Tres días por Córdoba (y sus patios)

Uno de grandes atractivos de Córdoba es el Festival de Patios Cordobeses, considerado patrimonio de la Humanidad, y que se celebra desde el año 1921 durante las dos primeras semanas de mayo. La arquitectura de los patios cordobeses tiene su origen en la arquitectura romana y, posteriormente musulmana, que centraba la vivienda en torno a un patio interior. Y, aunque cada patio es singular, todos cuentan con unas características comunes, como el zaguán a través del cual se accede, las paredes blancas embellecidas con plantas y macetas o algún elemento de agua como un pozo o una acequia.  

Este año hubo seis rutas distintas marcadas cada una con un color reuniendo un total de 52 patios. La entrada es gratuita y se puede acceder o bien por la mañana de 11 a 14 h o bien por la tarde de 18 a 22 h. Lo que es importante tener en cuenta que se forman grandes colas en cada patio debido a la gran afluencia de visitantes.

Sin embargo, Córdoba no es solamente el Festival de los Patios y hay que aprovechar la visita. Y es lo que nosotros hicimos, al combinar diferentes patios de cada una de las rutas con visitas a otros monumentos de la ciudad.

La Mezquita-Catedral de Córdoba

Sin lugar a duda, ¡la Mezquita-Catedral de Córdoba es una visita obligatoria! La mezquita fue construida en 784 sobre la basílica hispanorromana de San Vicente Mártir. El año 1236, tras la reconquista cristiana, se consagró como catedral y el año 1523 se construyó su capilla de estilo renacentista.

El Alcázar de los Reyes Cristianos

El Alcázar es una fortaleza y palacio que reúne en sus restos de origen romano, visigodo y árabe la historia de Córdoba. Tras la reconquista, está fue restaurada y posteriormente usada como Sede del Santo Oficio por la Inquisición y hasta se utilizó como cárcel durante la primera mitad del siglo XIX. Aquí es donde más cola nos encontramos, tanto para entrar (a pesar de tener una hora asignada en el billete) como para visitar el recinto. Tuvimos que esperar más de una hora en el Salón de los Mosaicos para poder seguir el recorrido, pero finalmente nos rendimos y fuimos directamente a los jardines, por lo que prácticamente no conseguimos a penas ver nada de su interior. Por suerte, sí pudimos disfrutar con relativa tranquilidad de sus extensos jardines.

Palacio de Viana

Otra visita que no quisimos perdernos fue el Palacio de Viana. El Palacio de Viana es una de las casas señoriales más importantes y mejor conservada de Córdoba. La casa que fue habitada por diferentes familias entre los años 1425 y 1980 y que se abrió al público hace más de 40 años. Pero no visitamos la casa, no. Tras la experiencia con el Alcázar, decidimos no arriesgarnos y fuimos directamente a los 12 patios y al jardín, un recorrido por diferentes espacios con una arquitectura y diseño únicos.

Y por último, perderse por la Judería, pasear por el puente romano y disfrutar de la gastronomía cordobesa, de la que, sin lugar a duda, no os podéis perder la mazamorra, una sopa fría de origen romano y que es la antecesora del salmorejo, son otros imprescindibles de la ciudad.