Durante el mes de enero celebramos el 36º cumpleaños de Xavi, que se nos hace mayor, y también 13 años juntos que cumplimos justamente el día 13. Tales fechas tan señaladas pedían un viaje especial y para ello elegimos la ciudad del amor: París. Durante la semana que estuvimos por allí, vivimos toda una serie de experiencias, algunas excepcionales. Por eso, lo mejor de París lo he recogido en varias crónicas:
Aprovecho también esta crónica para dejaros algunos tips:
- Visitar algún museo en París es una experiencia extraordinaria. Dado que la ciudad cuenta con más de 150 museos, los hay para todos los gustos. Sin embargo debéis tener en cuenta que en algunos podéis llegar a dedicar hasta una mañana entera. El museo del Louvre es el más conocido del mundo y alberga más de 35.000 obras de arte, siendo las más famosas la Mona Lisa (o Gioconda) y La Libertad guiando el pueblo. Otro de los museos más bonitos de Paris es el Museo de Orsay, una antigua estación de tren que ahora alberga en su interior la mayor colección de arte impresionista: Monet, Renoir, Degas o Van Gogh son algunos de los grandes nombres.

- Tened en cuenta que se forman grandes colas en los principales monumentos, especialmente en temporada alta. Armaros de paciencia, que al final vale la pena. Nosotros, aun yendo en temporada baja, tuvimos media hora de espera para subir a la torre de Notre Dame y otra para acceder al Louvre, una hora aprox. para subir a la torre Eiffel y más de hora y media para entrar a las Catacumbas… Si queréis ahorraros tiempo de espera una opción es comprar las entradas por adelantado a través de internet.
- En los restaurantes, los precios varían según el sitio donde os sentéis: lo más barato es tomarse algo en la barra, y el precio sube si os sentáis en mesa y aún más si lo hacéis en la terraza. Veréis que los asientos exteriores están siempre mirando hacia la calle. Según nos dijeron es para poder ver pasar a la gente y, en caso de no tener de qué hablar, siempre se puede hablar de lxs transeúntes.
- A los franceses les encantan las escaleras en forma de caracol que subimos a duras penas y bajamos intentando no marearnos jajajaja.

- Uno de los problemas de salubridad que tiene París son ¡las ratas! Se calcula que hay cuatro por cada habitante. En los paseos nocturnos os recomiendo que no paséis por parques, a no ser que os queráis encontrar con estas criaturas.
- Durante la estancia también pasamos por algunos malos momentos que por suerte no fueron a más. Supongo que nos han considerado unos blancos fáciles, aunque al final resultó que no lo somos tanto:
Vigilad con los robos. Una buena mañana, durante un placentero paseo por la orilla del Sena en dirección al museo de Louvre nos intentaron robar. La táctica que utilizan es acercarse con un portapapeles con un supuesto documento para firmar. Aunque les digas que no ellxs se acercan y te tocan con la carpeta justo por el lado de los bolsillos para aprovechar el despiste para robarte. Yo me di cuenta enseguida y al apartarle la mano, se fue corriendo. Normalmente son chicxs adolescentes o mujeres que van en pequeños grupos. ¡Vigilad vuestros bolsillos o mochilas!
Intento de engaño en el metro. Para los trayectos no más largos de una hora de camino aprovechamos para pasear y disfrutar de la ciudad, pero en los trayectos que ya solo la ida era más de una hora, preferimos tomar el metro. El primer día que quisimos comprar los billetes, antes siquiera de ver cómo funciona la máquina, se nos acercó un chico diciendo que trabajaba allí y nos enseñó unas cuantas veces una supuesta acreditación (unas cuantas veces porque nos veía la cara de incrédulos). Después de preguntarnos dónde queríamos ir nos dijo “uff, eso es zona 5” y tras toquetear la máquina nos indicó que teníamos que pagar 50 euros. Nuestra reacción fue “¡anda ya, para pagar 50 euros nos vamos caminando!” pero el chico nos insistió en ir en metro. Lo mejor de todo llegó cuando nos dijo que no se puede pagar con tarjeta sino solamente con dinero en efectivo y que él se ofrecía para acompañarnos hasta el cajero más cercano si no lo teníamos. Allí ya sí que se le acabó totalmente el cuento. Entonces sin decir nada más nos dirigimos hacía la ventanilla al mismo tiempo que el tío se apresuraba en salir. ¡No hay billetes que valgan 50 euros! Que no os engañen. En la máquina se pueden comprar los billetes eligiendo el castellano como idioma y se puede pagar perfectamente con tarjeta. El billete de ida, eligiendo T+ en la máquina, vale 1,90 euros y vale para un trayecto a cualquier punto de interés de París. Si compráis un taco de 10 billetes (son 10 billetes separados) os saldrá más barato y os servirán para varios días (uno por trayecto).

Propina indebida. Para comer siempre buscamos sitios alejados de las zonas más turísticas, pero alguna vez sí que aprovechamos para tomar algo en algún bistró situado en estas zonas. Una tarde que paramos para tomarnos unas coca colas, al querer pagar, el camarero, que hasta entonces apenas nos había dirigido la palabra, nos preguntó si la propina se la cobraba con la tarjeta o se la íbamos a dejar en efectivo. ¡Flipamos en colores! Hasta ese momento conocimos camareros encantadores que nos habían tratado súper bien pero que nunca nos dijeron nada de la propina y definitivamente se la merecían mucho más que este. Rotundamente le dijimos que no le íbamos a pagar propina. Nos puso mala cara y ni siquiera nos saludó al salir. A nota informativa, la propina en Francia ya está incluida en el precio final Prix service compris (15%), por lo tanto, no os sintáis ni obligados, ni cohibidos/intimidados en pagar una nueva propina. Esta es opcional y debe recompensar siempre un buen servicio y un buen trato y bajo ningún concepto ratificar malas prácticas.
Dicho esto, espero que os gusten las crónicas de París, que os sirvan para vuestro viaje y que lleguéis a disfrutar al máximo de esta increíble ciudad.
































































































