Parque Natural de Somiedo: osos y lobos

En nuestro corto viaje a Asturias tuvimos la oportunidad de conocer dos especies animales muy especiales que viven en la cordillera cantábrica y que son endémicas de España: el oso pardo cantábrico (Ursus arctos artcos) y el lobo ibérico (Canis lupus signatus), aunque por desgracia solamente a una la pudimos ver en libertad.

Asturias es una de las cuatro comunidades autónomas, junto a Castilla y León, Galicia y Cantabria, que son hogar del máximo depredador de la península: el lobo ibérico. El lobo ibérico tiene un pelaje pardo-grisáceo con zonas amarillentas, orejas pequeñas y triangulares, un cuerpo ágil y delgado y que mide 1,2 metros de largo y una altura de unos 70-80 cm con un peso de unos 50 kg. Viven en manadas o grupos familiares reducidos en los que manda el macho adulto más fuerte. Las parejas de lobos suelen tener entre 3 y 6 lobeznos que llegan a ser adultos a los 3 años. Su esperanza de vida es de unos 8 años. Se alimentan principalmente de ciervos, corzos, rebecos, jabalíes, liebres, entre otros, controlando así la población de estas especies. Junto a otros carroñeros, los lobos también devoran cadáveres de animales evitando así el contagio de enfermedades. El año 2020 se estimó que quedaban alrededor de 300 manadas, lo que la hace genéticamente una especie muy vulnerable debido a la consanguinidad.

Aullador

El primer contacto con los lobos ibéricos lo tuvimos en la Casa del Lobo en Belmonte de Miranda. Visitamos el museo e hicimos la ruta del lobo. Esta ruta recibe este nombre porque lleva hasta un cercado en que actualmente viven dos lobos macho. Este sendero se puede hacer por libre perfectamente, de hecho, está señalizado y hay hasta un merendero delante, sin embargo, antes de juzgar y lamentar su situación, vale la pena conocer su historia de la mano de la guía y así tener también un contexto general, no solo de estos dos lobos en particular, sino también de la situación de los lobos en Asturias. Belmon y Aullador son los nombres de los dos lobos que, desde su cercado, son testimonios de la complicada situación que viven los lobos en Asturias. No están allí por puro capricho, ni tampoco para ser exhibidos a los visitantes, sino que están allí por tener la mala suerte de encontrarse con los humanos. La manada de Belmon y de su hermano, Tino, que murió el año pasado, fue asesinada en una de las partidas de caza al lobo. Sin embargo, los hermanos consiguieron sobrevivir y ambos fueron rescatados con tan solo semanas de vida… El hecho de perder a su familia de la mano del hombre les ha condenado a vivir toda la vida encerrados, ya que sin una manada no pudieron volver a la naturaleza. Por otro lado, la historia de Aullador es aún más desoladora ya que fue capturado por un hombre que se había encaprichado con querer tener un lobo como mascota y que lo desechó como si nada cuando vio que no se comportaba como un perro. Estando ya acostumbrado al contacto con los humanos, fue condenado a vivir toda la vida privado de la libertad.

Aullador

Debido a que las manadas de lobos ibéricos son generalmente pequeñas, si se mata algún miembro de la manada, ésta se debilita y ataca presas más fáciles como son el ganado. Y he aquí el problema: si se caza al lobo por miedo a que vaya a matar al ganado, éste acabará haciendo justo lo que se espera impedir. Es un pez que se muerde la cola. Las soluciones que se dan ahora mismo, como por ejemplo compensar la pérdida de un animal económicamente, no solventan el problema mientras que las soluciones que de verdad funcionarían necesitan tiempo, dinero e investigación. El futuro es difícil para el lobo en Asturias, dada la importancia de la ganadería en la zona. Aullador y Belmon son dos lobos que han sufrido daños colaterales por la acción de los humanos, sin embargo, algunos otros no tuvieron tanta suerte… Aun así, tengo la esperanza de que se invierta en mejorar la situación de los lobos y que la población local acabe aceptando a este hermoso animal y así conseguir vivir en armonía.

Mirador de La Peral

Por otro lado, en Pola de Somiedo tuvimos la suerte de poder conocer a otro emblema de los montes de Asturias: el oso pardo cantábrico, esta vez, sí, en libertad. Por suerte, los osos tienen mayor aceptación entre la población local, a diferencia de los lobos, porque no afectan a la ganadería. Algún apicultor podría ver mermadas sus colmenas, pero no producen el mismo impacto que los lobos. A diferencias de los lobos que ven reducida su población, el número de osos está aumentando.

El oso pardo es el animal terrestre más grande de la fauna ibérica y cuenta con un censo de unos 260 ejemplares, viviendo la mayoría de ellos en Asturias. Es la subespecie de oso pardo más pequeña y su esperanza de vida supera los 20 años. El oso pardo es plantígrado, tiene un pelaje entre pardo amarillento y marrón oscuro y un peso de unos 180 kg en los machos y de unos 140 kg en las hembras. En invierno hibernan, refugiándose en cuevas. Las osas paren entre una y tres crías durante la hibernación y estas crías se quedan con la madre hasta cumplir un año y medio, que es cuando la familia se separa.

Oseznos hermanos en el mirador de La Peral

Avistar osos se puede hacer por libre, sin embargo, no se recomienda para nada subir a la montaña ni a aventurarse a acercarse demasiado a los osos. Dos cosas hay que tener claras: la primera, estamos en el territorio de los osos y los debemos respetar y no los debemos molestar en absoluto, y la segunda, el oso es un animal salvaje, impredecible y que puede actuar con ferocidad si se siente amenazado. Dicho esto, hay dos miradores habilitados a los que se puede acudir para el avistamiento: el mirador de La Peral y el mirador de Gúa. La mejor época para el avistamiento es la primavera y el otoño, ya que en verano hace demasiado calor y acostumbran a estar metidos en el bosque donde la temperatura es más fresca. En primavera además existe la posibilidad de ver mamás con sus oseznos que recién abandonan las cuevas donde hibernaron durante los meses de más frío, sin embargo, en otoño, los osos se alimentan frenéticamente para el engorde de cara a la hibernación y son más fáciles de ver entre la multitud de avellanos que salpican las montañas de Somiedo. Así pues, sea cual sea la época, los mejores momentos para el avistamiento son las mañanas temprano y las tardes. También hay que tener en cuenta que los miradores están encarados a las laderas de las montañas, pero no están cerca, por lo que es necesario acudir con prismáticos, o mejor aún, con telescopios. La ropa de abrigo también viene muy bien ya que las mañanas y las tardes son frescas y seguramente el intentar avistar los osos puede conllevar muchas horas parado en un mismo lugar. También existe la posibilidad de no ver ningún oso. Es un riesgo que se debe correr… puede que ningún oso decida dejarse ver o puede que la niebla no quiera dejar entrever ningún oso…

Oso macho en el mirador de Gúa

Nosotros hicimos dos avistamientos, uno por la mañana temprano y otro por la tarde, y fuimos unos de los afortunados en observar a estos preciosos animales. En el primer avistamiento, tardamos casi 4 horas en poder, por fin, avistar en la ladera más alejada del mirador de La Peral, dos hermanos oseznos y posteriormente a una mamá con dos crías. Y fue gracias a unos buenos telescopios… Por la tarde, en el mirador de Gúa, tuvimos la suerte de avistar un oso macho nada más llegar. Éste se estuvo unas cuantas horas disfrutando de las avellanas en la ladera de la montaña y nosotros estuvimos disfrutando viéndolo a través de los prismáticos. Aunque si no se consigue ver al oso, se puede disfrutar igualmente de la espera, de los paisajes y de otra fauna que habita Somiedo. Desde luego Somiedo no es solo osos y lobos, si no también el hogar de corzos, rebecos, multitud de aves…

En definitiva, para el avistamiento de osos se necesitan ganas y paciencia para esperar sin tener la certeza de conseguirlo, pero también respeto, tanto por el entorno como por los mismos osos. En este tipo de actividad somos meros observadores, pero también responsables de preservar la naturaleza en su estado.

Mar y montaña: una semana por Asturias

Tras nuestro último viaje a Madagascar allá por 2019, planeábamos el que hubiera sido nuestro siguiente viaje: Japón, sin imaginar que nuestros planes se verían truncados irremediablemente por el coronavirus. Lo que parecía un breve parón en nuestras vidas, acabaron siendo dos años en los que solo pudimos soñar con los viajes. Fueron unos años muy duros, seguramente como para todos, pero tuvimos la suerte, al menos de poder dedicarnos a nuestro jardín, que ha sido nuestra ruta de escape durante este tiempo.

Este año 2022 Japón no pudo ser, por tener las fronteras cerradas hasta hace nada, pero esto no fue un impedimento para que nuestras ganas de viajar y conocer mundo despertaran, ganas que se habían quedado de alguna manera dormidas, ya que no nos atrevíamos a volver a hacernos planes. Y así es como, para desperezarnos hemos decidido hacer una escapada de una semana a Asturias durante el mes de septiembre. Dado que el número de días fue limitado, tuvimos que definir muy bien lo que queríamos visitar y lo que seguramente dejaríamos por el camino. Los puntos clave que teníamos muy claros al decidir este viaje fueron: avistar osos en libertad en el Parque de Somiedo e iniciarnos a la espeleología en una de las cuevas naturales de los Picos de Europa. Lo cierto es que ya habíamos visitado cuevas con anterioridad, como las del Parque Nacional de Mulu en Malasia, pero nunca habíamos hecho espeleología y teníamos curiosidad. Con esto en mente y tras valorar todo lo que Asturias puede ofrecer, hemos definido el siguiente tour (circular):

Pola de Somiedo (2 días)

Elegimos como base para la primera parte del viaje, Pola de Somiedo, un pequeño pueblo rodeado de montañas, pero un punto neurálgico para las diferentes actividades culturales, de senderismo y naturaleza que se pueden realizar en el Parque de Somiedo. De camino a Pola paramos a visitar la Casa del Lobo en Belmonte de Miranda, para conocer de primera mano la situación de los lobos en la zona, y una vez en Pola de Somiedo, hicimos dos avistamientos de osos en el Parque de Somiedo. Ver osos en libertad no es fácil, no os creáis. Son animales impredecibles y hay muchísimos factores que pueden influir: las condiciones meteorológicas, la disponibilidad de alimento y la suerte de cada uno. En el primer avistamiento, por la mañana temprano, tardamos casi 4 horas en poder, por fin, avistar a lo lejos, muuuy a los lejos dos hermanos oseznos ya independizados y, posteriormente, una mamá con dos crías. Fue en el Mirador de la Peral, justamente en la ladera más alejada, siendo imposibles de ver con prismáticos, y solamente accesibles gracias a unos buenos telescopios. Por la tarde, en el mirador de Gúa, tuvimos aún más suerte, y, nada más llegar, vimos un macho en la ladera de la montaña alimentándose tranquilamente de avellanos, esta vez, sí visible con prismáticos.

Otras actividades por las que Pola es famosa son sus rutas de senderismo, siendo la ruta de los lagos la más conocida, sin embargo, nosotros, dado el reducido número de días que pasamos aquí, nos limitamos a hacer la ruta accesible. Un sendero corto, preparado para que cualquier persona en cualquier situación lo pudiera hacer, pero que ofrece unas vistas impresionantes del pueblo y de las montañas que lo rodea.

Como recomendación culinaria, nuestro plato favorito de aquí fue el cachopo con cecina, queso y membrillo. Buenísimo.

Soto de Agues (1 día)

Paramos en Soto de Agues, un pequeño pero hermoso pueblo situado en el Parque Natural de Redes, en nuestro camino de Pola de Somiedo a Cangas de Onís y aprovechamos para hacer la Ruta del Alba, declarada monumento natural en el año 2001. La ruta sigue el curso del río Alba por un antiguo camino de pastores. Es una ruta fácil y accesible, con poco desnivel, ya que los primeros 5 km discurren por un sendero de piedra, acondicionado. Los últimos 2 km, a partir de las Brañas de La Vega, son por camino de montaña, pero este es, sin embargo, el tramo más espectacular, si cabe, ya que el sendero está encajonado entre las paredes de roca y el río con decenas de saltos de agua y cascadas. La ruta es lineal, por lo que hay que deshacerla por el mismo camino (14,6 km en total). Durante el trayecto se pasa por al lado de una piscifactoría truchera y por la mina de hierro del Carmen, ambas ya en ruinas.

Este día comimos un bollo preñao en uno de los merenderos que hay a lo largo del camino. El bollo preñao es un bollo de pan relleno de chorizo. Una comida potente, pero recomendable para la ruta.

Cangas de Onís (3 días)

La que fue la primera capital del antiguo reino de Asturias, fue nuestra base en la última parte del viaje. Este pequeño pueblo lleno de historia es la puerta de entrada al Parque Picos de Europa pero también a otro clásico de Asturias: los lagos de Covadonga y el santuario de Covadonga. Tanta es la fama de estos enclaves que en temporada alta el acceso a los lagos esta restringido a vehículos particulares a partir de las 8 de la mañana, siendo posible llegar en autobús, en taxi o con algún tour organizado. Desde Cangas de Onís parten buses cada veinte minutos y los billetes de autobús se pueden comprar directamente en la terminal o por internet. Aunque al hacer la compra por internet obliguen elegir una hora de subida y una de bajada, la verdad es que podéis hacerlo a la hora que queráis. Este mismo bus para en el santuario de Covadonga. También es importante tener en cuenta que aún es (al menos lo era cuando nosotros fuimos) obligatorio el uso de mascarilla en el transporte público.

Una vez alcanzada la cima, las vistas quitan el aliento. Tanto los miradores como los lagos de origen glaciar son un espectáculo para todos los sentidos. Además de caminar por estos enclaves y disfrutar de la naturaleza y de las espectaculares vistas de los dos lagos, Ercina y Enol y de la laguna temporal, el Bricial, también se puede conocer el pasado minero de la zona a través de las minas de Buferrera. Aquí podéis pasaros desde una mañana hasta un día entero. El único pero que le pondría es la cantidad de visitantes que estos parajes pueden atraer. Queda patente que es uno de los sitios más turísticos de Asturias.

Sin embargo, Cangas de Onís y alrededores, ofrecen muchas más actividades, para todos los gustos y condiciones. Desde visitas gastronómicas, como las visitas a queserías, a multitud de rutas de senderismo, miradores y actividades de aventura, como el descenso del río Sella en canoa o hacer espeleología. Aunque no me atreví a bajar en canoa, debido a mi miedo al agua por no saber nadar, sí que decidimos iniciarnos a la espeleología. Según nos dijeron, los Picos de Europa son considerados el Himalaya de los espeleólogos debido al amplio recorrido subterráneo que ofrece este sistema kárstico. La cueva en la que nos adentramos no era muy grande y el nivel de exigencia era bajo, pero la verdad es que descubrimos algo totalmente desconocido para nosotros, fue toda una experiencia sensorial. Nos sorprendió la temperatura de la cueva, la falta de luz y de olores, pero también que, incluso un lugar tan inhóspito como ese, pueda ser el hogar de seres vivos. La guinda final fueron unos minutos en los que el guía nos recomendó que nos sentáramos, apagáramos las linternas y disfrutáramos de lo que es realmente estar en una cueva: oscuridad profunda, silencio total, un medio en el que de nada sirven nuestros sentidos…

Para realizar este tipo de actividad hay que contar con un guía experimentado. Nosotros reservamos el día previo y tuvimos la suerte de que éramos los únicos que nos habíamos apuntado ese día. Aunque normalmente los grupos son reducidos, nosotros agradecimos poder disfrutar de esta aventura “en privado”. Antes de empezar, nos dieron un mono, un casco con linterna y guantes. Se recomienda llevar un buen calzado ya que el suelo puede ser resbaladizo. No se recomienda llevar ni mochilas ni otros objectos con los que haya que cargar durante la ruta. En la cueva el suelo estaba húmedo y resbaladizo, tuvimos que subir y bajar con la ayuda de cuerdas y, aunque había habitaciones en las que se podía estar perfectamente de pie, también había algunos puntos en los que teníamos que pasar agachados. Si aún no habéis hecho espeleología, es una experiencia totalmente recomendable.

Tras esta aventura, cogimos el coche y nos dirigimos a la Cuevona de Cuevas del Agua, una corta cueva por la que discurre una carretera, que es el único acceso a la aldea de Cuevas del Agua. Dicho de otro modo, es una cueva que se puede cruzar perfectamente en coche. Sin embargo, yo os recomendaría que aparquéis el coche y disfrutéis de la cueva a pie, que es como lo hicimos nosotros. Son unos 300 m de recorrido perfectamente iluminados, destacando las fascinantes formaciones calcáreas de esta cueva.

Y para finalizar el día, también subimos a uno de los muchos miradores que hay, el mirador de Fitu, que ofrece unas vistas increíbles del mar y de las montañas.

Y ya de vuelta hacía Avilés, donde pasamos la última noche antes de volver, no pudimos resistirnos a hacer una última ruta de senderismo: el Camín Encantau. Este sendero circular se encuentra en la localidad de Venta de Probes, de unos 8,6 km de longitud. La ruta tiene cierto desnivel, con una primera subida empinada. Pero vale la pena por los paisajes que la rodean y por ser también un recorrido por la mitología asturiana. Y es de allí que recibe el nombre de camín encantau, de los personajes tallados en madera que aparecen a medida que avanzamos en la ruta. El primero que nos da la bienvenida es Sumiciu, el duende que hace desaparecer los objetos.

Nuestros platos favoritos de estos días fueron las verdinas con pulpo y los tortos con huevo y adobu.

Cudillero (1 día)

Y llegamos al último día de nuestro viaje a Asturias y, como despedida, antes de dejar el coche de alquiler y volar de nuevo a Barcelona, visitamos Cudillero, un pequeño pueblo marinero enclavado en un acantilado, declarado Conjunto Histórico Artístico. El mar Cantábrico y las casas de colores nos dejaron maravillados. Y para disfrutar aún más del pueblo, del mar y de las vistas, os recomiendo que subáis a cualquiera de los miradores que lo rodean.

El plato estrella de Cudillero, para nosotros, fueron las zamburiñas.

Este fugaz viaje por Asturias, por sus paisajes más emblemáticos, su fauna, sus pueblos con historia y su gastronomía ha sido una experiencia para todos los sentidos y, desde luego, nos ha dejado con ganas de más, de volver a recorrer, de conocer y de disfrutar. Sin dudas, algún día, ¡volveremos a Asturias!

Lo que + y lo que -. Madagascar

Definitivamente el viaje a Madagascar no nos dejó indiferentes. Durante los 15 días que pasamos por el centro de la isla pudimos disfrutar de lugares y momentos maravillosos: el contacto con la naturaleza, con los lémures y demás fauna endémica, unos atardeceres y amaneceres magníficos, una maravillosa gastronomía… Sin embargo también hubo algunos no lo fueron tanto… Aquí tenéis nuestra valoración:

Lo mejor:

+ Conocer por fin a los lémures. Aunque la fauna y la naturaleza en general nos apasionan, los primates siempre han sido (y siguen siendo) un gran imán. Conocer al famoso rey Julien, al lémur más grande todos y al lémur más pequeño, entre muchos otros, fue todo un privilegio.

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+ El parque de Analamazaotra fue con diferencia mi favorito. Pasamos un poco de frío pero pudimos disfrutar un montón de la naturaleza tanto de día como de noche. Y despertarse con el canto de los indris fue algo increíble.

+ La reserva privada de Anja. Una muestra de que el turismo sostenible es posible. Aunque la reserva no tiene nada que ver con los parques naturales en cuanto a tamaño y a variedad de fauna y flora, en ella viven unas preciosas familias de lémures anillados y los beneficios repercuten directamente en la población local.

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+ El parque de Isalo. ¡Es como visitar multitud de paisajes en un solo paseo! Desde formaciones rocosas de tonos rojizos hasta exuberantes cascadas verdes ocultas en los hondos valles.

+ Abrazar los grandiosos y viejos baobabs nos dio una energía especial.

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+ La playa solitaria de Belo sur Mer, lejos del ajetreo de las ciudades y sin grandes comodidades. Indiscutiblemente nuestra definición de paraíso.

+ La gastronomía malgache. Una apetitosa mezcla de ingredientes y especias (miel, vainilla, jengibre, coco, pimienta…).

Lo peor:

– La pobreza. Madagascar es uno de los países más pobres del mundo y eso se hace patente a cada paso. Sin embargo, durante nuestro trayecto hacia el sur de la isla, uno de los lugares más afectados por la sequía, se me rompió el alma al ver niñxs pedir ¡agua! Durante nuestros viajes es habitual que los niñxs pidan bombones o lo que sea, pero que pidan agua porque no tienen ni para beber (ya ni decir para bañarse o lavar la ropa…) a mí me dejó trastocada. Por favor, si viajáis al sur de la isla y os piden “oviva” (del francés Eau vive, marca de agua embotellada) no se lo neguéis. Aunque tener agua a nosotros nos parece un derecho para otrxs es un privilegio.

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– El acoso de la gente. Justamente la pobreza y la falta de recursos conllevan a que se acose incesantemente a lxs vazaha (“blancxs” en malgache). Nos llegaron incluso a perseguir para vendernos cosas mientras íbamos a comer, esperarnos mientras comíamos y luego volver a perseguirnos a donde fuéramos. Y, creedme, comprar lo que sea no soluciona nada porque comprarle a unx implica que aparezcan 3-4 más y el proceso empieza de nuevo. Aunque lo cierto es que no nos lo encontramos en todos los sitios por lo que pasamos. Ifaty, sin duda, fue el peor en este sentido.

– La deforestación. La tala incontrolada de bosques, la plantación de árboles foráneos (sobre todo eucaliptos para producir carbón y árboles frutales) y los fuegos descontrolados no era lo que esperábamos ver. Los parques naturales y las pequeñas reservas son los únicos refugios de la fauna y de la flora endémicas, sin embargo estos ven reducido su tamaño cada día…

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– Las reservas privadas de Vakona y Peyreiras. Debido a la deforestación y a la pérdida de espacios naturales de bosques primarios y a la gran demanda por parte de lxs turistas de conocer fácil y rápido multitud de fauna endémica provoca la creación de reservas que en espacios reducidos, no siempre adecuados y muchas veces con fauna en jaulas. Una gran desilusión…

– El exagerado número de turistas que nos encontramos en el parque de Ranomafana, uno de los más famosos y visitados del país. No negaré que es uno de los mejores sitios para ver fauna (existe la posibilidad de ver 7 especies de lémures diurnos), sin embargo creo que para que este sitio se mantenga en estado natural se debería limitar el número de visitantes que accedan al parque cada día.

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– Hacer fotos con flash. La misma historia de siempre… Aunque las fotos no salen preciosas sin flash, creo yo que la finalidad principal del viaje es ver y disfrutar de la naturaleza. Y la fauna nocturna tiene una característica común: le molesta la luz y más cuando están cazando, comiendo o escondiéndose.

– La fuerte lluvia de Ranomafana que nos impidió disfrutar del parque en condiciones. Además, no llevamos chubasquero y eso nos hizo tener que abandonar el parque antes de tiempo… ¡No cometáis el mismo error que nosotros!

mirador

– El arduo trayecto de Belo sur Mer a Ifaty. Más de 14 horas de coche por caminos imposibles y hasta un trasbordador tirado por personas… Algo que nos pareció más típico de las historias coloniales que no del siglo XXI.

El primer encuentro con los lémures en Analamazaotra

La reserva de Analamazaotra es un área protegida contigua al Parque Nacional de Andasibe-Mantadia y consta de unas 710 hectáreas de bosque reforestado por la comunidad local con plantas autóctonas. En ella viven diferentes especies de lémures entre las cuales se encuentran el indri (Indri indri), el lémur de mayor tamaño, y el lémur ratón (Microcebus), el más pequeño de los lémures e incluso uno de los primates más pequeños junto al tarsero y al tití pigmeo. Los lémures comparten su hábitat con camaleones, geckos, serpientes, aves, insectos y muchos más. Para visitar este sitio hay que desplazarse hasta la ciudad de Andasibe, una ciudad con un marcado aire francés, un fantasma que recuerda a la época colonial.

andasibe

Volviendo a lo que nos ocupa, la reserva se puede visitar a cualquier hora del día, pero se recomienda acudir por la mañana temprano cuando los lémures están más activos. Se accede siempre acompañadxs por un/a guía y existe la posibilidad de realizar tres itinerarios: uno corto (Indri 1), uno mediano (Indri 2) y uno largo (Circuit Aventure). Nosotros hicimos el circuito mediano que dura unas 4 horas y el nivel del trekking es medio-fácil, con un cierto desnivel.

trekking

Nada más empezar, ya nos encontramos con una boa arborícola de Madagascar (Sanzinia madagascariensis), algunos insectos, como los escarabajos jirafa, y algunos pájaros, pero el canto de los indris nos hacía impacientarnos y querer llegar cuanto antes hasta ellos.

diurnas

Ya los habíamos escuchado desde el hotel y nos moríamos de ganas por conocer por fin al lémur más grande que actualmente existe y el primer encuentro con una pequeña familia resultó un poco agridulce porque estaban muy arriba en los árboles. A penas los podíamos ver y con la cámara tampoco tuvimos demasiada suerte ya que con la humedad excesiva que hacía (había llovido toda la noche) la lente se empañaba constantemente. Eso sí, disfrutamos un montón de sus sonidos. Poco después nos encontramos con otra familia que sí se acercó y fue un momento maravilloso. Según cuentan, lxs betsimisaraka consideran que los indris, o babakoto (abuelo) como los nombran, son los padres de los humanos y es tabú o fady matarlos.

indri 1

Dicho esto, los indris pertenecen a la familia Indriidae, son diurnos, folívoros (se alimentan principalmente de hojas, brotes y algunas frutas) y monógamos. Una característica de estos primates es que no tienen cola, a diferencia de otras especies de lémures de la isla. Y aunque viven en pequeñas familias, necesitan un amplio territorio para poder vivir, y es justamente por la rápida pérdida de su hábitat, a causa de la desforestación y de los incendios, que es uno los 25 primates en mayor peligro de desaparecer. Una pena…

indri 2

Los siguientes lémures que nos encontramos fueron los sifaca de diadema (Propithecus diadema). Los vimos fugazmente. Definitivamente nuestra presencia no les interesó lo más mínimo y siguieron con su ruta y su rutina. Estos lémures también pertenece a la familia Indriidae, como los indri, y guardan muchos parecido con éstos, como por ejemplo que tampoco tienen cola y son también lémures de gran tamaño, siendo estos en particular, los más grandes de entre las diferentes especies de sifacas. Se alimentan de flores, fruta madura y brotes tiernos y viven en un mismo grupo varios machos y varias hembras con sus crías. Este precioso lémur también se encuentra en grave peligro de extinción a causa de la pérdida de los bosques en los que habita…

sifaca

Retomamos nuestra travesía y definitivamente fue un día de suerte ya que pudimos ver otras dos especies de lémures: el lémur gris del bambú y el lémur marrón común. El lémur gris del bambú (Hapalemur griseus) pertenece a la gran familia Lemuridae y se alimenta principalmente de bambú. Si os preguntáis de qué se alimentaba este pequeño lémur antes de que llegara el bambú desde China, os puedo decir que hay una especie de bambú endémica de Madagascar (Cathariostachys madagascariensis), que es la principal fuente de alimentación tanto de este lémur como del lémur dorado (Hapalemur aureus) que tuvimos el placer de conocer en el Parque Nacional de Ranomafana. Pero esta aventura es otra historia que os contaré más adelante.

lemur bambu

Y ya, justo cuando estábamos a punto de salir del parque, fue cuando conocimos al lémur marrón común (Eulemur fulvus). Este lémur pertenece también a la familia Lemuridae y es uno de los pocos lémures que no está en peligro de extinción. Es más, ha sido introducido, y prospera, en dos otras islas: Comoras y Mayotte. Fue un momento maravilloso ya que una mamá con una pequeñísima cría se alejó del grupo y bajó hasta donde estábamos nosotros. No os puedo ni describir lo que disfrutamos de su presencia. Vamos, que estaba tan guapa y se encontraba tan cerca que le hicimos un book.

lemur marron

Y ya nos despedimos de este parque con la bonita vista del lago con sus nenúfares y una sonrisa de oreja a oreja, porque definitivamente fue una experiencia increíble.

lago

Pero ¡oye! que la historia no acaba aquí, pues también hay la opción de hacer un tour nocturno y probar suerte para ver al lémur ratón, el lémur más pequeño de todos. ¿Por qué no? Y bien, el tour transcurre principalmente en los laterales de la carretera y dura aproximadamente una hora. En nuestro caso nos adentramos también en el jardín de las orquídeas donde pudimos ver unos cuantos camaleones y alguna rana, pero principalmente se siguen los dos laterales de la carretera en los lindes del parque nacional al que está prohibido entrar por la noche.

nocturnas

Y, sí, la suerte no se nos acabó y pudimos ver al microcebus, un lémur nocturno, solitario y que se alimenta de insectos, fruta y néctar de flores. Sin embargo, este pobre primate también se quedó ciego con los flashes de las cámaras de los turistas, igual que le pasó al pobre tarsero en Sulawesi, a los que se añadieron también las luces de las linternas de los guías. Por favor, no hagáis fotos con flash a los lémures. Ya sé que las fotos no salen tan estupendas pero tenéis que pensar en su bienestar.

microcebus

Y ahora sí que finaliza este relato y con ello solo puedo decir que disfrutamos un montón de la naturaleza y de los lémures y que esta reserva se convirtió en uno de nuestros lugares favoritos de  Madagascar.

Y como recomendaciones finales:

  • En septiembre, cuando fuimos nosotros, hace bastante frío por lo que os recomiendo que os llevéis ropa de abrigo.
  • Para el trekking, llevad pantalón largo y blusa con manga larga para protegeros de las sanguijuelas. Esta vez nosotros salimos ilesos, pero nunca se sabe. También unas buenas botas.
  • Llevad una buena cámara, pero tened en cuenta que hace mucha humedad y se puede empañar la lente. Tanta humedad me recordó a nuestra aventura por el bosque de Budongo en Uganda cuando conocimos a los inquietos chimpancés de los que disfruté un montón pero de los que no tengo apenas fotos porque la cámara no pasaba por su mejor momento. No se puede tener todo…
  • Llevad una linterna por si queréis hacer algún tour nocturno. Prismáticos, opcional, pero pueden ayudar si los lémures no se acercan.
  • Supongo que no hace falta decir de llevar agua o ponerse antimosquitos.
  • ¡Y no os olvidéis de las ganas de conocer y disfrutar!

Recomendaciones de viaje – Madagascar

Madagascar es la mayor isla de África y la cuarta más grande del mundo y está situada en el océano Índico al sureste del continente africano del que la separa el canal de Mozambique. Pese a encontrase tan cerca de África, los primeros en habitar esta isla fueron lxs indonesixs allá por el siglo IV. Les siguieron posteriores migraciones bantúes, persas y árabes, y, siglos después, por ella pasaron también portuguesxs, españolxs, inglesxs y francesxs.

Idioma oficial: malgache y francés.

Visado: se tramita directamente en el aeropuerto de Antananarivo y tiene un coste de 35 euros (precio septiembre 2019) para estancias inferiores a los 30 días. Las únicas condiciones son tener vuelo de vuelta y que el pasaporte tenga un mínimo de 6 meses de validez. Resulta “interesante” ver cómo para un solo visado el pasaporte ha de pasar por ¡18 manos!

Tiempo: Época lluviosa de noviembre a abril. En septiembre cuando fuimos nosotros nos encontramos con diferencias entre el norte (frío) y el sur (caluroso).

Vacunas: la vacuna de la fiebre amarilla es obligatoria si se proviene de alguna zona afectada y se recomiendan las siguientes: tétanus-difteria, fiebre tifoidea, cólera, poliomielitis, tuberculosis y rabia… Se recomienda su vacunación con un mínimo de 4-6 semanas antes de viajar. Para más detalles, hay que hacer una visita al Centro de Enfermedades Tropicales.

  • Nada más llegar al aeropuerto nos tomaron la temperatura para asegurarse que no teníamos fiebre, por el posible contagio con fiebre amarilla, principalmente.

Malaria: se recomienda la profilaxis contra la malaria. Recomendamos acudir al Centro de Enfermedades Tropicales de vuestra ciudad para más información.

Moneda: el ariary (ARY). Un euro equivale a 4121 ARY (cambio septiembre 2019).

Dinero: el mejor sitio, con diferencia, para cambiar dinero es el aeropuerto de Antananarivo.

Enchufe: tipo europeo, por lo tanto no hace falta un adaptador.

Regalos y souvenirs:

  • Está prohibido llevarse especies protegidas (plantas, animales, o cualquier producto derivado).
  • En el caso de la preciada vainilla de Madagascar, solamente se pueden transportar hasta 2 kg por persona (hay que declararlo).
  • En cuanto a la artesanía de madera, hay que conservar todas facturas emitidas por lxs artesanxs ya que hay maderas que son protegidas (ébano, palisandro o madera rosa) y no deben provenir de tala ilegal.
  • Sin embargo, hay multitud de regalos y recuerdos que se pueden traer sin contener maderas o especies protegidas, como pueden ser juguetes e imanes hechos con materiales reciclados, bordados a mano, miel, objetos de aluminio, objetos de cuerno de cebú, etc, etc.

Consejos varios:

  • Bebed siempre agua embotellada.
  • Dormid siempre con mosquitera. También nos hemos encontrado con algunos hoteles que tenían aparatos eléctricos anti-mosquitos.
  • Mucho ojo con los sitios para comer si no queréis sufrir una gastroenteritis.
  • Cada sitio es diferente, así que si encontráis algo que os interese aprovechad el momento porque, a no ser que volváis a pasar de nuevo por el mismo sitio, es posible que no lo volváis a encontrar. Con esto me refiero tanto a souvenirs, comidas o simplemente paisajes.
  • En nuestra opinión, lo mejor es viajar por Madagascar en coche con conductor. Exceptuando las vías principales, los caminos están muy mal señalizados y los conductores locales se conocen bien los trayectos. Además hay pocas gasolineras y muchos, muchos km en los que no hay absolutamente nada. Además las carreteras no siempre están en buen estado y se atraviesan pueblos con gente, niños, animales y miles de obstáculos más.
  • Hay que armarse de paciencia. En Madagascar todo funciona mora-mora, o sea despacio y sin prisas.

¿Qué llevar?

Aquí tenéis una lista con las cosas que nosotros consideramos que son necesarias:

  • Antimosquitos y protector solar
  • Botas y sandalias de trekking.
  • Para la zona costera (en nuestro caso, el Parque Nacional de IsaloMorondava, Belo sur Mer e Ifaty): Chanclas y bañador. Gafas de sol y sombrero.
  • Para las tierras altas (en nuestro caso, Antananarivo, Andasibe, Antsirabe y alrededores): Ropa de abrigo y chubasquero.
  • Linternas frontales y/o de mano, en caso que queráis hacer algún tour nocturno.
  • Prismáticos.
  • Batería externa (opcional). Algunos hoteles se quedaban sin luz por la noche.
  • Botiquín: tiritas, betadine en crema, antidiarreico, antinflamatorio, antiestamínico, biodramina, ibuprofeno, almax…
  • Sin olvidar ¡¡la cámara de fotos!! Con el mejor zoom posible para poder retratar mejor a los adorables animales.
  • Y sobre todo: muchas ganas de conocer, aprender y disfrutar.

I like to move it, move it, Madagascar!

Este año la elección del “gran” viaje ha resultado ser un pelín complicada ya gran parte de nuestros días de vacaciones disponibles se vieron reducidos por el viaje a París que hicimos en enero para celebrar nuestro 13º aniversario juntos y también por asistir a un congreso en Oporto (Portugal). Aun así nos quedaban 15 días valiosos en septiembre, y tras barajar muchas opciones, hemos decidido volver a nuestro continente favorito, África. Sí, después de Kenia, Marruecos, Egipto, Uganda y Ruanda, ¡volvemos! Volvemos a ese continente que nos enamoró para siempre la primera vez que lo visitamos. Kenia nos descubrió su gran naturaleza y Uganda y Ruanda, la última vez que pisamos el continente, años después, nos enseñaron que África no es solamente naturaleza sino también sonrisas, amabilidad, cariño… Sí, sonrisas, porque al fin y al cabo la felicidad no se mide en la cantidad de bienes materiales que unx tiene. Nunca borraremos de nuestras mentes la multitud de niñxs persiguiéndonos con una gran sonrisa al son de “how are you, muzungu?”. “Muzungu” que viene a decir “blanco” en bantú. Como anécdota, siempre recordaremos el momento en el que una niña se acercó a Xavi con gran curiosidad, le olió y luego le dio un lengüetazo en la mano. Con el sol de justicia que hacía ese día y con la facilidad que tiene Xavi en sudar, la pobre debió de pensar que lxs blancxs ¡olemos y sabemos horrible! jajajajaja Una experiencia como muchas tantas que llegan a pasar cuando viajas… Pero, ¡basta de recuerdos! porque este año nos esperará un nuevo viaje, una nueva experiencia, que más no, esperamos que nos impresione como lo hicieron ya las anteriores inmersiones en esas tierras tan fascinantes!

Y este año volvemos, pero esta vez para visitar la isla más grande del continente y la cuarta más grande del mundo después de Groenlandia, Nueva Guinea y Borneo (considerando Australia como un continente). Sí, lo habéis adivinado, viajaremos a ¡Madagascar! Esa isla tan famosa tanto por los preciados lémures, como por sus baobabs, por sus camaleones, y como no, por ser la isla del rey Julien XD.

En este viaje nos vuelve a acompañar mi hermana que de África solamente visitó (con nosotros también) Marruecos y Egipto. E igual que en la mayoría de viajes que hacemos, nuestra intención es visitar el máximo de parques naturales posibles y ver y disfrutar al máximo de la naturaleza y de la fauna local. Desde el principio teníamos en mente visitar la famosísima avenida de los baobabs, los parques de Analamazaotra, Isalo y Ranomafana y la reserva de Anja, ya que nuestro principal objetivo son los lémures, esos primates estrepsirrinos endémicos de esta isla.

Para poder llevar a cabo esta gran aventura hemos decidido contactar con una guía (itinerario libre con coche y conductor), ya que según nos han explicado los traslados por la isla pueden ser muy difíciles en transporte público, y, como disponemos de pocos días y grandes planes, hemos considerado que esta sería la mejor opción. Y bien, después de explicarle nuestras intenciones, nos dijo que era factible visitar todo lo que queríamos en nuestros limitados días. ¡Es más! nos recomendó dos reservas privadas: de Peyrieras y de Vakona (que aceptamos porque tenían buenas opiniones en internet, pero que esperamos que no sean un fiasco…), e incluso un par de días en la playa. Los días en la playa se hacen necesarios (aunque no sean una prioridad para nosotros) para una mejor logística al hacer el itinerario circular. De esta manera no perderemos tanto tiempo en los traslados, que ya nos ha informado que serán laaargoooss y tediosos.

Y, finalmente, así quedó perfilado el itinerario:

Logística del viaje

Como en las anteriores presentaciones ya incluía un párrafo dedicado a la logística del viaje, aquí está. Aunque en esta ocasión no puedo aportar mucha información más allá de que hay vuelos directos a Antananarivo desde París (por algo la isla fue colonia francesa…).

En cualquier caso, os dejaré más detalles de cada lugar en las crónicas. ¡No os las perdáis!

Y también en:

Y si sois de buen comer:

París gratis (o casi)

París no es precisamente una ciudad barata, pero, aunque parezca imposible, ofrece multitud de opciones para todos los bolsillos. Aquí he recogido algunas de las experiencias gratuitas (o ¡casi!) para poder disfrutar de esta ciudad sin dejarse un riñón en el intento. ¡Allá vamos!

Torre Eiffel. No hace falta pagar para disfrutar del gran símbolo de París. Es posible ver la torre tanto de día como de noche desde los dos parques, Champ de Mars y Trocadero, pero también se puede acceder al recinto cerrado. Para poder “tocar” la torre basta con pasar los controles de seguridad. Eso sí, para subir, sí que hay que pagar.

eiffel

Notre Dame.  Disfrutar de esta impresionante catedral gótica ¡no tiene precio!

notre dame

Catedrales e iglesias. De hecho, hay muchas catedrales e iglesias con magníficos interiores que se pueden visitar ¡gratuitamente! Aprovechad para entrar en las que os encontréis en vuestro camino porque seguro que os sorprenderán. Así es como yo descubrí la iglesia de Saint-Séverin que me dejó impresionada. Puede que también influyera el hecho que entramos al atardecer y la baja luz le deba un aire de lo más interesante.

saint severin foto

Cementerios. Otra experiencia gratuita que no os podéis perder y de la que ya os hablé en París de las tinieblas es la de visitar alguno de los cementerios que hay en París. Los cementerios de Père Lachaise, Montparnasse o Montmartre son los más conocidos (¡y de los más visitados!).

cementerio

Parques. París tiene muchos parques y espacios verdes que ofrecen al/la visitante un plácido paseo y hasta una opción de un romántico picnic. Uno de nuestros preferidos, como ya os dije en París romántico, es el pequeño y oculto parque del Hotel Sully.

parque sully

Dar largos paseos de día y de noche por los barrios de París. Disfrutar de las vistas y de la vida parisina también es una opción gratuita. Barrio Latino, Barrio Judío, Le Marais, Saint Germain, Montmatre…  ¡No hay nada que te haga aprender más de una ciudad y de sus gentes que pasear!

paseo

Disfrutar de las vistas de la ciudad desde la Basílica del Sagrado Corazón. De impresionantes vistas de la ciudad se puede disfrutar desde la Torre Eiffel, desde el Arco de Triunfo…, pero las vistas que ofrece la parte alta de Montmatre son gratuitas. Lo malo es que no se puede disfrutar de la vista a la Torre Eiffel como es debido… No se puede tener todo…

vistas

El Muro de los je t’aime. Esta es otra opción de la que ya os hablé en París romántico, pero es que disfrutar del amor precisamente en la ciudad del amor tampoco tiene precio.

muro

Los Champ Elysees. Un paseo tanto por los campos Elíseos como por las dos plazas que los franquean, la plaza de la Concorde y la del Arco de Triunfo, se puede disfrutar sin gastar dinero (¡siempre y cuando no os sintáis atraídos por comprar en las tiendas de lujo!).

champs

Cruzar el Sena de un lado al otro por cualquiera de los muchos puentes que tiene París. El Puente Nuevo (el puente más antiguo de la ciudad y el más largo (232m)) o el Puente de las Artes (también conocido como el puente del amor) son dos de los más codiciados, pero hay suficientes como para elegir vuestro favorito.

puentes

La calle más estrecha de París. La rue du chat qui pêche es la calle más estrecha de París, aunque puedo decir que también es la más falta de glamour… Como curiosidad os diré que el nombre de la calle “del gato que pesca” se debe a una antigua leyenda que cuenta que allí vivía un alquimista que sin tener tiempo de nada, enseñó a su gato a pescar por él.

calle

La torre del reloj (tour de l’horologe). Este reloj, encargado por el rey Carlos V, se instaló en 1370 y fue el primer reloj público de París.

reloj

La Tour de Saint Jacques. Se trata de un campanario de estilo gótico de 52 metros de altura, el último remanente de la gran catedral de Saint Jacques construida entre 1509 y 1523 y destruida durante la revolución francesa. Es el punto de reunión y de partida de los peregrinos que emprenden el camino de Santiago.

jacques

Km 0. En la Place du Parvis Notre Dame, justo en frente de la catedral gótica, se encuentra el km 0, una estrella de bronce que señala la ubicación exacta del Point Zéro des Routes de France. ¡Ojo! Si vais en Navidades no lo podréis ver porque colocan, justamente en este punto, el gran árbol de Navidad.

km 0

La Estatua de la Libertad de París. ¿A que no sabíais que hay una Estatua de la Libertad en París? ¡Pues sí la hay! De hecho Nueva York y París no son ni de lejos las únicas ciudades que tienen una estatua de la libertad: ¡hay otras 26! Argentina, Austria, Alemania, Italia, Japón, China, Vietnam… son algunos de los países afortunados. Como ya sabréis, la conocidísima y gran Estatua de la Libertad de Nueva York fue un regalo de Francia a Estados Unidos al celebrar sus 100 años de la independencia. Y a su vez, Estados Unidos le regaló al pueblo francés otra 4 veces más pequeña por el centenario de la revolución francesa, que ahora se encuentra en la Îlle aux Cygnes (isla de los Cisnes).

estatua

Visitar la librería más antigua de habla inglesa de París: Shakespeare and Company. ¡Una verdadera maravilla!

libreria

Cazar marcianitos. Una actividad que nos divirtió muchísimo en París fue la de ¡cazar marcianitos! ¡Nos lo pasamos bomba! Más de 15.000 marcianitos pixelados hechos a base de pequeños azulejos de colores y adheridos sobre edificios, puentes, esculturas, obra de un artista francés anónimo, invadieron París. Si vais bien atentxs podréis encontrarlos en los lugares menos esperados. ¿Cuántos encontrarás tú?

marcianitos

Tour gratuito por París. Esta es una de las opciones gratis pero no, ya que aunque se presenten como gratuitos sí hay que pagar la voluntad. Aun así son una opción barata de conocer y aprender más sobre la ciudad.

tour

Y como de experiencias culinarias gratuitas hay pocas, os invitó a probar una crêp, un vino caliente (vin chaud) o un apéritif, de los que os hablé en París gourmet. Aunque para comer barato podemos recomendar las boulangerie: bocadillos, pizza, fougasse… Las opciones son muy variadas. Nosotros probamos varios bocadillos y ¡nos encantaron! Nuestro favorito: el de pollo. Pan de baguete súper crujiente y el pollo súper jugoso. Lo que tenéis que tener en cuenta es que en el caso de las boulangerie que tienen mesas en su interior, el precio es más barato si coméis allí que si el bocadillo es para llevar.

bocadillo

Estas son solamente algunas de las opciones gratuitas o casi de las que podréis disfrutar en París y estoy segura que conseguiréis configurar un viaje a esta preciosa ciudad adaptado a vuestros gustos, necesidades y bolsillos. ¡Animaros a viajar, que os cambiará la vida!

París de las tinieblas

Nunca me ha gustado seguir los imprescindibles para visitar en cualquier lugar o ciudad. Creo que cada uno tiene sus propios gustos e intereses y que hay mil y un itinerarios para cada persona, pareja, familia o grupo. En esta crónica os voy a proponer un trayecto por París un tanto diferente. Lo he llamado París de las tinieblas porque todas las visitas tienen que ver con el misterio, la oscuridad, los eventos históricos o la muerte, todas ellas relacionadas con la ciudad de las luces. Precisamente, París recibe también el sobrenombre de la ciudad de la luz (Ville Lumière) por adoptar el alumbrado público con lámparas de aceite y antorchas durante el siglo XVII debido a la alta inseguridad durante la noche. Posteriormente este nombre se amplió al ser considerada como centro de las artes y de la educación. ¡Empecemos!

Espectacular Moulin Rouge. Este cabaret parisino fue construido en 1889 y fue el emblema del erotismo de su época. Muchos célebres artistas, como Henri Toluse-Lautrec o Auguste Renoir, entre otros, encontraron en este lugar su inspiración. Se realizan tres actuaciones diarias los 365 días al año y en el momento de la reserva (a través de su página oficial) se puede escoger la opción con comida/cena o simplemente con una copa de cava. No es necesario ir de etiqueta pero sí se pide vestir de manera formal (nada de bermudas, chanclas, etc.).

moulin

Visitar alguno (o todos) de los cementerios más famosos de París: el cementerio de Père Lachaise, el más grande de París y uno de los más conocidos del mundo, el cementerio de Montparnasse o el cementerio de Montmartre. Además de que podréis encontrar algunas tumbas de celebridades, lo más interesante son las trabajadas decoraciones de estas.

cementerio

Tour gratuito nocturno que explique los misterios y las leyendas del centro de Paris. Detalles de la catedral de Notre Dame, leyendas de la ciudad y apuntes históricos desconocidos os descubrirán una nueva faceta de París. Aunque el tour se presente como “gratuito”, sí que hay que pagar una propina, según el criterio de cada cual.

tour gratis

Catedral de Notre Dame. Esta catedral de estilo gótico ubicada en la Île de la Cité, donde la leyenda del jorobado de Notre Dame, Quasimodo, cobró vida de la mano de Víctor Hugo, empezó a construirse el año 1163 y fue finalizada a principios del siglo XIV. Entra en la categoría de las tinieblas justamente por sus gárgolas, esos monstruos carismáticos que protegieron la catedral desde sus inicios y velaron siempre por París.

gargola

Las catacumbas de París. Una red de más de 300 km de túneles utilizados en un inicio como canteras de piedra caliza, se transformaron en un osario a finales del siglo XVIII debido a la falta de salubridad de los cementerios. En un principio los huesos se depositaron de manera desordenada al ser simplemente lanzados por un antiguo pozo de explotación de la cantera. No fue esta 1810 cuando Héricart de Thury decidió ordenar las osamentas, disponiendo los huesos largos y los cráneos de forma decorativa. El túnel abierto al público mide 1,5 km de largo y para llegar hay que bajar unos 130 escalones que se corresponden a unos 20 metros bajo tierra. Con la entrada normal se accede sin guía, pero no os preocupéis que no tiene pérdida.

catacumbas

Se puede comprar una entrada combinada de las catacumbas con la Cripta Arqueológica (Crypte Archéologique), que se encuentra delante de la catedral de Notre Dame. La cripta es una muestra de la antigua ciudad romana de Lutencia, ubicada en la Île de la Cité y rodeada por el río Sena.

cripta

La plaza del Ayuntamiento de París (Hôtel de Ville). Durante el Antiguo Régimen servía para ejecuciones públicas. Aquí se llevaron a cabo decapitaciones y descuartizaciones y se quemaron vivas las acusadas de brujería.

ayuntamiento

La Conciergerie. El Museo de la Conserjería, un antiguo palacio real sede de la monarquía francesa entre los siglos X y XIV reconvertido en una prisión durante la Revolución Francesa de la que muy pocos salieron con la cabeza sobre los hombros. Actualmente alberga el Palacio de Justicia. Hay la posibilidad de comprar una entrada combinada con la Sainte Chapelle.

justicia

La Sainte Chapelle, también conocida como la capilla real de la Île de la Cité, es una iglesia gótica con dos capillas sobrepuestas, con altos vitrales de dos metros de alto, una joya de la arquitectura gótica. Fue construida para albergar las reliquias adquiridas por el rey Luis IX de Francia. La capilla inferior albergaba a  la gente común, mientras que la superior era destinada a la corte del rey.

saint severin

El Panthéon. El Panteón de los Franceses Ilustres, como se le conoce, fue el primer monumento de París de estilo neoclásico, construido entre 1764 y 1790. Utilizado tanto con fines religiosos como patrióticos, en su interior se encuentran enterrados personajes famosos franceses, como lo son Víctor Hugo, Alejandro Dumas, Jean Monet y muchos otros. Lo sorprendente es que solamente tres mujeres están enterradas aquí, una de ellas siendo Marie Curie, premio Nobel en Física y Química por sus descubrimientos.

partenon

El Palacio Nacional de los Inválidos (Hôtel des Invalides). Complejo arquitectónico construido por Luis XIV para dar cobijo a los veteranos de guerra inválidos. Actualmente está reconvertido en varios museos (museo de la Armada, museo de la Artillería y el museo de Historia Contemporánea) y en su interior descansan los restos de Napoleón Bonaparte.

invalidos

La Plaza de la Bastilla (Place de la Bastille). Situada en el antiguo emplazamiento de la fortaleza de la Bastilla, destruida durante la Revolución Francesa. El año 1794, una vez retirados los restos de la fortaleza, se instaló aquí una guillotina y se ejecutaron hasta 73 personas. La columna que preside la plaza, la Columna de Julio, fue construida en 1833 bajo el reinado de Luis Felipe I de Francia para conmemorar la Revolución de 1830.

bastilla

La plaza de la Concordia (Place de la Concorde). Esta plaza, situada al final de los Campos Elíseos, ahora está coronada por un enorme obelisco de Ramsés II saqueado de Egipto (Luxor) con una antigüedad de más de 3.000 años, pero en 1779 cuando finalizó su construcción recibía el nombre de Plaza de Luis XV. Durante la revolución francesa se convirtió en el escenario de ejecución de más de 1.200 personas. En ellas perdieron la cabeza María Antonieta, Luis XVI y Robespierre.

concordia

El Arco de Triunfo. Construido para celebrar las victorias de Napoleón y su ejército, alberga la tumba del soldado desconocido homenaje a todos los franceses no identificados que dieron la vida por su patria durante la Primera Guerra Mundial. Hay que pagar entrada para subir a lo alto del arco, pero, una vez arriba, se pude disfrutar de unas vistas tremendas de la torre Eiffel y de los Campos Elíseos.

arco

El Palacio de Versalles. Finalmente también he incluido el Palacio de Versalles en esta lista de las tinieblas tanto por los excesos de los monarcas que en él residieron como porque su Galería de los Espejos fue escenario de relevante importancia el año 1919, ya que aquí se firmó el Tratado de Versalles que puso fin a la Primera Guerra Mundial. Actualmente declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, fue construido por el Rey Sol, Luis XIV, ampliando el pabellón de caza de su padre Luis XIII, y sirvió de residencia de la monarquía hasta la Revolución Francesa. Al encontrarse en la vecina ciudad de Versalles, se puede llegar en tren, en bus o en tour organizado.

versalles

Estas son las opciones que más me han sorprendido del París de las tinieblas, pero las opciones son infinitas. Tomaros vuestro tiempo, investigad lo que más se acerque a vuestros intereses y disfrutad de esta magnifica ciudad.

París romántico

París es considerada la ciudad del amor y dado que uno de los motivos de nuestro viaje fue justamente celebrar los 13 años que llevamos juntos (¡ni más ni menos!) no pudimos resistirnos en profesar nuestro amor por todo lo alto. Y así nace esta crónica en la que os presento algunas de las actividades más románticas de las que podréis disfrutar en esta preciosa ciudad.

La Torre Eiffel. Diseñada por Gustave Eiffel con motivo de la Exposición Universal de 1889 en París, su construcción solamente duró 2 años y horrorizó por completo a los parisinos de la época. Y es por esta razón que se hizo la promesa de quitarla al cabo de 20 años. Pero los días pasaron y las cosas cambiaron, y hoy día, seguramente, la gran mayoría de enamoradxs que viajan a París coincidirán en decir que subir a la Torre Eiffel es una de las experiencias más románticas del mundo. Sin embargo, nosotros nos quedamos con su vista de noche. ¡Impresionante!

torre de noche

Crucero por el Sena. El mejor momento es el atardecer y, aunque las vistas no son tan bonitas como lo fueron las de Singapur, sí que ofrece unas vistas privilegiadas de la catedral de Notre Dame y de la torre Eiffel. Este crucero sale de los muelles y hay que reservar con antelación. También puede incluir almuerzo o cena. Y ¡no os olvidéis de cerrar los ojos y pedir un deseo al pasar por debajo del puente de las Artes!

crucero

Muro de Je t’aime. Un gran muro de 40 metros de superficie diseñado por Fréderic Baron donde se recopilan “te quieros” en más de 300 idiomas. ¡Una clara declaración de amor!

muro

Disfrutar de las vistas desde la Basilica de Sacré Coeur. En el barrio de Montmatre se encuentra la Basílica de Sacré Coeur, una basílica de color blanco construida en el siglo XIX y que consta de 4 capillas. Este lugar ofrece unas vistas preciosas de la ciudad y un espléndido atardecer (si el tiempo lo permite). Se puede subir a pie o en funicular.

vistas

Pasear por los Campos Elíseos. La gran avenida de los Campos Elíseos, franqueada por la plaza de la Concordia y la de Arco de Triunfo, ofrecen un agradable y románico paseo que recuerda a la vida de la clase alta parisina. Nosotros siempre tendremos el recuerdo de pasear tatareando la canción de Joe Dassin «Champs Elysées».

champs

Un paseo y hasta un romántico picnic en cualquier parque de París. El parque de Luxemburgo (uno de los más bonitos y populares de París, junto al palacio homónimo), el parque de las Tullerías (los jardines del antiguo palacio real), la plaza de Vosges… las opciones son infinitas. Sin embargo, nuestro favorito fue el pequeño y oculto parque del Hotel de Sully.

parque sully

Paseo nocturno por París. Y finalmente, un paseo de noche por París, disfrutando junto con tu pareja, cogidos de la mano.

paseo nocturno

Os propongo mucho paseo en esta crónica de París, pero no hay nada más romántico que disfrutar de cada momento y de cada paso en compañía de la persona que más quieres!

París, oh là là!

Durante el mes de enero celebramos el 36º cumpleaños de Xavi, que se nos hace mayor, y también 13 años juntos que cumplimos justamente el día 13. Tales fechas tan señaladas pedían un viaje especial y para ello elegimos la ciudad del amor: París. Durante la semana que estuvimos por allí, vivimos toda una serie de experiencias, algunas excepcionales. Por eso, lo mejor de París lo he recogido en varias crónicas:

París gourmet

París romántico

París de las tinieblas

París gratis (o casi)

Aprovecho también esta crónica para dejaros algunos tips:

  • Visitar algún museo en París es una experiencia extraordinaria. Dado que la ciudad cuenta con más de 150 museos, los hay para todos los gustos. Sin embargo debéis tener en cuenta que en algunos podéis llegar a dedicar hasta una mañana entera. El museo del Louvre es el más conocido del mundo y alberga más de 35.000 obras de arte, siendo las más famosas la Mona Lisa (o Gioconda) y La Libertad guiando el pueblo. Otro de los museos más bonitos de Paris es el Museo de Orsay, una antigua estación de tren que ahora alberga en su interior la mayor colección de arte impresionista: Monet, Renoir, Degas o Van Gogh son algunos de los grandes nombres.

louvre

  • Tened en cuenta que se forman grandes colas en los principales monumentos, especialmente en temporada alta. Armaros de paciencia, que al final vale la pena. Nosotros, aun yendo en temporada baja, tuvimos media hora de espera para subir a la torre de Notre Dame y otra para acceder al Louvre, una hora aprox. para subir a la torre Eiffel y más de hora y media para entrar a las Catacumbas… Si queréis ahorraros tiempo de espera una opción es comprar las entradas por adelantado a través de internet.
  • En los restaurantes, los precios varían según el sitio donde os sentéis: lo más barato es tomarse algo en la barra, y el precio sube si os sentáis en mesa y aún más si lo hacéis en la terraza. Veréis que los asientos exteriores están siempre mirando hacia la calle. Según nos dijeron es para poder ver pasar a la gente y, en caso de no tener de qué hablar, siempre se puede hablar de lxs transeúntes.
  • A los franceses les encantan las escaleras en forma de caracol que subimos a duras penas y bajamos intentando no marearnos jajajaja.

escalera

  • Uno de los problemas de salubridad que tiene París son ¡las ratas! Se calcula que hay cuatro por cada habitante. En los paseos nocturnos os recomiendo que no paséis por parques, a no ser que os queráis encontrar con estas criaturas.
  • Durante la estancia también pasamos por algunos malos momentos que por suerte no fueron a más. Supongo que nos han considerado unos blancos fáciles, aunque al final resultó que no lo somos tanto:

Vigilad con los robos. Una buena mañana, durante un placentero paseo por la orilla del Sena en dirección al museo de Louvre nos intentaron robar. La táctica que utilizan es acercarse con un portapapeles con un supuesto documento para firmar. Aunque les digas que no ellxs se acercan y te tocan con la carpeta justo por el lado de los bolsillos para aprovechar el despiste para robarte. Yo me di cuenta enseguida y al apartarle la mano, se fue corriendo. Normalmente son chicxs adolescentes o mujeres que van en pequeños grupos. ¡Vigilad vuestros bolsillos o mochilas!

Intento de engaño en el metro. Para los trayectos no más largos de una hora de camino aprovechamos para pasear y disfrutar de la ciudad, pero en los trayectos que ya solo la ida era más de una hora, preferimos tomar el metro. El primer día que quisimos comprar los billetes, antes siquiera de ver cómo funciona la máquina, se nos acercó un chico diciendo que trabajaba allí y nos enseñó unas cuantas veces una supuesta acreditación (unas cuantas veces porque nos veía la cara de incrédulos). Después de preguntarnos dónde queríamos ir nos dijo “uff, eso es zona 5” y tras toquetear la máquina nos indicó que teníamos que pagar 50 euros. Nuestra reacción fue “¡anda ya, para pagar 50 euros nos vamos caminando!” pero el chico nos insistió en ir en metro. Lo mejor de todo llegó cuando nos dijo que no se puede pagar con tarjeta sino solamente con dinero en efectivo y que él se ofrecía para acompañarnos hasta el cajero más cercano si no lo teníamos. Allí ya sí que se le acabó totalmente el cuento. Entonces sin decir nada más nos dirigimos hacía la ventanilla al mismo tiempo que el tío se apresuraba en salir. ¡No hay billetes que valgan 50 euros! Que no os engañen. En la máquina se pueden comprar los billetes eligiendo el castellano como idioma y se puede pagar perfectamente con tarjeta. El billete de ida, eligiendo T+ en la máquina, vale 1,90 euros y vale para un trayecto a cualquier punto de interés de París. Si compráis un taco de 10 billetes (son 10 billetes separados) os saldrá más barato y os servirán para varios días (uno por trayecto).

metro

Propina indebida. Para comer siempre buscamos sitios alejados de las zonas más turísticas, pero alguna vez sí que aprovechamos para tomar algo en algún bistró situado en estas zonas. Una tarde que paramos para tomarnos unas coca colas, al querer pagar, el camarero, que hasta entonces apenas nos había dirigido la palabra, nos preguntó si la propina se la cobraba con la tarjeta o se la íbamos a dejar en efectivo. ¡Flipamos en colores! Hasta ese momento conocimos camareros encantadores que nos habían tratado súper bien pero que nunca nos dijeron nada de la propina y definitivamente se la merecían mucho más que este. Rotundamente le dijimos que no le íbamos a pagar propina. Nos puso mala cara y ni siquiera nos saludó al salir. A nota informativa, la propina en Francia ya está incluida en el precio final Prix service compris (15%), por lo tanto, no os sintáis ni obligados, ni cohibidos/intimidados en pagar una nueva propina. Esta es opcional y debe recompensar siempre un buen servicio y un buen trato y bajo ningún concepto ratificar malas prácticas.

Dicho esto, espero que os gusten las crónicas de París, que os sirvan para vuestro viaje y que lleguéis a disfrutar al máximo de esta increíble ciudad.