Parque Nacional de Tanjung Puting

Tanjung Puting es un parque nacional indonesio situado en la provincia de Kalimantan Central (Borneo). Abrió sus puertas el año 1982 y fue el primer parque dedicado a la protección del orangután. A pesar de ser un parque protegido, la mayor parte del bosque se encuentra en mal estado. Actualmente no se realizan rehabilitaciones ni reintroducciones de orangutanes, pero se siguen haciendo los feedings, especialmente para los orangutanes semi-salvajes, en los que se les dan plátanos como suplemento alimenticio. El Centro de rehabilitación es ahora la sede de la Orangutan Fundation International (OFI), que se dedica a la investigación y la observación de estos primates.

Para llegar al parque de Tanjung Puting hay que volar desde Yakarta o Semarag hasta el aeropuerto de Pangkalan Bun. Las compañías aéreas que operan este trayecto son Kalstar y Trigana. Ambas acostumbran tener retrasos (dato a tener en cuenta a la hora de organizar el viaje) y ambas abren los vuelos unos tres meses antes de la fecha a elegir, o sea que si queréis volar en agosto, como nosotros, os recomiendo que miréis los vuelos sobre finales de abril, principios de mayo, como muy temprano. También hay que tener en cuenta que no aceptan pago con tarjeta extranjera, por lo que hay que utilizar alguna agencia intermediaria. Nosotros usamos Nusa Trip y no tuvimos problemas. Es importante también comprar el primer vuelo de la mañana y así provechar el primer día visitando algún campamento. Nuestro vuelo tenía que salir a las 9:45 y acabó saliendo a las 12:00, por lo que el primer día no pudimos visitar nada.

El parque se puede visitar de diversas maneras (en lancha en un solo día, durmiendo en uno de los dos hoteles que hay en el parque) pero la más famosa es recorriendo el río Sekonyer, afluente del gran río Kumai, en un klotok.

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El puerto de Kumai a las orillas del río homónimo.

¿Qué es un klotok? Pues, es una embarcación de madera de dos plantas. Generalmente la primera planta (cerrada) está a disposición del capitán del barco, de la cocinera, del ayudante y del guía, mientras la cubierta superior (abierta) es la “habitación” de los turistas. En la parte inferior es donde se encuentra la cocina y el baño, más la estancia de los miembros de la tripulación. La cubierta en cambio, es como un tetris: a veces comedor, a veces sala de estar y a veces dormitorio. Para dormir se colocan unos colchones y una mosquitera y ¡listos! Nuestro klotok disponía de ducha de agua fría también, lo que es todo un lujo.

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La cubierta del klotok.

Para reservar el klotok sí hay que empezar a mirar con tiempo, más si queréis conseguir un buen precio y tener dónde elegir. Los klotoks se pueden reservar a través de alguna empresa o agencia o hablando directamente con los propietarios. También hay la posibilidad de regatear, aunque si vais en agosto son poco dados a bajar mucho el precio debido a la gran demanda. Otra opción para abaratar el precio es compartir el klotok con más personas. Nosotros pedimos precios tanto a propietarios como a empresas y nos quedamos con el que mejor precio nos hacía para un klotok solo para nosotros. Lo más común es hacer el tour de 3D/2N. Nosotros elegimos hacer un tour de 4D/3N ya que teníamos un día más. Ese día lo íbamos a dedicar a Yakarta, pero después de informarnos y ver los pocos atractivos turísticos que ofrece esta ciudad, decidimos pasar un día más con los orangutanes. En el precio están incluidos: los permisos del parque, las entradas a los campamentos, los traslados desde/al aeropuerto, la comida (deliciosa y abundante, por cierto) y las bebidas (agua y algunas latas de refresco), por lo que una vez pagado el tour ya no hay que contar más gastos.

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Klotok en el Parque Nacional de Tanjung Puting.

Dentro del parque hay tres campamentos con plataformas de alimentación de este precioso primate y que se recorren en klotok:

Stage 1. Tanjung Harapan: El primer campamento que nos encontramos al salir del puerto de Kumai. La hora de la alimentación es a las 15:00. El primer día no pudimos verlo por culpa de los retrasos del avión, pero como estuvimos cuatro días en el parque lo visitamos el último día, de camino de vuelta. Aquí tuvimos la suerte de ver seis orangutanes acudir al feeding: dos mamás con las crías y dos adolescentes.

primer stage
Orangután en el feeding del Stage 1.

Stage 2. Pondok Tanggui: Hora de la alimentación: 9:00. Este campamento lo visitamos dos veces. Es el mejor de todos, ya que es donde vimos más orangutanes y lo mejor de todo: acude un macho grande, aunque no es el macho alfa. El macho alfa es un orangután salvaje que nunca se pasa por los feedings y que tuvimos la suerte de verlo pasar por al lado de la orilla del río en su ruta de control del territorio. ¡Fue impresionante!

segundo stage
Orangutanes en el feeding del Stage 2.

Stage 3. Camp Leakey: es el campamento más famoso y más antiguo. Fue fundado por la primatóloga Biruté Galdikas en 1971. Las tres primatólogas, Jane Goodall, Dian Fossey y Biruté Galdikas, también conocidas como los ángeles de Leakey por ser discípulas del arqueólogo, antropólogo y paleoantropólogo británico Louise Leakey (1903-1972), fueron nombradas como las ape ladies o ape women, nombres que vienen dados por su dedicación al estudio de los great apes (homínidos): los chimpancés, los gorilas y los orangutanes. Las tres dedicaron su vida al estudio y a la conservación de los primates en sus hábitats naturales.

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Plataforma de alimentación en el Camp Leakey.

La plataforma actual de alimentación se construyó el año pasado y el feeding es a las 14:00. Aquí no tuvimos la suerte de ver orangutanes en la plataforma, pero sí vimos uno en las copas de los árboles. La cuestión es que sí que habían acudido cuatro orangutanes a las 14:00, pero nosotros llegamos a la plataforma a las 15:00, cuando ya no quedaba ninguno. Este retraso se debió a que un gran klotok se quedó atascado en las plantas que flotan sobre el río y ya no pudimos pasar ninguno de los klotoks que veníamos detrás. Los capitanes de los barcos y los ayudantes se lanzaron al río a cortar las plantas, pero el proceso duró demasiado. Finalmente, saltamos todos de klotok en klotok hasta el barco atascado y, cuando pudo pasar, fuimos todos juntos hasta la plataforma.

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Intentando desatascar el camino al Camp Leakey

Visitar el Parque Nacional de Tanjung Puting en klotok, en nuestra opinión, es la mejor manera de  hacerlo. El barco va recorriendo el río lentamente haciendo parada para visitar las plataformas de alimentación. Tuvimos suerte con nuestra tripulación, ya que cada noche buscaban un sitio apartado para dormir. Agradecimos dormir en medio de la nada, disfrutando de los sonidos de la selva y despertándonos con el canto de los gibones y con las peleas de los monos narigudos.

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Klotoks del Parque Nacional de Tanjung Puting.

También hicimos un tour nocturno acompañados de un ranger. El tour duró una hora y fue divertido, no solo por la cantidad de bichos que nos encontramos: arañas (una de ellas, una tarántula), polillas, hormigas cortadoras de tamaño descomunal, bichos palo… sino también por lo gracioso que era nuestro guía. Aprovechaba cada ocasión para esconderse entre los árboles para darnos sustos.

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Araña de la selva.

La verdad es que toda la tripulación fue magnifica. La cocinera nos preparó siempre unos platos increíbles. Volvimos del viaje un tanto más gordos, pero aún más felices.

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La deliciosa comida que nos servían en el klotok.

Y hasta nos casaron. Sí, sí: nos casaron. No lo hicieron de una forma formal con papeles y todo esto, pero el guía nos hizo unas alianzas con fibra de helecho que son una pasada. Nos dijo que así nuestro amor quedaría sellado para siempre con el testimonio de los orangutanes.  El capitán nos cantó canciones, incluso la canción del Titanic (¡Nooooo, la del Titanic, nooo! Jajajaja). Y la cena fue aún más increíble: paramos cerca de un árbol lleno de luciérnagas, bajo  el cielo estrellado y nos pusieron velas en forma de corazón y todo. ¡Lo mejor!

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Luciendo nuestras nuevas alianzas.

Fue una experiencia extraordinaria, en la que nos relajamos y disfrutamos al máximo del entorno. Además, por fin pudimos ver al orangután de Borneo, que en Malasia no conseguimos ver. Lo único que podemos decir es: ¡Terima Kasih!

Parque Nacional de Gunung Leuser desde Bukit Lawang

El parque nacional de Gunung Leuser, al norte de la isla de Sumatra, alberga 950 mil hectáreas de selva y recibe el nombre del monte Leuser de 3.381m de altitud. Este parque es uno de los pocos que ofrecen la posibilidad de ver orangutanes en libertad. Los orangutanes de este parque pertenecen a la especie Pongo abelii y no tiene subespecies, a diferencia de los orangutanes de Borneo. Además de orangutanes, en el parque viven langures Thomas (endémicos del norte de Sumatra), gibones, macacos, tigres de Sumatra, elefantes, leopardos, gatos jaspeados, cocodrilos, rinocerontes, etc., aunque la posibilidad de verlos es más bien escasa. El acceso al parque se debe hacer siempre en compañía de un guía y las tasas son fijas. Lo más común es visitarlo desde el pequeño pueblo de Bukit Lawang, un pueblo con aire hippie totalmente dedicado al turismo, y donde se puede contratar un tour que puede durar desde un solo día hasta varios días, haciendo noche en la selva.

Bukit Lawang
Bukit Lawang

Para llegar hasta aquí hay que volar hasta el aeropuerto de Kuala Namu, el aeropuerto de la capital de la isla de Sumatra, Medan. Bukit Lawang se encuentra a unos 96 km desde Medan y hay tres opciones para llegar: en un bus que sale de Medan (Kampung Lalang) y tarda unas 4 horas en llegar al destino; cogiendo un taxi (regateando el precio); o bien contratando con el hotel el transporte en coche privado (entre 45-50 euros). Nosotros optamos por compartir un coche por 13 euros. Acabamos en un mismo coche seis personas: tres belgas, un holandés y nosotros dos. Fue toda una aventura. Nosotros sentados en dos asientos en el maletero y las maletas atadas al techo del coche. Las supuestas cuatro horas acabaron siendo seis con parada para comer. El viaje empezó en la caravana y el caos de coches, scooters y gente de Medan y siguió por bosques interminables de palmeras de palma, todo esto aderezado con diversos puntos en los que se obliga a los coches a pagar, sino les tiran piedras; un montón de vacas que se habían hecho con la carretera; y con el chofer vendiéndonos drogas. Según él, en la jungla la policía no entra.

Medan
Tráfico de Medan.

Para visitar la selva, nosotros escogimos el tour de 2 días de treking en busca de los orangutanes con noche en la selva. Antes de empezar nos avisaron que teníamos que llevar con nosotros: sacos de dormir (opcional), ropa de cambio (acabamos muy sucios, ¡os lo aseguro!), bañador (para bañarse en el río), toalla de secado rápido, papel higiénico (en nuestro caso, toallitas húmedas biodegradables), chanclas (o escarpines), chubasquero, crema solar, antimosquitos, cantimplora con unos dos litros de agua por persona (allí nos daban agua del río hervida, con sabor a ahumado y tropezones de madera quemada), y la cámara de fotos.

El trekking empieza por la mañana temprano y dura unas siete horas. Es un trekking muy, pero que muy duro. Para hacer el tour es necesario estar físicamente un poco preparado ya que todo el trayecto tiene un continuo desnivel. A esto hay que sumarle el calor, la humedad y el peso de la mochila con todo lo necesario. ¡No os confiéis! En algunas subidas, acabamos subiendo a cuatro patas, y para algunas bajadas yo opté por tirarme de culo. El hecho que haya llovido el día anterior no ayudó mucho y resbalaba la tierra, las raíces, las piedras… ¡todo! Con tal panorama las caídas fueron frecuentes y al Xavi incluso se le enganchó una sanguijuela. Pero la dureza del trekking se vio recompensada con langures Thomas, macacos de cola de cerdo, macacos de cola larga, siamangs y hasta orangutanes.

Langur de Thomas
Langur de Thomas.

Encontrarte con orangutanes no resulta una tarea fácil. Son arbóreos y huidizos y a esto hay que sumarle también que son animales solitarios. El primer contacto con los orangutanes de Sumatra lo tuvimos al encontrarnos con una mamá semi-salvaje y su cría. La diferencia entre orangutanes salvajes y semi-salvajes, reside en que los segundos tuvieron un contacto con los humanos (normalmente doloroso) y hubo un proceso de rehabilitación y devolución a la naturaleza. Los orangutanes salvajes acostumbran huir del contacto con los humanos y son más difíciles de ver.

Mamá orangután
Mamá orangután.

Al poco rato, otro guía le dio un chivatazo al nuestro de que había un orangután macho y allí que fuimos. En un principio lo vimos en los árboles y su visión asombra: una gran mancha naranja que es esmuñe con tranquilidad a través de las ramas. Pero, cuando paramos para comer (se hacen dos paradas: una para comer algo de fruta y otra para comer nasi goreng), vino a ver si pillaba algo de fruta. En ese momento lo vimos en el suelo, delante nuestro, y la verdad es que impresiona ¡y mucho! ¡Fue lo mejor de todo el trekking!

orangután
Orangután macho.

Ya llevábamos más de cinco horas de trekking y ya habíamos visto los orangutanes y fue un “y ahora, ¿qué?” Pues seguimos las dos horas más y tuvimos la suerte de encontrarnos con una mamá siamang y su cría. Aquí viene la parte negativa del tour por la selva: la mamá también venía a ver si podía pillar algo de comer. Están tan acostumbrados a que los alimenten que la siamang se paseó entre nosotros mirándonos los bolsillos para ver qué encontraba. Y vino un momento aún peor: ver como uno de los guías le echaba el humo de tabaco en la cara mientras ella lo miraba a ver si recibía algo. Me pareció una falta total de respeto hacia la siamang, hacia los animales y la naturaleza. Es verdad que si no vinieran a buscar fruta no veríamos nada, pero se supone que hacemos todo el esfuerzo para ver animales libres en su hábitat. Igual es que yo soy demasiado exigente… no lo sé…

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Mamá siamang

La noche en la selva se hace al lado del río en una zona ya aclimatada. Hay una especie de cobertizo para los turistas y otro para la cocina y donde duermen los guías. Allí nos reunimos todos los que hacíamos los tours.

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Campamento en la selva.

Una vez allí hay la posibilidad de bañarse en el río, un río con un agua bastante fría, en medio de la selva. ¡Una estampa preciosa! Nos volvieron a dar fruta, la cena, desayuno y almuerzo antes de volver al pueblo. Y la verdad que todo estaba muy bueno.

fruta
Plato de fruta en la selva.

También nos llevaron a una pequeña cascada. Para llegar hasta allí hay que cruzar el río y después subir un ratito por la selva.

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Cascada.

Y, finalmente, para volver al pueblo hay la posibilidad de hacerlo caminando o bien haciendo tube rafting: bajar por el río dentro de la cámara de neumático de camión. Los neumáticos van enganchados los unos a los otros, y dentro de cada uno van dos personas sentadas. Hay un guía delante y uno detrás. Inicialmente iba a volver caminando porque, como ya sabréis, no sé nadar y me da miedo el agua, pero el guía me dijo que igualmente tenía que cruzar el río en tres ocasiones para poder llegar y el rafting es solo media hora de trayecto. Así que elegí el tube rafting. Me dieron hasta un chaleco salvavidas jajajaja. En decir verdad no me arrepiento. Sí que hubo algunos rápidos en los que parecía que íbamos a volcar, pero se pasó bastante rápido y fue divertido. ¡Ojo! Cuando os dan el precio del tour ya está incluido el rafting. Si al final no queréis hacerlo, tened en cuenta que os tendrán que devolver algo de dinero, ya que volver a pie es más barato.

tube rafting
Tube rafting.

Como valoración final, creo que dejarse el alma en las siete horas de trekking vale la pena, más si tenéis la suerte de encontraros con los orangutanes, y, especialmente con el gran macho. No os olvidéis de que la especie de orangután de Sumatra solo se puede encontrar aquí y estos son algo diferentes a los orangutanes de Borneo.

Tras las huellas del orangután

El año pasado teníamos previsto pasar 15 días recorriendo el Borneo malayo. El principal objetivo era ver al orangután en los dos centros que hay: el de Sepilok y el de Semenggoh. También entraba entre nuestros planes ir a la Turtle Island, ya que, aunque ya hemos presenciado el desove de la tortuga verde en Costa Rica, queríamos ver también las pequeñas tortuguitas abriéndose paso entre la arena para emprender su gran aventura en el mar, y esta isla se presenta como la mejor opción debido al desove continuo de las tortugas, no habiendo una temporada bien definida. También habíamos contemplado visitar el río Kinabatangan, que es considerado el Amazonas de Borneo; las cuevas de Mulu para ver el éxodo de murciélagos que salen al anochecer; y finalmente el Parque Nacional de Bako. Peeeeero…, debido a cosas de la vida no pudimos llevar a cabo este viaje y tuvimos que elegir, tres semanas antes de las vacaciones, un destino alternativo, Groenlandia.

Así que este año, después de mucho mirar, pensar y debatir, hemos decidido retomar este viaje y, como tenemos más días disponibles, lo hemos ampliado y mejorado (¡si cabe!). Visitaremos especialmente Borneo Malayo (que es el viaje original), pero también el Parque Nacional de Tanjung Puting en el Borneo Indonesio y el parque de Gunung Leuser de Sumatra (Indonesia). La idea de añadir estos dos nuevos destinos nació con el documental Misión Crítica: El orangután al límite, después del cual nos pusimos a investigar sobre los orangutanes en Indonesia. Total, que descubrimos mil crónicas de viajeros que disfrutaron de estos primates a bordo de un klotok (barco típico) en el parque de Tanjung Puting y decidimos que teníamos que incluirlo también. Pero después descubrimos que se puede hacer noche en la selva tras hacer un trekking rastreando orangutanes desde Bukit Lawang y definitivamente ¡¡también lo teníamos que hacer!!

Y así es como quedó perfilado nuestro viaje de 22 días por estas maravillosas islas:

Logística del viaje

Vuelos

La logística del viaje se basa en vuelos internos. Podríamos decir que es “el viaje de los vuelos”, pero hemos optado por esta opción porque los vuelos internos son asequibles y es la opción más rápida y cómoda para desplazarse de un lugar a otro. Los vuelos internos no son caros y, según nuestra experiencia, lo mejor es comprarlos directamente en la página de la aerolínea (en el caso de Malasia). Los vuelos más caros han sido los vuelos de ida de BCN a Kuala Lumpur y la vuelta de Yakarta a BCN, que, para nuestra desgracia, nos han encarecido el viaje algo más de lo que teníamos previsto. También es importante saber que los vuelos con compañías indonesias no se pueden comprar directamente sino que hay que utilizar una cuenta intermediaria para poder realizar el pago, ya que no aceptan tarjetas extranjeras. En este caso, los hemos comprado a través de Nusa trip.

A la hora de montar el itinerario hay que tener en cuenta también que los vuelos pueden tener retrasos, por lo que es mejor calcular un día entero para el vuelo y así asegurarse de  que no se pierde la siguiente conexión.

Hoteles

Tanto en Malasia como en Indonesia, la oferta hotelera es muy amplia, siendo la opción más barata pasar la noche en habitación compartida y subiendo según las exigencias y los imprescindibles de los que cada uno quiera disponer. Nosotros iremos combinando habitaciones compartidas con algún que otro capricho. Los alojamientos más caros de nuestro viaje serán en el parque de Tanjung Puting, en la zona del  Kinabatangan y en la Turtle Island, por las características propias de estos lugares. Para visitar el Parque de Tanjung Puting solamente es posible a bordo de un klotok (embarcación tradicional), por lo que el precio, aunque se puede llegar a regatear algo, es el que ponen los dueños de estas embarcaciones. En cuanto al río Kinabatangan, el acceso a los hoteles y a la zona se realiza en barco, siendo muy difícil visitarlo por libre, por lo que los mismos hoteles ofrecen paquetes de varios días (según el tiempo que se quiera dedicar a la zona) con actividades y comidas incluidas.

En todo caso, os dejaré más detalles sobre las especificidades de cada lugar en los posts.  ¡No os los perdáis!

Y también en:

Y si sois de buen comer: