Dividimos nuestro segundo viaje por China en dos partes bastante diferentes entre sí: por un lado, la modernísima Shanghai y los pueblos del agua (Suzhou y Zhouzhuang) y por otro, la Ruta de la Seda, que nos introdujo en la historia de las distintas dinastías chinas, pero sobre todo en el avance y la evolución del budismo. Fue un viaje de contrastes y de nuevas experiencias, del que hemos decidido resaltar lo que más nos gustó y lo que menos. ¡Empecemos pues!
Lo mejor:
+ Ver por fin los Guerreros de Terracota de Xi’an, esas esculturas archiconocidas, hechas de arcilla, de tamaño real y que presentan características propias y únicas. Definitivamente, es algo digno de ver al menos una vez en la vida.

+ Xi’an en general, su muralla, su barrio musulmán, sus templos… Desde luego fue nuestra ciudad favorita.

+ Conocer otra historia de la Ruta de la Seda: la del budismo, a través de las grutas y los templos. Viajamos con la idea de la Ruta de la Seda como ruta comercial, de intercambio de bienes, pero descubrimos que también fue una ruta de intercambios intangibles, como la cultura y la religión.
+ Las Grutas budistas que conocimos a lo largo de nuestro trayecto, como las de Bezeklik, Mogao, Maijishan o Longmen. Y de todas, las Grutas de Maijishan supusieron todo un desafío para mí.

+ La comida. La comida china siempre es sorprendente, sin embargo, en este viaje lo sorprendente, al menos para mí, fue encontrar platos con patata o con tomate. Aunque no me lo esperaba (debido a mi ignorancia), lo cierto es que los tomates y las patatas se llevan cultivando en China desde el siglo XVII.

+ Tomar el té en una casa de té en Tianshui, una experiencia única.
+ El skyline de Shanghai y los pueblos del agua, lugares que sin duda no hay que perderse en un viaje a China.

Lo peor:
̶ Algunas costumbres que aún no han cambiado desde la última vez que visitamos China, aunque sí son cada vez menos comunes, como escupir, eructar, o colarse…
̶ Aunque las ciudades de China son cada vez más amigables con los peatones, la cantidad de bicis, motos o ciclomotores circulando por las aceras, entorpecen el paso y hacen que el paseo sea un tanto agobiante.
̶ Los controles constantes, sobre todo en el transporte público.
̶ Las interminables colas para visitar las Grutas de Mogao en Dunhuang y los Guerreros de Terracota de Xi’an. Septiembre no es un mes de temporada alta, sin embargo, hay atracciones turísticas a las que da igual cuando vayas porque siempre están abarrotadas.
̶ La mala suerte que tuvimos con los museos. En Urumqi no llegamos a visitar el Museo de Xinjiang por el retraso de 5 h de nuestro vuelo, en Dunhuang por ser lunes (los lunes cierran la mayoría de los museos) y en Xi’an por no tener reserva.
̶ China es muy grande y se gasta mucho tiempo en los traslados, y aún más cuando hay retrasos. Un viaje por diferentes provincias, como el que hicimos, permite conocer un mayor número de ciudades, sin embargo, resulta agotador también.
̶ La sensación de habernos dejado mucha cosa por el camino, pero al final esto sería una razón para volver, ¿no?

Un comentario en “Lo que + nos gustó y lo que -. Shanghai y Ruta de la Seda”