Resulta muy difícil hacer una lista de los que más nos gustó y lo que menos en un viaje tan variado como el nuestro, en el que hemos pasado de ciudades a parques nacionales, donde hemos hecho trekking por la selva, hemos entrado en las entrañas de la tierra y hemos recorrido ríos y mares. Aun así, os dejaremos una pequeña lista con lo que verdaderamente nos enamoró y lo que no nos acabó de gustar.
Lo mejor:
+ el hecho de poder ver a los orangutanes. Veníamos con la idea de que sería fácil verlos, y al final resultó ser toda una odisea. El hecho que hayamos podido ver finalmente dos especies, en Sumatra y en Borneo, es todo un privilegio.
+ ver todo el ciclo de las tortugas en la isla Selingan: el desove y la liberación de las pequeñas tortugas. Ya habíamos presenciado el desove de la tortuga verde en Costa Rica, pero fue en este parque donde verdaderamente fuimos conscientes del gran tamaño de estas tortugas. Había luna llena y la visibilidad no podía ser mejor. Además poder ver las pequeñas tortugas emprender su camino hacia el mar no tiene precio.
+ ver que aún hay esperanza para la naturaleza, aunque el futuro no se avecina muy bueno…
+ disfrutar de la selva al amanecer. Me tiene enamorada. Ver cómo la selva se va despertando con los primeros rayos de sol al sonido de la naturaleza y cómo una fina niebla se va levantando, dándole un aire de lo más misterioso.
+ la gente. Muy amable y sonriente.
+ la comida en general, resultado de la gran mezcla cultural. Una combinación perfecta.
+ la experiencia del klotok, disfrutando al máximo de la naturaleza. Un viaje ameno y relajado, casi de lujo.
Lo peor:
– la deforestación. Ver desde el avión como desaparece el bosque no fue la estampa que esperábamos. En un viaje en el que buscas la selva y sus animales, observar que la mayor parte de la isla de Borneo son plantaciones de palma, la verdad es que duele…
– la necesidad de centros de rehabilitación. Aunque hacen una gran labor rescatando y rehabilitando los orangutanes, es triste saber que estos centros y parques son los únicos lugares donde el entrañable primate naranja puede refugiarse…
– el hecho que los guías alimenten a los animales en Bukit Lawang. Soy consciente que si no fuera por la posibilidad de pillar algo de fruta estos animales no se acercarían nunca y seguramente no veríamos nada durante el trekking, pero no creo que sea una práctica positiva.
– la cantidad de klotoks en el río contaminándolo con los motores y con las descargas de los inodoros y de los desechos en el río. También nos dijeron que apenas hay cocodrilos ya en los ríos principales porque no soportan el ruido de los barcos…
Nuestra aventura en búsqueda de primates comenzó hace más de dos años, en un viaje en el que tuvimos la suerte de ver los chimpancés en el bosque de Budongo en Uganda y de poder admirar a los gorilas de montaña en el parque de los Volcanes en Ruanda y no nos pudimos resistir a visitar también las islas de Borneo y Sumatra para conocer al precioso orangután. Así, con este viaje acabamos de conocer a los great apes que pertenecen a la misma familia que nosotros (Hominidae): los chimpancés (aún nos faltan los bonobos, pero nos damos por satisfechos (¡por ahora!)), los gorilas y los orangutanes.
Gorila de montaña, chimpancé y orangután.
Los orangutanes son unos de los primates más grandes del mundo, después del gorila, arbóreos (viven siempre en los árboles) y frugívoros (se alimentan principalmente de fruta) y su nombre proviene de las palabras malayas ‘orang’, que significa persona, y ‘utan’ (derivado de ‘hutan’) que significa bosque, por lo que los orangutanes son hombres (o personas) del bosque. Como ya sabréis, los orangutanes se encuentran en la isla de Sumatra y en la isla de Borneo. Hasta ahora se consideraba que había solamente dos especies de orangután (Pongo abelii en Sumatra y Pongo pygmaeus en Borneo), pero hace no mucho se ha descubierto una nueva especie, Pongo tapanuliensis, aunque aún no reconocida por la comunidad científica. De esta nueva especie se conocen 800 individuos y se encuentran en grave peligro de extinción, entre otras a causa de la construcción de una presa en la región de Tapanuli (Sumatra), hogar de estos primates.
Machos de las dos especies de orangutanes que hemos tenido el placer de conocer: Pongo abelii (Sumatra) y Pongo pygmaeus (Borneo).
Antes de comenzar con esta aventura no nos hubiésemos imaginado que sería tan difícil poder ver a los primates más parecidos a nosotros y con los que compartimos gran parte de nuestro ADN. Todos los homínidos, tanto los orangutanes, como los gorilas y los chimpancés, están en grave peligro de extinción, principalmente por culpa de los humanos…
Esto da lugar a una reflexión: cada vez es más difícil ver orangutanes en la naturaleza, en la selva, en su hábitat natural… Son confinados a parques, algunos más grandes que otros, parques amenazados por las talas y el fuego y todo esto debido a las plantaciones de palma y a su uso en todo tipo de productos, hecho que da grandes beneficios económicos, beneficios que los seres humanos consideramos más importantes que la vida salvaje, que la naturaleza y que los otros seres vivos con los que compartimos territorio…
En decir verdad, mi parque preferido fue Gunung Leuser, en Bukit Lawang, ya que aún da pie a imaginarte que es posible ver a estos primates libres. El hecho de rastrearlos por la selva, de pensar si los vas a encontrar o no… aunque esta selva está igual o más condenada que los otros sitios. Cada año se provocan incendios para conquistar territorio y plantar las dichosas palmeras, y por tanto cada año el territorio natural se reduce y muchos animales pierden su vida.
Vista aérea de Borneo malayo (izquierda) y Kalimantan (derecha).
En Malasia, hablando con la gente, nos decían que son conscientes del peligro que supone la palma y la destrucción de los bosques primarios, pero también nos insistían que su cultivo da puestos de trabajo, puestos necesarios para poder sobrevivir. Y es que la economía de este país se basa principalmente en el cultivo de la palma, en la industria pesquera y, solamente en tercer lugar, en el turismo. La misma respuesta obtuvimos también en el Kalimantan, donde la mitad del pueblo Sekonyer trabaja en el parque y la otra mitad en las plantaciones de palma que se encuentran a tan solo unos quilómetros del pueblo. En Sumatra nos dijeron que ellos prefieren el cultivo del árbol de látex porque no desgasta el suelo y además oxigena el aire, a diferencia de la palma que está acabando con los recursos hídricos de la isla. Pero el problema reside en el hecho que el precio del látex es variable (depende de la demanda) y además es muy barato, ya que compite con el látex sintético, a diferencia del aceite de palma que se utiliza en cantidad de productos diferentes (desde productos alimenticios, hasta productos cosméticos y otros) y que generan grandes ingresos.
Árbol de caucho en Bukit Lawang.
Este problema es un arma de doble filo: la gente necesita trabajo y recursos para sobrevivir y los animales necesitan la selva, y por ahora parece que la solución no es fácil. Lo que está claro que es el aceite de palma y su cultivo no resulta ser beneficioso para nadie, a pesar de dar mucho dinero. ¿Cuál será el futuro de estas islas? ¿Sobrevivirán los bosques primarios? Y, ¿qué será del bello orangután y de la otra fauna que comparte espacio con él?
El parque nacional de Gunung Leuser, al norte de la isla de Sumatra, alberga 950 mil hectáreas de selva y recibe el nombre del monte Leuser de 3.381m de altitud. Este parque es uno de los pocos que ofrecen la posibilidad de ver orangutanes en libertad. Los orangutanes de este parque pertenecen a la especie Pongo abelii y no tiene subespecies, a diferencia de los orangutanes de Borneo. Además de orangutanes, en el parque viven langures Thomas (endémicos del norte de Sumatra), gibones, macacos, tigres de Sumatra, elefantes, leopardos, gatos jaspeados, cocodrilos, rinocerontes, etc., aunque la posibilidad de verlos es más bien escasa. El acceso al parque se debe hacer siempre en compañía de un guía y las tasas son fijas. Lo más común es visitarlo desde el pequeño pueblo de Bukit Lawang, un pueblo con aire hippie totalmente dedicado al turismo, y donde se puede contratar un tour que puede durar desde un solo día hasta varios días, haciendo noche en la selva.
Bukit Lawang
Para llegar hasta aquí hay que volar hasta el aeropuerto de Kuala Namu, el aeropuerto de la capital de la isla de Sumatra, Medan. Bukit Lawang se encuentra a unos 96 km desde Medan y hay tres opciones para llegar: en un bus que sale de Medan (Kampung Lalang) y tarda unas 4 horas en llegar al destino; cogiendo un taxi (regateando el precio); o bien contratando con el hotel el transporte en coche privado (entre 45-50 euros). Nosotros optamos por compartir un coche por 13 euros. Acabamos en un mismo coche seis personas: tres belgas, un holandés y nosotros dos. Fue toda una aventura. Nosotros sentados en dos asientos en el maletero y las maletas atadas al techo del coche. Las supuestas cuatro horas acabaron siendo seis con parada para comer. El viaje empezó en la caravana y el caos de coches, scooters y gente de Medan y siguió por bosques interminables de palmeras de palma, todo esto aderezado con diversos puntos en los que se obliga a los coches a pagar, sino les tiran piedras; un montón de vacas que se habían hecho con la carretera; y con el chofer vendiéndonos drogas. Según él, en la jungla la policía no entra.
Tráfico de Medan.
Para visitar la selva, nosotros escogimos el tour de 2 días de treking en busca de los orangutanes con noche en la selva. Antes de empezar nos avisaron que teníamos que llevar con nosotros: sacos de dormir (opcional), ropa de cambio (acabamos muy sucios, ¡os lo aseguro!), bañador (para bañarse en el río), toalla de secado rápido, papel higiénico (en nuestro caso, toallitas húmedas biodegradables), chanclas (o escarpines), chubasquero, crema solar, antimosquitos, cantimplora con unos dos litros de agua por persona (allí nos daban agua del río hervida, con sabor a ahumado y tropezones de madera quemada), y la cámara de fotos.
El trekking empieza por la mañana temprano y dura unas siete horas. Es un trekking muy, pero que muy duro. Para hacer el tour es necesario estar físicamente un poco preparado ya que todo el trayecto tiene un continuo desnivel. A esto hay que sumarle el calor, la humedad y el peso de la mochila con todo lo necesario. ¡No os confiéis! En algunas subidas, acabamos subiendo a cuatro patas, y para algunas bajadas yo opté por tirarme de culo. El hecho que haya llovido el día anterior no ayudó mucho y resbalaba la tierra, las raíces, las piedras… ¡todo! Con tal panorama las caídas fueron frecuentes y al Xavi incluso se le enganchó una sanguijuela. Pero la dureza del trekking se vio recompensada con langures Thomas, macacos de cola de cerdo, macacos de cola larga, siamangs y hasta orangutanes.
Langur de Thomas.
Encontrarte con orangutanes no resulta una tarea fácil. Son arbóreos y huidizos y a esto hay que sumarle también que son animales solitarios. El primer contacto con los orangutanes de Sumatra lo tuvimos al encontrarnos con una mamá semi-salvaje y su cría. La diferencia entre orangutanes salvajes y semi-salvajes, reside en que los segundos tuvieron un contacto con los humanos (normalmente doloroso) y hubo un proceso de rehabilitación y devolución a la naturaleza. Los orangutanes salvajes acostumbran huir del contacto con los humanos y son más difíciles de ver.
Mamá orangután.
Al poco rato, otro guía le dio un chivatazo al nuestro de que había un orangután macho y allí que fuimos. En un principio lo vimos en los árboles y su visión asombra: una gran mancha naranja que es esmuñe con tranquilidad a través de las ramas. Pero, cuando paramos para comer (se hacen dos paradas: una para comer algo de fruta y otra para comer nasi goreng), vino a ver si pillaba algo de fruta. En ese momento lo vimos en el suelo, delante nuestro, y la verdad es que impresiona ¡y mucho! ¡Fue lo mejor de todo el trekking!
Orangután macho.
Ya llevábamos más de cinco horas de trekking y ya habíamos visto los orangutanes y fue un “y ahora, ¿qué?” Pues seguimos las dos horas más y tuvimos la suerte de encontrarnos con una mamá siamang y su cría. Aquí viene la parte negativa del tour por la selva: la mamá también venía a ver si podía pillar algo de comer. Están tan acostumbrados a que los alimenten que la siamang se paseó entre nosotros mirándonos los bolsillos para ver qué encontraba. Y vino un momento aún peor: ver como uno de los guías le echaba el humo de tabaco en la cara mientras ella lo miraba a ver si recibía algo. Me pareció una falta total de respeto hacia la siamang, hacia los animales y la naturaleza. Es verdad que si no vinieran a buscar fruta no veríamos nada, pero se supone que hacemos todo el esfuerzo para ver animales libres en su hábitat. Igual es que yo soy demasiado exigente… no lo sé…
Mamá siamang
La noche en la selva se hace al lado del río en una zona ya aclimatada. Hay una especie de cobertizo para los turistas y otro para la cocina y donde duermen los guías. Allí nos reunimos todos los que hacíamos los tours.
Campamento en la selva.
Una vez allí hay la posibilidad de bañarse en el río, un río con un agua bastante fría, en medio de la selva. ¡Una estampa preciosa! Nos volvieron a dar fruta, la cena, desayuno y almuerzo antes de volver al pueblo. Y la verdad que todo estaba muy bueno.
Plato de fruta en la selva.
También nos llevaron a una pequeña cascada. Para llegar hasta allí hay que cruzar el río y después subir un ratito por la selva.
Cascada.
Y, finalmente, para volver al pueblo hay la posibilidad de hacerlo caminando o bien haciendo tube rafting: bajar por el río dentro de la cámara de neumático de camión. Los neumáticos van enganchados los unos a los otros, y dentro de cada uno van dos personas sentadas. Hay un guía delante y uno detrás. Inicialmente iba a volver caminando porque, como ya sabréis, no sé nadar y me da miedo el agua, pero el guía me dijo que igualmente tenía que cruzar el río en tres ocasiones para poder llegar y el rafting es solo media hora de trayecto. Así que elegí el tube rafting. Me dieron hasta un chaleco salvavidas jajajaja. En decir verdad no me arrepiento. Sí que hubo algunos rápidos en los que parecía que íbamos a volcar, pero se pasó bastante rápido y fue divertido. ¡Ojo! Cuando os dan el precio del tour ya está incluido el rafting. Si al final no queréis hacerlo, tened en cuenta que os tendrán que devolver algo de dinero, ya que volver a pie es más barato.
Tube rafting.
Como valoración final, creo que dejarse el alma en las siete horas de trekking vale la pena, más si tenéis la suerte de encontraros con los orangutanes, y, especialmente con el gran macho. No os olvidéis de que la especie de orangután de Sumatra solo se puede encontrar aquí y estos son algo diferentes a los orangutanes de Borneo.
La isla de Borneo es la tercera isla más grande, después de Groenlandia y Nueva Guinea (considerando Australia un continente) y se divide políticamente en 3 países: Brunei, Malasia e Indonesia. La parte indonesia es la mayor y recibe el nombre de Kalimantan, mientras que el lado malayo se divide en dos provincias: Sarawak y Sabah. Sumatra, por otro lado, es la sexta isla más grande del mundo y la mayor de Indonesia.
Recomendaciones de viaje Borneo (Malasia)
Visado gratuito para los españoles para una estancia inferior a los 90 días. El único requisito imprescindible es que el pasaporte tenga una validez mínima de 6 meses. El visado, si se entra por Kuala Lumpur, solo sirve para West Malaysia y Sabah. Al entrar en Sarawak os podrán un nuevo sello y os volverán a tomar las huellas. Si voláis de Mulu (Sarawak) a Kota Kinabalu (Sabah), como hicimos nosotros, tened en cuenta que el vuelo parará en Miri para salir, sellar la salida de la provincia de Sarawak (se sella el billete de avión) y volver al avión para volar a la provincia de Sabah. Sin este sello no os dejarán entrar en Sabah, donde os pondrán un nuevo sello en el pasaporte con la fecha de entrada.
Moneda: el ringgit (MYR). Un euro equivale a 5,07 ringgit (cambio agosto 2017).
Tiempo: Época de monzones de noviembre a enero, aun así hay lluvias durante todo el año. En la época seca (entre junio y septiembre) se pueden producir episodios de contaminación atmosférica debido a los incendios periódicos que tienen lugar en Sumatra. Los vientos arrastran el humo y las cenizas hasta la península malasia, llegando en ocasiones hasta la isla de Borneo. Este fenómeno recibe el nombre de HAZE y es especialmente perjudicial para grupos de riesgo: asmáticos, personas con cardiopatías…
Enchufe de tres clavijas, tipo inglés, por lo tanto hace falta un adaptador.
Lavanderías: resulta muy fácil encontrar lavanderías 24h especialmente en las ciudades. Pagas el lavado, el secado y el detergente y en unas horas tienes la ropa limpia. La mejor opción para no ir cargando mucha ropa.
Gente: todo el mundo es muy amable y siempre sonríen, además les gusta hablar con los extranjeros, dándote la bienvenida y preguntando de dónde eres y qué vas a visitar. Les gustan las fotos con los turistas y os encontraréis a más de uno haciéndoos fotos disimuladamente. Lo más común es que simulen que se hacen selfies, pero en realidad busca tomaros una foto robada.
Rafflesia: florece de forma inesperada y por tiempo limitado durante todo el año y si queréis verlas en el parque de Gunung Gading os recomendamos que antes preguntéis si hay alguna en flor. La oficina de atención al turista de Kuching está en el mismo edificio que el Top Spot, a primera planta. Allí os información si las hay y cómo llegar hasta allí. Nosotros preguntamos, pero no tuvimos suerte…
Recomendaciones de viaje Sumatra y Kalimantan (Indonesia)
Visado: gratuito para los españoles para una estancia inferior a los 30 días. El único requisito imprescindible es que el pasaporte tenga una validez mínima de 6 meses. A nosotros nos pidieron el billete de avión de vuelta.
Moneda: la rupia indonesia (IDR). Un euro equivale a 15.777 rupias indonesias (cambio agosto 2017).
Tiempo: La estación seca va de febrero a agosto, mientras que la estación lluviosa septiembre a enero, aunque puede llegar a llover durante todo el año, sobre todo por la tarde.
Taxi Yakarta: en nuestro paso de Sumatra a Kalimantan, pasamos una noche en Yakarta. Para la ida, cogimos un taxi desde el aeropuerto que nos asignaban y ponían el precio (supuestamente fijo) unas chicas de peto rojo. Nada recomendable. Es más, es mejor que los evitéis. Nada más salir del aeropuerto el taxista nos preguntó si teníamos GPS (¡ya empezamos mal!) y le decimos que no porque no teníamos internet en el teléfono. Nos pide otra vez la dirección y dice “ok, ok”. Total que para llegar al hotel que estaba a media hora del aeropuerto, el taxista se perdió y tuvo que parar cuatro veces para preguntar por la dirección. Después de hora y media por fin llegamos y el tío con todo el morro nos dice que aún le tenemos que pagar las tasas (¡supuestamente era precio fijo!). En cambio a la vuelta cogimos un taxi azul, My Blue Bird, y súper bien. Nos llevó enseguida al aeropuerto y además nos valió menos de la mitad de los que le habíamos pagado al anterior. Recordad también que en el precio se incluyen los peajes y el aparcamiento.
Dinero: según nuestra experiencia, es más factible sacar dinero que cambiarlo. Nos ha resultado más fácil encontrar una máquina ATM que una casa de cambio, así que mejor llevar una tarjeta que dinero en líquido.
Precios: en algunos sitios (restaurantes o tiendas) el precio escrito no incluye las tasas (10% del valor).
Recomendaciones válidas para ambos países
Vacunas: no hay ninguna vacuna obligatoria, sin embargo se recomienda tener las vacunas de: fiebre tifoidea, hepatitis A y B, tetanus-difteria, rabia… Se recomienda su vacunación con un mínimo de 4-6 semanas antes de viajar. La vacuna de la fiebre amarilla solamente se exige si se viene de alguna zona afectada.
Malaria: tanto a Sumatra como a Borneo se recomienda la profilaxis contra la malaria. Recomendamos acudir al Centro de Enfermedades Tropicales de vuestra ciudad para más información.
Propinas: no es una práctica generalizada.
Llevar antimosquitos y protección solar.
Beber siempre agua embotellada.
Dormir siempre con mosquitera.
Agosto NO es el mejor mes para ver orangutanes. Es el final de la temporada de fruta (especialmente del durian) y los orangutanes prefieren elegir entre los 91 tipos de fruta disponibles en vez de acudir a los centros de alimentación a comer los mismos plátanos de siempre. Aun así, con suerte, se puede ver alguno.
Maletas: Algunas compañías aéreas, en trayectos internos, no permiten más de 15 kg de peso de equipaje facturado. Es bueno saberlo con antelación y preparar la maleta teniendo en cuenta este detalle.
¿Qué llevar?
Os vamos a dejar una lista con las cosas que nosotros consideramos que son necesarias:
Antimosquitos y protector solar.
Botas y sandalias de trekking. Si hacéis tours por la selva o nocturnos, unos buenos calcetines puestos por encima del pantalón os salvaran la vida. Yo lo aprendí por las malas en Costa Rica cuando me subieron hormigas rojas por las piernas, ¡¡por debajo de los pantalones!!
Chanclas y bañador. Toalla de secado rápido.
Linternas frontales y de mano (especialmente para los tours nocturnos o tours en cuevas).
Chubasquero y sombrero. Gafas de sol.
Ropa cómoda también de secado rápido.
Saco de dormir para 25 grados. Nosotros lo usamos especialmente en Bukit Lawang donde hicimos noche en la selva.
(opcional): escarpines. Nosotros los usamos bastante ya que sujeta mejor el pie que las chanclas. Tuvimos que correr detrás de un bus, hacer trekking hasta una cascada… Vamos que nos resultaron muy útiles, pero esto va a gustos.
Botiquín: tiritas, betadine en crema, antidiarreico, antinflamatorio, antiestamínico, biodramina, sobres de suero (opcional. Recomendables después de trekkings), ibuprofeno, almax…
Una blusa fina y unos calcetines en la maleta de mano, ya que en los aviones hace un frío polar.
Y, sobre todo: ¡¡la cámara de fotos!! Con el mejor zoom posible ya que los animales no siempre estarán a nuestra vera.
El año pasado teníamos previsto pasar 15 días recorriendo el Borneo malayo. El principal objetivo era ver al orangután en los dos centros que hay: el de Sepilok y el de Semenggoh. También entraba entre nuestros planes ir a la Turtle Island, ya que, aunque ya hemos presenciado el desove de la tortuga verde en Costa Rica, queríamos ver también las pequeñas tortuguitas abriéndose paso entre la arena para emprender su gran aventura en el mar, y esta isla se presenta como la mejor opción debido al desove continuo de las tortugas, no habiendo una temporada bien definida. También habíamos contemplado visitar el río Kinabatangan, que es considerado el Amazonas de Borneo; las cuevas de Mulu para ver el éxodo de murciélagos que salen al anochecer; y finalmente el Parque Nacional de Bako. Peeeeero…, debido a cosas de la vida no pudimos llevar a cabo este viaje y tuvimos que elegir, tres semanas antes de las vacaciones, un destino alternativo, Groenlandia.
Así que este año, después de mucho mirar, pensar y debatir, hemos decidido retomar este viaje y, como tenemos más días disponibles, lo hemos ampliado y mejorado (¡si cabe!). Visitaremos especialmente Borneo Malayo (que es el viaje original), pero también el Parque Nacional de Tanjung Puting en el Borneo Indonesio y el parque de Gunung Leuser de Sumatra (Indonesia). La idea de añadir estos dos nuevos destinos nació con el documental Misión Crítica: El orangután al límite, después del cual nos pusimos a investigar sobre los orangutanes en Indonesia. Total, que descubrimos mil crónicas de viajeros que disfrutaron de estos primates a bordo de un klotok (barco típico) en el parque de Tanjung Puting y decidimos que teníamos que incluirlo también. Pero después descubrimos que se puede hacer noche en la selva tras hacer un trekking rastreando orangutanes desde Bukit Lawang y definitivamente ¡¡también lo teníamos que hacer!!
Y así es como quedó perfilado nuestro viaje de 22 días por estas maravillosas islas:
La logística del viaje se basa en vuelos internos. Podríamos decir que es “el viaje de los vuelos”, pero hemos optado por esta opción porque los vuelos internos son asequibles y es la opción más rápida y cómoda para desplazarse de un lugar a otro. Los vuelos internos no son caros y, según nuestra experiencia, lo mejor es comprarlos directamente en la página de la aerolínea (en el caso de Malasia). Los vuelos más caros han sido los vuelos de ida de BCN a Kuala Lumpur y la vuelta de Yakarta a BCN, que, para nuestra desgracia, nos han encarecido el viaje algo más de lo que teníamos previsto. También es importante saber que los vuelos con compañías indonesias no se pueden comprar directamente sino que hay que utilizar una cuenta intermediaria para poder realizar el pago, ya que no aceptan tarjetas extranjeras. En este caso, los hemos comprado a través de Nusa trip.
A la hora de montar el itinerario hay que tener en cuenta también que los vuelos pueden tener retrasos, por lo que es mejor calcular un día entero para el vuelo y así asegurarse de que no se pierde la siguiente conexión.
Hoteles
Tanto en Malasia como en Indonesia, la oferta hotelera es muy amplia, siendo la opción más barata pasar la noche en habitación compartida y subiendo según las exigencias y los imprescindibles de los que cada uno quiera disponer. Nosotros iremos combinando habitaciones compartidas con algún que otro capricho. Los alojamientos más caros de nuestro viaje serán en el parque de Tanjung Puting, en la zona del Kinabatangan y en la Turtle Island, por las características propias de estos lugares. Para visitar el Parque de Tanjung Puting solamente es posible a bordo de un klotok (embarcación tradicional), por lo que el precio, aunque se puede llegar a regatear algo, es el que ponen los dueños de estas embarcaciones. En cuanto al río Kinabatangan, el acceso a los hoteles y a la zona se realiza en barco, siendo muy difícil visitarlo por libre, por lo que los mismos hoteles ofrecen paquetes de varios días (según el tiempo que se quiera dedicar a la zona) con actividades y comidas incluidas.
En todo caso, os dejaré más detalles sobre las especificidades de cada lugar en los posts. ¡No os los perdáis!