Resulta muy difícil elegir lo que más nos gustó y lo que menos de este viaje a Austria, sin embargo, vamos a destacar algunos puntos que nos han parecido emocionantes y algunos que no tanto.
Lo mejor:
+ Visitar por fin Hallstatt, el pueblo más bonito del mundo. Este viaje podría llamarse perfectamente tras los pasos de la emperatriz Sisi, o al ritmo de Mozart, pero el motor de este viaje fue Hallstatt.

+ Poder asistir a la Opera de Viena. Una experiencia totalmente recomendable.

+ Las vistas de la ciudad de Salzburgo y su entorno desde sus miradores nos dejaron sin aliento.

+ La belleza del paisaje del valle del Danubio y la extravagancia de sus iglesias y abadías.

+ Descubrir platos austriacos que desconocíamos y que nos enamoraron.
+ Los paisajes increíbles que tiene Austria. Viajar en tren, en este sentido, fue todo un acierto.

Lo peor:
– Por condiciones climatológicas y por ser temporada baja no pudimos disfrutar de ciertas actividades, pero al final es una excusa para volver, ¿no?
– Los precios desorbitados en algunas entradas.
– La gran cantidad de turistas que nos hemos encontrado, especialmente por las calles Hallstatt y en el palacio de Schönbrunn (Viena). En este último, la visita se nos hizo casi agobiante por la cantidad de gente y de grupos con guía que nos encontramos dentro del palacio. Apenas pudimos disfrutar en condiciones. Conclusión: visitadlo a primera hora de la mañana.
