Oda a la muerte en Tana Toraja I

Tana Toraja, en el corazón de la isla de Sulawesi, alberga una de las culturas más interesantes e inéditas del mundo. Lxs toraja, que una vez fueron animistas, adaptaron sus creencias al cristianismo, pero las tradiciones ligadas a la muerte aún se conservan con fuerza. Y es que, semejantes a lxs faraonxs egipcixs, lxs toraja dedican su vida a la muerte.

Para visitar esta mezcla de paisajes espectaculares, arquitectura única y cultura increíble, hay que volar hasta la capital de Sulawesi, la ciudad de Makassar, y desde allí desplazarse hasta el pueblo de Rantepao, el más turístico de Tana Toraja. Llegar a Rantepao implica un largo, pesado e incómodo trayecto de curvas imposibles, un tráfico horrible y más de 8 horas de duración que se puede hacer en taxi (negociando el precio), en autobús (hay varias empresas y los hay hasta nocturnos) o en coche privado. Un gran arco indica la entrada al territorio toraja y da la bienvenida a los visitantes, aunque sabes seguro que ya estás cuando puedes vislumbrar los pueblos con su arquitectura inconfundible.

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Las tierras toraja están divididas administrativamente en dos: Toraja Sur, con Rantepao como capital, y Toraja Norte, con capital en Makale. La sociedad toraja, a su vez, se divide en un sistema de castas, que al largo del tiempo disminuyó de cuatro a tres de diferentes: la clase alta, la clase media-alta y la clase baja, que ahora incluye también la casta antiguamente formada por los esclavos. Es importante, antes de nada, tener en cuenta que las casas de arquitectura tradicional toraja y muchas de las costumbres y  tradiciones solamente corresponden a la clase alta, pero también a algunos miembros de la clase media-alta que se lo puedan permitir. Esta división también marca los matrimonios, que nunca permiten mezclar miembros de la clase baja con los de las clases superiores.

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Casa de familia de clase baja

Las casas, llamadas tongkonan, destacan por sus tejados en forma de cuernos de búfalos (algunos dicen que se parecen a los barcos usados para llegar hasta allí) y están hechas de madera tallada y recubierta de bellos colores, algunos en chapa, situadas sobre pilares para proteger el hogar de las inundaciones en la temporada de lluvia. Se disponen de tres niveles: bajo-cubierta, donde se guarda la herencia familiar, la vivienda y la parte baja donde se agrupan los animales. Estas casas, aunque aún se conserven, están en desuso, debido a que solamente disponen de una estancia para toda la familia. Ahora es habitual ver enormes casas modernas, que ellxs llaman “casas dormitorio” que desentonan con la belleza arquitectónica de las casas tradicionales.

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Al lado de los tongkonan se encuentran unas construcciones semejantes pero de menor tamaño que reciben el nombre de alang, que son destinadas a conservar el grano, y que son un símbolo de riqueza. Cuantos más alang hay construidos en el patio de la casa, mayor es el estatus social y económico de la familia. Las familias de clase alta tienen muchos, algunos muy antiguos.

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Al fondo el tangkonan; delante los alang

Otra muestra de poder adquisitivo son los cuernos de búfalos expuestos en la entrada de la casa, ya que solamente las familias más ricas pueden permitirse sacrificar 24 búfalos en un funeral. Y es que los funerales de lxs toraja, que viven para morir, nada tienen que ver con lo que estamos acostumbradxs.

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Lxs toraja son en su gran mayoría cristianos protestantes, religión adoptada en los tiempos en los que lxs holandeses ocuparon su territorio. Y adoptaron esta religión y no la musulmana, como en el resto del territorio indonesio porque los curas les permitieron seguir con sus tradiciones y con sus costumbres. Y ellxs creen que hay dos vidas: una temporal (terrenal) y una eterna después de la muerte, y, aunque la religión que profesan afirma que hay un infierno y un paraíso, para lxs toraja, siguiendo sus creencias ancestrales, solamente hay un espacio único. Para poder alcanzar esta vida permanente, a lxs difuntxs se les debe acompañar a través de un rito funerario llamado “aluk to dolo” o “camino de los ancestros”.

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Según la tradición, se celebran dos funerales: uno íntimo en el momento de la muerte, y uno multitudinario un mínimo de dos o tres meses después, momento en el cual se da sepultura al cuerpo. Entre el primero y el segundo, el/la difuntx no se considera muertx del todo, sino que se le trata como a un/a enfermx: se le habla, se le viste y hasta se le da de comer. Para que el cuerpo no acabe en mal estado se embalsama con formol durante tres meses, y pasado este tiempo se usan también ungüentos a base de plantas. El segundo funeral es el más importante y tiene un aire más bien festivo: se reúnen las familias, lxs amigxs, lxs vecinxs y ahora también lxs turistas. Los meses preferidos son los meses de verano, especialmente julio y agosto, ya que es cuando lxs que viven fuera del pueblo disfrutan de vacaciones y pueden asistir a estos actos sociales y también es cuando mejor tiempo hace (menos lluvias), aunque se celebran funerales durante todo el año.

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A efectos prácticos, estas celebraciones transcurren con posterioridad a la defunción para así permitir a la familia ahorrar todo el dinero necesario, dado que los sacrificios de animales, especialmente búfalos y cerdos, son símbolo de riqueza y poder. Las familias más ricas deben sacrificar 24 búfalos el tercer día del entierro, de los cuales uno ha de tener una combinación perfecta de blanco y  negro y los ojos azules (el búfalo más preciado). Además, los funerales presentan diferencias según la clase social del/la difuntx y puede durar un par de días en el caso de la clase baja, y a partir de tres y hasta una semana en el caso de la clase media o alta. Durante toda esta fiesta, el/la difuntx está de cuerpo presente y se le despide con música y danzas.

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Tuvimos el honor de poder asistir a un funeral y la verdad es que no nos dejó indiferentes. El guía nos informó que el mismo día había una boda, un funeral de la clase alta y un funeral de la clase baja. Elegimos el funeral de clase alta, por recomendación del guía, porque, según dijo, si ellxs tienen que elegir entre una boda o un funeral, siempre eligen el funeral, ya que a la pareja la pueden visitar más veces en esta vida, pero al/la difuntx no. También pasamos por el funeral de clase baja y os aseguro que no llega ni a la mitad del despliegue del otro funeral. Si bien el territorio Toraja se puede visitar perfectamente por libre, alquilando coche (con o sin conductor) o moto, participar en un funeral puede llegar a ser una tarea un tanto difícil debido al secretismo que hay entorno a los lugares en los que se celebran. Si se tiene la suerte de asistir a alguno, hay que saludar siempre a la familia y se debe tener en cuenta el código de vestimenta: vestir colores oscuros que cubran las piernas y los hombros.

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Decorado boda toraja: en el asiento central se sientan los novios, mientras que en los asientos laterales se sientan los padres

En nuestro caso, se trataba del funeral de un señor mayor de clase alta que llevaba solamente cuatro meses muerto. Llegamos justo el primer día de la celebración, y para poder asistir al funeral, hay que pagar primero unas tasas por persona (el precio es distinto para adultos que para menores), además de llevar un regalo a la familia. Nosotr@s llevamos un cartón de tabaco, aunque se puede regalar también azúcar, y se lo entregamos a una de lxs ocho hijxs del difunto. Agradecida por el gesto, nos ofreció té y pastas.

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Para llevar a cabo la recepción de lxs invitadxs, se construyen carpas de madera y bambú, tanto delante de la casa del/la difuntx como en el terreno donde se realizará la celebración durante los siguientes días. En el centro se encuentran la carpa de la familia, donde los hombres y las mujeres se sientan separados, y la “casa temporal” del/la difuntx, construida con la forma de las casas tradicionales. Las familias de clase baja no tienen permitido construir este tipo de estructura central.

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Todo empieza con la preparación del cuerpo en el ataúd, acción que se realiza en la casa del difunto. Se le despide con canciones y bailes, y se les ofrece a lxs invitadxs carne de búfalo y de cerdo guisada y servida con arroz blanco. Después, el ataúd se coloca en una estructura parecida a las casas y se lleva al lugar de celebración acompañado por la multitud allí presente. Debo decir que la cantidad de turistas era tal que resultaba difícil abrirse paso para seguir la acción. Solo os digo que había hasta drones sobrevolando el sitio.

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Llegados al lugar de celebración, el ataúd se sube a la estructura que presidirá el lugar el resto de días del funeral. Una vez arriba, la familia tira agua, caramelos y dinero a lxs presentes. Se realizan sacrificios de cerdos y un búfalo, para preparar la comida que se servirá, ante las cámaras de lxs turistas. Después se leen los nombres de las familias que han colaborado económicamente en el funeral. Si pagáis la entrada y lleváis regalos, estaros atentxs porque dirán vuestro nombre. Luego hicieron lo que yo llamo “una turistada”: cogieron a un grupo grande de españolxs que venían con un tour por agencia y les hicieron un homenaje en la carpa principal, después de hacerles llevar los cerdos atados con las cañas de bambú. Finalmente, el primer día de funeral acabó con una pelea de búfalos.

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El funeral finalizaría días después con la sepultura del difunto en uno de los huecos excavados en roca. El ataúd se vuelve a llevar hasta allí en la estructura con forma de casa tradicional, pero el cuerpo se entierra solamente envuelto en una tela. Los encargados de excavar las tumbas son los miembros de la clase baja (antes lo eran los esclavos). En el caso que en la tumba ya haya un cuerpo enterrado, para abrir la puerta hay que sacrificar un gallo y un cerdo para apaciguar así al espíritu. En el caso de las familias pobres el gallo debe ser negro, mientras que las familias ricas sacrificarán un gallo blanco. Esta carne se cocina y se reparte entre lxs presentes, pero si sobra no se puede llevar a casa. Dado que “nuestro” difunto pertenecía a la clase alta y el tercer día se sacrificaron en su honor 24 búfalos, se le realizó un tau tau con su aspecto y se le alzó un megalito.

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De izquierda a derecha: tumbas excavadas en roca; la estructura con la que se transporta el ataúd; el tau tau del difunto

Y para acabar, debo decir que asistir a un funeral toraja es todo un privilegio y una experiencia increíble debido a lo diferente que puede llegar a ser a lo que estamos acostumbradxs. La celebración y todo lo que conlleva es una buena muestra de la cultura toraja, de su manera de ver y entender la vida, de sus costumbres y de su cultura. Una experiencia totalmente recomendable. Pero, si hay que poner un pero, os diría que lo peor del entierro en sí, a parte de las matanzas de animales de las que no estoy nada a favor, es la cantidad de turistas que se reúnen. Soy consciente que también soy una turista más, pero creo que si esto se pone de moda en un futuro será insostenible y sería una pena…

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Valle de Wachau: de Krems a Melk

A unos 80 kilómetros desde Viena, en el estado federal de Baja Austria, se encuentra el Valle de Wachau delimitado por las ciudades de Krems y Melk siguiendo el curso del Danubio. Este valle famoso por sus campos de viñedos y árboles frutales, y por sus castillos medievales y antiguos monasterios, fue declarado Patrimonio de la Humanidad de la Unesco en el año 2000. Se puede llegar hasta aquí en tren, en bus, o en un tour organizado desde Viena, pero después de nuestra experiencia, consideramos que la mejor opción sería el coche de alquiler ya que permite disfrutar con tranquilidad de la zona haciendo paradas en los pueblos intermedios (Dürnstein, Spitz o Weissenkirchen). En verano se puede recorrer en un pequeño crucero por el Danubio que une las dos localidades más importantes.

danubio

Krems an der Donau

Krems es una de las localidades más antiguas del valle, cuyo origen se calcula alrededor del año 1000, la quinta en cuanto al tamaño y famosa por el cultivo de la vid, cultivo comenzado ya durante la época romana. Si viajáis hasta aquí no debéis dejar de visitar:

  • su centro histórico y su calle principal, Obere Landstrasse:

Krems

  • las murallas, la torre Pulvertum (1477) y la Steiner Tor, con su entrada al casco antiguo flaqueada por dos torres redondas (1480) y un campanario barroco (1765):

Steiner Tor

  • la iglesia parroquial de St. Veit de estilo barroco construida sobre los cimentos de una construcción más antigua:

iglesia 1 Krems

  • y la iglesia gótica Piaristenkirche (1470):

iglesia 2 Krems

Melk

Melk

La ciudad de Melk es famosa por su abadía (Stift Melk), un antiguo castillo de estilo barroco construido por el emperador Leopoldo II el año 976 y cedido a los monjes benedictinos de Lambach allá por el año 1089. En ella residió Napoleón y su biblioteca inspiró a Humberto Eco para su novela El nombre de la rosa.

Dado que la abadía aún está en uso, solamente se pueden visitar las habitaciones imperiales, en las que dormían los emperadores durante sus visitas y que ahora están reconvertidas en un museo religioso, el pabellón barroco, la sala de mármol, la biblioteca, la capilla (todas con una decoración barroca magnífica) y los jardines. La visita se puede hacer por libre o con guía (las hay hasta en castellano) y no se pueden hacer fotos en los interiores, pero sí en los exteriores.

abadía de Melk

El Danubio, el valle y sobre todo la belleza de las iglesias que visitamos en Krems como la abadía de Melk bien valen una visita. Sin embargo, consideramos que sería interesante visitar la zona con más tranquilidad y seguramente mejor en verano cuando el paisaje luce mucho más. Pero nosotros no quisimos perdernos esta oportunidad de conocer estos lugares llenos de historia en nuestro viaje por Austria y no nos arrepentimos.

Parque Nacional de Tanjung Puting

Tanjung Puting es un parque nacional indonesio situado en la provincia de Kalimantan Central (Borneo). Abrió sus puertas el año 1982 y fue el primer parque dedicado a la protección del orangután. A pesar de ser un parque protegido, la mayor parte del bosque se encuentra en mal estado. Actualmente no se realizan rehabilitaciones ni reintroducciones de orangutanes, pero se siguen haciendo los feedings, especialmente para los orangutanes semi-salvajes, en los que se les dan plátanos como suplemento alimenticio. El Centro de rehabilitación es ahora la sede de la Orangutan Fundation International (OFI), que se dedica a la investigación y la observación de estos primates.

Para llegar al parque de Tanjung Puting hay que volar desde Yakarta o Semarag hasta el aeropuerto de Pangkalan Bun. Las compañías aéreas que operan este trayecto son Kalstar y Trigana. Ambas acostumbran tener retrasos (dato a tener en cuenta a la hora de organizar el viaje) y ambas abren los vuelos unos tres meses antes de la fecha a elegir, o sea que si queréis volar en agosto, como nosotros, os recomiendo que miréis los vuelos sobre finales de abril, principios de mayo, como muy temprano. También hay que tener en cuenta que no aceptan pago con tarjeta extranjera, por lo que hay que utilizar alguna agencia intermediaria. Nosotros usamos Nusa Trip y no tuvimos problemas. Es importante también comprar el primer vuelo de la mañana y así provechar el primer día visitando algún campamento. Nuestro vuelo tenía que salir a las 9:45 y acabó saliendo a las 12:00, por lo que el primer día no pudimos visitar nada.

El parque se puede visitar de diversas maneras (en lancha en un solo día, durmiendo en uno de los dos hoteles que hay en el parque) pero la más famosa es recorriendo el río Sekonyer, afluente del gran río Kumai, en un klotok.

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El puerto de Kumai a las orillas del río homónimo.

¿Qué es un klotok? Pues, es una embarcación de madera de dos plantas. Generalmente la primera planta (cerrada) está a disposición del capitán del barco, de la cocinera, del ayudante y del guía, mientras la cubierta superior (abierta) es la “habitación” de los turistas. En la parte inferior es donde se encuentra la cocina y el baño, más la estancia de los miembros de la tripulación. La cubierta en cambio, es como un tetris: a veces comedor, a veces sala de estar y a veces dormitorio. Para dormir se colocan unos colchones y una mosquitera y ¡listos! Nuestro klotok disponía de ducha de agua fría también, lo que es todo un lujo.

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La cubierta del klotok.

Para reservar el klotok sí hay que empezar a mirar con tiempo, más si queréis conseguir un buen precio y tener dónde elegir. Los klotoks se pueden reservar a través de alguna empresa o agencia o hablando directamente con los propietarios. También hay la posibilidad de regatear, aunque si vais en agosto son poco dados a bajar mucho el precio debido a la gran demanda. Otra opción para abaratar el precio es compartir el klotok con más personas. Nosotros pedimos precios tanto a propietarios como a empresas y nos quedamos con el que mejor precio nos hacía para un klotok solo para nosotros. Lo más común es hacer el tour de 3D/2N. Nosotros elegimos hacer un tour de 4D/3N ya que teníamos un día más. Ese día lo íbamos a dedicar a Yakarta, pero después de informarnos y ver los pocos atractivos turísticos que ofrece esta ciudad, decidimos pasar un día más con los orangutanes. En el precio están incluidos: los permisos del parque, las entradas a los campamentos, los traslados desde/al aeropuerto, la comida (deliciosa y abundante, por cierto) y las bebidas (agua y algunas latas de refresco), por lo que una vez pagado el tour ya no hay que contar más gastos.

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Klotok en el Parque Nacional de Tanjung Puting.

Dentro del parque hay tres campamentos con plataformas de alimentación de este precioso primate y que se recorren en klotok:

Stage 1. Tanjung Harapan: El primer campamento que nos encontramos al salir del puerto de Kumai. La hora de la alimentación es a las 15:00. El primer día no pudimos verlo por culpa de los retrasos del avión, pero como estuvimos cuatro días en el parque lo visitamos el último día, de camino de vuelta. Aquí tuvimos la suerte de ver seis orangutanes acudir al feeding: dos mamás con las crías y dos adolescentes.

primer stage
Orangután en el feeding del Stage 1.

Stage 2. Pondok Tanggui: Hora de la alimentación: 9:00. Este campamento lo visitamos dos veces. Es el mejor de todos, ya que es donde vimos más orangutanes y lo mejor de todo: acude un macho grande, aunque no es el macho alfa. El macho alfa es un orangután salvaje que nunca se pasa por los feedings y que tuvimos la suerte de verlo pasar por al lado de la orilla del río en su ruta de control del territorio. ¡Fue impresionante!

segundo stage
Orangutanes en el feeding del Stage 2.

Stage 3. Camp Leakey: es el campamento más famoso y más antiguo. Fue fundado por la primatóloga Biruté Galdikas en 1971. Las tres primatólogas, Jane Goodall, Dian Fossey y Biruté Galdikas, también conocidas como los ángeles de Leakey por ser discípulas del arqueólogo, antropólogo y paleoantropólogo británico Louise Leakey (1903-1972), fueron nombradas como las ape ladies o ape women, nombres que vienen dados por su dedicación al estudio de los great apes (homínidos): los chimpancés, los gorilas y los orangutanes. Las tres dedicaron su vida al estudio y a la conservación de los primates en sus hábitats naturales.

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Plataforma de alimentación en el Camp Leakey.

La plataforma actual de alimentación se construyó el año pasado y el feeding es a las 14:00. Aquí no tuvimos la suerte de ver orangutanes en la plataforma, pero sí vimos uno en las copas de los árboles. La cuestión es que sí que habían acudido cuatro orangutanes a las 14:00, pero nosotros llegamos a la plataforma a las 15:00, cuando ya no quedaba ninguno. Este retraso se debió a que un gran klotok se quedó atascado en las plantas que flotan sobre el río y ya no pudimos pasar ninguno de los klotoks que veníamos detrás. Los capitanes de los barcos y los ayudantes se lanzaron al río a cortar las plantas, pero el proceso duró demasiado. Finalmente, saltamos todos de klotok en klotok hasta el barco atascado y, cuando pudo pasar, fuimos todos juntos hasta la plataforma.

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Intentando desatascar el camino al Camp Leakey

Visitar el Parque Nacional de Tanjung Puting en klotok, en nuestra opinión, es la mejor manera de  hacerlo. El barco va recorriendo el río lentamente haciendo parada para visitar las plataformas de alimentación. Tuvimos suerte con nuestra tripulación, ya que cada noche buscaban un sitio apartado para dormir. Agradecimos dormir en medio de la nada, disfrutando de los sonidos de la selva y despertándonos con el canto de los gibones y con las peleas de los monos narigudos.

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Klotoks del Parque Nacional de Tanjung Puting.

También hicimos un tour nocturno acompañados de un ranger. El tour duró una hora y fue divertido, no solo por la cantidad de bichos que nos encontramos: arañas (una de ellas, una tarántula), polillas, hormigas cortadoras de tamaño descomunal, bichos palo… sino también por lo gracioso que era nuestro guía. Aprovechaba cada ocasión para esconderse entre los árboles para darnos sustos.

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Araña de la selva.

La verdad es que toda la tripulación fue magnifica. La cocinera nos preparó siempre unos platos increíbles. Volvimos del viaje un tanto más gordos, pero aún más felices.

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La deliciosa comida que nos servían en el klotok.

Y hasta nos casaron. Sí, sí: nos casaron. No lo hicieron de una forma formal con papeles y todo esto, pero el guía nos hizo unas alianzas con fibra de helecho que son una pasada. Nos dijo que así nuestro amor quedaría sellado para siempre con el testimonio de los orangutanes.  El capitán nos cantó canciones, incluso la canción del Titanic (¡Nooooo, la del Titanic, nooo! Jajajaja). Y la cena fue aún más increíble: paramos cerca de un árbol lleno de luciérnagas, bajo  el cielo estrellado y nos pusieron velas en forma de corazón y todo. ¡Lo mejor!

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Luciendo nuestras nuevas alianzas.

Fue una experiencia extraordinaria, en la que nos relajamos y disfrutamos al máximo del entorno. Además, por fin pudimos ver al orangután de Borneo, que en Malasia no conseguimos ver. Lo único que podemos decir es: ¡Terima Kasih!

Parque Nacional de Gunung Leuser desde Bukit Lawang

El parque nacional de Gunung Leuser, al norte de la isla de Sumatra, alberga 950 mil hectáreas de selva y recibe el nombre del monte Leuser de 3.381m de altitud. Este parque es uno de los pocos que ofrecen la posibilidad de ver orangutanes en libertad. Los orangutanes de este parque pertenecen a la especie Pongo abelii y no tiene subespecies, a diferencia de los orangutanes de Borneo. Además de orangutanes, en el parque viven langures Thomas (endémicos del norte de Sumatra), gibones, macacos, tigres de Sumatra, elefantes, leopardos, gatos jaspeados, cocodrilos, rinocerontes, etc., aunque la posibilidad de verlos es más bien escasa. El acceso al parque se debe hacer siempre en compañía de un guía y las tasas son fijas. Lo más común es visitarlo desde el pequeño pueblo de Bukit Lawang, un pueblo con aire hippie totalmente dedicado al turismo, y donde se puede contratar un tour que puede durar desde un solo día hasta varios días, haciendo noche en la selva.

Bukit Lawang
Bukit Lawang

Para llegar hasta aquí hay que volar hasta el aeropuerto de Kuala Namu, el aeropuerto de la capital de la isla de Sumatra, Medan. Bukit Lawang se encuentra a unos 96 km desde Medan y hay tres opciones para llegar: en un bus que sale de Medan (Kampung Lalang) y tarda unas 4 horas en llegar al destino; cogiendo un taxi (regateando el precio); o bien contratando con el hotel el transporte en coche privado (entre 45-50 euros). Nosotros optamos por compartir un coche por 13 euros. Acabamos en un mismo coche seis personas: tres belgas, un holandés y nosotros dos. Fue toda una aventura. Nosotros sentados en dos asientos en el maletero y las maletas atadas al techo del coche. Las supuestas cuatro horas acabaron siendo seis con parada para comer. El viaje empezó en la caravana y el caos de coches, scooters y gente de Medan y siguió por bosques interminables de palmeras de palma, todo esto aderezado con diversos puntos en los que se obliga a los coches a pagar, sino les tiran piedras; un montón de vacas que se habían hecho con la carretera; y con el chofer vendiéndonos drogas. Según él, en la jungla la policía no entra.

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Tráfico de Medan.

Para visitar la selva, nosotros escogimos el tour de 2 días de treking en busca de los orangutanes con noche en la selva. Antes de empezar nos avisaron que teníamos que llevar con nosotros: sacos de dormir (opcional), ropa de cambio (acabamos muy sucios, ¡os lo aseguro!), bañador (para bañarse en el río), toalla de secado rápido, papel higiénico (en nuestro caso, toallitas húmedas biodegradables), chanclas (o escarpines), chubasquero, crema solar, antimosquitos, cantimplora con unos dos litros de agua por persona (allí nos daban agua del río hervida, con sabor a ahumado y tropezones de madera quemada), y la cámara de fotos.

El trekking empieza por la mañana temprano y dura unas siete horas. Es un trekking muy, pero que muy duro. Para hacer el tour es necesario estar físicamente un poco preparado ya que todo el trayecto tiene un continuo desnivel. A esto hay que sumarle el calor, la humedad y el peso de la mochila con todo lo necesario. ¡No os confiéis! En algunas subidas, acabamos subiendo a cuatro patas, y para algunas bajadas yo opté por tirarme de culo. El hecho que haya llovido el día anterior no ayudó mucho y resbalaba la tierra, las raíces, las piedras… ¡todo! Con tal panorama las caídas fueron frecuentes y al Xavi incluso se le enganchó una sanguijuela. Pero la dureza del trekking se vio recompensada con langures Thomas, macacos de cola de cerdo, macacos de cola larga, siamangs y hasta orangutanes.

Langur de Thomas
Langur de Thomas.

Encontrarte con orangutanes no resulta una tarea fácil. Son arbóreos y huidizos y a esto hay que sumarle también que son animales solitarios. El primer contacto con los orangutanes de Sumatra lo tuvimos al encontrarnos con una mamá semi-salvaje y su cría. La diferencia entre orangutanes salvajes y semi-salvajes, reside en que los segundos tuvieron un contacto con los humanos (normalmente doloroso) y hubo un proceso de rehabilitación y devolución a la naturaleza. Los orangutanes salvajes acostumbran huir del contacto con los humanos y son más difíciles de ver.

Mamá orangután
Mamá orangután.

Al poco rato, otro guía le dio un chivatazo al nuestro de que había un orangután macho y allí que fuimos. En un principio lo vimos en los árboles y su visión asombra: una gran mancha naranja que es esmuñe con tranquilidad a través de las ramas. Pero, cuando paramos para comer (se hacen dos paradas: una para comer algo de fruta y otra para comer nasi goreng), vino a ver si pillaba algo de fruta. En ese momento lo vimos en el suelo, delante nuestro, y la verdad es que impresiona ¡y mucho! ¡Fue lo mejor de todo el trekking!

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Orangután macho.

Ya llevábamos más de cinco horas de trekking y ya habíamos visto los orangutanes y fue un “y ahora, ¿qué?” Pues seguimos las dos horas más y tuvimos la suerte de encontrarnos con una mamá siamang y su cría. Aquí viene la parte negativa del tour por la selva: la mamá también venía a ver si podía pillar algo de comer. Están tan acostumbrados a que los alimenten que la siamang se paseó entre nosotros mirándonos los bolsillos para ver qué encontraba. Y vino un momento aún peor: ver como uno de los guías le echaba el humo de tabaco en la cara mientras ella lo miraba a ver si recibía algo. Me pareció una falta total de respeto hacia la siamang, hacia los animales y la naturaleza. Es verdad que si no vinieran a buscar fruta no veríamos nada, pero se supone que hacemos todo el esfuerzo para ver animales libres en su hábitat. Igual es que yo soy demasiado exigente… no lo sé…

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Mamá siamang

La noche en la selva se hace al lado del río en una zona ya aclimatada. Hay una especie de cobertizo para los turistas y otro para la cocina y donde duermen los guías. Allí nos reunimos todos los que hacíamos los tours.

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Campamento en la selva.

Una vez allí hay la posibilidad de bañarse en el río, un río con un agua bastante fría, en medio de la selva. ¡Una estampa preciosa! Nos volvieron a dar fruta, la cena, desayuno y almuerzo antes de volver al pueblo. Y la verdad que todo estaba muy bueno.

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Plato de fruta en la selva.

También nos llevaron a una pequeña cascada. Para llegar hasta allí hay que cruzar el río y después subir un ratito por la selva.

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Cascada.

Y, finalmente, para volver al pueblo hay la posibilidad de hacerlo caminando o bien haciendo tube rafting: bajar por el río dentro de la cámara de neumático de camión. Los neumáticos van enganchados los unos a los otros, y dentro de cada uno van dos personas sentadas. Hay un guía delante y uno detrás. Inicialmente iba a volver caminando porque, como ya sabréis, no sé nadar y me da miedo el agua, pero el guía me dijo que igualmente tenía que cruzar el río en tres ocasiones para poder llegar y el rafting es solo media hora de trayecto. Así que elegí el tube rafting. Me dieron hasta un chaleco salvavidas jajajaja. En decir verdad no me arrepiento. Sí que hubo algunos rápidos en los que parecía que íbamos a volcar, pero se pasó bastante rápido y fue divertido. ¡Ojo! Cuando os dan el precio del tour ya está incluido el rafting. Si al final no queréis hacerlo, tened en cuenta que os tendrán que devolver algo de dinero, ya que volver a pie es más barato.

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Tube rafting.

Como valoración final, creo que dejarse el alma en las siete horas de trekking vale la pena, más si tenéis la suerte de encontraros con los orangutanes, y, especialmente con el gran macho. No os olvidéis de que la especie de orangután de Sumatra solo se puede encontrar aquí y estos son algo diferentes a los orangutanes de Borneo.

Río Kinabatangan – El Amazonas de Borneo

El río Kinabatangan todavía conserva parte de la selva impenetrable de Borneo, resistiendo al avance de los campos de cultivo de palma que tanto daño provoca a la isla. Este río es considerado el Amazonas de Borneo gracias a su gran biodiversidad y es el lugar en el que se puede observar gran variedad de mamíferos, aves y reptiles, muchos de ellos endémicos de la isla.

Para poder disfrutar de este precioso enclave es necesario contratar alguno de los paquetes de actividades que ofrecen los hoteles. El paquete más común es de 3 días y 2 noches e incluye: el transporte hasta el hotel (incluso te pueden esperar en el aeropuerto de Sandakan), la comida durante toda la estancia y tours en barca por el río para observar la fauna. El precio varía en función del hotel (el grado de comodidad que se desea), de las noches que se queden y de las actividades que se deseen incluir. Hay que tener en cuenta que en algunos hoteles el pago del paquete escogido se debe hacer en el momento de la reserva. En mi caso elegí un pack que me pudiera ofrecer la posibilidad de visitar el centro de reforestación (tree planting activity) que me hacía mucha ilusión y que luego me dejó un poco fría.

casa pueblo abai
Casa en el pueblo de Abai.

El proyecto intenta reforestar zonas que ahora son pantanosas debido a la tala de los árboles y así ampliar la franja verde de las orillas del río. La actividad recibe apoyo de WWF y el proyecto se llama “Kinabatangan – Corridor of Life”. Hasta aquí todo bien, y estas son las razones por las que en verdad quise participar en este tipo de actividad. Ahora bien, llegamos al pueblo, nos dieron los arbolillos a plantar y nos llevaron a una franja estrecha del bosque (se notaba que más allá no había ya bosque) y nos encontramos los agujeros ya hechos (supuestamente para no tener que cansarnos demasiado). Nos dieron unos trozos de chapa de lata con un número, que es el que sería el número identificativo de nuestro árbol (se supone que luego por internet puedes hacer seguimiento). Lo gracioso vino cuando preguntamos por qué hay tantos árboles juntos en una zona tan estrecha. Y la respuesta fue que esto es para los turistas, que en realidad la zona a reforestar está detrás nuestro pero que no los plantamos allí porque hay pantano, acabaríamos sucios y llenos de sanguijuelas, así que se supone que luego, si sobreviven nuestros árboles (avisando que se los comen los monos, los pisan los elefantes, etc.), el guarda los trasplanta en la zona que toca. Y esto es todo… Pones tu árbol en el agujero hecho, le pones un poco de tierra encima, le pones un poco de agua, le enganchas la chapa y te haces tu foto… No digo que la actividad no sea beneficiosa y no quiero dudar de que en verdad cumplan con su cometido, pero no elegí esta actividad para que sea una simple turistada en la que te haces la foto con el árbol y te vas a casa pensando que has hecho el bien en el mundo… En fin… Dejaré a vuestra elección decidir si de verdad os apetece colaborar o no.

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Las chapas identificadoras de nuestros árboles.

A la vuelta de la actividad podíamos elegir si queríamos comer en el pueblo o en el hotel. Nosotros elegimos comer en el pueblo y no nos arrepentimos porque la comida estaba buenísima. Durante la comida aprovecharon para preguntar si queríamos un certificado por haber platado un árbol que vale 20 RM. Este dinero se supone que acaba en manos de las familias que trabajan en el proyecto, como ayuda.

comida
Comida en el pueblo: arroz, berenjena asada, guiso de calabaza, guiso de pollo, guiso de ternera y unos bastoncitos como de hojaldre. La salsa sambal iba a parte.

También hicimos un tour nocturno aquí (igual que en Gunung Mulu) que nos entraba ya en nuestro paquete. La verdad es que fue la vez que menos bichos vimos… Será que hemos tenido mala suerte… Aunque todo sea dicho, tampoco hemos tenido suerte con el tiempo y se pasó lloviendo todos los días. Por esta razón tampoco pudimos ver a los elefantes que se acercan al gran río solamente en momentos en los que no encuentran agua suficiente dentro del bosque. Aun así, una pareja de españoles que nos encontramos habían visto elefantes un día antes de que nosotros llegáramos… Todo es cuestión de suerte…

bicho
Entrañable bichico nocturno.

Y, por supuesto, hicimos los paseos en barca por el río Kinabatangan, que es el principal atractivo. Normalmente se hace un tour por la mañana y otro al atardecer, que son los momentos en los que más fauna se puede ver.

río
El gran río Kinabatangan.

Durante estos paseos tuvimos la suerte de ver monos narigudos, que se agrupan en los árboles de al lado del río para dormir; langures plateados; una víbora verde (que también vimos en Bako); cocodrilos jóvenes; cálaos (hornbill); macacos de cola de cerdo y macacos de cola larga… Pero tampoco tuvimos la suerte de ver orangutanes…

cálao
Cálao o hornbill.

Como anécdota, os contaré lo que nos pasó un atardecer, en el último paseo en barca del día. En medio del Kinabatangan, y es que el Kinabatangan es muuuuchooo río, va el guía y dice “anda, nos hemos quedado sin gasolina”, todo esto al mismo tiempo que intentaba encender el motor. Yo ya al borde de un ataque de ansiedad. Imaginaros: yo que no sé nadar, que me da miedo el agua, dentro de una barca enana, en medio del gran río… (si cogéis la misma barca que yo, lo notaréis enseguida: mis uñas quedaron clavadas en el borde…). Y nos va el tío y dice “bueno, ya que estamos, ¿quién quiere una taza de té o café?” Lo fulminé con la mirada. ¿Cómo se le ocurre pensar en té o café en un momento como éste? El guía empezó a reírse y confesó que era mentira y que lo había hecho para que pudiéramos disfrutar de la puesta del sol mientras nos tomamos una taza de té disfrutando de la tranquilidad de la naturaleza. Ya me relajé un poco (¡solo un poquito!), lo suficiente como para soltar la barca y tomarme el té. Estuvimos allí a la deriva hasta que se hizo de noche y entonces pudimos disfrutar de las luciérnagas que con su luz hacen que los árboles parezcan árboles de navidad. También tuvimos la suerte de ver una gran luna llena. ¡Impresionante! Os pongo una foto, pero no le hace justicia en absoluto. ¡Nunca había visto una luna llena tan grande y tan preciosa!

luna llena
Preciosa luna llena.

La última noche nos dejaron en la habitación unos batik, en realidad unos trozos de tela cilíndricos, con flores para las mujeres y a cuadros para los hombres, y nos hicieron un tutorial de cómo ponérnoslos para la última cena en el Kinabatangan. He de decir que yo tuve que luchar a muerte con mi batik, ya que era talla XS y yo soy más bien tirando a L… Se supone que se tiene que atar por encima del pecho. No hubo manera… Lo intenté atar alrededor del cuello. Casi me ahogo… Al final conseguí atarlo alrededor de un brazo y me puse un cinturón. No es la manera tradicional, pero hice lo que pude… Al final la fiesta tampoco fue nada del otro mundo. Cenamos y nos pusieron dos documentales: uno sobre los monos narigudos y el otro sobre los orangutanes. Solo os diré que los documentales eran de 1998…

macaco de cola de cerdo
Macaco de cola de cerdo.

Como valoración final, en cuanto a fauna se refiere, el río Kinabatangan me defraudó un poco. Venía pensando que era el mejor lugar para ver animales e, incluso, tenía la idea (preconcebida) de que sería fácil ver orangutanes libres, elefantes, tarseros, etc. Y no vi nada de eso. Lo que vimos, ya lo habíamos visto en Bako. Esto no es para nada una crítica. Fue simplemente un problema mío, que venía con una idea errónea. Ver animales siempre es difícil, y más ahora que estamos disminuyendo su hábitat… Pero hacer una visita, al final, yo creo que vale la pena. La naturaleza es increíble, el río impresiona. Y, todo sea dicho, ¿quién dice que no tendréis más suerte que nosotros y os lleváis una grata sorpresa?

Parque Nacional de Doñana

Llevábamos mucho tiempo diciendo que nos gustaría visitar el parque de Doñana. Y, aunque para visitar Sevilla (nuestra ciudad base en este viaje) el mes de octubre es un mes propicio, no lo es tanto para visitar el Parque de Doñana. O al menos es lo que nos pareció a nosotros.

El parque se puede visitar desde Cádiz (Sanlúcar de Barrameda) y desde Huelva (el Rocío). Envían la información por correo electrónico, pero las reservas se hacen por teléfono. Ambos sitios ofrecen un tour combinando los diferentes ecosistemas de Doñana.

Nosotros nos decidimos finalmente por el tour que sale desde Cádiz ya que, además del trayecto en coche por la playa, las dunas, el coto, la vera y la marisma, también incluye un paseo en barco por el río Guadalquivir.

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El barco

El barco ofrece bonitas vistas de las dos orillas del Guadalquivir: por un lado la ciudad y por el otro el parque. Durante el trayecto hay la posibilidad de ver algunos pájaros y animales. Nosotros entre otros, vimos dos jabalíes.

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El barco nos deja en el antiguo poblado de chozas de la Plancha. Aquí la guía nos explica la historia del parque y tenemos unos minutos para hacer fotos hasta que llega el coche que nos recoge para el tour por el parque. Si bien hemos visto gamos, ciervos y algunas vacas marismeñas, debido a que no había llovido todavía, la marisma estaba seca… sin agua, sin pájaros, sin flamencos… Todo y así el color rojo en contraste con el cielo ofrecía una bonita vista.

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Las marismas

La playa es preciosa y en las dunas, además de los divertidos botes que el coche da al subir y bajarlas, hay una pausa de unos minutos para aprovechar y hacerse fotos.

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Las dunas

El parque de Doñana pensamos que es una visita recomendable porque puedes ver diferentes ecosistemas en un solo parque y la visita puede resultar hasta divertida. En cuanto a la temporada, a pesar del encanto que pueda tener en octubre, pensamos que es mejor visitarlo cuando la marisma esté inundada.