gran oferta, nosotr@s nos hemos quedado con lo que más se acerca a nuestros intereses y de esta manera hemos podido disfrutar de varias facetas de la ciudad en tan solo dos días y medio.

Singapur moderno

Para disfrutar del Singapur futurista y de vanguardia nos acercamos a las zonas de Clarke Quay, Boat Quay y Marina Bay, donde disfrutamos de un paseo en barco para apreciar el skyline, nos tomamos un selfie con el Merlion y acabamos en el bar Cé La Vi del hotel Marina Bay Sands. Lo mejor es visitar esta parte de la ciudad al atardecer.

Merlion Park

Mitad pez, mitad león, representa por un lado el origen pesquero de Singapur y por otro su nombre: Ciudad del león (Singapura). Se puede llegar caminando o en un taxi acuático. Espectáculo de luces y sonido a las 20:00 h cada tarde. Es el lugar más visitado de Singapur y donde mayor multitud de gente nos encontramos.

merlion

Clarke Quay y Boat Quay

Estación de MRT Clarke Quay.

Ambas situadas a las orillas del río Singapur, presentan una perfecta combinación de casas antiguas restauradas con enormes rascacielos. De las zonas con más ambiente de la ciudad con restaurantes y sitios para tomar una copa.

clarke quay

Paseo en barco

Un paseo en barco por el río es una de las mejores opciones para disfrutar del skyline de la ciudad. Hay dos tipos de trayectos: cortos, de 20 minutos de duración, o largos de 40 minutos de duración. Recomendable hacerlo de noche cuando las vistas son las más bonitas. Se puede coger en Clarke Quay, Boat Quay, Robertson Quay, Collyer Quay y Marina Bay y con el trayecto largo se sube y se baja en la misma estación. Las entradas tienen una duración de varios meses, aunque solo sirven para un paseo, y no tienen una hora concreta para canjearlo (hay trayectos desde las 9:00 a las 22:00). Si queréis disfrutar de la noche, lo mejor es presentarse con algo de tiempo ya que es cuando más gente quiere hacerlo y va por cupo, o sea si un barco ya está lleno hay que esperar al siguiente y así.

crucero Singapur

Cé La Vi Sky Bar (Marina Bay Sands)

Parada de metro de Bayfront.

Para disfrutar de las vistas, el hotel Marina Bay Sands ofrece dos posibilidades: el observatorio Sands Skypark y el bar Cé La Vi. Se accede desde la torre 3, aunque no os preocupéis porque está muy bien indicado. El observatorio se encuentra en la planta 56 y hay que pagar entrada; mientras que el bar se encuentra en la planta 57 y se paga un voucher que una vez arriba se puede cambiar por una copa (en ambos casos se paga en un mostrador situado justo delante de los ascensores). Nosotr@s elegimos subir al bar y la verdad no nos pareció que valiera mucho la pena. La entrada es bastante cara y la lista de copas por las que se puede canjear es muy limitada. Además las vistas son reducidísimas: entre las zonas VIP y las zonas reservadas a los huéspedes del hotel, solamente quedan dos esquinas para disfrutar de las vistas. A partir de las 18:00 se exige etiqueta. Desconozco si el observatorio vale la pena porque no hemos ido.

vistas nocturnas

Singapur natural

Singapur es también una ciudad llena de naturaleza, ya que cuenta con unos 12 parques naturales y espacios verdes. En este caso hemos decidido disfrutar de los famosos Gardens by the bay y dar un paseo por el Jardín Botánico. La ciudad también ofrece una parte más “animal”, destacando su zoo y la oferta de tours nocturnos por el mismo, pero descartamos está opción ya que no somos nada amantes de ver animales privados de su libertad.

Garden by the bay

Parada de metro Bayfront.

Se trata de 101 hectáreas de espacios verdes en el corazón de la ciudad. Para visitarlo bien os recomiendo que le dediquéis una mañana o una tarde enteras. Lo más impresionante son los 18 árboles artificiales con una altura de 50 metros de alto que funcionan con paneles solares y que recogen el agua de lluvia para regar el inmenso jardín.

gardens by the bay

Para subir a la pasarela que une los árboles hay que pagar entrada, igual que para acceder a las zonas de Cloude Forest o Flower Dome. Cuando fuimos nosotr@s había una cola de unos 40 minutos, pero lo merece.

árboles

A las 20 h y a las 21:30 ofrecen un espectáculo de luces y sonidos gratuito. Eso sí, id con tiempo para coger sitio ya que se llena.

luces y sonidos

Jardín Botánico

Parada de MRT Botanic Garden.

Un gran jardín de unas 63 hectáreas de extensión declarado patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Abre desde las 5 de la mañana hasta las 12 de la noche y la entrada es gratuita, con excepción del Jardín de las Orquídeas, al que hay que pagar entrada. Se le puede dedicar perfectamente un día entero, ya que además del agradable paseo, ofrece diferentes espacios temáticos.

National Orchid Garden abrió las puertas en 1995 y la entrada vale 5 SGD. Abre de 8:30 a 19:00 (última entrada a las 18:30) y es la zona más visitada. Un espacio muy bien cuidado con multitud de especies de orquídeas.

jardín orquídeas

Además del Jardín de las Orquídeas, también visitamos:

  • Boungavilleas & Bamboo Collection
jardin botánico
  • Evolution Garden, un paseo a través de plantas prehistóricas.
evolution garden
  • Symphony Lake y sus nenúfares.
nenúfares
  • Rain forest, el bosque primario de Singapur.
rain forest

Singapur multicultural

Visitar los barrios de Singapur es como hacer varios viajes en uno. Puedes tranquilamente empezar el paseo en China (Chinatown), seguir por India (Little India) y terminar un barrio árabe (Kampong Glam).

Chinatown

Parada de metro Chinatown.

El barrio chino es uno de los barrios mejor cuidado con muchísimos restaurantes y paradas que invitan a comprar todo tipo de productos.

chinatown

Además del barrio en sí, también se puedes visitar:

Sri Mariamman, dedicado a la diosa Mariamman, diosa que posee el poder de curar enfermedades, y declarado monumento nacional, es el templo hindú más antiguo (1827). La entrada es gratuita. Hay que quitarse los zapatos y cubrirse las piernas y los hombros antes de entrar.

templo indio 1

Masjid Jamae, también conocida la mezquita Chulia, es un monumento nacional construido en 1826 por los Chulias, musulmanes Tamil procedentes de la India. La entrada es gratuita, e igual que en el templo indio, hay que entrar descalzx y con las piernas y los hombros cubiertos.

mezquita

Buddha Tooth Relic Temple and Museum. Abre de 7:00 a 19:00. Se trata de un gran templo budista y museo que alberga en su interior, dicen, un diente de Buda. De construcción reciente (2007) y decorado con ni más ni menos que 320 kg de oro, se dispone en diferentes plantas que se pueden visitar de forma gratuita. También hay que entrar con las piernas y los hombros cubiertos.

templo chino

Podemos decir que fue una de las mejores experiencias de este viaje, ya que pudimos disfrutar de una ceremonia budista (no habíamos presenciado ninguna aún).

celebración budista

Para  visitar el resto del templo, os recomiendo que subáis a la última planta en ascensor e ir bajando por las escaleras. El templo dispone, desde arriba hacia abajo, de: un precioso jardín de estilo chino, la sala de la reliquia, el museo, la planta de los monjes de la que se puede apreciar la sala de la planta baja y la sala principal donde se celebraba la ceremonia budista.

Little India

Parada de metro Little India.

El barrio indio es el barrio que menos nos gustó, aunque aquí se encuentran otros dos atractivos que sí merecen una visita:

El templo Sri Srinivasa Perumal. Para llegar, desde la parada subir unos 10 minutos por la calle principal. La entrada es gratuita y se debe entrar descalzx y con ropa adecuada. Abre de 6:00 a las 12:00 y de 18:00 a las 21:00. Se trata de un templo hindú dedicado al dios Vishnu e inaugurado en 1855. La mañana que acudimos nosotr@s había una celebración hindú.

templo indio 2

El Templo Sri Veeramakaliamman. Seguir la misma calle principal por debajo de la parada de metro una media hora. Abierto de las 12:30 a las 16:00, e igual que el anterior, la entrada es gratuita y hay que entrar sin zapatos y con ropa adecuada. Este templo, más pequeño que el anterior, fue construido en 1881 y es dedicado al dios Kali. Siguiendo por detrás del templo podréis contemplar cómo se queman las ofrendas y cómo se reparte la comida entre los participantes.

templo 3 buena

Kampong Glam

El barrio árabe está formado por unas pocas calles de casitas pequeñas pero muy bien cuidadas distribuidas alrededor de la gran mezquita Masjid Sultan. Igual que el barrio chino, ofrece amplia variedad de restaurantes y tiendas de souvenirs.

barrio árabe

La mezquita del Sultán fue construida en 1928 y es considerada una de las más importantes de Singapur. Cuando fuimos estaba cerrada por festividad religiosa, por lo tanto no pudimos disfrutar de su interior.

mezquita sultan

Singapur gourmet

La gastronomía de Singapur es fruto de la gran mezcla cultural que hay en el país, permitiéndote disfrutar de un viaje gastronómico sin apenas moverte por la ciudad: puedes perfectamente desayunar platos indios, comer comida china y cenar increíbles recetas regionales, siendo posible degustar deliciosos platos en hawkers, food courts y hasta darte un lujoso capricho.

Aunque guarda mucho parecido con el país vecino, Malasia, con el que comparte muchos de los platos “más típicos” como las sopas laksa, los postres de hielo picado o el rey de las frutas, el durian, de los que ya os hablé, el cangrejo picante (chili crab, black pepper crab o white pepper crab) es el plato nacional y el Singapore Sling el coctel más famoso por inventarse en el famoso hotel Raffles en 1915. Nosotr@s probamos el black pepper crab (cangrejo a la pimienta negra) porque nos dijeron que el chilli crab es extremadamente picante, y ¡está buenísimo! Os recomiendo que cojáis algún cuenco de arroz blanco o pan chino para acompañar y que preguntéis cuál es el tamaño del cangrejo ya que según temporada son muy grandes y se pueden compartir pero otras son pequeños y suficientes para una persona. Si no queréis que pique nada, lo podéis pedir al vapor.

cangrejo

Otro plato muy típico del país es el pollo laqueado con arroz o fideos. Y es este plato que fue galardonado con una estrella Michelin, siendo así el restaurante que lo sirve, el restaurante con estrella Michelin más barato del mundo. Debo decir que por curiosidad fuimos a probar el famoso plato pero nos defraudó enormemente: el pollo crudo y con mucho hueso servido con arroz o fideos sin ninguna gracia. Probamos este mismo plato en otro sitio, eso sí por el doble de precio (aunque sigue siendo barato al cambio) y nos gustó muchísimo más. La carne estaba deshuesada y el arroz y los fideos estaban aderezados con el jugo del pollo. También lo podéis probar con pato o incluso con tocino.

pollo laqueado
A la izquierda: pollo laqueado con estrella; a la derecha: pollo laqueado sin estrella

Y ya que estáis en Singapur, también os podéis atrever con algún plato diferente como una hamburguesa con salsa de curry y huevo frito o un buen plato de medusa marinada.

medusa

Singapur ha resultado ser una ciudad con mucho que ofrecer (más de lo que pensábamos) y que nos ha encantado. Podemos decir con toda seguridad que vale una visita de unos cuantos días, no solo ser considerada una ciudad de paso.

¡Ya estamos deseado encontrar otro momento para poder seguir visitándola!

Austria y sus especialidades

La gastronomía austriaca se vio marcada por la historia del país y combina antiguas recetas locales con otras importadas de regiones que en su día formaron parte del imperio austro-húngaro: platos de origen húngaro, alemán, esloveno o italiano. Y así la cerveza y los schnitzel (filete de ternera, cerdo o pollo empanado) encajan a la perfección con deliciosos cafés y delicados pasteles.

comida callejera

Ya sea en puestos callejeros, restaurantes o biergarten (típicas tabernas austriacas), lo que todo el mundo recomienda probar son los platos más típicos del país: el schnitzel, la tarta Sacher (Sachertorte) y el strudel de manzana (Apfelstrudel).

platos típicos

Pero, ¿qué pasa si estos platos los has probado taaaantas veces que ya no te apetecen? Pues, ¡no pasa nada! Aquí os dejo algunas alternativas típicas austriacas que podréis degustar:

Forelle (trucha). Los platos de trucha son muy típicos tanto en Salzburgo como en Hallstatt, donde se pesca en el mismo lago. Se puede encontrar frita, asada, a la molinera e incluso ahumada. ¡Está buenísima de cualquier manera!

trucha

Tiroler Gröstl: patatas hervidas salteadas con cebolla y carne servidas con un huevo frito y acompañadas de una ensalada de col con zanahoria.

tiroler

Gulash: estofado de carne de ternera. Plato de origen húngaro que fue adoptado durante el imperio austro-húngaro. ¡Un acierto seguro!

gulash

Knödel: albóndigas preparadas con trigo, patata o migas de pan que se pueden servir fritas o en caldo. Nosotros hemos probado las Pinzgauer kaspressknödel que son las mismas albóndigas de pan pero en este caso con queso pinzgauer y servidas con ensalada de patata y lechuga. Este es un plato vegetariano de lo más sabroso.

albondigas

Schweinsbratwürste mit sauerkraut: salchichas de carne de cerdo hechas a la plancha y servidas con chucrut.

salchichas con chucrut

Topfenstrudel: strudel de queso fresco tipo requesón, una gran alternativa al strudel de manzana. Lo probamos con pasas y toque de vainilla y también con albaricoques. ¡Buenísimo!

strudel de queso

Mohnnudeln: especialidad dulce austriaca hecha de patata salteada con mantequilla y semillas picadas de amapolas a la que se le espolvorea azúcar glas. La misma masa de patata se puede encontrar también como plato salado (Schupfnudeln) que se sirve con queso y beicon en vez de semillas de amapolas y azúcar glas. Nosotros probamos la versión dulce y quedamos enamorados.

mohn

Y como extras, si vais en Semana Santa como nosotros, no os olvidéis de picar huevos hervidos de colores, como dicta la tradición.

huevos

O de probar las mohnzelten, galletas hechas con una masa de patata y rellenas de pasta de semillas de amapolas con toque de vainilla. ¡Tremendas!

galleta

Y hasta aquí mis recomendaciones. Probad siempre platos nuevos porque nunca se sabe, ¡igual encontráis alguno que os enamore! ¡Buen provecho!