Parque Nacional de Ranomafana – el más visitado

El Parque Nacional de Ranomafana fue creado en 1991 y fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 2007, sin embargo, en 2010 se incluyó en la lista de patrimonios de la humanidad en peligro. Este parque con una extensión de unas 41.600 hectáreas forma parte de las Pluviselvas de Atsinanana y alberga diferentes hábitats en uno, como selva tropical o bosques de bambú, hogar de numerosas especies vegetales y animales entre los cuales se suman 12 especies de lémures: 7 diurnas y 5 nocturnas. Para poder visitarlo, lo mejor es alojarse en el pequeño pueblo homónimo que se encuentra a unos 6 km de distancia de la entrada.

foto parque

El parque se encuentra en el territorio de lxs tanala o lxs que moran en el bosque, que viven de la recolecta de la miel y de cultivar la tierra. Para fertilizarla tienen la costumbre de quemar el terreno… una de las prácticas más comunes y más dañinas de Madagascar, más cuando ésta afecta la fauna y la flora autóctonas. También tenían la costumbre de, tras sepultar a sus difuntxs, erguir un monolito en su honor dentro del territorio del parque, aunque ahora esta práctica está prohibida.

monolito

Los tours se deben hacer siempre en compañía de un/a guía y un/a ayudante (normalmente son lxs ayudantes lxs que buscan los animales) y existe la posibilidad de hacer diferentes rutas desde la más corta, de unas dos horas de duración, hasta las más largas, de hasta varios días. Nosotros empezamos nuestro tour mediano de unas 3-4 horas con fuerzas, aunque poco a poco se avecinó lo peor. Nada más empezar, avisaron de que habían encontrado un lémur del bambú y fuimos corriendo hasta allí, pero para mi sorpresa no fue el pequeño lémur el que me impresionó sino la gran (inmensa) cantidad de turistas que lo perseguían con la finalidad de inmortalizarlo. El pobre lémur no sabía cómo huir más rápido mientras que los hambrientos turistas se apelotonaban y movían los bambús y las ramas para conseguir la mejor foto. Y el lémur consiguió escapar (¡por suerte!) y todxs seguimos nuestro camino como si de una procesión se tratara en busca de un nuevo objetivo. Creo que nunca me había encontrado tantxs turistas en ningún parque que haya visitado hasta ahora. Fue tan impresionante que pensé que si seguíamos así, todxs en grupo, me iba a dar la vuelta y me negaría en ver otro espectáculo como el que acaba de presenciar.

gente

Pero, poco a poco el gran pelotón se fue disgregando y decidí darle una oportunidad, ya que este parque se anuncia como uno de los mejores lugares para ver lémures. El siguiente ser vivo que tuvo la tremenda mala suerte fue un gecko cola de hoja (Uroplatus phantasticus), endémico de la isla de Madagascar, al que un señor casi aplasta al resbalar tras correr para ser el primero en fotografiarlo. Otra vez todxs apelotonadxs haciendo fotos con flash y sin miramiento alguno… La gente que se reunía con cada ser vivo que nos encontrábamos seguía siendo multitud y esto fue una constante durante todo el trayecto.

gecko

Y nuestra suerte no fue a mejor, no… Empezó a llover así sin previo aviso y nosotros que nos habíamos olvidado los chubasqueros… Definitivamente no era nuestro día y rezábamos que durara poco o que no fuera a más, pero no… llovió y llovió y nos mojamos hasta los huesos. Y ya os podéis imaginar que si nosotros estábamos empapados también lo estarían los lémures. Aquí tenéis dos sifacas Milne-Edwards (Propithecus edwardsi) acurrucados para protegerse de la lluvia. Ni que decir que una multitud con sus respectivos tripodes esperaba a que los pobres hicieran el más mínimo movimiento para poder sacarles la preciada foto. Nosotros también esperamos un ratito, pero no tenía sentido. ¡Hasta la lente de la cámara estaba mojada! Lo que os puedo decir es que este sifaca pertenece a la familia Indriidae igual que los sifacas de diadema que vimos en Analamazaotra. Son lémures diurnos de gran tamaño que se encuentran en grave peligro de extinción debido principalmente a la pérdida de hábitat. Como podéis ver no tenemos la mejor foto, pero estaban tan monos que en nuestras mentes (mojadas por la lluvia y congeladas) se transformaron en dos bolitas de helado de chocolate con vainilla (de Madagascar, ¡claro! jajajaja).

sifaca

A pesar de las inclemencias también pudimos ver al lémur grande del bambú (Prolemur simus) miembro de la gran familia Lemuridae, un lémur de color grisáceo que se alimenta exclusivamente de bambú. Este primate se encuentra en peligro crítico de extinción y este parque es uno de los últimos reductos donde se puede ver. De este  lémur desgraciadamente no tengo casi fotos ya que con la lluvia apenas se podían avistar.

lemur bambu

Por suerte el lémur dorado (Hapalemur aureus) también miembro de la familia Lemuridae sí se dejó ver a pesar de la fuerte lluvia. El pobre intentaba alimentarse de bambú bajo la fría lluvia y por suerte esta vez la cámara no nos abandonó. Este lémur es endémico del parque de Ranomafana y también se alimenta de bambú. Igual que su hermano, el lémur grande del bambú, éste también está en grave peligro de extinción.

lemur dorado

Y el último lémur que vimos (4 de 7, ¡no está nada mal!) fue el lémur marrón de frente roja (Eulemur rufifrons). Este primate es folívoro (se alimenta principalmente de hojas, flores, vainas, etc.) e igual que el lémur marrón que conocimos en Analamazaotra no está en peligro de extinción. Una suerte, la verdad, teniendo en cuenta la grave situación de los demás lémures…

lemur marron

Nuestro trayecto por el húmedo y frío bosque a través de sus resbaladizos senderos nos llevó hasta un mirador, pero como podéis ver las nubes estaban tan bajas y tan cargadas que apenas se podría ver nada… Estuvimos esperando un rato a ver si la lluvia amainaba, pero no… Aun así el entorno nos resultó bello y misterioso.

mirador

Llevábamos casi 3 horas de trayecto cuando ya empezamos a sentir frio y como la lluvia seguía sin darnos tregua decidimos abandonar el tour antes de la hora prevista con mucho dolor en el alma, pero con miedo a una hipotermia. Aun así, el parque nos quiso obsequiar con un último descubrimiento: una mariposa nocturna gigante. Su nombre es mariposa cometa (Argema mittrei) y es una de las mariposas más grandes del mundo. Igual que en Analamazaotra, en este parque también se pueden hacer tours nocturnos, pero como llovió durante todo el día y durante toda la noche preferimos entrar en calor y descansar…

mariposa

Y como reflexión final, este parque vale mucho la pena, más si no os pilla la lluvia (o si vais con un buen chubasquero y un buen protector para la cámara…) ya que aquí conviven muchas especies de lémures. Sin embargo, justamente esto lo vuelve un gran atractivo para lxs turistas y en mi opinión se está volviendo insostenible. La multitud de turistas ávidos de fotos se apiñan en los lugares más inverosímiles ahuyentando y molestando constantemente a todo bicho viviente. Creo firmemente que en estos casos se debería limitar el número de turistas más cuando se trata de espacios protegidos en los que los animales deben vivir libres y en tranquilidad sin tener que sufrir un acoso interminable día tras día.

Recomendaciones finales para este parque:

  • Llevad chubasquero, ¡por lo que más queráis!
  • Llevad un buen objetivo ya que los lémures pueden estar muy arriba en las ramas. Tened en cuenta también que en este parque hay una alta humedad y una alta probabilidad de lluvia, por lo que llevad algo para proteger la cámara.
  • En septiembre hacía bastante frío, así que llevaros también ropa de abrigo. Y ni que decir, unas buenas botas de trekking.
  • El nivel del trekking es medio-alto con bastantes subidas y bajadas. Si llueve los caminos se vuelven resbaladizos.
  • El tour nocturno se lleva a cabo a las afueras del parque, por los laterales de la carretera.

Parque Nacional de Isalo – belleza en estado puro

El parque nacional de Isalo fue creado el año 1962 y goza de una extensión de unas 80.000 hectáreas de formaciones geológicas espectaculares que datan del Jurásico. Con unas altitudes de entre 500 y 1300 metros, en él se unen desde escarpadas paredes rocosas, vastos prados y hasta profundos valles que albergan multitud de especies animales y vegetales, muchas de ellas endémicas. Este enclave, que reúne diferentes ecosistemas paradisíacos en uno, se encuentra situado en el territorio de la etnia bara y el pueblo más cercano es Ranohira, al que lo separan unas 4 horas de coche de Toliara.

parque isalo

Para visitar este maravilloso y enorme parque existe la posibilidad de realizar varias excursiones, algunas hasta de varios días, acampando en el parque, y para ello hay que entrar acompañadx obligatoriamente de un/a guía. Nosotros elegimos el tour de 6 horas que une la cascada de las Ninfas (Cascade des Nymphes) con dos piscinas naturales, la Azul (Piscine Bleu) y la Negra (Piscine Noir), que se encuentran a unos 10 km de distancia la una de las otras. En caso que no queráis caminar durante todo el trayecto o no podéis hacerlo por la razón que sea, se puede hacer en coche una parte, siempre hablándolo por adelantado con el/la guía. Por otro lado, al ser un tour tan largo se puede comer dentro del parque en una zona ya preparada con este propósito. Para ello hay dos posibilidades: que os llevéis vosotrxs la comida o bien que os la preparen allí. Si queréis que os la preparen también hay que avisar con un día de antelación. Nosotros preferimos el menú del parque que consistía de ensalada, carne asada a la barbacoa de carbón (pollo o pincho de cebú) y fruta de postre, en nuestro caso, piña. Elegimos el pollo y estaba durísimo, tanto que lo llamamos “pollo deportista” jajajaja.

zona comedor
Zona habilitada para comer

El tour comienza con una fuerte, pero corta subida hasta alcanzar la parte alta. Una vez en la cima, el camino se vuelve más fácil y ofrece unas vistas espectaculares de las paredes rocosas areniscas que seguro que os recordaran al Gran Cañón. Durante este trayecto cuyo destino es la Cascada de las Ninfas se pueden observar diferentes especies de insectos, y de plantas endémicas, aloes, kalanchoes…, entre las cuales la más espectacular es la pata de elefante (Pachypodium rosulatum), un arbusto con una preciosas flores amarillas que a mí me pareció un baobab en miniatura (aunque no tienen nada que ver el uno con el otro).

pata de elefante

Durante este mismo trayecto es posible también adentrarse en la cultura y las tradiciones malgaches. La presencia de tumbas temporales, de tumbas permanentes y de algún que otro ataúd son los primeros indicios de unas tradiciones ligadas a la muerte muy interesantes. El ritual fúnebre de los malgaches recibe el nombre de famadihana y aunque presenta diferencias entre las tribus sí tiene una base común: la exhumación de lxs difuntxs. Este proceso se lleva a cabo unos 5 años después del entierro (según cada tribu) y es un momento de reunión familiar y de gran celebración. Los restos se llevan a casa entre bailes y cánticos, se les cambia la mortaja y se les habla con total normalidad, como si aún estuvieran entre lxs vivxs. Esta celebración puede durar desde dos días y hasta una semana, según el grupo étnico y sus protocolos. Otra característica es que no hay cementerios en Madagascar, no como en el resto del mundo, no. Muchas tribus, como lxs sakalaba, lxs betsileo o lxs merina, entierran a sus difuntxs en tumbas o mausoleos situados en sus propias tierras normalmente en zonas altas y secas a las que el agua no las pueda alcanzar. Lxs betsileo y lxs merina, por ejemplo, lleva a cabo la famadihana cada 3, 5 o 7 años según las posibilidades de cada familia para cambiar los sudarios de lxs difuntxs y también para reunir a toda la familia. Aunque un mausoleo reúne los restos de una familia entera, los huesos de los hombres y las mujeres no pueden mezclarse, excepto si son un matrimonio. Si un/a familiar muere lejos de casa, se le entierra en una tumba provisional hasta que puedan llevarlx a la tumba familiar. Para estos traslados se utilizan los mismos pous pous con los que la gente se desplaza por el país. Una bandera colocada en el lado izquierdo puede indicar que el ataúd está transportado a su tumba, mientas que si ésta está colocada en el lado derecho los huesos son trasladados. El primer día de fiesta, justo antes de sacar los restos, normalmente se sacrifican animales (cebús o cerdos). A diferencia de las otras tribus, lxs sakalaba, que decoran sus tumbas con los cuernos de los cebú sacrificados, exhuman solamente los restos de los miembros de la realeza.

mausoleos
Mausoleos

Y volviendo a lxs bara, la tribu de pastores de cebú que habitan las desérticas llanuras que rodean el parque de Isalo, éstxs consideran que el cuerpo tiene dos almas: una en la carne y otra en los huesos y es por esta razón que tienen dos tumbas, una temporal y una definitiva, permanente. Los restos se depositan en un ataúd de madera o de metal, según el poder adquisitivo de la familia (por lo general los ataúdes de metal son más caros) y se colocan en cuevas naturales (la tumba temporal) hasta que el cuerpo se descomponga por completo. Aproximadamente, tras discurrir 4 o 5 años, los restos son sacados, limpiados y abrillantados con grasa de cebú y son trasladados a la tumba definitiva que, al contrario de la primera, suele estar ubicada en lugares inaccesibles situados a gran altura. A menudo los encargados del entierro deben descolgarse por las laderas de las montañas para acceder a estas tumbas. Una vez en la tumba permanente, los huesos no se vuelven a exhumar. La cueva que acogió temporalmente los restos no se puede volver a usar ya que allí se quedó el alma de la carne y para que quede constancia de ello se dejan los féretros vacíos.

Y acabado este paréntesis cultural, estas creencias ligadas a la muerte, ¿no os recuerdan a las tradiciones y las costumbres de lxs toraja en Sulawesi (Indonesia)?

ataúd
Posiblemente el ataúd más fotografiado.

Siguiendo con nuestro trayecto por el parque, por fin nos encontramos con la Cascada de las Ninfas. Un precioso enclave que no tiene nada que ver con las formaciones rocosas y la sequedad del entorno que habíamos vistos durante el trayecto hasta allí. La cascada parece más bien situada un bosque tropical, un enclave casi paradisíaco. Os podéis bañar en sus aguas frescas o simplemente admirar el paisaje mientras descansáis. Lo que sí os digo es que se llena bastante al reunirse muchos grupos grandes, especialmente de jubiladxs francesxs o alemanxs, así que lo mejor es ir o bien muy temprano antes de que lleguen lxs demás o bien más tarde cuando ya se hayan ido. Nosotros llegábamos justos cuando se iban todxs así que pudimos disfrutar en total tranquilidad.

cascada ninfas
Cascada de las Ninfas

Después del baño, retomamos nuestro camino hasta la zona para comer de la que nos separaban unos 10 km de trayecto a través de una pradera seca y sin apenas sombra. Durante este trayecto conocimos otra tradición bara, esta vez relacionada con los matrimonios. Los jóvenes que desean casarse deben robar un cebú para así demostrar su hombría y su valentía. Además últimamente se ha puesto de moda robar más de un cebú y alimentar así un gran negocio. Los cebús son muy importantes para lxs bara ya que su riqueza se calcula en función de cuántos de estos animales posee un hombre, y es que, además, a cuántos más cebús, más esposas puede uno tener. Por lo tanto, esta costumbre, por todo lo que conlleva, resulta muy peligrosa ya que solo hay dos posibilidades: que consigan robar al animal o que mueran en el intento. Para poder eliminar el rastro de las pisadas normalmente queman la yerba tras su paso, y he aquí el gran problema: el fuego descontrolado llega a expandirse y quemar todo lo que encuentran a su paso, incluso los bosques protegidos del parque nacional, destrozando así el frágil ecosistema ya que estos incendios periódicos limitan la regeneración del bosque y amplían las praderas.

Por lo que nos dijeron hubo un gran incendio dos años antes de nuestra visita y a medida que avanzamos en nuestro itinerario pudimos observar árboles cuyos troncos aún se estaban recuperando de las quemaduras. Pero no fueron solamente los árboles y demás plantas los que sufrieron los daños, sino también los lémures. Los únicos lémures que aún se pueden ver con facilidad son los lémures de cola anillada (Lémur catta), pero solamente en las cercanías de la zona habilitada para comer donde se reúnen para ver si pueden pillar algo de fruta. Está prohibido alimentarlos así que os recomiendo que no lo hagáis. Pero ya os hablaré con más detalle de este hermoso primate que dio vida al rey Julien en la película de Madagascar en el próximo post sobre la Reserva de Anja para no alargar demasiado esta historia.

lémur

Después de comer seguimos con nuestro paseo por el parque hasta alcanzar las dos piscinas naturales. A medida que avanzamos a través del bosque nos fuimos adentrando en un ecosistema mágico, paradisíaco, sacado de cuento. Definitivamente ¡vale muchísimo la pena el paseo! Aquí os dejo aquí algunas fotos, aunque el paisaje al natural es muchísimo más precioso.

piscinas naturales
Trayecto, Piscina Azul y Piscina Negra

Y ya descubiertas finalmente las dos piscinas naturales, acabó nuestro itinerario por el parque. Esta experiencia nos llevó casi todo el día, pero la aventura no acabó aquí. Antes del atardecer nos dirigimos a la ventana de Isalo,  un agujero en una pared de roca a través del cual se puede ver como el sol va bajando para finalmente esconderse tras el horizonte. Este enclave se encuentra a unos 10 km de Ranohira, a las afueras del  parque nacional, y el paisaje que lo rodea es magnífico, lo único malo es la cantidad de gente que se acumula con el mismo propósito. Al final eso de “inmortalizar el momento para siempre” acaba siendo una batalla campal de cámaras y brazos que se olvidan de disfrutar de ese momento tan bellamente inmortalizado. Nosotros nos dimos por vencidos en esta batalla y nos contentamos con una foto hecha antes de que llegara la gente y una cuando ya se fueron todos, y disfrutamos sentados en un lateral de una preciosa puesta de sol.

ventana de isalo
Ventana de Isalo: antes de la puesta de sol, durante y después de que se haya marchado la gente.

Y ahora sí que ya se ha acabado. Definitivamente fue un día aprovechado al máximo en el que nos deleitamos con paisajes increíbles, unas piscinas naturales paradisíacas y, además, aprendimos un montón sobre la cultura bara. En conclusión, si vuestra intención es ver muchos lémures, este parque no es la mejor opción ya que debido a los incendios constantes éstos se adentran cada vez más en lugares inaccesibles, sin embargo por la belleza de sus paisajes es una parada, en nuestra opinión, imprescindible.

Recomendaciones finales para este parque:

  • En esta zona hace un calor tremendo, a diferencia de la reserva de Analamazaotra y del parque de Ranomafana donde pasamos frío. Así que no os olvidéis de la crema solar, un sombrero para protegeros del sol y mucha agua.
  • Aunque el trayecto por lo general es llano, en algunos tramos presenta cierta dificultad.
  • Dado que es posible bañarse en las piscinas naturales, llevaros también el bañador y una toalla de secado rápido. Por favor, tened cuidado con la crema solar y el antimosquitos para no contaminar el agua del parque.
  • Ni que decir que os llevéis zapato cómodo para la caminata.
  • Por último, pero no menos importante, muchas ganas de conocer y disfrutar.
  • Y una curiosidad a tener en cuenta: los lugares u objetos que se considera que tienen «alma» no se puede señalar con el dedo (tumbas, baobabs sagrados, etc).

Descubriendo el Valle de Baliem

El Valle de Baliem, situado en la zona occidental de Irian Jaya (Papúa Occidental) y rodeado por picos de entre 2500 y 3000 m de altura, es el hogar de las etnias dani o ndani (en el centro), lani (en el oeste) y yali (en el suroeste) cuyos hombres se diferencian principalmente por la forma y el tamaño de la koteka (funda hecha de calabaza destinada a cubrir el pene): los primeros lucen una koteka larga y delgada, los segundos de tamaño medio, ancha y con forma de cañón, mientras que los últimos presumen de la más larga. La ciudad de Wamena, que se encuentra en el centro, es el principal punto de entrada al que se llega en un corto vuelo de una media hora desde la capital de la isla, Jayapura.

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Lxs dani, de complexión fuerte y piel oscura, viven del cultivo del ñame y del boniato. Las mujeres, siempre con matatas (noken) sujetas a la frente, son las que se encargan del cuidado de los huertos, de cocinar y de cuidar de lxs niñxs.

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Los poblados, rodeados de naturaleza, se conforman de unas pocas cabañas circulares de paja, llamadas hanoi, que normalmente pertenecen a unas pocas familias. Cada familia dispone de tres construcciones principales: una casa que sirve de cocina y que tiene una hoguera en medio; la casa de las mujeres, donde viven las mujeres y los niños menores de 10 años; y la casa de los hombres. Son polígamos y el estatus social se calcula en función del número de esposas y cerdos que un hombre posee. En el caso de que un hombre tenga varias mujeres, cada una tendrá una casa propia para ella y su descendencia.

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El trekking por el valle de Baliem discurre a través de las aldeas y cruzando frágiles puentes sobre tumultuosos ríos. Lxs más aventurerxs pueden hacer el trekking por libre. Para ello, es necesario disponer de un buen GPS o cualquier dispositivo offline que pueda indicar el camino y también puede resultar muy útil conocer bahasa indonesia (la lengua oficial de Indonesia) o de la lengua local para poder pedir indicaciones en caso de pérdida o para negociar el precio por dormir en sus casas. En caso que no os atreváis a ir por libre, como fue nuestro caso, tenéis dos opciones: contratar un tour con alguna agencia o negociar directamente con algún/a guía. Contratar guías se puede hacer perfectamente en Wamena e incluso lxs hay que ofrecen sus servicios a lo largo de la ruta de trekking (normalmente todxs seguimos el mismo trayecto), por lo tanto podéis contratarlxs más adelante si cambiáis de opinión. También se pueden contratar porteadorxs: gente que llevará todo lo necesario durante el trayecto. Tanto en el caso de lxs guías como de lxs porteadores, negociad siempre el precio con anterioridad y dejad claras las condiciones. No os olvidéis de llevar suficiente comida (aunque podréis encontrar pequeños puestecillos que venden fideos instantáneos y plátanos), potabilizador de agua (opcional, en caso que no sea posible hervir el agua), saco de dormir y esterilla, las botas de trekking, toalla de secado rápido, crema solar, batería externa, linterna o frontal, ropa cómoda, y demás cosas que consideréis importantes.

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Otros datos a tener en cuenta antes de empezar el trekking:

  • Lxs niñxs esperaran siempre caramelos (gula gula). Así que si queréis ganaros algunxs amigxs os recomiendo que compréis una buena cantidad. No estoy nada a favor de esta práctica, por eso llevamos material escolar (¡que al final encantó hasta a lxs mayores!), pero puede servir para romper el hielo. Lo peor de los caramelos es que les estropean los dientes y que lxs peques tiran los envoltorios al suelo, ensuciando así el entorno.
  • Lxs mayores os pedirán cigarros. Siempre que os encontréis gente por el camino o en los poblados os saludarán (pagi, pronunciado pagui, durante la mañana y sore por la tarde-noche) y os darán la bienvenida, pero luego esperaran tabaco (igual que lxs niñxs con los caramelos…). Otra práctica con la que no estoy de acuerdo. Finalmente nosotros no llevamos porque como no fumamos se nos olvidó comprar en Wamena… Aun así os aseguro que no nos ganamos ningún enemigo (y aunque no lo sepan, les hemos alargado un poco la vida jajaja).
  • Apenas se pueden ver ya mujeres con las tradicionales faldas de fibra vegetal (youngal) u hombres con koteka. Lxs únicxs que aún visten lo tradicional o bien son mayores, y toda la vida han vestido así, o bien lo hacen para las fotos. En cualquier caso, las fotos se pagan y el precio oscila entre los 10.000 y los 50.000 IDR por foto. No les gusta que les hagan fotos sin permiso.
  • La modernidad ha llegado ya a estos lares tan remotos: ya no utilizan herramientas de piedra sino palas y machetes de metal, y muchos hanoi tienen ya pequeñas placas solares.

botas

Dicho esto, nuestro trekking duró 4 días y el itinerario fue el siguiente:

Día 1: Wamena-Kurima-Kilise. 3 horas desde el río Yetni. Nivel medio-alto. Alojamiento en guesthouse local en Kilise.

Desde Wamena se accede en coche hasta el río Yetni, que hay que cruzar y caminar hasta Kurima, donde casi todas las rutas de senderismo comienzan. Kurima es una aldea grande que tiene además una comisaria donde hay que enseñar el surat jalan, para poneros un sello y entregar una copia.

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Desde aquí se comienza a subir por un camino empinado hasta Kilise, un pequeño poblado con unas vistas increíbles del valle. Casi todo el trayecto está en subida y resbala muchísimo por la lluvia (llovía todas las noches). Por el camino hay muros de piedra que hay que saltar. Estos muros normalmente delimitan los huertos.

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Las casitas del guesthouse

Día 2: Kilise-Syokosimo. 3 horas y media. Nivel alto. Noche en la casa del jefe del poblado de Syokosimo.

El trayecto empieza con una fuerte bajada hasta llegar al río y cruzando el puente más largo y más peligroso (según mi opinión) de todos. Los tablones son viejos y el puente está inclinado. El guía nos recomendó cogernos fuertemente a las cuerdas por si se rompe (¡qué yuyu!).

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Luego hay que subir hasta un pequeño poblado. Para seguir el trayecto hay que cruzar a través de los patios de las casas, saltando los respectivos muros de piedra. Le sigue un camino muy embarrado pero que ofrece estupendas vistas del valle de Mugi. Luego una fuerte bajada hasta el río para volver a cruzar un puente y avanzar siguiendo el curso del río hasta llegar al pueblo de Syokosimo.

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Nuestro anfitrión nos recibió con fruta, boniatos hervidos y hasta con un trozo de carne seca. Aquí sufrimos un ataque comercial, por decirlo así, ya que casi todos los miembros del pueblo montaron sus paraditas de souvenirs y nos incitaban a comprar. Siempre hay que regatear en cada compra y os dejaré un truquito: comprad siempre cuando solo hay una persona como mucho dos para conseguir una buena oferta, porque cuando se reúnen muchxs, habrá que negociar con todxs y no os bajarán apenas el precio.

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Una vez recogidas las paraditas, quedaron delante de la casa solamente las mujeres de la familia que estaban tejiendo sus cestos. A base de tirarme piedrecitas y riéndose (porque no nos entendíamos) me invitaron a sentarme con ellas y hasta me enseñaron tejer un noken. Fue un momento increíble.

Al estar el pueblo asentado al lado del río existe la posibilidad de darse un baño en sus aguas frías. Eso sí, olvidaros de tener intimidad ya que lxs niñxs os perseguirán a todas partes.

Día 3: Syokosimo-Ugem-Seima. 4 horas de trekking. Nivel medio. Noche en casa local.

Se sigue el curso del río, se cruzan dos puentes más (pero en mejor estado), otra subida fuerte y, pasado Ugem, el sendero se vuelve medianamente llano. Durante el trayecto hay bonitas vistas del valle hasta llegar a Seima.

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Aquí Xavi tuvo su momento al pasarse la tarde jugando con lxs niñxs. ¡Se lo pasó en grande! Un consejo: llevad una pelotita o algo para jugar para romper el hielo y pasar buenos momentos con lxs niñxs.

A pesar de los buenos momentos y de la experiencia vivida, aquí pillamos pulgas y acabamos con picadas por todo el cuerpo… Las pulseras antipulgas para perros que llevábamos puestas no sirvieron de nada…

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Día 4: Seima-Sogokmo-Wamena. 3 horas y media hasta Sogokmo. Nivel medio. Noche en Wamena.

Desde Seima a Sogokmo el trayecto no debería presentar mayor dificultad, pero había llovido toda la noche y el camino estaba muy embarrado y resbaladizo. Tras cruzar el último puente, en muy buen estado, y una última subida se llega a la carretera en Sogokmo, donde se toma el transporte hasta Wamena.

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Veréis que este último puente es sumamente nuevo, eso se debe a que lo renovaron después de que el antiguo puente cediera y un japonés se precipitara al río, según dicen, hace mucho tiempo. Al lado del puente se puede observar aún el pequeño homenaje que le hicieron.

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Después del trekking teníamos acordado con el guía ir a ver bailes tradicionales para introducirnos un poco también en la cultura de lxs dani, pero el guía nos fue pidiendo más dinero del acordado y finalmente, al no ceder, no se presentó y nos quedó un día libre. Como estábamos cansados del trekking y un tanto defraudados decidimos dedicar el último día en Wamena repasando la ropa y quitándonos de encima los polizones no deseados (¡encontramos 5!). A pesar de no poder hacer todo lo que teníamos planeado, nos quedamos con los buenos momentos pasados en los poblados, con lxs niñxs y las mujeres, y con las magníficas vistas. Y, finalmente, podemos decir con toda seguridad que nunca nos habíamos sentido tan observados como en este viaje.

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Y algunas recomendaciones extra:

  • ¡Id con una mentalidad abierta!
  • La dificultad física es media-alta, aunque depende mucho de si llueve o no, ya que con la lluvia hay tramos que se vuelven impracticables.
  • Aunque de día hace bastante calor, por la noche las temperaturas bajan considerablemente.
  • Si vuestra intención es dormir en casas locales, llevad una buena protección contra las pulgas o sufriréis las consecuencias.
  • Mosquitos no hay, pero os perseguirán hordas de moscas.
  • Las duchas serán en el río.
  • El váter será un agujero en el suelo, normalmente situado sobre una plataforma. Tirar la cadena significa tirar cazos de agua.
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Lujoso váter en algún lugar del valle de Baliem…

Parque Nacional de Tangkoko (Sulawesi)

El Parque Nacional de Tangkoko está situado al norte de Sulawesi en la provincia de Sulawesi Septentrional, cuenta con unas 8800 hectáreas de selva y es el hogar de centenares de especies animales, de las cuales la mitad son endémicas. Aún así, este parque es conocido por ser el hogar de los tarseros, unos de los primates más pequeños del mundo (junto al tití pigmeo y al lémur ratón) y de los macacos negros crestados, endémicos del norte de Sulawesi, aunque, con suerte, también se pueden ver osos cuscús, cálaos, babirusas, víboras verdes, etc. Para acceder, es obligatorio contar con la compañía de un/a guía, y dado que los hábitos de estos dos primates son totalmente opuestos, se recomienda hacer dos tours: uno a primera hora de la mañana y otro a última hora de la tarde, pero nosotros preferimos hacer un tour de medio día (desde las 14:00 hasta las 19:00). Para llegar hasta aquí hay que volar hasta Manado y hacer noche en algún pueblo de alrededor del parque. Para ello nosotros elegimos el pueblo de Bitung.

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Una vez en el parque, se compra la entrada y se asigna un/a guía a cada grupo. Normalmente los grupos no son superiores a cinco personas. Como éramos tres, nos asignaron un guía para nosotros solos. Antes de empezar el guía nos recomendó que nos embadurnáramos bien los tobillos con antimosquitos y a las 14:00 horas ya estábamos recorriendo el camino en busca de los cuatro principales atractivos: los macacos negros crestados, los cuscús, los cálaos y, por supuesto, los tarseros.

A los primeros que nos encontramos fueron a los macacos negros crestados (Macaca nigra). Este primate está en peligro crítico de extinción (tanto debido a la pérdida de su hábitat como a su caza para comer) y es una de las especies más pequeñas de macaco. Es principalmente terrestre, diurno y frugívoro (se alimenta de fruta) y vive en grandes grupos. Son muy pacíficos y permiten nuestra presencia, aunque se sobresaltan y huyen al menor movimiento brusco. Estuvimos siguiéndoles y estando con ellos un rato antes de volver a la marcha.

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Los siguientes en aparecer fueron los osos cuscús de Célebes (Ailurops ursinus). Ésta especie en particular es endémica de Sulawesi. Los cuscús son marsupiales arbóreos, diurnos, folívoros (se alimentan de hojas y brotes tiernos) y normalmente se les puede ver en parejas. Pasan largos ratos descansando para poder hacer la digestión y se mueven muy lentamente. Son vulnerables a la pérdida de hábitat y su número disminuye debido a la caza para comer y al tráfico de animales.

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A continuación fuimos a un nido de cálaos grandes de Célebes (Rhyticeros cassidix), también endémicos de la isla, y esperamos sentados para que el macho volviera a alimentar a la hembra. La hembra, después de construir el nido en el tronco del árbol, cierra el hueco de entrada para evitar así a los depredadores, dejando solamente un pequeño agujero por el que el macho le pueda pasar bayas y fruta. Normalmente incuba un huevo como mucho dos. Cuando la cría ya es mayor y puede emprender el vuelo, rompen el relleno.

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Durante el resto del trayecto vimos más pájaros, como unos pequeños búhos, los principales depredadores del tarsero, diferentes especies de martín pescador y algunos insectos.

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A última hora de la tarde nos encontramos, por fin, con los tarseros. El tarsero (primate tarsiforme) es nocturno, arbóreo e insectívoro (se alimenta principalmente de insectos: escorpiones, arañas, pequeños vertebrados…) y tiene un tamaño de unos 10-15 centímetros y unos ojos enormes. Los tarseros que viven en Sulawesi pertenecen a la especie Tarsius tarsier o tarsero espectral o fantasma. Su hábitat se ha visto muy amenazado y se restringe a algunas zonas del Sudeste asiático (Indonesia (Sulawesi, islas Togian), Malasia (Borneo) y Filipinas) y, además, no pueden vivir en cautividad, llegando hasta a suicidarse a causa del estrés que les provoca el cautiverio. Viven en pequeñas familias formadas por una pareja monógama y su descendencia, siempre en un territorio fijo. Lxs guías conocen de antemano en qué arboles habita una familia y te llevan directamente, por lo que verlos está casi garantizado. En nuestro caso, la pareja de tarseros decidió cambiar de casa, seguramente debido a la presencia de algún depredador, y nos la encontramos en un árbol lejos de su anterior casa. Fue increíble poder verlo. Pero aquí, como siempre, pasó lo peor de todo: una cantidad enorme de turistas se amontonó alrededor del árbol, y no contentos, empezaron a hacerle fotos con flash. Nos quejamos al guía, dado que el pequeño primate es nocturno y le molesta la luz, pero ni lxs guías insistieron ni los demás hicieron caso. Por favor, si visitáis este parque y queréis ver al diminuto tarsero, ¡no uséis flash! Conservar la naturaleza y a los animales no implica solamente conservar su territorio, sino también tratarlos con respeto.

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Después fuimos a la playa para esperar a que anocheciera para ver la salida de la tarántula, antes de dar por finalizado nuestro trekking por este impresionante parque.

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Lo interesante de las tarántulas de Tangkoko es que viven en los troncos de los árboles y no en agujeros en el suelo como viven las tarántulas que vimos en Kalimantan o en Costa Rica.

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Y aquí os dejo algunas recomendaciones:

  • Llevad ropa cómoda, de colores claros y secado rápido.
  • Un chubasquero no viene nada mal.
  • Durante el trekking llevad camisetas de manga larga y los pantalones metidos en los calcetines para evitar así las hormigas o las sanguijuelas. Al Xavi se le enganchó una sanguijuela en Sumatra y tardó unos cuantos meses en currársele la herida…
  • Un buen repelente antimosquitos.
  • No os dejéis: bolso impermeable, cantimplora, prismáticos, linternas…

Els Gorgs de Les Planes d’Hostoles

Les Planes d’Hostoles es un pequeño pueblo de la comarca de la Garrotxa (Girona) que forma parte del parque natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa. Situado a las orillas del río Brugent, entre los valles de Cogolls y de Hostoles y rodeado por los riscos del Far y de la Salud y la sierra de les Medes; unos de sus principales atractivos, además del propio pueblo y del antiguo castillo de Hostoles, son els gorgs.  Els gorgs son pozas en el curso del río cerca de preciosos saltos de agua, en los que en verano está permitido bañarse. Estas pozas, en medio de un bosque exuberante, húmedo y verde, que recuerda a los bosques tropicales, son de una belleza increíble y desprenden una paz inmensa. Unos parajes casi idílicos.

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  • Nivel de dificultad: fácil
  • Desnivel: sin grandes desniveles
  • Ruta: cuatro gorgs o pozas que se pueden visitar tranquilamente desde el pueblo: Gorg de la Plana, Gorg de Duran, Gorg del Molí dels Murris y Gorg de Can Poetí. Todas las rutas están señalizadas en amarillo.
  • Instalaciones: solamente en el pueblo, donde es posible abastecerse en los dos supermercados que hay en la plaza. Durante la ruta no hay lavabos ni sitios para comprar.
  • Qué llevar: agua, zapatos y ropa cómodos, crema solar, sombrero, bañador (si os quereis a bañar).
  • Acceso fácil para familias con niñxs? Sí. Ninguna ruta presenta grandes desniveles, además hay tramos asfaltados o caminos de tierra perfectamente habilitados, por lo que se puede hacer perfectamente con niñxs de todas las edades.
  • Todas las rutas se pueden hacer también en bicicleta.
  • No os salgáis del camino ni piséis, rompáis o dañéis la vegetación.
  • No dejéis basura detrás de vosotrxs.

Gorg de Can Poetí

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  • Cómo llegar – aparcamiento: Es el gorg más cercano al pueblo, pero no se puede acceder en coche. Se puede aparcar directamente en el pueblo o al principio de la ruta.
  • Longitud: una longitud de 1 km (ida) desde el centro del pueblo.
  • Ruta: la ruta comienza por detrás de la escuela de Parapente por un amplio camino de tierra. Una vez cruzado el puente, hay unas escaleras que bajan hasta el Gorg.
camino can poetí
  • Se puede enlazar con el Gorg del Molí dels Murris siguiendo el camino de tierra y las indicaciones.

Gorg del Molí dels Murris

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  • Cómo llegar – aparcamiento: No se puede acceder al gorg en coche. Se puede aparcar en el pueblo e ir caminando por la acera hacía Cogolls. También se puede aparcar al inicio de la ruta, pero hay que pagar 5 euros de parquing, de los cuales, os devuelven 1 euros a cambio de los desechos.
  • Longitud: una longitud de 2,3 km (ida) desde el centro del pueblo.
  • Ruta: Seguramente el gorg más conocido al que se accede por un camino asfaltado de acceso en coche restringido a los visitantes. Se sigue todo recto a través de bellos campos y bosques hasta llegar a un pequeño aparcamiento al que le sigue un sendero que lleva hasta el gorg. No tiene pérdida, ya que está muy bien indicando.
camino camí dels murris
  • Se puede enlazar con el Gorg de la Plana y el Gorg del Duran volviendo al parquing y desde allí siguiendo por la carretera a mano derecha hasta llegar al cementerio. Una vez allí hay que cruzar la carretera para iniciar la ruta.

Gorg de la Plana y Gorg del Duran

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  • Cómo llegar – aparcamiento: No se puede acceder al gorg en coche. Se puede aparcar en el pueblo y seguir por la acera hasta el cementerio o aparcando directamente delante de éste.
  • Longitud: una longitud de 1,3 km (ida) desde el centro del pueblo.
  • Ruta: se inicia por un camino que parece una propiedad privada vallada, se sigue por en medio de las dos masías y desde allí por el sendero que discurre a través de los huertos para llegar hasta el río donde nos encontramos con el Gorg de la Plana.
camino gorg de la plana
  • Siguiendo por el sendero que comienza con un pequeño puente de madera se accede al Gorg del Duran, cerca del salto de agua más bonito de los tres.
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La Mola

El Parque Nacional de Sant Llorenç del Munt i l’Obac se encuentra en la provincia de Barcelona y tiene una superficie protegida de 12.694 hectáreas. La Mola es la montaña más alta del parque con una altitud de 1104 m y en su cima se halla el monasterio románico de Sant Llorenç de Munt, actualmente reconvertido en museo y restaurante. Fue reconstruido entre finales del siglo XIX y mediados del XX, respetando la estructura original del siglo XI. Cerca del monasterio se encuentran las cuadras de los burros y los caballos que se encargan de subir los suministros al restaurante ya que no hay acceso en coche.

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  • Cómo llegar – aparcamientos: Hay diferentes espacios destinados al aparcamiento: parking Can Robert, parking del Camí dels Monjos, parking Sant Feliu del Racó, oficioso Torre de l’Àngel y oficioso Vista Alegre. Algunos están más cerca del inicio de ruta que otros, siendo los más cercanos el oficioso Vista Alegre y el parking del Camí dels Monjos. Nosotros aparcamos en el parking Can Robert y nos tocó caminar aprox. 1 hora hasta llegar al inicio de la ruta.
  • Nivel de dificultad: fácil – moderado
  • Desnivel: de 500 m
  • Longitud: una longitud de 6 km (ida)
  • Qué llevar: agua, algo dulce, comida para picnic (opcional), botas trekking, crema solar, sombrero, ropa cómoda
  • Instalaciones: al final de la ruta, en la Mola, hay un restaurante, baños y una amplia zona verde donde se puede hacer picnic.
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  • Acceso fácil para familias con niñxs? Durante el trayecto vimos muchísimas familias con niñxs. Aun así hay que tener en cuenta que el último tramo es bastante empinado por lo que puede costar un poquito.
  • Ruta: Para subir hay que seguir las indicaciones de la Mola en blanco y verde hasta arriba y bajar por el mismo camino. Se puede hacer circular si se baja por el lado contrario siguiendo las indicaciones de Can Rupert en blanco y verde (para hacer la ruta del revés hay que seguir la ruta Camí dels Monjos blanco y verde). Nosotros subimos siguiendo las indicaciones de la Mola y bajamos por Can Rupert.

Subida a la Mola. Parte del trayecto se realiza por un camino de tierra y parte por escalones de piedra (hacia el final; la parte más empinada). Bonitas vistas del Montserrat y de las poblaciones circundantes.

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Bajada por Can Rupert. Parte del trayecto sigue el empedrado original, parte por una zona rocosa bastante resbaladiza y gran parte del trayecto discurre a través del bosque hasta unirse otra vez con el camino de tierra inicial. Vistas de la Roca de les Onze hores y els Plecs del llibre.

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  • No os salgáis del camino ni piséis, rompáis o dañéis la vegetación.
  • No dejéis basura detrás de vosotrxs.

Parque Nacional de Gunung Leuser desde Bukit Lawang

El parque nacional de Gunung Leuser, al norte de la isla de Sumatra, alberga 950 mil hectáreas de selva y recibe el nombre del monte Leuser de 3.381m de altitud. Este parque es uno de los pocos que ofrecen la posibilidad de ver orangutanes en libertad. Los orangutanes de este parque pertenecen a la especie Pongo abelii y no tiene subespecies, a diferencia de los orangutanes de Borneo. Además de orangutanes, en el parque viven langures Thomas (endémicos del norte de Sumatra), gibones, macacos, tigres de Sumatra, elefantes, leopardos, gatos jaspeados, cocodrilos, rinocerontes, etc., aunque la posibilidad de verlos es más bien escasa. El acceso al parque se debe hacer siempre en compañía de un guía y las tasas son fijas. Lo más común es visitarlo desde el pequeño pueblo de Bukit Lawang, un pueblo con aire hippie totalmente dedicado al turismo, y donde se puede contratar un tour que puede durar desde un solo día hasta varios días, haciendo noche en la selva.

Bukit Lawang
Bukit Lawang

Para llegar hasta aquí hay que volar hasta el aeropuerto de Kuala Namu, el aeropuerto de la capital de la isla de Sumatra, Medan. Bukit Lawang se encuentra a unos 96 km desde Medan y hay tres opciones para llegar: en un bus que sale de Medan (Kampung Lalang) y tarda unas 4 horas en llegar al destino; cogiendo un taxi (regateando el precio); o bien contratando con el hotel el transporte en coche privado (entre 45-50 euros). Nosotros optamos por compartir un coche por 13 euros. Acabamos en un mismo coche seis personas: tres belgas, un holandés y nosotros dos. Fue toda una aventura. Nosotros sentados en dos asientos en el maletero y las maletas atadas al techo del coche. Las supuestas cuatro horas acabaron siendo seis con parada para comer. El viaje empezó en la caravana y el caos de coches, scooters y gente de Medan y siguió por bosques interminables de palmeras de palma, todo esto aderezado con diversos puntos en los que se obliga a los coches a pagar, sino les tiran piedras; un montón de vacas que se habían hecho con la carretera; y con el chofer vendiéndonos drogas. Según él, en la jungla la policía no entra.

Medan
Tráfico de Medan.

Para visitar la selva, nosotros escogimos el tour de 2 días de treking en busca de los orangutanes con noche en la selva. Antes de empezar nos avisaron que teníamos que llevar con nosotros: sacos de dormir (opcional), ropa de cambio (acabamos muy sucios, ¡os lo aseguro!), bañador (para bañarse en el río), toalla de secado rápido, papel higiénico (en nuestro caso, toallitas húmedas biodegradables), chanclas (o escarpines), chubasquero, crema solar, antimosquitos, cantimplora con unos dos litros de agua por persona (allí nos daban agua del río hervida, con sabor a ahumado y tropezones de madera quemada), y la cámara de fotos.

El trekking empieza por la mañana temprano y dura unas siete horas. Es un trekking muy, pero que muy duro. Para hacer el tour es necesario estar físicamente un poco preparado ya que todo el trayecto tiene un continuo desnivel. A esto hay que sumarle el calor, la humedad y el peso de la mochila con todo lo necesario. ¡No os confiéis! En algunas subidas, acabamos subiendo a cuatro patas, y para algunas bajadas yo opté por tirarme de culo. El hecho que haya llovido el día anterior no ayudó mucho y resbalaba la tierra, las raíces, las piedras… ¡todo! Con tal panorama las caídas fueron frecuentes y al Xavi incluso se le enganchó una sanguijuela. Pero la dureza del trekking se vio recompensada con langures Thomas, macacos de cola de cerdo, macacos de cola larga, siamangs y hasta orangutanes.

Langur de Thomas
Langur de Thomas.

Encontrarte con orangutanes no resulta una tarea fácil. Son arbóreos y huidizos y a esto hay que sumarle también que son animales solitarios. El primer contacto con los orangutanes de Sumatra lo tuvimos al encontrarnos con una mamá semi-salvaje y su cría. La diferencia entre orangutanes salvajes y semi-salvajes, reside en que los segundos tuvieron un contacto con los humanos (normalmente doloroso) y hubo un proceso de rehabilitación y devolución a la naturaleza. Los orangutanes salvajes acostumbran huir del contacto con los humanos y son más difíciles de ver.

Mamá orangután
Mamá orangután.

Al poco rato, otro guía le dio un chivatazo al nuestro de que había un orangután macho y allí que fuimos. En un principio lo vimos en los árboles y su visión asombra: una gran mancha naranja que es esmuñe con tranquilidad a través de las ramas. Pero, cuando paramos para comer (se hacen dos paradas: una para comer algo de fruta y otra para comer nasi goreng), vino a ver si pillaba algo de fruta. En ese momento lo vimos en el suelo, delante nuestro, y la verdad es que impresiona ¡y mucho! ¡Fue lo mejor de todo el trekking!

orangután
Orangután macho.

Ya llevábamos más de cinco horas de trekking y ya habíamos visto los orangutanes y fue un “y ahora, ¿qué?” Pues seguimos las dos horas más y tuvimos la suerte de encontrarnos con una mamá siamang y su cría. Aquí viene la parte negativa del tour por la selva: la mamá también venía a ver si podía pillar algo de comer. Están tan acostumbrados a que los alimenten que la siamang se paseó entre nosotros mirándonos los bolsillos para ver qué encontraba. Y vino un momento aún peor: ver como uno de los guías le echaba el humo de tabaco en la cara mientras ella lo miraba a ver si recibía algo. Me pareció una falta total de respeto hacia la siamang, hacia los animales y la naturaleza. Es verdad que si no vinieran a buscar fruta no veríamos nada, pero se supone que hacemos todo el esfuerzo para ver animales libres en su hábitat. Igual es que yo soy demasiado exigente… no lo sé…

siamang
Mamá siamang

La noche en la selva se hace al lado del río en una zona ya aclimatada. Hay una especie de cobertizo para los turistas y otro para la cocina y donde duermen los guías. Allí nos reunimos todos los que hacíamos los tours.

trekking
Campamento en la selva.

Una vez allí hay la posibilidad de bañarse en el río, un río con un agua bastante fría, en medio de la selva. ¡Una estampa preciosa! Nos volvieron a dar fruta, la cena, desayuno y almuerzo antes de volver al pueblo. Y la verdad que todo estaba muy bueno.

fruta
Plato de fruta en la selva.

También nos llevaron a una pequeña cascada. Para llegar hasta allí hay que cruzar el río y después subir un ratito por la selva.

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Cascada.

Y, finalmente, para volver al pueblo hay la posibilidad de hacerlo caminando o bien haciendo tube rafting: bajar por el río dentro de la cámara de neumático de camión. Los neumáticos van enganchados los unos a los otros, y dentro de cada uno van dos personas sentadas. Hay un guía delante y uno detrás. Inicialmente iba a volver caminando porque, como ya sabréis, no sé nadar y me da miedo el agua, pero el guía me dijo que igualmente tenía que cruzar el río en tres ocasiones para poder llegar y el rafting es solo media hora de trayecto. Así que elegí el tube rafting. Me dieron hasta un chaleco salvavidas jajajaja. En decir verdad no me arrepiento. Sí que hubo algunos rápidos en los que parecía que íbamos a volcar, pero se pasó bastante rápido y fue divertido. ¡Ojo! Cuando os dan el precio del tour ya está incluido el rafting. Si al final no queréis hacerlo, tened en cuenta que os tendrán que devolver algo de dinero, ya que volver a pie es más barato.

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Tube rafting.

Como valoración final, creo que dejarse el alma en las siete horas de trekking vale la pena, más si tenéis la suerte de encontraros con los orangutanes, y, especialmente con el gran macho. No os olvidéis de que la especie de orangután de Sumatra solo se puede encontrar aquí y estos son algo diferentes a los orangutanes de Borneo.

Parque Nacional de Mulu

El Parque Nacional de Mulu (Mulu National Park) tiene una de las redes más extensas de cuevas del mundo. Aquí se encuentra uno de los paisajes de cuevas más grandes del mundo, como la cámara de Sarawak, la cámara subterránea más grande del mundo (Cueva de la Buena Fortuna), que podría albergar en su interior hasta cuarenta Boeing 747; o la Cueva del Ciervo, en la que podrían caber cinco catedrales de San Pablo de Londres. El parque fue declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000 y entre los principales atractivos se encuentran los pináculos, el éxodo de murciélagos saliendo al atardecer, pero sobre todo la visita a las cuevas: la Cueva del Ciervo (Deer Cave), la Cueva de Lang (Lang’s Cave), la Cueva del Viento (Cave of the Wings) o la Cueva del Agua Clara (Clear Water Cave), la más larga del sureste asiático.

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Entra a Lang Cave.

Llegar a este parque solamente es posible en avión. Hay vuelos diarios desde Kuching y Miri y tres vuelos semanales desde Kota Kinabalu. Íbamos a coger el vuelo que iba directo de Kuching y que llegaba al parque a las 13:00, pero como solamente nos íbamos a quedar un día y medio y mi hermana me insistió en que quería hacer el canopy, solo disponible por la mañana, tuve que mirar un vuelo anterior, que salía por la mañana con escala en Miri y que llegaba con el tiempo justo para hacer el paseo por las copas de los árboles. Aun así no teníamos claro si nos saldría bien porque bastaba con un retraso para que no fuera posible.

El avión iba casi vacío y salió puntual. El vuelo iba a durar unas dos horas, pero al cabo de una hora aterrizamos. ¡Qué raro! ¿No íbamos a llegar a Miri a las 8:00? Bueno, pues nada. Cogimos las cosas y bajamos. La azafata nos deseó que tengamos un buen día y que nos veamos pronto. Una vez en el aeropuerto vimos que se sale directamente a la calle… Pero si tenemos que enlazar con un nuevo vuelo a Mulu… Preguntamos a la chica de seguridad que se alarma. “¡¿Pero que hacéis, locos?! ¡Subiros rápido al avión! ¡Corred, corred, corred!” Y venga a correr hacia el mismo avión, a la que la misma azafata nos dice: “Os estábamos esperando”. Pero, ¿qué acaba de pasar? Pues, resulta que el mismo avión hacía dos paradas en dos ciudades distintas… Primero paró en Bintulu, que es donde nos bajamos, y luego siguió hasta Miri. ¿¿Eso  existe?? Pues sí. Ese vuelo parece más un bus que un avión.

Hasta nos inventamos un chiste y todo:

  • Sabéis, hemos volado con un aerobús.
  • Anda, ¿con un avión de los grandes?
  • No, ¡qué va! Volamos con uno de varias paradas. Jajajaja

Si es que lo que no nos pase a nosotros, no le pasa a nadie… Así que, recordad, si hacéis el mismo trayecto que nosotros y veis que en el aeropuerto pone Bintulu, ¡no bajéis!

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Vuelo a Mulu.

Una vez en el aeropuerto de Mulu, para llegar al parque se puede ir caminando, ya que se encuentra a un quilómetro de distancia, o bien en coche compartido por 5 RM por persona. El  conductor nos preguntó cuándo tendríamos el vuelo de vuelta y nos vino a buscar a la hora acordada. En cuanto al alojamiento, el mismo parque ofrece la posibilidad de hospedarse desde la opción más barata (habitación compartida), hasta la opción más cara (alojarse en un spa). Sin embargo, también hay la opción de dormir en el pueblo en habitaciones compartidas (HomeStay). Nosotros nos alojamos en una habitación triple, dentro del parque y la verdad que muy bien, una habitación grande, muy limpia y de decoración moderna.

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Nuestra casa en Mulu.

La entrada al parque (que es obligatoriamente para 5 días, aunque solo os estéis un día) cuesta 30 RM. Es importante reservar con tiempo las actividades, especialmente en temporada alta. Nosotros comprimimos al máximo las actividades que queríamos hacer en un día y medio. Si no queréis daros la paliza que nos dimos nosotros os recomiendo que estéis más días para hacerlas con calma. A nosotros nos dio tiempo de todo y, aunque acabamos reventados, la visita valió mucho la pena. Así tenéis nuestro planning:

Día 1:

9:55 llegada al aeropuerto de Mulu. Una vez en el parque hicimos todos los trámites. Nos dieron unas pulseras que sirven para las actividades.

10:30 Canopy Skywalk (2h). Un tour sobre las copas de los árboles a unos 20 metros de altura y un largo de unos 500 metros. Las pasarelas son estrechas y rebotan mucho. Hay que pasar de uno en uno, o, como mucho, dos personas a la vez, pero no más. Animales no se observan apenas (solo vimos unas ardillas pigmeas y algunos insectos que estaban en las pasarelas), pero es bastante divertido.

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Las pasarelas del canopy.

14:30 Deer & Lang Caves (3h). Las cuevas están cerca una de la otra y se hacen juntas de un tirón. Son cuevas ya preparadas con pasarelas de madera pero muy bonitas de ver. El  tour acaba sobre las 17:30, justo para sentarse a esperar el éxodo de murciélagos. Al principio salían pequeños grupos, pero sobre las 18:00 empezó a salir un grupo inmenso que parecía no tener fin. Si queréis hacer el tour nocturno, como muy tarde a las 18:30 tenéis que volver, ya que el trayecto de vuelta dura casi una hora.

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El éxodo de murciélagos.

19:30 Night tour. De los mejores que hemos hecho en Malasia. Es el trekking en el que más fauna vimos: tres serpientes, una de las cuales una krait de más de un metro de larga, pajarillos durmiendo, ranas, arañas, insectos varios… Fue muy emocionante. Dura entre una hora y media y dos horas. Nuestro tour acabó sobre una hora y media porque un polaco que iba en nuestro grupo tocó una serpiente (pequeña, por eso) que saltó y casi muerde a una chica que estaba cerca. Como no pasó nada, el guía no dijo nada, pero apagó la linterna y a paso rápido volvimos al punto de encuentro. Una pena… ¡Si es que hay gente que no tiene respeto!

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Bicho palo durante en tour nocturno.

Día 2:

8:45 Clearwater Cave & Cave of the Winds (4h). Para acceder a estas cuevas, el trayecto se lleva a cabo en un pequeña barca. Se hace una parada en un pueblo, donde rápidamente nos llevaron a un mercadillo donde nos vendían artesanía: desde pulseras hasta las cestas típicas que ellos usan. Los precios aparecen marcados, y por muchas vueltas que deis, los preciosos son iguales en todas las paraditas y son poco dados al regateo. Después de esto, seguimos el trayecto en barca hasta la entrada de la Clearwater Cave y nos preguntaron si queríamos ir a la otra cueva caminando o en barca. Nosotros fuimos caminando y fueron unos 20 min por pasarela de madera. Se llega a una zona de camping donde muchos grupos comen. A nosotros no nos dieron de comer, y como no lo sabíamos tampoco nos llevamos nada y la verdad es que con el olor a comida de los otros se nos hacía la boca agua. Una vez visitada la última cueva, a la que se accede por un empinado trayecto de escaleras infinito (¡tampoco tanto, pero casi! Jaja), hay la posibilidad de bañarse en el río. En el baño público hay un sitio para cambiarse. Dejan unos 30 min y luego ya se organiza el traslado al parque con la misma barca que a la ida y con los mismos acompañantes.

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Entrada en la cueva Clear Water.

14:40 vuelo a Kota Kinabalu

Aquí os dejo algunas recomendaciones:

  • Se puede pagar con tarjeta, así que no hace falta llevar mucho dinero suelto. En todo caso para las comidas y las bebidas.
  • Hay algunos trayectos que son gratuitos y para hacerlos solamente hay que apuntar en una pizarra la ruta, la hora de salida y el número de personas que van.
  • No os dejéis el frontal y/o una linterna de mano. Las utilizaréis en las cuevas (ellos no los prestan) y en los tours nocturnos.
  • Y, como ya sabéis: botas, ropa de trekking (algo os ensuciaréis…), crema solar, antimosquitos, cantimplora…

Parque Nacional Bako – la aventura

El parque nacional de Bako es el mejor sitio para observar monos narigudos. Al amanecer y al atardecer se acercan a la playa y es el mejor momento para verlos de cerca. Una estampa que se guarda en la retina de por vida. Pero el parque ofrece también rutas de trekking, algunas de las cuales, además de disfrutar de la selva, también permiten relajarse en alguna playa virgen.

Nosotros, como solamente estuvimos un día y medio, elegimos cuatro rutas que, en nuestra opinión, nos ofrecían la posibilidad de ver lo más interesante del parque. Estas son las rutas que nosotros elegimos:

Ruta Telok Paku – ida 1 horas (1,2 km) – blanco

Nos dijeron que esta es la mejor ruta para ver monos narigudos, así que nada más llegar, empezamos por aquí. En verdad solo vimos la cola de uno en la copa de un árbol, y eso porque un malayo que hacía la ruta corriendo en chanclas (!!!) nos dijo que estaba allí, que sino ni nos enteramos. Suponemos que ese señor se preparaba para ser superhéroe, porque si no, no entendemos cómo podía hacer la ruta así. ¡Con lo que nos costó a nosotros!

La ruta finaliza en una pequeña playa solitaria, que al final no lo fue tanto ya que todos empezamos por la misma ruta con la esperanza de ver los narigudos…

playa Telok Paku
Playa virgen Telok Paku.

Ruta Lintang – circular 3-4 horas (5,25 km) – rojo

Es un sendero circular que pasa por diferentes ecosistemas que se encuentran en Bako. Es una ruta muy popular y es ideal si solamente se pasa un día en el parque.

Nosotros empezamos la ruta del revés (¡cómo no!). Para empezarla bien, hay que seguir las flechas de “to the trails” y no empezar por detrás del HQ. Es una ruta circular, sí, pero por el lado bueno hay una subida dura, pero luego todo es de bajada. Si empezáis por el final, como nosotros, os pasaréis casi todo el trayecto en subida. En esta ruta nacieron nuestras frases míticas: “nunca digas que no se puede subir más o por esas raíces no subiré”.

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Una muestra de las subidas de Lintang.

Nos gustó bastante esta ruta ya que, además de pasar por diferentes ecosistemas, es la mejor para ver plantas carnívoras de todos los tamaños, formas y colores. ¡Anda que no disfrutamos haciéndoles fotos! La flor carnívora de la foto tenía una altura de unos 30 cm, pero no se nos ocurrió poner algo al lado para que se vea bien…

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Planta carnívora gigante.

Rutas Telok  Pandan Besar – 1 hora la ida (1,75 km) y Telok Pandan Kecil – 1 hora y media la ida (2,5 km) – ambas amarillo

Las dos rutas están interconectadas y para llegar a su comienzo, hay que seguir las señales “to the trails” y luego seguir las marcas amarillas. Para ello, empezamos con fuerzas la dura subida y seguimos la ruta Lintang hasta que los caminos se separan y la ruta sigue por unas pasarelas paralelas a un riachuelo. Después de mucho trayecto de bajada (¡recordad que luego hay que subirlo!) llegamos a la intersección que separa Telok Pandan Besar de Telok Pandan Kecil.

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El camino de Telok Pandan Besar.

Empezamos por la ruta Telok Pandan Besar que lleva hasta una meseta con vista a la bahía. Luego volvimos hasta la intersección y seguimos por la ruta de Telok Pandan Kecil que desciende desde un acantilado hasta una gran playa virgen.

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Vistas del mirador de Telok Pandan Kecil

Aquí nos paramos en el mirador para disfrutar de las vistas, después de las fotos y los selfies de rigor. En un momento dado, aparece de entre los árboles, un macaco de cola larga. Y digo yo: “Anda un macaco” a la vez que cojo la cámara para hacerle una foto. Entonces es cuando me fijo que el mono camina agachado y gruñendo. Empiezo a recoger las mochilas al mismo tiempo que le digo al Xavi que se levante. Justo le da tiempo de ponerse de pie y el mono le salta encima. Por suerte Xavi puso la mochila delante y el macaco se cayó. Empiezo a llamar a mi hermana para que nos vayamos, y a ella no se le ocurre otra cosa que decir: “¡hagámonos un selfie!” y yo en plan “¿Pero estás loca?? ¿No ves que nos ataca un macaco rabioso??”, todo esto con el bicho siguiéndonos aun gruñendo. Para nuestra suerte, había otra pareja y el mono se fue a por ellos y nosotros tuvimos el tiempo suficiente para escapar. Al poco rato escuchamos a la chica gritar… Espero que hayan sobrevivido…

(Que conste que durante el ataque grité “monkey, monkey!!” pero la pareja no me hizo caso…)

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El lugar del ataque del macaco de cola larga.

La vuelta

Una vez volvimos del trekking, comimos, que ya teníamos hambre, y Xavi propone que volvamos a las 14:00 en vez de las 15:00 ya que hemos hecho las rutas de trekking que queríamos y ya hemos visto los primates que queríamos ver, pero yo propongo quedarnos para disfrutar un poco más de la naturaleza, ya que estábamos. ¡Aún me arrepiento de no haber vuelto antes!

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El barco con el que llegamos. A la vuelta fue uno igual, pero sin chalecos salvavidas.

Eran las 15:00, momento en el cual salen los últimos barcos hacia el pueblo. No había ningún barco… La chica que controla las salidas empieza a hacer llamadas y empiezan a aparecer barcos, pero somos muchos. Los barcos que llegan son pequeños y, en un primer momento nos extrañamos. No íbamos a caber todos, pero ¡sorpresa! Primero salen los que tenían guía contratado. ¡Y venga a subir grupitos! Son ya las 15:30 y aún seguimos esperando. A todo esto empieza a nublarse y el viento empieza a soplar con fuerza. Le pregunto a la chica que el resto ¿qué? y me dice que tranquila que todos volveremos antes de las 17:00, hora a la que sale el último bus a Kuching.

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La tormenta acercándose.

Seguido aparece un barco grande entre la tormenta y la gente se amontona a subir. Nosotros preferimos quedarnos en tierra. En ese barco iba más gente de la permitida, ¡seguro! Sigue lloviendo con fuerza… ¡Vaya tormenta! Poco después aparece un barco pequeño y la chica nos dice que podemos subir. Yo dudo por un momento… ¿Ese barco tan pequeño aguantará la tormenta y las grandes olas del mar? Pero al final subimos… No hay chalecos salvavidas… Yo no sé nadar… El viento sigue soplando con fuerza y llueve con ganas… Cada vez que el barco rompe una ola, ésta me moja entera. Entre los pasajeros hay tres chicas chinas que se divierten un montón y no paran de moverse  y hacerse fotos. Yo sigo recibiendo agua de mar y lo único que quiero es llegar a puerto… En tres ocasiones el barco parecía que iba a volcar por el lado de las chinitas. En esos momentos pensé: o se vuelca y morimos todos, o perdemos a alguna chinita… pero esto no acabará bien…

Incluso llegamos a adelantar al barco repleto de gente que había salido antes que nosotros. Siguen vivos. No se han hundido. Poco después llegamos al puerto. Ya eran las 16:00 y estábamos mojados hasta los huesos. Preguntamos por el bus (pasa cada hora) y nos dicen que acaba de salir. ¿Quéee? Salimos corriendo y vemos el bus rojo parado en la intersección. Corremos como alma que lleva el diablo y pedimos que nos deje subir. ¡Nos deja! ¡Bieen! Sigue lloviendo con fuerzas y el bus parece hacer ralis entre los relámpagos al son de los fuertes truenos.

Por suerte llegamos al hotel sanos y salvos y os podemos contar esta historia. Aun así, ¡este fue el trayecto en barco más duro de mi vida!

Parque Nacional de Bako – información práctica

El Parque Nacional de Bako (Bako National Park) abrió sus puertas en 1957 y es el parque nacional más antiguo de Sarawak. Alberga siete ecosistemas distintos en 27 km2 y es el mejor lugar para ver primates, especialmente al mono narigudo (Nasalis larvatus) que es endémico de la isla de Borneo. Los principales atractivos del parque son su naturaleza, su fauna y las playas solitarias.

Si queréis pasar una noche en el parque, os recomiendo que reservéis con antelación, especialmente en temporada alta. La reserva se hace por internet y se exige el pago de la misma en los tres meses posteriores a la reserva. En caso contrario, ésta no será efectiva. Hay habitaciones de 2, 3 o 4 camas, habitaciones compartidas y zona de acampada. Junto con la reserva os enviarán también los permisos para acceder al parque.

Bako
Mapa del parque con las rutas de trekking indicadas.

Para llegar hay que coger el bus 1 (Rapid Kuching) en las estaciones 1 y 4 (cerca de Open Air Market) o el bus 6 (rojo) que sale del Wet Market (3,5 RM) con salidas hasta Bako Kampong cada hora entre las 7:00 y 17:10 desde Kuching, y regreso cada hora entre las 8:00 y 17:00. El bus os dejará delante de la oficina central (HQ). La entrada al parque vale 20 RM y se paga en la oficina. Una vez allí hay que coger una lancha, que vale 20 RM por trayecto (40 RM la ida y la vuelta). A la llegada hay que decir a qué hora se desea volver (hay salidas cada hora hasta las 15:00). Nosotros escogimos volver a última hora para poder aprovechar un poco más el parque, igual que hicieron casi todos los demás.

Dentro del parque, además de observar la naturaleza, hay la posibilidad de hacer 18 rutas de trekking distintas, aunque, cuando fuimos nosotros, más de la mitad estaban siendo restauradas. Antes de salir a hacer cualquier trekking hay que apuntar qué ruta se hará en el registro del parque y a la vuelta hay que firmar. A la hora de elegir la ruta que vayáis a hacer tened en cuenta la forma física y sobre todo que no anochezca durante el camino. Recomiendan estar de vuelta al HQ antes de las 17:00h.

Si, por el contrario, vuestra intención es solamente ver animales, no es necesario hacer trekkings. De hecho, durante los trayectos apenas veréis nada. Es mejor quedarse en la preciosa playa decorada por los pequeños cangrejos o en el restaurante.

playa cangrejos
La paya hermosamente decorada por los cangrejos.

En la playa mismo vimos una gran familia de langures plateados y cerca del restaurante  siempre se agrupan macacos de cola larga. Además nosotros tuvimos la suerte de ver un macho narigudo y una mama con la cría justo en los árboles de delante de HQ. ¡Fue impresionante! Estaban tan cerca que incluso se les podrían hacer fotos con el móvil.

mono narigudo
Mono narigudo de mirada tristona.

También vimos una víbora verde en un arbusto.

víbora
Víbora verde. De las serpientes más venenosas de Borneo.

Os recomiendo que, cuando paséis por los manglares antes de empezar las rutas, os fijéis bien en el barro porque podréis ver saltarines del fango.

saltarín del fango
Saltarín del fango en los manglares de Bako.

Información extra:

  • El check-in a la habitación se hace a las 14:00, pero podéis dejar las mochilas en una luggage room.
  • Las habitaciones dejan mucho que desear y solamente hay duchas de agua fría.
  • Llevad dinero en efectivo ya que no hay ni cajeros ni casas de cambio dentro del parque.
  • Durante los trekkings, llevad mucha agua con vosotros. ¡Sudaréis un montón!
  • Las comidas (desayuno, comida, cena) en el parque son tipo bufet, bastante poco surtidas. En el caso de los arroces o los fideos, se paga a cucharadas, o lo que es lo mismo, el precio dependerá del número de cucharas que os echéis en el plato. Los huevos y la carne se pagan por unidad.
  • Está prohibido bañarse en el mar.