A unos 80 kilómetros desde Viena, en el estado federal de Baja Austria, se encuentra el Valle de Wachau delimitado por las ciudades de Krems y Melk siguiendo el curso del Danubio. Este valle famoso por sus campos de viñedos y árboles frutales, y por sus castillos medievales y antiguos monasterios, fue declarado Patrimonio de la Humanidad de la Unesco en el año 2000. Se puede llegar hasta aquí en tren, en bus, o en un tour organizado desde Viena, pero después de nuestra experiencia, consideramos que la mejor opción sería el coche de alquiler ya que permite disfrutar con tranquilidad de la zona haciendo paradas en los pueblos intermedios (Dürnstein, Spitz o Weissenkirchen). En verano se puede recorrer en un pequeño crucero por el Danubio que une las dos localidades más importantes.

Krems an der Donau
Krems es una de las localidades más antiguas del valle, cuyo origen se calcula alrededor del año 1000, la quinta en cuanto al tamaño y famosa por el cultivo de la vid, cultivo comenzado ya durante la época romana. Si viajáis hasta aquí no debéis dejar de visitar:
- su centro histórico y su calle principal, Obere Landstrasse:

- las murallas, la torre Pulvertum (1477) y la Steiner Tor, con su entrada al casco antiguo flaqueada por dos torres redondas (1480) y un campanario barroco (1765):

- la iglesia parroquial de St. Veit de estilo barroco construida sobre los cimentos de una construcción más antigua:

- y la iglesia gótica Piaristenkirche (1470):

Melk

La ciudad de Melk es famosa por su abadía (Stift Melk), un antiguo castillo de estilo barroco construido por el emperador Leopoldo II el año 976 y cedido a los monjes benedictinos de Lambach allá por el año 1089. En ella residió Napoleón y su biblioteca inspiró a Humberto Eco para su novela El nombre de la rosa.
Dado que la abadía aún está en uso, solamente se pueden visitar las habitaciones imperiales, en las que dormían los emperadores durante sus visitas y que ahora están reconvertidas en un museo religioso, el pabellón barroco, la sala de mármol, la biblioteca, la capilla (todas con una decoración barroca magnífica) y los jardines. La visita se puede hacer por libre o con guía (las hay hasta en castellano) y no se pueden hacer fotos en los interiores, pero sí en los exteriores.

El Danubio, el valle y sobre todo la belleza de las iglesias que visitamos en Krems como la abadía de Melk bien valen una visita. Sin embargo, consideramos que sería interesante visitar la zona con más tranquilidad y seguramente mejor en verano cuando el paisaje luce mucho más. Pero nosotros no quisimos perdernos esta oportunidad de conocer estos lugares llenos de historia en nuestro viaje por Austria y no nos arrepentimos.
