Matsushima, la cautivadora bahía de Japón

Visitar Matsushima es adentrarse en uno de los paisajes más emblemáticos de Japón, una postal viva donde la naturaleza y la historia se funden de manera única. Su bahía, salpicada por unas 260 islas cubiertas de pinos japoneses, ha inspirado a poetas y artistas durante siglos y forma parte de la prestigiosa lista de las tres vistas más bellas del país desde 1643 junto al santuario Itsukushima en Miyajima y la lengua de arena de Amanohashidate. Aquí se encuentra mucho más que belleza escénica: se pueden explorar islas misteriosas, descubrir templos centenarios, pasear por jardines preciosos, y disfrutar de la serenidad de casas de té tradicionales que ofrecen vistas incomparables de la bahía. Matsushima es también símbolo de resiliencia, pues su orografía la protegió durante el tsunami de 2011, y hoy sigue siendo un remanso de paz donde contemplar la armonía entre la cultura japonesa y el paisaje natural.

Llegamos a Matsushima en un corto viaje de media hora en tren desde Sendai (línea Senseki; bajando en la estación de Matsushima-Kaigan) y lo primero que hicimos fue tomar un barco turístico (trayecto de unos 50 min) para disfrutar de la vista de la bahía. Dado que fuimos de los últimos en subir al barco no tuvimos suerte de poder sentarnos en la ventada, y tampoco quedaban asientos en la planta de arriba (se paga un plus para subir), por lo que nos tuvimos que contentarnos con los asientos del medio. Aun así, pudimos disfrutar del trayecto que transcurre entre las islas e islotes de formas inusuales que le confieren al lugar su belleza singular.

De las 260 islas que conforman la bahía, a tres es posible acceder por sendos puentes rojos. La más pequeña alberga en su interior el templo de Godaido, un símbolo de Matsushima. Aunque se cree que hubo un templo anterior, construido en el siglo IX, la estructura actual data del 1604 cuando fue reconstruido por orden del daimio de Sendai, Date Masamune.

La isla Oshima, a la que se accede también por un pequeño puente rojo, alberga en su interior interesantes cuevas de meditación que nos recordaron a las que vimos durante nuestra ruta de la seda por China (cuevas de Bezeklik, Mogao, Maijishan o Longmen). Estas cuevas fueron escupidas desde el período Kamakura (1185-1333) hasta el período Edo (1603-1868) y algunas se utilizaron como cinerarios para albergar cenizas de difuntos. Cuevas similares también se pueden ver el recinto del templo de Zuiganji. Este templo data del año 828 y su construcción se le atribuye al monje budista Tendai, Jikaku Daishi, el mismo que fundó el templo de Yamadera (Yamagata). Durante el período Kamakura el templo cambió de budismo Tendai a budismo Zen, religión que se mantiene hasta el día de hoy. En el año 1604 fue reconstruido por Date Masamune. La reconstrucción duró 5 años, y, tras su finalización, Masamune lo convirtió en el templo principal del clan. Muchas partes del templo han sido designadas tesoros nacionales o bienes de interés cultural. En el mismo recinto se encuentra el Museo de Arte del templo que exhibe varios artefactos budistas (caligrafía, pintura fusuma, retratos, etc.)

Cerca del templo Zuigan-ji se encuentra el templo Entsuin, construido en 1646 por Date Tadamune en honor a su hijo Mitsumune que falleció a la edad de 19 años. Los jardines de estilo japonés y occidental complementan el templo y el mausoleo, ofreciendo un entorno ideal para el paseo.

Por último, la isla de Fukuura, la más grande y la única con acceso de pago, se conecta por un llamativo puente rojo de 252 metros. A pesar de que la isla alberga el pequeño templo Benzaiten, su mayor atractivo son los senderos que serpentean a través del bosque de pinos japoneses y que ofrecen unas bonitas vistas de la bahía.

Y antes de emprender nuestro camino de vuelta a Sendai, no perdimos la oportunidad para probar las ricas ostras de Matsushima.

Tras los pasos del clan Date: Sendai, Matsushima e Ichinoseki

El clan Date es considerado uno de los linajes más influyentes de la historia feudal de Japón y su legado perdura hasta nuestros días a través de los monumentos, los mausoleos y los objetos conservados. Sin embargo, la figura más destacada es la de Date Masamune, también conocido como “el Dragón de un solo ojo” debido a la pérdida del ojo derecho por culpa de una enfermedad que padeció en la infancia (posiblemente viruela). Date Masamune, hijo del daimio Date Terumune, nació el 5 de septiembre del 1567 en el castillo de Yonezawa, en la actual prefectura de Yamagata. Debido a su discapacidad, su madre, Yoshihime, lo veía incapaz de liderar, favoreciendo a su hermano pequeño, sin embargo, Masamune mató a su hermano y su madre se vio obligada a huir al castillo de su hermano, Mogami Yoshiaki, daimio de Yamagata. Masamune lideró su primera campaña a los 14 años y a los 18 sucedió a su padre en el puesto de daimio, destacando por su capacidad estratégica y su fiereza. Recibió el castillo de Iwatesawa después de servir a Toyotomi Hideyoshi (el mismo que ordenó la ejecución de Komahime) y vivió allí durante 13 años, convirtiendo la región en uno de los principales centros políticos y económicos del país. Tras la muerte de Hideyoshi, Masamune apoyó a Tokugawa Ieyasu, quien unificó el país y se autoproclamó shogun en el siglo XVII. Éste le premió con el gran dominio de Sendai, convirtiendo a Masamune en uno de los daimios más poderosos de todo el país, con una extensión de tierra equivalente a 620.000 koku (medida basada en la producción de arroz). En 1604 Masamune y sus vasallos se trasladaron al pequeño pueblo pesquero de Sendai y lo convirtieron en una gran y próspera ciudad. Y fue justamente en Sendai donde nos encontramos con los primeros vestigios del clan Date, durante nuestro viaje por Tohoku.

Actualmente, Sendai es la capital de la prefectura de Miyagi y la mayor ciudad de Tohoku. Tiene muy buena conexión con Yamagata y Yamadera, pero también con Tokio y otras ciudades de Tohoku, hecho que también atrajo a Date Masamune que buscaba un lugar con mejores conexiones con Edo (actual Tokio) que su castillo de Iwatesawa (Oshu, prefectura de Iwate). Y es así como Masamune ordenó la construcción de su castillo en Aoba-yama, convirtiéndolo en la residencia principal de su clan durante casi 300 años. Pese a su importancia histórica, del castillo de Sendai no quedan más que los cimientos, parte de la muralla que aún están reconstruyendo y una torre de guardia, debido a su destrucción durante bombardeos estadounidenses en la Segunda Guerra Mundial. Allí se encuentra la estatúa ecuestre de Masamune así como un pequeñísimo museo (Aoba Castle Museum) con algunos objetos personales del daimio e información sobre la historia del castillo. También hay una sala de audiovisuales donde se explica la historia del clan Date, sin embargo, está solamente en japonés. Además, desde el parque de Aoba-yama se puede disfrutar de unas preciosas vistas de la ciudad. Cerca del castillo se encuentra también el Museo de Sendai (Sendai City Museum), que es mucho más grande, y donde se expone la historia de ciudad, así como una colección privada de la familia Date.

Durante su vida, Date Masamune promovió la cultura y las artes e impulsó el desarrollo económico en la región, haciendo del dominio de Sendai una zona próspera y estructurada. También reconstruyó templos anteriores como los templos Godaido y Zuigan-ji (en 1604) en Matsushima, prefectura de Miyagi, o el templo Takkoku-no-Iwaya (en 1615) en la prefectura de Iwate. De hecho, tras su reconstrucción en 1609, Zuigan-ji se convirtió en el templo familiar del clan.

Como curiosidad, se dice que Masamune era un enamorado de los mochis, sobre todo del zunda mochi, su favorito, y existía incluso un menú llamado mochi honzen que incluía tres sopas y siete platos de verduras preparados con mochi, siguiendo los preceptos establecidos por el daimio. Esta gastronomía especializada en el mochi se desarrolló sobre todo en Ichinoseki (prefectura de Iwate). Un decreto emitido por Masamune, obligaba a los campesinos a elaborar mochis para ofrecerlos a los templos y los santuarios el primero y el quinceavo día del mes y existía incluso un calendario oficial en el que se indicaban las fechas en las que se debían preparar, llegando a al menos sesenta días al año. Aún hoy, se puede degustar un menú de mochis en Ichinoseki y es una experiencia culinaria única.

A los 70 años, Masamune ordenó la construcción de su mausoleo, Zuihoden, donde se enterraron sus restos tras fallecer el 27 de junio del 1636. El mausoleo fue declarado Tesoro Nacional en 1931, sin embargo, quedó destruido durante los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. El mausoleo que se puede visitar en actualidad fue reconstruido en 1979.

En el mismo lugar se encuentran también los mausoleos del segundo señor feudal, Date Tadamune (1599-1658) (Kansenden), y del tercer señor feudal Date Tsunamune (1640-1711) (Zennoden), igualmente destruidos en 1945 y reconstruidos en 1985. Por suerte, pese a los bombardeos, se pudieron recuperar los restos óseos completos de los tres daimios, así como numerosos objetos funerarios, documentos y armaduras, que se exhiben en un pequeño museo situado cerca de Zuihoden. Date Tadamune continuó el gobierno de su padre, Date Masamune, y llevó a cabo una reforma agraria a gran escala, fomentando la apertura de nuevos arrozales. Por otro lado, Date Tsunamune, nieto de Masamune, gobernó hasta los 19 años, cuando el shogun lo obligó a retirarse. Se dedicó al arte, creando diseños de laca miki-e y pinturas sumi-e (tinta) inspiradas en el paisaje de Tohoku que aún gozan de gran reconocimiento. Cerca se encuentran el mausoleo del noveno señor feudal Date Chikamune y del undécimo señor feudal Date Nariyoshi y su esposa. Desde aquí, parte también un sendero que conduce al mausoleo de los hijos del quinto señor feudal Date Yoshimura, conocido como Okosamagobyo.

En Matsushima, Date Tadamune construyó el templo Entsuin en honor a la diosa Kannon, diosa de la misericordia, en 1646. En los jardines del templo se encuentra también el mausoleo de su hijo Date Mitsumune que falleció a la edad de 19 años.

En resumen, el clan Date fomentó el florecimiento de la cultura y las artes en Tohoku, además de impulsar el desarrollo de la agricultura, la economía y la cultura en su territorio, dejando así un legado duradero en la región.

Japón (Tokio y Tohoku) – el gran sueño viajero

Si hay un viaje que se nos ha ido resistiendo durante todos estos años, ese es Japón. Creo que organicé mil posibles itinerarios, pero al final ninguno llegó a buen puerto… Y no porque no le pusiéramos ganas, no, todo lo contrario… La última vez que monté un itinerario fue en 2019, con previsión de que íbamos a viajar en 2020, sin embargo, el destino decidió que ese año tampoco iba a ser… Y bien, ahora he vuelto a revisar los itinerarios que ya tenía apuntados para dar ya con el que será el itinerario definitivo porque este año ¡vamos a Japón sí o sí! Dado que Japón es uno de los países más visitados del mundo, resulta abrumadora la cantidad de información que se puede encontrar en internet ahora mismo… Hasta me aventuraría a decir que disponer de toda esta información incluso entorpece la organización del viaje, pues a veces cuesta decidir qué es lo que de verdad nos gustaría visitar y qué es lo que se supone que “debemos visitar” en Japón.

Y como todos tenemos intereses y gustos distintos, para nuestro primer viaje a Japón hemos decidido prescindir de lo que “no debemos perdernos” para centrarnos en lo que más nos interesa. Por eso hemos elegido visitar la región de Tohoku, una región menos conocida de Japón, con la intención de huir de las “masas” de turistas que visitan el país todos los años. Además, Tohoku reúne algunas de las tradiciones que más interés nos despierta, como por ejemplo la momificación en vida (momias sokushinbutsu) que se llevaba a cabo en la prefectura de Yamagata o la tradición de los namahages de Akita. Aunque no podremos presenciar el namahage porque se celebra en Año Nuevo, ni el Festival Namahage Sedo porque se celebra en febrero, sí visitaremos su museo. También haremos una incursión en la cultura Jomon en Aomori y tampoco nos olvidaremos de la historia de los samuráis, y para ello, visitaremos el castillo de Hirosaki, uno de los pocos castillos que siguen en pie sin renovaciones desde el período Edo, así como las ciudades de Kakunodate, Hiraizumi o Sendai.

Y como éste es nuestro gran sueño viajero, le dedicaremos un total de 24 días que hemos distribuido de la siguiente manera:

Logística viaje

En este viaje, igual que en Corea del Sur, nos desplazaremos en tren. Sin embargo, tras calcular aproximadamente los precios de los traslados y compararlos con el precio del JR Pass, hemos decidido que no adquirir el JR Pass. Finalmente, para poder tener más libertad en los desplazamientos sin tener que depender de los horarios del transporte público, alquilaremos coche en diferentes ciudades como Hiraizumi, Morioka, Aomori, Akita, Sakata y Tsuruoka.

Si no queréis perderos detalles del viaje, leed también las próximas crónicas:

Tohoku a bocados: sabores únicos del noreste de Japón

Experiencias en Japón: onsen ryokan

Experiencias en Japón: dormir en un shukubo

Lo que + nos gustó y lo que –. Tokio y Tohoku

Japón (Kioto y Kyushu) – el gran sueño viajero 2