Resulta muy difícil hacer una lista de los que más nos gustó y lo que menos en un viaje tan variado como el nuestro, en el que hemos pasado de ciudades a parques nacionales, donde hemos hecho trekking por la selva, hemos entrado en las entrañas de la tierra y hemos recorrido ríos y mares. Aun así, os dejaremos una pequeña lista con lo que verdaderamente nos enamoró y lo que no nos acabó de gustar.
Lo mejor:
+ el hecho de poder ver a los orangutanes. Veníamos con la idea de que sería fácil verlos, y al final resultó ser toda una odisea. El hecho que hayamos podido ver finalmente dos especies, en Sumatra y en Borneo, es todo un privilegio.
+ ver todo el ciclo de las tortugas en la isla Selingan: el desove y la liberación de las pequeñas tortugas. Ya habíamos presenciado el desove de la tortuga verde en Costa Rica, pero fue en este parque donde verdaderamente fuimos conscientes del gran tamaño de estas tortugas. Había luna llena y la visibilidad no podía ser mejor. Además poder ver las pequeñas tortugas emprender su camino hacia el mar no tiene precio.
+ ver que aún hay esperanza para la naturaleza, aunque el futuro no se avecina muy bueno…
+ disfrutar de la selva al amanecer. Me tiene enamorada. Ver cómo la selva se va despertando con los primeros rayos de sol al sonido de la naturaleza y cómo una fina niebla se va levantando, dándole un aire de lo más misterioso.
+ la gente. Muy amable y sonriente.
+ la comida en general, resultado de la gran mezcla cultural. Una combinación perfecta.
+ la experiencia del klotok, disfrutando al máximo de la naturaleza. Un viaje ameno y relajado, casi de lujo.
Lo peor:
– la deforestación. Ver desde el avión como desaparece el bosque no fue la estampa que esperábamos. En un viaje en el que buscas la selva y sus animales, observar que la mayor parte de la isla de Borneo son plantaciones de palma, la verdad es que duele…
– la necesidad de centros de rehabilitación. Aunque hacen una gran labor rescatando y rehabilitando los orangutanes, es triste saber que estos centros y parques son los únicos lugares donde el entrañable primate naranja puede refugiarse…
– el hecho que los guías alimenten a los animales en Bukit Lawang. Soy consciente que si no fuera por la posibilidad de pillar algo de fruta estos animales no se acercarían nunca y seguramente no veríamos nada durante el trekking, pero no creo que sea una práctica positiva.
– la cantidad de klotoks en el río contaminándolo con los motores y con las descargas de los inodoros y de los desechos en el río. También nos dijeron que apenas hay cocodrilos ya en los ríos principales porque no soportan el ruido de los barcos…
Nuestra aventura en búsqueda de primates comenzó hace más de dos años, en un viaje en el que tuvimos la suerte de ver los chimpancés en el bosque de Budongo en Uganda y de poder admirar a los gorilas de montaña en el parque de los Volcanes en Ruanda y no nos pudimos resistir a visitar también las islas de Borneo y Sumatra para conocer al precioso orangután. Así, con este viaje acabamos de conocer a los great apes que pertenecen a la misma familia que nosotros (Hominidae): los chimpancés (aún nos faltan los bonobos, pero nos damos por satisfechos (¡por ahora!)), los gorilas y los orangutanes.
Gorila de montaña, chimpancé y orangután.
Los orangutanes son unos de los primates más grandes del mundo, después del gorila, arbóreos (viven siempre en los árboles) y frugívoros (se alimentan principalmente de fruta) y su nombre proviene de las palabras malayas ‘orang’, que significa persona, y ‘utan’ (derivado de ‘hutan’) que significa bosque, por lo que los orangutanes son hombres (o personas) del bosque. Como ya sabréis, los orangutanes se encuentran en la isla de Sumatra y en la isla de Borneo. Hasta ahora se consideraba que había solamente dos especies de orangután (Pongo abelii en Sumatra y Pongo pygmaeus en Borneo), pero hace no mucho se ha descubierto una nueva especie, Pongo tapanuliensis, aunque aún no reconocida por la comunidad científica. De esta nueva especie se conocen 800 individuos y se encuentran en grave peligro de extinción, entre otras a causa de la construcción de una presa en la región de Tapanuli (Sumatra), hogar de estos primates.
Machos de las dos especies de orangutanes que hemos tenido el placer de conocer: Pongo abelii (Sumatra) y Pongo pygmaeus (Borneo).
Antes de comenzar con esta aventura no nos hubiésemos imaginado que sería tan difícil poder ver a los primates más parecidos a nosotros y con los que compartimos gran parte de nuestro ADN. Todos los homínidos, tanto los orangutanes, como los gorilas y los chimpancés, están en grave peligro de extinción, principalmente por culpa de los humanos…
Esto da lugar a una reflexión: cada vez es más difícil ver orangutanes en la naturaleza, en la selva, en su hábitat natural… Son confinados a parques, algunos más grandes que otros, parques amenazados por las talas y el fuego y todo esto debido a las plantaciones de palma y a su uso en todo tipo de productos, hecho que da grandes beneficios económicos, beneficios que los seres humanos consideramos más importantes que la vida salvaje, que la naturaleza y que los otros seres vivos con los que compartimos territorio…
En decir verdad, mi parque preferido fue Gunung Leuser, en Bukit Lawang, ya que aún da pie a imaginarte que es posible ver a estos primates libres. El hecho de rastrearlos por la selva, de pensar si los vas a encontrar o no… aunque esta selva está igual o más condenada que los otros sitios. Cada año se provocan incendios para conquistar territorio y plantar las dichosas palmeras, y por tanto cada año el territorio natural se reduce y muchos animales pierden su vida.
Vista aérea de Borneo malayo (izquierda) y Kalimantan (derecha).
En Malasia, hablando con la gente, nos decían que son conscientes del peligro que supone la palma y la destrucción de los bosques primarios, pero también nos insistían que su cultivo da puestos de trabajo, puestos necesarios para poder sobrevivir. Y es que la economía de este país se basa principalmente en el cultivo de la palma, en la industria pesquera y, solamente en tercer lugar, en el turismo. La misma respuesta obtuvimos también en el Kalimantan, donde la mitad del pueblo Sekonyer trabaja en el parque y la otra mitad en las plantaciones de palma que se encuentran a tan solo unos quilómetros del pueblo. En Sumatra nos dijeron que ellos prefieren el cultivo del árbol de látex porque no desgasta el suelo y además oxigena el aire, a diferencia de la palma que está acabando con los recursos hídricos de la isla. Pero el problema reside en el hecho que el precio del látex es variable (depende de la demanda) y además es muy barato, ya que compite con el látex sintético, a diferencia del aceite de palma que se utiliza en cantidad de productos diferentes (desde productos alimenticios, hasta productos cosméticos y otros) y que generan grandes ingresos.
Árbol de caucho en Bukit Lawang.
Este problema es un arma de doble filo: la gente necesita trabajo y recursos para sobrevivir y los animales necesitan la selva, y por ahora parece que la solución no es fácil. Lo que está claro que es el aceite de palma y su cultivo no resulta ser beneficioso para nadie, a pesar de dar mucho dinero. ¿Cuál será el futuro de estas islas? ¿Sobrevivirán los bosques primarios? Y, ¿qué será del bello orangután y de la otra fauna que comparte espacio con él?
Tanjung Puting es un parque nacional indonesio situado en la provincia de Kalimantan Central (Borneo). Abrió sus puertas el año 1982 y fue el primer parque dedicado a la protección del orangután. A pesar de ser un parque protegido, la mayor parte del bosque se encuentra en mal estado. Actualmente no se realizan rehabilitaciones ni reintroducciones de orangutanes, pero se siguen haciendo los feedings, especialmente para los orangutanes semi-salvajes, en los que se les dan plátanos como suplemento alimenticio. El Centro de rehabilitación es ahora la sede de la Orangutan Fundation International (OFI), que se dedica a la investigación y la observación de estos primates.
Para llegar al parque de Tanjung Puting hay que volar desde Yakarta o Semarag hasta el aeropuerto de Pangkalan Bun. Las compañías aéreas que operan este trayecto son Kalstar y Trigana. Ambas acostumbran tener retrasos (dato a tener en cuenta a la hora de organizar el viaje) y ambas abren los vuelos unos tres meses antes de la fecha a elegir, o sea que si queréis volar en agosto, como nosotros, os recomiendo que miréis los vuelos sobre finales de abril, principios de mayo, como muy temprano. También hay que tener en cuenta que no aceptan pago con tarjeta extranjera, por lo que hay que utilizar alguna agencia intermediaria. Nosotros usamos Nusa Trip y no tuvimos problemas. Es importante también comprar el primer vuelo de la mañana y así provechar el primer día visitando algún campamento. Nuestro vuelo tenía que salir a las 9:45 y acabó saliendo a las 12:00, por lo que el primer día no pudimos visitar nada.
El parque se puede visitar de diversas maneras (en lancha en un solo día, durmiendo en uno de los dos hoteles que hay en el parque) pero la más famosa es recorriendo el río Sekonyer, afluente del gran río Kumai, en un klotok.
El puerto de Kumai a las orillas del río homónimo.
¿Qué es un klotok? Pues, es una embarcación de madera de dos plantas. Generalmente la primera planta (cerrada) está a disposición del capitán del barco, de la cocinera, del ayudante y del guía, mientras la cubierta superior (abierta) es la “habitación” de los turistas. En la parte inferior es donde se encuentra la cocina y el baño, más la estancia de los miembros de la tripulación. La cubierta en cambio, es como un tetris: a veces comedor, a veces sala de estar y a veces dormitorio. Para dormir se colocan unos colchones y una mosquitera y ¡listos! Nuestro klotok disponía de ducha de agua fría también, lo que es todo un lujo.
La cubierta del klotok.
Para reservar el klotok sí hay que empezar a mirar con tiempo, más si queréis conseguir un buen precio y tener dónde elegir. Los klotoks se pueden reservar a través de alguna empresa o agencia o hablando directamente con los propietarios. También hay la posibilidad de regatear, aunque si vais en agosto son poco dados a bajar mucho el precio debido a la gran demanda. Otra opción para abaratar el precio es compartir el klotok con más personas. Nosotros pedimos precios tanto a propietarios como a empresas y nos quedamos con el que mejor precio nos hacía para un klotok solo para nosotros. Lo más común es hacer el tour de 3D/2N. Nosotros elegimos hacer un tour de 4D/3N ya que teníamos un día más. Ese día lo íbamos a dedicar a Yakarta, pero después de informarnos y ver los pocos atractivos turísticos que ofrece esta ciudad, decidimos pasar un día más con los orangutanes. En el precio están incluidos: los permisos del parque, las entradas a los campamentos, los traslados desde/al aeropuerto, la comida (deliciosa y abundante, por cierto) y las bebidas (agua y algunas latas de refresco), por lo que una vez pagado el tour ya no hay que contar más gastos.
Klotok en el Parque Nacional de Tanjung Puting.
Dentro del parque hay tres campamentos con plataformas de alimentación de este precioso primate y que se recorren en klotok:
Stage 1. Tanjung Harapan: El primer campamento que nos encontramos al salir del puerto de Kumai. La hora de la alimentación es a las 15:00. El primer día no pudimos verlo por culpa de los retrasos del avión, pero como estuvimos cuatro días en el parque lo visitamos el último día, de camino de vuelta. Aquí tuvimos la suerte de ver seis orangutanes acudir al feeding: dos mamás con las crías y dos adolescentes.
Orangután en el feeding del Stage 1.
Stage 2. Pondok Tanggui: Hora de la alimentación: 9:00. Este campamento lo visitamos dos veces. Es el mejor de todos, ya que es donde vimos más orangutanes y lo mejor de todo: acude un macho grande, aunque no es el macho alfa. El macho alfa es un orangután salvaje que nunca se pasa por los feedings y que tuvimos la suerte de verlo pasar por al lado de la orilla del río en su ruta de control del territorio. ¡Fue impresionante!
Orangutanes en el feeding del Stage 2.
Stage 3. Camp Leakey: es el campamento más famoso y más antiguo. Fue fundado por la primatóloga Biruté Galdikas en 1971. Las tres primatólogas, Jane Goodall, Dian Fossey y Biruté Galdikas, también conocidas como los ángeles de Leakey por ser discípulas del arqueólogo, antropólogo y paleoantropólogo británico Louise Leakey (1903-1972), fueron nombradas como las ape ladies o ape women, nombres que vienen dados por su dedicación al estudio de los great apes (homínidos): los chimpancés, los gorilas y los orangutanes. Las tres dedicaron su vida al estudio y a la conservación de los primates en sus hábitats naturales.
Plataforma de alimentación en el Camp Leakey.
La plataforma actual de alimentación se construyó el año pasado y el feeding es a las 14:00. Aquí no tuvimos la suerte de ver orangutanes en la plataforma, pero sí vimos uno en las copas de los árboles. La cuestión es que sí que habían acudido cuatro orangutanes a las 14:00, pero nosotros llegamos a la plataforma a las 15:00, cuando ya no quedaba ninguno. Este retraso se debió a que un gran klotok se quedó atascado en las plantas que flotan sobre el río y ya no pudimos pasar ninguno de los klotoks que veníamos detrás. Los capitanes de los barcos y los ayudantes se lanzaron al río a cortar las plantas, pero el proceso duró demasiado. Finalmente, saltamos todos de klotok en klotok hasta el barco atascado y, cuando pudo pasar, fuimos todos juntos hasta la plataforma.
Intentando desatascar el camino al Camp Leakey
Visitar el Parque Nacional de Tanjung Puting en klotok, en nuestra opinión, es la mejor manera de hacerlo. El barco va recorriendo el río lentamente haciendo parada para visitar las plataformas de alimentación. Tuvimos suerte con nuestra tripulación, ya que cada noche buscaban un sitio apartado para dormir. Agradecimos dormir en medio de la nada, disfrutando de los sonidos de la selva y despertándonos con el canto de los gibones y con las peleas de los monos narigudos.
Klotoks del Parque Nacional de Tanjung Puting.
También hicimos un tour nocturno acompañados de un ranger. El tour duró una hora y fue divertido, no solo por la cantidad de bichos que nos encontramos: arañas (una de ellas, una tarántula), polillas, hormigas cortadoras de tamaño descomunal, bichos palo… sino también por lo gracioso que era nuestro guía. Aprovechaba cada ocasión para esconderse entre los árboles para darnos sustos.
Araña de la selva.
La verdad es que toda la tripulación fue magnifica. La cocinera nos preparó siempre unos platos increíbles. Volvimos del viaje un tanto más gordos, pero aún más felices.
La deliciosa comida que nos servían en el klotok.
Y hasta nos casaron. Sí, sí: nos casaron. No lo hicieron de una forma formal con papeles y todo esto, pero el guía nos hizo unas alianzas con fibra de helecho que son una pasada. Nos dijo que así nuestro amor quedaría sellado para siempre con el testimonio de los orangutanes. El capitán nos cantó canciones, incluso la canción del Titanic (¡Nooooo, la del Titanic, nooo! Jajajaja). Y la cena fue aún más increíble: paramos cerca de un árbol lleno de luciérnagas, bajo el cielo estrellado y nos pusieron velas en forma de corazón y todo. ¡Lo mejor!
Luciendo nuestras nuevas alianzas.
Fue una experiencia extraordinaria, en la que nos relajamos y disfrutamos al máximo del entorno. Además, por fin pudimos ver al orangután de Borneo, que en Malasia no conseguimos ver. Lo único que podemos decir es: ¡Terima Kasih!
En este apartado os voy a hablar de la comida que fuimos probando durante nuestro paso por Malasia. La comida generalmente es barata ya sea comiendo en paraditas callejeras, en pequeños restaurantes, en food courts o en los mismos centros comerciales. Generalmente es muy sabrosa y variada, fruto de la gran mezcla cultural del país.
Nosotros fuimos probando cada día un plato nuevo y, si bien el arroz y los fideos son la base de cada plato, todos son diferentes y muy sabrosos. En algunos sitios nos encontramos con que el sambal (salsa picante) ya estaba mezclado y, en este caso, el plato picaba hasta llorar, pero en muchos otros casos, nos lo ponían al lado y así poder aderezar con el nivel de picante que deseábamos. Para desayunar probamos desde desayuno tipo inglés con alubias dulces y huevo o panqueques, hasta los desayunos típicos malayos, junto con una taza de café o teh Tarik, un té con leche condensada que para mi gusto estaba demasiado dulce.
Desayuno americano con alubias, huevos fritos y pechuga de pollo rebozada.
En cuanto a las comidas, los diferentes platos de mee (fideos), como por ejemplo mee goreng o pan mee, fueron un acierto siempre. En algunos sitios nos daban la opción de elegir los fideos versión dry o wet. Se trata del mismo plato, pero la diferencia reside en que los wet van en sopa. También probamos los nasi goreng, chicken rice, crispy chicken nooodle, los hot pot (que no tienen nada que ver con el hot pot chino) y multitud más de cuyo nombre no me acuerdo.
A la izquierda: fideos versión wet. A la derecha: hot pot malayo.
La fruta que comimos en Malasia nos pareció muy sabrosa, más que la misma fruta en España (¿será el cambio de aires?) y los zumos de fruta o los cocos frescos son la mejor opción para refrescarse.
Deliciosos zumos naturales.
Aunque todo en general nos pareció delicioso y nosotros nos pusimos las botas, aquí os dejo algunas recomendaciones aptas solo para los más atrevidos:
Desayuno malayo: nasi lemak o noodle soups de todo tipo. El nasi lemak normalmente lleva arroz, sambal (salsa picante), pescado seco, huevo duro y cacahuetes tostados, mientras que las noodle soup pueden variar según dónde las vayáis a comer. Un desayuno poco habitual pero que da muchas energías para afrontar el día. El Xavi quedó prendado de estos desayunos.
A la izquierda: noodle soup. A la derecha: nasi lemak.
Comer laksa. Nosotros nos atrevimos con los curry laksa y asam laksa. No os voy a decir que me han encantado porque os mentiría.
El curry laksa se elabora con fideos finos con leche de coco que se aderezan con sambal, tofu seco, pescado seco y otros ingredientes más.
Curry Laksa
En el caso del asam laksa los fideos gordos se hierven en una sopa de pescado y llevan además pescado seco, vegetales cortados finos (jengibre, pepino, cebolla…), menta, tamarindo y demás.
Asam Laksa.
Por cierto, veréis que con las sopas os podrán como cubiertos palillos chinos y una cuchara. La manera correcta (más bien la malaya) de comer las sopas es la siguiente: se cogen los fideos con los palillos y se colocan en la cuchara. Se comen de la cuchara y sin sorber. Al principio cuesta un poquito, pero al final se le coge la práctica.
Cubiertos.
Probar el rojak: una especie de ensalada que lleva tofu seco, pepino, manzana y piña con la posibilidad de añadirle pescado seco, todo aderezado con una salsa pegajosa y un tanto salada de tamarindo, limón y cacahuetes. A mí no me pareció tan mala, pero ni Xavi ni mi hermana pudieron con ella…
Rojak.
El postre malayo por excelencia: el cendol (o ABC). No nos apasionó, pero había que probarlo. Se trata de un postre helado de mucho éxito en el país. La base es hielo picado al que se le añaden siropes, alubias, maíz y gelatinas de colores.
Cendol.
Atreverse con el durian, el rey de las frutas, ya sea la fruta fresca como cualquier derivado. Se puede encontrar en helado, en bombones de chocolate, en salsa… Vale cualquier opción, ya que el olor y el sabor a cebolla podrida no lo quita nada. Debo decir que a mí no me pareció tan malo, pero Xavi y mi hermana lo odiaron al instante.
Para beber, los tés fríos de colores y repletos de gelatinas. Están muy buenos de sabor, pero al final tantos tropezones nos acabaron cansando.
Bebidas de colores con tropezones.
Y un consejo final: probad cada día un plato nuevo. Os sorprenderéis. ¡Buen provecho!
Durante nuestro viaje por el Borneo malayo hemos viajado en: aviones, taxis, buses y barcos, así que he decidido escribir esta pequeña guía, recogiendo nuestra experiencia.
Avión:
Para el viaje por Borneo utilizamos solamente la compañía aérea Malaysia Airlines y Mas Wings, la segunda de Malasia. Los vuelos internos tienen precios muy asequibles, más si los compráis con tiempo.
En todos los vuelos nos dieron algo de comer y de beber. En los vuelos de menos de una hora normalmente daban una bolsita de cacahuetes y un vasito de zumo o un brick de leche con cacao, mientras que en los vuelos de más de una hora servían siempre comida caliente.
En cuanto a los retrasos, no sé si será casualidad, pero dentro de Sarawak los vuelos salieron siempre a su hora, al contrario que los vuelos de Sabah que siempre, siempre tenían retrasos de al menos media hora.
Una vez nos perdieron las maletas (en realidad se quedaron en Kota Kinabalu…) pero lo solucionaron rápidamente y en unas horas ya las teníamos en el hotel.
Con Mas Wings son comunes los vuelos con dos paradas. ¡Ojo! Fijaros bien y no bajéis en la parada que no toca, como hicimos nosotros. ¡Quién se iba a imaginar que un mismo avión puede parar en dos ciudades distintas!
KLIA Ekspress (Kuala Lumpur):
Es un tren que une el aeropuerto de Kuala Lumpur con la céntrica parada de KL Sentral, donde se puede enlazar con diferentes líneas de metro (KL Rapid) o monorraíl. El precio son 55RM por persona más lo que os gastéis de metro (normalmente muy poco).
Nosotros lo utilizamos la primera vez que llegamos a KL. La segunda cogimos un airport taxi y, como éramos dos, nos valió más barato que el tren. Siempre hay que mirarlo bien ya que los precios dependen de muchos factores, pero según nuestra experiencia, es mejor coger un taxi que es más cómodo y además te deja delante del hotel.
Taxi:
Tanto en Kuala Lumpur como en el resto de ciudades malayas, hay dos tipos de taxis: el airport taxi y los taxis normales de color rojo y blanco. La diferencia reside principalmente en la manera de cobrarte el trayecto: en los primeros el precio es fijo y se paga según la zona en la que se encuentra el hotel, el número de personas y el número de maletas; mientras que en los segundos se paga según taxímetro. Por otro lado, los airport taxi solamente cubren los trayectos del aeropuerto al hotel. Nosotros no hemos utilizado los taxis normales, así que no sé cómo van de precio.
En los hoteles podéis pedir que os llamen un taxi para ir al aeropuerto, y, normalmente el taxi que os piden es el taxi de precio fijo.
En el resto de ciudades, fuera de KL, los taxis mantienen la misma dinámica, pero el precio baja considerablemente.
¡Ojo! Entre las 23:00h y las 6:00h se aplica tarifa nocturna, incrementando el precio en un 50% del precio diurno. También hay que tener en cuenta que dentro de esta franja horaria no hay transporte público.
Metro y monorraíl (Kuala Lumpur):
Para moverse por la capital malaya, lo más cómodo es hacer servir el metro o el monorraíl. Es bastante cómodo y muy barato.
Funciona con sistema de fichas. Se compra en las máquinas eligiendo la parada a la que se desea bajar. La ficha se pasa por la máquina a la entrada, y a la salida se introduce en la máquina (se quedan la ficha).
Hay que tener en cuenta que no se pueden hacer transbordos con la misma ficha. Esto quiere decir que, en caso de transbordo, hay que comprar una nueva ficha para la nueva línea con la que se quiere enlazar.
¡Ojo! Fijaros bien en qué vagón subís, ya que hay vagones solamente para mujeres, generalmente de color rosa por fuera.
También debéis saber que no se permiten ciertas conductas, como comer o beber dentro de los vagones, e incluso está prohibido darse besos (¡esto va por las parejas! jajaja).
Bus:
El bus fue el medio de transporte que más utilizamos fuera de la capital.
También es muy barato, aunque los precios varían en función de la distancia al destino.
Si cogéis el bus a principio de línea, subís al autobús y antes de arrancar el chófer pasa para cobrar los billetes. Si los cogéis en otras paradas, el billete se paga en el momento de subir.
Conducen bastante rápido.
Algunos buses están en buenas condiciones, pero otros no tanto.
También hay que tener en cuenta que normalmente suben más personas que asientos disponibles, y es posible que tengáis que hacer todo el trayecto de pie.
Barcos:
Uno de los medios de transporte más caros que hemos tomado.
Para ir al Parque Nacional Bako se contrata nada más llegar, justo después de comprar las entradas.
Para ir a Selingan Island se tiene que contratar a través de una agencia local. Normalmente se paga un precio que incluye el transporte y el alojamiento. No se puede hacer por libre y no se puede visitar la isla sin hacer noche. Hay que tener en cuenta que en temporada alta lo mejor es reservar con tiempo ya que el cupo es limitado.
Espero que esta información os sea útil para vuestros viajes por Malasia. ¡A viajar se ha dicho!
El río Kinabatangan todavía conserva parte de la selva impenetrable de Borneo, resistiendo al avance de los campos de cultivo de palma que tanto daño provoca a la isla. Este río es considerado el Amazonas de Borneo gracias a su gran biodiversidad y es el lugar en el que se puede observar gran variedad de mamíferos, aves y reptiles, muchos de ellos endémicos de la isla.
Para poder disfrutar de este precioso enclave es necesario contratar alguno de los paquetes de actividades que ofrecen los hoteles. El paquete más común es de 3 días y 2 noches e incluye: el transporte hasta el hotel (incluso te pueden esperar en el aeropuerto de Sandakan), la comida durante toda la estancia y tours en barca por el río para observar la fauna. El precio varía en función del hotel (el grado de comodidad que se desea), de las noches que se queden y de las actividades que se deseen incluir. Hay que tener en cuenta que en algunos hoteles el pago del paquete escogido se debe hacer en el momento de la reserva. En mi caso elegí un pack que me pudiera ofrecer la posibilidad de visitar el centro de reforestación (tree planting activity) que me hacía mucha ilusión y que luego me dejó un poco fría.
Casa en el pueblo de Abai.
El proyecto intenta reforestar zonas que ahora son pantanosas debido a la tala de los árboles y así ampliar la franja verde de las orillas del río. La actividad recibe apoyo de WWF y el proyecto se llama “Kinabatangan – Corridor of Life”. Hasta aquí todo bien, y estas son las razones por las que en verdad quise participar en este tipo de actividad. Ahora bien, llegamos al pueblo, nos dieron los arbolillos a plantar y nos llevaron a una franja estrecha del bosque (se notaba que más allá no había ya bosque) y nos encontramos los agujeros ya hechos (supuestamente para no tener que cansarnos demasiado). Nos dieron unos trozos de chapa de lata con un número, que es el que sería el número identificativo de nuestro árbol (se supone que luego por internet puedes hacer seguimiento). Lo gracioso vino cuando preguntamos por qué hay tantos árboles juntos en una zona tan estrecha. Y la respuesta fue que esto es para los turistas, que en realidad la zona a reforestar está detrás nuestro pero que no los plantamos allí porque hay pantano, acabaríamos sucios y llenos de sanguijuelas, así que se supone que luego, si sobreviven nuestros árboles (avisando que se los comen los monos, los pisan los elefantes, etc.), el guarda los trasplanta en la zona que toca. Y esto es todo… Pones tu árbol en el agujero hecho, le pones un poco de tierra encima, le pones un poco de agua, le enganchas la chapa y te haces tu foto… No digo que la actividad no sea beneficiosa y no quiero dudar de que en verdad cumplan con su cometido, pero no elegí esta actividad para que sea una simple turistada en la que te haces la foto con el árbol y te vas a casa pensando que has hecho el bien en el mundo… En fin… Dejaré a vuestra elección decidir si de verdad os apetece colaborar o no.
Las chapas identificadoras de nuestros árboles.
A la vuelta de la actividad podíamos elegir si queríamos comer en el pueblo o en el hotel. Nosotros elegimos comer en el pueblo y no nos arrepentimos porque la comida estaba buenísima. Durante la comida aprovecharon para preguntar si queríamos un certificado por haber platado un árbol que vale 20 RM. Este dinero se supone que acaba en manos de las familias que trabajan en el proyecto, como ayuda.
Comida en el pueblo: arroz, berenjena asada, guiso de calabaza, guiso de pollo, guiso de ternera y unos bastoncitos como de hojaldre. La salsa sambal iba a parte.
También hicimos un tour nocturno aquí (igual que en Gunung Mulu) que nos entraba ya en nuestro paquete. La verdad es que fue la vez que menos bichos vimos… Será que hemos tenido mala suerte… Aunque todo sea dicho, tampoco hemos tenido suerte con el tiempo y se pasó lloviendo todos los días. Por esta razón tampoco pudimos ver a los elefantes que se acercan al gran río solamente en momentos en los que no encuentran agua suficiente dentro del bosque. Aun así, una pareja de españoles que nos encontramos habían visto elefantes un día antes de que nosotros llegáramos… Todo es cuestión de suerte…
Entrañable bichico nocturno.
Y, por supuesto, hicimos los paseos en barca por el río Kinabatangan, que es el principal atractivo. Normalmente se hace un tour por la mañana y otro al atardecer, que son los momentos en los que más fauna se puede ver.
El gran río Kinabatangan.
Durante estos paseos tuvimos la suerte de ver monos narigudos, que se agrupan en los árboles de al lado del río para dormir; langures plateados; una víbora verde (que también vimos en Bako); cocodrilos jóvenes; cálaos (hornbill); macacos de cola de cerdo y macacos de cola larga… Pero tampoco tuvimos la suerte de ver orangutanes…
Cálao o hornbill.
Como anécdota, os contaré lo que nos pasó un atardecer, en el último paseo en barca del día. En medio del Kinabatangan, y es que el Kinabatangan es muuuuchooo río, va el guía y dice “anda, nos hemos quedado sin gasolina”, todo esto al mismo tiempo que intentaba encender el motor. Yo ya al borde de un ataque de ansiedad. Imaginaros: yo que no sé nadar, que me da miedo el agua, dentro de una barca enana, en medio del gran río… (si cogéis la misma barca que yo, lo notaréis enseguida: mis uñas quedaron clavadas en el borde…). Y nos va el tío y dice “bueno, ya que estamos, ¿quién quiere una taza de té o café?” Lo fulminé con la mirada. ¿Cómo se le ocurre pensar en té o café en un momento como éste? El guía empezó a reírse y confesó que era mentira y que lo había hecho para que pudiéramos disfrutar de la puesta del sol mientras nos tomamos una taza de té disfrutando de la tranquilidad de la naturaleza. Ya me relajé un poco (¡solo un poquito!), lo suficiente como para soltar la barca y tomarme el té. Estuvimos allí a la deriva hasta que se hizo de noche y entonces pudimos disfrutar de las luciérnagas que con su luz hacen que los árboles parezcan árboles de navidad. También tuvimos la suerte de ver una gran luna llena. ¡Impresionante! Os pongo una foto, pero no le hace justicia en absoluto. ¡Nunca había visto una luna llena tan grande y tan preciosa!
Preciosa luna llena.
La última noche nos dejaron en la habitación unos batik, en realidad unos trozos de tela cilíndricos, con flores para las mujeres y a cuadros para los hombres, y nos hicieron un tutorial de cómo ponérnoslos para la última cena en el Kinabatangan. He de decir que yo tuve que luchar a muerte con mi batik, ya que era talla XS y yo soy más bien tirando a L… Se supone que se tiene que atar por encima del pecho. No hubo manera… Lo intenté atar alrededor del cuello. Casi me ahogo… Al final conseguí atarlo alrededor de un brazo y me puse un cinturón. No es la manera tradicional, pero hice lo que pude… Al final la fiesta tampoco fue nada del otro mundo. Cenamos y nos pusieron dos documentales: uno sobre los monos narigudos y el otro sobre los orangutanes. Solo os diré que los documentales eran de 1998…
Macaco de cola de cerdo.
Como valoración final, en cuanto a fauna se refiere, el río Kinabatangan me defraudó un poco. Venía pensando que era el mejor lugar para ver animales e, incluso, tenía la idea (preconcebida) de que sería fácil ver orangutanes libres, elefantes, tarseros, etc. Y no vi nada de eso. Lo que vimos, ya lo habíamos visto en Bako. Esto no es para nada una crítica. Fue simplemente un problema mío, que venía con una idea errónea. Ver animales siempre es difícil, y más ahora que estamos disminuyendo su hábitat… Pero hacer una visita, al final, yo creo que vale la pena. La naturaleza es increíble, el río impresiona. Y, todo sea dicho, ¿quién dice que no tendréis más suerte que nosotros y os lleváis una grata sorpresa?
En el mar de Sulu, en territorio filipino, hay un conjunto de ocho islas, de las cuales solamente tres pertenecen a Malasia: Selingan, la isla principal y la única a la que pueden acceder los turistas, Bakungan Kecil y Gulisan. Turtle Island Park, declarado área protegida y que engloba las tres islas, fue abierto el 1977 y permite presenciar el desove de las tortugas verdes y las tortugas carey. El desove se produce durante todo el año, aunque los mejores meses son de julio a octubre. A parte del desove también se asiste a la recogida de los huevos de estas tortugas y a la liberación al mar de las tortuguitas recién nacidas.
Se accede a la isla en barco que sale desde el puerto de Sandakan a las 9:00 de la mañana y el trayecto dura una hora. Normalmente se hace una sola noche en la isla, de tal manera que se dispone de un día para disfrutar de la tranquilidad y una noche para presenciar el desove y la recogida de los huevos. Se pueden hacer más noches, si así se desea. La reserva se hace a través de la página web o directamente a través de la Oficina de Turismo de Sandakan, pero hay que tener en cuenta que el cupo de visitantes es limitado (50 personas) y existe la posibilidad que de un día para el otro no haya disponibilidad, especialmente en temporada alta.
Aún con el recuerdo de la movida vuelta de Bako en medio de una tormenta, me veo de nuevo embarcada en un barco. El barco va pegando saltitos por encima de las olas y yo agarrada a mi asiento tal ave rapaz. Por suerte la hora se pasó sin percances y llegamos bien. El guía nos explica que tenemos tiempo libre hasta las 18:00 momento en el cual ya no se permite moverse por la isla sin ranger. La razón reside en el hecho que entre las 18:00 y las 6:00 las tortugas acuden a desovar y no hay que molestarlas. También nos dice que a las 12:30 es la comida y a las 19:00 la cena. Nos dan las llaves de la habitación y ya empieza oficialmente nuestra estancia en la isla.
Playa paradisíaca en la Isla Tortuga.
A la hora indicada nos acercamos al comedor y ¡sorpresaa! Compartimos la isla con unos 35 chinos. Os digo esto y no os digo más… La comida es tipo bufet y nosotros tuvimos que luchar con uñas y dientes para conseguir algo. Los chinos arrasaron con todo ante la mirada preocupada de la chica que vigilaba el comedor y que al ver que ya no teníamos comida nos pidió disculpas. Al final nos pudo traer un poco de col salteada y unas judías verdes al vapor. ¡Hasta el postre se acabó! Nos quedamos con hambre y tuvimos que comprarnos unas bolsitas de chips con sabor gamba para poder aguantar hasta la cena… Pero para la cena y para el desayuno del día siguiente fuimos más listos y más rápidos y conseguimos comer dignamente.
Como teníamos suficiente tiempo libre nos fuimos a dar una vuelta por la isla, que en realidad es muy pequeña y en una hora ya la vimos entera. Hay una pequeña zona en la que se puede hacer snorkel o nadar, pero nosotros nos entretuvimos fotografiando todo bicho que se movía. Hay muchos varanos, algunos bastante grandes, y un montón de pájaros y cangrejos varios. Cuando la marea baja, hay una zona en la que se ve el coral y que está repleta de pepinos de mar.
Uno de los muchos varanos que viven en la isla.
A las 18:00 vimos la puesta de sol, que era magnífica, y nos encontramos con el guía que nos explicó un poco la labor de conservación de las tortugas que se lleva a cabo en la isla y nos llevó a ver un vídeo sobre las tortugas. Durante el proceso del desove, los investigadores recogen los huevos, toman las medidas de la tortuga y comprueban si ya la tienen marcada. En caso contrario la marcan con un número para un mejor control. Luego los huevos son enterrados en un nuevo nido. Esta tarea se lleva a cabo para reducir el número de depredadores (varanos, aves) y además para controlar el sexo de las tortugas. La mitad de nidos se encuentran a la sombra y la otra mitad al sol, ya que a una temperatura inferior a los 34 grados, normalmente nacen machos, mientras que a una temperatura superior a los 34 grados serán hembras.
Los nidos de las tortugas.
Para contemplar el desove se nos divide a todos en dos grupos de 25 (!!). A la mayoría de los chinos les toca en el primer grupo y a nosotros en el segundo. Hay luna llena y no es una buena noche para que las tortugas desoven… Sobre las 21:30 ya le toca al primer grupo presenciar el desove, mientras que a nosotros nos queda aún esperar… El guía nos dice que solamente podremos esperar hasta las 24:00. Si no desova ninguna otra tortuga, nos tocará ir a dormir… ¡Qué ánimos! Pero tenemos esperanzas. Finalmente, pasadas las 22:00 nos toca. ¡Bieeen! Vimos una tortuga verde desovando y resultó que era una tortuga que no estaba marcada y que medía casi un metro. Los investigadores hacen su labor mientras nosotros nos vamos turnando para hacer fotos, aunque, ya sabéis, 25 personas son multitud… También pudimos ver otras dos tortugas que probaron de hacer nido, pero que al final volvieron al mar sin desovar. Se pueden hacer fotos sin flash y para ello, hay que pagar una tasa de 10 RM, tanto si es cámara como si es móvil. Está prohibido gravar vídeos.
Tortuga verde desovando.
Después nos fuimos al nido ya preparado a enterrar los huevos. Cada nido tiene una numeración y las tortuguinas tardarán unos 90 días en salir. Y ya el paso final es asistir a la suelta al mar de la pequeñajas que emprenden su camino y que, si son hembras, algún día volverán a la isla para tener sus propias crías.
Tortuguitas emprendiendo su camino hacia el mar.
La verdad es que la isla es preciosa: con su arena blanca y el mar claro. Pero por lo que más vale la pena es por poder ver todo el ciclo de reproducción de las tortugas verdes: desde el desove hasta la suelta de las pequeñas tortugas, proceso que no se puede presenciar en cualquier lado. Ha sido emocionante, y aunque ya habíamos visto el desove en Costa Rica, está vez nos pareció aún más precioso ya que, para bien o para mal, vimos toda la tortuga iluminada y, por primera vez, fuimos conscientes del gran tamaño de ésta. Es impresionante como de unas tortuguitas más pequeñas que la palma de la mano pueden llegar a ser una súper tortuga de un metro de largo. Sinceramente, la visita a esta isla es muy recomendable.
Por cierto, veréis que en la isla hay agentes de policía armados con metralletas y que os harán fotos a escondidas jajaja. ¡No os asustéis! Unas chicas inglesas preguntaron si estaban allí por los piratas filipinos, pero la respuesta fue que están allí porque es un punto fronterizo. No hay que olvidarse que estamos en territorio filipino y que solamente tres de las ocho islas son malayas.
El Parque Nacional de Mulu (Mulu National Park) tiene una de las redes más extensas de cuevas del mundo. Aquí se encuentra uno de los paisajes de cuevas más grandes del mundo, como la cámara de Sarawak, la cámara subterránea más grande del mundo (Cueva de la Buena Fortuna), que podría albergar en su interior hasta cuarenta Boeing 747; o la Cueva del Ciervo, en la que podrían caber cinco catedrales de San Pablo de Londres. El parque fue declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000 y entre los principales atractivos se encuentran los pináculos, el éxodo de murciélagos saliendo al atardecer, pero sobre todo la visita a las cuevas: la Cueva del Ciervo (Deer Cave), la Cueva de Lang (Lang’s Cave), la Cueva del Viento (Cave of the Wings) o la Cueva del Agua Clara (Clear Water Cave), la más larga del sureste asiático.
Entra a Lang Cave.
Llegar a este parque solamente es posible en avión. Hay vuelos diarios desde Kuching y Miri y tres vuelos semanales desde Kota Kinabalu. Íbamos a coger el vuelo que iba directo de Kuching y que llegaba al parque a las 13:00, pero como solamente nos íbamos a quedar un día y medio y mi hermana me insistió en que quería hacer el canopy, solo disponible por la mañana, tuve que mirar un vuelo anterior, que salía por la mañana con escala en Miri y que llegaba con el tiempo justo para hacer el paseo por las copas de los árboles. Aun así no teníamos claro si nos saldría bien porque bastaba con un retraso para que no fuera posible.
El avión iba casi vacío y salió puntual. El vuelo iba a durar unas dos horas, pero al cabo de una hora aterrizamos. ¡Qué raro! ¿No íbamos a llegar a Miri a las 8:00? Bueno, pues nada. Cogimos las cosas y bajamos. La azafata nos deseó que tengamos un buen día y que nos veamos pronto. Una vez en el aeropuerto vimos que se sale directamente a la calle… Pero si tenemos que enlazar con un nuevo vuelo a Mulu… Preguntamos a la chica de seguridad que se alarma. “¡¿Pero que hacéis, locos?! ¡Subiros rápido al avión! ¡Corred, corred, corred!” Y venga a correr hacia el mismo avión, a la que la misma azafata nos dice: “Os estábamos esperando”. Pero, ¿qué acaba de pasar? Pues, resulta que el mismo avión hacía dos paradas en dos ciudades distintas… Primero paró en Bintulu, que es donde nos bajamos, y luego siguió hasta Miri. ¿¿Eso existe?? Pues sí. Ese vuelo parece más un bus que un avión.
Hasta nos inventamos un chiste y todo:
Sabéis, hemos volado con un aerobús.
Anda, ¿con un avión de los grandes?
No, ¡qué va! Volamos con uno de varias paradas. Jajajaja
Si es que lo que no nos pase a nosotros, no le pasa a nadie… Así que, recordad, si hacéis el mismo trayecto que nosotros y veis que en el aeropuerto pone Bintulu, ¡no bajéis!
Vuelo a Mulu.
Una vez en el aeropuerto de Mulu, para llegar al parque se puede ir caminando, ya que se encuentra a un quilómetro de distancia, o bien en coche compartido por 5 RM por persona. El conductor nos preguntó cuándo tendríamos el vuelo de vuelta y nos vino a buscar a la hora acordada. En cuanto al alojamiento, el mismo parque ofrece la posibilidad de hospedarse desde la opción más barata (habitación compartida), hasta la opción más cara (alojarse en un spa). Sin embargo, también hay la opción de dormir en el pueblo en habitaciones compartidas (HomeStay). Nosotros nos alojamos en una habitación triple, dentro del parque y la verdad que muy bien, una habitación grande, muy limpia y de decoración moderna.
Nuestra casa en Mulu.
La entrada al parque (que es obligatoriamente para 5 días, aunque solo os estéis un día) cuesta 30 RM. Es importante reservar con tiempo las actividades, especialmente en temporada alta. Nosotros comprimimos al máximo las actividades que queríamos hacer en un día y medio. Si no queréis daros la paliza que nos dimos nosotros os recomiendo que estéis más días para hacerlas con calma. A nosotros nos dio tiempo de todo y, aunque acabamos reventados, la visita valió mucho la pena. Así tenéis nuestro planning:
Día 1:
9:55 llegada al aeropuerto de Mulu. Una vez en el parque hicimos todos los trámites. Nos dieron unas pulseras que sirven para las actividades.
10:30 Canopy Skywalk (2h). Un tour sobre las copas de los árboles a unos 20 metros de altura y un largo de unos 500 metros. Las pasarelas son estrechas y rebotan mucho. Hay que pasar de uno en uno, o, como mucho, dos personas a la vez, pero no más. Animales no se observan apenas (solo vimos unas ardillas pigmeas y algunos insectos que estaban en las pasarelas), pero es bastante divertido.
Las pasarelas del canopy.
14:30 Deer & Lang Caves (3h). Las cuevas están cerca una de la otra y se hacen juntas de un tirón. Son cuevas ya preparadas con pasarelas de madera pero muy bonitas de ver. El tour acaba sobre las 17:30, justo para sentarse a esperar el éxodo de murciélagos. Al principio salían pequeños grupos, pero sobre las 18:00 empezó a salir un grupo inmenso que parecía no tener fin. Si queréis hacer el tour nocturno, como muy tarde a las 18:30 tenéis que volver, ya que el trayecto de vuelta dura casi una hora.
El éxodo de murciélagos.
19:30 Night tour. De los mejores que hemos hecho en Malasia. Es el trekking en el que más fauna vimos: tres serpientes, una de las cuales una krait de más de un metro de larga, pajarillos durmiendo, ranas, arañas, insectos varios… Fue muy emocionante. Dura entre una hora y media y dos horas. Nuestro tour acabó sobre una hora y media porque un polaco que iba en nuestro grupo tocó una serpiente (pequeña, por eso) que saltó y casi muerde a una chica que estaba cerca. Como no pasó nada, el guía no dijo nada, pero apagó la linterna y a paso rápido volvimos al punto de encuentro. Una pena… ¡Si es que hay gente que no tiene respeto!
Bicho palo durante en tour nocturno.
Día 2:
8:45 Clearwater Cave & Cave of the Winds (4h). Para acceder a estas cuevas, el trayecto se lleva a cabo en un pequeña barca. Se hace una parada en un pueblo, donde rápidamente nos llevaron a un mercadillo donde nos vendían artesanía: desde pulseras hasta las cestas típicas que ellos usan. Los precios aparecen marcados, y por muchas vueltas que deis, los preciosos son iguales en todas las paraditas y son poco dados al regateo. Después de esto, seguimos el trayecto en barca hasta la entrada de la Clearwater Cave y nos preguntaron si queríamos ir a la otra cueva caminando o en barca. Nosotros fuimos caminando y fueron unos 20 min por pasarela de madera. Se llega a una zona de camping donde muchos grupos comen. A nosotros no nos dieron de comer, y como no lo sabíamos tampoco nos llevamos nada y la verdad es que con el olor a comida de los otros se nos hacía la boca agua. Una vez visitada la última cueva, a la que se accede por un empinado trayecto de escaleras infinito (¡tampoco tanto, pero casi! Jaja), hay la posibilidad de bañarse en el río. En el baño público hay un sitio para cambiarse. Dejan unos 30 min y luego ya se organiza el traslado al parque con la misma barca que a la ida y con los mismos acompañantes.
Entrada en la cueva Clear Water.
14:40 vuelo a Kota Kinabalu
Aquí os dejo algunas recomendaciones:
Se puede pagar con tarjeta, así que no hace falta llevar mucho dinero suelto. En todo caso para las comidas y las bebidas.
Hay algunos trayectos que son gratuitos y para hacerlos solamente hay que apuntar en una pizarra la ruta, la hora de salida y el número de personas que van.
No os dejéis el frontal y/o una linterna de mano. Las utilizaréis en las cuevas (ellos no los prestan) y en los tours nocturnos.
Y, como ya sabéis: botas, ropa de trekking (algo os ensuciaréis…), crema solar, antimosquitos, cantimplora…
El parque nacional de Bako es el mejor sitio para observar monos narigudos. Al amanecer y al atardecer se acercan a la playa y es el mejor momento para verlos de cerca. Una estampa que se guarda en la retina de por vida. Pero el parque ofrece también rutas de trekking, algunas de las cuales, además de disfrutar de la selva, también permiten relajarse en alguna playa virgen.
Nosotros, como solamente estuvimos un día y medio, elegimos cuatro rutas que, en nuestra opinión, nos ofrecían la posibilidad de ver lo más interesante del parque. Estas son las rutas que nosotros elegimos:
Ruta Telok Paku – ida 1 horas (1,2 km) – blanco
Nos dijeron que esta es la mejor ruta para ver monos narigudos, así que nada más llegar, empezamos por aquí. En verdad solo vimos la cola de uno en la copa de un árbol, y eso porque un malayo que hacía la ruta corriendo en chanclas (!!!) nos dijo que estaba allí, que sino ni nos enteramos. Suponemos que ese señor se preparaba para ser superhéroe, porque si no, no entendemos cómo podía hacer la ruta así. ¡Con lo que nos costó a nosotros!
La ruta finaliza en una pequeña playa solitaria, que al final no lo fue tanto ya que todos empezamos por la misma ruta con la esperanza de ver los narigudos…
Playa virgen Telok Paku.
Ruta Lintang – circular 3-4 horas (5,25 km) – rojo
Es un sendero circular que pasa por diferentes ecosistemas que se encuentran en Bako. Es una ruta muy popular y es ideal si solamente se pasa un día en el parque.
Nosotros empezamos la ruta del revés (¡cómo no!). Para empezarla bien, hay que seguir las flechas de “to the trails” y no empezar por detrás del HQ. Es una ruta circular, sí, pero por el lado bueno hay una subida dura, pero luego todo es de bajada. Si empezáis por el final, como nosotros, os pasaréis casi todo el trayecto en subida. En esta ruta nacieron nuestras frases míticas: “nunca digas que no se puede subir más o por esas raíces no subiré”.
Una muestra de las subidas de Lintang.
Nos gustó bastante esta ruta ya que, además de pasar por diferentes ecosistemas, es la mejor para ver plantas carnívoras de todos los tamaños, formas y colores. ¡Anda que no disfrutamos haciéndoles fotos! La flor carnívora de la foto tenía una altura de unos 30 cm, pero no se nos ocurrió poner algo al lado para que se vea bien…
Planta carnívora gigante.
Rutas Telok Pandan Besar – 1 hora la ida (1,75 km) y Telok Pandan Kecil – 1 hora y media la ida (2,5 km) – ambas amarillo
Las dos rutas están interconectadas y para llegar a su comienzo, hay que seguir las señales “to the trails” y luego seguir las marcas amarillas. Para ello, empezamos con fuerzas la dura subida y seguimos la ruta Lintang hasta que los caminos se separan y la ruta sigue por unas pasarelas paralelas a un riachuelo. Después de mucho trayecto de bajada (¡recordad que luego hay que subirlo!) llegamos a la intersección que separa Telok Pandan Besar de Telok Pandan Kecil.
El camino de Telok Pandan Besar.
Empezamos por la ruta Telok Pandan Besar que lleva hasta una meseta con vista a la bahía. Luego volvimos hasta la intersección y seguimos por la ruta de Telok Pandan Kecil que desciende desde un acantilado hasta una gran playa virgen.
Vistas del mirador de Telok Pandan Kecil
Aquí nos paramos en el mirador para disfrutar de las vistas, después de las fotos y los selfies de rigor. En un momento dado, aparece de entre los árboles, un macaco de cola larga. Y digo yo: “Anda un macaco” a la vez que cojo la cámara para hacerle una foto. Entonces es cuando me fijo que el mono camina agachado y gruñendo. Empiezo a recoger las mochilas al mismo tiempo que le digo al Xavi que se levante. Justo le da tiempo de ponerse de pie y el mono le salta encima. Por suerte Xavi puso la mochila delante y el macaco se cayó. Empiezo a llamar a mi hermana para que nos vayamos, y a ella no se le ocurre otra cosa que decir: “¡hagámonos un selfie!” y yo en plan “¿Pero estás loca?? ¿No ves que nos ataca un macaco rabioso??”, todo esto con el bicho siguiéndonos aun gruñendo. Para nuestra suerte, había otra pareja y el mono se fue a por ellos y nosotros tuvimos el tiempo suficiente para escapar. Al poco rato escuchamos a la chica gritar… Espero que hayan sobrevivido…
(Que conste que durante el ataque grité “monkey, monkey!!” pero la pareja no me hizo caso…)
El lugar del ataque del macaco de cola larga.
La vuelta
Una vez volvimos del trekking, comimos, que ya teníamos hambre, y Xavi propone que volvamos a las 14:00 en vez de las 15:00 ya que hemos hecho las rutas de trekking que queríamos y ya hemos visto los primates que queríamos ver, pero yo propongo quedarnos para disfrutar un poco más de la naturaleza, ya que estábamos. ¡Aún me arrepiento de no haber vuelto antes!
El barco con el que llegamos. A la vuelta fue uno igual, pero sin chalecos salvavidas.
Eran las 15:00, momento en el cual salen los últimos barcos hacia el pueblo. No había ningún barco… La chica que controla las salidas empieza a hacer llamadas y empiezan a aparecer barcos, pero somos muchos. Los barcos que llegan son pequeños y, en un primer momento nos extrañamos. No íbamos a caber todos, pero ¡sorpresa! Primero salen los que tenían guía contratado. ¡Y venga a subir grupitos! Son ya las 15:30 y aún seguimos esperando. A todo esto empieza a nublarse y el viento empieza a soplar con fuerza. Le pregunto a la chica que el resto ¿qué? y me dice que tranquila que todos volveremos antes de las 17:00, hora a la que sale el último bus a Kuching.
La tormenta acercándose.
Seguido aparece un barco grande entre la tormenta y la gente se amontona a subir. Nosotros preferimos quedarnos en tierra. En ese barco iba más gente de la permitida, ¡seguro! Sigue lloviendo con fuerza… ¡Vaya tormenta! Poco después aparece un barco pequeño y la chica nos dice que podemos subir. Yo dudo por un momento… ¿Ese barco tan pequeño aguantará la tormenta y las grandes olas del mar? Pero al final subimos… No hay chalecos salvavidas… Yo no sé nadar… El viento sigue soplando con fuerza y llueve con ganas… Cada vez que el barco rompe una ola, ésta me moja entera. Entre los pasajeros hay tres chicas chinas que se divierten un montón y no paran de moverse y hacerse fotos. Yo sigo recibiendo agua de mar y lo único que quiero es llegar a puerto… En tres ocasiones el barco parecía que iba a volcar por el lado de las chinitas. En esos momentos pensé: o se vuelca y morimos todos, o perdemos a alguna chinita… pero esto no acabará bien…
Incluso llegamos a adelantar al barco repleto de gente que había salido antes que nosotros. Siguen vivos. No se han hundido. Poco después llegamos al puerto. Ya eran las 16:00 y estábamos mojados hasta los huesos. Preguntamos por el bus (pasa cada hora) y nos dicen que acaba de salir. ¿Quéee? Salimos corriendo y vemos el bus rojo parado en la intersección. Corremos como alma que lleva el diablo y pedimos que nos deje subir. ¡Nos deja! ¡Bieen! Sigue lloviendo con fuerzas y el bus parece hacer ralis entre los relámpagos al son de los fuertes truenos.
Por suerte llegamos al hotel sanos y salvos y os podemos contar esta historia. Aun así, ¡este fue el trayecto en barco más duro de mi vida!
El Parque Nacional de Bako (Bako National Park) abrió sus puertas en 1957 y es el parque nacional más antiguo de Sarawak. Alberga siete ecosistemas distintos en 27 km2 y es el mejor lugar para ver primates, especialmente al mono narigudo (Nasalis larvatus) que es endémico de la isla de Borneo. Los principales atractivos del parque son su naturaleza, su fauna y las playas solitarias.
Si queréis pasar una noche en el parque, os recomiendo que reservéis con antelación, especialmente en temporada alta. La reserva se hace por internet y se exige el pago de la misma en los tres meses posteriores a la reserva. En caso contrario, ésta no será efectiva. Hay habitaciones de 2, 3 o 4 camas, habitaciones compartidas y zona de acampada. Junto con la reserva os enviarán también los permisos para acceder al parque.
Mapa del parque con las rutas de trekking indicadas.
Para llegar hay que coger el bus 1 (Rapid Kuching) en las estaciones 1 y 4 (cerca de Open Air Market) o el bus 6 (rojo) que sale del Wet Market (3,5 RM) con salidas hasta Bako Kampong cada hora entre las 7:00 y 17:10 desde Kuching, y regreso cada hora entre las 8:00 y 17:00. El bus os dejará delante de la oficina central (HQ). La entrada al parque vale 20 RM y se paga en la oficina. Una vez allí hay que coger una lancha, que vale 20 RM por trayecto (40 RM la ida y la vuelta). A la llegada hay que decir a qué hora se desea volver (hay salidas cada hora hasta las 15:00). Nosotros escogimos volver a última hora para poder aprovechar un poco más el parque, igual que hicieron casi todos los demás.
Dentro del parque, además de observar la naturaleza, hay la posibilidad de hacer 18 rutas de trekking distintas, aunque, cuando fuimos nosotros, más de la mitad estaban siendo restauradas. Antes de salir a hacer cualquier trekking hay que apuntar qué ruta se hará en el registro del parque y a la vuelta hay que firmar. A la hora de elegir la ruta que vayáis a hacer tened en cuenta la forma física y sobre todo que no anochezca durante el camino. Recomiendan estar de vuelta al HQ antes de las 17:00h.
Si, por el contrario, vuestra intención es solamente ver animales, no es necesario hacer trekkings. De hecho, durante los trayectos apenas veréis nada. Es mejor quedarse en la preciosa playa decorada por los pequeños cangrejos o en el restaurante.
La paya hermosamente decorada por los cangrejos.
En la playa mismo vimos una gran familia de langures plateados y cerca del restaurante siempre se agrupan macacos de cola larga. Además nosotros tuvimos la suerte de ver un macho narigudo y una mama con la cría justo en los árboles de delante de HQ. ¡Fue impresionante! Estaban tan cerca que incluso se les podrían hacer fotos con el móvil.
Mono narigudo de mirada tristona.
También vimos una víbora verde en un arbusto.
Víbora verde. De las serpientes más venenosas de Borneo.
Os recomiendo que, cuando paséis por los manglares antes de empezar las rutas, os fijéis bien en el barro porque podréis ver saltarines del fango.
Saltarín del fango en los manglares de Bako.
Información extra:
El check-in a la habitación se hace a las 14:00, pero podéis dejar las mochilas en una luggage room.
Las habitaciones dejan mucho que desear y solamente hay duchas de agua fría.
Llevad dinero en efectivo ya que no hay ni cajeros ni casas de cambio dentro del parque.
Durante los trekkings, llevad mucha agua con vosotros. ¡Sudaréis un montón!
Las comidas (desayuno, comida, cena) en el parque son tipo bufet, bastante poco surtidas. En el caso de los arroces o los fideos, se paga a cucharadas, o lo que es lo mismo, el precio dependerá del número de cucharas que os echéis en el plato. Los huevos y la carne se pagan por unidad.