Los pueblos del agua: Suzhou y Zhouzhuang

Los pueblos del agua. Así es como se les conoce a los pueblos antiguos alrededor de Shanghai construidos sobre canales y que te transportan directamente a una época pasada. De todos los pueblos que se pueden visitar nosotros nos decantamos por la famosísima ciudad de Suzhou y por la hermosa Zhouzhuang, dedicándoles un día a cada una de ellas.

Un día en Suzhou

Aunque Suzhou vista en fotos parece un idílico pueblo antiguo chino, lo cierto es que se trata de una gran urbe de unos 8800 km2 de superficie divididos en 7 distritos y de casi 13 millones de habitantes asentada a las orillas del lago Tai. El casco antiguo es solamente una parte de esta gran ciudad cuyos inicios se remontan a hace 2500 años y que presume de haber formado parte de la extensa Ruta de la Seda, gracias justamente a la fabricación de la seda. Su reputación se debe a sus exquisitos jardines, magníficos canales, puentes de piedra y pagodas.

Nuestra primera parada en Suzhou fue el famoso Jardin del Administrador Humilde. En verdad, no es único jardín que se puede visitar en Suzhou. En el pasado, Suzhou presumía de tener 400 jardines, aunque de estos hoy en día se conservan 80 y solamente 10 están abiertos al público. La mayoría de estos jardines se construyeron durante las dinastías Ming y Qing, sin embargo, muchos fueron destruidos durante la rebelión Taiping (1860) y posteriormente, durante la invasión japonesa (1938). De los jardines abiertos, el Jardín del Administrador Humilde es el más extenso con una superficie de 12 hectáreas y es considerado como uno de los jardines más bellos de China. Fue construido durante la dinastía Ming por encargo de un magistrado jubilado y es un jardín precioso lleno de rincones, estanques y puentes, calles y laberintos que invitan a pasear y disfrutar.

Tras visitar los jardines, paseamos por la calle Pinjiang, la calle peatonal más famosa, y aprovechamos para comer. Después dimos un paseo en barco por los canales. Los barcos se cogen desde unos pequeños embarcaderos (tras comprar el billete) y el paseo tiene una duración de una media hora. En nuestro pequeño barco de madera subimos 6 adultos y 2 niños. Estos barcos se guían por el canal con un solo remo y normalmente son señoras mayores las que los llevan. Estas señoras aprovechan la oportunidad de cantar canciones tradicionales de Suzhou a cambio de un pequeño pago. Por lo que si subís a un barco y la abuela os canta, tened en cuenta que al final del trayecto os pasará el código QR para hacerle el pequeño pago correspondiente. Aun así, el paseo en barco es una oportunidad magnífica de disfrutar de una visión distinta de las casas tradicionales, de los canales y de los numerosos puentes de piedra que los cruza. Y escuchar de paso alguna canción tradicional intensifica su encanto.

Desde aquí nos dirigimos al templo Xiyuan ya que nos habían comentado que es un templo en el que hay muchos gatos y que la gente acostumbra a darles de comer. No había tantos gatos como nos imaginábamos, sin embargo, descubrimos un hermoso templo con unos preciosos jardines por los que pasear, así que valió la pena la visita.

El templo fue construido durante la dinastía Yuan, aunque durante la dinastía Ming fue destruido y convertido en un jardín. Durante la Rebelión Taiping fue nuevamente destruido y reconstruido durante la dinastía Qing. Actualmente es uno de los templos más importantes de la ciudad.

Finalizamos nuestro día a las orillas del lago Tai, dando un agradable paseo y disfrutando del skylines de Suzhou. Quién hubiera dicho que en un día pasaríamos de estar disfrutando de un pueblo chino antiguo y que, antes de finalizar el día, seguiríamos en el mismo pueblo, pero con unas vistas totalmente distintas…

Un día en Zhouzhuang

Zhouzhuang fue el primer pueblo del agua de China y fue declarado pueblo histórico y cultural en 2003 y Patrimonio Mundial por la Unesco un año después. Con una historia de más de 900 años, igual que Suzhou, fue un puerto dedicado al comercio de la seda. Una ciudad moderna ha ido creciendo alrededor del casco antiguo de Zhouzhuang, sin embargo, a diferencia del casco antiguo de Suzhou, éste está cerrado y hay que pagar entrada. Con la entrada se permite el acceso durante 3 días consecutivos tanto al centro histórico como a las casas antiguas convertidas en museos. Además, en su interior también se puede visitar un pequeño santuario taoísta de la dinastía Song.

Se puede recorrer a pie o en barco. Por lo que igual que en Suzhou, repetimos la experiencia de dar un paseo por sus canales. En Zhouzhuang, para nuestra suerte no nos encontramos con apenas gente, se podría decir que prácticamente tuvimos el pueblo para nosotros, por lo que esta vez, el paseo en barco fue solo para nosotros dos. Igual que en el paseo anterior, la abuela que llevaba el barco nos cantó la misma canción y después nos señaló el QR. Debemos reconocer que los canales de Zhoughuang nos gustaron muchísimo más que los de Suzhou. Que no quiere decir que Suzhou no valga la pena, simplemente que las casas, los puentes, la zona antigua en general nos pareció más cuidada y mucho más hermosa. El hecho que no hubiera apenas gente seguramente también habrá influido en nuestra opinión.

Las estrechas callejuelas, los canales y los puentes invitan a dar un agradable paseo. Cada rincón es precioso, por lo que, a pesar de ser pequeño, aquí podéis estaros el tiempo que queráis. Nosotros, tras pasar prácticamente un día entero, volvimos a Shanghai para prepararnos para la siguiente aventura: adentrarnos en la Ruta de la Seda a través de Urumqi.

China: Ruta de la Seda

Hace 13 años (¡que se dice pronto!) Xavi y yo emprendíamos con mucha ilusión, pero también con cierto miedo, nuestro primer viaje fuera de Europa. El destino de aquel viaje, para el que disponíamos solamente de 10 días, fue nada más y nada menos que la grandiosa China, y, para aprovechar al máximo los días disponibles, nos centramos en Beijing. La verdad es que en aquel entonces tampoco aspirábamos a hacer un gran viaje… Ahora, años después, recordamos con melancolía aquella Gran Muralla alborotada de gente, la majestuosa Ciudad Prohibida, el Templo del Cielo, el Palacio de Verano y sus exquisitos jardines, aquel pato laqueado que estaba para chuparse los dedos… Y, pensándolo en retrospectiva, incluso nos reímos con las “desgracias” que nos pasaron, como coger un taxi y que, en vez de dejarnos a nuestro destino, nos dejase en la otra punta de la ciudad, o coger un rickshaw para visitar los hutongs y que éste nos llevase a un callejón sin salida para pedirnos más dinero del acordado. También recordamos aquel calor abrasador en pleno mes de julio, la contaminación que oscurecía el cielo, o la gente escupiendo por doquier… Y, a pesar de todo, ese viaje fue importante para nosotros, no solo por lo que descubrimos, sino también por ser nuestra primera gran experiencia en un país lejano y tan diferente a lo que habíamos conocido hasta entonces. Nos abrió la puerta a lo desconocido, a atrevernos con lo que fuera, a querer conocer más y más sobre otros países y otras culturas. Y, ¿qué os puedo decir? Desde entonces no hemos parado de viajar.

Y ahora, 13 años después toca volver a viajar a China. Para esta nueva aventura disponemos de unos días más que la primera vez, 16 días en total (limitados esta vez por la entrada libre de visado), que hemos dividido entre la Ruta de la Seda, que teníamos ganas de hacer desde hace tiempo, y Shanghái, cambiando radicalmente de escenario para hacerle una corta visita a un amigo. Empezaremos, pues, nuestra aventura por la Ruta de la Seda en las remotas Urumqi y Turpán, antiguos puntos de conexión entre Europa y Asia. Debido a cuestiones logísticas, desde Urumqi volaremos a Xi’an donde por fin conoceremos a los famosísimos Guerreros de Terracota, para luego retroceder hacía Tianshui para visitar las cuevas de Maijishan y hacía Dunhuang para visitar las cuevas de Mogao. Aunque nuestra primera intención era llegar hasta Kashgar, por diferentes razones, finalmente decidimos dar esos días a Luoyang y visitar también las cuevas de Longmen.

Así pues, nuestro itinerario se distribuye tal que así:

Logística viaje

Para optimizar los días y los desplazamientos entre las dos partes del viaje, volaremos desde Barcelona a Shanghai y volveremos a Barcelona desde Xi’an. Los desplazamientos serán principalmente en vuelos internos, dado que las distancias son muy grandes y los días de los que disponemos son pocos. El principal problema que nos hemos encontrado al montar esta ruta es que pensábamos que el trayecto sería linear desde Urumqi, a Dunhuang y finalmente a Xi’an, sin embargo, la infraestructura no está preparada para esto, de manera que tuvimos que volver a Xi’an desde Urumqi y desde Xi’an ir a Dunhuang, dado que de Urumqi a Dunhuang no hay vuelos directos ni tampoco posibilidad de ir en tren. A Tianshui y a Luoyang sin embargo, nos desplazaremos en tren desde Xi’an.

Aunque si no queréis perderos ningún detalle, podéis leer también las siguientes crónicas:

Recomendaciones de viaje – China (Ruta de la Seda)

Transportes – China (Ruta de la Seda)

Saboreando China

Lo que + nos gustó y lo que –. China (Ruta de la Seda)