Playas de Madagascar – Morondava, Belo sur Mer e Ifaty

La isla de Madagascar es archiconocida por su fauna y flora endémicas y espectaculares, pero sobre todo por los lémures, que no se pueden ver en ningún otro lugar, los camaleones y los baobabs. Sin embargo, sus playas también son un gran atractivo, en especial las del norte de la isla. Nosotros no somos grandes aficionados al mar y a la playa y normalmente no son un punto imprescindible en nuestros itinerarios, pero esta vez, por cuestiones de logística (hacer el tour circular), pasamos unos cuantos días conociendo la costa oeste bañada por las cálidas aguas del canal de Mozambique. Nuestra aventura empezó en Morondava, pasando por Belo sur Mer e Ifaty, y acabó en Toliara. Y cuando digo “nuestra aventura” no es en sentido retórico sino que es la pura realidad: fue una verdadera aventura.

foto final

El trayecto hasta Morondava fue bastante tranquilo, por carreteras en bastante buen estado. Todo trascurrió sin más hasta que a nuestro coche se le quemó el motor por no tener agua para enfriarlo. Y allí que nos quedamos en medio de la nada esperando ver si poniéndole agua fría se arreglaría. Cabe decir que nuestro viaje fue en la época seca y en el sur de Madagascar hace un sol de justicia. A esto se le suma la deforestación, habiendo solamente algún árbol de Mango (árbol introducido) que pueda dar un poquito de sombra. El coche, finalmente, decidió dar su último soplo y se negó a moverse más de allí. Por suerte nuestra guía conocía más chóferes y en una horilla nos vino a buscar otro coche para llevarnos hasta el destino. El que fue nuestro chófer hasta aquí se quedó con el coche con la esperanza de que consiguiera solucionar la avería y pudiera llevarnos a los siguientes destinos en nuestro trayecto, pero ya os adelanto de que no fue así. La falta de piezas y el ritmo mora mora de lxs malgaches nos llevaron a una aventura paralela en este viaje: el cambio de chóferes y coches para cada etapa, algunos muy majos y profesionales, y algunos impresentables e irresponsables.

en la nada

Y bien, nuestra aventura comenzó con el primer gran atractivo: la Allée des baobabs (la avenida de los baobabs). ¿Quién no ha visto alguna vez alguna foto de esta avenida? Desde las más naturales hasta las más artísticas, en época de lluvias, en época seca… ¡Da igual! Todas ellas te hacen soñar con este páramo paradisíaco e invitan a desear viajar hasta allí. Esta avenida se puede visitar en cualquier momento del día, pero es particularmente famosa por sus atardeceres. El plan inicial era nada más llegar a Morondava ir directamente a ver la puesta de sol, pero la avería del coche nos hizo retrasarnos y por poco nos la perdemos. Sin embargo, este lugar mágico sigue la misma dinámica de los demás atractivos de Madagascar, como ya os expliqué en el parque de Ranomafana, y está atestado de turistas esperando luchando por conseguir la mejor foto. Aun así, debo confesar que el mejor momento es el que viene justo después de la puesta de sol, cuando todo el mundo se va y el cielo se cubre de colores tostados. El ambiente aquí está muy animado y es el mejor lugar para probar la fruta de baobab, de la que os hablé en Gastronomía malgache.

avenida baobabs

El baobab es uno de los árboles más auténticos de la isla por su forma tan particular: un tronco gordo, que sirve para retener el agua, y una copa con ramas cortas que le hacen parecer un árbol al revés. Este árbol tiene una madera blanda, por lo que no sirve para muebles o manufacturas. Aunque no lo parezca, tiene hojas, florece y produce fruta. En el mundo existen 8 especies de baobabs: una especie es endémica de Australia y no se puede encontrar en ningún otro lugar, otra especie vive por toda África, mientras que en Madagascar viven 7 especies, 6 de ellas endémicas. Es por ello que esta isla es uno de los mejores destinos si queréis conocer al viejo y emblemático baobab.

baobab camino

Aunque esta avenida es uno de los mejores sitios para ver baobabs (y también el más conocido y turístico de todos), durante nuestro trayecto de Morondava a Belo sur Mer pudimos ver muchísimos más, de diferentes especies y también de diferentes edades. Cabe decir que este trayecto no transcurre por carreteras asfaltadas, sino por carreteras de tierra llenas de baches. A lo largo del recorrido nos encontramos con algunos pequeños poblados con casas simples de madera y paja en la que viven lxs sakalava. Para acceder y pasar por cada poblado hay que cruzar barreras en las que hay que negociar un precio. También ofrecen comida a lxs transeúntes y para nosotros fue un buen momento para tomarnos un buen y refrescante coco, lo que dificultó el tráfico sobremanera, ya que, lo que no sabíamos es que hasta que no cruzábamos nosotros la barrera tampoco podían cruzar los demás coches que seguían nuestro mismo camino.

poblados

Después de muchísimas y laargaaas horas en el coche dando saltitos al pasar los grandes baches, por fin alcanzamos nuestro destino de playa: Belo sur Mer. Belo sur Mer es un pequeñísimo pueblo de pescadores situado a las orillas del mar. La oferta hotelera es muy limitada, habiendo solamente dos hotelillos regentados por locales y uno regentado por una pareja de franceses jubilados. Para poder disfrutar del mar, hay que tener en cuenta las mareas, ya que el nivel del mar en marea baja se retira muchísimo. Por la mañana la marea empieza a bajar dejando tras de sí una larguísima franja de piedra negra, mientras que por la tarde la marea sube llegando hasta la fina franja de arena. Los horarios de mareas varían según la época del año, por lo que es interesante preguntarlo en el hotel para no pillaros desprevenidos. A continuación os dejo algunos pros y contras de este sitio, pero ya os adelanto que por ser un pueblo pequeño, con una playa virgen y sin apenas gente lo convierte en el mejor lugar para desconectar y descansar. Un romanzo de paz a las orillas del mar.

playa belo sur mer

Pros

+ la playa virgen y sin apenas gente, más que lxs pescadores locales y unxs pocxs turistas

+ la arena fina y blanca y el agua calentita y limpia

+ la paz, la tranquilidad y la belleza del entorno

+ ver de cerca el día a día de lxs pescadores

Contras

– poca oferta hotelera. No os esperéis unos magníficos hoteles de lujo con todas las facilidades, porque no los encontraréis. Más bien se trata de olvidaros de las mejores comodidades y disfrutar simplemente del paraíso

– poca oferta gastronómica. Normalmente se compone de pescado y hay poca variedad (según lo que se pesque durante el día)

– poca oferta de actividades. Sin embargo se pueden alquilar kayaks o negociar con los pescadores algún trayecto en las barcas típicas

pueblo belo sur mer

Aquí disfrutamos de una magnífica puesta de sol y de un increíble amanecer y tras descansar y desconectar pusimos rumbo a nuestro siguiente destino: Ifaty. Este recorrido fue toodaaa una aventura. Esta vez nos tocó madrugar más de lo habitual ya que nos separaban unas 10 horas de trayecto por la misma carretera mala de tierra. Así que por la mañana temprano habíamos quedado con el que sería nuestro nuevo chófer, pero no aparecía. Y pasaron 10 min, 20 min, 30 min, una hora y nada. Finalmente se presentó un chico joven un poco malhumorado. Resultó que se había pasado toda la noche en las fiestas de un pueblo cercano y no había dormido absolutamente nada. Se había comprado unas bebidas energéticas y con eso pretendía llevarnos hasta Ifaty sabiendo que nos separaban más de 10 horas de trayecto. Fuimos a 80 km por hora por una carretera malísima, sin cinturones, con un conductor que no había dormido, por medio de la nada… ¡Viva la aventura!

camino

Pero esto no fue todo. Más o menos a la mitad del trayecto tuvimos que cruzar un gran río. Por lo visto hace unos años había un trasbordador que llevaba a los coches al otro lado, pero se estropeó y la falta de piezas y de personal calificado hicieron que se quedara amarrado en una orilla como un gran fantasma del pasado. Para nuestra incredulidad, el lugar del trasbordador lo ocuparon unas barcas enganchadas entre ellas, con una plataforma de madera encima y ¡tiradas por unos cuantos jóvenes! Sí, sí, unos cuantos jóvenes adolescentes tiraban de una larga cuerda para poder mover la gran plataforma cargada de coches, mercancías y gente, hasta la otra orilla a contra corriente. Nos pareció que de repente habíamos retrocedido des del siglo XXI a la época colonial. Según nos han comentado, esos jóvenes están encantados de hacerlo ya que en Madagascar encontrar trabajo es muy difícil y de esta manera consiguen ganarse un sueldo. Definitivamente no sabría deciros si estoy de acuerdo con ésta práctica o no…

trasbordador

Pasado ya el río, seguimos por nuestro camino de tierra hasta casi alcanzar nuestro destino, cuando ya nos volvimos a encontrar una carretera mínimamente asfaltada. Las 10  horas finalmente se transformaron en 14 larguíiiisimas horas. Llegamos a Ifaty de noche cansados y con el culo cuadrado. A diferencia de Belo sur Mer, Ifaty es un pueblo muy turístico, con mucha oferta hotelera, gastronómica y de ocio. Aquí la marea también deja al descubierto una larga franja de tierra, por lo que para bañarse hay que desplazarse muchísimo, pero al atardecer el mar vuelve a conquistar el terreno posibilitando el baño. Como en el caso anterior, os dejo unos pros y contras.

foto ifaty

Pros

+ como ya dije hay una gran oferta hotelera, con hoteles para todos los bolsillos y niveles de comodidades, una gran oferta gastronómica y muchísimas actividades tanto acuáticas como de naturaleza.

+ os recomiendo que entréis en cualquier chiringuito que veas, aunque os parezca cutre, y disfrutéis de muy buenos platos de pescado y marisco, siempre recién pescado como ya os expliqué en la crónica de Gastronomía malgache.

+ la playa, igual que en el caso anterior, es extensa, arena blanca fina y un agua calentita y limpia

Contras

– al ser un sitio tan turístico no puedes encontrar la tranquilidad de Belo sur Mer. Además de multitud de turistas también hay multitud de locales (sobre todo niñxs) prácticamente acosándote para venderte de todo: actividades, collares, souvenirs de todo tipo, pinturas faciales y corporales, trenzas y un largo etc. etc.

– para poder tomar el sol “en tranquilidad” los hoteles disponen de trozos de playa separados por cuerdas a los que lxs locales no tienen permitido acceder.

puesta sol ifaty

Y ya después de estos días de desconexión retomamos nuestro trayecto hacía Toliara, ya con un chófer más responsable y descansado, para ya emprender el camino de vuelta a la capital. Como ya os dije, no somos muy de playa y solamente hemos visitado (y disfrutado) de estos destinos costeros. Morondava y Toliara son dos pueblos abarrotados de gente que también tienen su encanto, pero definitivamente para descansar os recomiendo algunos de los pueblos pesqueros más pequeños. Aquí tenéis dos muy diferentes entre sí, como habéis podido ver, pero que os pueden orientar en función de lo que busquéis: playas vírgenes sin apenas nadie en las que desconectar totalmente o por el contrario ese destino playero con hoteles buenos y amplia oferta gastronómica y de ocio. A nosotros nos han encantado los dos, tanto Belo sur Mer como Ifaty, y qué os voy a decir, también el trayecto que los une, aunque cansado y un pelín pesado, también fue una aventura. Animaros a conocer nuevos destinos. ¡No os arrepentiréis!

foto

Selingan Island o Turtle Island

En el mar de Sulu, en territorio filipino, hay un conjunto de ocho islas, de las cuales solamente tres pertenecen a Malasia: Selingan, la isla principal y la única a la que pueden acceder los turistas, Bakungan Kecil y Gulisan. Turtle Island Park, declarado área protegida y  que engloba las tres islas, fue abierto el 1977 y permite presenciar el desove de las tortugas verdes y las tortugas carey. El desove se produce durante todo el año, aunque los mejores meses son de julio a octubre. A parte del desove también se asiste a la recogida de los huevos de estas tortugas y a la liberación al mar de las tortuguitas recién nacidas.

Se accede a la isla en barco que sale desde el puerto de Sandakan a las 9:00 de la mañana y el trayecto dura una hora. Normalmente se hace una sola noche en la isla, de tal manera que se dispone de un día para disfrutar de la tranquilidad y una noche para presenciar el desove y la recogida de los huevos. Se pueden hacer más noches, si así se desea. La reserva se hace a través de la página web o directamente a través de la Oficina de Turismo de Sandakan, pero hay que tener en cuenta que el cupo de visitantes es limitado (50 personas) y existe la posibilidad que de un día para el otro no haya disponibilidad, especialmente en temporada alta.

Aún con el recuerdo de la movida vuelta de Bako en medio de una tormenta, me veo de nuevo embarcada en un barco. El barco va pegando saltitos por encima de las olas y yo agarrada a mi asiento tal ave rapaz. Por suerte la hora se pasó sin percances y llegamos bien. El guía nos explica que tenemos tiempo libre hasta las 18:00 momento en el cual ya no se permite moverse por la isla sin ranger. La razón  reside en el hecho que entre las 18:00 y las 6:00 las tortugas acuden a desovar y no hay que molestarlas. También nos dice que a las 12:30 es la comida y a las 19:00 la cena. Nos dan las llaves de la habitación y ya empieza oficialmente nuestra estancia en la isla.

isla
Playa paradisíaca en la Isla Tortuga.

A la hora indicada nos acercamos al comedor y ¡sorpresaa! Compartimos la isla con unos 35 chinos. Os digo esto y no os digo más… La  comida es tipo bufet y nosotros tuvimos que luchar con uñas y dientes para conseguir algo. Los chinos arrasaron con todo ante la mirada preocupada de la chica que vigilaba el comedor y que al ver que ya no teníamos comida nos pidió disculpas. Al final nos pudo traer un poco de col salteada y unas judías verdes al vapor. ¡Hasta el postre se acabó! Nos quedamos con hambre y tuvimos que comprarnos unas bolsitas de chips con sabor gamba para poder aguantar hasta la cena… Pero para la cena y para el desayuno del día siguiente fuimos más listos y más rápidos y conseguimos comer dignamente.

Como teníamos suficiente tiempo libre nos fuimos a dar una vuelta por la isla, que en realidad es muy pequeña y en una hora ya la vimos entera. Hay una pequeña zona en la que se puede hacer snorkel o nadar, pero nosotros nos entretuvimos fotografiando todo bicho que se movía. Hay muchos varanos, algunos bastante grandes, y un montón de pájaros y cangrejos varios. Cuando la marea baja, hay una zona en la que se ve el coral y que está repleta de pepinos de mar.

varano
Uno de los muchos varanos que viven en la isla.

A las 18:00 vimos la puesta de sol, que era magnífica, y nos encontramos con el guía que nos explicó un poco la labor de conservación de las tortugas que se lleva a cabo en la isla y nos llevó a ver un vídeo sobre las tortugas. Durante el proceso del desove, los investigadores recogen los huevos, toman las medidas de la tortuga y comprueban si ya la tienen marcada. En caso contrario la marcan con un número para un mejor control. Luego los huevos son enterrados en un nuevo nido. Esta tarea se lleva a cabo para reducir el número de depredadores (varanos, aves) y además para controlar el sexo de las tortugas. La mitad de nidos se encuentran a la sombra y la otra mitad al sol, ya que a una temperatura inferior a los 34 grados, normalmente nacen machos, mientras que a una temperatura superior a los 34 grados serán hembras.

nidos
Los nidos de las tortugas.

Para contemplar el desove se nos divide a todos en dos grupos de 25 (!!). A la mayoría de los chinos les toca en el primer grupo y a nosotros en el segundo. Hay luna llena y no es una buena noche para que las tortugas desoven… Sobre las 21:30 ya le toca al primer grupo presenciar el desove, mientras que a nosotros nos queda aún esperar… El guía nos dice que solamente podremos esperar hasta las 24:00. Si no desova ninguna otra tortuga, nos tocará ir a dormir… ¡Qué ánimos! Pero tenemos esperanzas. Finalmente, pasadas las 22:00 nos toca. ¡Bieeen! Vimos una tortuga verde desovando y resultó que era una tortuga que no estaba marcada y que medía casi un metro. Los investigadores hacen su labor mientras nosotros nos vamos turnando para hacer fotos, aunque, ya sabéis, 25 personas son multitud… También pudimos ver otras dos tortugas que probaron de hacer nido, pero que al final volvieron al mar sin desovar. Se pueden hacer fotos sin flash y para ello, hay que pagar una tasa de 10 RM, tanto si es cámara como si es móvil. Está prohibido gravar vídeos.

tortuga desovando
Tortuga verde desovando.

Después nos fuimos al nido ya preparado a enterrar los huevos. Cada nido tiene una numeración y las tortuguinas tardarán unos 90 días en salir. Y ya el paso final es asistir a la suelta al mar de la pequeñajas que emprenden su camino y que, si son hembras, algún día volverán a la isla para tener sus propias crías.

tortuguitas
Tortuguitas emprendiendo su camino hacia el mar.

La verdad es que la isla es preciosa: con su arena blanca y el mar claro. Pero por lo que más vale la pena es por poder ver todo el ciclo de reproducción de las tortugas verdes: desde el desove hasta la suelta de las pequeñas tortugas, proceso que no se puede presenciar en cualquier lado. Ha sido emocionante, y aunque ya habíamos visto el desove en Costa Rica, está vez nos pareció aún más precioso ya que, para bien o para mal, vimos toda la tortuga iluminada y, por primera vez, fuimos conscientes del gran tamaño de ésta. Es impresionante como de unas tortuguitas más pequeñas que la palma de la mano pueden llegar a ser una súper tortuga de un metro de largo. Sinceramente, la visita a esta isla es muy recomendable.

Por cierto, veréis que en la isla hay agentes de policía armados con metralletas y que os harán fotos a escondidas jajaja. ¡No os asustéis! Unas chicas inglesas preguntaron si estaban allí por los piratas filipinos, pero la respuesta fue que están allí porque es un punto fronterizo. No hay que olvidarse que estamos en territorio filipino y que solamente tres de las ocho islas son malayas.

Parque Nacional de Bako – información práctica

El Parque Nacional de Bako (Bako National Park) abrió sus puertas en 1957 y es el parque nacional más antiguo de Sarawak. Alberga siete ecosistemas distintos en 27 km2 y es el mejor lugar para ver primates, especialmente al mono narigudo (Nasalis larvatus) que es endémico de la isla de Borneo. Los principales atractivos del parque son su naturaleza, su fauna y las playas solitarias.

Si queréis pasar una noche en el parque, os recomiendo que reservéis con antelación, especialmente en temporada alta. La reserva se hace por internet y se exige el pago de la misma en los tres meses posteriores a la reserva. En caso contrario, ésta no será efectiva. Hay habitaciones de 2, 3 o 4 camas, habitaciones compartidas y zona de acampada. Junto con la reserva os enviarán también los permisos para acceder al parque.

Bako
Mapa del parque con las rutas de trekking indicadas.

Para llegar hay que coger el bus 1 (Rapid Kuching) en las estaciones 1 y 4 (cerca de Open Air Market) o el bus 6 (rojo) que sale del Wet Market (3,5 RM) con salidas hasta Bako Kampong cada hora entre las 7:00 y 17:10 desde Kuching, y regreso cada hora entre las 8:00 y 17:00. El bus os dejará delante de la oficina central (HQ). La entrada al parque vale 20 RM y se paga en la oficina. Una vez allí hay que coger una lancha, que vale 20 RM por trayecto (40 RM la ida y la vuelta). A la llegada hay que decir a qué hora se desea volver (hay salidas cada hora hasta las 15:00). Nosotros escogimos volver a última hora para poder aprovechar un poco más el parque, igual que hicieron casi todos los demás.

Dentro del parque, además de observar la naturaleza, hay la posibilidad de hacer 18 rutas de trekking distintas, aunque, cuando fuimos nosotros, más de la mitad estaban siendo restauradas. Antes de salir a hacer cualquier trekking hay que apuntar qué ruta se hará en el registro del parque y a la vuelta hay que firmar. A la hora de elegir la ruta que vayáis a hacer tened en cuenta la forma física y sobre todo que no anochezca durante el camino. Recomiendan estar de vuelta al HQ antes de las 17:00h.

Si, por el contrario, vuestra intención es solamente ver animales, no es necesario hacer trekkings. De hecho, durante los trayectos apenas veréis nada. Es mejor quedarse en la preciosa playa decorada por los pequeños cangrejos o en el restaurante.

playa cangrejos
La paya hermosamente decorada por los cangrejos.

En la playa mismo vimos una gran familia de langures plateados y cerca del restaurante  siempre se agrupan macacos de cola larga. Además nosotros tuvimos la suerte de ver un macho narigudo y una mama con la cría justo en los árboles de delante de HQ. ¡Fue impresionante! Estaban tan cerca que incluso se les podrían hacer fotos con el móvil.

mono narigudo
Mono narigudo de mirada tristona.

También vimos una víbora verde en un arbusto.

víbora
Víbora verde. De las serpientes más venenosas de Borneo.

Os recomiendo que, cuando paséis por los manglares antes de empezar las rutas, os fijéis bien en el barro porque podréis ver saltarines del fango.

saltarín del fango
Saltarín del fango en los manglares de Bako.

Información extra:

  • El check-in a la habitación se hace a las 14:00, pero podéis dejar las mochilas en una luggage room.
  • Las habitaciones dejan mucho que desear y solamente hay duchas de agua fría.
  • Llevad dinero en efectivo ya que no hay ni cajeros ni casas de cambio dentro del parque.
  • Durante los trekkings, llevad mucha agua con vosotros. ¡Sudaréis un montón!
  • Las comidas (desayuno, comida, cena) en el parque son tipo bufet, bastante poco surtidas. En el caso de los arroces o los fideos, se paga a cucharadas, o lo que es lo mismo, el precio dependerá del número de cucharas que os echéis en el plato. Los huevos y la carne se pagan por unidad.
  • Está prohibido bañarse en el mar.