Hallstatt. Belleza en estado puro

Hallstatt es considerado como el pueblo más bonito del mundo al lado de un lago, el pueblo más bonito de Austria (de Europa e incluso del mundo), uno de los más felices del mundo y uno de los más visitados y fotografiados del mundo. Esta pequeña localidad de la región de Salzkammergut, encajonada entre altas montañas y el lago homónimo, fue declarada patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1997 y su historia se remonta a más de 7000 años, momento en el cual los seres humanos llegaron y se asentaron en este lugar por el oro blanco,  la sal, que se esconde en las entrañas de la montaña. Su mina, dicen, es la mina de sal más antigua del mundo.

foto

Entre 1846 y 1863 se descubrió una necrópolis en las cercanías de la mina en la que aparecieron mil tumbas de un grupo celta o proto-celta que aprovechó la explotación salina entre los años 1200 y 500 a.C. Esta necrópolis dio el nombre a la Cultura de Hallstatt que discurrió entre la Edad de Bronce (entre 1200 y 750 a.C.) y la Primera Edad de Hierro (entre 750 y 450 a.C.), siendo una de las primeras grandes culturas europeas.

foto cuerpo

Se puede llegar hasta aquí desde Salzburgo o Viena en coche de alquiler, en bus o en tren. Nosotros elegimos el tren, llegando a Hallstatt desde Viena y saliendo hacia Salzburgo. Los precios no son caros, los trenes son cómodos y las vistas simplemente espectaculares. La parada de tren de Hallstatt se encuentra en la orilla contraria del lago y para acceder al pueblo hay que coger un barco cuyo horario está vinculado con el horario del tren, pero que se paga a parte. El trayecto en barco vale mucho la pena ya que ofrece la primera y la mejor estampa de Hallstatt de frente.

foto de frente

El pueblo en sí es muy pequeñito y se recorre en unas horas, pero está muy cuidado y pasear por él es un placer. Lo único malo es la cantidad de turistas que se llegan a congregar durante el día. La mayoría de las personas visitan Hallstatt en un día, no llegando a hacer noche, pero yo, con las ganas que tenía de llegar hasta aquí, decidí que nos teníamos que quedar dos días enteros. Y, ¿qué se puede hacer en el pueblo durante tantos días?

Lo primero que nosotros hicimos fue visitar la iglesia católica (Pfarrkirche) de estilo románico-gótico con un bonito interior (con frescos y altares de madera) con un alto campanario y su cementerio (de los más bonitos que he visto).

iglesia catolica

Y, por supuesto, visitamos el osario Hallstätter Beinhaus que alberga cerca de 1200 cráneos y los huesos largos. La peculiaridad de este osario es que los cráneos se decoraban con motivos florales y llevan el nombre de cada uno escrito encima. Esta extraña costumbre se debe al reducido espacio del que dispone el cementerio, hecho que hacía necesaria la exhumación de los cuerpos para dejar hueco a los nuevos. Ahora la incineración ha ganado popularidad y solamente se entierran y exhuman aquellos cuerpos que así lo dejan expresado en su testamento. El último cráneo que se guardó data del año 1995.

huesos

La siguiente parada fue la iglesia protestante luterana de estilo neogótico, con un único interior y que data del año 1863.

iglesia protestante

El Museo Kulturerbe Hallstatt es el más importante del pueblo y muy completo. Expone en su interior objetos etnográficos, arqueológicos, de historia natural, mobiliario antiguo, y hasta esculturas contemporáneas. Vamos, toda la historia de Hallstatt desde sus inicios en la Edad de Piedra y hasta la actualidad.

La iglesia del Calvario se encuentra a la salida de Hallstatt, una vez pasado todo el pueblo. Fue construida en el siglo XVIII de estilo barroco tardío. Es la quinta estación del viacrucis que empieza en Lahnstrasse.

iglesia

Y, por último y no menos importante, las minas de sal (Salzwelten). Su historia se remonta hasta hace 7000 años cuando empezó su explotación salina. Para llegar hay que subir en funicular y desde allí caminar un trecho. Las visitas guiadas se realizan cada media hora, duran unas dos horas y entran un máximos de 65 personas. Es una actividad bastante entretenida. Para empezar nos dieron unos uniformes que nos pusimos por encima de nuestra ropa. Nos recomendaron que nos dejásemos las chaquetas gordas por debajo ya que en la mina hace mucho frío. Para descender a su interior se hace en toboganes: uno más cortito y uno más largo en el que nos hicieron una foto con la velocidad a la que bajamos. Desde luego una visita muy divertida, aunque ponen diferentes vídeos sobre la historia de la mina y hasta un espectáculo de luces y sonidos que alargan bastante el tour. La salida de la mina se hace en trenecito.

minas de sal

Además de las dos horas que pasaréis en el interior de la mina, debéis sumar también unas cuantas extras que seguro que pasaréis de camino hasta allí. Nosotros nos entretuvimos haciéndonos fotos con la nieve.

nieve

Y también el tiempo que gastaréis en el mirador (Skywalk) del que se puede disfrutar del maravilloso entorno.

mirador

Llegados a este punto, ¿qué más se puede hacer en Hallstatt? Pues disfrutar del pueblo, callejear y hacer miles de fotos. Hay diferentes miradores diseminados por la calle principal que ofrecen opciones magníficas de fotografiar este pueblo tan y tan bonito. Aquí tenéis algunos:

  • Si venís a Hallstatt en tren, como ya os dije, podéis aprovechar el trayecto en barco para sacar algunas fotos increíbles.

vistas desde el barco

  • Desde el muelle a mano derecha siguiendo por el camino que lleva a la salida del pueblo hay un mirador que ofrece bonitas vistas de la iglesia protestante.

vistas desde el muelle

  • Desde la iglesia católica y también desde el centro se puede acceder al aparcamiento de la cascada que ofrece una bonita vista de los tejados.

vistas desde la cascada

  • Por el camino principal hay también otros miradores que ofrecen otras perspectivas.

viastas desde el camino principal

  • Desde la parada de autobuses.

vistas desde la parada de autobuses

  • Desde la isla de Hallstatt, Badeinsel, se pueden sacar fotos estupendas del pueblo al completo, así como de las montañas que rodean el lago. Lo malo es que no es un lugar muy adecuado para hacer fotos con el móvil por la lejanía.

vistas desde la isla

  • Y, por último, desde el mirador de la colina de las minas (al que se accede en teleférico).

vistas desde el mirador

También teníamos intención de ir hasta Obertraun para subir al mirador Five Fingers, pero el tiempo no nos acompañó: nubes, lluvia y hasta granizo nos lo pusieron difícil. Teniendo en cuenta que las cuevas tampoco estaban abiertas por ser temporada baja, decidimos finalmente dejar esta visita para un viaje futuro en verano. Qué pena… Tendremos que volver… (Nótese la ironía).

paisaje tiempo

Y unos extras:

  • Si disponéis de la tarjeta Salzburg Card, os harán descuento en las entradas de la mina de sal de Hallstatt. ¡Ojo! Para el descuento la tarjeta debe estar activa.
  • En la estación del funicular hay taquillas para dejar las maletas.

Austria: de cultura, música y belleza

¡Sí, sí, sí, síiiiii! Por fin visitaré el pueblo más especial para mí desde hace unos años: Hallstatt. Por qué es tan importante para mí, os preguntaréis. Pues porque es el alma de mi tesis doctoral. Empecé a trabajar con los datos de los registros parroquiales católicos y con las medidas craneales durante mi trabajo de final de máster y ahora, después de ampliarlos con los registros parroquiales protestantes siguen siendo el centro de mi estudio. Y, ¡por fin visitaré al pueblo del que tanto sé y que aún no conozco!

Dado que el pueblo más bonito al lado de un lago, como también se le conoce, es el punto focal de este viaje de Semana Santa, pasaremos en él tres días, ¡nada más y nada menos! La razón es que además de visitar las iglesias y el osario (y conocer por fin mis queridos cráneos decorados que tantas veces he visto en fotos), también quiero visitar la mina de sal y el pequeño pueblecito de Obertraun, el cual es famoso tanto por sus pistas de esquí, como por sus cuevas y por el mirador 5 Fingers.

Hallstatt se encuentra a unos 75 km de Salzburgo, así que, en un primer momento queríamos volar hasta allí, pero resultó ser más barato volar a Viena, y además el vuelo es directo. Así que incluimos también un par de días en Salzburgo y en Viena en nuestro trayecto.

Y así quedó perfilado nuestro itinerario:

Logística del viaje

En este caso hemos decidido desplazarnos en tren. La página oficial de trenes del país contiene información sobre los trayectos y los precios y, además, los billetes se pueden comprar on-line. Se puede adquirir un billete de primera o segunda clase y también hay la opción de comprar un billete con horario flexible (el doble de caro) que ofrece la posibilidad de coger cualquier tren (a cualquier hora del día) al destino elegido. Para llegar a Hallstatt se puede ir desde Viena en tren directo que dura 3 horas y poco (sólo los fines de semana y festivos) o bien desde Salzburgo en un trayecto con escala que tarda 2 horas y media.

Si vais en coche debéis de tener en cuenta que no se puede entrar en Hallstatt, ya que las calles son peatonales, y para aparcarlo solo se puede hacer en los aparcamientos de pago externos.

Más detalles en los posts. ¡No os los perdáis!

Y también en:

Y si sois de buen comer: