De templo en templo en Daegu

Daegu es una de las seis ciudades metropolitanas de Corea del Sur y la cuarta más poblada. Aparentemente no ofrece mucho atractivo turístico, sin embargo, es el punto de partida para visitar dos templos: Donghwasa, el más importante de la ciudad, y Haeinsa, que conserva la Tripitaka coreana, la mayor muestra mundial de escrituras budistas en placas xilográficas, considerada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y Tesoro Nacional del país.

Para llegar a Daegu, tomamos el KTX desde Gyeongju. La parada de KTX recibe el nombre de Dongdaegu (más info en Transportes) y el trayecto que une ambas ciudades dura apenas 15 min. Tras dejar las maletas en el hotel (elegimos un hotel cerca de la parada de tren), nos dirigimos a nuestro primer destino: el templo Donghwasa. Para llegar hasta aquí hay que tomar el autobús rojo (nº 1) desde la misma parada de tren de Dongdaegu, bajando las escaleras a la planta inferior. El templo se encuentra a una hora de trayecto. Desde la parada hasta el templo hay que subir poco más de un km, pero el trayecto vale mucho la pena. Como en todos los templos que visitamos, la entrada es gratuita.

Donghwasa es un templo precioso con más de 1500 años de historia, pero lo que lo hace diferente a los demás templos es una gran estatua de Buda de unos 33 m de altura, considerada la más alta de su tipo.

Tras visitar el templo, pusimos rumbo de vuelta a la parada de autobús, pero no para volver a la ciudad, sino para seguir una parada más hasta el teleférico Palgongsan. Este teleférico sube a la montaña más alta de Daegu y ofrece unas vistas impresionantes. El recorrido es de 1,2 km y sube a una altura de 820 m.

En la parte superior hay un restaurante y un mirador y es el punto de partida de varias rutas de trekking de diferentes longitudes y niveles de dificultad. Incluso hay quien sube en teleférico y baja caminando. Un sendero corto y fácil es el llamado camino del amor. Durante este trayecto hay varios sitios preparados para hacerse fotos y los enamorados aprovechan para dejar candados o mensajes de amor. También hay un mirador que permite ver todo el valle, e incluso la ciudad de Daegu.

Para volver, tomamos el mismo autobús rojo (nº 1) y con esto dimos por finalizado el primer día en Daegu. El segundo día nos esperaba el siguiente templo de la ruta: el templo Haeinsa. Para llegar hasta él, tomamos el metro línea 1 hasta la estación de autobuses de Saebu (más info en Transportes). Allí compramos el billete en ventanilla y esperamos a que nuestro bus saliera. El trayecto dura una hora y media aproximadamente. Desde la parada de autobús, hay que subir poco más de un km hasta el templo, a través de un entorno natural precioso, como siempre.

A pesar de que el templo es precioso, este no fue nuestro favorito… Nos pareció demasiado turístico, teniendo varios de sus edificios transformados en tiendas. Incluso hay un café-biblioteca. Lo que sí es cierto, es que este fue el único templo en el que nos encontramos con monjes, pero no fue suficiente como para disminuir la decepción que nos llevamos.

Sin embargo, el gran atractivo de Haeinsa no es solamente el templo en sí, sino también la Tripitaca coreana, más de 81.000 tablillas con el Canon Budista grabado en negativo que datan del siglo XIII, pero el acceso a la Tripitaca está restringido por motivos de conservación. Todo el recito está vallado e incluso hay dos guardias vigilando cada movimiento.

De vuelta a Daegu, aprovechamos la tarde para visitar el mercado Seomun. Para llegar hasta este mercado hay que tomar el monorraíl (línea 3; amarilla) que circula por encima de las calles. Una forma diferente de conocer la ciudad.

Con esto dimos por finalizada nuestra corta estancia en Daegu. Al día siguiente nos esperaba ya la última etapa de nuestro viaje: Seúl.

Experiencias en Corea del Sur: Dormir en un hanok

Nuestra segunda noche en Gyeongju la pasamos en un hanok, una casa tradicional coreana, ya que no queríamos perdernos esta experiencia en nuestro corto itinerario por Corea del Sur. El hanok que elegimos estaba situado en la parte antigua de la ciudad, donde la mayoría de los hanok se restauraron y se convirtieron en casas de huéspedes o bien en restaurantes. Un hanok está formado normalmente de varias estancias de una o dos plantas distribuidas alrededor de un patio o jardín cuidado al más mínimo detalle al que se accede a través de unos grandes portones de madera.

Una señora mayor nos dio una cálida bienvenida y tras contarnos brevemente la historia de su hanok y explicarnos algunas reglas que debíamos seguir, nos enseñó la que sería nuestra habitación. Una norma importante es que hay que quitarse los zapatos justo antes de subir a la plataforma de madera a través de la cual se accede a las habitaciones, dejando los zapatos recogidos en los escalones de piedra. Lo primero que nos encontramos fueron unas elegantes puertas de madera y papel (hanji). Tras estas primeras puertas se encontraba una mosquitera y luego otro par de puertas de madera y papel, pero, en este caso, correderas. La gran ventana que teníamos en la habitación seguía la misma distribución.

La puerta exterior (izquierda) y la puerta interior (derecha)

La habitación era austera, pero tenía un pequeño baño con ducha. Según nos contó, el suelo era de arcilla roja y escondía en su interior un sistema de calefacción llamado ondol, que mantiene el suelo caliente durante los meses más fríos del año, aunque nosotros no lo hemos experimentado, pues fuimos en verano. Se duerme en el suelo, sobre una especie de colchón fino, al que se le añaden una manta gruesa, una colcha y una almohada justo antes de dormir. Esta fue nuestra segunda vez en Corea que dormimos en el suelo. Ya lo habíamos hecho la noche anterior en el templo de Bulguksa y veníamos con los huesos molidos. Aun así, debemos reconocer que esta vez dormimos mucho mejor. Podríamos decir que nos habíamos curtido, pero me inclino más a pensar que el fino colchón había ayudado mucho.

A la mañana siguiente nos esperaba un buen desayuno al estilo tradicional. Si bien las habitaciones fueron rehabilitadas siguiendo la arquitectura tradicional, la zona común y la cocina, que se encontraban en otro edificio que rodeaba el pequeño jardín, eran de nueva construcción, con ventanas de cristal en vez de papel, suelo de parquet en vez de arcilla y calefacción centralizada en vez del tradicional ondol. La señora nos explicó que construir casas a la manera tradicional es muy caro, y mantenerlas también. Sin embargo, ella mantiene las habitaciones tradicionales de estilo hanok gracias a las ayudas que el gobierno coreano ofrece. Mientras nos lo explicaba, nos estaba preparando delante nuestro un delicioso desayuno formado por varios platillos, como arroz con bulgogi, fideos de patata con verduras, calabacín rebozado y tortilla de cebolleta y pulpo. También lamentaba que muchas personas que visitaban su hanok le pedían desayuno occidental y café, pero ella quería conservar la tradición y solamente cocinaba platos típicos tradicionales. Para desayunar nos sentamos en el suelo alrededor de una pequeña mesa. Nos ofreció té y se quedó con nosotros para saber si nos gustaban los platos que nos había preparado. Quedó encantada al ver que lo comíamos todo muy a gusto, y nosotros también porque todo estaba delicioso.

Tras el desayuno, nos despedimos de nuestra anfitriona con un gran abrazo, y emprendimos rumbo a la parada de autobús, ya que teníamos que coger el KTX hacía nuestro nuevo destino: Daegu.

Consideraciones generales:

  • Dormir en un hanok es más caro que dormir en un hotel, pero la experiencia vale la pena. Además, nuestro hanok estaba situado cerca de todos los puntos de interés de Gyeongju, por lo que nos facilitó muchísimo la organización.
  • Algunos hanoks incluyen en su oferta clases de cocina, ceremonias del té, talleres de cerámica o juegos coreanos populares.
  • El desayuno puede variar en función del hanok pero normalmente consiste de varios banchan o pequeños platos.
  • Para ver o conocer un hanok no es necesario pasar la noche ya que también los hay que se han restaurado en restaurantes. Incluso en algunos se puede comer sentado en el suelo al estilo tradicional.  

Gyeongju, una visita al pasado

Gyeongju fue la capital del antiguo reino de Silla (57 aC-935 dC) y actualmente es considerada “un museo sin paredes” debido al vasto patrimonio cultural que esta ciudad alberga, y por estas razones, no podía faltar en nuestro itinerario. Igual que en Busán, dedicamos a esta ciudad dos días, de los cuales, uno lo dedicamos a uno de sus principales atractivos: el templo Bulguksa y la gruta de Seokugram, considerados Patrimonio cultural por la Unesco y tesoros nacionales. Sin embargo, no fue simplemente una visita, sino toda una experiencia: conocer la vida en el templo y adentrarnos en la religión budista a través del templestay.

Al segundo día, tras finalizar nuestras actividades en el templestay, pusimos rumbo a conocer la ciudad de Gyeongju. Esta vez, para alojarnos, elegimos un hanok, o casa tradicional coreana, sumando así otra experiencia más. Y la verdad es que fue la mejor elección, no solo por la experiencia en sí, sino también porque se encuentra en el barrio de Hwangnidan-gil, un barrio constituido por casas tradicionales reconstruidas, la mayoría reformadas en casas de huéspedes o en restaurantes, que, además, se encuentra a un paso de todos los puntos de interés de Gyeongju.

A diferencia de los días anteriores, un sol abrasador nos dio la bienvenida, por lo que, aprovechamos el buen tiempo y caminamos hasta nuestro primer objetivo: el Museo Nacional de Gyeongju. El museo es gratuito y merece totalmente una visita. Esta formado por diferentes pabellones, que exhiben varios tesoros nacionales, unidos por un gran jardín en el que se exhiben pagodas y otros restos arquitectónicos de la dinastía Silla, tanto budistas, palaciegos o funerarios, excavados del palacio Donggung, las tumbas Daereungwon y diferentes templos. Solo para poner algunos ejemplos de la magnitud de este museo, uno de los pabellones recoge en sus tres plantas la historia de la dinastía Silla (Silla History Exhibition Hall), otro pabellón reúne en sus dos plantas los restos de palacio Donggung (Wolji Exhibition Hall), mientras que otro muestra artefactos provenientes de los templos más importantes de la dinastía Silla (Sila Art Exhibition Hall).

Tras una breve parada para comer, nos perdimos por el área histórica de Gyeongju, empezando por el observatorio Cheomseongdae, el observatorio astronómico más antiguo del este de Asia, y una de las instalaciones científicas más antiguas, que data del año 647.

Seguimos por el parque de los túmulos, o Daereungwon (también de entrada gratuita), con un total de 23 tumbas que albergan los restos de reyes y nobles de la dinastía Silla. Desde aquí, se puede seguir por diferentes caminos hasta las tumbas reales de Oreung o hasta la escuela de confucionismo, además de simplemente disfrutar de la naturaleza.

Dado que el día se acercaba a su fin, pusimos rumbo al palacio Donggung y su estanque Wolji, también conocido como Anapji. El palacio, durante la dinastía Silla, era utilizado para las celebraciones más importantes de la nación, pero hoy en día está en ruinas y solamente se conservan tres pabellones a la orilla del gran estanque. El momento más esperado es cuando el sol se pone y las luces iluminan dichos pabellones.

Aunque se nos hizo de noche, no quisimos perder la ocasión de visitar la única tumba real abierta: la tumba Cheonmachong. Teníamos muchísima curiosidad por saber cómo serían estas tumbas-túmulos por dentro, aunque ya os adelanto que no esperéis que se parezcan a una tumba egipcia. Debajo del gran montículo de tierra se esconde un sarcófago de madera junto a un rico ajuar de oro y cerámica. En esta tumba, además, hay un pequeño museo que explica el proceso de realización de las tumbas, así como, el proceso de excavación de esta misma. Las reliquias originales se exhiben en el Museo Nacional de Gyeongju.

Y ya, tras un último paseo por el barrio, volvimos a nuestro hanok. Al día siguiente temprano, nos tocó volver a la parada de tren de KTX para seguir rumbo a Daegu.

Experiencias en Corea del Sur: Dormir en un templo (templestay)

Dormir en un templo coreano no es simplemente pasar la noche, sino toda una experiencia. Recibe el nombre de templestay y normalmente consiste en una estancia de varios días con un programa estipulado de actividades que se deben seguir a rajatabla. Cada templo tiene su propio paquete de actividades y para facilitar la elección existe una página en inglés que reúne todos los templos de Corea del Sur (Templestay.com). A través de ella, se pueden conocer los programas que ofrecen, los precios y también la disponibilidad. La reserva se puede hacer por internet, a través de la misma página.

Antes de decidirse por un templo en particular hay que valorar varios aspectos:

· Que el templo entre en el itinerario que nos interese. Hay templos que ofrecen templestay en prácticamente todas las ciudades de Corea del Sur: desde las más conocidas como Seúl o Busán hasta las menos conocidas.

· Que coincidan las fechas con las de nuestro viaje. Algunos templos permiten el templestay durante la semana, pero muchos otros solamente lo ofrecen durante el fin de semana, por lo que la elección de un templo puede condicionar el itinerario.

· La duración del templestay también depende de cada templo, ya que la mayoría ofrecen solamente la posibilidad de una estancia de dos días y una noche, mientras que algunos otros permiten una estancia de hasta cinco días y cuatro noches. Esto se deberá tener en cuenta también, siempre según nuestros intereses.

· Los paquetes de actividades dependen de cada templo, por lo que siempre es importante valorar varios templos y elegir el que nos resulte más interesante. Por ejemplo, si el interés no va más allá de simplemente dormir en un templo, en Haeinsa ofrecen un paquete llamado freestyle templestay en el que no se incluye ninguna actividad.

· Además, un mismo templo puede ofrecen varios paquetes distintos o que estos cambien según la época del año o las características del grupo.

· Disponibilidad de fechas y de reserva. Algunos templos permiten reservar en cualquier momento, mientras que otros solamente permiten realizar reservas durante los tres meses previos a la fecha.

Nosotros vivimos la experiencia del templestay en el templo Bulguksa, en Gyeongju. Para ello, reservamos a través de la página web del templestay y quedamos en efectuar el pago en efectivo a la llegada al templo. Nuestra actividad se llamaba “Finding your ‘true-self’” y consistía en actividades en el templo durante dos días y una noche (desde las 14:00 h el primer día, a las 11:00 h del día siguiente). Tras la reserva nos preguntaron la edad y también la relación que había entre nosotros dos. Al principio nos sorprendió esta última pregunta, pero una vez allí comprendimos el por qué. Resulta que, si la relación no es de pareja o familia, las mujeres deben dormir en habitaciones compartidas con otras mujeres, mientras que los hombres en habitaciones compartidas con otros hombres.

Pero no nos adelantemos a los acontecimientos y empecemos por el principio. Llegamos a la parada de KTX de Singyeongju (más detalles en Transportes) tras un corto trayecto de una media hora desde Busán. Lo que hay que tener en cuenta es que esta parada de KTX no está en Gyeongju mismo, si no que está a una hora aprox. de la ciudad, por lo que sí o sí hay que coger un autobús (o un taxi). En la página del templestay aparecen las instrucciones de cómo llegar, por lo que simplemente se iba a tratar de seguirlas. Sin embargo, lo que nos encontramos fue que el bus 700 que debíamos coger a las 12:15 pm, no pasaba hasta las 13:50, por lo que esperarlo no era una opción, ya que teníamos que estar en el templestay a las 14:00 h, ni más tarde ni más temprano, tal y como nos lo dejaron saber. Nos tocó improvisar, y tras traducir con Google Lens todos los itinerarios de los buses que iban a Gyeongju, decidimos coger el bus 50 hasta la parada de Gyeongju Intercity y de allí coger el bus 100 hasta el templo Bulguksa. Pero aquí nos encontramos con otro inconveniente, y es que el templestay no está en el templo, por lo que decidimos escribirle a la chica que gestiona las reservas y ella nos vino a buscar.

Así pues, nuestra experiencia empezó a las 14:00 h según lo previsto. Una vez en el templestay nos asignaron una habitación, que para nuestra sorpresa era una habitación con baño propio. Las habitaciones se encuentran en pequeñas “casas”, la nuestra formada por tres habitaciones, dos de ellas con baño compartido y una con baño propio (la nuestra), una pequeña cocina (que no llegamos a usar) y un espacio compartido. Es importante tener en cuenta que al interior de la casa se accede descalzo, es decir que los zapatos se dejan en la entrada. La habitación es austera y solamente tiene aire acondicionado (todo un lujo), dos mantas y dos pequeñas almohadas, por lo que sí, se duerme en el suelo. Básicamente, la manta un poco más gruesa (no mucho más) se coloca en el suelo y la más fina sirve para taparse.

También nos dieron unos uniformes formados por un pantalón y un chaleco. Debajo del chaleco cada cual usa su propia camiseta, pero hay que tener en cuenta que ésta no puede ser ni escotada ni sin mangas.

A las 15:00 h nos reunimos el grupo “extranjero” con nuestra guía. Además de nosotros dos, también había otra pareja de franceses, una chica de Georgia y dos chicas de Países Bajos. También había un grupo coreano, formado por otras 15 personas que llevaban su propio guía y con el que nos reunimos para el resto de actividades. Y es que el templestay no es solamente una actividad para los turistas, sino que es una actividad también para los coreanos que quieren conocer el budismo. Hay que tener en cuenta que, en Corea del Sur, al contrario de lo que pensábamos, solamente un 23% de la población es budista. Sorprendentemente, un 30% de la población es católica. Pero volvamos a nuestra historia. De 15:00 h a 16:00 h recibimos orientación sobre las normas del templestay y del templo, así como cuál iba a ser nuestro horario a partir de ese momento. También nos explicaron la etiqueta que hay que cumplir y nos enseñaron cómo debíamos colocarnos en la meditación y cuál era la forma correcta de hacer las 108 postraciones que íbamos a hacer más adelante. Las postraciones son como rezos, e implican ponerse de rodillas, apoyar la cabeza en el suelo y volver a levantarse, y así 108 veces, número que representa todos los pecados que uno puede tener y que sirven para rebajar el ego. Sin embargo, se puede hacer infinidad de ellas. Según nos contaron, los monjes hacen muchas más.

Tras esta introducción, nos hicieron un tour por el templo que duró unas dos horas. Durante este tour, nos explicaron sobre el budismo, sobre la historia del templo, sobre las diferentes partes de un templo budista y mucho más. Unas de las curiosidades de Bulguksa es que está rodeado por un pórtico que solamente estaba permitido para las construcciones de los palacios. Además, las entradas de piedra reciben el nombre de puentes, aunque no lo parezcan, y es que, en sus inicios, se accedía al templo a través de puentes que estaban erguidos sobre un gran estanque que actualmente ya no existe.

De 18:00 h a 18:40 h, sin demora alguna, nos llevaron a cenar. La comida es vegana, tipo “bufet” y cada uno se sirve en el plato lo que va a comer. Se puede repetir las veces que sea necesario, pero la única condición que se debe cumplir es que no debe quedar ni un grano de arroz en el plato. El menú consistía en arroz blanco, varias verduras, alga nori, kimchi (como no) y pasta picante, que si se servía en un bol se podía mezclar como un bibimbab, o bien se podía servir en un plato y comerlo por separado. También había un caldo de verduras con tofu, y pera nashi de postre. Otra norma es que se debe comer en silencio. Un hecho que me hizo gracia fue que los “extranjeros” nos sentamos todos juntos, mientras que los coreanos no, dejando una silla vacía de por medio, o sea, una pareja, una silla vacía, un grupo de amigas, una silla vacía, una familia, una silla vacía, y así.

A las 18:40 h nos reunimos delante del templo para presenciar la llamada al rezo. Para mí, fue una de las mejores experiencias. Os puedo explicar los pasos, pero no es lo mismo. Este momento hay que presenciarlo y vivirlo. Todo comienza con el toque de los cuatro instrumentos del Dharma: el tambor del Dharma, la campana del Dharma, el pez de madera y el gong en forma de nube. Al finalizar, nos desplazamos en fila hacía el templo principal, donde realizamos la ceremonia Yebul junto a tres monjes. Esta ceremonia se realiza dos veces al día, al amanecer y al atardecer, y sirve para para rendir homenaje a todos los budas y bodhisattvas. Aquí hicimos las primeras postraciones y la verdad es que nosotros íbamos un poco perdidos ya que no entendíamos muy bien qué teníamos que hacer en cada momento. Pero nuestra salvación fue el grupo coreano que al parecer sí sabía qué hacer, así que acabamos siguiendo sus movimientos.

De aquí nos desplazamos a otro templo, en el que íbamos a hacer nuestras 108 postraciones. Nos recibió un joven monje y tras presentarse nos explicó que teníamos delante nuestro un bol con 108 bolitas y que tras hacer cada una de las postraciones debíamos meter una bolita en el hilo y así hasta acabar. No os penséis que podéis saltaros alguna que otra postración, porque no es así. El monje con unas varillas de bambú marca el ritmo de las postraciones, pero no se puede hacer la siguiente hasta que todos y cada uno hayan acabado su postración. Entonces el monje vuelve a picar las varillas y ya toca la siguiente postración. Y así, hasta finalizar las 108. En acabar metimos nuestras cuerdas en unas bolsitas con nuestro nombre y al día siguiente nos las devolvieron acabadas en una especie de rosario.

Y para acabar la noche, lo último que hicimos fue rodear las pagodas Dabotap y Seokgatap. En este ritual budista, se dan tres vueltas en el sentido de las agujas del reloj alrededor de pagodas mientras se mantienen las palmas juntas para orar por algún deseo y rendir homenaje a Buda. Sobre las 21:00 h ya estábamos de nuevo en nuestra habitación, y tras una buena ducha ya tocaba dormir en nuestra maravillosa “cama”. No os diré que hemos dormido bien porque os mentiría.

A las 5:00 de la mañana ya debíamos estar en pie y preparados para volver al templo. Lo primero que hicimos fue desayunar, que igual que el día anterior, cada uno se servía el desayuno que consistía en arroz (esta vez con algunas alubias), verduras, kimchi y salsa picante, caldo de verduras y pastelitos de arroz de postre. Igual que a la cena, tuvimos 40 min para comer y debimos estar en silencio. A las 6:00 h nos reunimos de nuevo en el mismo templo con el mismo joven monje para meditar. Para ello nos dieron las mismas colchonetas que la noche anterior y tuvimos que sentarnos en la postura del loto, o lo más parecido a ello. Esta meditación recibe el nombre de Seon y requiere dirigir la atención hacia el interior y encontrar al verdadero yo. Y justamente ese fue el tema de nuestra meditación: encontrarnos con nosotros mismos y conseguir recordar lo que fuimos en nuestras vidas pasadas. Una diferencia de la meditación coreana es que no se medita con los ojos cerrados, sino entreabiertos. Tras una media hora a los “no coreanos” ya nos empezaban a cosquillear las piernas y se notaba, por lo que el monje decidió salir al patio y seguir meditando mientras caminábamos. La verdad es que todos lo agradecimos.

A las 7:00 h nos dirigimos a la gruta Seokguram, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Al pasar por la entrada, y antes de emprender el camino hasta la gruta, nos dijeron que podíamos quitarnos los zapatos, si queríamos, para así conectar con la tierra y yo me apunté enseguida, sin embargo, Xavi fue reacio a descalzarse. Aunque no lo haya dicho, cada desplazamiento de un sitio a otro siempre se hace en fila y en silencio. Más o menos a medio camino, paramos para hacer ejercicio y al final del camino nos lavamos los pies antes de calzarnos y subir las escaleras hasta la gruta. En la gruta nos encontramos un Buda tallado en piedra de una gran belleza. Aquí la guía nos explicó la historia de la gruta y como los japoneses al intentar conservarla la destrozaron cubriendo con cemento las piedras, impidiendo así que la gruta pudiese respirar y taparon la fuente que mantenía la humedad en su interior. A pesar de las restauraciones llevadas a cabo a posteriori, la gruta ya no funciona de la misma manera por lo que necesita mantenimiento constante, y por esta razón la gran escultura está protegida por una pared de cristal.

Y ya para finalizar, tuvimos el gran honor de tocar tres veces la gran campana.

Sobre las 10:00 de la mañana ya estábamos de vuelta a la habitación. Tras una ducha rápida, recogimos nuestras cosas, nos despedimos de nuestra guía y fuimos directos a la estación de autobús para seguir con nuestra ruta. Ese día aún nos quedaba conocer Gyeongju y vivir otra experiencia más: la de dormir en un hanok.

Consejo práctico: ¿Qué llevar para dormir en un templo?:

  • Toallas y productos de higiene personal, ya que no hay en las habitaciones.
  • Zapato cómodo, ya que se camina bastante.
  • Calcetines, en el templo y en las habitaciones hay que entrar descalzo.
  • Camiseta con manga (aunque sea corta, pero que cubra los hombros) y sin escote. De lo contrario os harán taparos para ir al templo.
  • Agua. En la habitación hay botellitas de agua gratis, pero no os olvidéis de llevaros alguna con vosotros.

Por último, está prohibido fumar o beber durante toda la estancia.

Transportes – Corea del Sur

Metro y autobús

· Las ciudades en Corea del Sur son muy grandes ya que albergan la mayor parte de la población del país, sin embargo, es muy fácil desplazarse por ellas gracias a una extensa red de metro y de autobuses. Para estos desplazamientos, es fundamental disponer la tarjeta T-Money que se puede adquirir en tiendas de conveniencia (7-Eleven, GS25) y se pueden ir recargando a lo largo del viaje en las máquinas de algunas estaciones de metro o en las mismas tiendas. Lo único a tener en cuenta es que se deben recargar con dinero en efectivo.

· Hay autobuses que solamente aceptan pago con tarjeta y muy pocos aceptan también pago en efectivo. En los autobuses de Seúl informaban que desde el año pasado ya no aceptan pago en efectivo para la compra del billete por lo que es fundamental disponer de una tarjeta de viajes.

· Hay que pasar la tarjeta tanto al entrar como al salir, tanto en el metro como en el autobús. En los autobuses se entra por la puerta delantera y se pasa la tarjeta por la máquina que hay al lado del conductor, y se vuelve a pasar al bajar en las maquinas que hay al lado de la puerta trasera. Es importante disponer de saldo suficiente ya que según el trayecto pueden cobrar más a la salida. Esto nos pasó al ir desde la estación de Seúl al aeropuerto donde pasar desde el metro al tren no nos cobraron nada, pero sí a la salida de la estación del aeropuerto. Con el pago con T-Money se puede hacer trasbordo, a no ser que el trayecto sea muy largo. En ese caso al salir la máquina cobra la diferencia.

· En el aeropuerto, si ya no disponéis de saldo, hay una máquina para recargar la tarjeta y poder pasarla para salir de la estación. En todo caso, no os preocupéis si os sobra dinero en la T-Money ya que algunas tiendas del aeropuerto aceptan pago parcial o total con estas tarjetas. Nosotros, por ejemplo, aprovechamos el saldo sobrante para pagar parte del desayuno.

· En las paradas de autobús, la ruta aparece siempre en coreano, aunque se pude traducir con Google Lens. Para saber cuánto queda hasta el próximo autobús, hay unas pantallas que se van actualizado que están en coreano y en inglés.

A la derecha, paradas de autobús y horario. A la izquierda, pantalla informativa llegadas.

· Para saber qué autobús debíamos coger, hemos hecho servir Google Maps, ya que nos pareció que funcionaba mejor para el transporte público que Naver Map.

· Tanto dentro de los autobuses como del metro los nombres de las paradas aparecen en coreano, inglés, chino y japonés. En el autobús, para avisar de la parada, hay que pulsar el botón rojo.

· Hay que tener en cuenta que los asientos en un color diferente son asientos reservados para personas mayores o mujeres embarazadas (color rosa). En los autobuses, los asientos delanteros son normalmente asientos reservados.

· El único autobús en el que compramos el billete en la taquilla fue para el trayecto de Daegu al templo Haeinsa. En el mismo billete se informa de la plataforma de salida del autobús y la hora. Al volver del templo, los billetes los vende un chico que llega a la parada en coche poco antes de la llegada del autobús.

Dato curioso 1: la tarjeta T-Money sin dibujitos vale un pelín más barata.

Dato curioso 2: tanto para entrar en el metro como para subir al autobús, los coreanos forman cola, así que nada de empujarse ni de intentar subir el primero. Hay que ponerse la cola y esperar el turno. En el metro se forman normalmente dos colas, una a cada lado de la puerta, ya que se baja por el medio y se sube por los laterales.

Dato curioso 3: las puertas de acceso al metro están siempre abiertas, sin embargo, se cierran automáticamente si intentas pasar sin picar la tarjeta.

Tren

· Para desplazarse por el país, los trenes son una opción muy cómoda. Los trenes de alta velocidad (KTX) son bastante asequibles y unen las principales ciudades en poco tiempo. Los billetes se pueden adquirir en las taquillas, pero también por internet con hasta un mes de antelación, que es como los compramos nosotros. La página oficial (LetsKorail) está en inglés también y para comprar los billetes, primero se escoge la fecha, las estaciones de salida y destino y el número de pasajeros. En la siguiente pestaña aparecen los horarios de tren y se puede seleccionar la hora de salida y también si el asiento es en primera clase (first class) o clase económica (economy). Luego hay que poner un nombre, mail y contraseña. Aunque los billetes sean para varias personas es suficiente con registrar una sola persona (no piden los datos de los acompañantes). El pago se hace con VISA o MASTERCARD. Los billetes se reciben en el mail indicado y también se pueden imprimir directamente en el momento de la compra. En los billetes aparece indicado el vagón y el asiento.

· En caso de querer comprar billetes de trenes de alta velocidad (KTX) es importante tener en cuenta que hay que poner el nombre de la estación de tren y no el nombre de la ciudad. Por ejemplo, en Daegu la parada de KTX se llama Dongdaegu. Lo mismo en pasa en Gyeongju hay dos estaciones de tren: una para los trenes regionales y otra para los trenes KTX. En este caso, la estación de tren KTX se llama Singyeongju y se encuentra a las afueras de la ciudad.

· En las estaciones de tren no hay que picar el billete para acceder, por lo que una vez sabida la plataforma por la que pasa el tren, se accede directamente. Para localizar fácilmente al vagón indicado en los billetes, simplemente en la plataforma hay que buscar el número del vagón que aparece marcado o bien en el suelo o bien en un cartel.

A la derecha, parada vagón número 7 indicada en el suelo. A la izquierda, parada vagones 3 y 4.

· Los revisores nunca piden los billetes. Simplemente pasan y verifican que los asientos que deberían estar vacíos lo están. Solamente verifican los billetes si alguien está sentado en un asiento que debería estar libre o en caso de conflicto (si te encuentras con tu asiento ocupado).

· Igual que en el caso del metro y del autobús, las paradas están señalizadas en coreano, inglés, chino y japonés.

Avión

· Volamos a la isla de Jeju desde el aeropuerto de Gimpo en Seúl y luego hasta Busán (aeropuerto Gimhae) con Jin Air, aunque hay varias aerolíneas que operan estos trayectos. La compra de los billetes la realizamos a través de una página intermediaria, ya que, para comprarlos directamente a través de la página de la aerolínea solamente aceptan pago con tarjeta coreana. Se trata de un vuelo corto de una hora aproximadamente.

· A la hora de hacer las maletas, os recomiendo que os fijéis en el peso máximo permitido para la maleta para no llevaros sorpresas a la hora de facturar. En nuestro caso, con Jin Air, el peso máximo permitido por maleta facturada fueron 15 kg.

Dato curioso: se permite subir al avión con paraguas, incluso con paraguas largo, que normalmente lo dejan a los pies.

Coche de alquiler

· Para desplazarnos por la isla de Jeju, elegimos alquilar un coche. Para poder alquilar un coche es necesario hacerse el carnet de conducir internacional (International Driving Permit). En función de la empresa de alquiler de coches, pueden pedir más documentos, pero en nuestro caso, solamente hizo falta una tarjeta de crédito y el pasaporte. Todo coche de alquiler incluye un seguro (con o sin franquicia), aunque la cobertura del seguro puede variar en función de la compañía.

· Nuestro coche venía con GPS en inglés y la verdad es que fue una maravilla. Además de que el GPS funcionaba muchísimo mejor que Naver Map o Google Maps, también indicaba la velocidad máxima de la vía, los radares y también las cámaras de vigilancia. La presencia de cámara de vigilancia al principio choca un poco, pero al final te vas acostumbrando.

· En Corea del Sur se conduce por la derecha como en España. Las indicaciones están en coreano y en inglés, y aunque las señales pueden ser algo diferentes a las españolas, son bastantes intuitivas. Lo que más nos costó fue el giro a la derecha, ya que para girar a la derecha no hace falta esperar a que el semáforo se ponga en verde, sino que se puede girar siempre y cuando el tráfico lo permita. En caso de duda, nosotros simplemente seguimos a los demás coches. También hay que tener en cuenta que el carril bus está marcado por una línea azul, y algunas veces la acera viene marcada por una línea amarilla. Aunque habíamos leído sobre peajes, en Jeju no encontramos.

Dato curioso 1: Si no os acordáis o no sabéis el tipo de combustible que tenéis que echarle al coche, os podéis guiar por la matricula. En Corea del Sur, las matrículas blancas indican que los coches son de gasolina, las matrículas amarillas se usan para coches diesel, mientras que una matrícula azul indica que el coche es eléctrico.

Dato curioso 2: Aunque las carreteras están en muy buen estado, la velocidad máxima suele ser más baja que en España. En Jeju la velocidad máxima que nos encontramos fueron 70 km/h, aunque nos dijeron que, en la península coreana, se puede llegar a conducir a 100 km/h. En las zonas escolares, la velocidad máxima son 30 km/h.

Dato curioso 3: La mayoría de los coches que circulan en el país son marca Hyudai o Kia y todos tienen una cámara en el parabrisas. Por lo que nos comentaron, las grabaciones de estas cámaras sirven como prueba para el seguro en caso de accidente, pero también pueden ser solicitadas por la policía por seguridad (por ejemplo, si persiguen a un ladrón). Otro hecho que nos pareció curioso fue que muchos coches no tienen el limpiaparabrisas trasero para evitar la acumulación de agua en tiempo de tormenta.

Recomendaciones de viaje – Corea del Sur

Idioma: coreano. El inglés está bastante extendido. Prácticamente todo está en coreano y en inglés (señales en la carretera, metro, bus). Aunque no hablen inglés harán lo posible para comunicarse, aunque sea a través de Google Translate.

Google Translate: la aplicación tiene la opción de traducir texto (Google Lens) a través de una imagen, lo que puede resultar muy útil para traducir desde la carta de un restaurante hasta carteles en las paradas de autobús.

Requisitos de entrada en el país:

K-ETA: desde 1 de abril 2023 se suspende temporalmente el requisito de K-ETA para 22 países, entre los cuales se encuentra España, como parte de una campaña turística con la finalidad de promocionar el turismo en Corea. Esta suspensión durará 21 meses, teniendo como fecha final el 31 de diciembre 2024. Por lo tanto, no es necesario tramitar K-ETA con antelación, simplemente hay que rellenar el papel que dan en el avión. Una vez en los controles, hay que entregar el papel y el pasaporte y toman una las huellas de los dedos índices y hacen una foto de la cara. No hay que pagar nada.

Q-CODE: desde el 15 de julio 2023 ya no se exige el código QR para entrar en el país, debido a la disminución de los casos de COVID-19 y viruela del mono, simplemente se pasa por un control de temperatura, a no ser que se provenga de alguna región designada para inspección de cuarentena (por ejemplo, China, Camboya, Uganda, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, entre otros). En este caso sí se debe seguir presentando el código sanitario Q-CODE.

Vacunas: No hay vacunas obligatorias para entrar en el país.

Consejos prácticos:

Tiempo: Temporada de tifones entre julio y septiembre. Nosotros fuimos la última semana de agosto y la primera de septiembre. Durante nuestra primera semana (isla de Jeju y Busán) hubo tormentas debido al paso de un tifón que azotó China. Aunque el tifón no tocó tierra en Corea del Sur, sí provocó fuertes lluvias. La segunda semana (Gyeongju, Daegu y Seúl) tuvimos sol y mucho calor.

Moneda: el won surcoreano (KRW). Un euro equivale a 1.425 KRW (cambio septiembre 2023).

Dinero: el pago con tarjeta de crédito es ampliamente aceptado, aunque en algunos casos es necesario disponer de dinero en efectivo, como por ejemplo para recargar la tarjeta T-Money. Para poder sacar dinero en efectivo, hay que buscar cajeros que tengan la indicación “Foreign cards”.

T-Money: es una tarjeta de transporte recargable de la que también os hablo en la crónica dedicada a Transportes. Se puede recargar en las estaciones de metro o en los supermercados 7-Eleven (solamente con efectivo). Esta tarjeta se puede usar en todas las ciudades del país para pagar metro, bus o taxi. También se puede usar para comprar en algunas tiendas de conveniencia y en el aeropuerto.

Internet: para poder disponer de internet, nosotros hemos comprado una SIM que recogimos en el aeropuerto de Incheon con datos ilimitados y una eSIM. En un principio íbamos a comprar solo eSIM pero la idea de que no pudiera funcionar correctamente nos hizo comprar una SIM también. Ambas opciones nos funcionaron correctamente durante el viaje. Tener internet en el móvil nos ha parecido imprescindible para poder acceder a diferentes apps y para poder calcular rutas o buscar transporte público (horarios, paradas, etc.).

Red: al estar conectados a la red coreana, se reciben alertas de seguridad relacionada con el tiempo (tifones, olas de calor, etc) en coreano, pero se pueden traducir con Google Translate.

Navegadores: en Corea del Sur, Google Maps no funciona correctamente, por lo que nosotros nos hemos descargado NaverMap (aplicación gratuita), que es similar a Google Maps. ¡Ojo! Para poder utilizarla hay que disponer de internet, por eso es importante tener una eSIM o una SIM con datos en Corea. Lo que encontramos fue que Google Maps va muy bien para el transporte público, indicando correctamente las paradas, pero no iba nada bien en carretera o para caminar a pie. NaverMap por otro lado iba mejor en carretera (usando la dirección), pero no tanto en zonas peatonales, por lo que nosotros hicimos uso de ambas, según la situación.

Enchufe: tipo europeo, por lo tanto, no es necesario un adaptador.

Lavanderías: se pueden encontrar lavanderías en prácticamente todas las ciudades y muchos alojamientos también disponen de una lavandería (con lavadora y secadora). Para utilizar la lavadora y la secadora es necesario utilizar monedas, por lo que hay que cambiar dinero a monedas. En algunas lavanderías disponen de máquinas de cambio. El precio depende de la ciudad y la lavandería. En una lavandería, al poner las monedas en las máquinas, nos ponía que teníamos que poner 500 wons más porque no contó correctamente las monedas. Lo comentamos y la respuesta fue que si no tenemos un vídeo para demostrarlo no podían hacer nada por lo que lo dejamos pasar (500 wons no son nada), pero tenedlo en cuenta. El funcionamiento de las lavadoras y las secadoras es parecido al de las lavanderías que se encuentran en España. Lo único que no hemos encontrado ninguna que tenga las instrucciones en inglés, por lo que Google Lens nos fue de gran ayuda.

Equipaje: en la mayoría de hoteles/hostales el check-in es a las 15:00 h, sin embargo, en todos hemos podido dejar el equipaje antes de esa hora. Igualmente, en todas las estaciones de tren y metro hay taquillas para dejar el equipaje.

Itinerario: a la hora de montar el itinerario que queréis seguir, os recomiendo que os informéis de los horarios de los puntos de interés, ya que la mayoría de los lugares turísticos (ej. templos, palacios, museos, etc.) cierran los lunes o los martes.

Templos: a partir de este año, la visita a los templos es gratuita.

¿Qué llevar?

Os recomendamos no cargaros de muchas cosas y llevar una maleta pequeña y manejable, más si vais a desplazaros en tren o avión, como fue nuestro caso. Nosotros llevamos la ropa imprescindible y fuimos lavándola. Sin embargo, a la hora de hacer la maleta, os recomendamos que consideréis llevar:

  • Zapatos y ropa cómoda y de secado rápido.
  • Paraguas, imprescindible. Os servirá tanto si llueve como si hace sol.
  • Si vais a dormir en un templo, como nosotros, tened en cuenta los requisitos de vestimenta que os indiquen. Más información en la crónica Experiencias en Corea: Dormir en un templo.
  • Una batería externa para recargar el teléfono. Si vais a tomar algún vuelo interno, tened en cuenta la capacidad de la batería permitida por la compañía aérea para que no os pongan problemas.
  • Y sobre todo: una mente abierta y muchas ganas de conocer, aprender y disfrutar.