La región de Tohoku, ubicada en el noreste de la isla de Honshu, destaca por su clima frío y sus paisajes montañosos. Estas condiciones han influido en su cocina, caracterizada por el uso de ingredientes locales como el arroz, la ternera, los pescados y mariscos, y los vegetales frescos, así como por métodos de conservación como el encurtido, la fermentación y el secado. Dado que los platos típicos ofrecen una conexión íntima con la tradición, la gente y la forma en que los recursos naturales moldearon la gastronomía, en este viaje nos propusimos probar los platos típicos de cada ciudad que visitamos. Por esta razón, a continuación, os detallaremos nuestro viaje gastronómico por las diferentes prefecturas de Tohoku. ¡Empecemos, pues!
Prefectura de Yamagata
Yamagata, capital de la prefectura homónima, es famosa por su ternera, llamada Yonezawa-gyu. Se trata de una carne (wagyu) de alta calidad, caracterizada por un sabor delicado y una textura que se deshace en boca. Es común probar esta carne en preparaciones como shabu-shabu (donde se sumerge en un caldo caliente parecido al hot-pot chino), sukiyaki (guiso) o yakiniku (barbacoa similar a la barbacoa coreana). Dado que queríamos notar el sabor de la carne, elegimos probarla en yakiniku. Además de los diferentes tipos de corte, nos sirvieron setas y cebolla, dos salsas, kimchi y hojas de lechuga. Similar a la barbacoa coreana, cada cual se asa su propia carne y verduras sobre una placa caliente situada en el centro de la mesa. La carne, una vez en su punto, se moja en las salsas y se enrolla en las hojas de lechuga para comer.

Otra preparación de esta carne que tenéis que probar es en sushi. ¡Buenísimo!

Además de la carne, Yamagata es también conocida por el cultivo de las cerezas (produce el 70% de las cerezas de Japón) y, de hecho, a mediados de junio se celebra el festival anual de las cerezas.

Sakata es conocida por el ramen de Sakata. Este ramen tiene su origen en el final de la era Taisho y surgió a partir de una receta china. El ramen de Sakata se caracteriza por un caldo claro y ligero aderezado con salsa de soja, fideos caseros y wontons de gamba y de carne picada. En mi opinión el mejor ramen que he probado.

Prefectura de Miyagi
La ciudad de Sendai, capital de la prefectura de Miyagi, es conocida por sus platos con lengua de ternera (gyutan) y por los zunda mochi. La lengua normalmente se sirve preparada a la plancha junto a encurtidos, un caldo de carne y un cuenco de arroz. Éste fue un plato que nos despertó cierta preocupación ya que temíamos que el sabor fuera muy fuerte, pero para nuestra suerte la lengua resultó ser muy suave y sabrosa.

Por otro lado, el zunda mochi es un mochi (pastel de arroz glutinoso) cubierto de una pasta dulce hecha de edamame (soja).

Matsushima, ciudad costera situada cerca de Sendai, es conocida principalmente por sus ostras y por la anguila. Las ostras de la bahía de Sendai son muy apreciadas por su carne tierna y su sabor único y en Matsushima se pueden degustar frescas, a la parrilla o rebozadas, pero también en elaboraciones como caldos y arroces. Nosotros las probamos crudas, a la parrilla y rebozadas, y como más nos gustaron fueron crudas, ya que así se nota perfectamente el sabor y la textura de éstas.

Otra preparación típica de Matsushima es el pastel de pescado en forma de hoja de bambú que es un pastel preparado a base de surimi que se tuesta ligeramente antes de comer. Aunque debemos reconocer que éste no fue nuestro favorito.

Prefectura de Iwate
Morioka, la capital de la prefectura de Iwate, es famosa por su trio de fideos que reúne la tradición culinaria japonesa (wanko soba), norcoreana (Morioka reimen) y china (jajamen) en un mismo lugar.
La tradición de servir wanko soba se asocia a la hospitalidad ya que antiguamente se servía a los visitantes y viajeros. Hoy en día esta tradición se ha convertido en toda una experiencia culinaria que no hay que dejar pasar si se visita Morioka. Los fideos soba se sirven en pequeñas porciones (15 porciones corresponden a una ración normal), de forma continuada hasta que el comensal decide detenerse. No es obligatorio sorber el caldo (éste se puede verter en un bol grande situado en la mesa) y las guarniciones de sashimi, sésamo, rábano rallado, entre otras, se pueden utilizar para aderezar los soba, aunque es opcional. Los boles vacíos se van apilando al lado para tener un recuento final. Si se llega a los 100 boles (o más) regalan una pequeña plaquita de madera y un certificado. Además, también hay un récord que batir y éste está en 500 boles para los hombres y 753 boles para las mujeres. Yo solamente fui capaz de comer 30 boles, pero Xavi llegó a los 129.

El Morioka reimen consiste en fideos hechos de harina de trigo y fécula de patata y una rica sopa que normalmente se sirve fría y se acompaña de carne, kimchi, fruta (pera, manzana o sandía), huevo hervido y pepino. Se cuenta que un emigrante norcoreano que llegó a Japón y se instaló en Morioka en 1954 trajo consigo esta receta de fideos fríos y se popularizó después de la Segunda Guerra Mundial. El reimen se puede degustar solo, aunque también hay la opción de combinarlo con yakiniku, como lo hicimos nosotros.

Por último, el jajamen tiene su origen en una receta china (zhajiangmian) adaptada a los paladares japoneses. Se utilizan fideos udon que se sirven con una cuchara de miso mezclado con carne de cerdo picada, cebolla, setas shiitake secas, y varios condimentos como el ajo o el jengibre y que finalmente se adorna con pepino. Los ingredientes se deben mezclar bien y se puede personalizar agregando vinagre, aceite de chile o ajo picado al gusto.

Una vez acabados los fideos, a la salsa restante se le puede añadir un huevo crudo y caldo para crear un nuevo plato llamado chi-tan-tan, disfrutando así de una experiencia culinaria completa. Normalmente los aderezos (vinagre, aceite de chile o ajo picados) y los huevos crudos se encuentran colocados en un lado de la mesa.

Ichinoseki conserva una antigua tradición de preparar mochi. Esta sofisticada cocina especializada en el mochi tiene sus raíces en el período Edo y se conservan más de 300 opciones de sabor. Si bien se pueden encontrar mochis en todo Japón (sobre todo dulces), en Ichinoseki, el mochi está presente en todos los grandes eventos, desde bodas hasta funerales, e incluso en la celebración de Año Nuevo. De hecho, según un calendario local, aquí se preparaban mochis más de 60 días al año y, tradicionalmente, estos pasteles de arroz glutinoso se ofrecían a los dioses dos veces al mes. Para poder disfrutar de este manjar se ofrece un menú (mochi honzen) en el que se sirven 8 mochis, un platillo de rábano con vinagre y un bol de sopa con mochi (ozoni) que en condiciones normales solamente se podría degustar en Año Nuevo. Los mochis que nos sirvieron llevaban setas shiitake y jengibre, anko (pasta de alubias rojas), sésamo, nueces, pollo y bardana, zunda (edamame), semillas de perilla y natto. Como supusieron que no estaríamos “preparados” para probar el natto nos lo cambiaron por otro mochi de setas shiitake y jengibre y la verdad es que lo agradecimos porque éste fue nuestro mochi favorito.

Prefectura de Aomori
Aomori, capital de la prefectura homónima, es conocida por su marisco, pero sobre todo por sus manzanas. Aquí, igual que en Hirosaki, se ofrecen multitud de platos dulces y salados que incorporan esta sabrosa fruta. En nuestro caso, elegimos probar tres bolas de helado con tres tipos distintos de manzana para poder notar las diferencias de sabor.

Por otro lado, el marisco, fresco y de calidad, es otro reclamo de Aomori y el chirashi-don (tazón de arroz cubierto con marisco variado) es el plato emblemático de la región. Debemos reconocer que este plato fue el mejor que hemos probado en todo el viaje.

Dado que el marisco era súper fresco, aquí aprovechamos para probar también el sushi, y fue lo mejor que pudimos hacer.

Hirosaki, igual que Aomori, también es el mejor sitio para probar los platos con mazana, aunque aquí aprovechamos para degustar una buenísima tarta de manzana.

Otro plato emblemático de Hirosaki es el igamenchi o hamburguesa de calamar. Para probar el igamenchi, fuimos a una izakaya. Las izakayas son unas tabernas tradicionales japonesas que normalmente abren por la tarde-noche (a partir de las 18:00 h aproximadamente, dependiendo de la izakaya) y donde se sirven platillos junto a bebidas alcohólicas como el sake o el shochu. Además del igamenchi probamos también una vieras asadas y pinchos que estaban de rechupete.

Prefectura de Akita
Akita, capital de la prefectura homónima, tiene dos principales atractivos culinarios, por un lado, el kiritanpo, y, por otro, el yakitori de pollo. El kiritanpo consiste en arroz machacado y moldeado en forma de cilindro que se embadurna de miso y se asa sobre las brasas. ¡Buenísimo! Aunque se puede probar como brocheta asada, normalmente se sirve acompañado de caldo, vegetales y pollo, formando una comida reconfortante (kiritanpo nabe) ideal sobre todo para los días fríos.

Aunque el yakitori o brocheta de pollo es un plato que se puede probar en prácticamente en todo el país, lo que hace especial al yakitori de Akita es precisamente el pollo local llamado hinai jidori, apreciado por su sabor y calidad únicos. Se trata de un tipo de pollo autóctono de la prefectura de Akita, siendo sus orígenes en el pollo “hinaidori” criado durante el período Edo, y se considera un ingrediente de lujo en la cocina japonesa. Su carne tiene una textura jugosa y un gusto más profundo que se realza al probar las distintas partes, como la carne, la piel o la molleja. Totalmente recomendable.

En Kakunodate también probamos un plato de pollo hinai jidori: el oyakodon, que literalmente se traduce como mamá e hijo, ya que este plato combina la carne de gallina (la mamá) con el huevo (el hijo). Se trata de un tazón de arroz con un guiso de pollo al que se le añade al final un huevo crudo que se acaba de hacer con el calor del plato.

Tokio
Aunque Tokio no se encuentra en la región de Tohoku, empezamos y terminamos nuestro viaje en esta ciudad, por lo que también nos gustaría hablar de un plato que nos gustó: el gyukatsu. Se trata de un filete de ternera rebozado y frito que se acaba de cocinar a gusto sobre unas planchas situadas en la mesa. Se sirve junto a un bol de caldo de miso, una ensalada de col y una bola de ensalada de patata, tres salsas para mojar la carne, huevas de pescado y wasabi. Además, se sirve un bol de arroz blanco que se puede mezclar con la pasta de rábano. Normalmente también incluye un pequeño platito con un postre, watamochi, que no es un auténtico mochi sino que es un dulce parecido a la gelatina hecho de almidón de helecho y cubierto de kinako (harina de soja tostada dulce). El precio del plato depende de la cantidad de carne: pequeño – incluye solamente un filete, mediano – incluye un filete y medio, o grande – incluye dos filetes.

Otras recomendaciones
También os recomendamos probar la cocina kaiseki, de onsen y de templo, aunque no sean exclusivas de Tohoku.
El kaiseki ryori es una comida tradicional japonesa que combina varios pequeños platos bellamente decorados en los que se da una gran importancia a los ingredientes de temporada. Cada plato está diseñado meticulosamente, cuidado cada detalle, desde la vajilla hasta el sabor, la textura y el color. Aunque el kaiseki ryori puede no ser para todos los paladares, es una experiencia que se debe probar al menos una vez.

La comida de onsen o onsen ryori, se refiere a una variedad de platos que se sirven en los onsen ryokan o balnearios de agua termal de Japón. Lo habitual es probar la cena y el desayuno, que normalmente no se incluyen en el precio del ryokan.

Estos menús incorporan ingredientes de temporada e incluyen especialidades locales, como por ejemplo el sushi de Akita. El sushi de Akita o hatahata sushi se elabora fermentando pescado hatahata con koji y arroz.

También es típico el onsen tamago o huevo cocinado lentamente en las aguas termales, resultando en una textura suave y cremosa con la yema líquida y la clara cuajada.

Por último, la gastronomía ascética de Dewa Sanzan (Yamagata) recibe el nombre de shojin ryori y puede degustarse al hacer noche en alguno de los shukubo. Se compone de varios platos elaborados con productos locales que se cosechan de las montañas de Dewa Sanzan.

Algunos de los platos tradicionales son el goma dofu o “tofu de sésamo”, un excelente sustituto de la carne, o el zenmai, un tipo de helecho.

Probar estas especialidades nos permitió descubrir la esencia de Tohoku más allá de los paisajes, y experimentar la conexión que se forma entre el alma de sus comunidades y su diversidad culinaria. Por estas razones, si viajáis a Tohoku, os recomiendo que dejéis de lado los platos que ya conocéis y probéis los platos típicos de cada lugar. ¡Buen provecho!






































