Reservas privadas de Madagascar – luces y sombras

El objetivo de nuestra aventura por Madagascar fue conocer a los entrañables lémures y, para ello, además de visitar la reserva de Analamzaotra y los parques nacionales de Ranomafana e Isalo, también hemos visitados tres reservas privadas (Anja, Vakona y Peyrieras). La reserva de Anja fue uno de mis imprescindibles a la hora de configurar el itinerario, mientras que las otras dos fueron una recomendación de nuestra guía. No tuve tiempo de investigar demasiado por tener que participar un congreso en Oporto justo antes del viaje así que miré rápidamente las opiniones que había en internet y tras parecerme que podrían ser interesantes, acepté. Craso error. Claramente fue culpa mía por no investigar más a fondo, de lo contrario nunca hubiera accedido a visitarlos. Finalmente, la guía se excusó diciendo que la posibilidad de encontrar lémures en la naturaleza es bastante baja y muchxs de lxs turistas que visitan Madagascar con esta finalidad acaban muy decepcionadxs por no haberlos visto, así que algunxs guías se curan en salud y lxs llevan a estos sitios para que lxs turistas contentos con la experiencia de estar tan cerca de lémures y demás fauna acaban recomendando este país. Y lxs turistas felices equivalen a más ingresos para uno de los países más empobrecidos del mundo. Ahora lo explico.

foto vistas

Dado que estas reservas han resultado ser luces y sombras, vamos a empezar por las luces. La reserva privada de Anja. ¡Esta es una visita recomendable sin lugar a dudas! Esta reserva se encuentra a unos 12 km de Ambalavao y es una iniciativa privada promovida desde el año 1995, aunque inaugurada oficialmente en 2001, por la comunidad de vecinos que viven en su proximidad. Además de recuperar el bosque y proteger a las familias de lémures de cola anillada que en él viven, todo el dinero recaudado con las entradas repercute directamente en la comunidad que lo cuida.

foto anja

La ruta es siempre la misma, pero su duración puede variar según se desee. Lo primero que nos encontramos fue un pequeño bosque donde tuvimos el primer contacto con los lémures de cola anillada (Lemur catta). Este primate, que inspiró al rey Julian en la película Madagascar, pertenece a la familia Lemuridae y es un lémur omnívoro, diurno y uno de los más terrestres. Aunque ya lo habíamos conocido en el Parque Nacional de Isalo, aquí tuvimos la oportunidad de estar con ellos y observar su comportamiento en su medio natural. Estaban comiendo flores, jugando, corriendo y hasta durmiendo sin ningún tipo de preocupación. De hecho tuvimos la suerte de pasar un largo rato con una pequeña familia y disfrutar y reírnos al ver como el peque no quería dormir la siesta pero tampoco dejaba a sus padres hacerla. Fue un momento inolvidable.

foto familia

Tras haber estado con los lémures seguimos nuestro trayecto hasta el mirador. Quien dice mirador dice subir por unas rocas graníticas gigantes para poder tener una visión panorámica del entorno. Las vistas desde arriba nos dejaron boquiabiertos, tal y como podéis observar en la foto de portada. Finalmente, para bajar utilizamos unas cuerdas y fue muy divertido.

foto rocas

Durante el trayecto el guía nos explicó que los lémures se cobijaban en sus cuevas para dormir y que en ellas también se enterraban lxs difuntxs de la etnia betsileo que habita esta zona. Unas tumbas que nos recordaron a las que vimos en Isalo.

foto tumbas

Y si la reserva de Anja es un claro ejemplo de sostenibilidad, las dos otras reservas privadas fueron todo lo contrario. Tanto la reserva de Peyrieras como la reserva de Vakona pertenecen a propietarios privados y ambas “ofrecen” la posibilidad de “disfrutar” de una amplia variedad de especies animales desde lémures, por supuesto, hasta camaleones, cocodrilos y otros reptiles, aves, insectos, anfibios, etc. etc.

foto jaulas
Reserva de Peyrieras

Pero vamos a empezar por la primera: la reserva de Peyrieras, que recibe el nombre de su fundador André Peyrieras. Nada más llegar, nos llevaron a conocer a unos lémures que supuestamente viven en libertad. Los que pudimos ver fueron unos pocos lémures marrones (que ya conocimos en libertad en Analamazaotra y en Ranomafana) y una familia de sifakas Coquerel (Propithecus coquereli) de la misma familia (Indriidae) que los sifakas Milne-Edwards, los sifakas diadema y los indri de los que ya os hable en las crónicas anteriores. La sorpresa más grande fue cuando vimos a los cuidadores atraerlos con trozos de pan enganchados en palos. Había incluso una pequeña plataforma donde les dejaban pan y arroz hervido para alimentarse. Cuando pregunté por qué los alimentan si viven en el bosque tuve la respuesta más sincera y desveladora de todas: “porque el bosque es de eucalipto y no pueden encontrar comida por su cuenta”. Sí, es así, en Madagascar no es oro todo lo que reluce ni es bosque primario todo lo que es verde. Por si lo desconocéis, el eucalipto es un árbol introducido desde Australia, su país de origen, y que en Madagascar sirve para hacer carbón, proceso que supone cortar árboles locales, plantar los eucaliptos, cortarlos cuando hayan crecido lo suficiente y quemarlos para finalmente obtener el preciado carbón. Sus hojas contienen cianuros, o sea que son tóxicas, y hay muy pocos animales que pueden digerirlas, entre los cuales se encuentran los koalas. Por lo tanto, los eucaliptos pueden ser unos árboles preciosos pero a los lémures no les beneficia nada en absoluto.

foto sifaka

De allí nos llevaron a hacer un tour de jaula en jaula: una con multitud de especies de camaleones, una con ranas tomates (Dyscophus antongilii especie en grave peligro de extinción en la naturaleza), una con geckos (entre los cuales se encuentra el Uroplatus sikorae endémico de Madagascar), con murciélagos, con cocodrilos, con serpientes y así hasta ver casi toda la fauna de Madagascar encerrada en un mismo espacio. Lo más “gracioso” es que ofrecen coger a los pobres animales para poder hacer una foto mejor.

foto gecko jaula

Similar a la reserva anterior, la reserva de Vakona también dispone de sus lémures “en libertad” cerca del hotel homónimo. Estos lémures viven en una especie de isla artificial, rodeada por agua claramente para que los lémures no puedan escaparse. Estos lémures tampoco pueden conseguir comida por su cuenta y se les alimenta con fruta, especialmente de plátano, que reciben tras subirse a los hombros de lxs turistas. Además aquí pudimos ver también un lémur rojo (Varecia rubra), un lémur en grave peligro de extinción, totalmente fuera de lugar, ya que este lémur debería estar en los bosques de la provincia de Masola a muuuuchos km de distancia de allí.

lemur rojo

Y aquí también nos pasearon para enseñarnos un gran lago con unos cocodrilos del Nilo enormes, un cercado con tortugas, de allí a las aves, a los camaleones, a las serpientes… Otro gran zoo disfrazado de reserva…

foto alimentacion 4
Lémur atraído con plátano en Vakona (izquierda) y lémur atraído con pan en Peyrieras (derecha)

Y ya para acabar, después de nuestra experiencia por las reservas privadas de Madagascar solamente me queda recomendaros que, si de verdad os interesa el bienestar de los animales, miréis con atención los lugares que vayáis a visitar porque aunque en la naturaleza sea difícil ver lémures, ese es su mejor hogar. Visitando reservas poco sostenibles no estamos ayudando ni a la naturaleza, ni a la fauna, ni a la población local. Y como bien dijo la guía, somos nosotrxs lxs que decidimos lo que vale la pena y lo que no, ya que nuestro dinero repercute en el bienestar de los países que visitamos. Así pues, somos nosotrxs lxs promotores de un turismo sostenible o por el contrario de promover malas prácticas. Yo ya me equivoqué al elegir estas dos reservas (Vakona y Peyrieras) por no informarme con atención y por confiar en que la recomendación seria la adecuada, pero vosotrxs estáis a tiempo de decidir si queréis visitarlos o no.

Después de nuestra experiencia os dejo algunos tips que indican si una reserva es sostenible o no:

  • ¿El dinero de las entradas repercute en la población local? Si el dinero repercute directamente en la población local, como en el caso de la reserva de Anja, no solamente les ayuda vivir mejor sino que se les incentiva a cuidar y proteger su entorno.
  • ¿Las especies animales están en su entorno natural? Esta pregunta seguramente es de las más difíciles de contestar ya que hay que investigar o conocer las especies que nos encontramos, como es el caso del lémur rojo que conocimos en Vakona. Sin embargo, esto es muy importante ya que todas las especies están adaptadas a vivir en su entorno natural.
  • Y esto nos lleva a preguntarnos si los animales están en libertad o están en jaulas. Los animales deben vivir libres y no cautividad, ¡eso está claro!

patos jaulas

  • Pero aunque los animales sean libres, ¿pueden estos encontrar alimento? Ver que los animales comen flores, brotes o insectos, por ejemplo, durante nuestra visita es una señal de que encuentran alimento por su cuenta, como en la reserva de Anja. Por el contrario, que se les alimenten o la presencia de plataformas con comida, muchas veces no adecuada, como puede ser el arroz o el pan, son malas señales. Cada especie tiene sus necesidades alimenticias, tanto en cantidad, calidad y tipo de alimento (folívoros, frugívoros, insectívoros, carnívoros, omnívoros). Además, pensad que en libertad, ninguno elegiría comer ¡pan!
foto alimentación 1
Lémur alimentándose de flores en Anja (izquierda) versus plataforma de alimentación con arroz hervido en Peyrieras (centro) versus lémur alimentándose de plátano en Vakona (derecha)
  • Una interacción directa tampoco es un buen indicio. Por muy acostumbrados que estén a las visitas de lxs turistas no es normal que se acerquen demasiado, que tocan, se suben encima o que muestren comportamientos antinaturales. Lo normal es que se acerquen con precaución y desconfiados, o bien de alejarse.

lemur encima

  • Y si los animales no tienen la suerte de estar libres, tampoco es positivo que los animales de las jaulas pasen de mano en mano para que todo el mundo los pueda ver, tocar o fotografiar. Pensad que no seréis lxs unicxs en hacerlo a lo largo del día y los animales, además de estar encerrados, no acaban de tener ningún momento de tranquilidad.

camaleon mano

Parque Nacional de Ranomafana – el más visitado

El Parque Nacional de Ranomafana fue creado en 1991 y fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 2007, sin embargo, en 2010 se incluyó en la lista de patrimonios de la humanidad en peligro. Este parque con una extensión de unas 41.600 hectáreas forma parte de las Pluviselvas de Atsinanana y alberga diferentes hábitats en uno, como selva tropical o bosques de bambú, hogar de numerosas especies vegetales y animales entre los cuales se suman 12 especies de lémures: 7 diurnas y 5 nocturnas. Para poder visitarlo, lo mejor es alojarse en el pequeño pueblo homónimo que se encuentra a unos 6 km de distancia de la entrada.

foto parque

El parque se encuentra en el territorio de lxs tanala o lxs que moran en el bosque, que viven de la recolecta de la miel y de cultivar la tierra. Para fertilizarla tienen la costumbre de quemar el terreno… una de las prácticas más comunes y más dañinas de Madagascar, más cuando ésta afecta la fauna y la flora autóctonas. También tenían la costumbre de, tras sepultar a sus difuntxs, erguir un monolito en su honor dentro del territorio del parque, aunque ahora esta práctica está prohibida.

monolito

Los tours se deben hacer siempre en compañía de un/a guía y un/a ayudante (normalmente son lxs ayudantes lxs que buscan los animales) y existe la posibilidad de hacer diferentes rutas desde la más corta, de unas dos horas de duración, hasta las más largas, de hasta varios días. Nosotros empezamos nuestro tour mediano de unas 3-4 horas con fuerzas, aunque poco a poco se avecinó lo peor. Nada más empezar, avisaron de que habían encontrado un lémur del bambú y fuimos corriendo hasta allí, pero para mi sorpresa no fue el pequeño lémur el que me impresionó sino la gran (inmensa) cantidad de turistas que lo perseguían con la finalidad de inmortalizarlo. El pobre lémur no sabía cómo huir más rápido mientras que los hambrientos turistas se apelotonaban y movían los bambús y las ramas para conseguir la mejor foto. Y el lémur consiguió escapar (¡por suerte!) y todxs seguimos nuestro camino como si de una procesión se tratara en busca de un nuevo objetivo. Creo que nunca me había encontrado tantxs turistas en ningún parque que haya visitado hasta ahora. Fue tan impresionante que pensé que si seguíamos así, todxs en grupo, me iba a dar la vuelta y me negaría en ver otro espectáculo como el que acaba de presenciar.

gente

Pero, poco a poco el gran pelotón se fue disgregando y decidí darle una oportunidad, ya que este parque se anuncia como uno de los mejores lugares para ver lémures. El siguiente ser vivo que tuvo la tremenda mala suerte fue un gecko cola de hoja (Uroplatus phantasticus), endémico de la isla de Madagascar, al que un señor casi aplasta al resbalar tras correr para ser el primero en fotografiarlo. Otra vez todxs apelotonadxs haciendo fotos con flash y sin miramiento alguno… La gente que se reunía con cada ser vivo que nos encontrábamos seguía siendo multitud y esto fue una constante durante todo el trayecto.

gecko

Y nuestra suerte no fue a mejor, no… Empezó a llover así sin previo aviso y nosotros que nos habíamos olvidado los chubasqueros… Definitivamente no era nuestro día y rezábamos que durara poco o que no fuera a más, pero no… llovió y llovió y nos mojamos hasta los huesos. Y ya os podéis imaginar que si nosotros estábamos empapados también lo estarían los lémures. Aquí tenéis dos sifacas Milne-Edwards (Propithecus edwardsi) acurrucados para protegerse de la lluvia. Ni que decir que una multitud con sus respectivos tripodes esperaba a que los pobres hicieran el más mínimo movimiento para poder sacarles la preciada foto. Nosotros también esperamos un ratito, pero no tenía sentido. ¡Hasta la lente de la cámara estaba mojada! Lo que os puedo decir es que este sifaca pertenece a la familia Indriidae igual que los sifacas de diadema que vimos en Analamazaotra. Son lémures diurnos de gran tamaño que se encuentran en grave peligro de extinción debido principalmente a la pérdida de hábitat. Como podéis ver no tenemos la mejor foto, pero estaban tan monos que en nuestras mentes (mojadas por la lluvia y congeladas) se transformaron en dos bolitas de helado de chocolate con vainilla (de Madagascar, ¡claro! jajajaja).

sifaca

A pesar de las inclemencias también pudimos ver al lémur grande del bambú (Prolemur simus) miembro de la gran familia Lemuridae, un lémur de color grisáceo que se alimenta exclusivamente de bambú. Este primate se encuentra en peligro crítico de extinción y este parque es uno de los últimos reductos donde se puede ver. De este  lémur desgraciadamente no tengo casi fotos ya que con la lluvia apenas se podían avistar.

lemur bambu

Por suerte el lémur dorado (Hapalemur aureus) también miembro de la familia Lemuridae sí se dejó ver a pesar de la fuerte lluvia. El pobre intentaba alimentarse de bambú bajo la fría lluvia y por suerte esta vez la cámara no nos abandonó. Este lémur es endémico del parque de Ranomafana y también se alimenta de bambú. Igual que su hermano, el lémur grande del bambú, éste también está en grave peligro de extinción.

lemur dorado

Y el último lémur que vimos (4 de 7, ¡no está nada mal!) fue el lémur marrón de frente roja (Eulemur rufifrons). Este primate es folívoro (se alimenta principalmente de hojas, flores, vainas, etc.) e igual que el lémur marrón que conocimos en Analamazaotra no está en peligro de extinción. Una suerte, la verdad, teniendo en cuenta la grave situación de los demás lémures…

lemur marron

Nuestro trayecto por el húmedo y frío bosque a través de sus resbaladizos senderos nos llevó hasta un mirador, pero como podéis ver las nubes estaban tan bajas y tan cargadas que apenas se podría ver nada… Estuvimos esperando un rato a ver si la lluvia amainaba, pero no… Aun así el entorno nos resultó bello y misterioso.

mirador

Llevábamos casi 3 horas de trayecto cuando ya empezamos a sentir frio y como la lluvia seguía sin darnos tregua decidimos abandonar el tour antes de la hora prevista con mucho dolor en el alma, pero con miedo a una hipotermia. Aun así, el parque nos quiso obsequiar con un último descubrimiento: una mariposa nocturna gigante. Su nombre es mariposa cometa (Argema mittrei) y es una de las mariposas más grandes del mundo. Igual que en Analamazaotra, en este parque también se pueden hacer tours nocturnos, pero como llovió durante todo el día y durante toda la noche preferimos entrar en calor y descansar…

mariposa

Y como reflexión final, este parque vale mucho la pena, más si no os pilla la lluvia (o si vais con un buen chubasquero y un buen protector para la cámara…) ya que aquí conviven muchas especies de lémures. Sin embargo, justamente esto lo vuelve un gran atractivo para lxs turistas y en mi opinión se está volviendo insostenible. La multitud de turistas ávidos de fotos se apiñan en los lugares más inverosímiles ahuyentando y molestando constantemente a todo bicho viviente. Creo firmemente que en estos casos se debería limitar el número de turistas más cuando se trata de espacios protegidos en los que los animales deben vivir libres y en tranquilidad sin tener que sufrir un acoso interminable día tras día.

Recomendaciones finales para este parque:

  • Llevad chubasquero, ¡por lo que más queráis!
  • Llevad un buen objetivo ya que los lémures pueden estar muy arriba en las ramas. Tened en cuenta también que en este parque hay una alta humedad y una alta probabilidad de lluvia, por lo que llevad algo para proteger la cámara.
  • En septiembre hacía bastante frío, así que llevaros también ropa de abrigo. Y ni que decir, unas buenas botas de trekking.
  • El nivel del trekking es medio-alto con bastantes subidas y bajadas. Si llueve los caminos se vuelven resbaladizos.
  • El tour nocturno se lleva a cabo a las afueras del parque, por los laterales de la carretera.

Parque Nacional de Isalo – belleza en estado puro

El parque nacional de Isalo fue creado el año 1962 y goza de una extensión de unas 80.000 hectáreas de formaciones geológicas espectaculares que datan del Jurásico. Con unas altitudes de entre 500 y 1300 metros, en él se unen desde escarpadas paredes rocosas, vastos prados y hasta profundos valles que albergan multitud de especies animales y vegetales, muchas de ellas endémicas. Este enclave, que reúne diferentes ecosistemas paradisíacos en uno, se encuentra situado en el territorio de la etnia bara y el pueblo más cercano es Ranohira, al que lo separan unas 4 horas de coche de Toliara.

parque isalo

Para visitar este maravilloso y enorme parque existe la posibilidad de realizar varias excursiones, algunas hasta de varios días, acampando en el parque, y para ello hay que entrar acompañadx obligatoriamente de un/a guía. Nosotros elegimos el tour de 6 horas que une la cascada de las Ninfas (Cascade des Nymphes) con dos piscinas naturales, la Azul (Piscine Bleu) y la Negra (Piscine Noir), que se encuentran a unos 10 km de distancia la una de las otras. En caso que no queráis caminar durante todo el trayecto o no podéis hacerlo por la razón que sea, se puede hacer en coche una parte, siempre hablándolo por adelantado con el/la guía. Por otro lado, al ser un tour tan largo se puede comer dentro del parque en una zona ya preparada con este propósito. Para ello hay dos posibilidades: que os llevéis vosotrxs la comida o bien que os la preparen allí. Si queréis que os la preparen también hay que avisar con un día de antelación. Nosotros preferimos el menú del parque que consistía de ensalada, carne asada a la barbacoa de carbón (pollo o pincho de cebú) y fruta de postre, en nuestro caso, piña. Elegimos el pollo y estaba durísimo, tanto que lo llamamos “pollo deportista” jajajaja.

zona comedor
Zona habilitada para comer

El tour comienza con una fuerte, pero corta subida hasta alcanzar la parte alta. Una vez en la cima, el camino se vuelve más fácil y ofrece unas vistas espectaculares de las paredes rocosas areniscas que seguro que os recordaran al Gran Cañón. Durante este trayecto cuyo destino es la Cascada de las Ninfas se pueden observar diferentes especies de insectos, y de plantas endémicas, aloes, kalanchoes…, entre las cuales la más espectacular es la pata de elefante (Pachypodium rosulatum), un arbusto con una preciosas flores amarillas que a mí me pareció un baobab en miniatura (aunque no tienen nada que ver el uno con el otro).

pata de elefante

Durante este mismo trayecto es posible también adentrarse en la cultura y las tradiciones malgaches. La presencia de tumbas temporales, de tumbas permanentes y de algún que otro ataúd son los primeros indicios de unas tradiciones ligadas a la muerte muy interesantes. El ritual fúnebre de los malgaches recibe el nombre de famadihana y aunque presenta diferencias entre las tribus sí tiene una base común: la exhumación de lxs difuntxs. Este proceso se lleva a cabo unos 5 años después del entierro (según cada tribu) y es un momento de reunión familiar y de gran celebración. Los restos se llevan a casa entre bailes y cánticos, se les cambia la mortaja y se les habla con total normalidad, como si aún estuvieran entre lxs vivxs. Esta celebración puede durar desde dos días y hasta una semana, según el grupo étnico y sus protocolos. Otra característica es que no hay cementerios en Madagascar, no como en el resto del mundo, no. Muchas tribus, como lxs sakalaba, lxs betsileo o lxs merina, entierran a sus difuntxs en tumbas o mausoleos situados en sus propias tierras normalmente en zonas altas y secas a las que el agua no las pueda alcanzar. Lxs betsileo y lxs merina, por ejemplo, lleva a cabo la famadihana cada 3, 5 o 7 años según las posibilidades de cada familia para cambiar los sudarios de lxs difuntxs y también para reunir a toda la familia. Aunque un mausoleo reúne los restos de una familia entera, los huesos de los hombres y las mujeres no pueden mezclarse, excepto si son un matrimonio. Si un/a familiar muere lejos de casa, se le entierra en una tumba provisional hasta que puedan llevarlx a la tumba familiar. Para estos traslados se utilizan los mismos pous pous con los que la gente se desplaza por el país. Una bandera colocada en el lado izquierdo puede indicar que el ataúd está transportado a su tumba, mientas que si ésta está colocada en el lado derecho los huesos son trasladados. El primer día de fiesta, justo antes de sacar los restos, normalmente se sacrifican animales (cebús o cerdos). A diferencia de las otras tribus, lxs sakalaba, que decoran sus tumbas con los cuernos de los cebú sacrificados, exhuman solamente los restos de los miembros de la realeza.

mausoleos
Mausoleos

Y volviendo a lxs bara, la tribu de pastores de cebú que habitan las desérticas llanuras que rodean el parque de Isalo, éstxs consideran que el cuerpo tiene dos almas: una en la carne y otra en los huesos y es por esta razón que tienen dos tumbas, una temporal y una definitiva, permanente. Los restos se depositan en un ataúd de madera o de metal, según el poder adquisitivo de la familia (por lo general los ataúdes de metal son más caros) y se colocan en cuevas naturales (la tumba temporal) hasta que el cuerpo se descomponga por completo. Aproximadamente, tras discurrir 4 o 5 años, los restos son sacados, limpiados y abrillantados con grasa de cebú y son trasladados a la tumba definitiva que, al contrario de la primera, suele estar ubicada en lugares inaccesibles situados a gran altura. A menudo los encargados del entierro deben descolgarse por las laderas de las montañas para acceder a estas tumbas. Una vez en la tumba permanente, los huesos no se vuelven a exhumar. La cueva que acogió temporalmente los restos no se puede volver a usar ya que allí se quedó el alma de la carne y para que quede constancia de ello se dejan los féretros vacíos.

Y acabado este paréntesis cultural, estas creencias ligadas a la muerte, ¿no os recuerdan a las tradiciones y las costumbres de lxs toraja en Sulawesi (Indonesia)?

ataúd
Posiblemente el ataúd más fotografiado.

Siguiendo con nuestro trayecto por el parque, por fin nos encontramos con la Cascada de las Ninfas. Un precioso enclave que no tiene nada que ver con las formaciones rocosas y la sequedad del entorno que habíamos vistos durante el trayecto hasta allí. La cascada parece más bien situada un bosque tropical, un enclave casi paradisíaco. Os podéis bañar en sus aguas frescas o simplemente admirar el paisaje mientras descansáis. Lo que sí os digo es que se llena bastante al reunirse muchos grupos grandes, especialmente de jubiladxs francesxs o alemanxs, así que lo mejor es ir o bien muy temprano antes de que lleguen lxs demás o bien más tarde cuando ya se hayan ido. Nosotros llegábamos justos cuando se iban todxs así que pudimos disfrutar en total tranquilidad.

cascada ninfas
Cascada de las Ninfas

Después del baño, retomamos nuestro camino hasta la zona para comer de la que nos separaban unos 10 km de trayecto a través de una pradera seca y sin apenas sombra. Durante este trayecto conocimos otra tradición bara, esta vez relacionada con los matrimonios. Los jóvenes que desean casarse deben robar un cebú para así demostrar su hombría y su valentía. Además últimamente se ha puesto de moda robar más de un cebú y alimentar así un gran negocio. Los cebús son muy importantes para lxs bara ya que su riqueza se calcula en función de cuántos de estos animales posee un hombre, y es que, además, a cuántos más cebús, más esposas puede uno tener. Por lo tanto, esta costumbre, por todo lo que conlleva, resulta muy peligrosa ya que solo hay dos posibilidades: que consigan robar al animal o que mueran en el intento. Para poder eliminar el rastro de las pisadas normalmente queman la yerba tras su paso, y he aquí el gran problema: el fuego descontrolado llega a expandirse y quemar todo lo que encuentran a su paso, incluso los bosques protegidos del parque nacional, destrozando así el frágil ecosistema ya que estos incendios periódicos limitan la regeneración del bosque y amplían las praderas.

Por lo que nos dijeron hubo un gran incendio dos años antes de nuestra visita y a medida que avanzamos en nuestro itinerario pudimos observar árboles cuyos troncos aún se estaban recuperando de las quemaduras. Pero no fueron solamente los árboles y demás plantas los que sufrieron los daños, sino también los lémures. Los únicos lémures que aún se pueden ver con facilidad son los lémures de cola anillada (Lémur catta), pero solamente en las cercanías de la zona habilitada para comer donde se reúnen para ver si pueden pillar algo de fruta. Está prohibido alimentarlos así que os recomiendo que no lo hagáis. Pero ya os hablaré con más detalle de este hermoso primate que dio vida al rey Julien en la película de Madagascar en el próximo post sobre la Reserva de Anja para no alargar demasiado esta historia.

lémur

Después de comer seguimos con nuestro paseo por el parque hasta alcanzar las dos piscinas naturales. A medida que avanzamos a través del bosque nos fuimos adentrando en un ecosistema mágico, paradisíaco, sacado de cuento. Definitivamente ¡vale muchísimo la pena el paseo! Aquí os dejo aquí algunas fotos, aunque el paisaje al natural es muchísimo más precioso.

piscinas naturales
Trayecto, Piscina Azul y Piscina Negra

Y ya descubiertas finalmente las dos piscinas naturales, acabó nuestro itinerario por el parque. Esta experiencia nos llevó casi todo el día, pero la aventura no acabó aquí. Antes del atardecer nos dirigimos a la ventana de Isalo,  un agujero en una pared de roca a través del cual se puede ver como el sol va bajando para finalmente esconderse tras el horizonte. Este enclave se encuentra a unos 10 km de Ranohira, a las afueras del  parque nacional, y el paisaje que lo rodea es magnífico, lo único malo es la cantidad de gente que se acumula con el mismo propósito. Al final eso de “inmortalizar el momento para siempre” acaba siendo una batalla campal de cámaras y brazos que se olvidan de disfrutar de ese momento tan bellamente inmortalizado. Nosotros nos dimos por vencidos en esta batalla y nos contentamos con una foto hecha antes de que llegara la gente y una cuando ya se fueron todos, y disfrutamos sentados en un lateral de una preciosa puesta de sol.

ventana de isalo
Ventana de Isalo: antes de la puesta de sol, durante y después de que se haya marchado la gente.

Y ahora sí que ya se ha acabado. Definitivamente fue un día aprovechado al máximo en el que nos deleitamos con paisajes increíbles, unas piscinas naturales paradisíacas y, además, aprendimos un montón sobre la cultura bara. En conclusión, si vuestra intención es ver muchos lémures, este parque no es la mejor opción ya que debido a los incendios constantes éstos se adentran cada vez más en lugares inaccesibles, sin embargo por la belleza de sus paisajes es una parada, en nuestra opinión, imprescindible.

Recomendaciones finales para este parque:

  • En esta zona hace un calor tremendo, a diferencia de la reserva de Analamazaotra y del parque de Ranomafana donde pasamos frío. Así que no os olvidéis de la crema solar, un sombrero para protegeros del sol y mucha agua.
  • Aunque el trayecto por lo general es llano, en algunos tramos presenta cierta dificultad.
  • Dado que es posible bañarse en las piscinas naturales, llevaros también el bañador y una toalla de secado rápido. Por favor, tened cuidado con la crema solar y el antimosquitos para no contaminar el agua del parque.
  • Ni que decir que os llevéis zapato cómodo para la caminata.
  • Por último, pero no menos importante, muchas ganas de conocer y disfrutar.
  • Y una curiosidad a tener en cuenta: los lugares u objetos que se considera que tienen «alma» no se puede señalar con el dedo (tumbas, baobabs sagrados, etc).

El primer encuentro con los lémures en Analamazaotra

La reserva de Analamazaotra es un área protegida contigua al Parque Nacional de Andasibe-Mantadia y consta de unas 710 hectáreas de bosque reforestado por la comunidad local con plantas autóctonas. En ella viven diferentes especies de lémures entre las cuales se encuentran el indri (Indri indri), el lémur de mayor tamaño, y el lémur ratón (Microcebus), el más pequeño de los lémures e incluso uno de los primates más pequeños junto al tarsero y al tití pigmeo. Los lémures comparten su hábitat con camaleones, geckos, serpientes, aves, insectos y muchos más. Para visitar este sitio hay que desplazarse hasta la ciudad de Andasibe, una ciudad con un marcado aire francés, un fantasma que recuerda a la época colonial.

andasibe

Volviendo a lo que nos ocupa, la reserva se puede visitar a cualquier hora del día, pero se recomienda acudir por la mañana temprano cuando los lémures están más activos. Se accede siempre acompañadxs por un/a guía y existe la posibilidad de realizar tres itinerarios: uno corto (Indri 1), uno mediano (Indri 2) y uno largo (Circuit Aventure). Nosotros hicimos el circuito mediano que dura unas 4 horas y el nivel del trekking es medio-fácil, con un cierto desnivel.

trekking

Nada más empezar, ya nos encontramos con una boa arborícola de Madagascar (Sanzinia madagascariensis), algunos insectos, como los escarabajos jirafa, y algunos pájaros, pero el canto de los indris nos hacía impacientarnos y querer llegar cuanto antes hasta ellos.

diurnas

Ya los habíamos escuchado desde el hotel y nos moríamos de ganas por conocer por fin al lémur más grande que actualmente existe y el primer encuentro con una pequeña familia resultó un poco agridulce porque estaban muy arriba en los árboles. A penas los podíamos ver y con la cámara tampoco tuvimos demasiada suerte ya que con la humedad excesiva que hacía (había llovido toda la noche) la lente se empañaba constantemente. Eso sí, disfrutamos un montón de sus sonidos. Poco después nos encontramos con otra familia que sí se acercó y fue un momento maravilloso. Según cuentan, lxs betsimisaraka consideran que los indris, o babakoto (abuelo) como los nombran, son los padres de los humanos y es tabú o fady matarlos.

indri 1

Dicho esto, los indris pertenecen a la familia Indriidae, son diurnos, folívoros (se alimentan principalmente de hojas, brotes y algunas frutas) y monógamos. Una característica de estos primates es que no tienen cola, a diferencia de otras especies de lémures de la isla. Y aunque viven en pequeñas familias, necesitan un amplio territorio para poder vivir, y es justamente por la rápida pérdida de su hábitat, a causa de la desforestación y de los incendios, que es uno los 25 primates en mayor peligro de desaparecer. Una pena…

indri 2

Los siguientes lémures que nos encontramos fueron los sifaca de diadema (Propithecus diadema). Los vimos fugazmente. Definitivamente nuestra presencia no les interesó lo más mínimo y siguieron con su ruta y su rutina. Estos lémures también pertenece a la familia Indriidae, como los indri, y guardan muchos parecido con éstos, como por ejemplo que tampoco tienen cola y son también lémures de gran tamaño, siendo estos en particular, los más grandes de entre las diferentes especies de sifacas. Se alimentan de flores, fruta madura y brotes tiernos y viven en un mismo grupo varios machos y varias hembras con sus crías. Este precioso lémur también se encuentra en grave peligro de extinción a causa de la pérdida de los bosques en los que habita…

sifaca

Retomamos nuestra travesía y definitivamente fue un día de suerte ya que pudimos ver otras dos especies de lémures: el lémur gris del bambú y el lémur marrón común. El lémur gris del bambú (Hapalemur griseus) pertenece a la gran familia Lemuridae y se alimenta principalmente de bambú. Si os preguntáis de qué se alimentaba este pequeño lémur antes de que llegara el bambú desde China, os puedo decir que hay una especie de bambú endémica de Madagascar (Cathariostachys madagascariensis), que es la principal fuente de alimentación tanto de este lémur como del lémur dorado (Hapalemur aureus) que tuvimos el placer de conocer en el Parque Nacional de Ranomafana. Pero esta aventura es otra historia que os contaré más adelante.

lemur bambu

Y ya, justo cuando estábamos a punto de salir del parque, fue cuando conocimos al lémur marrón común (Eulemur fulvus). Este lémur pertenece también a la familia Lemuridae y es uno de los pocos lémures que no está en peligro de extinción. Es más, ha sido introducido, y prospera, en dos otras islas: Comoras y Mayotte. Fue un momento maravilloso ya que una mamá con una pequeñísima cría se alejó del grupo y bajó hasta donde estábamos nosotros. No os puedo ni describir lo que disfrutamos de su presencia. Vamos, que estaba tan guapa y se encontraba tan cerca que le hicimos un book.

lemur marron

Y ya nos despedimos de este parque con la bonita vista del lago con sus nenúfares y una sonrisa de oreja a oreja, porque definitivamente fue una experiencia increíble.

lago

Pero ¡oye! que la historia no acaba aquí, pues también hay la opción de hacer un tour nocturno y probar suerte para ver al lémur ratón, el lémur más pequeño de todos. ¿Por qué no? Y bien, el tour transcurre principalmente en los laterales de la carretera y dura aproximadamente una hora. En nuestro caso nos adentramos también en el jardín de las orquídeas donde pudimos ver unos cuantos camaleones y alguna rana, pero principalmente se siguen los dos laterales de la carretera en los lindes del parque nacional al que está prohibido entrar por la noche.

nocturnas

Y, sí, la suerte no se nos acabó y pudimos ver al microcebus, un lémur nocturno, solitario y que se alimenta de insectos, fruta y néctar de flores. Sin embargo, este pobre primate también se quedó ciego con los flashes de las cámaras de los turistas, igual que le pasó al pobre tarsero en Sulawesi, a los que se añadieron también las luces de las linternas de los guías. Por favor, no hagáis fotos con flash a los lémures. Ya sé que las fotos no salen tan estupendas pero tenéis que pensar en su bienestar.

microcebus

Y ahora sí que finaliza este relato y con ello solo puedo decir que disfrutamos un montón de la naturaleza y de los lémures y que esta reserva se convirtió en uno de nuestros lugares favoritos de  Madagascar.

Y como recomendaciones finales:

  • En septiembre, cuando fuimos nosotros, hace bastante frío por lo que os recomiendo que os llevéis ropa de abrigo.
  • Para el trekking, llevad pantalón largo y blusa con manga larga para protegeros de las sanguijuelas. Esta vez nosotros salimos ilesos, pero nunca se sabe. También unas buenas botas.
  • Llevad una buena cámara, pero tened en cuenta que hace mucha humedad y se puede empañar la lente. Tanta humedad me recordó a nuestra aventura por el bosque de Budongo en Uganda cuando conocimos a los inquietos chimpancés de los que disfruté un montón pero de los que no tengo apenas fotos porque la cámara no pasaba por su mejor momento. No se puede tener todo…
  • Llevad una linterna por si queréis hacer algún tour nocturno. Prismáticos, opcional, pero pueden ayudar si los lémures no se acercan.
  • Supongo que no hace falta decir de llevar agua o ponerse antimosquitos.
  • ¡Y no os olvidéis de las ganas de conocer y disfrutar!

I like to move it, move it, Madagascar!

Este año la elección del “gran” viaje ha resultado ser un pelín complicada ya gran parte de nuestros días de vacaciones disponibles se vieron reducidos por el viaje a París que hicimos en enero para celebrar nuestro 13º aniversario juntos y también por asistir a un congreso en Oporto (Portugal). Aun así nos quedaban 15 días valiosos en septiembre, y tras barajar muchas opciones, hemos decidido volver a nuestro continente favorito, África. Sí, después de Kenia, Marruecos, Egipto, Uganda y Ruanda, ¡volvemos! Volvemos a ese continente que nos enamoró para siempre la primera vez que lo visitamos. Kenia nos descubrió su gran naturaleza y Uganda y Ruanda, la última vez que pisamos el continente, años después, nos enseñaron que África no es solamente naturaleza sino también sonrisas, amabilidad, cariño… Sí, sonrisas, porque al fin y al cabo la felicidad no se mide en la cantidad de bienes materiales que unx tiene. Nunca borraremos de nuestras mentes la multitud de niñxs persiguiéndonos con una gran sonrisa al son de “how are you, muzungu?”. “Muzungu” que viene a decir “blanco” en bantú. Como anécdota, siempre recordaremos el momento en el que una niña se acercó a Xavi con gran curiosidad, le olió y luego le dio un lengüetazo en la mano. Con el sol de justicia que hacía ese día y con la facilidad que tiene Xavi en sudar, la pobre debió de pensar que lxs blancxs ¡olemos y sabemos horrible! jajajajaja Una experiencia como muchas tantas que llegan a pasar cuando viajas… Pero, ¡basta de recuerdos! porque este año nos esperará un nuevo viaje, una nueva experiencia, que más no, esperamos que nos impresione como lo hicieron ya las anteriores inmersiones en esas tierras tan fascinantes!

Y este año volvemos, pero esta vez para visitar la isla más grande del continente y la cuarta más grande del mundo después de Groenlandia, Nueva Guinea y Borneo (considerando Australia como un continente). Sí, lo habéis adivinado, viajaremos a ¡Madagascar! Esa isla tan famosa tanto por los preciados lémures, como por sus baobabs, por sus camaleones, y como no, por ser la isla del rey Julien XD.

En este viaje nos vuelve a acompañar mi hermana que de África solamente visitó (con nosotros también) Marruecos y Egipto. E igual que en la mayoría de viajes que hacemos, nuestra intención es visitar el máximo de parques naturales posibles y ver y disfrutar al máximo de la naturaleza y de la fauna local. Desde el principio teníamos en mente visitar la famosísima avenida de los baobabs, los parques de Analamazaotra, Isalo y Ranomafana y la reserva de Anja, ya que nuestro principal objetivo son los lémures, esos primates estrepsirrinos endémicos de esta isla.

Para poder llevar a cabo esta gran aventura hemos decidido contactar con una guía (itinerario libre con coche y conductor), ya que según nos han explicado los traslados por la isla pueden ser muy difíciles en transporte público, y, como disponemos de pocos días y grandes planes, hemos considerado que esta sería la mejor opción. Y bien, después de explicarle nuestras intenciones, nos dijo que era factible visitar todo lo que queríamos en nuestros limitados días. ¡Es más! nos recomendó dos reservas privadas: de Peyrieras y de Vakona (que aceptamos porque tenían buenas opiniones en internet, pero que esperamos que no sean un fiasco…), e incluso un par de días en la playa. Los días en la playa se hacen necesarios (aunque no sean una prioridad para nosotros) para una mejor logística al hacer el itinerario circular. De esta manera no perderemos tanto tiempo en los traslados, que ya nos ha informado que serán laaargoooss y tediosos.

Y, finalmente, así quedó perfilado el itinerario:

Logística del viaje

Como en las anteriores presentaciones ya incluía un párrafo dedicado a la logística del viaje, aquí está. Aunque en esta ocasión no puedo aportar mucha información más allá de que hay vuelos directos a Antananarivo desde París (por algo la isla fue colonia francesa…).

En cualquier caso, os dejaré más detalles de cada lugar en las crónicas. ¡No os las perdáis!

Y también en:

Y si sois de buen comer:

Descubriendo el Valle de Baliem

El Valle de Baliem, situado en la zona occidental de Irian Jaya (Papúa Occidental) y rodeado por picos de entre 2500 y 3000 m de altura, es el hogar de las etnias dani o ndani (en el centro), lani (en el oeste) y yali (en el suroeste) cuyos hombres se diferencian principalmente por la forma y el tamaño de la koteka (funda hecha de calabaza destinada a cubrir el pene): los primeros lucen una koteka larga y delgada, los segundos de tamaño medio, ancha y con forma de cañón, mientras que los últimos presumen de la más larga. La ciudad de Wamena, que se encuentra en el centro, es el principal punto de entrada al que se llega en un corto vuelo de una media hora desde la capital de la isla, Jayapura.

señor calabaza 2

Lxs dani, de complexión fuerte y piel oscura, viven del cultivo del ñame y del boniato. Las mujeres, siempre con matatas (noken) sujetas a la frente, son las que se encargan del cuidado de los huertos, de cocinar y de cuidar de lxs niñxs.

resized_señora trabajando ok

Los poblados, rodeados de naturaleza, se conforman de unas pocas cabañas circulares de paja, llamadas hanoi, que normalmente pertenecen a unas pocas familias. Cada familia dispone de tres construcciones principales: una casa que sirve de cocina y que tiene una hoguera en medio; la casa de las mujeres, donde viven las mujeres y los niños menores de 10 años; y la casa de los hombres. Son polígamos y el estatus social se calcula en función del número de esposas y cerdos que un hombre posee. En el caso de que un hombre tenga varias mujeres, cada una tendrá una casa propia para ella y su descendencia.

resized_foto ok

El trekking por el valle de Baliem discurre a través de las aldeas y cruzando frágiles puentes sobre tumultuosos ríos. Lxs más aventurerxs pueden hacer el trekking por libre. Para ello, es necesario disponer de un buen GPS o cualquier dispositivo offline que pueda indicar el camino y también puede resultar muy útil conocer bahasa indonesia (la lengua oficial de Indonesia) o de la lengua local para poder pedir indicaciones en caso de pérdida o para negociar el precio por dormir en sus casas. En caso que no os atreváis a ir por libre, como fue nuestro caso, tenéis dos opciones: contratar un tour con alguna agencia o negociar directamente con algún/a guía. Contratar guías se puede hacer perfectamente en Wamena e incluso lxs hay que ofrecen sus servicios a lo largo de la ruta de trekking (normalmente todxs seguimos el mismo trayecto), por lo tanto podéis contratarlxs más adelante si cambiáis de opinión. También se pueden contratar porteadorxs: gente que llevará todo lo necesario durante el trayecto. Tanto en el caso de lxs guías como de lxs porteadores, negociad siempre el precio con anterioridad y dejad claras las condiciones. No os olvidéis de llevar suficiente comida (aunque podréis encontrar pequeños puestecillos que venden fideos instantáneos y plátanos), potabilizador de agua (opcional, en caso que no sea posible hervir el agua), saco de dormir y esterilla, las botas de trekking, toalla de secado rápido, crema solar, batería externa, linterna o frontal, ropa cómoda, y demás cosas que consideréis importantes.

resized_foto casas ok

Otros datos a tener en cuenta antes de empezar el trekking:

  • Lxs niñxs esperaran siempre caramelos (gula gula). Así que si queréis ganaros algunxs amigxs os recomiendo que compréis una buena cantidad. No estoy nada a favor de esta práctica, por eso llevamos material escolar (¡que al final encantó hasta a lxs mayores!), pero puede servir para romper el hielo. Lo peor de los caramelos es que les estropean los dientes y que lxs peques tiran los envoltorios al suelo, ensuciando así el entorno.
  • Lxs mayores os pedirán cigarros. Siempre que os encontréis gente por el camino o en los poblados os saludarán (pagi, pronunciado pagui, durante la mañana y sore por la tarde-noche) y os darán la bienvenida, pero luego esperaran tabaco (igual que lxs niñxs con los caramelos…). Otra práctica con la que no estoy de acuerdo. Finalmente nosotros no llevamos porque como no fumamos se nos olvidó comprar en Wamena… Aun así os aseguro que no nos ganamos ningún enemigo (y aunque no lo sepan, les hemos alargado un poco la vida jajaja).
  • Apenas se pueden ver ya mujeres con las tradicionales faldas de fibra vegetal (youngal) u hombres con koteka. Lxs únicxs que aún visten lo tradicional o bien son mayores, y toda la vida han vestido así, o bien lo hacen para las fotos. En cualquier caso, las fotos se pagan y el precio oscila entre los 10.000 y los 50.000 IDR por foto. No les gusta que les hagan fotos sin permiso.
  • La modernidad ha llegado ya a estos lares tan remotos: ya no utilizan herramientas de piedra sino palas y machetes de metal, y muchos hanoi tienen ya pequeñas placas solares.

botas

Dicho esto, nuestro trekking duró 4 días y el itinerario fue el siguiente:

Día 1: Wamena-Kurima-Kilise. 3 horas desde el río Yetni. Nivel medio-alto. Alojamiento en guesthouse local en Kilise.

Desde Wamena se accede en coche hasta el río Yetni, que hay que cruzar y caminar hasta Kurima, donde casi todas las rutas de senderismo comienzan. Kurima es una aldea grande que tiene además una comisaria donde hay que enseñar el surat jalan, para poneros un sello y entregar una copia.

resized_subida ok

Desde aquí se comienza a subir por un camino empinado hasta Kilise, un pequeño poblado con unas vistas increíbles del valle. Casi todo el trayecto está en subida y resbala muchísimo por la lluvia (llovía todas las noches). Por el camino hay muros de piedra que hay que saltar. Estos muros normalmente delimitan los huertos.

resized_foto ghesthouse ok
Las casitas del guesthouse

Día 2: Kilise-Syokosimo. 3 horas y media. Nivel alto. Noche en la casa del jefe del poblado de Syokosimo.

El trayecto empieza con una fuerte bajada hasta llegar al río y cruzando el puente más largo y más peligroso (según mi opinión) de todos. Los tablones son viejos y el puente está inclinado. El guía nos recomendó cogernos fuertemente a las cuerdas por si se rompe (¡qué yuyu!).

resized_foto puente chungo

Luego hay que subir hasta un pequeño poblado. Para seguir el trayecto hay que cruzar a través de los patios de las casas, saltando los respectivos muros de piedra. Le sigue un camino muy embarrado pero que ofrece estupendas vistas del valle de Mugi. Luego una fuerte bajada hasta el río para volver a cruzar un puente y avanzar siguiendo el curso del río hasta llegar al pueblo de Syokosimo.

resized_syokosimo ok

Nuestro anfitrión nos recibió con fruta, boniatos hervidos y hasta con un trozo de carne seca. Aquí sufrimos un ataque comercial, por decirlo así, ya que casi todos los miembros del pueblo montaron sus paraditas de souvenirs y nos incitaban a comprar. Siempre hay que regatear en cada compra y os dejaré un truquito: comprad siempre cuando solo hay una persona como mucho dos para conseguir una buena oferta, porque cuando se reúnen muchxs, habrá que negociar con todxs y no os bajarán apenas el precio.

resized_ataque comercial ok

Una vez recogidas las paraditas, quedaron delante de la casa solamente las mujeres de la familia que estaban tejiendo sus cestos. A base de tirarme piedrecitas y riéndose (porque no nos entendíamos) me invitaron a sentarme con ellas y hasta me enseñaron tejer un noken. Fue un momento increíble.

Al estar el pueblo asentado al lado del río existe la posibilidad de darse un baño en sus aguas frías. Eso sí, olvidaros de tener intimidad ya que lxs niñxs os perseguirán a todas partes.

Día 3: Syokosimo-Ugem-Seima. 4 horas de trekking. Nivel medio. Noche en casa local.

Se sigue el curso del río, se cruzan dos puentes más (pero en mejor estado), otra subida fuerte y, pasado Ugem, el sendero se vuelve medianamente llano. Durante el trayecto hay bonitas vistas del valle hasta llegar a Seima.

resized_puente ok

Aquí Xavi tuvo su momento al pasarse la tarde jugando con lxs niñxs. ¡Se lo pasó en grande! Un consejo: llevad una pelotita o algo para jugar para romper el hielo y pasar buenos momentos con lxs niñxs.

A pesar de los buenos momentos y de la experiencia vivida, aquí pillamos pulgas y acabamos con picadas por todo el cuerpo… Las pulseras antipulgas para perros que llevábamos puestas no sirvieron de nada…

resized_foto vistas seima ok

Día 4: Seima-Sogokmo-Wamena. 3 horas y media hasta Sogokmo. Nivel medio. Noche en Wamena.

Desde Seima a Sogokmo el trayecto no debería presentar mayor dificultad, pero había llovido toda la noche y el camino estaba muy embarrado y resbaladizo. Tras cruzar el último puente, en muy buen estado, y una última subida se llega a la carretera en Sogokmo, donde se toma el transporte hasta Wamena.

resized_vistas camino sogokmo

Veréis que este último puente es sumamente nuevo, eso se debe a que lo renovaron después de que el antiguo puente cediera y un japonés se precipitara al río, según dicen, hace mucho tiempo. Al lado del puente se puede observar aún el pequeño homenaje que le hicieron.

resized_foto puente nuevo

Después del trekking teníamos acordado con el guía ir a ver bailes tradicionales para introducirnos un poco también en la cultura de lxs dani, pero el guía nos fue pidiendo más dinero del acordado y finalmente, al no ceder, no se presentó y nos quedó un día libre. Como estábamos cansados del trekking y un tanto defraudados decidimos dedicar el último día en Wamena repasando la ropa y quitándonos de encima los polizones no deseados (¡encontramos 5!). A pesar de no poder hacer todo lo que teníamos planeado, nos quedamos con los buenos momentos pasados en los poblados, con lxs niñxs y las mujeres, y con las magníficas vistas. Y, finalmente, podemos decir con toda seguridad que nunca nos habíamos sentido tan observados como en este viaje.

resized_vistas ok

Y algunas recomendaciones extra:

  • ¡Id con una mentalidad abierta!
  • La dificultad física es media-alta, aunque depende mucho de si llueve o no, ya que con la lluvia hay tramos que se vuelven impracticables.
  • Aunque de día hace bastante calor, por la noche las temperaturas bajan considerablemente.
  • Si vuestra intención es dormir en casas locales, llevad una buena protección contra las pulgas o sufriréis las consecuencias.
  • Mosquitos no hay, pero os perseguirán hordas de moscas.
  • Las duchas serán en el río.
  • El váter será un agujero en el suelo, normalmente situado sobre una plataforma. Tirar la cadena significa tirar cazos de agua.
resized_foto vater
Lujoso váter en algún lugar del valle de Baliem…

Parque Nacional de Tangkoko (Sulawesi)

El Parque Nacional de Tangkoko está situado al norte de Sulawesi en la provincia de Sulawesi Septentrional, cuenta con unas 8800 hectáreas de selva y es el hogar de centenares de especies animales, de las cuales la mitad son endémicas. Aún así, este parque es conocido por ser el hogar de los tarseros, unos de los primates más pequeños del mundo (junto al tití pigmeo y al lémur ratón) y de los macacos negros crestados, endémicos del norte de Sulawesi, aunque, con suerte, también se pueden ver osos cuscús, cálaos, babirusas, víboras verdes, etc. Para acceder, es obligatorio contar con la compañía de un/a guía, y dado que los hábitos de estos dos primates son totalmente opuestos, se recomienda hacer dos tours: uno a primera hora de la mañana y otro a última hora de la tarde, pero nosotros preferimos hacer un tour de medio día (desde las 14:00 hasta las 19:00). Para llegar hasta aquí hay que volar hasta Manado y hacer noche en algún pueblo de alrededor del parque. Para ello nosotros elegimos el pueblo de Bitung.

resized_RRVS3757 ok

Una vez en el parque, se compra la entrada y se asigna un/a guía a cada grupo. Normalmente los grupos no son superiores a cinco personas. Como éramos tres, nos asignaron un guía para nosotros solos. Antes de empezar el guía nos recomendó que nos embadurnáramos bien los tobillos con antimosquitos y a las 14:00 horas ya estábamos recorriendo el camino en busca de los cuatro principales atractivos: los macacos negros crestados, los cuscús, los cálaos y, por supuesto, los tarseros.

A los primeros que nos encontramos fueron a los macacos negros crestados (Macaca nigra). Este primate está en peligro crítico de extinción (tanto debido a la pérdida de su hábitat como a su caza para comer) y es una de las especies más pequeñas de macaco. Es principalmente terrestre, diurno y frugívoro (se alimenta de fruta) y vive en grandes grupos. Son muy pacíficos y permiten nuestra presencia, aunque se sobresaltan y huyen al menor movimiento brusco. Estuvimos siguiéndoles y estando con ellos un rato antes de volver a la marcha.

resized_IMG_9209 ok

Los siguientes en aparecer fueron los osos cuscús de Célebes (Ailurops ursinus). Ésta especie en particular es endémica de Sulawesi. Los cuscús son marsupiales arbóreos, diurnos, folívoros (se alimentan de hojas y brotes tiernos) y normalmente se les puede ver en parejas. Pasan largos ratos descansando para poder hacer la digestión y se mueven muy lentamente. Son vulnerables a la pérdida de hábitat y su número disminuye debido a la caza para comer y al tráfico de animales.

resized_IMG_9332 ok

A continuación fuimos a un nido de cálaos grandes de Célebes (Rhyticeros cassidix), también endémicos de la isla, y esperamos sentados para que el macho volviera a alimentar a la hembra. La hembra, después de construir el nido en el tronco del árbol, cierra el hueco de entrada para evitar así a los depredadores, dejando solamente un pequeño agujero por el que el macho le pueda pasar bayas y fruta. Normalmente incuba un huevo como mucho dos. Cuando la cría ya es mayor y puede emprender el vuelo, rompen el relleno.

resized_IMG_9373 ok

Durante el resto del trayecto vimos más pájaros, como unos pequeños búhos, los principales depredadores del tarsero, diferentes especies de martín pescador y algunos insectos.

resized_IMG_9297 ok

A última hora de la tarde nos encontramos, por fin, con los tarseros. El tarsero (primate tarsiforme) es nocturno, arbóreo e insectívoro (se alimenta principalmente de insectos: escorpiones, arañas, pequeños vertebrados…) y tiene un tamaño de unos 10-15 centímetros y unos ojos enormes. Los tarseros que viven en Sulawesi pertenecen a la especie Tarsius tarsier o tarsero espectral o fantasma. Su hábitat se ha visto muy amenazado y se restringe a algunas zonas del Sudeste asiático (Indonesia (Sulawesi, islas Togian), Malasia (Borneo) y Filipinas) y, además, no pueden vivir en cautividad, llegando hasta a suicidarse a causa del estrés que les provoca el cautiverio. Viven en pequeñas familias formadas por una pareja monógama y su descendencia, siempre en un territorio fijo. Lxs guías conocen de antemano en qué arboles habita una familia y te llevan directamente, por lo que verlos está casi garantizado. En nuestro caso, la pareja de tarseros decidió cambiar de casa, seguramente debido a la presencia de algún depredador, y nos la encontramos en un árbol lejos de su anterior casa. Fue increíble poder verlo. Pero aquí, como siempre, pasó lo peor de todo: una cantidad enorme de turistas se amontonó alrededor del árbol, y no contentos, empezaron a hacerle fotos con flash. Nos quejamos al guía, dado que el pequeño primate es nocturno y le molesta la luz, pero ni lxs guías insistieron ni los demás hicieron caso. Por favor, si visitáis este parque y queréis ver al diminuto tarsero, ¡no uséis flash! Conservar la naturaleza y a los animales no implica solamente conservar su territorio, sino también tratarlos con respeto.

resized_IMG_9500 ok

Después fuimos a la playa para esperar a que anocheciera para ver la salida de la tarántula, antes de dar por finalizado nuestro trekking por este impresionante parque.

resized_OIAJ7011 ok

Lo interesante de las tarántulas de Tangkoko es que viven en los troncos de los árboles y no en agujeros en el suelo como viven las tarántulas que vimos en Kalimantan o en Costa Rica.

resized_IMG_9519 ok

Y aquí os dejo algunas recomendaciones:

  • Llevad ropa cómoda, de colores claros y secado rápido.
  • Un chubasquero no viene nada mal.
  • Durante el trekking llevad camisetas de manga larga y los pantalones metidos en los calcetines para evitar así las hormigas o las sanguijuelas. Al Xavi se le enganchó una sanguijuela en Sumatra y tardó unos cuantos meses en currársele la herida…
  • Un buen repelente antimosquitos.
  • No os dejéis: bolso impermeable, cantimplora, prismáticos, linternas…

Singapur. La ciudad de las mil caras

A pesar de ser el país más pequeño del sudeste asiático, Singapur ofrece al visitante multitud de opciones: desde las más naturales y hasta las más modernas. De entre esta gran oferta, nosotr@s nos hemos quedado con lo que más se acerca a nuestros intereses y de esta manera hemos podido disfrutar de varias facetas de la ciudad en tan solo dos días y medio.

Singapur moderno

Para disfrutar del Singapur futurista y de vanguardia nos acercamos a las zonas de Clarke Quay, Boat Quay y Marina Bay, donde disfrutamos de un paseo en barco para apreciar el skyline, nos tomamos un selfie con el Merlion y acabamos en el bar Cé La Vi del hotel Marina Bay Sands. Lo mejor es visitar esta parte de la ciudad al atardecer.

Merlion Park

Mitad pez, mitad león, representa por un lado el origen pesquero de Singapur y por otro su nombre: Ciudad del león (Singapura). Se puede llegar caminando o en un taxi acuático. Espectáculo de luces y sonido a las 20:00 h cada tarde. Es el lugar más visitado de Singapur y donde mayor multitud de gente nos encontramos.

merlion

Clarke Quay y Boat Quay

Estación de MRT Clarke Quay.

Ambas situadas a las orillas del río Singapur, presentan una perfecta combinación de casas antiguas restauradas con enormes rascacielos. De las zonas con más ambiente de la ciudad con restaurantes y sitios para tomar una copa.

clarke quay

Paseo en barco

Un paseo en barco por el río es una de las mejores opciones para disfrutar del skyline de la ciudad. Hay dos tipos de trayectos: cortos, de 20 minutos de duración, o largos de 40 minutos de duración. Recomendable hacerlo de noche cuando las vistas son las más bonitas. Se puede coger en Clarke Quay, Boat Quay, Robertson Quay, Collyer Quay y Marina Bay y con el trayecto largo se sube y se baja en la misma estación. Las entradas tienen una duración de varios meses, aunque solo sirven para un paseo, y no tienen una hora concreta para canjearlo (hay trayectos desde las 9:00 a las 22:00). Si queréis disfrutar de la noche, lo mejor es presentarse con algo de tiempo ya que es cuando más gente quiere hacerlo y va por cupo, o sea si un barco ya está lleno hay que esperar al siguiente y así.

crucero Singapur

Cé La Vi Sky Bar (Marina Bay Sands)

Parada de metro de Bayfront.

Para disfrutar de las vistas, el hotel Marina Bay Sands ofrece dos posibilidades: el observatorio Sands Skypark y el bar Cé La Vi. Se accede desde la torre 3, aunque no os preocupéis porque está muy bien indicado. El observatorio se encuentra en la planta 56 y hay que pagar entrada; mientras que el bar se encuentra en la planta 57 y se paga un voucher que una vez arriba se puede cambiar por una copa (en ambos casos se paga en un mostrador situado justo delante de los ascensores). Nosotr@s elegimos subir al bar y la verdad no nos pareció que valiera mucho la pena. La entrada es bastante cara y la lista de copas por las que se puede canjear es muy limitada. Además las vistas son reducidísimas: entre las zonas VIP y las zonas reservadas a los huéspedes del hotel, solamente quedan dos esquinas para disfrutar de las vistas. A partir de las 18:00 se exige etiqueta. Desconozco si el observatorio vale la pena porque no hemos ido.

vistas nocturnas

Singapur natural

Singapur es también una ciudad llena de naturaleza, ya que cuenta con unos 12 parques naturales y espacios verdes. En este caso hemos decidido disfrutar de los famosos Gardens by the bay y dar un paseo por el Jardín Botánico. La ciudad también ofrece una parte más “animal”, destacando su zoo y la oferta de tours nocturnos por el mismo, pero descartamos está opción ya que no somos nada amantes de ver animales privados de su libertad.

Garden by the bay

Parada de metro Bayfront.

Se trata de 101 hectáreas de espacios verdes en el corazón de la ciudad. Para visitarlo bien os recomiendo que le dediquéis una mañana o una tarde enteras. Lo más impresionante son los 18 árboles artificiales con una altura de 50 metros de alto que funcionan con paneles solares y que recogen el agua de lluvia para regar el inmenso jardín.

gardens by the bay

Para subir a la pasarela que une los árboles hay que pagar entrada, igual que para acceder a las zonas de Cloude Forest o Flower Dome. Cuando fuimos nosotr@s había una cola de unos 40 minutos, pero lo merece.

árboles

A las 20 h y a las 21:30 ofrecen un espectáculo de luces y sonidos gratuito. Eso sí, id con tiempo para coger sitio ya que se llena.

luces y sonidos

Jardín Botánico

Parada de MRT Botanic Garden.

Un gran jardín de unas 63 hectáreas de extensión declarado patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Abre desde las 5 de la mañana hasta las 12 de la noche y la entrada es gratuita, con excepción del Jardín de las Orquídeas, al que hay que pagar entrada. Se le puede dedicar perfectamente un día entero, ya que además del agradable paseo, ofrece diferentes espacios temáticos.

National Orchid Garden abrió las puertas en 1995 y la entrada vale 5 SGD. Abre de 8:30 a 19:00 (última entrada a las 18:30) y es la zona más visitada. Un espacio muy bien cuidado con multitud de especies de orquídeas.

jardín orquídeas

Además del Jardín de las Orquídeas, también visitamos:

  • Boungavilleas & Bamboo Collection
jardin botánico
  • Evolution Garden, un paseo a través de plantas prehistóricas.
evolution garden
  • Symphony Lake y sus nenúfares.
nenúfares
  • Rain forest, el bosque primario de Singapur.
rain forest

Singapur multicultural

Visitar los barrios de Singapur es como hacer varios viajes en uno. Puedes tranquilamente empezar el paseo en China (Chinatown), seguir por India (Little India) y terminar un barrio árabe (Kampong Glam).

Chinatown

Parada de metro Chinatown.

El barrio chino es uno de los barrios mejor cuidado con muchísimos restaurantes y paradas que invitan a comprar todo tipo de productos.

chinatown

Además del barrio en sí, también se puedes visitar:

Sri Mariamman, dedicado a la diosa Mariamman, diosa que posee el poder de curar enfermedades, y declarado monumento nacional, es el templo hindú más antiguo (1827). La entrada es gratuita. Hay que quitarse los zapatos y cubrirse las piernas y los hombros antes de entrar.

templo indio 1

Masjid Jamae, también conocida la mezquita Chulia, es un monumento nacional construido en 1826 por los Chulias, musulmanes Tamil procedentes de la India. La entrada es gratuita, e igual que en el templo indio, hay que entrar descalzx y con las piernas y los hombros cubiertos.

mezquita

Buddha Tooth Relic Temple and Museum. Abre de 7:00 a 19:00. Se trata de un gran templo budista y museo que alberga en su interior, dicen, un diente de Buda. De construcción reciente (2007) y decorado con ni más ni menos que 320 kg de oro, se dispone en diferentes plantas que se pueden visitar de forma gratuita. También hay que entrar con las piernas y los hombros cubiertos.

templo chino

Podemos decir que fue una de las mejores experiencias de este viaje, ya que pudimos disfrutar de una ceremonia budista (no habíamos presenciado ninguna aún).

celebración budista

Para  visitar el resto del templo, os recomiendo que subáis a la última planta en ascensor e ir bajando por las escaleras. El templo dispone, desde arriba hacia abajo, de: un precioso jardín de estilo chino, la sala de la reliquia, el museo, la planta de los monjes de la que se puede apreciar la sala de la planta baja y la sala principal donde se celebraba la ceremonia budista.

Little India

Parada de metro Little India.

El barrio indio es el barrio que menos nos gustó, aunque aquí se encuentran otros dos atractivos que sí merecen una visita:

El templo Sri Srinivasa Perumal. Para llegar, desde la parada subir unos 10 minutos por la calle principal. La entrada es gratuita y se debe entrar descalzx y con ropa adecuada. Abre de 6:00 a las 12:00 y de 18:00 a las 21:00. Se trata de un templo hindú dedicado al dios Vishnu e inaugurado en 1855. La mañana que acudimos nosotr@s había una celebración hindú.

templo indio 2

El Templo Sri Veeramakaliamman. Seguir la misma calle principal por debajo de la parada de metro una media hora. Abierto de las 12:30 a las 16:00, e igual que el anterior, la entrada es gratuita y hay que entrar sin zapatos y con ropa adecuada. Este templo, más pequeño que el anterior, fue construido en 1881 y es dedicado al dios Kali. Siguiendo por detrás del templo podréis contemplar cómo se queman las ofrendas y cómo se reparte la comida entre los participantes.

templo 3 buena

Kampong Glam

El barrio árabe está formado por unas pocas calles de casitas pequeñas pero muy bien cuidadas distribuidas alrededor de la gran mezquita Masjid Sultan. Igual que el barrio chino, ofrece amplia variedad de restaurantes y tiendas de souvenirs.

barrio árabe

La mezquita del Sultán fue construida en 1928 y es considerada una de las más importantes de Singapur. Cuando fuimos estaba cerrada por festividad religiosa, por lo tanto no pudimos disfrutar de su interior.

mezquita sultan

Singapur gourmet

La gastronomía de Singapur es fruto de la gran mezcla cultural que hay en el país, permitiéndote disfrutar de un viaje gastronómico sin apenas moverte por la ciudad: puedes perfectamente desayunar platos indios, comer comida china y cenar increíbles recetas regionales, siendo posible degustar deliciosos platos en hawkers, food courts y hasta darte un lujoso capricho.

Aunque guarda mucho parecido con el país vecino, Malasia, con el que comparte muchos de los platos “más típicos” como las sopas laksa, los postres de hielo picado o el rey de las frutas, el durian, de los que ya os hablé, el cangrejo picante (chili crab, black pepper crab o white pepper crab) es el plato nacional y el Singapore Sling el coctel más famoso por inventarse en el famoso hotel Raffles en 1915. Nosotr@s probamos el black pepper crab (cangrejo a la pimienta negra) porque nos dijeron que el chilli crab es extremadamente picante, y ¡está buenísimo! Os recomiendo que cojáis algún cuenco de arroz blanco o pan chino para acompañar y que preguntéis cuál es el tamaño del cangrejo ya que según temporada son muy grandes y se pueden compartir pero otras son pequeños y suficientes para una persona. Si no queréis que pique nada, lo podéis pedir al vapor.

cangrejo

Otro plato muy típico del país es el pollo laqueado con arroz o fideos. Y es este plato que fue galardonado con una estrella Michelin, siendo así el restaurante que lo sirve, el restaurante con estrella Michelin más barato del mundo. Debo decir que por curiosidad fuimos a probar el famoso plato pero nos defraudó enormemente: el pollo crudo y con mucho hueso servido con arroz o fideos sin ninguna gracia. Probamos este mismo plato en otro sitio, eso sí por el doble de precio (aunque sigue siendo barato al cambio) y nos gustó muchísimo más. La carne estaba deshuesada y el arroz y los fideos estaban aderezados con el jugo del pollo. También lo podéis probar con pato o incluso con tocino.

pollo laqueado
A la izquierda: pollo laqueado con estrella; a la derecha: pollo laqueado sin estrella

Y ya que estáis en Singapur, también os podéis atrever con algún plato diferente como una hamburguesa con salsa de curry y huevo frito o un buen plato de medusa marinada.

medusa

Singapur ha resultado ser una ciudad con mucho que ofrecer (más de lo que pensábamos) y que nos ha encantado. Podemos decir con toda seguridad que vale una visita de unos cuantos días, no solo ser considerada una ciudad de paso.

¡Ya estamos deseado encontrar otro momento para poder seguir visitándola!

Els Gorgs de Les Planes d’Hostoles

Les Planes d’Hostoles es un pequeño pueblo de la comarca de la Garrotxa (Girona) que forma parte del parque natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa. Situado a las orillas del río Brugent, entre los valles de Cogolls y de Hostoles y rodeado por los riscos del Far y de la Salud y la sierra de les Medes; unos de sus principales atractivos, además del propio pueblo y del antiguo castillo de Hostoles, son els gorgs.  Els gorgs son pozas en el curso del río cerca de preciosos saltos de agua, en los que en verano está permitido bañarse. Estas pozas, en medio de un bosque exuberante, húmedo y verde, que recuerda a los bosques tropicales, son de una belleza increíble y desprenden una paz inmensa. Unos parajes casi idílicos.

gorgs paisaje
  • Nivel de dificultad: fácil
  • Desnivel: sin grandes desniveles
  • Ruta: cuatro gorgs o pozas que se pueden visitar tranquilamente desde el pueblo: Gorg de la Plana, Gorg de Duran, Gorg del Molí dels Murris y Gorg de Can Poetí. Todas las rutas están señalizadas en amarillo.
  • Instalaciones: solamente en el pueblo, donde es posible abastecerse en los dos supermercados que hay en la plaza. Durante la ruta no hay lavabos ni sitios para comprar.
  • Qué llevar: agua, zapatos y ropa cómodos, crema solar, sombrero, bañador (si os quereis a bañar).
  • Acceso fácil para familias con niñxs? Sí. Ninguna ruta presenta grandes desniveles, además hay tramos asfaltados o caminos de tierra perfectamente habilitados, por lo que se puede hacer perfectamente con niñxs de todas las edades.
  • Todas las rutas se pueden hacer también en bicicleta.
  • No os salgáis del camino ni piséis, rompáis o dañéis la vegetación.
  • No dejéis basura detrás de vosotrxs.

Gorg de Can Poetí

gorg can poetí
  • Cómo llegar – aparcamiento: Es el gorg más cercano al pueblo, pero no se puede acceder en coche. Se puede aparcar directamente en el pueblo o al principio de la ruta.
  • Longitud: una longitud de 1 km (ida) desde el centro del pueblo.
  • Ruta: la ruta comienza por detrás de la escuela de Parapente por un amplio camino de tierra. Una vez cruzado el puente, hay unas escaleras que bajan hasta el Gorg.
camino can poetí
  • Se puede enlazar con el Gorg del Molí dels Murris siguiendo el camino de tierra y las indicaciones.

Gorg del Molí dels Murris

gorg camí dels murris
  • Cómo llegar – aparcamiento: No se puede acceder al gorg en coche. Se puede aparcar en el pueblo e ir caminando por la acera hacía Cogolls. También se puede aparcar al inicio de la ruta, pero hay que pagar 5 euros de parquing, de los cuales, os devuelven 1 euros a cambio de los desechos.
  • Longitud: una longitud de 2,3 km (ida) desde el centro del pueblo.
  • Ruta: Seguramente el gorg más conocido al que se accede por un camino asfaltado de acceso en coche restringido a los visitantes. Se sigue todo recto a través de bellos campos y bosques hasta llegar a un pequeño aparcamiento al que le sigue un sendero que lleva hasta el gorg. No tiene pérdida, ya que está muy bien indicando.
camino camí dels murris
  • Se puede enlazar con el Gorg de la Plana y el Gorg del Duran volviendo al parquing y desde allí siguiendo por la carretera a mano derecha hasta llegar al cementerio. Una vez allí hay que cruzar la carretera para iniciar la ruta.

Gorg de la Plana y Gorg del Duran

gorg de la plana y gorg del duran
  • Cómo llegar – aparcamiento: No se puede acceder al gorg en coche. Se puede aparcar en el pueblo y seguir por la acera hasta el cementerio o aparcando directamente delante de éste.
  • Longitud: una longitud de 1,3 km (ida) desde el centro del pueblo.
  • Ruta: se inicia por un camino que parece una propiedad privada vallada, se sigue por en medio de las dos masías y desde allí por el sendero que discurre a través de los huertos para llegar hasta el río donde nos encontramos con el Gorg de la Plana.
camino gorg de la plana
  • Siguiendo por el sendero que comienza con un pequeño puente de madera se accede al Gorg del Duran, cerca del salto de agua más bonito de los tres.
camino gorg del duran

La Mola

El Parque Nacional de Sant Llorenç del Munt i l’Obac se encuentra en la provincia de Barcelona y tiene una superficie protegida de 12.694 hectáreas. La Mola es la montaña más alta del parque con una altitud de 1104 m y en su cima se halla el monasterio románico de Sant Llorenç de Munt, actualmente reconvertido en museo y restaurante. Fue reconstruido entre finales del siglo XIX y mediados del XX, respetando la estructura original del siglo XI. Cerca del monasterio se encuentran las cuadras de los burros y los caballos que se encargan de subir los suministros al restaurante ya que no hay acceso en coche.

la mola edificio
  • Cómo llegar – aparcamientos: Hay diferentes espacios destinados al aparcamiento: parking Can Robert, parking del Camí dels Monjos, parking Sant Feliu del Racó, oficioso Torre de l’Àngel y oficioso Vista Alegre. Algunos están más cerca del inicio de ruta que otros, siendo los más cercanos el oficioso Vista Alegre y el parking del Camí dels Monjos. Nosotros aparcamos en el parking Can Robert y nos tocó caminar aprox. 1 hora hasta llegar al inicio de la ruta.
  • Nivel de dificultad: fácil – moderado
  • Desnivel: de 500 m
  • Longitud: una longitud de 6 km (ida)
  • Qué llevar: agua, algo dulce, comida para picnic (opcional), botas trekking, crema solar, sombrero, ropa cómoda
  • Instalaciones: al final de la ruta, en la Mola, hay un restaurante, baños y una amplia zona verde donde se puede hacer picnic.
la mola zona verde
  • Acceso fácil para familias con niñxs? Durante el trayecto vimos muchísimas familias con niñxs. Aun así hay que tener en cuenta que el último tramo es bastante empinado por lo que puede costar un poquito.
  • Ruta: Para subir hay que seguir las indicaciones de la Mola en blanco y verde hasta arriba y bajar por el mismo camino. Se puede hacer circular si se baja por el lado contrario siguiendo las indicaciones de Can Rupert en blanco y verde (para hacer la ruta del revés hay que seguir la ruta Camí dels Monjos blanco y verde). Nosotros subimos siguiendo las indicaciones de la Mola y bajamos por Can Rupert.

Subida a la Mola. Parte del trayecto se realiza por un camino de tierra y parte por escalones de piedra (hacia el final; la parte más empinada). Bonitas vistas del Montserrat y de las poblaciones circundantes.

subida la mola

Bajada por Can Rupert. Parte del trayecto sigue el empedrado original, parte por una zona rocosa bastante resbaladiza y gran parte del trayecto discurre a través del bosque hasta unirse otra vez con el camino de tierra inicial. Vistas de la Roca de les Onze hores y els Plecs del llibre.

bajada can rupert
  • No os salgáis del camino ni piséis, rompáis o dañéis la vegetación.
  • No dejéis basura detrás de vosotrxs.