El primer encuentro con los lémures en Analamazaotra

La reserva de Analamazaotra es un área protegida contigua al Parque Nacional de Andasibe-Mantadia y consta de unas 710 hectáreas de bosque reforestado por la comunidad local con plantas autóctonas. En ella viven diferentes especies de lémures entre las cuales se encuentran el indri (Indri indri), el lémur de mayor tamaño, y el lémur ratón (Microcebus), el más pequeño de los lémures e incluso uno de los primates más pequeños junto al tarsero y al tití pigmeo. Los lémures comparten su hábitat con camaleones, geckos, serpientes, aves, insectos y muchos más. Para visitar este sitio hay que desplazarse hasta la ciudad de Andasibe, una ciudad con un marcado aire francés, un fantasma que recuerda a la época colonial.

andasibe

Volviendo a lo que nos ocupa, la reserva se puede visitar a cualquier hora del día, pero se recomienda acudir por la mañana temprano cuando los lémures están más activos. Se accede siempre acompañadxs por un/a guía y existe la posibilidad de realizar tres itinerarios: uno corto (Indri 1), uno mediano (Indri 2) y uno largo (Circuit Aventure). Nosotros hicimos el circuito mediano que dura unas 4 horas y el nivel del trekking es medio-fácil, con un cierto desnivel.

trekking

Nada más empezar, ya nos encontramos con una boa arborícola de Madagascar (Sanzinia madagascariensis), algunos insectos, como los escarabajos jirafa, y algunos pájaros, pero el canto de los indris nos hacía impacientarnos y querer llegar cuanto antes hasta ellos.

diurnas

Ya los habíamos escuchado desde el hotel y nos moríamos de ganas por conocer por fin al lémur más grande que actualmente existe y el primer encuentro con una pequeña familia resultó un poco agridulce porque estaban muy arriba en los árboles. A penas los podíamos ver y con la cámara tampoco tuvimos demasiada suerte ya que con la humedad excesiva que hacía (había llovido toda la noche) la lente se empañaba constantemente. Eso sí, disfrutamos un montón de sus sonidos. Poco después nos encontramos con otra familia que sí se acercó y fue un momento maravilloso. Según cuentan, lxs betsimisaraka consideran que los indris, o babakoto (abuelo) como los nombran, son los padres de los humanos y es tabú o fady matarlos.

indri 1

Dicho esto, los indris pertenecen a la familia Indriidae, son diurnos, folívoros (se alimentan principalmente de hojas, brotes y algunas frutas) y monógamos. Una característica de estos primates es que no tienen cola, a diferencia de otras especies de lémures de la isla. Y aunque viven en pequeñas familias, necesitan un amplio territorio para poder vivir, y es justamente por la rápida pérdida de su hábitat, a causa de la desforestación y de los incendios, que es uno los 25 primates en mayor peligro de desaparecer. Una pena…

indri 2

Los siguientes lémures que nos encontramos fueron los sifaca de diadema (Propithecus diadema). Los vimos fugazmente. Definitivamente nuestra presencia no les interesó lo más mínimo y siguieron con su ruta y su rutina. Estos lémures también pertenece a la familia Indriidae, como los indri, y guardan muchos parecido con éstos, como por ejemplo que tampoco tienen cola y son también lémures de gran tamaño, siendo estos en particular, los más grandes de entre las diferentes especies de sifacas. Se alimentan de flores, fruta madura y brotes tiernos y viven en un mismo grupo varios machos y varias hembras con sus crías. Este precioso lémur también se encuentra en grave peligro de extinción a causa de la pérdida de los bosques en los que habita…

sifaca

Retomamos nuestra travesía y definitivamente fue un día de suerte ya que pudimos ver otras dos especies de lémures: el lémur gris del bambú y el lémur marrón común. El lémur gris del bambú (Hapalemur griseus) pertenece a la gran familia Lemuridae y se alimenta principalmente de bambú. Si os preguntáis de qué se alimentaba este pequeño lémur antes de que llegara el bambú desde China, os puedo decir que hay una especie de bambú endémica de Madagascar (Cathariostachys madagascariensis), que es la principal fuente de alimentación tanto de este lémur como del lémur dorado (Hapalemur aureus) que tuvimos el placer de conocer en el Parque Nacional de Ranomafana. Pero esta aventura es otra historia que os contaré más adelante.

lemur bambu

Y ya, justo cuando estábamos a punto de salir del parque, fue cuando conocimos al lémur marrón común (Eulemur fulvus). Este lémur pertenece también a la familia Lemuridae y es uno de los pocos lémures que no está en peligro de extinción. Es más, ha sido introducido, y prospera, en dos otras islas: Comoras y Mayotte. Fue un momento maravilloso ya que una mamá con una pequeñísima cría se alejó del grupo y bajó hasta donde estábamos nosotros. No os puedo ni describir lo que disfrutamos de su presencia. Vamos, que estaba tan guapa y se encontraba tan cerca que le hicimos un book.

lemur marron

Y ya nos despedimos de este parque con la bonita vista del lago con sus nenúfares y una sonrisa de oreja a oreja, porque definitivamente fue una experiencia increíble.

lago

Pero ¡oye! que la historia no acaba aquí, pues también hay la opción de hacer un tour nocturno y probar suerte para ver al lémur ratón, el lémur más pequeño de todos. ¿Por qué no? Y bien, el tour transcurre principalmente en los laterales de la carretera y dura aproximadamente una hora. En nuestro caso nos adentramos también en el jardín de las orquídeas donde pudimos ver unos cuantos camaleones y alguna rana, pero principalmente se siguen los dos laterales de la carretera en los lindes del parque nacional al que está prohibido entrar por la noche.

nocturnas

Y, sí, la suerte no se nos acabó y pudimos ver al microcebus, un lémur nocturno, solitario y que se alimenta de insectos, fruta y néctar de flores. Sin embargo, este pobre primate también se quedó ciego con los flashes de las cámaras de los turistas, igual que le pasó al pobre tarsero en Sulawesi, a los que se añadieron también las luces de las linternas de los guías. Por favor, no hagáis fotos con flash a los lémures. Ya sé que las fotos no salen tan estupendas pero tenéis que pensar en su bienestar.

microcebus

Y ahora sí que finaliza este relato y con ello solo puedo decir que disfrutamos un montón de la naturaleza y de los lémures y que esta reserva se convirtió en uno de nuestros lugares favoritos de  Madagascar.

Y como recomendaciones finales:

  • En septiembre, cuando fuimos nosotros, hace bastante frío por lo que os recomiendo que os llevéis ropa de abrigo.
  • Para el trekking, llevad pantalón largo y blusa con manga larga para protegeros de las sanguijuelas. Esta vez nosotros salimos ilesos, pero nunca se sabe. También unas buenas botas.
  • Llevad una buena cámara, pero tened en cuenta que hace mucha humedad y se puede empañar la lente. Tanta humedad me recordó a nuestra aventura por el bosque de Budongo en Uganda cuando conocimos a los inquietos chimpancés de los que disfruté un montón pero de los que no tengo apenas fotos porque la cámara no pasaba por su mejor momento. No se puede tener todo…
  • Llevad una linterna por si queréis hacer algún tour nocturno. Prismáticos, opcional, pero pueden ayudar si los lémures no se acercan.
  • Supongo que no hace falta decir de llevar agua o ponerse antimosquitos.
  • ¡Y no os olvidéis de las ganas de conocer y disfrutar!

I like to move it, move it, Madagascar!

Este año la elección del “gran” viaje ha resultado ser un pelín complicada ya gran parte de nuestros días de vacaciones disponibles se vieron reducidos por el viaje a París que hicimos en enero para celebrar nuestro 13º aniversario juntos y también por asistir a un congreso en Oporto (Portugal). Aun así nos quedaban 15 días valiosos en septiembre, y tras barajar muchas opciones, hemos decidido volver a nuestro continente favorito, África. Sí, después de Kenia, Marruecos, Egipto, Uganda y Ruanda, ¡volvemos! Volvemos a ese continente que nos enamoró para siempre la primera vez que lo visitamos. Kenia nos descubrió su gran naturaleza y Uganda y Ruanda, la última vez que pisamos el continente, años después, nos enseñaron que África no es solamente naturaleza sino también sonrisas, amabilidad, cariño… Sí, sonrisas, porque al fin y al cabo la felicidad no se mide en la cantidad de bienes materiales que unx tiene. Nunca borraremos de nuestras mentes la multitud de niñxs persiguiéndonos con una gran sonrisa al son de “how are you, muzungu?”. “Muzungu” que viene a decir “blanco” en bantú. Como anécdota, siempre recordaremos el momento en el que una niña se acercó a Xavi con gran curiosidad, le olió y luego le dio un lengüetazo en la mano. Con el sol de justicia que hacía ese día y con la facilidad que tiene Xavi en sudar, la pobre debió de pensar que lxs blancxs ¡olemos y sabemos horrible! jajajajaja Una experiencia como muchas tantas que llegan a pasar cuando viajas… Pero, ¡basta de recuerdos! porque este año nos esperará un nuevo viaje, una nueva experiencia, que más no, esperamos que nos impresione como lo hicieron ya las anteriores inmersiones en esas tierras tan fascinantes!

Y este año volvemos, pero esta vez para visitar la isla más grande del continente y la cuarta más grande del mundo después de Groenlandia, Nueva Guinea y Borneo (considerando Australia como un continente). Sí, lo habéis adivinado, viajaremos a ¡Madagascar! Esa isla tan famosa tanto por los preciados lémures, como por sus baobabs, por sus camaleones, y como no, por ser la isla del rey Julien XD.

En este viaje nos vuelve a acompañar mi hermana que de África solamente visitó (con nosotros también) Marruecos y Egipto. E igual que en la mayoría de viajes que hacemos, nuestra intención es visitar el máximo de parques naturales posibles y ver y disfrutar al máximo de la naturaleza y de la fauna local. Desde el principio teníamos en mente visitar la famosísima avenida de los baobabs, los parques de Analamazaotra, Isalo y Ranomafana y la reserva de Anja, ya que nuestro principal objetivo son los lémures, esos primates estrepsirrinos endémicos de esta isla.

Para poder llevar a cabo esta gran aventura hemos decidido contactar con una guía (itinerario libre con coche y conductor), ya que según nos han explicado los traslados por la isla pueden ser muy difíciles en transporte público, y, como disponemos de pocos días y grandes planes, hemos considerado que esta sería la mejor opción. Y bien, después de explicarle nuestras intenciones, nos dijo que era factible visitar todo lo que queríamos en nuestros limitados días. ¡Es más! nos recomendó dos reservas privadas: de Peyrieras y de Vakona (que aceptamos porque tenían buenas opiniones en internet, pero que esperamos que no sean un fiasco…), e incluso un par de días en la playa. Los días en la playa se hacen necesarios (aunque no sean una prioridad para nosotros) para una mejor logística al hacer el itinerario circular. De esta manera no perderemos tanto tiempo en los traslados, que ya nos ha informado que serán laaargoooss y tediosos.

Y, finalmente, así quedó perfilado el itinerario:

Logística del viaje

Como en las anteriores presentaciones ya incluía un párrafo dedicado a la logística del viaje, aquí está. Aunque en esta ocasión no puedo aportar mucha información más allá de que hay vuelos directos a Antananarivo desde París (por algo la isla fue colonia francesa…).

En cualquier caso, os dejaré más detalles de cada lugar en las crónicas. ¡No os las perdáis!

Y también en:

Y si sois de buen comer:

Descubriendo el Valle de Baliem

El Valle de Baliem, situado en la zona occidental de Irian Jaya (Papúa Occidental) y rodeado por picos de entre 2500 y 3000 m de altura, es el hogar de las etnias dani o ndani (en el centro), lani (en el oeste) y yali (en el suroeste) cuyos hombres se diferencian principalmente por la forma y el tamaño de la koteka (funda hecha de calabaza destinada a cubrir el pene): los primeros lucen una koteka larga y delgada, los segundos de tamaño medio, ancha y con forma de cañón, mientras que los últimos presumen de la más larga. La ciudad de Wamena, que se encuentra en el centro, es el principal punto de entrada al que se llega en un corto vuelo de una media hora desde la capital de la isla, Jayapura.

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Lxs dani, de complexión fuerte y piel oscura, viven del cultivo del ñame y del boniato. Las mujeres, siempre con matatas (noken) sujetas a la frente, son las que se encargan del cuidado de los huertos, de cocinar y de cuidar de lxs niñxs.

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Los poblados, rodeados de naturaleza, se conforman de unas pocas cabañas circulares de paja, llamadas hanoi, que normalmente pertenecen a unas pocas familias. Cada familia dispone de tres construcciones principales: una casa que sirve de cocina y que tiene una hoguera en medio; la casa de las mujeres, donde viven las mujeres y los niños menores de 10 años; y la casa de los hombres. Son polígamos y el estatus social se calcula en función del número de esposas y cerdos que un hombre posee. En el caso de que un hombre tenga varias mujeres, cada una tendrá una casa propia para ella y su descendencia.

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El trekking por el valle de Baliem discurre a través de las aldeas y cruzando frágiles puentes sobre tumultuosos ríos. Lxs más aventurerxs pueden hacer el trekking por libre. Para ello, es necesario disponer de un buen GPS o cualquier dispositivo offline que pueda indicar el camino y también puede resultar muy útil conocer bahasa indonesia (la lengua oficial de Indonesia) o de la lengua local para poder pedir indicaciones en caso de pérdida o para negociar el precio por dormir en sus casas. En caso que no os atreváis a ir por libre, como fue nuestro caso, tenéis dos opciones: contratar un tour con alguna agencia o negociar directamente con algún/a guía. Contratar guías se puede hacer perfectamente en Wamena e incluso lxs hay que ofrecen sus servicios a lo largo de la ruta de trekking (normalmente todxs seguimos el mismo trayecto), por lo tanto podéis contratarlxs más adelante si cambiáis de opinión. También se pueden contratar porteadorxs: gente que llevará todo lo necesario durante el trayecto. Tanto en el caso de lxs guías como de lxs porteadores, negociad siempre el precio con anterioridad y dejad claras las condiciones. No os olvidéis de llevar suficiente comida (aunque podréis encontrar pequeños puestecillos que venden fideos instantáneos y plátanos), potabilizador de agua (opcional, en caso que no sea posible hervir el agua), saco de dormir y esterilla, las botas de trekking, toalla de secado rápido, crema solar, batería externa, linterna o frontal, ropa cómoda, y demás cosas que consideréis importantes.

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Otros datos a tener en cuenta antes de empezar el trekking:

  • Lxs niñxs esperaran siempre caramelos (gula gula). Así que si queréis ganaros algunxs amigxs os recomiendo que compréis una buena cantidad. No estoy nada a favor de esta práctica, por eso llevamos material escolar (¡que al final encantó hasta a lxs mayores!), pero puede servir para romper el hielo. Lo peor de los caramelos es que les estropean los dientes y que lxs peques tiran los envoltorios al suelo, ensuciando así el entorno.
  • Lxs mayores os pedirán cigarros. Siempre que os encontréis gente por el camino o en los poblados os saludarán (pagi, pronunciado pagui, durante la mañana y sore por la tarde-noche) y os darán la bienvenida, pero luego esperaran tabaco (igual que lxs niñxs con los caramelos…). Otra práctica con la que no estoy de acuerdo. Finalmente nosotros no llevamos porque como no fumamos se nos olvidó comprar en Wamena… Aun así os aseguro que no nos ganamos ningún enemigo (y aunque no lo sepan, les hemos alargado un poco la vida jajaja).
  • Apenas se pueden ver ya mujeres con las tradicionales faldas de fibra vegetal (youngal) u hombres con koteka. Lxs únicxs que aún visten lo tradicional o bien son mayores, y toda la vida han vestido así, o bien lo hacen para las fotos. En cualquier caso, las fotos se pagan y el precio oscila entre los 10.000 y los 50.000 IDR por foto. No les gusta que les hagan fotos sin permiso.
  • La modernidad ha llegado ya a estos lares tan remotos: ya no utilizan herramientas de piedra sino palas y machetes de metal, y muchos hanoi tienen ya pequeñas placas solares.

botas

Dicho esto, nuestro trekking duró 4 días y el itinerario fue el siguiente:

Día 1: Wamena-Kurima-Kilise. 3 horas desde el río Yetni. Nivel medio-alto. Alojamiento en guesthouse local en Kilise.

Desde Wamena se accede en coche hasta el río Yetni, que hay que cruzar y caminar hasta Kurima, donde casi todas las rutas de senderismo comienzan. Kurima es una aldea grande que tiene además una comisaria donde hay que enseñar el surat jalan, para poneros un sello y entregar una copia.

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Desde aquí se comienza a subir por un camino empinado hasta Kilise, un pequeño poblado con unas vistas increíbles del valle. Casi todo el trayecto está en subida y resbala muchísimo por la lluvia (llovía todas las noches). Por el camino hay muros de piedra que hay que saltar. Estos muros normalmente delimitan los huertos.

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Las casitas del guesthouse

Día 2: Kilise-Syokosimo. 3 horas y media. Nivel alto. Noche en la casa del jefe del poblado de Syokosimo.

El trayecto empieza con una fuerte bajada hasta llegar al río y cruzando el puente más largo y más peligroso (según mi opinión) de todos. Los tablones son viejos y el puente está inclinado. El guía nos recomendó cogernos fuertemente a las cuerdas por si se rompe (¡qué yuyu!).

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Luego hay que subir hasta un pequeño poblado. Para seguir el trayecto hay que cruzar a través de los patios de las casas, saltando los respectivos muros de piedra. Le sigue un camino muy embarrado pero que ofrece estupendas vistas del valle de Mugi. Luego una fuerte bajada hasta el río para volver a cruzar un puente y avanzar siguiendo el curso del río hasta llegar al pueblo de Syokosimo.

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Nuestro anfitrión nos recibió con fruta, boniatos hervidos y hasta con un trozo de carne seca. Aquí sufrimos un ataque comercial, por decirlo así, ya que casi todos los miembros del pueblo montaron sus paraditas de souvenirs y nos incitaban a comprar. Siempre hay que regatear en cada compra y os dejaré un truquito: comprad siempre cuando solo hay una persona como mucho dos para conseguir una buena oferta, porque cuando se reúnen muchxs, habrá que negociar con todxs y no os bajarán apenas el precio.

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Una vez recogidas las paraditas, quedaron delante de la casa solamente las mujeres de la familia que estaban tejiendo sus cestos. A base de tirarme piedrecitas y riéndose (porque no nos entendíamos) me invitaron a sentarme con ellas y hasta me enseñaron tejer un noken. Fue un momento increíble.

Al estar el pueblo asentado al lado del río existe la posibilidad de darse un baño en sus aguas frías. Eso sí, olvidaros de tener intimidad ya que lxs niñxs os perseguirán a todas partes.

Día 3: Syokosimo-Ugem-Seima. 4 horas de trekking. Nivel medio. Noche en casa local.

Se sigue el curso del río, se cruzan dos puentes más (pero en mejor estado), otra subida fuerte y, pasado Ugem, el sendero se vuelve medianamente llano. Durante el trayecto hay bonitas vistas del valle hasta llegar a Seima.

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Aquí Xavi tuvo su momento al pasarse la tarde jugando con lxs niñxs. ¡Se lo pasó en grande! Un consejo: llevad una pelotita o algo para jugar para romper el hielo y pasar buenos momentos con lxs niñxs.

A pesar de los buenos momentos y de la experiencia vivida, aquí pillamos pulgas y acabamos con picadas por todo el cuerpo… Las pulseras antipulgas para perros que llevábamos puestas no sirvieron de nada…

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Día 4: Seima-Sogokmo-Wamena. 3 horas y media hasta Sogokmo. Nivel medio. Noche en Wamena.

Desde Seima a Sogokmo el trayecto no debería presentar mayor dificultad, pero había llovido toda la noche y el camino estaba muy embarrado y resbaladizo. Tras cruzar el último puente, en muy buen estado, y una última subida se llega a la carretera en Sogokmo, donde se toma el transporte hasta Wamena.

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Veréis que este último puente es sumamente nuevo, eso se debe a que lo renovaron después de que el antiguo puente cediera y un japonés se precipitara al río, según dicen, hace mucho tiempo. Al lado del puente se puede observar aún el pequeño homenaje que le hicieron.

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Después del trekking teníamos acordado con el guía ir a ver bailes tradicionales para introducirnos un poco también en la cultura de lxs dani, pero el guía nos fue pidiendo más dinero del acordado y finalmente, al no ceder, no se presentó y nos quedó un día libre. Como estábamos cansados del trekking y un tanto defraudados decidimos dedicar el último día en Wamena repasando la ropa y quitándonos de encima los polizones no deseados (¡encontramos 5!). A pesar de no poder hacer todo lo que teníamos planeado, nos quedamos con los buenos momentos pasados en los poblados, con lxs niñxs y las mujeres, y con las magníficas vistas. Y, finalmente, podemos decir con toda seguridad que nunca nos habíamos sentido tan observados como en este viaje.

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Y algunas recomendaciones extra:

  • ¡Id con una mentalidad abierta!
  • La dificultad física es media-alta, aunque depende mucho de si llueve o no, ya que con la lluvia hay tramos que se vuelven impracticables.
  • Aunque de día hace bastante calor, por la noche las temperaturas bajan considerablemente.
  • Si vuestra intención es dormir en casas locales, llevad una buena protección contra las pulgas o sufriréis las consecuencias.
  • Mosquitos no hay, pero os perseguirán hordas de moscas.
  • Las duchas serán en el río.
  • El váter será un agujero en el suelo, normalmente situado sobre una plataforma. Tirar la cadena significa tirar cazos de agua.
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Lujoso váter en algún lugar del valle de Baliem…

Parque Nacional de Tangkoko (Sulawesi)

El Parque Nacional de Tangkoko está situado al norte de Sulawesi en la provincia de Sulawesi Septentrional, cuenta con unas 8800 hectáreas de selva y es el hogar de centenares de especies animales, de las cuales la mitad son endémicas. Aún así, este parque es conocido por ser el hogar de los tarseros, unos de los primates más pequeños del mundo (junto al tití pigmeo y al lémur ratón) y de los macacos negros crestados, endémicos del norte de Sulawesi, aunque, con suerte, también se pueden ver osos cuscús, cálaos, babirusas, víboras verdes, etc. Para acceder, es obligatorio contar con la compañía de un/a guía, y dado que los hábitos de estos dos primates son totalmente opuestos, se recomienda hacer dos tours: uno a primera hora de la mañana y otro a última hora de la tarde, pero nosotros preferimos hacer un tour de medio día (desde las 14:00 hasta las 19:00). Para llegar hasta aquí hay que volar hasta Manado y hacer noche en algún pueblo de alrededor del parque. Para ello nosotros elegimos el pueblo de Bitung.

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Una vez en el parque, se compra la entrada y se asigna un/a guía a cada grupo. Normalmente los grupos no son superiores a cinco personas. Como éramos tres, nos asignaron un guía para nosotros solos. Antes de empezar el guía nos recomendó que nos embadurnáramos bien los tobillos con antimosquitos y a las 14:00 horas ya estábamos recorriendo el camino en busca de los cuatro principales atractivos: los macacos negros crestados, los cuscús, los cálaos y, por supuesto, los tarseros.

A los primeros que nos encontramos fueron a los macacos negros crestados (Macaca nigra). Este primate está en peligro crítico de extinción (tanto debido a la pérdida de su hábitat como a su caza para comer) y es una de las especies más pequeñas de macaco. Es principalmente terrestre, diurno y frugívoro (se alimenta de fruta) y vive en grandes grupos. Son muy pacíficos y permiten nuestra presencia, aunque se sobresaltan y huyen al menor movimiento brusco. Estuvimos siguiéndoles y estando con ellos un rato antes de volver a la marcha.

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Los siguientes en aparecer fueron los osos cuscús de Célebes (Ailurops ursinus). Ésta especie en particular es endémica de Sulawesi. Los cuscús son marsupiales arbóreos, diurnos, folívoros (se alimentan de hojas y brotes tiernos) y normalmente se les puede ver en parejas. Pasan largos ratos descansando para poder hacer la digestión y se mueven muy lentamente. Son vulnerables a la pérdida de hábitat y su número disminuye debido a la caza para comer y al tráfico de animales.

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A continuación fuimos a un nido de cálaos grandes de Célebes (Rhyticeros cassidix), también endémicos de la isla, y esperamos sentados para que el macho volviera a alimentar a la hembra. La hembra, después de construir el nido en el tronco del árbol, cierra el hueco de entrada para evitar así a los depredadores, dejando solamente un pequeño agujero por el que el macho le pueda pasar bayas y fruta. Normalmente incuba un huevo como mucho dos. Cuando la cría ya es mayor y puede emprender el vuelo, rompen el relleno.

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Durante el resto del trayecto vimos más pájaros, como unos pequeños búhos, los principales depredadores del tarsero, diferentes especies de martín pescador y algunos insectos.

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A última hora de la tarde nos encontramos, por fin, con los tarseros. El tarsero (primate tarsiforme) es nocturno, arbóreo e insectívoro (se alimenta principalmente de insectos: escorpiones, arañas, pequeños vertebrados…) y tiene un tamaño de unos 10-15 centímetros y unos ojos enormes. Los tarseros que viven en Sulawesi pertenecen a la especie Tarsius tarsier o tarsero espectral o fantasma. Su hábitat se ha visto muy amenazado y se restringe a algunas zonas del Sudeste asiático (Indonesia (Sulawesi, islas Togian), Malasia (Borneo) y Filipinas) y, además, no pueden vivir en cautividad, llegando hasta a suicidarse a causa del estrés que les provoca el cautiverio. Viven en pequeñas familias formadas por una pareja monógama y su descendencia, siempre en un territorio fijo. Lxs guías conocen de antemano en qué arboles habita una familia y te llevan directamente, por lo que verlos está casi garantizado. En nuestro caso, la pareja de tarseros decidió cambiar de casa, seguramente debido a la presencia de algún depredador, y nos la encontramos en un árbol lejos de su anterior casa. Fue increíble poder verlo. Pero aquí, como siempre, pasó lo peor de todo: una cantidad enorme de turistas se amontonó alrededor del árbol, y no contentos, empezaron a hacerle fotos con flash. Nos quejamos al guía, dado que el pequeño primate es nocturno y le molesta la luz, pero ni lxs guías insistieron ni los demás hicieron caso. Por favor, si visitáis este parque y queréis ver al diminuto tarsero, ¡no uséis flash! Conservar la naturaleza y a los animales no implica solamente conservar su territorio, sino también tratarlos con respeto.

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Después fuimos a la playa para esperar a que anocheciera para ver la salida de la tarántula, antes de dar por finalizado nuestro trekking por este impresionante parque.

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Lo interesante de las tarántulas de Tangkoko es que viven en los troncos de los árboles y no en agujeros en el suelo como viven las tarántulas que vimos en Kalimantan o en Costa Rica.

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Y aquí os dejo algunas recomendaciones:

  • Llevad ropa cómoda, de colores claros y secado rápido.
  • Un chubasquero no viene nada mal.
  • Durante el trekking llevad camisetas de manga larga y los pantalones metidos en los calcetines para evitar así las hormigas o las sanguijuelas. Al Xavi se le enganchó una sanguijuela en Sumatra y tardó unos cuantos meses en currársele la herida…
  • Un buen repelente antimosquitos.
  • No os dejéis: bolso impermeable, cantimplora, prismáticos, linternas…

Singapur. La ciudad de las mil caras

A pesar de ser el país más pequeño del sudeste asiático, Singapur ofrece al visitante multitud de opciones: desde las más naturales y hasta las más modernas. De entre esta gran oferta, nosotr@s nos hemos quedado con lo que más se acerca a nuestros intereses y de esta manera hemos podido disfrutar de varias facetas de la ciudad en tan solo dos días y medio.

Singapur moderno

Para disfrutar del Singapur futurista y de vanguardia nos acercamos a las zonas de Clarke Quay, Boat Quay y Marina Bay, donde disfrutamos de un paseo en barco para apreciar el skyline, nos tomamos un selfie con el Merlion y acabamos en el bar Cé La Vi del hotel Marina Bay Sands. Lo mejor es visitar esta parte de la ciudad al atardecer.

Merlion Park

Mitad pez, mitad león, representa por un lado el origen pesquero de Singapur y por otro su nombre: Ciudad del león (Singapura). Se puede llegar caminando o en un taxi acuático. Espectáculo de luces y sonido a las 20:00 h cada tarde. Es el lugar más visitado de Singapur y donde mayor multitud de gente nos encontramos.

merlion

Clarke Quay y Boat Quay

Estación de MRT Clarke Quay.

Ambas situadas a las orillas del río Singapur, presentan una perfecta combinación de casas antiguas restauradas con enormes rascacielos. De las zonas con más ambiente de la ciudad con restaurantes y sitios para tomar una copa.

clarke quay

Paseo en barco

Un paseo en barco por el río es una de las mejores opciones para disfrutar del skyline de la ciudad. Hay dos tipos de trayectos: cortos, de 20 minutos de duración, o largos de 40 minutos de duración. Recomendable hacerlo de noche cuando las vistas son las más bonitas. Se puede coger en Clarke Quay, Boat Quay, Robertson Quay, Collyer Quay y Marina Bay y con el trayecto largo se sube y se baja en la misma estación. Las entradas tienen una duración de varios meses, aunque solo sirven para un paseo, y no tienen una hora concreta para canjearlo (hay trayectos desde las 9:00 a las 22:00). Si queréis disfrutar de la noche, lo mejor es presentarse con algo de tiempo ya que es cuando más gente quiere hacerlo y va por cupo, o sea si un barco ya está lleno hay que esperar al siguiente y así.

crucero Singapur

Cé La Vi Sky Bar (Marina Bay Sands)

Parada de metro de Bayfront.

Para disfrutar de las vistas, el hotel Marina Bay Sands ofrece dos posibilidades: el observatorio Sands Skypark y el bar Cé La Vi. Se accede desde la torre 3, aunque no os preocupéis porque está muy bien indicado. El observatorio se encuentra en la planta 56 y hay que pagar entrada; mientras que el bar se encuentra en la planta 57 y se paga un voucher que una vez arriba se puede cambiar por una copa (en ambos casos se paga en un mostrador situado justo delante de los ascensores). Nosotr@s elegimos subir al bar y la verdad no nos pareció que valiera mucho la pena. La entrada es bastante cara y la lista de copas por las que se puede canjear es muy limitada. Además las vistas son reducidísimas: entre las zonas VIP y las zonas reservadas a los huéspedes del hotel, solamente quedan dos esquinas para disfrutar de las vistas. A partir de las 18:00 se exige etiqueta. Desconozco si el observatorio vale la pena porque no hemos ido.

vistas nocturnas

Singapur natural

Singapur es también una ciudad llena de naturaleza, ya que cuenta con unos 12 parques naturales y espacios verdes. En este caso hemos decidido disfrutar de los famosos Gardens by the bay y dar un paseo por el Jardín Botánico. La ciudad también ofrece una parte más “animal”, destacando su zoo y la oferta de tours nocturnos por el mismo, pero descartamos está opción ya que no somos nada amantes de ver animales privados de su libertad.

Garden by the bay

Parada de metro Bayfront.

Se trata de 101 hectáreas de espacios verdes en el corazón de la ciudad. Para visitarlo bien os recomiendo que le dediquéis una mañana o una tarde enteras. Lo más impresionante son los 18 árboles artificiales con una altura de 50 metros de alto que funcionan con paneles solares y que recogen el agua de lluvia para regar el inmenso jardín.

gardens by the bay

Para subir a la pasarela que une los árboles hay que pagar entrada, igual que para acceder a las zonas de Cloude Forest o Flower Dome. Cuando fuimos nosotr@s había una cola de unos 40 minutos, pero lo merece.

árboles

A las 20 h y a las 21:30 ofrecen un espectáculo de luces y sonidos gratuito. Eso sí, id con tiempo para coger sitio ya que se llena.

luces y sonidos

Jardín Botánico

Parada de MRT Botanic Garden.

Un gran jardín de unas 63 hectáreas de extensión declarado patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Abre desde las 5 de la mañana hasta las 12 de la noche y la entrada es gratuita, con excepción del Jardín de las Orquídeas, al que hay que pagar entrada. Se le puede dedicar perfectamente un día entero, ya que además del agradable paseo, ofrece diferentes espacios temáticos.

National Orchid Garden abrió las puertas en 1995 y la entrada vale 5 SGD. Abre de 8:30 a 19:00 (última entrada a las 18:30) y es la zona más visitada. Un espacio muy bien cuidado con multitud de especies de orquídeas.

jardín orquídeas

Además del Jardín de las Orquídeas, también visitamos:

  • Boungavilleas & Bamboo Collection
jardin botánico
  • Evolution Garden, un paseo a través de plantas prehistóricas.
evolution garden
  • Symphony Lake y sus nenúfares.
nenúfares
  • Rain forest, el bosque primario de Singapur.
rain forest

Singapur multicultural

Visitar los barrios de Singapur es como hacer varios viajes en uno. Puedes tranquilamente empezar el paseo en China (Chinatown), seguir por India (Little India) y terminar un barrio árabe (Kampong Glam).

Chinatown

Parada de metro Chinatown.

El barrio chino es uno de los barrios mejor cuidado con muchísimos restaurantes y paradas que invitan a comprar todo tipo de productos.

chinatown

Además del barrio en sí, también se puedes visitar:

Sri Mariamman, dedicado a la diosa Mariamman, diosa que posee el poder de curar enfermedades, y declarado monumento nacional, es el templo hindú más antiguo (1827). La entrada es gratuita. Hay que quitarse los zapatos y cubrirse las piernas y los hombros antes de entrar.

templo indio 1

Masjid Jamae, también conocida la mezquita Chulia, es un monumento nacional construido en 1826 por los Chulias, musulmanes Tamil procedentes de la India. La entrada es gratuita, e igual que en el templo indio, hay que entrar descalzx y con las piernas y los hombros cubiertos.

mezquita

Buddha Tooth Relic Temple and Museum. Abre de 7:00 a 19:00. Se trata de un gran templo budista y museo que alberga en su interior, dicen, un diente de Buda. De construcción reciente (2007) y decorado con ni más ni menos que 320 kg de oro, se dispone en diferentes plantas que se pueden visitar de forma gratuita. También hay que entrar con las piernas y los hombros cubiertos.

templo chino

Podemos decir que fue una de las mejores experiencias de este viaje, ya que pudimos disfrutar de una ceremonia budista (no habíamos presenciado ninguna aún).

celebración budista

Para  visitar el resto del templo, os recomiendo que subáis a la última planta en ascensor e ir bajando por las escaleras. El templo dispone, desde arriba hacia abajo, de: un precioso jardín de estilo chino, la sala de la reliquia, el museo, la planta de los monjes de la que se puede apreciar la sala de la planta baja y la sala principal donde se celebraba la ceremonia budista.

Little India

Parada de metro Little India.

El barrio indio es el barrio que menos nos gustó, aunque aquí se encuentran otros dos atractivos que sí merecen una visita:

El templo Sri Srinivasa Perumal. Para llegar, desde la parada subir unos 10 minutos por la calle principal. La entrada es gratuita y se debe entrar descalzx y con ropa adecuada. Abre de 6:00 a las 12:00 y de 18:00 a las 21:00. Se trata de un templo hindú dedicado al dios Vishnu e inaugurado en 1855. La mañana que acudimos nosotr@s había una celebración hindú.

templo indio 2

El Templo Sri Veeramakaliamman. Seguir la misma calle principal por debajo de la parada de metro una media hora. Abierto de las 12:30 a las 16:00, e igual que el anterior, la entrada es gratuita y hay que entrar sin zapatos y con ropa adecuada. Este templo, más pequeño que el anterior, fue construido en 1881 y es dedicado al dios Kali. Siguiendo por detrás del templo podréis contemplar cómo se queman las ofrendas y cómo se reparte la comida entre los participantes.

templo 3 buena

Kampong Glam

El barrio árabe está formado por unas pocas calles de casitas pequeñas pero muy bien cuidadas distribuidas alrededor de la gran mezquita Masjid Sultan. Igual que el barrio chino, ofrece amplia variedad de restaurantes y tiendas de souvenirs.

barrio árabe

La mezquita del Sultán fue construida en 1928 y es considerada una de las más importantes de Singapur. Cuando fuimos estaba cerrada por festividad religiosa, por lo tanto no pudimos disfrutar de su interior.

mezquita sultan

Singapur gourmet

La gastronomía de Singapur es fruto de la gran mezcla cultural que hay en el país, permitiéndote disfrutar de un viaje gastronómico sin apenas moverte por la ciudad: puedes perfectamente desayunar platos indios, comer comida china y cenar increíbles recetas regionales, siendo posible degustar deliciosos platos en hawkers, food courts y hasta darte un lujoso capricho.

Aunque guarda mucho parecido con el país vecino, Malasia, con el que comparte muchos de los platos “más típicos” como las sopas laksa, los postres de hielo picado o el rey de las frutas, el durian, de los que ya os hablé, el cangrejo picante (chili crab, black pepper crab o white pepper crab) es el plato nacional y el Singapore Sling el coctel más famoso por inventarse en el famoso hotel Raffles en 1915. Nosotr@s probamos el black pepper crab (cangrejo a la pimienta negra) porque nos dijeron que el chilli crab es extremadamente picante, y ¡está buenísimo! Os recomiendo que cojáis algún cuenco de arroz blanco o pan chino para acompañar y que preguntéis cuál es el tamaño del cangrejo ya que según temporada son muy grandes y se pueden compartir pero otras son pequeños y suficientes para una persona. Si no queréis que pique nada, lo podéis pedir al vapor.

cangrejo

Otro plato muy típico del país es el pollo laqueado con arroz o fideos. Y es este plato que fue galardonado con una estrella Michelin, siendo así el restaurante que lo sirve, el restaurante con estrella Michelin más barato del mundo. Debo decir que por curiosidad fuimos a probar el famoso plato pero nos defraudó enormemente: el pollo crudo y con mucho hueso servido con arroz o fideos sin ninguna gracia. Probamos este mismo plato en otro sitio, eso sí por el doble de precio (aunque sigue siendo barato al cambio) y nos gustó muchísimo más. La carne estaba deshuesada y el arroz y los fideos estaban aderezados con el jugo del pollo. También lo podéis probar con pato o incluso con tocino.

pollo laqueado
A la izquierda: pollo laqueado con estrella; a la derecha: pollo laqueado sin estrella

Y ya que estáis en Singapur, también os podéis atrever con algún plato diferente como una hamburguesa con salsa de curry y huevo frito o un buen plato de medusa marinada.

medusa

Singapur ha resultado ser una ciudad con mucho que ofrecer (más de lo que pensábamos) y que nos ha encantado. Podemos decir con toda seguridad que vale una visita de unos cuantos días, no solo ser considerada una ciudad de paso.

¡Ya estamos deseado encontrar otro momento para poder seguir visitándola!

Els Gorgs de Les Planes d’Hostoles

Les Planes d’Hostoles es un pequeño pueblo de la comarca de la Garrotxa (Girona) que forma parte del parque natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa. Situado a las orillas del río Brugent, entre los valles de Cogolls y de Hostoles y rodeado por los riscos del Far y de la Salud y la sierra de les Medes; unos de sus principales atractivos, además del propio pueblo y del antiguo castillo de Hostoles, son els gorgs.  Els gorgs son pozas en el curso del río cerca de preciosos saltos de agua, en los que en verano está permitido bañarse. Estas pozas, en medio de un bosque exuberante, húmedo y verde, que recuerda a los bosques tropicales, son de una belleza increíble y desprenden una paz inmensa. Unos parajes casi idílicos.

gorgs paisaje
  • Nivel de dificultad: fácil
  • Desnivel: sin grandes desniveles
  • Ruta: cuatro gorgs o pozas que se pueden visitar tranquilamente desde el pueblo: Gorg de la Plana, Gorg de Duran, Gorg del Molí dels Murris y Gorg de Can Poetí. Todas las rutas están señalizadas en amarillo.
  • Instalaciones: solamente en el pueblo, donde es posible abastecerse en los dos supermercados que hay en la plaza. Durante la ruta no hay lavabos ni sitios para comprar.
  • Qué llevar: agua, zapatos y ropa cómodos, crema solar, sombrero, bañador (si os quereis a bañar).
  • Acceso fácil para familias con niñxs? Sí. Ninguna ruta presenta grandes desniveles, además hay tramos asfaltados o caminos de tierra perfectamente habilitados, por lo que se puede hacer perfectamente con niñxs de todas las edades.
  • Todas las rutas se pueden hacer también en bicicleta.
  • No os salgáis del camino ni piséis, rompáis o dañéis la vegetación.
  • No dejéis basura detrás de vosotrxs.

Gorg de Can Poetí

gorg can poetí
  • Cómo llegar – aparcamiento: Es el gorg más cercano al pueblo, pero no se puede acceder en coche. Se puede aparcar directamente en el pueblo o al principio de la ruta.
  • Longitud: una longitud de 1 km (ida) desde el centro del pueblo.
  • Ruta: la ruta comienza por detrás de la escuela de Parapente por un amplio camino de tierra. Una vez cruzado el puente, hay unas escaleras que bajan hasta el Gorg.
camino can poetí
  • Se puede enlazar con el Gorg del Molí dels Murris siguiendo el camino de tierra y las indicaciones.

Gorg del Molí dels Murris

gorg camí dels murris
  • Cómo llegar – aparcamiento: No se puede acceder al gorg en coche. Se puede aparcar en el pueblo e ir caminando por la acera hacía Cogolls. También se puede aparcar al inicio de la ruta, pero hay que pagar 5 euros de parquing, de los cuales, os devuelven 1 euros a cambio de los desechos.
  • Longitud: una longitud de 2,3 km (ida) desde el centro del pueblo.
  • Ruta: Seguramente el gorg más conocido al que se accede por un camino asfaltado de acceso en coche restringido a los visitantes. Se sigue todo recto a través de bellos campos y bosques hasta llegar a un pequeño aparcamiento al que le sigue un sendero que lleva hasta el gorg. No tiene pérdida, ya que está muy bien indicando.
camino camí dels murris
  • Se puede enlazar con el Gorg de la Plana y el Gorg del Duran volviendo al parquing y desde allí siguiendo por la carretera a mano derecha hasta llegar al cementerio. Una vez allí hay que cruzar la carretera para iniciar la ruta.

Gorg de la Plana y Gorg del Duran

gorg de la plana y gorg del duran
  • Cómo llegar – aparcamiento: No se puede acceder al gorg en coche. Se puede aparcar en el pueblo y seguir por la acera hasta el cementerio o aparcando directamente delante de éste.
  • Longitud: una longitud de 1,3 km (ida) desde el centro del pueblo.
  • Ruta: se inicia por un camino que parece una propiedad privada vallada, se sigue por en medio de las dos masías y desde allí por el sendero que discurre a través de los huertos para llegar hasta el río donde nos encontramos con el Gorg de la Plana.
camino gorg de la plana
  • Siguiendo por el sendero que comienza con un pequeño puente de madera se accede al Gorg del Duran, cerca del salto de agua más bonito de los tres.
camino gorg del duran

La Mola

El Parque Nacional de Sant Llorenç del Munt i l’Obac se encuentra en la provincia de Barcelona y tiene una superficie protegida de 12.694 hectáreas. La Mola es la montaña más alta del parque con una altitud de 1104 m y en su cima se halla el monasterio románico de Sant Llorenç de Munt, actualmente reconvertido en museo y restaurante. Fue reconstruido entre finales del siglo XIX y mediados del XX, respetando la estructura original del siglo XI. Cerca del monasterio se encuentran las cuadras de los burros y los caballos que se encargan de subir los suministros al restaurante ya que no hay acceso en coche.

la mola edificio
  • Cómo llegar – aparcamientos: Hay diferentes espacios destinados al aparcamiento: parking Can Robert, parking del Camí dels Monjos, parking Sant Feliu del Racó, oficioso Torre de l’Àngel y oficioso Vista Alegre. Algunos están más cerca del inicio de ruta que otros, siendo los más cercanos el oficioso Vista Alegre y el parking del Camí dels Monjos. Nosotros aparcamos en el parking Can Robert y nos tocó caminar aprox. 1 hora hasta llegar al inicio de la ruta.
  • Nivel de dificultad: fácil – moderado
  • Desnivel: de 500 m
  • Longitud: una longitud de 6 km (ida)
  • Qué llevar: agua, algo dulce, comida para picnic (opcional), botas trekking, crema solar, sombrero, ropa cómoda
  • Instalaciones: al final de la ruta, en la Mola, hay un restaurante, baños y una amplia zona verde donde se puede hacer picnic.
la mola zona verde
  • Acceso fácil para familias con niñxs? Durante el trayecto vimos muchísimas familias con niñxs. Aun así hay que tener en cuenta que el último tramo es bastante empinado por lo que puede costar un poquito.
  • Ruta: Para subir hay que seguir las indicaciones de la Mola en blanco y verde hasta arriba y bajar por el mismo camino. Se puede hacer circular si se baja por el lado contrario siguiendo las indicaciones de Can Rupert en blanco y verde (para hacer la ruta del revés hay que seguir la ruta Camí dels Monjos blanco y verde). Nosotros subimos siguiendo las indicaciones de la Mola y bajamos por Can Rupert.

Subida a la Mola. Parte del trayecto se realiza por un camino de tierra y parte por escalones de piedra (hacia el final; la parte más empinada). Bonitas vistas del Montserrat y de las poblaciones circundantes.

subida la mola

Bajada por Can Rupert. Parte del trayecto sigue el empedrado original, parte por una zona rocosa bastante resbaladiza y gran parte del trayecto discurre a través del bosque hasta unirse otra vez con el camino de tierra inicial. Vistas de la Roca de les Onze hores y els Plecs del llibre.

bajada can rupert
  • No os salgáis del camino ni piséis, rompáis o dañéis la vegetación.
  • No dejéis basura detrás de vosotrxs.

Parque Nacional de Tanjung Puting

Tanjung Puting es un parque nacional indonesio situado en la provincia de Kalimantan Central (Borneo). Abrió sus puertas el año 1982 y fue el primer parque dedicado a la protección del orangután. A pesar de ser un parque protegido, la mayor parte del bosque se encuentra en mal estado. Actualmente no se realizan rehabilitaciones ni reintroducciones de orangutanes, pero se siguen haciendo los feedings, especialmente para los orangutanes semi-salvajes, en los que se les dan plátanos como suplemento alimenticio. El Centro de rehabilitación es ahora la sede de la Orangutan Fundation International (OFI), que se dedica a la investigación y la observación de estos primates.

Para llegar al parque de Tanjung Puting hay que volar desde Yakarta o Semarag hasta el aeropuerto de Pangkalan Bun. Las compañías aéreas que operan este trayecto son Kalstar y Trigana. Ambas acostumbran tener retrasos (dato a tener en cuenta a la hora de organizar el viaje) y ambas abren los vuelos unos tres meses antes de la fecha a elegir, o sea que si queréis volar en agosto, como nosotros, os recomiendo que miréis los vuelos sobre finales de abril, principios de mayo, como muy temprano. También hay que tener en cuenta que no aceptan pago con tarjeta extranjera, por lo que hay que utilizar alguna agencia intermediaria. Nosotros usamos Nusa Trip y no tuvimos problemas. Es importante también comprar el primer vuelo de la mañana y así provechar el primer día visitando algún campamento. Nuestro vuelo tenía que salir a las 9:45 y acabó saliendo a las 12:00, por lo que el primer día no pudimos visitar nada.

El parque se puede visitar de diversas maneras (en lancha en un solo día, durmiendo en uno de los dos hoteles que hay en el parque) pero la más famosa es recorriendo el río Sekonyer, afluente del gran río Kumai, en un klotok.

kumai
El puerto de Kumai a las orillas del río homónimo.

¿Qué es un klotok? Pues, es una embarcación de madera de dos plantas. Generalmente la primera planta (cerrada) está a disposición del capitán del barco, de la cocinera, del ayudante y del guía, mientras la cubierta superior (abierta) es la “habitación” de los turistas. En la parte inferior es donde se encuentra la cocina y el baño, más la estancia de los miembros de la tripulación. La cubierta en cambio, es como un tetris: a veces comedor, a veces sala de estar y a veces dormitorio. Para dormir se colocan unos colchones y una mosquitera y ¡listos! Nuestro klotok disponía de ducha de agua fría también, lo que es todo un lujo.

barco
La cubierta del klotok.

Para reservar el klotok sí hay que empezar a mirar con tiempo, más si queréis conseguir un buen precio y tener dónde elegir. Los klotoks se pueden reservar a través de alguna empresa o agencia o hablando directamente con los propietarios. También hay la posibilidad de regatear, aunque si vais en agosto son poco dados a bajar mucho el precio debido a la gran demanda. Otra opción para abaratar el precio es compartir el klotok con más personas. Nosotros pedimos precios tanto a propietarios como a empresas y nos quedamos con el que mejor precio nos hacía para un klotok solo para nosotros. Lo más común es hacer el tour de 3D/2N. Nosotros elegimos hacer un tour de 4D/3N ya que teníamos un día más. Ese día lo íbamos a dedicar a Yakarta, pero después de informarnos y ver los pocos atractivos turísticos que ofrece esta ciudad, decidimos pasar un día más con los orangutanes. En el precio están incluidos: los permisos del parque, las entradas a los campamentos, los traslados desde/al aeropuerto, la comida (deliciosa y abundante, por cierto) y las bebidas (agua y algunas latas de refresco), por lo que una vez pagado el tour ya no hay que contar más gastos.

klotok
Klotok en el Parque Nacional de Tanjung Puting.

Dentro del parque hay tres campamentos con plataformas de alimentación de este precioso primate y que se recorren en klotok:

Stage 1. Tanjung Harapan: El primer campamento que nos encontramos al salir del puerto de Kumai. La hora de la alimentación es a las 15:00. El primer día no pudimos verlo por culpa de los retrasos del avión, pero como estuvimos cuatro días en el parque lo visitamos el último día, de camino de vuelta. Aquí tuvimos la suerte de ver seis orangutanes acudir al feeding: dos mamás con las crías y dos adolescentes.

primer stage
Orangután en el feeding del Stage 1.

Stage 2. Pondok Tanggui: Hora de la alimentación: 9:00. Este campamento lo visitamos dos veces. Es el mejor de todos, ya que es donde vimos más orangutanes y lo mejor de todo: acude un macho grande, aunque no es el macho alfa. El macho alfa es un orangután salvaje que nunca se pasa por los feedings y que tuvimos la suerte de verlo pasar por al lado de la orilla del río en su ruta de control del territorio. ¡Fue impresionante!

segundo stage
Orangutanes en el feeding del Stage 2.

Stage 3. Camp Leakey: es el campamento más famoso y más antiguo. Fue fundado por la primatóloga Biruté Galdikas en 1971. Las tres primatólogas, Jane Goodall, Dian Fossey y Biruté Galdikas, también conocidas como los ángeles de Leakey por ser discípulas del arqueólogo, antropólogo y paleoantropólogo británico Louise Leakey (1903-1972), fueron nombradas como las ape ladies o ape women, nombres que vienen dados por su dedicación al estudio de los great apes (homínidos): los chimpancés, los gorilas y los orangutanes. Las tres dedicaron su vida al estudio y a la conservación de los primates en sus hábitats naturales.

camp leakey
Plataforma de alimentación en el Camp Leakey.

La plataforma actual de alimentación se construyó el año pasado y el feeding es a las 14:00. Aquí no tuvimos la suerte de ver orangutanes en la plataforma, pero sí vimos uno en las copas de los árboles. La cuestión es que sí que habían acudido cuatro orangutanes a las 14:00, pero nosotros llegamos a la plataforma a las 15:00, cuando ya no quedaba ninguno. Este retraso se debió a que un gran klotok se quedó atascado en las plantas que flotan sobre el río y ya no pudimos pasar ninguno de los klotoks que veníamos detrás. Los capitanes de los barcos y los ayudantes se lanzaron al río a cortar las plantas, pero el proceso duró demasiado. Finalmente, saltamos todos de klotok en klotok hasta el barco atascado y, cuando pudo pasar, fuimos todos juntos hasta la plataforma.

atasco
Intentando desatascar el camino al Camp Leakey

Visitar el Parque Nacional de Tanjung Puting en klotok, en nuestra opinión, es la mejor manera de  hacerlo. El barco va recorriendo el río lentamente haciendo parada para visitar las plataformas de alimentación. Tuvimos suerte con nuestra tripulación, ya que cada noche buscaban un sitio apartado para dormir. Agradecimos dormir en medio de la nada, disfrutando de los sonidos de la selva y despertándonos con el canto de los gibones y con las peleas de los monos narigudos.

barcos
Klotoks del Parque Nacional de Tanjung Puting.

También hicimos un tour nocturno acompañados de un ranger. El tour duró una hora y fue divertido, no solo por la cantidad de bichos que nos encontramos: arañas (una de ellas, una tarántula), polillas, hormigas cortadoras de tamaño descomunal, bichos palo… sino también por lo gracioso que era nuestro guía. Aprovechaba cada ocasión para esconderse entre los árboles para darnos sustos.

araña
Araña de la selva.

La verdad es que toda la tripulación fue magnifica. La cocinera nos preparó siempre unos platos increíbles. Volvimos del viaje un tanto más gordos, pero aún más felices.

comida
La deliciosa comida que nos servían en el klotok.

Y hasta nos casaron. Sí, sí: nos casaron. No lo hicieron de una forma formal con papeles y todo esto, pero el guía nos hizo unas alianzas con fibra de helecho que son una pasada. Nos dijo que así nuestro amor quedaría sellado para siempre con el testimonio de los orangutanes.  El capitán nos cantó canciones, incluso la canción del Titanic (¡Nooooo, la del Titanic, nooo! Jajajaja). Y la cena fue aún más increíble: paramos cerca de un árbol lleno de luciérnagas, bajo  el cielo estrellado y nos pusieron velas en forma de corazón y todo. ¡Lo mejor!

alianzas
Luciendo nuestras nuevas alianzas.

Fue una experiencia extraordinaria, en la que nos relajamos y disfrutamos al máximo del entorno. Además, por fin pudimos ver al orangután de Borneo, que en Malasia no conseguimos ver. Lo único que podemos decir es: ¡Terima Kasih!

Parque Nacional de Gunung Leuser desde Bukit Lawang

El parque nacional de Gunung Leuser, al norte de la isla de Sumatra, alberga 950 mil hectáreas de selva y recibe el nombre del monte Leuser de 3.381m de altitud. Este parque es uno de los pocos que ofrecen la posibilidad de ver orangutanes en libertad. Los orangutanes de este parque pertenecen a la especie Pongo abelii y no tiene subespecies, a diferencia de los orangutanes de Borneo. Además de orangutanes, en el parque viven langures Thomas (endémicos del norte de Sumatra), gibones, macacos, tigres de Sumatra, elefantes, leopardos, gatos jaspeados, cocodrilos, rinocerontes, etc., aunque la posibilidad de verlos es más bien escasa. El acceso al parque se debe hacer siempre en compañía de un guía y las tasas son fijas. Lo más común es visitarlo desde el pequeño pueblo de Bukit Lawang, un pueblo con aire hippie totalmente dedicado al turismo, y donde se puede contratar un tour que puede durar desde un solo día hasta varios días, haciendo noche en la selva.

Bukit Lawang
Bukit Lawang

Para llegar hasta aquí hay que volar hasta el aeropuerto de Kuala Namu, el aeropuerto de la capital de la isla de Sumatra, Medan. Bukit Lawang se encuentra a unos 96 km desde Medan y hay tres opciones para llegar: en un bus que sale de Medan (Kampung Lalang) y tarda unas 4 horas en llegar al destino; cogiendo un taxi (regateando el precio); o bien contratando con el hotel el transporte en coche privado (entre 45-50 euros). Nosotros optamos por compartir un coche por 13 euros. Acabamos en un mismo coche seis personas: tres belgas, un holandés y nosotros dos. Fue toda una aventura. Nosotros sentados en dos asientos en el maletero y las maletas atadas al techo del coche. Las supuestas cuatro horas acabaron siendo seis con parada para comer. El viaje empezó en la caravana y el caos de coches, scooters y gente de Medan y siguió por bosques interminables de palmeras de palma, todo esto aderezado con diversos puntos en los que se obliga a los coches a pagar, sino les tiran piedras; un montón de vacas que se habían hecho con la carretera; y con el chofer vendiéndonos drogas. Según él, en la jungla la policía no entra.

Medan
Tráfico de Medan.

Para visitar la selva, nosotros escogimos el tour de 2 días de treking en busca de los orangutanes con noche en la selva. Antes de empezar nos avisaron que teníamos que llevar con nosotros: sacos de dormir (opcional), ropa de cambio (acabamos muy sucios, ¡os lo aseguro!), bañador (para bañarse en el río), toalla de secado rápido, papel higiénico (en nuestro caso, toallitas húmedas biodegradables), chanclas (o escarpines), chubasquero, crema solar, antimosquitos, cantimplora con unos dos litros de agua por persona (allí nos daban agua del río hervida, con sabor a ahumado y tropezones de madera quemada), y la cámara de fotos.

El trekking empieza por la mañana temprano y dura unas siete horas. Es un trekking muy, pero que muy duro. Para hacer el tour es necesario estar físicamente un poco preparado ya que todo el trayecto tiene un continuo desnivel. A esto hay que sumarle el calor, la humedad y el peso de la mochila con todo lo necesario. ¡No os confiéis! En algunas subidas, acabamos subiendo a cuatro patas, y para algunas bajadas yo opté por tirarme de culo. El hecho que haya llovido el día anterior no ayudó mucho y resbalaba la tierra, las raíces, las piedras… ¡todo! Con tal panorama las caídas fueron frecuentes y al Xavi incluso se le enganchó una sanguijuela. Pero la dureza del trekking se vio recompensada con langures Thomas, macacos de cola de cerdo, macacos de cola larga, siamangs y hasta orangutanes.

Langur de Thomas
Langur de Thomas.

Encontrarte con orangutanes no resulta una tarea fácil. Son arbóreos y huidizos y a esto hay que sumarle también que son animales solitarios. El primer contacto con los orangutanes de Sumatra lo tuvimos al encontrarnos con una mamá semi-salvaje y su cría. La diferencia entre orangutanes salvajes y semi-salvajes, reside en que los segundos tuvieron un contacto con los humanos (normalmente doloroso) y hubo un proceso de rehabilitación y devolución a la naturaleza. Los orangutanes salvajes acostumbran huir del contacto con los humanos y son más difíciles de ver.

Mamá orangután
Mamá orangután.

Al poco rato, otro guía le dio un chivatazo al nuestro de que había un orangután macho y allí que fuimos. En un principio lo vimos en los árboles y su visión asombra: una gran mancha naranja que es esmuñe con tranquilidad a través de las ramas. Pero, cuando paramos para comer (se hacen dos paradas: una para comer algo de fruta y otra para comer nasi goreng), vino a ver si pillaba algo de fruta. En ese momento lo vimos en el suelo, delante nuestro, y la verdad es que impresiona ¡y mucho! ¡Fue lo mejor de todo el trekking!

orangután
Orangután macho.

Ya llevábamos más de cinco horas de trekking y ya habíamos visto los orangutanes y fue un “y ahora, ¿qué?” Pues seguimos las dos horas más y tuvimos la suerte de encontrarnos con una mamá siamang y su cría. Aquí viene la parte negativa del tour por la selva: la mamá también venía a ver si podía pillar algo de comer. Están tan acostumbrados a que los alimenten que la siamang se paseó entre nosotros mirándonos los bolsillos para ver qué encontraba. Y vino un momento aún peor: ver como uno de los guías le echaba el humo de tabaco en la cara mientras ella lo miraba a ver si recibía algo. Me pareció una falta total de respeto hacia la siamang, hacia los animales y la naturaleza. Es verdad que si no vinieran a buscar fruta no veríamos nada, pero se supone que hacemos todo el esfuerzo para ver animales libres en su hábitat. Igual es que yo soy demasiado exigente… no lo sé…

siamang
Mamá siamang

La noche en la selva se hace al lado del río en una zona ya aclimatada. Hay una especie de cobertizo para los turistas y otro para la cocina y donde duermen los guías. Allí nos reunimos todos los que hacíamos los tours.

trekking
Campamento en la selva.

Una vez allí hay la posibilidad de bañarse en el río, un río con un agua bastante fría, en medio de la selva. ¡Una estampa preciosa! Nos volvieron a dar fruta, la cena, desayuno y almuerzo antes de volver al pueblo. Y la verdad que todo estaba muy bueno.

fruta
Plato de fruta en la selva.

También nos llevaron a una pequeña cascada. Para llegar hasta allí hay que cruzar el río y después subir un ratito por la selva.

cascada
Cascada.

Y, finalmente, para volver al pueblo hay la posibilidad de hacerlo caminando o bien haciendo tube rafting: bajar por el río dentro de la cámara de neumático de camión. Los neumáticos van enganchados los unos a los otros, y dentro de cada uno van dos personas sentadas. Hay un guía delante y uno detrás. Inicialmente iba a volver caminando porque, como ya sabréis, no sé nadar y me da miedo el agua, pero el guía me dijo que igualmente tenía que cruzar el río en tres ocasiones para poder llegar y el rafting es solo media hora de trayecto. Así que elegí el tube rafting. Me dieron hasta un chaleco salvavidas jajajaja. En decir verdad no me arrepiento. Sí que hubo algunos rápidos en los que parecía que íbamos a volcar, pero se pasó bastante rápido y fue divertido. ¡Ojo! Cuando os dan el precio del tour ya está incluido el rafting. Si al final no queréis hacerlo, tened en cuenta que os tendrán que devolver algo de dinero, ya que volver a pie es más barato.

tube rafting
Tube rafting.

Como valoración final, creo que dejarse el alma en las siete horas de trekking vale la pena, más si tenéis la suerte de encontraros con los orangutanes, y, especialmente con el gran macho. No os olvidéis de que la especie de orangután de Sumatra solo se puede encontrar aquí y estos son algo diferentes a los orangutanes de Borneo.

Río Kinabatangan – El Amazonas de Borneo

El río Kinabatangan todavía conserva parte de la selva impenetrable de Borneo, resistiendo al avance de los campos de cultivo de palma que tanto daño provoca a la isla. Este río es considerado el Amazonas de Borneo gracias a su gran biodiversidad y es el lugar en el que se puede observar gran variedad de mamíferos, aves y reptiles, muchos de ellos endémicos de la isla.

Para poder disfrutar de este precioso enclave es necesario contratar alguno de los paquetes de actividades que ofrecen los hoteles. El paquete más común es de 3 días y 2 noches e incluye: el transporte hasta el hotel (incluso te pueden esperar en el aeropuerto de Sandakan), la comida durante toda la estancia y tours en barca por el río para observar la fauna. El precio varía en función del hotel (el grado de comodidad que se desea), de las noches que se queden y de las actividades que se deseen incluir. Hay que tener en cuenta que en algunos hoteles el pago del paquete escogido se debe hacer en el momento de la reserva. En mi caso elegí un pack que me pudiera ofrecer la posibilidad de visitar el centro de reforestación (tree planting activity) que me hacía mucha ilusión y que luego me dejó un poco fría.

casa pueblo abai
Casa en el pueblo de Abai.

El proyecto intenta reforestar zonas que ahora son pantanosas debido a la tala de los árboles y así ampliar la franja verde de las orillas del río. La actividad recibe apoyo de WWF y el proyecto se llama “Kinabatangan – Corridor of Life”. Hasta aquí todo bien, y estas son las razones por las que en verdad quise participar en este tipo de actividad. Ahora bien, llegamos al pueblo, nos dieron los arbolillos a plantar y nos llevaron a una franja estrecha del bosque (se notaba que más allá no había ya bosque) y nos encontramos los agujeros ya hechos (supuestamente para no tener que cansarnos demasiado). Nos dieron unos trozos de chapa de lata con un número, que es el que sería el número identificativo de nuestro árbol (se supone que luego por internet puedes hacer seguimiento). Lo gracioso vino cuando preguntamos por qué hay tantos árboles juntos en una zona tan estrecha. Y la respuesta fue que esto es para los turistas, que en realidad la zona a reforestar está detrás nuestro pero que no los plantamos allí porque hay pantano, acabaríamos sucios y llenos de sanguijuelas, así que se supone que luego, si sobreviven nuestros árboles (avisando que se los comen los monos, los pisan los elefantes, etc.), el guarda los trasplanta en la zona que toca. Y esto es todo… Pones tu árbol en el agujero hecho, le pones un poco de tierra encima, le pones un poco de agua, le enganchas la chapa y te haces tu foto… No digo que la actividad no sea beneficiosa y no quiero dudar de que en verdad cumplan con su cometido, pero no elegí esta actividad para que sea una simple turistada en la que te haces la foto con el árbol y te vas a casa pensando que has hecho el bien en el mundo… En fin… Dejaré a vuestra elección decidir si de verdad os apetece colaborar o no.

chapas
Las chapas identificadoras de nuestros árboles.

A la vuelta de la actividad podíamos elegir si queríamos comer en el pueblo o en el hotel. Nosotros elegimos comer en el pueblo y no nos arrepentimos porque la comida estaba buenísima. Durante la comida aprovecharon para preguntar si queríamos un certificado por haber platado un árbol que vale 20 RM. Este dinero se supone que acaba en manos de las familias que trabajan en el proyecto, como ayuda.

comida
Comida en el pueblo: arroz, berenjena asada, guiso de calabaza, guiso de pollo, guiso de ternera y unos bastoncitos como de hojaldre. La salsa sambal iba a parte.

También hicimos un tour nocturno aquí (igual que en Gunung Mulu) que nos entraba ya en nuestro paquete. La verdad es que fue la vez que menos bichos vimos… Será que hemos tenido mala suerte… Aunque todo sea dicho, tampoco hemos tenido suerte con el tiempo y se pasó lloviendo todos los días. Por esta razón tampoco pudimos ver a los elefantes que se acercan al gran río solamente en momentos en los que no encuentran agua suficiente dentro del bosque. Aun así, una pareja de españoles que nos encontramos habían visto elefantes un día antes de que nosotros llegáramos… Todo es cuestión de suerte…

bicho
Entrañable bichico nocturno.

Y, por supuesto, hicimos los paseos en barca por el río Kinabatangan, que es el principal atractivo. Normalmente se hace un tour por la mañana y otro al atardecer, que son los momentos en los que más fauna se puede ver.

río
El gran río Kinabatangan.

Durante estos paseos tuvimos la suerte de ver monos narigudos, que se agrupan en los árboles de al lado del río para dormir; langures plateados; una víbora verde (que también vimos en Bako); cocodrilos jóvenes; cálaos (hornbill); macacos de cola de cerdo y macacos de cola larga… Pero tampoco tuvimos la suerte de ver orangutanes…

cálao
Cálao o hornbill.

Como anécdota, os contaré lo que nos pasó un atardecer, en el último paseo en barca del día. En medio del Kinabatangan, y es que el Kinabatangan es muuuuchooo río, va el guía y dice “anda, nos hemos quedado sin gasolina”, todo esto al mismo tiempo que intentaba encender el motor. Yo ya al borde de un ataque de ansiedad. Imaginaros: yo que no sé nadar, que me da miedo el agua, dentro de una barca enana, en medio del gran río… (si cogéis la misma barca que yo, lo notaréis enseguida: mis uñas quedaron clavadas en el borde…). Y nos va el tío y dice “bueno, ya que estamos, ¿quién quiere una taza de té o café?” Lo fulminé con la mirada. ¿Cómo se le ocurre pensar en té o café en un momento como éste? El guía empezó a reírse y confesó que era mentira y que lo había hecho para que pudiéramos disfrutar de la puesta del sol mientras nos tomamos una taza de té disfrutando de la tranquilidad de la naturaleza. Ya me relajé un poco (¡solo un poquito!), lo suficiente como para soltar la barca y tomarme el té. Estuvimos allí a la deriva hasta que se hizo de noche y entonces pudimos disfrutar de las luciérnagas que con su luz hacen que los árboles parezcan árboles de navidad. También tuvimos la suerte de ver una gran luna llena. ¡Impresionante! Os pongo una foto, pero no le hace justicia en absoluto. ¡Nunca había visto una luna llena tan grande y tan preciosa!

luna llena
Preciosa luna llena.

La última noche nos dejaron en la habitación unos batik, en realidad unos trozos de tela cilíndricos, con flores para las mujeres y a cuadros para los hombres, y nos hicieron un tutorial de cómo ponérnoslos para la última cena en el Kinabatangan. He de decir que yo tuve que luchar a muerte con mi batik, ya que era talla XS y yo soy más bien tirando a L… Se supone que se tiene que atar por encima del pecho. No hubo manera… Lo intenté atar alrededor del cuello. Casi me ahogo… Al final conseguí atarlo alrededor de un brazo y me puse un cinturón. No es la manera tradicional, pero hice lo que pude… Al final la fiesta tampoco fue nada del otro mundo. Cenamos y nos pusieron dos documentales: uno sobre los monos narigudos y el otro sobre los orangutanes. Solo os diré que los documentales eran de 1998…

macaco de cola de cerdo
Macaco de cola de cerdo.

Como valoración final, en cuanto a fauna se refiere, el río Kinabatangan me defraudó un poco. Venía pensando que era el mejor lugar para ver animales e, incluso, tenía la idea (preconcebida) de que sería fácil ver orangutanes libres, elefantes, tarseros, etc. Y no vi nada de eso. Lo que vimos, ya lo habíamos visto en Bako. Esto no es para nada una crítica. Fue simplemente un problema mío, que venía con una idea errónea. Ver animales siempre es difícil, y más ahora que estamos disminuyendo su hábitat… Pero hacer una visita, al final, yo creo que vale la pena. La naturaleza es increíble, el río impresiona. Y, todo sea dicho, ¿quién dice que no tendréis más suerte que nosotros y os lleváis una grata sorpresa?