París romántico

París es considerada la ciudad del amor y dado que uno de los motivos de nuestro viaje fue justamente celebrar los 13 años que llevamos juntos (¡ni más ni menos!) no pudimos resistirnos en profesar nuestro amor por todo lo alto. Y así nace esta crónica en la que os presento algunas de las actividades más románticas de las que podréis disfrutar en esta preciosa ciudad.

La Torre Eiffel. Diseñada por Gustave Eiffel con motivo de la Exposición Universal de 1889 en París, su construcción solamente duró 2 años y horrorizó por completo a los parisinos de la época. Y es por esta razón que se hizo la promesa de quitarla al cabo de 20 años. Pero los días pasaron y las cosas cambiaron, y hoy día, seguramente, la gran mayoría de enamoradxs que viajan a París coincidirán en decir que subir a la Torre Eiffel es una de las experiencias más románticas del mundo. Sin embargo, nosotros nos quedamos con su vista de noche. ¡Impresionante!

torre de noche

Crucero por el Sena. El mejor momento es el atardecer y, aunque las vistas no son tan bonitas como lo fueron las de Singapur, sí que ofrece unas vistas privilegiadas de la catedral de Notre Dame y de la torre Eiffel. Este crucero sale de los muelles y hay que reservar con antelación. También puede incluir almuerzo o cena. Y ¡no os olvidéis de cerrar los ojos y pedir un deseo al pasar por debajo del puente de las Artes!

crucero

Muro de Je t’aime. Un gran muro de 40 metros de superficie diseñado por Fréderic Baron donde se recopilan “te quieros” en más de 300 idiomas. ¡Una clara declaración de amor!

muro

Disfrutar de las vistas desde la Basilica de Sacré Coeur. En el barrio de Montmatre se encuentra la Basílica de Sacré Coeur, una basílica de color blanco construida en el siglo XIX y que consta de 4 capillas. Este lugar ofrece unas vistas preciosas de la ciudad y un espléndido atardecer (si el tiempo lo permite). Se puede subir a pie o en funicular.

vistas

Pasear por los Campos Elíseos. La gran avenida de los Campos Elíseos, franqueada por la plaza de la Concordia y la de Arco de Triunfo, ofrecen un agradable y románico paseo que recuerda a la vida de la clase alta parisina. Nosotros siempre tendremos el recuerdo de pasear tatareando la canción de Joe Dassin «Champs Elysées».

champs

Un paseo y hasta un romántico picnic en cualquier parque de París. El parque de Luxemburgo (uno de los más bonitos y populares de París, junto al palacio homónimo), el parque de las Tullerías (los jardines del antiguo palacio real), la plaza de Vosges… las opciones son infinitas. Sin embargo, nuestro favorito fue el pequeño y oculto parque del Hotel de Sully.

parque sully

Paseo nocturno por París. Y finalmente, un paseo de noche por París, disfrutando junto con tu pareja, cogidos de la mano.

paseo nocturno

Os propongo mucho paseo en esta crónica de París, pero no hay nada más romántico que disfrutar de cada momento y de cada paso en compañía de la persona que más quieres!

París, oh là là!

Durante el mes de enero celebramos el 36º cumpleaños de Xavi, que se nos hace mayor, y también 13 años juntos que cumplimos justamente el día 13. Tales fechas tan señaladas pedían un viaje especial y para ello elegimos la ciudad del amor: París. Durante la semana que estuvimos por allí, vivimos toda una serie de experiencias, algunas excepcionales. Por eso, lo mejor de París lo he recogido en varias crónicas:

París gourmet

París romántico

París de las tinieblas

París gratis (o casi)

Aprovecho también esta crónica para dejaros algunos tips:

  • Visitar algún museo en París es una experiencia extraordinaria. Dado que la ciudad cuenta con más de 150 museos, los hay para todos los gustos. Sin embargo debéis tener en cuenta que en algunos podéis llegar a dedicar hasta una mañana entera. El museo del Louvre es el más conocido del mundo y alberga más de 35.000 obras de arte, siendo las más famosas la Mona Lisa (o Gioconda) y La Libertad guiando el pueblo. Otro de los museos más bonitos de Paris es el Museo de Orsay, una antigua estación de tren que ahora alberga en su interior la mayor colección de arte impresionista: Monet, Renoir, Degas o Van Gogh son algunos de los grandes nombres.

louvre

  • Tened en cuenta que se forman grandes colas en los principales monumentos, especialmente en temporada alta. Armaros de paciencia, que al final vale la pena. Nosotros, aun yendo en temporada baja, tuvimos media hora de espera para subir a la torre de Notre Dame y otra para acceder al Louvre, una hora aprox. para subir a la torre Eiffel y más de hora y media para entrar a las Catacumbas… Si queréis ahorraros tiempo de espera una opción es comprar las entradas por adelantado a través de internet.
  • En los restaurantes, los precios varían según el sitio donde os sentéis: lo más barato es tomarse algo en la barra, y el precio sube si os sentáis en mesa y aún más si lo hacéis en la terraza. Veréis que los asientos exteriores están siempre mirando hacia la calle. Según nos dijeron es para poder ver pasar a la gente y, en caso de no tener de qué hablar, siempre se puede hablar de lxs transeúntes.
  • A los franceses les encantan las escaleras en forma de caracol que subimos a duras penas y bajamos intentando no marearnos jajajaja.

escalera

  • Uno de los problemas de salubridad que tiene París son ¡las ratas! Se calcula que hay cuatro por cada habitante. En los paseos nocturnos os recomiendo que no paséis por parques, a no ser que os queráis encontrar con estas criaturas.
  • Durante la estancia también pasamos por algunos malos momentos que por suerte no fueron a más. Supongo que nos han considerado unos blancos fáciles, aunque al final resultó que no lo somos tanto:

Vigilad con los robos. Una buena mañana, durante un placentero paseo por la orilla del Sena en dirección al museo de Louvre nos intentaron robar. La táctica que utilizan es acercarse con un portapapeles con un supuesto documento para firmar. Aunque les digas que no ellxs se acercan y te tocan con la carpeta justo por el lado de los bolsillos para aprovechar el despiste para robarte. Yo me di cuenta enseguida y al apartarle la mano, se fue corriendo. Normalmente son chicxs adolescentes o mujeres que van en pequeños grupos. ¡Vigilad vuestros bolsillos o mochilas!

Intento de engaño en el metro. Para los trayectos no más largos de una hora de camino aprovechamos para pasear y disfrutar de la ciudad, pero en los trayectos que ya solo la ida era más de una hora, preferimos tomar el metro. El primer día que quisimos comprar los billetes, antes siquiera de ver cómo funciona la máquina, se nos acercó un chico diciendo que trabajaba allí y nos enseñó unas cuantas veces una supuesta acreditación (unas cuantas veces porque nos veía la cara de incrédulos). Después de preguntarnos dónde queríamos ir nos dijo “uff, eso es zona 5” y tras toquetear la máquina nos indicó que teníamos que pagar 50 euros. Nuestra reacción fue “¡anda ya, para pagar 50 euros nos vamos caminando!” pero el chico nos insistió en ir en metro. Lo mejor de todo llegó cuando nos dijo que no se puede pagar con tarjeta sino solamente con dinero en efectivo y que él se ofrecía para acompañarnos hasta el cajero más cercano si no lo teníamos. Allí ya sí que se le acabó totalmente el cuento. Entonces sin decir nada más nos dirigimos hacía la ventanilla al mismo tiempo que el tío se apresuraba en salir. ¡No hay billetes que valgan 50 euros! Que no os engañen. En la máquina se pueden comprar los billetes eligiendo el castellano como idioma y se puede pagar perfectamente con tarjeta. El billete de ida, eligiendo T+ en la máquina, vale 1,90 euros y vale para un trayecto a cualquier punto de interés de París. Si compráis un taco de 10 billetes (son 10 billetes separados) os saldrá más barato y os servirán para varios días (uno por trayecto).

metro

Propina indebida. Para comer siempre buscamos sitios alejados de las zonas más turísticas, pero alguna vez sí que aprovechamos para tomar algo en algún bistró situado en estas zonas. Una tarde que paramos para tomarnos unas coca colas, al querer pagar, el camarero, que hasta entonces apenas nos había dirigido la palabra, nos preguntó si la propina se la cobraba con la tarjeta o se la íbamos a dejar en efectivo. ¡Flipamos en colores! Hasta ese momento conocimos camareros encantadores que nos habían tratado súper bien pero que nunca nos dijeron nada de la propina y definitivamente se la merecían mucho más que este. Rotundamente le dijimos que no le íbamos a pagar propina. Nos puso mala cara y ni siquiera nos saludó al salir. A nota informativa, la propina en Francia ya está incluida en el precio final Prix service compris (15%), por lo tanto, no os sintáis ni obligados, ni cohibidos/intimidados en pagar una nueva propina. Esta es opcional y debe recompensar siempre un buen servicio y un buen trato y bajo ningún concepto ratificar malas prácticas.

Dicho esto, espero que os gusten las crónicas de París, que os sirvan para vuestro viaje y que lleguéis a disfrutar al máximo de esta increíble ciudad.