¡Sí, sí, sí, síiiiii! Por fin visitaré el pueblo más especial para mí desde hace unos años: Hallstatt. Por qué es tan importante para mí, os preguntaréis. Pues porque es el alma de mi tesis doctoral. Empecé a trabajar con los datos de los registros parroquiales católicos y con las medidas craneales durante mi trabajo de final de máster y ahora, después de ampliarlos con los registros parroquiales protestantes siguen siendo el centro de mi estudio. Y, ¡por fin visitaré al pueblo del que tanto sé y que aún no conozco!
Dado que el pueblo más bonito al lado de un lago, como también se le conoce, es el punto focal de este viaje de Semana Santa, pasaremos en él tres días, ¡nada más y nada menos! La razón es que además de visitar las iglesias y el osario (y conocer por fin mis queridos cráneos decorados que tantas veces he visto en fotos), también quiero visitar la mina de sal y el pequeño pueblecito de Obertraun, el cual es famoso tanto por sus pistas de esquí, como por sus cuevas y por el mirador 5 Fingers.
Hallstatt se encuentra a unos 75 km de Salzburgo, así que, en un primer momento queríamos volar hasta allí, pero resultó ser más barato volar a Viena, y además el vuelo es directo. Así que incluimos también un par de días en Salzburgo y en Viena en nuestro trayecto.
En este caso hemos decidido desplazarnos en tren. La página oficial de trenes del país contiene información sobre los trayectos y los precios y, además, los billetes se pueden comprar on-line. Se puede adquirir un billete de primera o segunda clase y también hay la opción de comprar un billete con horario flexible (el doble de caro) que ofrece la posibilidad de coger cualquier tren (a cualquier hora del día) al destino elegido. Para llegar a Hallstatt se puede ir desde Viena en tren directo que dura 3 horas y poco (sólo los fines de semana y festivos) o bien desde Salzburgo en un trayecto con escala que tarda 2 horas y media.
Si vais en coche debéis de tener en cuenta que no se puede entrar en Hallstatt, ya que las calles son peatonales, y para aparcarlo solo se puede hacer en los aparcamientos de pago externos.
El parque nacional de Bako es el mejor sitio para observar monos narigudos. Al amanecer y al atardecer se acercan a la playa y es el mejor momento para verlos de cerca. Una estampa que se guarda en la retina de por vida. Pero el parque ofrece también rutas de trekking, algunas de las cuales, además de disfrutar de la selva, también permiten relajarse en alguna playa virgen.
Nosotros, como solamente estuvimos un día y medio, elegimos cuatro rutas que, en nuestra opinión, nos ofrecían la posibilidad de ver lo más interesante del parque. Estas son las rutas que nosotros elegimos:
Ruta Telok Paku – ida 1 horas (1,2 km) – blanco
Nos dijeron que esta es la mejor ruta para ver monos narigudos, así que nada más llegar, empezamos por aquí. En verdad solo vimos la cola de uno en la copa de un árbol, y eso porque un malayo que hacía la ruta corriendo en chanclas (!!!) nos dijo que estaba allí, que sino ni nos enteramos. Suponemos que ese señor se preparaba para ser superhéroe, porque si no, no entendemos cómo podía hacer la ruta así. ¡Con lo que nos costó a nosotros!
La ruta finaliza en una pequeña playa solitaria, que al final no lo fue tanto ya que todos empezamos por la misma ruta con la esperanza de ver los narigudos…
Playa virgen Telok Paku.
Ruta Lintang – circular 3-4 horas (5,25 km) – rojo
Es un sendero circular que pasa por diferentes ecosistemas que se encuentran en Bako. Es una ruta muy popular y es ideal si solamente se pasa un día en el parque.
Nosotros empezamos la ruta del revés (¡cómo no!). Para empezarla bien, hay que seguir las flechas de “to the trails” y no empezar por detrás del HQ. Es una ruta circular, sí, pero por el lado bueno hay una subida dura, pero luego todo es de bajada. Si empezáis por el final, como nosotros, os pasaréis casi todo el trayecto en subida. En esta ruta nacieron nuestras frases míticas: “nunca digas que no se puede subir más o por esas raíces no subiré”.
Una muestra de las subidas de Lintang.
Nos gustó bastante esta ruta ya que, además de pasar por diferentes ecosistemas, es la mejor para ver plantas carnívoras de todos los tamaños, formas y colores. ¡Anda que no disfrutamos haciéndoles fotos! La flor carnívora de la foto tenía una altura de unos 30 cm, pero no se nos ocurrió poner algo al lado para que se vea bien…
Planta carnívora gigante.
Rutas Telok Pandan Besar – 1 hora la ida (1,75 km) y Telok Pandan Kecil – 1 hora y media la ida (2,5 km) – ambas amarillo
Las dos rutas están interconectadas y para llegar a su comienzo, hay que seguir las señales “to the trails” y luego seguir las marcas amarillas. Para ello, empezamos con fuerzas la dura subida y seguimos la ruta Lintang hasta que los caminos se separan y la ruta sigue por unas pasarelas paralelas a un riachuelo. Después de mucho trayecto de bajada (¡recordad que luego hay que subirlo!) llegamos a la intersección que separa Telok Pandan Besar de Telok Pandan Kecil.
El camino de Telok Pandan Besar.
Empezamos por la ruta Telok Pandan Besar que lleva hasta una meseta con vista a la bahía. Luego volvimos hasta la intersección y seguimos por la ruta de Telok Pandan Kecil que desciende desde un acantilado hasta una gran playa virgen.
Vistas del mirador de Telok Pandan Kecil
Aquí nos paramos en el mirador para disfrutar de las vistas, después de las fotos y los selfies de rigor. En un momento dado, aparece de entre los árboles, un macaco de cola larga. Y digo yo: “Anda un macaco” a la vez que cojo la cámara para hacerle una foto. Entonces es cuando me fijo que el mono camina agachado y gruñendo. Empiezo a recoger las mochilas al mismo tiempo que le digo al Xavi que se levante. Justo le da tiempo de ponerse de pie y el mono le salta encima. Por suerte Xavi puso la mochila delante y el macaco se cayó. Empiezo a llamar a mi hermana para que nos vayamos, y a ella no se le ocurre otra cosa que decir: “¡hagámonos un selfie!” y yo en plan “¿Pero estás loca?? ¿No ves que nos ataca un macaco rabioso??”, todo esto con el bicho siguiéndonos aun gruñendo. Para nuestra suerte, había otra pareja y el mono se fue a por ellos y nosotros tuvimos el tiempo suficiente para escapar. Al poco rato escuchamos a la chica gritar… Espero que hayan sobrevivido…
(Que conste que durante el ataque grité “monkey, monkey!!” pero la pareja no me hizo caso…)
El lugar del ataque del macaco de cola larga.
La vuelta
Una vez volvimos del trekking, comimos, que ya teníamos hambre, y Xavi propone que volvamos a las 14:00 en vez de las 15:00 ya que hemos hecho las rutas de trekking que queríamos y ya hemos visto los primates que queríamos ver, pero yo propongo quedarnos para disfrutar un poco más de la naturaleza, ya que estábamos. ¡Aún me arrepiento de no haber vuelto antes!
El barco con el que llegamos. A la vuelta fue uno igual, pero sin chalecos salvavidas.
Eran las 15:00, momento en el cual salen los últimos barcos hacia el pueblo. No había ningún barco… La chica que controla las salidas empieza a hacer llamadas y empiezan a aparecer barcos, pero somos muchos. Los barcos que llegan son pequeños y, en un primer momento nos extrañamos. No íbamos a caber todos, pero ¡sorpresa! Primero salen los que tenían guía contratado. ¡Y venga a subir grupitos! Son ya las 15:30 y aún seguimos esperando. A todo esto empieza a nublarse y el viento empieza a soplar con fuerza. Le pregunto a la chica que el resto ¿qué? y me dice que tranquila que todos volveremos antes de las 17:00, hora a la que sale el último bus a Kuching.
La tormenta acercándose.
Seguido aparece un barco grande entre la tormenta y la gente se amontona a subir. Nosotros preferimos quedarnos en tierra. En ese barco iba más gente de la permitida, ¡seguro! Sigue lloviendo con fuerza… ¡Vaya tormenta! Poco después aparece un barco pequeño y la chica nos dice que podemos subir. Yo dudo por un momento… ¿Ese barco tan pequeño aguantará la tormenta y las grandes olas del mar? Pero al final subimos… No hay chalecos salvavidas… Yo no sé nadar… El viento sigue soplando con fuerza y llueve con ganas… Cada vez que el barco rompe una ola, ésta me moja entera. Entre los pasajeros hay tres chicas chinas que se divierten un montón y no paran de moverse y hacerse fotos. Yo sigo recibiendo agua de mar y lo único que quiero es llegar a puerto… En tres ocasiones el barco parecía que iba a volcar por el lado de las chinitas. En esos momentos pensé: o se vuelca y morimos todos, o perdemos a alguna chinita… pero esto no acabará bien…
Incluso llegamos a adelantar al barco repleto de gente que había salido antes que nosotros. Siguen vivos. No se han hundido. Poco después llegamos al puerto. Ya eran las 16:00 y estábamos mojados hasta los huesos. Preguntamos por el bus (pasa cada hora) y nos dicen que acaba de salir. ¿Quéee? Salimos corriendo y vemos el bus rojo parado en la intersección. Corremos como alma que lleva el diablo y pedimos que nos deje subir. ¡Nos deja! ¡Bieen! Sigue lloviendo con fuerzas y el bus parece hacer ralis entre los relámpagos al son de los fuertes truenos.
Por suerte llegamos al hotel sanos y salvos y os podemos contar esta historia. Aun así, ¡este fue el trayecto en barco más duro de mi vida!
El Parque Nacional de Bako (Bako National Park) abrió sus puertas en 1957 y es el parque nacional más antiguo de Sarawak. Alberga siete ecosistemas distintos en 27 km2 y es el mejor lugar para ver primates, especialmente al mono narigudo (Nasalis larvatus) que es endémico de la isla de Borneo. Los principales atractivos del parque son su naturaleza, su fauna y las playas solitarias.
Si queréis pasar una noche en el parque, os recomiendo que reservéis con antelación, especialmente en temporada alta. La reserva se hace por internet y se exige el pago de la misma en los tres meses posteriores a la reserva. En caso contrario, ésta no será efectiva. Hay habitaciones de 2, 3 o 4 camas, habitaciones compartidas y zona de acampada. Junto con la reserva os enviarán también los permisos para acceder al parque.
Mapa del parque con las rutas de trekking indicadas.
Para llegar hay que coger el bus 1 (Rapid Kuching) en las estaciones 1 y 4 (cerca de Open Air Market) o el bus 6 (rojo) que sale del Wet Market (3,5 RM) con salidas hasta Bako Kampong cada hora entre las 7:00 y 17:10 desde Kuching, y regreso cada hora entre las 8:00 y 17:00. El bus os dejará delante de la oficina central (HQ). La entrada al parque vale 20 RM y se paga en la oficina. Una vez allí hay que coger una lancha, que vale 20 RM por trayecto (40 RM la ida y la vuelta). A la llegada hay que decir a qué hora se desea volver (hay salidas cada hora hasta las 15:00). Nosotros escogimos volver a última hora para poder aprovechar un poco más el parque, igual que hicieron casi todos los demás.
Dentro del parque, además de observar la naturaleza, hay la posibilidad de hacer 18 rutas de trekking distintas, aunque, cuando fuimos nosotros, más de la mitad estaban siendo restauradas. Antes de salir a hacer cualquier trekking hay que apuntar qué ruta se hará en el registro del parque y a la vuelta hay que firmar. A la hora de elegir la ruta que vayáis a hacer tened en cuenta la forma física y sobre todo que no anochezca durante el camino. Recomiendan estar de vuelta al HQ antes de las 17:00h.
Si, por el contrario, vuestra intención es solamente ver animales, no es necesario hacer trekkings. De hecho, durante los trayectos apenas veréis nada. Es mejor quedarse en la preciosa playa decorada por los pequeños cangrejos o en el restaurante.
La paya hermosamente decorada por los cangrejos.
En la playa mismo vimos una gran familia de langures plateados y cerca del restaurante siempre se agrupan macacos de cola larga. Además nosotros tuvimos la suerte de ver un macho narigudo y una mama con la cría justo en los árboles de delante de HQ. ¡Fue impresionante! Estaban tan cerca que incluso se les podrían hacer fotos con el móvil.
Mono narigudo de mirada tristona.
También vimos una víbora verde en un arbusto.
Víbora verde. De las serpientes más venenosas de Borneo.
Os recomiendo que, cuando paséis por los manglares antes de empezar las rutas, os fijéis bien en el barro porque podréis ver saltarines del fango.
Saltarín del fango en los manglares de Bako.
Información extra:
El check-in a la habitación se hace a las 14:00, pero podéis dejar las mochilas en una luggage room.
Las habitaciones dejan mucho que desear y solamente hay duchas de agua fría.
Llevad dinero en efectivo ya que no hay ni cajeros ni casas de cambio dentro del parque.
Durante los trekkings, llevad mucha agua con vosotros. ¡Sudaréis un montón!
Las comidas (desayuno, comida, cena) en el parque son tipo bufet, bastante poco surtidas. En el caso de los arroces o los fideos, se paga a cucharadas, o lo que es lo mismo, el precio dependerá del número de cucharas que os echéis en el plato. Los huevos y la carne se pagan por unidad.
La isla de Borneo es la tercera isla más grande, después de Groenlandia y Nueva Guinea (considerando Australia un continente) y se divide políticamente en 3 países: Brunei, Malasia e Indonesia. La parte indonesia es la mayor y recibe el nombre de Kalimantan, mientras que el lado malayo se divide en dos provincias: Sarawak y Sabah. Sumatra, por otro lado, es la sexta isla más grande del mundo y la mayor de Indonesia.
Recomendaciones de viaje Borneo (Malasia)
Visado gratuito para los españoles para una estancia inferior a los 90 días. El único requisito imprescindible es que el pasaporte tenga una validez mínima de 6 meses. El visado, si se entra por Kuala Lumpur, solo sirve para West Malaysia y Sabah. Al entrar en Sarawak os podrán un nuevo sello y os volverán a tomar las huellas. Si voláis de Mulu (Sarawak) a Kota Kinabalu (Sabah), como hicimos nosotros, tened en cuenta que el vuelo parará en Miri para salir, sellar la salida de la provincia de Sarawak (se sella el billete de avión) y volver al avión para volar a la provincia de Sabah. Sin este sello no os dejarán entrar en Sabah, donde os pondrán un nuevo sello en el pasaporte con la fecha de entrada.
Moneda: el ringgit (MYR). Un euro equivale a 5,07 ringgit (cambio agosto 2017).
Tiempo: Época de monzones de noviembre a enero, aun así hay lluvias durante todo el año. En la época seca (entre junio y septiembre) se pueden producir episodios de contaminación atmosférica debido a los incendios periódicos que tienen lugar en Sumatra. Los vientos arrastran el humo y las cenizas hasta la península malasia, llegando en ocasiones hasta la isla de Borneo. Este fenómeno recibe el nombre de HAZE y es especialmente perjudicial para grupos de riesgo: asmáticos, personas con cardiopatías…
Enchufe de tres clavijas, tipo inglés, por lo tanto hace falta un adaptador.
Lavanderías: resulta muy fácil encontrar lavanderías 24h especialmente en las ciudades. Pagas el lavado, el secado y el detergente y en unas horas tienes la ropa limpia. La mejor opción para no ir cargando mucha ropa.
Gente: todo el mundo es muy amable y siempre sonríen, además les gusta hablar con los extranjeros, dándote la bienvenida y preguntando de dónde eres y qué vas a visitar. Les gustan las fotos con los turistas y os encontraréis a más de uno haciéndoos fotos disimuladamente. Lo más común es que simulen que se hacen selfies, pero en realidad busca tomaros una foto robada.
Rafflesia: florece de forma inesperada y por tiempo limitado durante todo el año y si queréis verlas en el parque de Gunung Gading os recomendamos que antes preguntéis si hay alguna en flor. La oficina de atención al turista de Kuching está en el mismo edificio que el Top Spot, a primera planta. Allí os información si las hay y cómo llegar hasta allí. Nosotros preguntamos, pero no tuvimos suerte…
Recomendaciones de viaje Sumatra y Kalimantan (Indonesia)
Visado: gratuito para los españoles para una estancia inferior a los 30 días. El único requisito imprescindible es que el pasaporte tenga una validez mínima de 6 meses. A nosotros nos pidieron el billete de avión de vuelta.
Moneda: la rupia indonesia (IDR). Un euro equivale a 15.777 rupias indonesias (cambio agosto 2017).
Tiempo: La estación seca va de febrero a agosto, mientras que la estación lluviosa septiembre a enero, aunque puede llegar a llover durante todo el año, sobre todo por la tarde.
Taxi Yakarta: en nuestro paso de Sumatra a Kalimantan, pasamos una noche en Yakarta. Para la ida, cogimos un taxi desde el aeropuerto que nos asignaban y ponían el precio (supuestamente fijo) unas chicas de peto rojo. Nada recomendable. Es más, es mejor que los evitéis. Nada más salir del aeropuerto el taxista nos preguntó si teníamos GPS (¡ya empezamos mal!) y le decimos que no porque no teníamos internet en el teléfono. Nos pide otra vez la dirección y dice “ok, ok”. Total que para llegar al hotel que estaba a media hora del aeropuerto, el taxista se perdió y tuvo que parar cuatro veces para preguntar por la dirección. Después de hora y media por fin llegamos y el tío con todo el morro nos dice que aún le tenemos que pagar las tasas (¡supuestamente era precio fijo!). En cambio a la vuelta cogimos un taxi azul, My Blue Bird, y súper bien. Nos llevó enseguida al aeropuerto y además nos valió menos de la mitad de los que le habíamos pagado al anterior. Recordad también que en el precio se incluyen los peajes y el aparcamiento.
Dinero: según nuestra experiencia, es más factible sacar dinero que cambiarlo. Nos ha resultado más fácil encontrar una máquina ATM que una casa de cambio, así que mejor llevar una tarjeta que dinero en líquido.
Precios: en algunos sitios (restaurantes o tiendas) el precio escrito no incluye las tasas (10% del valor).
Recomendaciones válidas para ambos países
Vacunas: no hay ninguna vacuna obligatoria, sin embargo se recomienda tener las vacunas de: fiebre tifoidea, hepatitis A y B, tetanus-difteria, rabia… Se recomienda su vacunación con un mínimo de 4-6 semanas antes de viajar. La vacuna de la fiebre amarilla solamente se exige si se viene de alguna zona afectada.
Malaria: tanto a Sumatra como a Borneo se recomienda la profilaxis contra la malaria. Recomendamos acudir al Centro de Enfermedades Tropicales de vuestra ciudad para más información.
Propinas: no es una práctica generalizada.
Llevar antimosquitos y protección solar.
Beber siempre agua embotellada.
Dormir siempre con mosquitera.
Agosto NO es el mejor mes para ver orangutanes. Es el final de la temporada de fruta (especialmente del durian) y los orangutanes prefieren elegir entre los 91 tipos de fruta disponibles en vez de acudir a los centros de alimentación a comer los mismos plátanos de siempre. Aun así, con suerte, se puede ver alguno.
Maletas: Algunas compañías aéreas, en trayectos internos, no permiten más de 15 kg de peso de equipaje facturado. Es bueno saberlo con antelación y preparar la maleta teniendo en cuenta este detalle.
¿Qué llevar?
Os vamos a dejar una lista con las cosas que nosotros consideramos que son necesarias:
Antimosquitos y protector solar.
Botas y sandalias de trekking. Si hacéis tours por la selva o nocturnos, unos buenos calcetines puestos por encima del pantalón os salvaran la vida. Yo lo aprendí por las malas en Costa Rica cuando me subieron hormigas rojas por las piernas, ¡¡por debajo de los pantalones!!
Chanclas y bañador. Toalla de secado rápido.
Linternas frontales y de mano (especialmente para los tours nocturnos o tours en cuevas).
Chubasquero y sombrero. Gafas de sol.
Ropa cómoda también de secado rápido.
Saco de dormir para 25 grados. Nosotros lo usamos especialmente en Bukit Lawang donde hicimos noche en la selva.
(opcional): escarpines. Nosotros los usamos bastante ya que sujeta mejor el pie que las chanclas. Tuvimos que correr detrás de un bus, hacer trekking hasta una cascada… Vamos que nos resultaron muy útiles, pero esto va a gustos.
Botiquín: tiritas, betadine en crema, antidiarreico, antinflamatorio, antiestamínico, biodramina, sobres de suero (opcional. Recomendables después de trekkings), ibuprofeno, almax…
Una blusa fina y unos calcetines en la maleta de mano, ya que en los aviones hace un frío polar.
Y, sobre todo: ¡¡la cámara de fotos!! Con el mejor zoom posible ya que los animales no siempre estarán a nuestra vera.
El año pasado teníamos previsto pasar 15 días recorriendo el Borneo malayo. El principal objetivo era ver al orangután en los dos centros que hay: el de Sepilok y el de Semenggoh. También entraba entre nuestros planes ir a la Turtle Island, ya que, aunque ya hemos presenciado el desove de la tortuga verde en Costa Rica, queríamos ver también las pequeñas tortuguitas abriéndose paso entre la arena para emprender su gran aventura en el mar, y esta isla se presenta como la mejor opción debido al desove continuo de las tortugas, no habiendo una temporada bien definida. También habíamos contemplado visitar el río Kinabatangan, que es considerado el Amazonas de Borneo; las cuevas de Mulu para ver el éxodo de murciélagos que salen al anochecer; y finalmente el Parque Nacional de Bako. Peeeeero…, debido a cosas de la vida no pudimos llevar a cabo este viaje y tuvimos que elegir, tres semanas antes de las vacaciones, un destino alternativo, Groenlandia.
Así que este año, después de mucho mirar, pensar y debatir, hemos decidido retomar este viaje y, como tenemos más días disponibles, lo hemos ampliado y mejorado (¡si cabe!). Visitaremos especialmente Borneo Malayo (que es el viaje original), pero también el Parque Nacional de Tanjung Puting en el Borneo Indonesio y el parque de Gunung Leuser de Sumatra (Indonesia). La idea de añadir estos dos nuevos destinos nació con el documental Misión Crítica: El orangután al límite, después del cual nos pusimos a investigar sobre los orangutanes en Indonesia. Total, que descubrimos mil crónicas de viajeros que disfrutaron de estos primates a bordo de un klotok (barco típico) en el parque de Tanjung Puting y decidimos que teníamos que incluirlo también. Pero después descubrimos que se puede hacer noche en la selva tras hacer un trekking rastreando orangutanes desde Bukit Lawang y definitivamente ¡¡también lo teníamos que hacer!!
Y así es como quedó perfilado nuestro viaje de 22 días por estas maravillosas islas:
La logística del viaje se basa en vuelos internos. Podríamos decir que es “el viaje de los vuelos”, pero hemos optado por esta opción porque los vuelos internos son asequibles y es la opción más rápida y cómoda para desplazarse de un lugar a otro. Los vuelos internos no son caros y, según nuestra experiencia, lo mejor es comprarlos directamente en la página de la aerolínea (en el caso de Malasia). Los vuelos más caros han sido los vuelos de ida de BCN a Kuala Lumpur y la vuelta de Yakarta a BCN, que, para nuestra desgracia, nos han encarecido el viaje algo más de lo que teníamos previsto. También es importante saber que los vuelos con compañías indonesias no se pueden comprar directamente sino que hay que utilizar una cuenta intermediaria para poder realizar el pago, ya que no aceptan tarjetas extranjeras. En este caso, los hemos comprado a través de Nusa trip.
A la hora de montar el itinerario hay que tener en cuenta también que los vuelos pueden tener retrasos, por lo que es mejor calcular un día entero para el vuelo y así asegurarse de que no se pierde la siguiente conexión.
Hoteles
Tanto en Malasia como en Indonesia, la oferta hotelera es muy amplia, siendo la opción más barata pasar la noche en habitación compartida y subiendo según las exigencias y los imprescindibles de los que cada uno quiera disponer. Nosotros iremos combinando habitaciones compartidas con algún que otro capricho. Los alojamientos más caros de nuestro viaje serán en el parque de Tanjung Puting, en la zona del Kinabatangan y en la Turtle Island, por las características propias de estos lugares. Para visitar el Parque de Tanjung Puting solamente es posible a bordo de un klotok (embarcación tradicional), por lo que el precio, aunque se puede llegar a regatear algo, es el que ponen los dueños de estas embarcaciones. En cuanto al río Kinabatangan, el acceso a los hoteles y a la zona se realiza en barco, siendo muy difícil visitarlo por libre, por lo que los mismos hoteles ofrecen paquetes de varios días (según el tiempo que se quiera dedicar a la zona) con actividades y comidas incluidas.
En todo caso, os dejaré más detalles sobre las especificidades de cada lugar en los posts. ¡No os los perdáis!
Cuando decidimos el viaje, ya habíamos juntado en un mismo día las minas de Ríotinto y Aracena, aunque no teníamos del todo claro si llegaríamos a verlo todo.
A ambos sitios nos presentamos sin hacer reserva previa (hhmm, ¡qué atrevidos!). De las minas de Riotinto sabíamos que el tren sale a las 13:30 y que además se podía coger una entrada que incluía una visita a la mina de Peña de Hierro, el museo y la visita a una casa-museo minera, pero no sabíamos el horario de cada una, así que ¡a la aventura! Llegamos a Riotinto sobre las 12:40 y nos informan de que sí que hay plazas y que nos da tiempo de hacer todo lo que nos habíamos propuesto: de 12:40-13:00 museo, de 13:00 a 13:30 Minas Peña de Hierro y a las 13:30 el ferrocarril turístico minero. La casa-museo sólo podíamos visitarla a partir de las 16:00 por lo que no la visitamos, dado que nuestro plan era ir a Aracena y comer allí.
Si no queréis aventuraros como nosotros, podéis reservar la opción que queráis a través de la página web de Minas de Riotinto o por correo.
Parque Minero de Riotinto
Museo Minero “Ernest Lluch”
Es un museo bastante grande con información tanto del sitio y de las minas, como sobre la vida de gente que trabajaba y vivía allí. Lo que más nos ha impresionado han sido las locomotoras y la recreación de la mina romana.
Mina Peña de Hierro
El trayecto lo hace cada uno con su coche siguiendo el coche del guía, en convoy. Te dan un mapa con la ruta por si alguien se puede llegar a perder por el camino. El guía explica la historia de la mina a lo lago de los años, desde su inicio y hasta actualidad. El tour transcurre por una galería minera, no muy larga, hasta llegar a una corta a cielo abierto, donde nace el río Tinto.
Mina Peña de Hierro
El Ferrocarril Minero
El ferrocarril tiene un trayecto de ida, una pausa de 15 minutos para hacer fotografías y mojarse los pies en el río Tinto y el trayecto de vuelta. Si tenéis la suerte de poder elegir dónde sentaros, os recomiendo que os sentéis en el lado izquierdo, ya que a la ida es el lado dónde se ve la mina y el río. Si no podéis elegir, os pasará como a nosotros, que nos estuvimos viendo la montaña todo el trayecto. A la vuelta recomiendan que los del lado izquierdo dejen los asientos a los otros, aunque siempre hay algún listillo y nosotros tuvimos que pelear por los preciados asientos. ¡Ni decir cabe, que yo sí me mojé los pies el río! Y, no, no se me han caído los dedos ni nada por estilo jajaja
Ferrocarril turístico minero
Aracena
Una vez acabado nuestro periplo por Riotinto nos dirigimos a Aracena para ver la Gruta de las Maravillas. Comimos cerca de la gruta y a las 17:25 nos fuimos la cueva con la esperanza de que aun tuvieran sitio para dos. Para nuestra suerte, ¡sí! Entramos en el turno de las 17:30. Dentro de la cueva no se permiten hacer fotos, pero, nada más entrar os hacen una ellos, que a la salida os la venden por 8 euros. La cueva la verdad es que ¡es preciosa! Muy recomendable su visita.
Si no queréis arriesgaros como nosotros, podéis comprar las entradas por internet. Hay la posibilidad de, por 1 euro más, coger la entrada combinada Gruta de las Maravillas+Castillo. Nosotros no la cogimos así porque a las 18:00 el Castillo cierra y ya no nos daba tiempo. Aracena es muy bonita también, por lo que a falta de castillo, un paseo por el pueblo es muy recomendable también.
Desde que decidimos que iríamos a Sevilla, pensamos también en dedicar un día a Ronda. Buscando más información sobre ello, descubrimos el Parque Nacional de Grazalema y entonces decidimos que para ir a Ronda aprovecharíamos el camino del parque para llegar hasta allí.
Parque Nacional de Grazalema
El Parque Nacional de Grazalema alberga uno de los bosques de pinsapos más importantes del sur de Europa y numerosos pueblos blancos, cada cual más hermoso: Grazalema, Zahara de la Sierra, Ubrique, El Bosque, etc. Se pueden realizar diferentes rutas de trekking por todo el parque y también hay miradores, que hacen que una parada deleite la vista.
Grazalema
Por lo tanto, si tenéis la oportunidad que viajar por estos lares no dejéis de visitar los pueblos blancos y también atreveros a adentraros en la naturaleza a través de las distintas rutas. Pero ante todo, tened en cuenta que hay rutas libre que se pueden realizar sin ningún permiso y hay rutas en las que se debe pedir permiso acudiendo al Centro de Visitantes del Parque Nacional Sierra de Grazalema de El Bosque o bien llamando por teléfono.
En un principio queríamos hacer la Ruta del Pinsapar de Grazalema, ruta para la que sí que hay que pedir permiso, pero como nosotros sólo íbamos a pasar la mañana en el parque, dado que seguiríamos nuestro camino hasta Ronda, decidimos hacer un tour corto y sin necesidad de dicho permiso: El Arroyo del Descansadero que a la vuelta enlazamos con el Sendero del Tesorillo, otro camino corto y que se unía al final con el camino de vuelta. El Arroyo del Descansadero se inicia en el pueblo de Benamahoma (el mismo trayecto de ida y de vuelta) y en su trayecto nos encontramos con un molino en ruinas, llamado “El susto”, una calera y una antigua zona de extracción de arena blanca y acaba en el Área de descanso los Llanos del Campo. Nosotros nos habíamos cogido unos bocadillos de jamón que merendamos al final del trayecto.
El Arroyo del Descansadero
Lo mejor:
Visitar algunos pueblos blancos tan bonitos que hay
Poder adentrarse en el parque y tener un primer contacto con la naturaleza salvaje de Grazalema. Nosotros al parar en un mirador ¡¡tuvimos la suerte de encontrarnos con un macho montés!!
¡El molino del Arroyo del descansadero nos encantó! El molino está un poquito escondido pero vale la pena adentrarse en la maleza para verlo.
Macho montés
Lo peor: ¡las hordas de moscas empeñadas en acabar con nuestra vida durante el trayecto del Sendero del Tesorillo! Pero que esto no os impida disfrutar de esta naturaleza tan salvaje y hermosa.
Siguiendo nuestro camino hasta Grazalema para después ir a Ronda vimos como el paisaje iba cambiando, de los pinsapares a los alcornoques despojados de su corteza, y a partir de Grazalema vuelven los campos de cultivo, vestidos del amarillo tostado del otoño.
Ronda
Llegamos a Ronda por la tarde y visitamos los lugares de interés, dejando su famoso Puente Nuevo para el final para así poder disfrutar de él durante la puesta del sol. Recomendación: dejad el coche cerca del puente y recorred a pie el camino que une todos los puntos de interés. Todos están muy cerca unos de otros y así disfrutáis también de la ciudad.
Hay muchas cosas que ver y hacer en Ronda. Esta es solamente una selección:
Los baños árabes. Es un recinto bastante pequeño pero interesante. Se conservan unas pocas estancias de los baños, estancias que os ayudan a haceros una idea de cómo debían de ser en su época de esplendor.
El Palacio de Mondragón. Precioso por su arquitectura y sus jardines. Interesante el museo que alberga en su interior.
El puente nuevo y sus miradores: el mirador de Aldehuela y el mirador del coño (nombre que por lo visto viene de ¡Coño, que alto está esto!
El mirador del coño de Ronda
Queríamos visitar también las ruinas romanas de Acinipo, pero cierran muy temprano y como pasamos la mañana en Grazalema no llegamos, y Palacio del Moro, pero lo estaban rehabilitando. Los jardines de Mina, sin embargo, sí se podían visitar.
Así que os animamos a que visitéis estos bonitos lugares, y si vais con más tiempo que nosotros, mejor.
Cada año intentamos combinar algún viaje fuera del país y alguno, aunque sean unos días, por aquí. Siempre habíamos pensado en visitar algún día el sur de España, pero nunca acabábamos de encontrar el momento. Y este año, finalmente, ha tocado Sevilla.
Famosa por su Semana Santa y por la feria, Sevilla es una ciudad anclada en el tiempo que ofrece mucho más que eso: gente amable y simpática, buena comida y muchas posibilidades para crear un viaje para todos los gustos. Pero, sobre todo, Sevilla es una ciudad para patear y vivir.
¿Qué se puede visitar en Sevilla? La Giralda y el Alcázar, por supuesto, la Torre del Oro, las increíbles iglesias, cada cual más hermosas, la plaza de España, ir de tapas por la Alameda de Hércules, subir al mirador de Metropol Parasol (las setas de Sevilla), visitar la muralla árabe y la Basílica de la Macarena y muchísimas más cosas.
Sin embargo nosotros os recomendamos, sobre todo, la visita nocturna al Alcázar. Como no encontramos información sobre cómo es esta visita pensábamos que sería un paseo por el Alcázar de noche. Vamos una oportunidad de hacer fotos sin mucha gente y con el encanto de la oscuridad. Pero, ¿cuál fue nuestra sorpresa? Pues que nada más entrar nos dicen que tenemos que apagar los móviles y guardar las cámaras. ¿¿Quéé?? Mi gozo en un pozo. Pero instantes después lo comprendimos todo: no se trata de una visita sin más por el Alcázar, sino de una vivencia: distintos personajes históricos que han pasado por el Alcázar nos guían a través de sus estancias para descubrir, con mucho humor, música y baile, la historia de este emblemático edificio. ¡Pero no os cuento más! ¡Dejaré que os sorprendáis vosotros también con la experiencia!
El Alcázar de Sevilla
Perderse por las calles de la Judería (barrio de Santa Clara) o por Triana también es una delicia. Nosotros además tuvimos la suerte de poder presenciar la salida procesional de la virgen del Rosario del Barrio León. Una experiencia única, sin ir en Semana Santa y con mucha menos gente.
Otras visitas que nos han resultado interesantes son: visitar el Museo de Bellas Artes y el Hospital de la Caridad. Si bien el Museo de Bellas Artes es un destino casi obligado para visitar en Sevilla, os recomendamos que lo visitéis un domingo, como hicimos nosotros, ya que ese día en la plaza del museo (justo delante) pintores y artistas sevillanos se congregan para mostrar y vender sus obras de arte. Una oportunidad única para llevaros un recuerdo diferente de Sevilla o simplemente deleitaros con el arte.
El Hospital de la Caridad se encuentra en pleno centro de Sevilla pero un tanto escondido, justo detrás del Teatro de la Maestranza. El recinto es pequeño y solamente se puede acceder a la iglesia de San Jorge, iglesia que presume de obras de arte de Murillo, Pedro Roldán o Valdés Leal. La historia de esta Hermandad comienza sobre el año 1456 y su principal menester era dar sepultura a los condenados a muerte y a los ahogados en el río. Pero su historia cambia con la llegada el venerable Miguel de Mañara el año 1662.
Iglesia de San Jorge
Y una última recomendación: hacer picnic y pasar el día por el Parque del Alamillo. El parque se encuentra en la Isla de Cartuja y es un parque concurrido por los sevillanos sobre todo el fin de semana, cuando además de disfrutar del aire libre se organizan también actividades de distinta índole. Nosotros fuimos un lunes y estaba muy tranquilo. Es un buen sitio para pasear y también para ver multitud de pájaros: patos, ocas, fochas, tórtolas turcas, pero sobre todo abubillas. ¡Las hay a montones! Si os gusta la naturaleza y disfrutar de una mañana tranquila, esta es una opción, si no ¡a disfrutar más de la ciudad que tiene mucho que ofrecer!
Abubilla
Otras recomendaciones: llevaros ropa cómoda, sombrero y mucha agua. Aunque nosotros estuvimos en octubre la temperatura de día alcanzaba los ¡37º! Y sobre todo, ¡disfrutad!
¡Hola a todos! Me estreno en este blog con un viaje a Sevilla que hicimos mi pareja y yo a principios de octubre. Nos quedaba una semana de vacaciones de este año (en marzo estuvimos una semana por Egipto y a principio de septiembre una semana por Groenlandia y tres días por Copenhague – Dinamarca), así que, después de mucho hablarlo decidimos este destino. En parte la decisión fue marcada por el hecho de que del sur de España todavía no conocíamos nada y en parte por visitar a unos amigos que conocimos en Costa Rica ¡hace ya 3 años!! (¡¡Cómo pasa el tiempo!!).
Y, os preguntaréis, porqué empiezo el blog justamente con este viaje… Pues bien, todo empezó con las insistencias de la familia de reunir nuestros viajes en una bitácora con fotos y a la que puedan acceder sin tener que escuchar mis historias cada vez que se vienen a cenar (historias que acompaño de mi álbum de fotos! Jaja), pero hasta este viaje no me lo había planteado en serio. Así que aquí estoy! Espero que disfrutéis leyendo mis crónicas y también que mis experiencias os sean útiles si decidís viajar por donde yo.
Cómo disponíamos de una semana decidimos aprovechar algunos días para visitar algunos otros destinos cercanos a Sevilla. Por lo tanto, nuestro itinerario quedó así:
Como os podéis dar cuenta es un itinerario muy ambicioso, pero es que nosotros somos así… un tanto culos-inquietos jajaja. Una de las características de nuestros viajes es siempre la necesidad de estar en contacto con la naturaleza. Es por eso que siempre que viajamos, sea el destino que sea, buscamos un espacio natural, y en este caso lo hemos conseguido de sobras con la visita al parque de Doñana, con un pequeño trekking por el Parque de Grazalema y con el parque del Alamillo en Sevilla que visitamos el último día.
Más adelante os explicaré nuestro viaje paso a paso. ¡No os lo perdáis!