Lisboa, Sintra y Cascais en 4 días

Este año empezó muy fuerte y en pocos meses dio tantas vueltas que parecía una montaña rusa. Necesitábamos hacer un parón y cuenta nueva y para ello decidimos hacer una escapada con la familia. Una breve desconexión de la rutina de 4 días de duración que nos llevó hasta Lisboa, Sintra y Cascais. Sin tener grandes pretensiones y sin intención de abarcar lo máximo posible, nuestro viaje se resumió tal que así:

Lisboa

Nada más llegar al aeropuerto, compramos la tarjeta de metro recargable Viva Viagem y nos dirigimos al apartamento que habíamos reservado para dejar las maletas y empezar a explorar Lisboa. Nuestra primera parada fue el convento de Nuestra Señora de Gracia. Fuimos a pie y subimos infinitas escaleras, pero las vistas valen la pena. También se puede visitar la iglesia (gratis) o subir al mirador por 5 euros. Con la entrada se puede visitar parte del convento y al subir al mirador sirven un vaso de vino, zumo o limonada. Sin embargo, la vista de Lisboa desde arriba es muy parecida a la que se tiene delante de la iglesia.

Desde aquí nos dirigimos al Castillo de San Jorge, ya que ambos sitios están muy cerca el uno del otro. Si lo queréis visitar, acordaros de comprar la entrada con antelación, de lo contrario os tocará hacer una cola inimaginable. Una vez dentro, se puede pasear libremente entre sus once torres, el patio de armas, o los calabozos.

Aquí aprovechamos también para hacer un breve descanso y tomarnos una limonada de frutos rojos y un típico pastelito de nata, antes de seguir nuestra ruta hacia la catedral de Santa María Maior. Esta catedral es también conocida como la Sé de Lisboa y es la más antigua de la ciudad. Con la entrada, además de la catedral, se puede visitar el Tesoro y el Claustro.  

La siguiente parada fue la plaza del Comercio a la que accedimos a través del Arco Triunfal y aquí paramos para almorzar. En nuestro trayecto nos encontramos el elevador de Santa Justa, una estructura metálica con 2 ascensores en su interior que suben hasta una altura de 45 metro, pero decidimos no subir. No obstante, dimos la vuelta hasta la Praza do Carmo, junto al Museu Arqueológico do Carmo, por donde se puede acceder a la estructura totalmente gratis y disfrutar así de las increíbles vistas.

También incluimos en nuestra ruta el monasterio de los Jerónimos y la Torre de Belém, ambas construcciones declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1983. Para llegar hasta el antiguo monasterio de la Orden de San Jerónimo ubicado en el barrio de Belém cogimos el autobús 727.

Desde el monasterio hasta la torre de Belem se puede coger el autobús de nuevo o ir caminando, que es lo que hicimos nosotros. El interior de la torre de Belém también se puede visitar, sin embargo, nosotros llegamos pasada la hora de cierre, así que disfrutamos de su vista exterior y del entorno.

Sintra

En nuestra breve escapada no pudimos no visitar también Sintra, villa enclavada en un parque natural y declarada Patrimonio de la Humanidad en 1995. Sintra fue residencia vacacional de nobles y monarcas portugueses y por esta razón ofrece muchísimos lugares de interés como el Palacio da Pena, la Quinta da Regaleira, el Palacio Nacional de Sintra, el Palacio de Monserrate, el Castelo dos Mouros, el Convento dos Capuchos, el Chalet y Jardín de la Condesa o el Palacio de Seteais. Para llegar hasta aquí, cogimos el tren en la estación de Rossio. Una vez en Sintra hay que tener en cuenta que los sitios de interés no están cerca entre sí y que las calles son bastante empinadas. Para poder dirigirse desde la estación de tren a los puntos de interés hay autobuses, taxis e incluso particulares que ofrecen traslados. Otro punto a tener en cuenta es que no hay que ser demasiado ambiciosos al querer visitar lo máximo posible en un solo día porque es prácticamente imposible. Si tenéis interés en conocer varios palacios, lo mejor es hacer una o dos noches en Sintra. Luego, debido a la gran cantidad de gente que visita esta ciudad, lo mejor es comprar las entradas por internet, con antelación.

Nosotros elegimos visitar la Quinta da Regaleira y el Palacio da Pena. Debo decir que, aun escogiendo solamente estos dos sitios, el tiempo se nos vino encima y no pudimos verlo todo como hubiéramos querido. Ahora os explico por qué. Lo primero que visitamos fue la Quinta da Regaleira, palacete construido por un aristócrata portugués, y su impresionante jardín. Aunque todo el jardín es espectacular, el pozo iniciático es el mayor atractivo y se nota. Una cola interminable nos hizo perder buena parte de la mañana, pero consideramos que teníamos que verlo. Este pozo tiene forma de torre invertida y una profundidad de 27 metros. Desde aquí se sigue por grutas hasta volver a salir al jardín.

Entre la larga cola para acceder al pozo iniciático y que nos adentramos por todos los rincones del jardín, se nos hizo la hora de comer y no pudimos visitar el palacete… En fin, no se puede tener todo… Después de comer fuimos directos al Palacio da Pena ya que teníamos entrada para las 15:00 (la entrada al palacio se hace por turnos). Como teníamos la entrada comprada por internet nos ahorramos la larga cola para comprar billetes, sin embargo, una vez llegados a la entrada del palacio descubrimos que debíamos igualmente hacer una laaarguiiisiiima cola para entrar (a pesar de tener hora). Y esta fue una constante en el palacio: larga cola para acceder al recinto, larga cola para entrar a las estancias del palacio. En el palacio de hecho había tanta cantidad de gente que íbamos en fila uno tras otro esperando para seguir. Total, que con todo el tiempo gastado en esperar, se nos hizo la hora de cierre no pudimos apenas visitar el jardín.

Antes de iros de Sintra os recomiendo que probéis dos de sus pasteles típicos: los travesseiros y los pasteles de Sintra, ambos hechos de hojaldre relleno de crema de huevo y almendra.

Cascais

Y ya para finalizar nuestra pequeña escapada, pasamos un día en Cascais. Para llegar hasta aquí cogimos el tren en la estación de Cais do Sodré. Entre las actividades que se pueden hacer en Cascais se suman tomar el sol en su playa, visitar el casco antiguo y la Ciudadela, ver la Marina de Cascais y el Faro de Santa Marta o dar un largo paseo por la orilla del mar hasta la Boca del Infierno.

En cuanto a una recomendación culinaria, el plato estrella de Cascais, para nosotros, fue el pulpo.

Pese a haber sido una escapada fugaz, hemos podido disfrutar al máximo de la cultura y la gastronomía portuguesas, hemos desconectado de la rutina y hemos repuesto fuerzas. No ha sido la primera vez en visitar Portugal (ya habíamos estado en Madeira y en Oporto) y tenemos muy claro que tampoco será la última. ¡Hasta la próxima!

Parque Natural de Somiedo: osos y lobos

En nuestro corto viaje a Asturias tuvimos la oportunidad de conocer dos especies animales muy especiales que viven en la cordillera cantábrica y que son endémicas de España: el oso pardo cantábrico (Ursus arctos artcos) y el lobo ibérico (Canis lupus signatus), aunque por desgracia solamente a una la pudimos ver en libertad.

Asturias es una de las cuatro comunidades autónomas, junto a Castilla y León, Galicia y Cantabria, que son hogar del máximo depredador de la península: el lobo ibérico. El lobo ibérico tiene un pelaje pardo-grisáceo con zonas amarillentas, orejas pequeñas y triangulares, un cuerpo ágil y delgado y que mide 1,2 metros de largo y una altura de unos 70-80 cm con un peso de unos 50 kg. Viven en manadas o grupos familiares reducidos en los que manda el macho adulto más fuerte. Las parejas de lobos suelen tener entre 3 y 6 lobeznos que llegan a ser adultos a los 3 años. Su esperanza de vida es de unos 8 años. Se alimentan principalmente de ciervos, corzos, rebecos, jabalíes, liebres, entre otros, controlando así la población de estas especies. Junto a otros carroñeros, los lobos también devoran cadáveres de animales evitando así el contagio de enfermedades. El año 2020 se estimó que quedaban alrededor de 300 manadas, lo que la hace genéticamente una especie muy vulnerable debido a la consanguinidad.

Aullador

El primer contacto con los lobos ibéricos lo tuvimos en la Casa del Lobo en Belmonte de Miranda. Visitamos el museo e hicimos la ruta del lobo. Esta ruta recibe este nombre porque lleva hasta un cercado en que actualmente viven dos lobos macho. Este sendero se puede hacer por libre perfectamente, de hecho, está señalizado y hay hasta un merendero delante, sin embargo, antes de juzgar y lamentar su situación, vale la pena conocer su historia de la mano de la guía y así tener también un contexto general, no solo de estos dos lobos en particular, sino también de la situación de los lobos en Asturias. Belmon y Aullador son los nombres de los dos lobos que, desde su cercado, son testimonios de la complicada situación que viven los lobos en Asturias. No están allí por puro capricho, ni tampoco para ser exhibidos a los visitantes, sino que están allí por tener la mala suerte de encontrarse con los humanos. La manada de Belmon y de su hermano, Tino, que murió el año pasado, fue asesinada en una de las partidas de caza al lobo. Sin embargo, los hermanos consiguieron sobrevivir y ambos fueron rescatados con tan solo semanas de vida… El hecho de perder a su familia de la mano del hombre les ha condenado a vivir toda la vida encerrados, ya que sin una manada no pudieron volver a la naturaleza. Por otro lado, la historia de Aullador es aún más desoladora ya que fue capturado por un hombre que se había encaprichado con querer tener un lobo como mascota y que lo desechó como si nada cuando vio que no se comportaba como un perro. Estando ya acostumbrado al contacto con los humanos, fue condenado a vivir toda la vida privado de la libertad.

Aullador

Debido a que las manadas de lobos ibéricos son generalmente pequeñas, si se mata algún miembro de la manada, ésta se debilita y ataca presas más fáciles como son el ganado. Y he aquí el problema: si se caza al lobo por miedo a que vaya a matar al ganado, éste acabará haciendo justo lo que se espera impedir. Es un pez que se muerde la cola. Las soluciones que se dan ahora mismo, como por ejemplo compensar la pérdida de un animal económicamente, no solventan el problema mientras que las soluciones que de verdad funcionarían necesitan tiempo, dinero e investigación. El futuro es difícil para el lobo en Asturias, dada la importancia de la ganadería en la zona. Aullador y Belmon son dos lobos que han sufrido daños colaterales por la acción de los humanos, sin embargo, algunos otros no tuvieron tanta suerte… Aun así, tengo la esperanza de que se invierta en mejorar la situación de los lobos y que la población local acabe aceptando a este hermoso animal y así conseguir vivir en armonía.

Mirador de La Peral

Por otro lado, en Pola de Somiedo tuvimos la suerte de poder conocer a otro emblema de los montes de Asturias: el oso pardo cantábrico, esta vez, sí, en libertad. Por suerte, los osos tienen mayor aceptación entre la población local, a diferencia de los lobos, porque no afectan a la ganadería. Algún apicultor podría ver mermadas sus colmenas, pero no producen el mismo impacto que los lobos. A diferencias de los lobos que ven reducida su población, el número de osos está aumentando.

El oso pardo es el animal terrestre más grande de la fauna ibérica y cuenta con un censo de unos 260 ejemplares, viviendo la mayoría de ellos en Asturias. Es la subespecie de oso pardo más pequeña y su esperanza de vida supera los 20 años. El oso pardo es plantígrado, tiene un pelaje entre pardo amarillento y marrón oscuro y un peso de unos 180 kg en los machos y de unos 140 kg en las hembras. En invierno hibernan, refugiándose en cuevas. Las osas paren entre una y tres crías durante la hibernación y estas crías se quedan con la madre hasta cumplir un año y medio, que es cuando la familia se separa.

Oseznos hermanos en el mirador de La Peral

Avistar osos se puede hacer por libre, sin embargo, no se recomienda para nada subir a la montaña ni a aventurarse a acercarse demasiado a los osos. Dos cosas hay que tener claras: la primera, estamos en el territorio de los osos y los debemos respetar y no los debemos molestar en absoluto, y la segunda, el oso es un animal salvaje, impredecible y que puede actuar con ferocidad si se siente amenazado. Dicho esto, hay dos miradores habilitados a los que se puede acudir para el avistamiento: el mirador de La Peral y el mirador de Gúa. La mejor época para el avistamiento es la primavera y el otoño, ya que en verano hace demasiado calor y acostumbran a estar metidos en el bosque donde la temperatura es más fresca. En primavera además existe la posibilidad de ver mamás con sus oseznos que recién abandonan las cuevas donde hibernaron durante los meses de más frío, sin embargo, en otoño, los osos se alimentan frenéticamente para el engorde de cara a la hibernación y son más fáciles de ver entre la multitud de avellanos que salpican las montañas de Somiedo. Así pues, sea cual sea la época, los mejores momentos para el avistamiento son las mañanas temprano y las tardes. También hay que tener en cuenta que los miradores están encarados a las laderas de las montañas, pero no están cerca, por lo que es necesario acudir con prismáticos, o mejor aún, con telescopios. La ropa de abrigo también viene muy bien ya que las mañanas y las tardes son frescas y seguramente el intentar avistar los osos puede conllevar muchas horas parado en un mismo lugar. También existe la posibilidad de no ver ningún oso. Es un riesgo que se debe correr… puede que ningún oso decida dejarse ver o puede que la niebla no quiera dejar entrever ningún oso…

Oso macho en el mirador de Gúa

Nosotros hicimos dos avistamientos, uno por la mañana temprano y otro por la tarde, y fuimos unos de los afortunados en observar a estos preciosos animales. En el primer avistamiento, tardamos casi 4 horas en poder, por fin, avistar en la ladera más alejada del mirador de La Peral, dos hermanos oseznos y posteriormente a una mamá con dos crías. Y fue gracias a unos buenos telescopios… Por la tarde, en el mirador de Gúa, tuvimos la suerte de avistar un oso macho nada más llegar. Éste se estuvo unas cuantas horas disfrutando de las avellanas en la ladera de la montaña y nosotros estuvimos disfrutando viéndolo a través de los prismáticos. Aunque si no se consigue ver al oso, se puede disfrutar igualmente de la espera, de los paisajes y de otra fauna que habita Somiedo. Desde luego Somiedo no es solo osos y lobos, si no también el hogar de corzos, rebecos, multitud de aves…

En definitiva, para el avistamiento de osos se necesitan ganas y paciencia para esperar sin tener la certeza de conseguirlo, pero también respeto, tanto por el entorno como por los mismos osos. En este tipo de actividad somos meros observadores, pero también responsables de preservar la naturaleza en su estado.

Mar y montaña: una semana por Asturias

Tras nuestro último viaje a Madagascar allá por 2019, planeábamos el que hubiera sido nuestro siguiente viaje: Japón, sin imaginar que nuestros planes se verían truncados irremediablemente por el coronavirus. Lo que parecía un breve parón en nuestras vidas, acabaron siendo dos años en los que solo pudimos soñar con los viajes. Fueron unos años muy duros, seguramente como para todos, pero tuvimos la suerte, al menos de poder dedicarnos a nuestro jardín, que ha sido nuestra ruta de escape durante este tiempo.

Este año 2022 Japón no pudo ser, por tener las fronteras cerradas hasta hace nada, pero esto no fue un impedimento para que nuestras ganas de viajar y conocer mundo despertaran, ganas que se habían quedado de alguna manera dormidas, ya que no nos atrevíamos a volver a hacernos planes. Y así es como, para desperezarnos hemos decidido hacer una escapada de una semana a Asturias durante el mes de septiembre. Dado que el número de días fue limitado, tuvimos que definir muy bien lo que queríamos visitar y lo que seguramente dejaríamos por el camino. Los puntos clave que teníamos muy claros al decidir este viaje fueron: avistar osos en libertad en el Parque de Somiedo e iniciarnos a la espeleología en una de las cuevas naturales de los Picos de Europa. Lo cierto es que ya habíamos visitado cuevas con anterioridad, como las del Parque Nacional de Mulu en Malasia, pero nunca habíamos hecho espeleología y teníamos curiosidad. Con esto en mente y tras valorar todo lo que Asturias puede ofrecer, hemos definido el siguiente tour (circular):

Pola de Somiedo (2 días)

Elegimos como base para la primera parte del viaje, Pola de Somiedo, un pequeño pueblo rodeado de montañas, pero un punto neurálgico para las diferentes actividades culturales, de senderismo y naturaleza que se pueden realizar en el Parque de Somiedo. De camino a Pola paramos a visitar la Casa del Lobo en Belmonte de Miranda, para conocer de primera mano la situación de los lobos en la zona, y una vez en Pola de Somiedo, hicimos dos avistamientos de osos en el Parque de Somiedo. Ver osos en libertad no es fácil, no os creáis. Son animales impredecibles y hay muchísimos factores que pueden influir: las condiciones meteorológicas, la disponibilidad de alimento y la suerte de cada uno. En el primer avistamiento, por la mañana temprano, tardamos casi 4 horas en poder, por fin, avistar a lo lejos, muuuy a los lejos dos hermanos oseznos ya independizados y, posteriormente, una mamá con dos crías. Fue en el Mirador de la Peral, justamente en la ladera más alejada, siendo imposibles de ver con prismáticos, y solamente accesibles gracias a unos buenos telescopios. Por la tarde, en el mirador de Gúa, tuvimos aún más suerte, y, nada más llegar, vimos un macho en la ladera de la montaña alimentándose tranquilamente de avellanos, esta vez, sí visible con prismáticos.

Otras actividades por las que Pola es famosa son sus rutas de senderismo, siendo la ruta de los lagos la más conocida, sin embargo, nosotros, dado el reducido número de días que pasamos aquí, nos limitamos a hacer la ruta accesible. Un sendero corto, preparado para que cualquier persona en cualquier situación lo pudiera hacer, pero que ofrece unas vistas impresionantes del pueblo y de las montañas que lo rodea.

Como recomendación culinaria, nuestro plato favorito de aquí fue el cachopo con cecina, queso y membrillo. Buenísimo.

Soto de Agues (1 día)

Paramos en Soto de Agues, un pequeño pero hermoso pueblo situado en el Parque Natural de Redes, en nuestro camino de Pola de Somiedo a Cangas de Onís y aprovechamos para hacer la Ruta del Alba, declarada monumento natural en el año 2001. La ruta sigue el curso del río Alba por un antiguo camino de pastores. Es una ruta fácil y accesible, con poco desnivel, ya que los primeros 5 km discurren por un sendero de piedra, acondicionado. Los últimos 2 km, a partir de las Brañas de La Vega, son por camino de montaña, pero este es, sin embargo, el tramo más espectacular, si cabe, ya que el sendero está encajonado entre las paredes de roca y el río con decenas de saltos de agua y cascadas. La ruta es lineal, por lo que hay que deshacerla por el mismo camino (14,6 km en total). Durante el trayecto se pasa por al lado de una piscifactoría truchera y por la mina de hierro del Carmen, ambas ya en ruinas.

Este día comimos un bollo preñao en uno de los merenderos que hay a lo largo del camino. El bollo preñao es un bollo de pan relleno de chorizo. Una comida potente, pero recomendable para la ruta.

Cangas de Onís (3 días)

La que fue la primera capital del antiguo reino de Asturias, fue nuestra base en la última parte del viaje. Este pequeño pueblo lleno de historia es la puerta de entrada al Parque Picos de Europa pero también a otro clásico de Asturias: los lagos de Covadonga y el santuario de Covadonga. Tanta es la fama de estos enclaves que en temporada alta el acceso a los lagos esta restringido a vehículos particulares a partir de las 8 de la mañana, siendo posible llegar en autobús, en taxi o con algún tour organizado. Desde Cangas de Onís parten buses cada veinte minutos y los billetes de autobús se pueden comprar directamente en la terminal o por internet. Aunque al hacer la compra por internet obliguen elegir una hora de subida y una de bajada, la verdad es que podéis hacerlo a la hora que queráis. Este mismo bus para en el santuario de Covadonga. También es importante tener en cuenta que aún es (al menos lo era cuando nosotros fuimos) obligatorio el uso de mascarilla en el transporte público.

Una vez alcanzada la cima, las vistas quitan el aliento. Tanto los miradores como los lagos de origen glaciar son un espectáculo para todos los sentidos. Además de caminar por estos enclaves y disfrutar de la naturaleza y de las espectaculares vistas de los dos lagos, Ercina y Enol y de la laguna temporal, el Bricial, también se puede conocer el pasado minero de la zona a través de las minas de Buferrera. Aquí podéis pasaros desde una mañana hasta un día entero. El único pero que le pondría es la cantidad de visitantes que estos parajes pueden atraer. Queda patente que es uno de los sitios más turísticos de Asturias.

Sin embargo, Cangas de Onís y alrededores, ofrecen muchas más actividades, para todos los gustos y condiciones. Desde visitas gastronómicas, como las visitas a queserías, a multitud de rutas de senderismo, miradores y actividades de aventura, como el descenso del río Sella en canoa o hacer espeleología. Aunque no me atreví a bajar en canoa, debido a mi miedo al agua por no saber nadar, sí que decidimos iniciarnos a la espeleología. Según nos dijeron, los Picos de Europa son considerados el Himalaya de los espeleólogos debido al amplio recorrido subterráneo que ofrece este sistema kárstico. La cueva en la que nos adentramos no era muy grande y el nivel de exigencia era bajo, pero la verdad es que descubrimos algo totalmente desconocido para nosotros, fue toda una experiencia sensorial. Nos sorprendió la temperatura de la cueva, la falta de luz y de olores, pero también que, incluso un lugar tan inhóspito como ese, pueda ser el hogar de seres vivos. La guinda final fueron unos minutos en los que el guía nos recomendó que nos sentáramos, apagáramos las linternas y disfrutáramos de lo que es realmente estar en una cueva: oscuridad profunda, silencio total, un medio en el que de nada sirven nuestros sentidos…

Para realizar este tipo de actividad hay que contar con un guía experimentado. Nosotros reservamos el día previo y tuvimos la suerte de que éramos los únicos que nos habíamos apuntado ese día. Aunque normalmente los grupos son reducidos, nosotros agradecimos poder disfrutar de esta aventura “en privado”. Antes de empezar, nos dieron un mono, un casco con linterna y guantes. Se recomienda llevar un buen calzado ya que el suelo puede ser resbaladizo. No se recomienda llevar ni mochilas ni otros objectos con los que haya que cargar durante la ruta. En la cueva el suelo estaba húmedo y resbaladizo, tuvimos que subir y bajar con la ayuda de cuerdas y, aunque había habitaciones en las que se podía estar perfectamente de pie, también había algunos puntos en los que teníamos que pasar agachados. Si aún no habéis hecho espeleología, es una experiencia totalmente recomendable.

Tras esta aventura, cogimos el coche y nos dirigimos a la Cuevona de Cuevas del Agua, una corta cueva por la que discurre una carretera, que es el único acceso a la aldea de Cuevas del Agua. Dicho de otro modo, es una cueva que se puede cruzar perfectamente en coche. Sin embargo, yo os recomendaría que aparquéis el coche y disfrutéis de la cueva a pie, que es como lo hicimos nosotros. Son unos 300 m de recorrido perfectamente iluminados, destacando las fascinantes formaciones calcáreas de esta cueva.

Y para finalizar el día, también subimos a uno de los muchos miradores que hay, el mirador de Fitu, que ofrece unas vistas increíbles del mar y de las montañas.

Y ya de vuelta hacía Avilés, donde pasamos la última noche antes de volver, no pudimos resistirnos a hacer una última ruta de senderismo: el Camín Encantau. Este sendero circular se encuentra en la localidad de Venta de Probes, de unos 8,6 km de longitud. La ruta tiene cierto desnivel, con una primera subida empinada. Pero vale la pena por los paisajes que la rodean y por ser también un recorrido por la mitología asturiana. Y es de allí que recibe el nombre de camín encantau, de los personajes tallados en madera que aparecen a medida que avanzamos en la ruta. El primero que nos da la bienvenida es Sumiciu, el duende que hace desaparecer los objetos.

Nuestros platos favoritos de estos días fueron las verdinas con pulpo y los tortos con huevo y adobu.

Cudillero (1 día)

Y llegamos al último día de nuestro viaje a Asturias y, como despedida, antes de dejar el coche de alquiler y volar de nuevo a Barcelona, visitamos Cudillero, un pequeño pueblo marinero enclavado en un acantilado, declarado Conjunto Histórico Artístico. El mar Cantábrico y las casas de colores nos dejaron maravillados. Y para disfrutar aún más del pueblo, del mar y de las vistas, os recomiendo que subáis a cualquiera de los miradores que lo rodean.

El plato estrella de Cudillero, para nosotros, fueron las zamburiñas.

Este fugaz viaje por Asturias, por sus paisajes más emblemáticos, su fauna, sus pueblos con historia y su gastronomía ha sido una experiencia para todos los sentidos y, desde luego, nos ha dejado con ganas de más, de volver a recorrer, de conocer y de disfrutar. Sin dudas, algún día, ¡volveremos a Asturias!

Lo que + y lo que -. Madagascar

Definitivamente el viaje a Madagascar no nos dejó indiferentes. Durante los 15 días que pasamos por el centro de la isla pudimos disfrutar de lugares y momentos maravillosos: el contacto con la naturaleza, con los lémures y demás fauna endémica, unos atardeceres y amaneceres magníficos, una maravillosa gastronomía… Sin embargo también hubo algunos no lo fueron tanto… Aquí tenéis nuestra valoración:

Lo mejor:

+ Conocer por fin a los lémures. Aunque la fauna y la naturaleza en general nos apasionan, los primates siempre han sido (y siguen siendo) un gran imán. Conocer al famoso rey Julien, al lémur más grande todos y al lémur más pequeño, entre muchos otros, fue todo un privilegio.

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+ El parque de Analamazaotra fue con diferencia mi favorito. Pasamos un poco de frío pero pudimos disfrutar un montón de la naturaleza tanto de día como de noche. Y despertarse con el canto de los indris fue algo increíble.

+ La reserva privada de Anja. Una muestra de que el turismo sostenible es posible. Aunque la reserva no tiene nada que ver con los parques naturales en cuanto a tamaño y a variedad de fauna y flora, en ella viven unas preciosas familias de lémures anillados y los beneficios repercuten directamente en la población local.

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+ El parque de Isalo. ¡Es como visitar multitud de paisajes en un solo paseo! Desde formaciones rocosas de tonos rojizos hasta exuberantes cascadas verdes ocultas en los hondos valles.

+ Abrazar los grandiosos y viejos baobabs nos dio una energía especial.

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+ La playa solitaria de Belo sur Mer, lejos del ajetreo de las ciudades y sin grandes comodidades. Indiscutiblemente nuestra definición de paraíso.

+ La gastronomía malgache. Una apetitosa mezcla de ingredientes y especias (miel, vainilla, jengibre, coco, pimienta…).

Lo peor:

– La pobreza. Madagascar es uno de los países más pobres del mundo y eso se hace patente a cada paso. Sin embargo, durante nuestro trayecto hacia el sur de la isla, uno de los lugares más afectados por la sequía, se me rompió el alma al ver niñxs pedir ¡agua! Durante nuestros viajes es habitual que los niñxs pidan bombones o lo que sea, pero que pidan agua porque no tienen ni para beber (ya ni decir para bañarse o lavar la ropa…) a mí me dejó trastocada. Por favor, si viajáis al sur de la isla y os piden “oviva” (del francés Eau vive, marca de agua embotellada) no se lo neguéis. Aunque tener agua a nosotros nos parece un derecho para otrxs es un privilegio.

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– El acoso de la gente. Justamente la pobreza y la falta de recursos conllevan a que se acose incesantemente a lxs vazaha (“blancxs” en malgache). Nos llegaron incluso a perseguir para vendernos cosas mientras íbamos a comer, esperarnos mientras comíamos y luego volver a perseguirnos a donde fuéramos. Y, creedme, comprar lo que sea no soluciona nada porque comprarle a unx implica que aparezcan 3-4 más y el proceso empieza de nuevo. Aunque lo cierto es que no nos lo encontramos en todos los sitios por lo que pasamos. Ifaty, sin duda, fue el peor en este sentido.

– La deforestación. La tala incontrolada de bosques, la plantación de árboles foráneos (sobre todo eucaliptos para producir carbón y árboles frutales) y los fuegos descontrolados no era lo que esperábamos ver. Los parques naturales y las pequeñas reservas son los únicos refugios de la fauna y de la flora endémicas, sin embargo estos ven reducido su tamaño cada día…

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– Las reservas privadas de Vakona y Peyreiras. Debido a la deforestación y a la pérdida de espacios naturales de bosques primarios y a la gran demanda por parte de lxs turistas de conocer fácil y rápido multitud de fauna endémica provoca la creación de reservas que en espacios reducidos, no siempre adecuados y muchas veces con fauna en jaulas. Una gran desilusión…

– El exagerado número de turistas que nos encontramos en el parque de Ranomafana, uno de los más famosos y visitados del país. No negaré que es uno de los mejores sitios para ver fauna (existe la posibilidad de ver 7 especies de lémures diurnos), sin embargo creo que para que este sitio se mantenga en estado natural se debería limitar el número de visitantes que accedan al parque cada día.

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– Hacer fotos con flash. La misma historia de siempre… Aunque las fotos no salen preciosas sin flash, creo yo que la finalidad principal del viaje es ver y disfrutar de la naturaleza. Y la fauna nocturna tiene una característica común: le molesta la luz y más cuando están cazando, comiendo o escondiéndose.

– La fuerte lluvia de Ranomafana que nos impidió disfrutar del parque en condiciones. Además, no llevamos chubasquero y eso nos hizo tener que abandonar el parque antes de tiempo… ¡No cometáis el mismo error que nosotros!

mirador

– El arduo trayecto de Belo sur Mer a Ifaty. Más de 14 horas de coche por caminos imposibles y hasta un trasbordador tirado por personas… Algo que nos pareció más típico de las historias coloniales que no del siglo XXI.

Playas de Madagascar – Morondava, Belo sur Mer e Ifaty

La isla de Madagascar es archiconocida por su fauna y flora endémicas y espectaculares, pero sobre todo por los lémures, que no se pueden ver en ningún otro lugar, los camaleones y los baobabs. Sin embargo, sus playas también son un gran atractivo, en especial las del norte de la isla. Nosotros no somos grandes aficionados al mar y a la playa y normalmente no son un punto imprescindible en nuestros itinerarios, pero esta vez, por cuestiones de logística (hacer el tour circular), pasamos unos cuantos días conociendo la costa oeste bañada por las cálidas aguas del canal de Mozambique. Nuestra aventura empezó en Morondava, pasando por Belo sur Mer e Ifaty, y acabó en Toliara. Y cuando digo “nuestra aventura” no es en sentido retórico sino que es la pura realidad: fue una verdadera aventura.

foto final

El trayecto hasta Morondava fue bastante tranquilo, por carreteras en bastante buen estado. Todo trascurrió sin más hasta que a nuestro coche se le quemó el motor por no tener agua para enfriarlo. Y allí que nos quedamos en medio de la nada esperando ver si poniéndole agua fría se arreglaría. Cabe decir que nuestro viaje fue en la época seca y en el sur de Madagascar hace un sol de justicia. A esto se le suma la deforestación, habiendo solamente algún árbol de Mango (árbol introducido) que pueda dar un poquito de sombra. El coche, finalmente, decidió dar su último soplo y se negó a moverse más de allí. Por suerte nuestra guía conocía más chóferes y en una horilla nos vino a buscar otro coche para llevarnos hasta el destino. El que fue nuestro chófer hasta aquí se quedó con el coche con la esperanza de que consiguiera solucionar la avería y pudiera llevarnos a los siguientes destinos en nuestro trayecto, pero ya os adelanto de que no fue así. La falta de piezas y el ritmo mora mora de lxs malgaches nos llevaron a una aventura paralela en este viaje: el cambio de chóferes y coches para cada etapa, algunos muy majos y profesionales, y algunos impresentables e irresponsables.

en la nada

Y bien, nuestra aventura comenzó con el primer gran atractivo: la Allée des baobabs (la avenida de los baobabs). ¿Quién no ha visto alguna vez alguna foto de esta avenida? Desde las más naturales hasta las más artísticas, en época de lluvias, en época seca… ¡Da igual! Todas ellas te hacen soñar con este páramo paradisíaco e invitan a desear viajar hasta allí. Esta avenida se puede visitar en cualquier momento del día, pero es particularmente famosa por sus atardeceres. El plan inicial era nada más llegar a Morondava ir directamente a ver la puesta de sol, pero la avería del coche nos hizo retrasarnos y por poco nos la perdemos. Sin embargo, este lugar mágico sigue la misma dinámica de los demás atractivos de Madagascar, como ya os expliqué en el parque de Ranomafana, y está atestado de turistas esperando luchando por conseguir la mejor foto. Aun así, debo confesar que el mejor momento es el que viene justo después de la puesta de sol, cuando todo el mundo se va y el cielo se cubre de colores tostados. El ambiente aquí está muy animado y es el mejor lugar para probar la fruta de baobab, de la que os hablé en Gastronomía malgache.

avenida baobabs

El baobab es uno de los árboles más auténticos de la isla por su forma tan particular: un tronco gordo, que sirve para retener el agua, y una copa con ramas cortas que le hacen parecer un árbol al revés. Este árbol tiene una madera blanda, por lo que no sirve para muebles o manufacturas. Aunque no lo parezca, tiene hojas, florece y produce fruta. En el mundo existen 8 especies de baobabs: una especie es endémica de Australia y no se puede encontrar en ningún otro lugar, otra especie vive por toda África, mientras que en Madagascar viven 7 especies, 6 de ellas endémicas. Es por ello que esta isla es uno de los mejores destinos si queréis conocer al viejo y emblemático baobab.

baobab camino

Aunque esta avenida es uno de los mejores sitios para ver baobabs (y también el más conocido y turístico de todos), durante nuestro trayecto de Morondava a Belo sur Mer pudimos ver muchísimos más, de diferentes especies y también de diferentes edades. Cabe decir que este trayecto no transcurre por carreteras asfaltadas, sino por carreteras de tierra llenas de baches. A lo largo del recorrido nos encontramos con algunos pequeños poblados con casas simples de madera y paja en la que viven lxs sakalava. Para acceder y pasar por cada poblado hay que cruzar barreras en las que hay que negociar un precio. También ofrecen comida a lxs transeúntes y para nosotros fue un buen momento para tomarnos un buen y refrescante coco, lo que dificultó el tráfico sobremanera, ya que, lo que no sabíamos es que hasta que no cruzábamos nosotros la barrera tampoco podían cruzar los demás coches que seguían nuestro mismo camino.

poblados

Después de muchísimas y laargaaas horas en el coche dando saltitos al pasar los grandes baches, por fin alcanzamos nuestro destino de playa: Belo sur Mer. Belo sur Mer es un pequeñísimo pueblo de pescadores situado a las orillas del mar. La oferta hotelera es muy limitada, habiendo solamente dos hotelillos regentados por locales y uno regentado por una pareja de franceses jubilados. Para poder disfrutar del mar, hay que tener en cuenta las mareas, ya que el nivel del mar en marea baja se retira muchísimo. Por la mañana la marea empieza a bajar dejando tras de sí una larguísima franja de piedra negra, mientras que por la tarde la marea sube llegando hasta la fina franja de arena. Los horarios de mareas varían según la época del año, por lo que es interesante preguntarlo en el hotel para no pillaros desprevenidos. A continuación os dejo algunos pros y contras de este sitio, pero ya os adelanto que por ser un pueblo pequeño, con una playa virgen y sin apenas gente lo convierte en el mejor lugar para desconectar y descansar. Un romanzo de paz a las orillas del mar.

playa belo sur mer

Pros

+ la playa virgen y sin apenas gente, más que lxs pescadores locales y unxs pocxs turistas

+ la arena fina y blanca y el agua calentita y limpia

+ la paz, la tranquilidad y la belleza del entorno

+ ver de cerca el día a día de lxs pescadores

Contras

– poca oferta hotelera. No os esperéis unos magníficos hoteles de lujo con todas las facilidades, porque no los encontraréis. Más bien se trata de olvidaros de las mejores comodidades y disfrutar simplemente del paraíso

– poca oferta gastronómica. Normalmente se compone de pescado y hay poca variedad (según lo que se pesque durante el día)

– poca oferta de actividades. Sin embargo se pueden alquilar kayaks o negociar con los pescadores algún trayecto en las barcas típicas

pueblo belo sur mer

Aquí disfrutamos de una magnífica puesta de sol y de un increíble amanecer y tras descansar y desconectar pusimos rumbo a nuestro siguiente destino: Ifaty. Este recorrido fue toodaaa una aventura. Esta vez nos tocó madrugar más de lo habitual ya que nos separaban unas 10 horas de trayecto por la misma carretera mala de tierra. Así que por la mañana temprano habíamos quedado con el que sería nuestro nuevo chófer, pero no aparecía. Y pasaron 10 min, 20 min, 30 min, una hora y nada. Finalmente se presentó un chico joven un poco malhumorado. Resultó que se había pasado toda la noche en las fiestas de un pueblo cercano y no había dormido absolutamente nada. Se había comprado unas bebidas energéticas y con eso pretendía llevarnos hasta Ifaty sabiendo que nos separaban más de 10 horas de trayecto. Fuimos a 80 km por hora por una carretera malísima, sin cinturones, con un conductor que no había dormido, por medio de la nada… ¡Viva la aventura!

camino

Pero esto no fue todo. Más o menos a la mitad del trayecto tuvimos que cruzar un gran río. Por lo visto hace unos años había un trasbordador que llevaba a los coches al otro lado, pero se estropeó y la falta de piezas y de personal calificado hicieron que se quedara amarrado en una orilla como un gran fantasma del pasado. Para nuestra incredulidad, el lugar del trasbordador lo ocuparon unas barcas enganchadas entre ellas, con una plataforma de madera encima y ¡tiradas por unos cuantos jóvenes! Sí, sí, unos cuantos jóvenes adolescentes tiraban de una larga cuerda para poder mover la gran plataforma cargada de coches, mercancías y gente, hasta la otra orilla a contra corriente. Nos pareció que de repente habíamos retrocedido des del siglo XXI a la época colonial. Según nos han comentado, esos jóvenes están encantados de hacerlo ya que en Madagascar encontrar trabajo es muy difícil y de esta manera consiguen ganarse un sueldo. Definitivamente no sabría deciros si estoy de acuerdo con ésta práctica o no…

trasbordador

Pasado ya el río, seguimos por nuestro camino de tierra hasta casi alcanzar nuestro destino, cuando ya nos volvimos a encontrar una carretera mínimamente asfaltada. Las 10  horas finalmente se transformaron en 14 larguíiiisimas horas. Llegamos a Ifaty de noche cansados y con el culo cuadrado. A diferencia de Belo sur Mer, Ifaty es un pueblo muy turístico, con mucha oferta hotelera, gastronómica y de ocio. Aquí la marea también deja al descubierto una larga franja de tierra, por lo que para bañarse hay que desplazarse muchísimo, pero al atardecer el mar vuelve a conquistar el terreno posibilitando el baño. Como en el caso anterior, os dejo unos pros y contras.

foto ifaty

Pros

+ como ya dije hay una gran oferta hotelera, con hoteles para todos los bolsillos y niveles de comodidades, una gran oferta gastronómica y muchísimas actividades tanto acuáticas como de naturaleza.

+ os recomiendo que entréis en cualquier chiringuito que veas, aunque os parezca cutre, y disfrutéis de muy buenos platos de pescado y marisco, siempre recién pescado como ya os expliqué en la crónica de Gastronomía malgache.

+ la playa, igual que en el caso anterior, es extensa, arena blanca fina y un agua calentita y limpia

Contras

– al ser un sitio tan turístico no puedes encontrar la tranquilidad de Belo sur Mer. Además de multitud de turistas también hay multitud de locales (sobre todo niñxs) prácticamente acosándote para venderte de todo: actividades, collares, souvenirs de todo tipo, pinturas faciales y corporales, trenzas y un largo etc. etc.

– para poder tomar el sol “en tranquilidad” los hoteles disponen de trozos de playa separados por cuerdas a los que lxs locales no tienen permitido acceder.

puesta sol ifaty

Y ya después de estos días de desconexión retomamos nuestro trayecto hacía Toliara, ya con un chófer más responsable y descansado, para ya emprender el camino de vuelta a la capital. Como ya os dije, no somos muy de playa y solamente hemos visitado (y disfrutado) de estos destinos costeros. Morondava y Toliara son dos pueblos abarrotados de gente que también tienen su encanto, pero definitivamente para descansar os recomiendo algunos de los pueblos pesqueros más pequeños. Aquí tenéis dos muy diferentes entre sí, como habéis podido ver, pero que os pueden orientar en función de lo que busquéis: playas vírgenes sin apenas nadie en las que desconectar totalmente o por el contrario ese destino playero con hoteles buenos y amplia oferta gastronómica y de ocio. A nosotros nos han encantado los dos, tanto Belo sur Mer como Ifaty, y qué os voy a decir, también el trayecto que los une, aunque cansado y un pelín pesado, también fue una aventura. Animaros a conocer nuevos destinos. ¡No os arrepentiréis!

foto

Reservas privadas de Madagascar – luces y sombras

El objetivo de nuestra aventura por Madagascar fue conocer a los entrañables lémures y, para ello, además de visitar la reserva de Analamzaotra y los parques nacionales de Ranomafana e Isalo, también hemos visitados tres reservas privadas (Anja, Vakona y Peyrieras). La reserva de Anja fue uno de mis imprescindibles a la hora de configurar el itinerario, mientras que las otras dos fueron una recomendación de nuestra guía. No tuve tiempo de investigar demasiado por tener que participar un congreso en Oporto justo antes del viaje así que miré rápidamente las opiniones que había en internet y tras parecerme que podrían ser interesantes, acepté. Craso error. Claramente fue culpa mía por no investigar más a fondo, de lo contrario nunca hubiera accedido a visitarlos. Finalmente, la guía se excusó diciendo que la posibilidad de encontrar lémures en la naturaleza es bastante baja y muchxs de lxs turistas que visitan Madagascar con esta finalidad acaban muy decepcionadxs por no haberlos visto, así que algunxs guías se curan en salud y lxs llevan a estos sitios para que lxs turistas contentos con la experiencia de estar tan cerca de lémures y demás fauna acaban recomendando este país. Y lxs turistas felices equivalen a más ingresos para uno de los países más empobrecidos del mundo. Ahora lo explico.

foto vistas

Dado que estas reservas han resultado ser luces y sombras, vamos a empezar por las luces. La reserva privada de Anja. ¡Esta es una visita recomendable sin lugar a dudas! Esta reserva se encuentra a unos 12 km de Ambalavao y es una iniciativa privada promovida desde el año 1995, aunque inaugurada oficialmente en 2001, por la comunidad de vecinos que viven en su proximidad. Además de recuperar el bosque y proteger a las familias de lémures de cola anillada que en él viven, todo el dinero recaudado con las entradas repercute directamente en la comunidad que lo cuida.

foto anja

La ruta es siempre la misma, pero su duración puede variar según se desee. Lo primero que nos encontramos fue un pequeño bosque donde tuvimos el primer contacto con los lémures de cola anillada (Lemur catta). Este primate, que inspiró al rey Julian en la película Madagascar, pertenece a la familia Lemuridae y es un lémur omnívoro, diurno y uno de los más terrestres. Aunque ya lo habíamos conocido en el Parque Nacional de Isalo, aquí tuvimos la oportunidad de estar con ellos y observar su comportamiento en su medio natural. Estaban comiendo flores, jugando, corriendo y hasta durmiendo sin ningún tipo de preocupación. De hecho tuvimos la suerte de pasar un largo rato con una pequeña familia y disfrutar y reírnos al ver como el peque no quería dormir la siesta pero tampoco dejaba a sus padres hacerla. Fue un momento inolvidable.

foto familia

Tras haber estado con los lémures seguimos nuestro trayecto hasta el mirador. Quien dice mirador dice subir por unas rocas graníticas gigantes para poder tener una visión panorámica del entorno. Las vistas desde arriba nos dejaron boquiabiertos, tal y como podéis observar en la foto de portada. Finalmente, para bajar utilizamos unas cuerdas y fue muy divertido.

foto rocas

Durante el trayecto el guía nos explicó que los lémures se cobijaban en sus cuevas para dormir y que en ellas también se enterraban lxs difuntxs de la etnia betsileo que habita esta zona. Unas tumbas que nos recordaron a las que vimos en Isalo.

foto tumbas

Y si la reserva de Anja es un claro ejemplo de sostenibilidad, las dos otras reservas privadas fueron todo lo contrario. Tanto la reserva de Peyrieras como la reserva de Vakona pertenecen a propietarios privados y ambas “ofrecen” la posibilidad de “disfrutar” de una amplia variedad de especies animales desde lémures, por supuesto, hasta camaleones, cocodrilos y otros reptiles, aves, insectos, anfibios, etc. etc.

foto jaulas
Reserva de Peyrieras

Pero vamos a empezar por la primera: la reserva de Peyrieras, que recibe el nombre de su fundador André Peyrieras. Nada más llegar, nos llevaron a conocer a unos lémures que supuestamente viven en libertad. Los que pudimos ver fueron unos pocos lémures marrones (que ya conocimos en libertad en Analamazaotra y en Ranomafana) y una familia de sifakas Coquerel (Propithecus coquereli) de la misma familia (Indriidae) que los sifakas Milne-Edwards, los sifakas diadema y los indri de los que ya os hable en las crónicas anteriores. La sorpresa más grande fue cuando vimos a los cuidadores atraerlos con trozos de pan enganchados en palos. Había incluso una pequeña plataforma donde les dejaban pan y arroz hervido para alimentarse. Cuando pregunté por qué los alimentan si viven en el bosque tuve la respuesta más sincera y desveladora de todas: “porque el bosque es de eucalipto y no pueden encontrar comida por su cuenta”. Sí, es así, en Madagascar no es oro todo lo que reluce ni es bosque primario todo lo que es verde. Por si lo desconocéis, el eucalipto es un árbol introducido desde Australia, su país de origen, y que en Madagascar sirve para hacer carbón, proceso que supone cortar árboles locales, plantar los eucaliptos, cortarlos cuando hayan crecido lo suficiente y quemarlos para finalmente obtener el preciado carbón. Sus hojas contienen cianuros, o sea que son tóxicas, y hay muy pocos animales que pueden digerirlas, entre los cuales se encuentran los koalas. Por lo tanto, los eucaliptos pueden ser unos árboles preciosos pero a los lémures no les beneficia nada en absoluto.

foto sifaka

De allí nos llevaron a hacer un tour de jaula en jaula: una con multitud de especies de camaleones, una con ranas tomates (Dyscophus antongilii especie en grave peligro de extinción en la naturaleza), una con geckos (entre los cuales se encuentra el Uroplatus sikorae endémico de Madagascar), con murciélagos, con cocodrilos, con serpientes y así hasta ver casi toda la fauna de Madagascar encerrada en un mismo espacio. Lo más “gracioso” es que ofrecen coger a los pobres animales para poder hacer una foto mejor.

foto gecko jaula

Similar a la reserva anterior, la reserva de Vakona también dispone de sus lémures “en libertad” cerca del hotel homónimo. Estos lémures viven en una especie de isla artificial, rodeada por agua claramente para que los lémures no puedan escaparse. Estos lémures tampoco pueden conseguir comida por su cuenta y se les alimenta con fruta, especialmente de plátano, que reciben tras subirse a los hombros de lxs turistas. Además aquí pudimos ver también un lémur rojo (Varecia rubra), un lémur en grave peligro de extinción, totalmente fuera de lugar, ya que este lémur debería estar en los bosques de la provincia de Masola a muuuuchos km de distancia de allí.

lemur rojo

Y aquí también nos pasearon para enseñarnos un gran lago con unos cocodrilos del Nilo enormes, un cercado con tortugas, de allí a las aves, a los camaleones, a las serpientes… Otro gran zoo disfrazado de reserva…

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Lémur atraído con plátano en Vakona (izquierda) y lémur atraído con pan en Peyrieras (derecha)

Y ya para acabar, después de nuestra experiencia por las reservas privadas de Madagascar solamente me queda recomendaros que, si de verdad os interesa el bienestar de los animales, miréis con atención los lugares que vayáis a visitar porque aunque en la naturaleza sea difícil ver lémures, ese es su mejor hogar. Visitando reservas poco sostenibles no estamos ayudando ni a la naturaleza, ni a la fauna, ni a la población local. Y como bien dijo la guía, somos nosotrxs lxs que decidimos lo que vale la pena y lo que no, ya que nuestro dinero repercute en el bienestar de los países que visitamos. Así pues, somos nosotrxs lxs promotores de un turismo sostenible o por el contrario de promover malas prácticas. Yo ya me equivoqué al elegir estas dos reservas (Vakona y Peyrieras) por no informarme con atención y por confiar en que la recomendación seria la adecuada, pero vosotrxs estáis a tiempo de decidir si queréis visitarlos o no.

Después de nuestra experiencia os dejo algunos tips que indican si una reserva es sostenible o no:

  • ¿El dinero de las entradas repercute en la población local? Si el dinero repercute directamente en la población local, como en el caso de la reserva de Anja, no solamente les ayuda vivir mejor sino que se les incentiva a cuidar y proteger su entorno.
  • ¿Las especies animales están en su entorno natural? Esta pregunta seguramente es de las más difíciles de contestar ya que hay que investigar o conocer las especies que nos encontramos, como es el caso del lémur rojo que conocimos en Vakona. Sin embargo, esto es muy importante ya que todas las especies están adaptadas a vivir en su entorno natural.
  • Y esto nos lleva a preguntarnos si los animales están en libertad o están en jaulas. Los animales deben vivir libres y no cautividad, ¡eso está claro!

patos jaulas

  • Pero aunque los animales sean libres, ¿pueden estos encontrar alimento? Ver que los animales comen flores, brotes o insectos, por ejemplo, durante nuestra visita es una señal de que encuentran alimento por su cuenta, como en la reserva de Anja. Por el contrario, que se les alimenten o la presencia de plataformas con comida, muchas veces no adecuada, como puede ser el arroz o el pan, son malas señales. Cada especie tiene sus necesidades alimenticias, tanto en cantidad, calidad y tipo de alimento (folívoros, frugívoros, insectívoros, carnívoros, omnívoros). Además, pensad que en libertad, ninguno elegiría comer ¡pan!

foto alimentación 1
Lémur alimentándose de flores en Anja (izquierda) versus plataforma de alimentación con arroz hervido en Peyrieras (centro) versus lémur alimentándose de plátano en Vakona (derecha)

  • Una interacción directa tampoco es un buen indicio. Por muy acostumbrados que estén a las visitas de lxs turistas no es normal que se acerquen demasiado, que tocan, se suben encima o que muestren comportamientos antinaturales. Lo normal es que se acerquen con precaución y desconfiados, o bien de alejarse.

lemur encima

  • Y si los animales no tienen la suerte de estar libres, tampoco es positivo que los animales de las jaulas pasen de mano en mano para que todo el mundo los pueda ver, tocar o fotografiar. Pensad que no seréis lxs unicxs en hacerlo a lo largo del día y los animales, además de estar encerrados, no acaban de tener ningún momento de tranquilidad.

camaleon mano

Parque Nacional de Ranomafana – el más visitado

El Parque Nacional de Ranomafana fue creado en 1991 y fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 2007, sin embargo, en 2010 se incluyó en la lista de patrimonios de la humanidad en peligro. Este parque con una extensión de unas 41.600 hectáreas forma parte de las Pluviselvas de Atsinanana y alberga diferentes hábitats en uno, como selva tropical o bosques de bambú, hogar de numerosas especies vegetales y animales entre los cuales se suman 12 especies de lémures: 7 diurnas y 5 nocturnas. Para poder visitarlo, lo mejor es alojarse en el pequeño pueblo homónimo que se encuentra a unos 6 km de distancia de la entrada.

foto parque

El parque se encuentra en el territorio de lxs tanala o lxs que moran en el bosque, que viven de la recolecta de la miel y de cultivar la tierra. Para fertilizarla tienen la costumbre de quemar el terreno… una de las prácticas más comunes y más dañinas de Madagascar, más cuando ésta afecta la fauna y la flora autóctonas. También tenían la costumbre de, tras sepultar a sus difuntxs, erguir un monolito en su honor dentro del territorio del parque, aunque ahora esta práctica está prohibida.

monolito

Los tours se deben hacer siempre en compañía de un/a guía y un/a ayudante (normalmente son lxs ayudantes lxs que buscan los animales) y existe la posibilidad de hacer diferentes rutas desde la más corta, de unas dos horas de duración, hasta las más largas, de hasta varios días. Nosotros empezamos nuestro tour mediano de unas 3-4 horas con fuerzas, aunque poco a poco se avecinó lo peor. Nada más empezar, avisaron de que habían encontrado un lémur del bambú y fuimos corriendo hasta allí, pero para mi sorpresa no fue el pequeño lémur el que me impresionó sino la gran (inmensa) cantidad de turistas que lo perseguían con la finalidad de inmortalizarlo. El pobre lémur no sabía cómo huir más rápido mientras que los hambrientos turistas se apelotonaban y movían los bambús y las ramas para conseguir la mejor foto. Y el lémur consiguió escapar (¡por suerte!) y todxs seguimos nuestro camino como si de una procesión se tratara en busca de un nuevo objetivo. Creo que nunca me había encontrado tantxs turistas en ningún parque que haya visitado hasta ahora. Fue tan impresionante que pensé que si seguíamos así, todxs en grupo, me iba a dar la vuelta y me negaría en ver otro espectáculo como el que acaba de presenciar.

gente

Pero, poco a poco el gran pelotón se fue disgregando y decidí darle una oportunidad, ya que este parque se anuncia como uno de los mejores lugares para ver lémures. El siguiente ser vivo que tuvo la tremenda mala suerte fue un gecko cola de hoja (Uroplatus phantasticus), endémico de la isla de Madagascar, al que un señor casi aplasta al resbalar tras correr para ser el primero en fotografiarlo. Otra vez todxs apelotonadxs haciendo fotos con flash y sin miramiento alguno… La gente que se reunía con cada ser vivo que nos encontrábamos seguía siendo multitud y esto fue una constante durante todo el trayecto.

gecko

Y nuestra suerte no fue a mejor, no… Empezó a llover así sin previo aviso y nosotros que nos habíamos olvidado los chubasqueros… Definitivamente no era nuestro día y rezábamos que durara poco o que no fuera a más, pero no… llovió y llovió y nos mojamos hasta los huesos. Y ya os podéis imaginar que si nosotros estábamos empapados también lo estarían los lémures. Aquí tenéis dos sifacas Milne-Edwards (Propithecus edwardsi) acurrucados para protegerse de la lluvia. Ni que decir que una multitud con sus respectivos tripodes esperaba a que los pobres hicieran el más mínimo movimiento para poder sacarles la preciada foto. Nosotros también esperamos un ratito, pero no tenía sentido. ¡Hasta la lente de la cámara estaba mojada! Lo que os puedo decir es que este sifaca pertenece a la familia Indriidae igual que los sifacas de diadema que vimos en Analamazaotra. Son lémures diurnos de gran tamaño que se encuentran en grave peligro de extinción debido principalmente a la pérdida de hábitat. Como podéis ver no tenemos la mejor foto, pero estaban tan monos que en nuestras mentes (mojadas por la lluvia y congeladas) se transformaron en dos bolitas de helado de chocolate con vainilla (de Madagascar, ¡claro! jajajaja).

sifaca

A pesar de las inclemencias también pudimos ver al lémur grande del bambú (Prolemur simus) miembro de la gran familia Lemuridae, un lémur de color grisáceo que se alimenta exclusivamente de bambú. Este primate se encuentra en peligro crítico de extinción y este parque es uno de los últimos reductos donde se puede ver. De este  lémur desgraciadamente no tengo casi fotos ya que con la lluvia apenas se podían avistar.

lemur bambu

Por suerte el lémur dorado (Hapalemur aureus) también miembro de la familia Lemuridae sí se dejó ver a pesar de la fuerte lluvia. El pobre intentaba alimentarse de bambú bajo la fría lluvia y por suerte esta vez la cámara no nos abandonó. Este lémur es endémico del parque de Ranomafana y también se alimenta de bambú. Igual que su hermano, el lémur grande del bambú, éste también está en grave peligro de extinción.

lemur dorado

Y el último lémur que vimos (4 de 7, ¡no está nada mal!) fue el lémur marrón de frente roja (Eulemur rufifrons). Este primate es folívoro (se alimenta principalmente de hojas, flores, vainas, etc.) e igual que el lémur marrón que conocimos en Analamazaotra no está en peligro de extinción. Una suerte, la verdad, teniendo en cuenta la grave situación de los demás lémures…

lemur marron

Nuestro trayecto por el húmedo y frío bosque a través de sus resbaladizos senderos nos llevó hasta un mirador, pero como podéis ver las nubes estaban tan bajas y tan cargadas que apenas se podría ver nada… Estuvimos esperando un rato a ver si la lluvia amainaba, pero no… Aun así el entorno nos resultó bello y misterioso.

mirador

Llevábamos casi 3 horas de trayecto cuando ya empezamos a sentir frio y como la lluvia seguía sin darnos tregua decidimos abandonar el tour antes de la hora prevista con mucho dolor en el alma, pero con miedo a una hipotermia. Aun así, el parque nos quiso obsequiar con un último descubrimiento: una mariposa nocturna gigante. Su nombre es mariposa cometa (Argema mittrei) y es una de las mariposas más grandes del mundo. Igual que en Analamazaotra, en este parque también se pueden hacer tours nocturnos, pero como llovió durante todo el día y durante toda la noche preferimos entrar en calor y descansar…

mariposa

Y como reflexión final, este parque vale mucho la pena, más si no os pilla la lluvia (o si vais con un buen chubasquero y un buen protector para la cámara…) ya que aquí conviven muchas especies de lémures. Sin embargo, justamente esto lo vuelve un gran atractivo para lxs turistas y en mi opinión se está volviendo insostenible. La multitud de turistas ávidos de fotos se apiñan en los lugares más inverosímiles ahuyentando y molestando constantemente a todo bicho viviente. Creo firmemente que en estos casos se debería limitar el número de turistas más cuando se trata de espacios protegidos en los que los animales deben vivir libres y en tranquilidad sin tener que sufrir un acoso interminable día tras día.

Recomendaciones finales para este parque:

  • Llevad chubasquero, ¡por lo que más queráis!
  • Llevad un buen objetivo ya que los lémures pueden estar muy arriba en las ramas. Tened en cuenta también que en este parque hay una alta humedad y una alta probabilidad de lluvia, por lo que llevad algo para proteger la cámara.
  • En septiembre hacía bastante frío, así que llevaros también ropa de abrigo. Y ni que decir, unas buenas botas de trekking.
  • El nivel del trekking es medio-alto con bastantes subidas y bajadas. Si llueve los caminos se vuelven resbaladizos.
  • El tour nocturno se lleva a cabo a las afueras del parque, por los laterales de la carretera.

Parque Nacional de Isalo – belleza en estado puro

El parque nacional de Isalo fue creado el año 1962 y goza de una extensión de unas 80.000 hectáreas de formaciones geológicas espectaculares que datan del Jurásico. Con unas altitudes de entre 500 y 1300 metros, en él se unen desde escarpadas paredes rocosas, vastos prados y hasta profundos valles que albergan multitud de especies animales y vegetales, muchas de ellas endémicas. Este enclave, que reúne diferentes ecosistemas paradisíacos en uno, se encuentra situado en el territorio de la etnia bara y el pueblo más cercano es Ranohira, al que lo separan unas 4 horas de coche de Toliara.

parque isalo

Para visitar este maravilloso y enorme parque existe la posibilidad de realizar varias excursiones, algunas hasta de varios días, acampando en el parque, y para ello hay que entrar acompañadx obligatoriamente de un/a guía. Nosotros elegimos el tour de 6 horas que une la cascada de las Ninfas (Cascade des Nymphes) con dos piscinas naturales, la Azul (Piscine Bleu) y la Negra (Piscine Noir), que se encuentran a unos 10 km de distancia la una de las otras. En caso que no queráis caminar durante todo el trayecto o no podéis hacerlo por la razón que sea, se puede hacer en coche una parte, siempre hablándolo por adelantado con el/la guía. Por otro lado, al ser un tour tan largo se puede comer dentro del parque en una zona ya preparada con este propósito. Para ello hay dos posibilidades: que os llevéis vosotrxs la comida o bien que os la preparen allí. Si queréis que os la preparen también hay que avisar con un día de antelación. Nosotros preferimos el menú del parque que consistía de ensalada, carne asada a la barbacoa de carbón (pollo o pincho de cebú) y fruta de postre, en nuestro caso, piña. Elegimos el pollo y estaba durísimo, tanto que lo llamamos “pollo deportista” jajajaja.

zona comedor
Zona habilitada para comer

El tour comienza con una fuerte, pero corta subida hasta alcanzar la parte alta. Una vez en la cima, el camino se vuelve más fácil y ofrece unas vistas espectaculares de las paredes rocosas areniscas que seguro que os recordaran al Gran Cañón. Durante este trayecto cuyo destino es la Cascada de las Ninfas se pueden observar diferentes especies de insectos, y de plantas endémicas, aloes, kalanchoes…, entre las cuales la más espectacular es la pata de elefante (Pachypodium rosulatum), un arbusto con una preciosas flores amarillas que a mí me pareció un baobab en miniatura (aunque no tienen nada que ver el uno con el otro).

pata de elefante

Durante este mismo trayecto es posible también adentrarse en la cultura y las tradiciones malgaches. La presencia de tumbas temporales, de tumbas permanentes y de algún que otro ataúd son los primeros indicios de unas tradiciones ligadas a la muerte muy interesantes. El ritual fúnebre de los malgaches recibe el nombre de famadihana y aunque presenta diferencias entre las tribus sí tiene una base común: la exhumación de lxs difuntxs. Este proceso se lleva a cabo unos 5 años después del entierro (según cada tribu) y es un momento de reunión familiar y de gran celebración. Los restos se llevan a casa entre bailes y cánticos, se les cambia la mortaja y se les habla con total normalidad, como si aún estuvieran entre lxs vivxs. Esta celebración puede durar desde dos días y hasta una semana, según el grupo étnico y sus protocolos. Otra característica es que no hay cementerios en Madagascar, no como en el resto del mundo, no. Muchas tribus, como lxs sakalaba, lxs betsileo o lxs merina, entierran a sus difuntxs en tumbas o mausoleos situados en sus propias tierras normalmente en zonas altas y secas a las que el agua no las pueda alcanzar. Lxs betsileo y lxs merina, por ejemplo, lleva a cabo la famadihana cada 3, 5 o 7 años según las posibilidades de cada familia para cambiar los sudarios de lxs difuntxs y también para reunir a toda la familia. Aunque un mausoleo reúne los restos de una familia entera, los huesos de los hombres y las mujeres no pueden mezclarse, excepto si son un matrimonio. Si un/a familiar muere lejos de casa, se le entierra en una tumba provisional hasta que puedan llevarlx a la tumba familiar. Para estos traslados se utilizan los mismos pous pous con los que la gente se desplaza por el país. Una bandera colocada en el lado izquierdo puede indicar que el ataúd está transportado a su tumba, mientas que si ésta está colocada en el lado derecho los huesos son trasladados. El primer día de fiesta, justo antes de sacar los restos, normalmente se sacrifican animales (cebús o cerdos). A diferencia de las otras tribus, lxs sakalaba, que decoran sus tumbas con los cuernos de los cebú sacrificados, exhuman solamente los restos de los miembros de la realeza.

mausoleos
Mausoleos

Y volviendo a lxs bara, la tribu de pastores de cebú que habitan las desérticas llanuras que rodean el parque de Isalo, éstxs consideran que el cuerpo tiene dos almas: una en la carne y otra en los huesos y es por esta razón que tienen dos tumbas, una temporal y una definitiva, permanente. Los restos se depositan en un ataúd de madera o de metal, según el poder adquisitivo de la familia (por lo general los ataúdes de metal son más caros) y se colocan en cuevas naturales (la tumba temporal) hasta que el cuerpo se descomponga por completo. Aproximadamente, tras discurrir 4 o 5 años, los restos son sacados, limpiados y abrillantados con grasa de cebú y son trasladados a la tumba definitiva que, al contrario de la primera, suele estar ubicada en lugares inaccesibles situados a gran altura. A menudo los encargados del entierro deben descolgarse por las laderas de las montañas para acceder a estas tumbas. Una vez en la tumba permanente, los huesos no se vuelven a exhumar. La cueva que acogió temporalmente los restos no se puede volver a usar ya que allí se quedó el alma de la carne y para que quede constancia de ello se dejan los féretros vacíos.

Y acabado este paréntesis cultural, estas creencias ligadas a la muerte, ¿no os recuerdan a las tradiciones y las costumbres de lxs toraja en Sulawesi (Indonesia)?

ataúd
Posiblemente el ataúd más fotografiado.

Siguiendo con nuestro trayecto por el parque, por fin nos encontramos con la Cascada de las Ninfas. Un precioso enclave que no tiene nada que ver con las formaciones rocosas y la sequedad del entorno que habíamos vistos durante el trayecto hasta allí. La cascada parece más bien situada un bosque tropical, un enclave casi paradisíaco. Os podéis bañar en sus aguas frescas o simplemente admirar el paisaje mientras descansáis. Lo que sí os digo es que se llena bastante al reunirse muchos grupos grandes, especialmente de jubiladxs francesxs o alemanxs, así que lo mejor es ir o bien muy temprano antes de que lleguen lxs demás o bien más tarde cuando ya se hayan ido. Nosotros llegábamos justos cuando se iban todxs así que pudimos disfrutar en total tranquilidad.

cascada ninfas
Cascada de las Ninfas

Después del baño, retomamos nuestro camino hasta la zona para comer de la que nos separaban unos 10 km de trayecto a través de una pradera seca y sin apenas sombra. Durante este trayecto conocimos otra tradición bara, esta vez relacionada con los matrimonios. Los jóvenes que desean casarse deben robar un cebú para así demostrar su hombría y su valentía. Además últimamente se ha puesto de moda robar más de un cebú y alimentar así un gran negocio. Los cebús son muy importantes para lxs bara ya que su riqueza se calcula en función de cuántos de estos animales posee un hombre, y es que, además, a cuántos más cebús, más esposas puede uno tener. Por lo tanto, esta costumbre, por todo lo que conlleva, resulta muy peligrosa ya que solo hay dos posibilidades: que consigan robar al animal o que mueran en el intento. Para poder eliminar el rastro de las pisadas normalmente queman la yerba tras su paso, y he aquí el gran problema: el fuego descontrolado llega a expandirse y quemar todo lo que encuentran a su paso, incluso los bosques protegidos del parque nacional, destrozando así el frágil ecosistema ya que estos incendios periódicos limitan la regeneración del bosque y amplían las praderas.

Por lo que nos dijeron hubo un gran incendio dos años antes de nuestra visita y a medida que avanzamos en nuestro itinerario pudimos observar árboles cuyos troncos aún se estaban recuperando de las quemaduras. Pero no fueron solamente los árboles y demás plantas los que sufrieron los daños, sino también los lémures. Los únicos lémures que aún se pueden ver con facilidad son los lémures de cola anillada (Lémur catta), pero solamente en las cercanías de la zona habilitada para comer donde se reúnen para ver si pueden pillar algo de fruta. Está prohibido alimentarlos así que os recomiendo que no lo hagáis. Pero ya os hablaré con más detalle de este hermoso primate que dio vida al rey Julien en la película de Madagascar en el próximo post sobre la Reserva de Anja para no alargar demasiado esta historia.

lémur

Después de comer seguimos con nuestro paseo por el parque hasta alcanzar las dos piscinas naturales. A medida que avanzamos a través del bosque nos fuimos adentrando en un ecosistema mágico, paradisíaco, sacado de cuento. Definitivamente ¡vale muchísimo la pena el paseo! Aquí os dejo aquí algunas fotos, aunque el paisaje al natural es muchísimo más precioso.

piscinas naturales
Trayecto, Piscina Azul y Piscina Negra

Y ya descubiertas finalmente las dos piscinas naturales, acabó nuestro itinerario por el parque. Esta experiencia nos llevó casi todo el día, pero la aventura no acabó aquí. Antes del atardecer nos dirigimos a la ventana de Isalo,  un agujero en una pared de roca a través del cual se puede ver como el sol va bajando para finalmente esconderse tras el horizonte. Este enclave se encuentra a unos 10 km de Ranohira, a las afueras del  parque nacional, y el paisaje que lo rodea es magnífico, lo único malo es la cantidad de gente que se acumula con el mismo propósito. Al final eso de “inmortalizar el momento para siempre” acaba siendo una batalla campal de cámaras y brazos que se olvidan de disfrutar de ese momento tan bellamente inmortalizado. Nosotros nos dimos por vencidos en esta batalla y nos contentamos con una foto hecha antes de que llegara la gente y una cuando ya se fueron todos, y disfrutamos sentados en un lateral de una preciosa puesta de sol.

ventana de isalo
Ventana de Isalo: antes de la puesta de sol, durante y después de que se haya marchado la gente.

Y ahora sí que ya se ha acabado. Definitivamente fue un día aprovechado al máximo en el que nos deleitamos con paisajes increíbles, unas piscinas naturales paradisíacas y, además, aprendimos un montón sobre la cultura bara. En conclusión, si vuestra intención es ver muchos lémures, este parque no es la mejor opción ya que debido a los incendios constantes éstos se adentran cada vez más en lugares inaccesibles, sin embargo por la belleza de sus paisajes es una parada, en nuestra opinión, imprescindible.

Recomendaciones finales para este parque:

  • En esta zona hace un calor tremendo, a diferencia de la reserva de Analamazaotra y del parque de Ranomafana donde pasamos frío. Así que no os olvidéis de la crema solar, un sombrero para protegeros del sol y mucha agua.
  • Aunque el trayecto por lo general es llano, en algunos tramos presenta cierta dificultad.
  • Dado que es posible bañarse en las piscinas naturales, llevaros también el bañador y una toalla de secado rápido. Por favor, tened cuidado con la crema solar y el antimosquitos para no contaminar el agua del parque.
  • Ni que decir que os llevéis zapato cómodo para la caminata.
  • Por último, pero no menos importante, muchas ganas de conocer y disfrutar.
  • Y una curiosidad a tener en cuenta: los lugares u objetos que se considera que tienen «alma» no se puede señalar con el dedo (tumbas, baobabs sagrados, etc).

El primer encuentro con los lémures en Analamazaotra

La reserva de Analamazaotra es un área protegida contigua al Parque Nacional de Andasibe-Mantadia y consta de unas 710 hectáreas de bosque reforestado por la comunidad local con plantas autóctonas. En ella viven diferentes especies de lémures entre las cuales se encuentran el indri (Indri indri), el lémur de mayor tamaño, y el lémur ratón (Microcebus), el más pequeño de los lémures e incluso uno de los primates más pequeños junto al tarsero y al tití pigmeo. Los lémures comparten su hábitat con camaleones, geckos, serpientes, aves, insectos y muchos más. Para visitar este sitio hay que desplazarse hasta la ciudad de Andasibe, una ciudad con un marcado aire francés, un fantasma que recuerda a la época colonial.

andasibe

Volviendo a lo que nos ocupa, la reserva se puede visitar a cualquier hora del día, pero se recomienda acudir por la mañana temprano cuando los lémures están más activos. Se accede siempre acompañadxs por un/a guía y existe la posibilidad de realizar tres itinerarios: uno corto (Indri 1), uno mediano (Indri 2) y uno largo (Circuit Aventure). Nosotros hicimos el circuito mediano que dura unas 4 horas y el nivel del trekking es medio-fácil, con un cierto desnivel.

trekking

Nada más empezar, ya nos encontramos con una boa arborícola de Madagascar (Sanzinia madagascariensis), algunos insectos, como los escarabajos jirafa, y algunos pájaros, pero el canto de los indris nos hacía impacientarnos y querer llegar cuanto antes hasta ellos.

diurnas

Ya los habíamos escuchado desde el hotel y nos moríamos de ganas por conocer por fin al lémur más grande que actualmente existe y el primer encuentro con una pequeña familia resultó un poco agridulce porque estaban muy arriba en los árboles. A penas los podíamos ver y con la cámara tampoco tuvimos demasiada suerte ya que con la humedad excesiva que hacía (había llovido toda la noche) la lente se empañaba constantemente. Eso sí, disfrutamos un montón de sus sonidos. Poco después nos encontramos con otra familia que sí se acercó y fue un momento maravilloso. Según cuentan, lxs betsimisaraka consideran que los indris, o babakoto (abuelo) como los nombran, son los padres de los humanos y es tabú o fady matarlos.

indri 1

Dicho esto, los indris pertenecen a la familia Indriidae, son diurnos, folívoros (se alimentan principalmente de hojas, brotes y algunas frutas) y monógamos. Una característica de estos primates es que no tienen cola, a diferencia de otras especies de lémures de la isla. Y aunque viven en pequeñas familias, necesitan un amplio territorio para poder vivir, y es justamente por la rápida pérdida de su hábitat, a causa de la desforestación y de los incendios, que es uno los 25 primates en mayor peligro de desaparecer. Una pena…

indri 2

Los siguientes lémures que nos encontramos fueron los sifaca de diadema (Propithecus diadema). Los vimos fugazmente. Definitivamente nuestra presencia no les interesó lo más mínimo y siguieron con su ruta y su rutina. Estos lémures también pertenece a la familia Indriidae, como los indri, y guardan muchos parecido con éstos, como por ejemplo que tampoco tienen cola y son también lémures de gran tamaño, siendo estos en particular, los más grandes de entre las diferentes especies de sifacas. Se alimentan de flores, fruta madura y brotes tiernos y viven en un mismo grupo varios machos y varias hembras con sus crías. Este precioso lémur también se encuentra en grave peligro de extinción a causa de la pérdida de los bosques en los que habita…

sifaca

Retomamos nuestra travesía y definitivamente fue un día de suerte ya que pudimos ver otras dos especies de lémures: el lémur gris del bambú y el lémur marrón común. El lémur gris del bambú (Hapalemur griseus) pertenece a la gran familia Lemuridae y se alimenta principalmente de bambú. Si os preguntáis de qué se alimentaba este pequeño lémur antes de que llegara el bambú desde China, os puedo decir que hay una especie de bambú endémica de Madagascar (Cathariostachys madagascariensis), que es la principal fuente de alimentación tanto de este lémur como del lémur dorado (Hapalemur aureus) que tuvimos el placer de conocer en el Parque Nacional de Ranomafana. Pero esta aventura es otra historia que os contaré más adelante.

lemur bambu

Y ya, justo cuando estábamos a punto de salir del parque, fue cuando conocimos al lémur marrón común (Eulemur fulvus). Este lémur pertenece también a la familia Lemuridae y es uno de los pocos lémures que no está en peligro de extinción. Es más, ha sido introducido, y prospera, en dos otras islas: Comoras y Mayotte. Fue un momento maravilloso ya que una mamá con una pequeñísima cría se alejó del grupo y bajó hasta donde estábamos nosotros. No os puedo ni describir lo que disfrutamos de su presencia. Vamos, que estaba tan guapa y se encontraba tan cerca que le hicimos un book.

lemur marron

Y ya nos despedimos de este parque con la bonita vista del lago con sus nenúfares y una sonrisa de oreja a oreja, porque definitivamente fue una experiencia increíble.

lago

Pero ¡oye! que la historia no acaba aquí, pues también hay la opción de hacer un tour nocturno y probar suerte para ver al lémur ratón, el lémur más pequeño de todos. ¿Por qué no? Y bien, el tour transcurre principalmente en los laterales de la carretera y dura aproximadamente una hora. En nuestro caso nos adentramos también en el jardín de las orquídeas donde pudimos ver unos cuantos camaleones y alguna rana, pero principalmente se siguen los dos laterales de la carretera en los lindes del parque nacional al que está prohibido entrar por la noche.

nocturnas

Y, sí, la suerte no se nos acabó y pudimos ver al microcebus, un lémur nocturno, solitario y que se alimenta de insectos, fruta y néctar de flores. Sin embargo, este pobre primate también se quedó ciego con los flashes de las cámaras de los turistas, igual que le pasó al pobre tarsero en Sulawesi, a los que se añadieron también las luces de las linternas de los guías. Por favor, no hagáis fotos con flash a los lémures. Ya sé que las fotos no salen tan estupendas pero tenéis que pensar en su bienestar.

microcebus

Y ahora sí que finaliza este relato y con ello solo puedo decir que disfrutamos un montón de la naturaleza y de los lémures y que esta reserva se convirtió en uno de nuestros lugares favoritos de  Madagascar.

Y como recomendaciones finales:

  • En septiembre, cuando fuimos nosotros, hace bastante frío por lo que os recomiendo que os llevéis ropa de abrigo.
  • Para el trekking, llevad pantalón largo y blusa con manga larga para protegeros de las sanguijuelas. Esta vez nosotros salimos ilesos, pero nunca se sabe. También unas buenas botas.
  • Llevad una buena cámara, pero tened en cuenta que hace mucha humedad y se puede empañar la lente. Tanta humedad me recordó a nuestra aventura por el bosque de Budongo en Uganda cuando conocimos a los inquietos chimpancés de los que disfruté un montón pero de los que no tengo apenas fotos porque la cámara no pasaba por su mejor momento. No se puede tener todo…
  • Llevad una linterna por si queréis hacer algún tour nocturno. Prismáticos, opcional, pero pueden ayudar si los lémures no se acercan.
  • Supongo que no hace falta decir de llevar agua o ponerse antimosquitos.
  • ¡Y no os olvidéis de las ganas de conocer y disfrutar!

Gastronomía malgache

La gastronomía malgache se caracteriza principalmente por ser una cocina influida por todas las poblaciones que han pasado por la isla, desde indonesixs, bantús, árabes, chinxs y hasta francesxs. También se distingue por un uso exquisito de las especias (jengibre fresco, vainilla, guindillas, curry, comino…), de la miel y de la leche de coco que confieren un sabor especial a estos platos. La base de la alimentación es el arroz (vary), y es que los malgaches se identifican por comer arroz ¡tres veces al día! A este cereal se le suman las verduras, los pescados y las principales carnes (henan): el pollo (akoho), el cerdo (kisoa) y el cebú (zebu).

marisco

Lo primero que hay que tener en cuenta al probar la comida de Madagascar es que las condiciones higiénicas no siempre son las deseadas y si no queréis sufrir la famosa “diarrea del viajero” os recomiendo que cuidéis un poco la elección de los sitios donde vayáis a comer. También hay que tener en cuenta que las carnes muchas veces pueden resultar duras como la suela de un zapato y por eso, otro consejo que os doy, es que, siempre que podáis, evitéis la carne frita o asada y elijáis, dentro de lo posible, los guisos. De guisos los hay de muchos tipos y siempre son una apuesta segura. Normalmente, para acompañarlos, se pueden elegir una o dos guarniciones: arroz, verduras o patatas fritas, salteadas o asadas. Aquí os dejo algunas ideas de guisos que podáis probar:

guisos
Pollo con salsa de vainilla y café; pollo con bambú; Jimbalaya; cebú con salsa de pimienta verde; cerdo con salsa de miel y piña; guiso de cebú.

Sin embargo, y a modo de lotería, os recomiendo que probéis los pinchos de cebú (mosakiky o masikita), ya sean en restaurantes como en los puestos callejeros. Si tenéis suerte y la carne no está dura, son un manjar excepcional.

pinchos
Pincho de cebú (izquierda) y pincho de joroba de cebú (derecha). El pincho de joroba lo encontraréis solamente en puestos callejeros y es una verdadera delicia. No podréis parar de pedir más y más.

Un lugar especial también lo ocupan los platos considerados “típicamente malgaches”. Estos platos van casi siempre acompañados de arroz y de un platito de encurtidos con mucho jengibre fresco y muchas veces se mezclan las carnes con pescados o mariscos. Unos ejemplos de estos platos son:

platos malgaches
Cerdo con alubias; pollo con salsa malgache (tomates, pimientos y cilantro); sopa de noodles con gambas de río, pollo, cerdo y cebú coronada por un huevo frito; cerdo con unas verduras parecidas a los berros (bredes mafana); y una cazuela de mariscos con salsa de queso.

Si viajáis a la zona costera no podéis perderos los pescados y los mariscos, siempre súper frescos y muchas veces recién pescados.

mariscos
Pincho de gambas; gambas con salsa de curry; cangrejo al curry; pescado asado; y, por supuesto, langosta.

Como postres, podéis pedir creps o gofres (con fruta, chocolate, miel, etc.), pero también algo típico: la koba (kobandravina, koba akondro), una mezcla de harina de arroz con plátano machacado envuelta en hoja de plátano y hecha al vapor. En los mercados la podéis encontrar en largos “tubos” envueltos en hojas de plátanos, con un color rojo tirando a marrón por llevar, además, azúcar moreno y cacahuetes. En ese caso se vende a corte y no en paquetitos individuales.

koba

Pero lo más común es que encontréis fruta: fruta flambeada con especias, ensaladas de fruta con o sin yogur… Una mención especial se merece la fruta fresca ya que se puede disfrutar de muchos tipos, desde la más común (para nosotros, ¡claro!), como la piña, el mango, el coco, los plátanos…, hasta la más exótica como lichis, tamarindo, gayaba, azufaifo o jojoba, tocos (tapia)… todas ellas cultivadas en Madagascar pero originarias de diferentes partes del mundo. Sin embargo, la fruta más auténtica (y autóctona) que podréis probar en Madagascar es el fruto del baobab. Lo podéis probar fresco, en zumo e incluso en mermelada. La fruta, en mi opinión, se asemeja a la fruta de cacao ya que dentro de la cascara dura se encuentran las semillas envueltas por una pulpa blanca de un sabor entre el limón y el tamarindo, un tanto ácida y dulzona a la vez.

fruta baobab

Y dicho esto, por favor, por favor, no me confundáis la fruta del árbol de la Jaca (Jack fruit) con el durian!!! No me hagáis esto, que me da un jamacuco! ¡¡¡No son lo mismo!!!

El durian es la fruta más apestosa del mundo y es considerada un manjar en Asia. Su nombre significa “fruta espinosa” por las protuberancias que presenta. Puede alcanzar unos 30 cm de largo y 15 de ancho y pesar entre 1 y 3 kg. Su interior tiene un color amarillo pálido y su olor y sabor, a mí personalmente, me recuerdan a la cebolla podrida. Las nueve especies de durian comestibles se cultivan solamente en el sudeste asiático, aunque es nativo de Malasia, Indonesia y Brunei. Nosotros lo probamos tanto en Malasia como en Singapur y os aseguro que no hay durians en Madagascar.

durian
Durian en mercados de Indonesia

Por otro lado, el árbol de la Jaca (Jack tree, yaca) también es originario de Indonesia. De hecho, si recordáis, lxs toraja (Sulawesi, Indonesia) enterraban lxs bebés fallecidos antes de que les salieran los dientes en el tronco de un Jack tree. Actualmente se encuentra incluso en Sudamérica y África (ya lo habíamos probado en Uganda) y su sabor es dulce, ligeramente ácido. Sin mal olor y sin mal sabor como en el caso del durian. El fruto tiene un gran tamaño que alcanza entre 25-100 cm de largo y 20-25 de ancho y puede llegar a pesar entre 30-50 kg.

jack fuit

Espero que podáis observar las diferencias con las fotos que os pongo, si no, en internet seguro que encontráis muchas más. Y si aun así no os habéis convencido, os recomiendo que las probéis y así seguro que notaréis la diferencia.

Y ya para finalizar, la última recomendación que os hago es que acabéis los ágapes con un chupito de cualquier digestivo malgache. Entiéndase por digestivo algún tipo de alcohol. El más típico es el ron, que lo podéis encontrar tal cual o en mezclas con fruta (lichis, piña, etc.) o con especias (canela, jengibre, etc.). En este caso recibe el nombre de  rhum arrangé.

digestivos
Ron con canela, ron con jengibre y limoncello

Sí, sí, lo estáis viendo bien. Es un biberón que ha adquirido una nueva vida: ¡ha cambiado la leche por ron con jengibre! jajaja

Y, como siempre os digo, atreveros a probar nuevos platos porque ¡no os arrepentiréis! Mazotoa homana!