Soy Aly, apasionada de los viajes y de capturar la belleza del mundo en mis relatos. Viajar, para mí, es una forma de mirar la vida desde otras perspectivas, y, por eso, quiero compartir contigo mi manera de descubrir el mundo, contándote mis experiencias y sensaciones en cada trayecto. Aquí encontrarás historias emocionantes, consejos útiles y fotografías que capturan la esencia única de cada destino. No se trata solo de recorrer kilómetros, sino de abrir el corazón a nuevas experiencias, sabores, sonidos y rostros que nos transforman con cada paso. Este espacio es también para ti: para que sueñes, planees y encuentres inspiración para tu próxima escapada, sin importar si viajas solo, en compañía o desde la comodidad de tu casa.
Acompáñame a descubrir rincones insospechados, rutas poco transitadas y momentos que dejan huella. Porque viajar no es solo moverse, es una forma de ver la vida. ¿Listos para emprender este viaje juntos?
Madagascar es la mayor isla de África y la cuarta más grande del mundo y está situada en el océano Índico al sureste del continente africano del que la separa el canal de Mozambique. Pese a encontrase tan cerca de África, los primeros en habitar esta isla fueron lxs indonesixs allá por el siglo IV. Les siguieron posteriores migraciones bantúes, persas y árabes, y, siglos después, por ella pasaron también portuguesxs, españolxs, inglesxs y francesxs.
Idioma oficial: malgache y francés.
Visado: se tramita directamente en el aeropuerto de Antananarivo y tiene un coste de 35 euros (precio septiembre 2019) para estancias inferiores a los 30 días. Las únicas condiciones son tener vuelo de vuelta y que el pasaporte tenga un mínimo de 6 meses de validez. Resulta “interesante” ver cómo para un solo visado el pasaporte ha de pasar por ¡18 manos!
Tiempo: Época lluviosa de noviembre a abril. En septiembre cuando fuimos nosotros nos encontramos con diferencias entre el norte (frío) y el sur (caluroso).
Vacunas: la vacuna de la fiebre amarilla es obligatoria si se proviene de alguna zona afectada y se recomiendan las siguientes: tétanus-difteria, fiebre tifoidea, cólera, poliomielitis, tuberculosis y rabia… Se recomienda su vacunación con un mínimo de 4-6 semanas antes de viajar. Para más detalles, hay que hacer una visita al Centro de Enfermedades Tropicales.
Nada más llegar al aeropuerto nos tomaron la temperatura para asegurarse que no teníamos fiebre, por el posible contagio con fiebre amarilla, principalmente.
Malaria: se recomienda la profilaxis contra la malaria. Recomendamos acudir al Centro de Enfermedades Tropicales de vuestra ciudad para más información.
Moneda: el ariary (ARY). Un euro equivale a 4121 ARY (cambio septiembre 2019).
Dinero: el mejor sitio, con diferencia, para cambiar dinero es el aeropuerto de Antananarivo.
Enchufe: tipo europeo, por lo tanto no hace falta un adaptador.
Regalos y souvenirs:
Está prohibido llevarse especies protegidas (plantas, animales, o cualquier producto derivado).
En el caso de la preciada vainilla de Madagascar, solamente se pueden transportar hasta 2 kg por persona (hay que declararlo).
En cuanto a la artesanía de madera, hay que conservar todas facturas emitidas por lxs artesanxs ya que hay maderas que son protegidas (ébano, palisandro o madera rosa) y no deben provenir de tala ilegal.
Sin embargo, hay multitud de regalos y recuerdos que se pueden traer sin contener maderas o especies protegidas, como pueden ser juguetes e imanes hechos con materiales reciclados, bordados a mano, miel, objetos de aluminio, objetos de cuerno de cebú, etc, etc.
Consejos varios:
Bebed siempre agua embotellada.
Dormid siempre con mosquitera. También nos hemos encontrado con algunos hoteles que tenían aparatos eléctricos anti-mosquitos.
Mucho ojo con los sitios para comer si no queréis sufrir una gastroenteritis.
Cada sitio es diferente, así que si encontráis algo que os interese aprovechad el momento porque, a no ser que volváis a pasar de nuevo por el mismo sitio, es posible que no lo volváis a encontrar. Con esto me refiero tanto a souvenirs, comidas o simplemente paisajes.
En nuestra opinión, lo mejor es viajar por Madagascar en coche con conductor. Exceptuando las vías principales, los caminos están muy mal señalizados y los conductores locales se conocen bien los trayectos. Además hay pocas gasolineras y muchos, muchos km en los que no hay absolutamente nada. Además las carreteras no siempre están en buen estado y se atraviesan pueblos con gente, niños, animales y miles de obstáculos más.
Hay que armarse de paciencia. En Madagascar todo funciona mora-mora, o sea despacio y sin prisas.
¿Qué llevar?
Aquí tenéis una lista con las cosas que nosotros consideramos que son necesarias:
Este año la elección del “gran” viaje ha resultado ser un pelín complicada ya gran parte de nuestros días de vacaciones disponibles se vieron reducidos por el viaje a París que hicimos en enero para celebrar nuestro 13º aniversario juntos y también por asistir a un congreso en Oporto (Portugal). Aun así nos quedaban 15 días valiosos en septiembre, y tras barajar muchas opciones, hemos decidido volver a nuestro continente favorito, África. Sí, después de Kenia, Marruecos, Egipto, Uganda y Ruanda, ¡volvemos! Volvemos a ese continente que nos enamoró para siempre la primera vez que lo visitamos. Kenia nos descubrió su gran naturaleza y Uganda y Ruanda, la última vez que pisamos el continente, años después, nos enseñaron que África no es solamente naturaleza sino también sonrisas, amabilidad, cariño… Sí, sonrisas, porque al fin y al cabo la felicidad no se mide en la cantidad de bienes materiales que unx tiene. Nunca borraremos de nuestras mentes la multitud de niñxs persiguiéndonos con una gran sonrisa al son de “how are you, muzungu?”. “Muzungu” que viene a decir “blanco” en bantú. Como anécdota, siempre recordaremos el momento en el que una niña se acercó a Xavi con gran curiosidad, le olió y luego le dio un lengüetazo en la mano. Con el sol de justicia que hacía ese día y con la facilidad que tiene Xavi en sudar, la pobre debió de pensar que lxs blancxs ¡olemos y sabemos horrible! jajajajaja Una experiencia como muchas tantas que llegan a pasar cuando viajas… Pero, ¡basta de recuerdos! porque este año nos esperará un nuevo viaje, una nueva experiencia, que más no, esperamos que nos impresione como lo hicieron ya las anteriores inmersiones en esas tierras tan fascinantes!
Y este año volvemos, pero esta vez para visitar la isla más grande del continente y la cuarta más grande del mundo después de Groenlandia, Nueva Guinea y Borneo (considerando Australia como un continente). Sí, lo habéis adivinado, viajaremos a ¡Madagascar! Esa isla tan famosa tanto por los preciados lémures, como por sus baobabs, por sus camaleones, y como no, por ser la isla del rey Julien XD.
En este viaje nos vuelve a acompañar mi hermana que de África solamente visitó (con nosotros también) Marruecos y Egipto. E igual que en la mayoría de viajes que hacemos, nuestra intención es visitar el máximo de parques naturales posibles y ver y disfrutar al máximo de la naturaleza y de la fauna local. Desde el principio teníamos en mente visitar la famosísima avenida de los baobabs, los parques de Analamazaotra, Isalo y Ranomafana y la reserva de Anja, ya que nuestro principal objetivo son los lémures, esos primates estrepsirrinos endémicos de esta isla.
Para poder llevar a cabo esta gran aventura hemos decidido contactar con una guía (itinerario libre con coche y conductor), ya que según nos han explicado los traslados por la isla pueden ser muy difíciles en transporte público, y, como disponemos de pocos días y grandes planes, hemos considerado que esta sería la mejor opción. Y bien, después de explicarle nuestras intenciones, nos dijo que era factible visitar todo lo que queríamos en nuestros limitados días. ¡Es más! nos recomendó dos reservas privadas: de Peyrieras y de Vakona (que aceptamos porque tenían buenas opiniones en internet, pero que esperamos que no sean un fiasco…), e incluso un par de días en la playa. Los días en la playa se hacen necesarios (aunque no sean una prioridad para nosotros) para una mejor logística al hacer el itinerario circular. De esta manera no perderemos tanto tiempo en los traslados, que ya nos ha informado que serán laaargoooss y tediosos.
Como en las anteriores presentaciones ya incluía un párrafo dedicado a la logística del viaje, aquí está. Aunque en esta ocasión no puedo aportar mucha información más allá de que hay vuelos directos a Antananarivo desde París (por algo la isla fue colonia francesa…).
En cualquier caso, os dejaré más detalles de cada lugar en las crónicas. ¡No os las perdáis!
París no es precisamente una ciudad barata, pero, aunque parezca imposible, ofrece multitud de opciones para todos los bolsillos. Aquí he recogido algunas de las experiencias gratuitas (o ¡casi!) para poder disfrutar de esta ciudad sin dejarse un riñón en el intento. ¡Allá vamos!
Torre Eiffel. No hace falta pagar para disfrutar del gran símbolo de París. Es posible ver la torre tanto de día como de noche desde los dos parques, Champ de Mars y Trocadero, pero también se puede acceder al recinto cerrado. Para poder “tocar” la torre basta con pasar los controles de seguridad. Eso sí, para subir, sí que hay que pagar.
Notre Dame. Disfrutar de esta impresionante catedral gótica ¡no tiene precio!
Catedrales e iglesias. De hecho, hay muchas catedrales e iglesias con magníficos interiores que se pueden visitar ¡gratuitamente! Aprovechad para entrar en las que os encontréis en vuestro camino porque seguro que os sorprenderán. Así es como yo descubrí la iglesia de Saint-Séverin que me dejó impresionada. Puede que también influyera el hecho que entramos al atardecer y la baja luz le deba un aire de lo más interesante.
Cementerios. Otra experiencia gratuita que no os podéis perder y de la que ya os hablé en París de las tinieblas es la de visitar alguno de los cementerios que hay en París. Los cementerios de Père Lachaise, Montparnasse o Montmartre son los más conocidos (¡y de los más visitados!).
Parques. París tiene muchos parques y espacios verdes que ofrecen al/la visitante un plácido paseo y hasta una opción de un romántico picnic. Uno de nuestros preferidos, como ya os dije en París romántico, es el pequeño y oculto parque del Hotel Sully.
Dar largos paseos de día y de noche por los barrios de París. Disfrutar de las vistas y de la vida parisina también es una opción gratuita. Barrio Latino, Barrio Judío, Le Marais, Saint Germain, Montmatre… ¡No hay nada que te haga aprender más de una ciudad y de sus gentes que pasear!
Disfrutar de las vistas de la ciudad desde la Basílica del Sagrado Corazón. De impresionantes vistas de la ciudad se puede disfrutar desde la Torre Eiffel, desde el Arco de Triunfo…, pero las vistas que ofrece la parte alta de Montmatre son gratuitas. Lo malo es que no se puede disfrutar de la vista a la Torre Eiffel como es debido… No se puede tener todo…
El Muro de los je t’aime. Esta es otra opción de la que ya os hablé en París romántico, pero es que disfrutar del amor precisamente en la ciudad del amor tampoco tiene precio.
Los Champ Elysees. Un paseo tanto por los campos Elíseos como por las dos plazas que los franquean, la plaza de la Concorde y la del Arco de Triunfo, se puede disfrutar sin gastar dinero (¡siempre y cuando no os sintáis atraídos por comprar en las tiendas de lujo!).
Cruzar el Sena de un lado al otro por cualquiera de los muchos puentes que tiene París. El Puente Nuevo (el puente más antiguo de la ciudad y el más largo (232m)) o el Puente de las Artes (también conocido como el puente del amor) son dos de los más codiciados, pero hay suficientes como para elegir vuestro favorito.
La calle más estrecha de París. La rue du chat qui pêche es la calle más estrecha de París, aunque puedo decir que también es la más falta de glamour… Como curiosidad os diré que el nombre de la calle “del gato que pesca” se debe a una antigua leyenda que cuenta que allí vivía un alquimista que sin tener tiempo de nada, enseñó a su gato a pescar por él.
La torre del reloj (tour de l’horologe). Este reloj, encargado por el rey Carlos V, se instaló en 1370 y fue el primer reloj público de París.
La Tour de Saint Jacques. Se trata de un campanario de estilo gótico de 52 metros de altura, el último remanente de la gran catedral de Saint Jacques construida entre 1509 y 1523 y destruida durante la revolución francesa. Es el punto de reunión y de partida de los peregrinos que emprenden el camino de Santiago.
Km 0. En la Place du Parvis Notre Dame, justo en frente de la catedral gótica, se encuentra el km 0, una estrella de bronce que señala la ubicación exacta del Point Zéro des Routes de France. ¡Ojo! Si vais en Navidades no lo podréis ver porque colocan, justamente en este punto, el gran árbol de Navidad.
La Estatua de la Libertad de París. ¿A que no sabíais que hay una Estatua de la Libertad en París? ¡Pues sí la hay! De hecho Nueva York y París no son ni de lejos las únicas ciudades que tienen una estatua de la libertad: ¡hay otras 26! Argentina, Austria, Alemania, Italia, Japón, China, Vietnam… son algunos de los países afortunados. Como ya sabréis, la conocidísima y gran Estatua de la Libertad de Nueva York fue un regalo de Francia a Estados Unidos al celebrar sus 100 años de la independencia. Y a su vez, Estados Unidos le regaló al pueblo francés otra 4 veces más pequeña por el centenario de la revolución francesa, que ahora se encuentra en la Îlle aux Cygnes (isla de los Cisnes).
Visitar la librería más antigua de habla inglesa de París: Shakespeare and Company. ¡Una verdadera maravilla!
Cazar marcianitos. Una actividad que nos divirtió muchísimo en París fue la de ¡cazar marcianitos! ¡Nos lo pasamos bomba! Más de 15.000 marcianitos pixelados hechos a base de pequeños azulejos de colores y adheridos sobre edificios, puentes, esculturas, obra de un artista francés anónimo, invadieron París. Si vais bien atentxs podréis encontrarlos en los lugares menos esperados. ¿Cuántos encontrarás tú?
Tour gratuito por París. Esta es una de las opciones gratis pero no, ya que aunque se presenten como gratuitos sí hay que pagar la voluntad. Aun así son una opción barata de conocer y aprender más sobre la ciudad.
Y como de experiencias culinarias gratuitas hay pocas, os invitó a probar una crêp, un vino caliente (vin chaud) o un apéritif, de los que os hablé en París gourmet. Aunque para comer barato podemos recomendar las boulangerie: bocadillos, pizza, fougasse… Las opciones son muy variadas. Nosotros probamos varios bocadillos y ¡nos encantaron! Nuestro favorito: el de pollo. Pan de baguete súper crujiente y el pollo súper jugoso. Lo que tenéis que tener en cuenta es que en el caso de las boulangerie que tienen mesas en su interior, el precio es más barato si coméis allí que si el bocadillo es para llevar.
Estas son solamente algunas de las opciones gratuitas o casi de las que podréis disfrutar en París y estoy segura que conseguiréis configurar un viaje a esta preciosa ciudad adaptado a vuestros gustos, necesidades y bolsillos. ¡Animaros a viajar, que os cambiará la vida!
Nunca me ha gustado seguir los imprescindibles para visitar en cualquier lugar o ciudad. Creo que cada uno tiene sus propios gustos e intereses y que hay mil y un itinerarios para cada persona, pareja, familia o grupo. En esta crónica os voy a proponer un trayecto por París un tanto diferente. Lo he llamado París de las tinieblas porque todas las visitas tienen que ver con el misterio, la oscuridad, los eventos históricos o la muerte, todas ellas relacionadas con la ciudad de las luces. Precisamente, París recibe también el sobrenombre de la ciudad de la luz (Ville Lumière) por adoptar el alumbrado público con lámparas de aceite y antorchas durante el siglo XVII debido a la alta inseguridad durante la noche. Posteriormente este nombre se amplió al ser considerada como centro de las artes y de la educación. ¡Empecemos!
Espectacular Moulin Rouge. Este cabaret parisino fue construido en 1889 y fue el emblema del erotismo de su época. Muchos célebres artistas, como Henri Toluse-Lautrec o Auguste Renoir, entre otros, encontraron en este lugar su inspiración. Se realizan tres actuaciones diarias los 365 días al año y en el momento de la reserva (a través de su página oficial) se puede escoger la opción con comida/cena o simplemente con una copa de cava. No es necesario ir de etiqueta pero sí se pide vestir de manera formal (nada de bermudas, chanclas, etc.).
Visitar alguno (o todos) de los cementerios más famosos de París: el cementerio de Père Lachaise, el más grande de París y uno de los más conocidos del mundo, el cementerio de Montparnasse o el cementerio de Montmartre. Además de que podréis encontrar algunas tumbas de celebridades, lo más interesante son las trabajadas decoraciones de estas.
Tour gratuito nocturno que explique los misterios y las leyendas del centro de Paris. Detalles de la catedral de Notre Dame, leyendas de la ciudad y apuntes históricos desconocidos os descubrirán una nueva faceta de París. Aunque el tour se presente como “gratuito”, sí que hay que pagar una propina, según el criterio de cada cual.
Catedral de Notre Dame. Esta catedral de estilo gótico ubicada en la Île de la Cité, donde la leyenda del jorobado de Notre Dame, Quasimodo, cobró vida de la mano de Víctor Hugo, empezó a construirse el año 1163 y fue finalizada a principios del siglo XIV. Entra en la categoría de las tinieblas justamente por sus gárgolas, esos monstruos carismáticos que protegieron la catedral desde sus inicios y velaron siempre por París.
Las catacumbas de París. Una red de más de 300 km de túneles utilizados en un inicio como canteras de piedra caliza, se transformaron en un osario a finales del siglo XVIII debido a la falta de salubridad de los cementerios. En un principio los huesos se depositaron de manera desordenada al ser simplemente lanzados por un antiguo pozo de explotación de la cantera. No fue esta 1810 cuando Héricart de Thury decidió ordenar las osamentas, disponiendo los huesos largos y los cráneos de forma decorativa. El túnel abierto al público mide 1,5 km de largo y para llegar hay que bajar unos 130 escalones que se corresponden a unos 20 metros bajo tierra. Con la entrada normal se accede sin guía, pero no os preocupéis que no tiene pérdida.
Se puede comprar una entrada combinada de las catacumbas con la Cripta Arqueológica (Crypte Archéologique), que se encuentra delante de la catedral de Notre Dame. La cripta es una muestra de la antigua ciudad romana de Lutencia, ubicada en la Île de la Cité y rodeada por el río Sena.
La plaza del Ayuntamiento de París (Hôtel de Ville). Durante el Antiguo Régimen servía para ejecuciones públicas. Aquí se llevaron a cabo decapitaciones y descuartizaciones y se quemaron vivas las acusadas de brujería.
La Conciergerie. El Museo de la Conserjería, un antiguo palacio real sede de la monarquía francesa entre los siglos X y XIV reconvertido en una prisión durante la Revolución Francesa de la que muy pocos salieron con la cabeza sobre los hombros. Actualmente alberga el Palacio de Justicia. Hay la posibilidad de comprar una entrada combinada con la Sainte Chapelle.
La Sainte Chapelle, también conocida como la capilla real de la Île de la Cité, es una iglesia gótica con dos capillas sobrepuestas, con altos vitrales de dos metros de alto, una joya de la arquitectura gótica. Fue construida para albergar las reliquias adquiridas por el rey Luis IX de Francia. La capilla inferior albergaba a la gente común, mientras que la superior era destinada a la corte del rey.
El Panthéon. El Panteón de los Franceses Ilustres, como se le conoce, fue el primer monumento de París de estilo neoclásico, construido entre 1764 y 1790. Utilizado tanto con fines religiosos como patrióticos, en su interior se encuentran enterrados personajes famosos franceses, como lo son Víctor Hugo, Alejandro Dumas, Jean Monet y muchos otros. Lo sorprendente es que solamente tres mujeres están enterradas aquí, una de ellas siendo Marie Curie, premio Nobel en Física y Química por sus descubrimientos.
El Palacio Nacional de los Inválidos (Hôtel des Invalides). Complejo arquitectónico construido por Luis XIV para dar cobijo a los veteranos de guerra inválidos. Actualmente está reconvertido en varios museos (museo de la Armada, museo de la Artillería y el museo de Historia Contemporánea) y en su interior descansan los restos de Napoleón Bonaparte.
La Plaza de la Bastilla (Place de la Bastille). Situada en el antiguo emplazamiento de la fortaleza de la Bastilla, destruida durante la Revolución Francesa. El año 1794, una vez retirados los restos de la fortaleza, se instaló aquí una guillotina y se ejecutaron hasta 73 personas. La columna que preside la plaza, la Columna de Julio, fue construida en 1833 bajo el reinado de Luis Felipe I de Francia para conmemorar la Revolución de 1830.
La plaza de la Concordia (Place de la Concorde). Esta plaza, situada al final de los Campos Elíseos, ahora está coronada por un enorme obelisco de Ramsés II saqueado de Egipto (Luxor) con una antigüedad de más de 3.000 años, pero en 1779 cuando finalizó su construcción recibía el nombre de Plaza de Luis XV. Durante la revolución francesa se convirtió en el escenario de ejecución de más de 1.200 personas. En ellas perdieron la cabeza María Antonieta, Luis XVI y Robespierre.
El Arco de Triunfo. Construido para celebrar las victorias de Napoleón y su ejército, alberga la tumba del soldado desconocido homenaje a todos los franceses no identificados que dieron la vida por su patria durante la Primera Guerra Mundial. Hay que pagar entrada para subir a lo alto del arco, pero, una vez arriba, se pude disfrutar de unas vistas tremendas de la torre Eiffel y de los Campos Elíseos.
El Palacio de Versalles. Finalmente también he incluido el Palacio de Versalles en esta lista de las tinieblas tanto por los excesos de los monarcas que en él residieron como porque su Galería de los Espejos fue escenario de relevante importancia el año 1919, ya que aquí se firmó el Tratado de Versalles que puso fin a la Primera Guerra Mundial. Actualmente declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, fue construido por el Rey Sol, Luis XIV, ampliando el pabellón de caza de su padre Luis XIII, y sirvió de residencia de la monarquía hasta la Revolución Francesa. Al encontrarse en la vecina ciudad de Versalles, se puede llegar en tren, en bus o en tour organizado.
Estas son las opciones que más me han sorprendido del París de las tinieblas, pero las opciones son infinitas. Tomaros vuestro tiempo, investigad lo que más se acerque a vuestros intereses y disfrutad de esta magnifica ciudad.
París es considerada la ciudad del amor y dado que uno de los motivos de nuestro viaje fue justamente celebrar los 13 años que llevamos juntos (¡ni más ni menos!) no pudimos resistirnos en profesar nuestro amor por todo lo alto. Y así nace esta crónica en la que os presento algunas de las actividades más románticas de las que podréis disfrutar en esta preciosa ciudad.
La Torre Eiffel. Diseñada por Gustave Eiffel con motivo de la Exposición Universal de 1889 en París, su construcción solamente duró 2 años y horrorizó por completo a los parisinos de la época. Y es por esta razón que se hizo la promesa de quitarla al cabo de 20 años. Pero los días pasaron y las cosas cambiaron, y hoy día, seguramente, la gran mayoría de enamoradxs que viajan a París coincidirán en decir que subir a la Torre Eiffel es una de las experiencias más románticas del mundo. Sin embargo, nosotros nos quedamos con su vista de noche. ¡Impresionante!
Crucero por el Sena. El mejor momento es el atardecer y, aunque las vistas no son tan bonitas como lo fueron las de Singapur, sí que ofrece unas vistas privilegiadas de la catedral de Notre Dame y de la torre Eiffel. Este crucero sale de los muelles y hay que reservar con antelación. También puede incluir almuerzo o cena. Y ¡no os olvidéis de cerrar los ojos y pedir un deseo al pasar por debajo del puente de las Artes!
Muro de Je t’aime. Un gran muro de 40 metros de superficie diseñado por Fréderic Baron donde se recopilan “te quieros” en más de 300 idiomas. ¡Una clara declaración de amor!
Disfrutar de las vistas desde la Basilica de Sacré Coeur. En el barrio de Montmatre se encuentra la Basílica de Sacré Coeur, una basílica de color blanco construida en el siglo XIX y que consta de 4 capillas. Este lugar ofrece unas vistas preciosas de la ciudad y un espléndido atardecer (si el tiempo lo permite). Se puede subir a pie o en funicular.
Pasear por los Campos Elíseos. La gran avenida de los Campos Elíseos, franqueada por la plaza de la Concordia y la de Arco de Triunfo, ofrecen un agradable y románico paseo que recuerda a la vida de la clase alta parisina. Nosotros siempre tendremos el recuerdo de pasear tatareando la canción de Joe Dassin «Champs Elysées».
Un paseo y hasta un romántico picnic en cualquier parque de París. El parque de Luxemburgo (uno de los más bonitos y populares de París, junto al palacio homónimo), el parque de las Tullerías (los jardines del antiguo palacio real), la plaza de Vosges… las opciones son infinitas. Sin embargo, nuestro favorito fue el pequeño y oculto parque del Hotel de Sully.
Paseo nocturno por París. Y finalmente, un paseo de noche por París, disfrutando junto con tu pareja, cogidos de la mano.
Os propongo mucho paseo en esta crónica de París, pero no hay nada más romántico que disfrutar de cada momento y de cada paso en compañía de la persona que más quieres!
Crêperie, bistró, brasserie, salón de thé… sea cual sea el sitio dónde vayáis a comer, los platos franceses no os dejarán indiferentes. La gastronomía francesa, patrimonio Inmaterial de la Humanidad desde 2010, ha marcado la gastronomía mundial tanto en cuanto a las técnicas como al uso y la calidad de los alimentos. Dicho esto, hay un par de cosas que debéis tener en cuenta al viajar a París. La primera es que os resultará difícil encontrar una buena relación calidad-precio. El mejor truco es alejarse de las zonas más turísticas, y en caso de dudas, comprobad las valoraciones de anteriores comensales. Otro dato a tener en cuenta es que los restaurantes abren de 12:00 a 14.00/15:00 a mediodía y de 19:30 a 23:00 para las cenas, aunque en las zonas turísticas se pueden encontrar algunos que abran durante todo el día.
Muchos platos que probamos (sopa de cebolla, confit de pato, tartare, crème brûlée, macarons etc.) fueron increíblemente sabrosos, pero en esta crónica os hablaré de algunas experiencias que creo que no debéis perderos en un viaje a París:
Desayuno francés
Pan de baguette recién horneado, un croissant tremendo, mantequilla, mermelada, zumo de naranja y un café. Un desayuno que os dará las energías suficientes para afrontar el día.
Creps saladas o dulces
Seguramente las creps dulces las conozcáis ya, pero lo que no os podéis perder bajo ningún concepto son ¡las creps saladas!
Galette
Una especie de crep, originaria de la zona de Bretaña, rellena de queso, jamón, patatas y hasta huevo frito… Las hay para todos los gustos y son una apuesta segura. A diferencia de las creps normales, en este caso se utiliza harina de trigo sarraceno.
Raclette i/o pierrade
La raclette y la pierrade, originarias de Suiza y adoptadas por lxs parisinxs, son primas hermanas e incluso las podéis probar juntas. La raclette lleva queso que se funde en unas bandejitas individuales, patatas hervidas y embutidos. La pierrade hace referencia a la plancha eléctrica sobre la que se cocina la carne (pollo, pato, ternera, cordero). Tanto en el primer caso como en el segundo, la manera tradicional de comerlo es cortando un trozo de patata hervida, sobre ella se coloca embutido (en el caso de la raclette) o carne asada (en el caso de la pierrade) y finalmente queso fundido.
Fondue
De fondue, originarias de la región de Savoie, las hay de dos tipos: de queso (normalmente una mezcla de unos 3 quesos, a los que se les pueden añadir setas, champagne, etc.) o de carne (ternera, pato, cordero). La primera se sirve normalmente con pan duro que se moja en la mezcla mágica de quesos, mientas que la segunda es una fondue de aceite caliente en el que se van friendo poco a poco los trozos de carne servidos con varios tipos de salsas. ¡Tremendas las dos! Y lxs más golosxs pueden disfrutar también de una fondue de chocolate acompañada de fruta.
Escargots
Una opción para lxs más atrevidxs puede ser la de probar los caracoles a la francesa horneados con mantequilla mezclada con perejil y ajo. ¡Ojo los alérgicos! Xavi descubrió que los caracoles le dan alergia. Tiene alergia a los ácaros, pero por lo visto hay posibilidad de alergia cruzada con los caracoles de tierra y la experiencia nos dio un buen susto. Por suerte se solucionó con un antiestamínico y todo acabó en risas y bromas. ¡Súper caracol! jaja
Apéritif
Otra experiencia que no os podéis perder es tomaros un apéritif. Un aperitivo… qué tiene de interesante, diréis. Pues que el aperitivo francés es algo especial y es que se trata de una copa de alcohol que se toma sobre todo a media tarde y sirve para abrir boca de cara a la cena. La copa más preciada es la de kir, una mezcla de vino blanco dulce con casis (grosella negra).
Vin chaud
Y ya para acabar, si viajáis en invierno como nosotros, debéis tomaros un vino caliente aromatizado con especies (canela, clavo, anís estrellado…) y rodajas de naranja.
Así pues, buscad siempre un rincón en el que disfrutar al máximo de la gastronomía francesa y probad cada día un plato nuevo. Bon appétit!
Durante el mes de enero celebramos el 36º cumpleaños de Xavi, que se nos hace mayor, y también 13 años juntos que cumplimos justamente el día 13. Tales fechas tan señaladas pedían un viaje especial y para ello elegimos la ciudad del amor: París. Durante la semana que estuvimos por allí, vivimos toda una serie de experiencias, algunas excepcionales. Por eso, lo mejor de París lo he recogido en varias crónicas:
Aprovecho también esta crónica para dejaros algunos tips:
Visitar algún museo en París es una experiencia extraordinaria. Dado que la ciudad cuenta con más de 150 museos, los hay para todos los gustos. Sin embargo debéis tener en cuenta que en algunos podéis llegar a dedicar hasta una mañana entera. El museo del Louvre es el más conocido del mundo y alberga más de 35.000 obras de arte, siendo las más famosas la Mona Lisa (o Gioconda) y La Libertad guiando el pueblo. Otro de los museos más bonitos de Paris es el Museo de Orsay, una antigua estación de tren que ahora alberga en su interior la mayor colección de arte impresionista: Monet, Renoir, Degas o Van Gogh son algunos de los grandes nombres.
Tened en cuenta que se forman grandes colas en los principales monumentos, especialmente en temporada alta. Armaros de paciencia, que al final vale la pena. Nosotros, aun yendo en temporada baja, tuvimos media hora de espera para subir a la torre de Notre Dame y otra para acceder al Louvre, una hora aprox. para subir a la torre Eiffel y más de hora y media para entrar a las Catacumbas… Si queréis ahorraros tiempo de espera una opción es comprar las entradas por adelantado a través de internet.
En los restaurantes, los precios varían según el sitio donde os sentéis: lo más barato es tomarse algo en la barra, y el precio sube si os sentáis en mesa y aún más si lo hacéis en la terraza. Veréis que los asientos exteriores están siempre mirando hacia la calle. Según nos dijeron es para poder ver pasar a la gente y, en caso de no tener de qué hablar, siempre se puede hablar de lxs transeúntes.
A los franceses les encantan las escaleras en forma de caracol que subimos a duras penas y bajamos intentando no marearnos jajajaja.
Uno de los problemas de salubridad que tiene París son ¡las ratas! Se calcula que hay cuatro por cada habitante. En los paseos nocturnos os recomiendo que no paséis por parques, a no ser que os queráis encontrar con estas criaturas.
Durante la estancia también pasamos por algunos malos momentos que por suerte no fueron a más. Supongo que nos han considerado unos blancos fáciles, aunque al final resultó que no lo somos tanto:
Vigilad con los robos. Una buena mañana, durante un placentero paseo por la orilla del Sena en dirección al museo de Louvre nos intentaron robar. La táctica que utilizan es acercarse con un portapapeles con un supuesto documento para firmar. Aunque les digas que no ellxs se acercan y te tocan con la carpeta justo por el lado de los bolsillos para aprovechar el despiste para robarte. Yo me di cuenta enseguida y al apartarle la mano, se fue corriendo. Normalmente son chicxs adolescentes o mujeres que van en pequeños grupos. ¡Vigilad vuestros bolsillos o mochilas!
Intento de engaño en el metro. Para los trayectos no más largos de una hora de camino aprovechamos para pasear y disfrutar de la ciudad, pero en los trayectos que ya solo la ida era más de una hora, preferimos tomar el metro. El primer día que quisimos comprar los billetes, antes siquiera de ver cómo funciona la máquina, se nos acercó un chico diciendo que trabajaba allí y nos enseñó unas cuantas veces una supuesta acreditación (unas cuantas veces porque nos veía la cara de incrédulos). Después de preguntarnos dónde queríamos ir nos dijo “uff, eso es zona 5” y tras toquetear la máquina nos indicó que teníamos que pagar 50 euros. Nuestra reacción fue “¡anda ya, para pagar 50 euros nos vamos caminando!” pero el chico nos insistió en ir en metro. Lo mejor de todo llegó cuando nos dijo que no se puede pagar con tarjeta sino solamente con dinero en efectivo y que él se ofrecía para acompañarnos hasta el cajero más cercano si no lo teníamos. Allí ya sí que se le acabó totalmente el cuento. Entonces sin decir nada más nos dirigimos hacía la ventanilla al mismo tiempo que el tío se apresuraba en salir. ¡No hay billetes que valgan 50 euros! Que no os engañen. En la máquina se pueden comprar los billetes eligiendo el castellano como idioma y se puede pagar perfectamente con tarjeta. El billete de ida, eligiendo T+ en la máquina, vale 1,90 euros y vale para un trayecto a cualquier punto de interés de París. Si compráis un taco de 10 billetes (son 10 billetes separados) os saldrá más barato y os servirán para varios días (uno por trayecto).
Propina indebida. Para comer siempre buscamos sitios alejados de las zonas más turísticas, pero alguna vez sí que aprovechamos para tomar algo en algún bistró situado en estas zonas. Una tarde que paramos para tomarnos unas coca colas, al querer pagar, el camarero, que hasta entonces apenas nos había dirigido la palabra, nos preguntó si la propina se la cobraba con la tarjeta o se la íbamos a dejar en efectivo. ¡Flipamos en colores! Hasta ese momento conocimos camareros encantadores que nos habían tratado súper bien pero que nunca nos dijeron nada de la propina y definitivamente se la merecían mucho más que este. Rotundamente le dijimos que no le íbamos a pagar propina. Nos puso mala cara y ni siquiera nos saludó al salir. A nota informativa, la propina en Francia ya está incluida en el precio final Prix service compris (15%), por lo tanto, no os sintáis ni obligados, ni cohibidos/intimidados en pagar una nueva propina. Esta es opcional y debe recompensar siempre un buen servicio y un buen trato y bajo ningún concepto ratificar malas prácticas.
Dicho esto, espero que os gusten las crónicas de París, que os sirvan para vuestro viaje y que lleguéis a disfrutar al máximo de esta increíble ciudad.
Resulta muy difícil elegir lo que más nos gustó y lo que menos de un viaje tan diverso en el que visitamos la futurista ciudad de Singapur, nos adentramos en la cultura ancestral toraja, buscamos por la selva al entrañable macaco negro crestado y al simpático tarsero, y acabamos recorriendo los sinuosos caminos que discurren por el valle de Baliem en Papúa. Sin embargo, vamos a destacar algunos puntos que nos han parecido emocionantes y algunos que no tanto.
Lo mejor:
+ vivir el día a día con lxs dani. Mi mejor momento fue aprender a tejer los noken con las mujeres de Syokosimo, mientras que el mejor momento de Xavi fue pasarse la tarde jugando con lxs niñxs en Seima.
+ conocer a lxs toraja y adentrarnos en su cultura, sus tradiciones y en su vida.
+ haber visto por fin al tarsero, uno de los primates más pequeños del mundo.
+ asistir a una ceremonia budista en Singapur. ¡Un momento único!
+ la amabilidad de la gente. Tanto en Singapur como en Indonesia siempre nos hemos topado con gente encantadora.
+ los increíbles paisajes de Tana Toraja y sobre todo los de Papúa que nos dejaron sin aliento.
Lo peor:
– el gran fiasco que nos llevamos con el famoso plato estrella Michelin de Singapur.
– las matanzas de búfalos y cerdos en los funerales de Tana Toraja.
– la cantidad de turistas haciendo fotos y empujándose en el funeral toraja.
– la cantidad de turistas haciéndole fotos con flash al tarsero. El tarsero es un primate nocturno y le molesta la luz.
– el hecho que el guía de Papúa no cumpliera con lo pactado.
– haber pillado pulgas durante nuestro trekking por el valle de Baliem.
El Valle de Baliem, situado en la zona occidental de Irian Jaya (Papúa Occidental) y rodeado por picos de entre 2500 y 3000 m de altura, es el hogar de las etnias dani o ndani (en el centro), lani (en el oeste) y yali (en el suroeste) cuyos hombres se diferencian principalmente por la forma y el tamaño de la koteka (funda hecha de calabaza destinada a cubrir el pene): los primeros lucen una koteka larga y delgada, los segundos de tamaño medio, ancha y con forma de cañón, mientras que los últimos presumen de la más larga. La ciudad de Wamena, que se encuentra en el centro, es el principal punto de entrada al que se llega en un corto vuelo de una media hora desde la capital de la isla, Jayapura.
Lxs dani, de complexión fuerte y piel oscura, viven del cultivo del ñame y del boniato. Las mujeres, siempre con matatas (noken) sujetas a la frente, son las que se encargan del cuidado de los huertos, de cocinar y de cuidar de lxs niñxs.
Los poblados, rodeados de naturaleza, se conforman de unas pocas cabañas circulares de paja, llamadas hanoi, que normalmente pertenecen a unas pocas familias. Cada familia dispone de tres construcciones principales: una casa que sirve de cocina y que tiene una hoguera en medio; la casa de las mujeres, donde viven las mujeres y los niños menores de 10 años; y la casa de los hombres. Son polígamos y el estatus social se calcula en función del número de esposas y cerdos que un hombre posee. En el caso de que un hombre tenga varias mujeres, cada una tendrá una casa propia para ella y su descendencia.
El trekking por el valle de Baliem discurre a través de las aldeas y cruzando frágiles puentes sobre tumultuosos ríos. Lxs más aventurerxs pueden hacer el trekking por libre. Para ello, es necesario disponer de un buen GPS o cualquier dispositivo offline que pueda indicar el camino y también puede resultar muy útil conocer bahasa indonesia (la lengua oficial de Indonesia) o de la lengua local para poder pedir indicaciones en caso de pérdida o para negociar el precio por dormir en sus casas. En caso que no os atreváis a ir por libre, como fue nuestro caso, tenéis dos opciones: contratar un tour con alguna agencia o negociar directamente con algún/a guía. Contratar guías se puede hacer perfectamente en Wamena e incluso lxs hay que ofrecen sus servicios a lo largo de la ruta de trekking (normalmente todxs seguimos el mismo trayecto), por lo tanto podéis contratarlxs más adelante si cambiáis de opinión. También se pueden contratar porteadorxs: gente que llevará todo lo necesario durante el trayecto. Tanto en el caso de lxs guías como de lxs porteadores, negociad siempre el precio con anterioridad y dejad claras las condiciones. No os olvidéis de llevar suficiente comida (aunque podréis encontrar pequeños puestecillos que venden fideos instantáneos y plátanos), potabilizador de agua (opcional, en caso que no sea posible hervir el agua), saco de dormir y esterilla, las botas de trekking, toalla de secado rápido, crema solar, batería externa, linterna o frontal, ropa cómoda, y demás cosas que consideréis importantes.
Otros datos a tener en cuenta antes de empezar el trekking:
Lxs niñxs esperaran siempre caramelos (gula gula). Así que si queréis ganaros algunxs amigxs os recomiendo que compréis una buena cantidad. No estoy nada a favor de esta práctica, por eso llevamos material escolar (¡que al final encantó hasta a lxs mayores!), pero puede servir para romper el hielo. Lo peor de los caramelos es que les estropean los dientes y que lxs peques tiran los envoltorios al suelo, ensuciando así el entorno.
Lxs mayores os pedirán cigarros. Siempre que os encontréis gente por el camino o en los poblados os saludarán (pagi, pronunciado pagui, durante la mañana y sore por la tarde-noche) y os darán la bienvenida, pero luego esperaran tabaco (igual que lxs niñxs con los caramelos…). Otra práctica con la que no estoy de acuerdo. Finalmente nosotros no llevamos porque como no fumamos se nos olvidó comprar en Wamena… Aun así os aseguro que no nos ganamos ningún enemigo (y aunque no lo sepan, les hemos alargado un poco la vida jajaja).
Apenas se pueden ver ya mujeres con las tradicionales faldas de fibra vegetal (youngal) u hombres con koteka. Lxs únicxs que aún visten lo tradicional o bien son mayores, y toda la vida han vestido así, o bien lo hacen para las fotos. En cualquier caso, las fotos se pagan y el precio oscila entre los 10.000 y los 50.000 IDR por foto. No les gusta que les hagan fotos sin permiso.
La modernidad ha llegado ya a estos lares tan remotos: ya no utilizan herramientas de piedra sino palas y machetes de metal, y muchos hanoi tienen ya pequeñas placas solares.
Dicho esto, nuestro trekking duró 4 días y el itinerario fue el siguiente:
Día 1: Wamena-Kurima-Kilise. 3 horas desde el río Yetni. Nivel medio-alto. Alojamiento en guesthouse local en Kilise.
Desde Wamena se accede en coche hasta el río Yetni, que hay que cruzar y caminar hasta Kurima, donde casi todas las rutas de senderismo comienzan. Kurima es una aldea grande que tiene además una comisaria donde hay que enseñar el surat jalan, para poneros un sello y entregar una copia.
Desde aquí se comienza a subir por un camino empinado hasta Kilise, un pequeño poblado con unas vistas increíbles del valle. Casi todo el trayecto está en subida y resbala muchísimo por la lluvia (llovía todas las noches). Por el camino hay muros de piedra que hay que saltar. Estos muros normalmente delimitan los huertos.
Las casitas del guesthouse
Día 2: Kilise-Syokosimo. 3 horas y media. Nivel alto. Noche en la casa del jefe del poblado de Syokosimo.
El trayecto empieza con una fuerte bajada hasta llegar al río y cruzando el puente más largo y más peligroso (según mi opinión) de todos. Los tablones son viejos y el puente está inclinado. El guía nos recomendó cogernos fuertemente a las cuerdas por si se rompe (¡qué yuyu!).
Luego hay que subir hasta un pequeño poblado. Para seguir el trayecto hay que cruzar a través de los patios de las casas, saltando los respectivos muros de piedra. Le sigue un camino muy embarrado pero que ofrece estupendas vistas del valle de Mugi. Luego una fuerte bajada hasta el río para volver a cruzar un puente y avanzar siguiendo el curso del río hasta llegar al pueblo de Syokosimo.
Nuestro anfitrión nos recibió con fruta, boniatos hervidos y hasta con un trozo de carne seca. Aquí sufrimos un ataque comercial, por decirlo así, ya que casi todos los miembros del pueblo montaron sus paraditas de souvenirs y nos incitaban a comprar. Siempre hay que regatear en cada compra y os dejaré un truquito: comprad siempre cuando solo hay una persona como mucho dos para conseguir una buena oferta, porque cuando se reúnen muchxs, habrá que negociar con todxs y no os bajarán apenas el precio.
Una vez recogidas las paraditas, quedaron delante de la casa solamente las mujeres de la familia que estaban tejiendo sus cestos. A base de tirarme piedrecitas y riéndose (porque no nos entendíamos) me invitaron a sentarme con ellas y hasta me enseñaron tejer un noken. Fue un momento increíble.
Al estar el pueblo asentado al lado del río existe la posibilidad de darse un baño en sus aguas frías. Eso sí, olvidaros de tener intimidad ya que lxs niñxs os perseguirán a todas partes.
Día 3: Syokosimo-Ugem-Seima. 4 horas de trekking. Nivel medio. Noche en casa local.
Se sigue el curso del río, se cruzan dos puentes más (pero en mejor estado), otra subida fuerte y, pasado Ugem, el sendero se vuelve medianamente llano. Durante el trayecto hay bonitas vistas del valle hasta llegar a Seima.
Aquí Xavi tuvo su momento al pasarse la tarde jugando con lxs niñxs. ¡Se lo pasó en grande! Un consejo: llevad una pelotita o algo para jugar para romper el hielo y pasar buenos momentos con lxs niñxs.
A pesar de los buenos momentos y de la experiencia vivida, aquí pillamos pulgas y acabamos con picadas por todo el cuerpo… Las pulseras antipulgas para perros que llevábamos puestas no sirvieron de nada…
Día 4: Seima-Sogokmo-Wamena. 3 horas y media hasta Sogokmo. Nivel medio. Noche en Wamena.
Desde Seima a Sogokmo el trayecto no debería presentar mayor dificultad, pero había llovido toda la noche y el camino estaba muy embarrado y resbaladizo. Tras cruzar el último puente, en muy buen estado, y una última subida se llega a la carretera en Sogokmo, donde se toma el transporte hasta Wamena.
Veréis que este último puente es sumamente nuevo, eso se debe a que lo renovaron después de que el antiguo puente cediera y un japonés se precipitara al río, según dicen, hace mucho tiempo. Al lado del puente se puede observar aún el pequeño homenaje que le hicieron.
Después del trekking teníamos acordado con el guía ir a ver bailes tradicionales para introducirnos un poco también en la cultura de lxs dani, pero el guía nos fue pidiendo más dinero del acordado y finalmente, al no ceder, no se presentó y nos quedó un día libre. Como estábamos cansados del trekking y un tanto defraudados decidimos dedicar el último día en Wamena repasando la ropa y quitándonos de encima los polizones no deseados (¡encontramos 5!). A pesar de no poder hacer todo lo que teníamos planeado, nos quedamos con los buenos momentos pasados en los poblados, con lxs niñxs y las mujeres, y con las magníficas vistas. Y, finalmente, podemos decir con toda seguridad que nunca nos habíamos sentido tan observados como en este viaje.
Y algunas recomendaciones extra:
¡Id con una mentalidad abierta!
La dificultad física es media-alta, aunque depende mucho de si llueve o no, ya que con la lluvia hay tramos que se vuelven impracticables.
Aunque de día hace bastante calor, por la noche las temperaturas bajan considerablemente.
Si vuestra intención es dormir en casas locales, llevad una buena protección contra las pulgas o sufriréis las consecuencias.
Mosquitos no hay, pero os perseguirán hordas de moscas.
Las duchas serán en el río.
El váter será un agujero en el suelo, normalmente situado sobre una plataforma. Tirar la cadena significa tirar cazos de agua.
Papúa Occidental o Irian Jaya constituye la mayor y la más inhóspita provincia de Indonesia que cuenta con un paisaje diverso, una biodiversidad rica y pueblos indígenas poco conocidos. Su territorio varía desde llanuras pantanosas en la zona costera, pasando por sabanas e inaccesibles bosques hasta picos nevados. La fauna y la flora están relacionadas con las de Australia y el 60% son endémicas de la isla, siendo las aves del paraíso el principal reclamo. Aunque aquí viven más de 250 grupos étnicos, lxs kombai, lxs korowai, lxs dani, lxs lani y lxs asmat son los más conocidos. Todxs ellxs tienen un origen melanesio y sus rasgos físicos son más semblantes a lxs indígenas australianxs que no a lxs javaneses.
Jayapura es la capital de Papúa Occidental y la ciudad más grande. Durante la ocupación holandesa recibía el nombre de Hollandia, nombre que cambió a Kota Baru y después a Sukarnopura durante la presidencia de Sukarno. Finalmente, el año 1968 acabó llamándose Jayapura que en sánscrito significa “Ciudad de la Victoria”. Podemos decir que esta capital es una ciudad caótica como cualquier otra ciudad indonesia, aunque lo que más nos ha sorprendido es ver que la mayoría de puestos de trabajo «visibles» (personal de los hoteles, tiendas, comisarias) no los ocupan papuanxs.
Dicho esto, si llegáis a pasar al menos un día en la capital papuana, como en nuestro caso, aquí os dejamos algunas recomendaciones para visitar. Recorrimos la zona en coche con conductor, que en nuestra opinión, es la mejor manera para verlo todo en tan poco tiempo.
Danau Sentani (lago Sentani)
Visitar el lago Sentani, un gran lago de agua dulce que se encuentra a unos 30 minutos de la capital, y sus pueblos construidos sobre el mar, a los que se puede llegar en barca. El lago es de una belleza sorprendente, rodeado de pequeños poblados y de pequeñas montañas llenas de vegetación. Podéis perfectamente pasar una mañana aquí.
También os recomendamos que subáis a algunas de las montañas que lo rodea para disfrutar de unas vistas espectaculares mientras os tomáis un coco.
Museo de Antropología
Otra recomendación es visitar el museo de Antropología (Museum Loka Budaya). Se encuentra en el campus de la Universidad Cenderawasih de Jayapura y la entrada vale 10.000 IDR por persona. Se pueden hacer fotos pagando 20.000 IDR más. Se trata de un pequeño museo que reúne principalmente objetos rituales de la tribu asmat que pertenecían a Michael Rockefeller, justo antes de morir. Está colección asmat fue ampliada con otros artefactos korowais, de lxs habitantes del valle de Baliem y hasta algunas máscaras de tribus de Papúa Nueva Guinea. Nos pareció muy interesante ya que muestra un rica cultura tribal que desconocíamos.
Mercado de Hamadi
Un gran mercado de alimentos y otros productos, pero que tiene también un apartado de tiendas de artesanía y objetos de anticuario (lanzas, máscaras, figuras, etc.). Un lugar interesante del que, tras regatear, os podréis llevar estupendos souvenirs.