Resulta muy difícil elegir lo que más nos gustó y lo que menos de un viaje tan diverso en el que visitamos la futurista ciudad de Singapur, nos adentramos en la cultura ancestral toraja, buscamos por la selva al entrañable macaco negro crestado y al simpático tarsero, y acabamos recorriendo los sinuosos caminos que discurren por el valle de Baliem en Papúa. Sin embargo, vamos a destacar algunos puntos que nos han parecido emocionantes y algunos que no tanto.
Lo mejor:
+ vivir el día a día con lxs dani. Mi mejor momento fue aprender a tejer los noken con las mujeres de Syokosimo, mientras que el mejor momento de Xavi fue pasarse la tarde jugando con lxs niñxs en Seima.
+ conocer a lxs toraja y adentrarnos en su cultura, sus tradiciones y en su vida.
+ haber visto por fin al tarsero, uno de los primates más pequeños del mundo.
+ asistir a una ceremonia budista en Singapur. ¡Un momento único!
+ la amabilidad de la gente. Tanto en Singapur como en Indonesia siempre nos hemos topado con gente encantadora.
+ los increíbles paisajes de Tana Toraja y sobre todo los de Papúa que nos dejaron sin aliento.
Lo peor:
– el gran fiasco que nos llevamos con el famoso plato estrella Michelin de Singapur.
– las matanzas de búfalos y cerdos en los funerales de Tana Toraja.
– la cantidad de turistas haciendo fotos y empujándose en el funeral toraja.
– la cantidad de turistas haciéndole fotos con flash al tarsero. El tarsero es un primate nocturno y le molesta la luz.
– el hecho que el guía de Papúa no cumpliera con lo pactado.
– haber pillado pulgas durante nuestro trekking por el valle de Baliem.
El Valle de Baliem, situado en la zona occidental de Irian Jaya (Papúa Occidental) y rodeado por picos de entre 2500 y 3000 m de altura, es el hogar de las etnias dani o ndani (en el centro), lani (en el oeste) y yali (en el suroeste) cuyos hombres se diferencian principalmente por la forma y el tamaño de la koteka (funda hecha de calabaza destinada a cubrir el pene): los primeros lucen una koteka larga y delgada, los segundos de tamaño medio, ancha y con forma de cañón, mientras que los últimos presumen de la más larga. La ciudad de Wamena, que se encuentra en el centro, es el principal punto de entrada al que se llega en un corto vuelo de una media hora desde la capital de la isla, Jayapura.
Lxs dani, de complexión fuerte y piel oscura, viven del cultivo del ñame y del boniato. Las mujeres, siempre con matatas (noken) sujetas a la frente, son las que se encargan del cuidado de los huertos, de cocinar y de cuidar de lxs niñxs.
Los poblados, rodeados de naturaleza, se conforman de unas pocas cabañas circulares de paja, llamadas hanoi, que normalmente pertenecen a unas pocas familias. Cada familia dispone de tres construcciones principales: una casa que sirve de cocina y que tiene una hoguera en medio; la casa de las mujeres, donde viven las mujeres y los niños menores de 10 años; y la casa de los hombres. Son polígamos y el estatus social se calcula en función del número de esposas y cerdos que un hombre posee. En el caso de que un hombre tenga varias mujeres, cada una tendrá una casa propia para ella y su descendencia.
El trekking por el valle de Baliem discurre a través de las aldeas y cruzando frágiles puentes sobre tumultuosos ríos. Lxs más aventurerxs pueden hacer el trekking por libre. Para ello, es necesario disponer de un buen GPS o cualquier dispositivo offline que pueda indicar el camino y también puede resultar muy útil conocer bahasa indonesia (la lengua oficial de Indonesia) o de la lengua local para poder pedir indicaciones en caso de pérdida o para negociar el precio por dormir en sus casas. En caso que no os atreváis a ir por libre, como fue nuestro caso, tenéis dos opciones: contratar un tour con alguna agencia o negociar directamente con algún/a guía. Contratar guías se puede hacer perfectamente en Wamena e incluso lxs hay que ofrecen sus servicios a lo largo de la ruta de trekking (normalmente todxs seguimos el mismo trayecto), por lo tanto podéis contratarlxs más adelante si cambiáis de opinión. También se pueden contratar porteadorxs: gente que llevará todo lo necesario durante el trayecto. Tanto en el caso de lxs guías como de lxs porteadores, negociad siempre el precio con anterioridad y dejad claras las condiciones. No os olvidéis de llevar suficiente comida (aunque podréis encontrar pequeños puestecillos que venden fideos instantáneos y plátanos), potabilizador de agua (opcional, en caso que no sea posible hervir el agua), saco de dormir y esterilla, las botas de trekking, toalla de secado rápido, crema solar, batería externa, linterna o frontal, ropa cómoda, y demás cosas que consideréis importantes.
Otros datos a tener en cuenta antes de empezar el trekking:
Lxs niñxs esperaran siempre caramelos (gula gula). Así que si queréis ganaros algunxs amigxs os recomiendo que compréis una buena cantidad. No estoy nada a favor de esta práctica, por eso llevamos material escolar (¡que al final encantó hasta a lxs mayores!), pero puede servir para romper el hielo. Lo peor de los caramelos es que les estropean los dientes y que lxs peques tiran los envoltorios al suelo, ensuciando así el entorno.
Lxs mayores os pedirán cigarros. Siempre que os encontréis gente por el camino o en los poblados os saludarán (pagi, pronunciado pagui, durante la mañana y sore por la tarde-noche) y os darán la bienvenida, pero luego esperaran tabaco (igual que lxs niñxs con los caramelos…). Otra práctica con la que no estoy de acuerdo. Finalmente nosotros no llevamos porque como no fumamos se nos olvidó comprar en Wamena… Aun así os aseguro que no nos ganamos ningún enemigo (y aunque no lo sepan, les hemos alargado un poco la vida jajaja).
Apenas se pueden ver ya mujeres con las tradicionales faldas de fibra vegetal (youngal) u hombres con koteka. Lxs únicxs que aún visten lo tradicional o bien son mayores, y toda la vida han vestido así, o bien lo hacen para las fotos. En cualquier caso, las fotos se pagan y el precio oscila entre los 10.000 y los 50.000 IDR por foto. No les gusta que les hagan fotos sin permiso.
La modernidad ha llegado ya a estos lares tan remotos: ya no utilizan herramientas de piedra sino palas y machetes de metal, y muchos hanoi tienen ya pequeñas placas solares.
Dicho esto, nuestro trekking duró 4 días y el itinerario fue el siguiente:
Día 1: Wamena-Kurima-Kilise. 3 horas desde el río Yetni. Nivel medio-alto. Alojamiento en guesthouse local en Kilise.
Desde Wamena se accede en coche hasta el río Yetni, que hay que cruzar y caminar hasta Kurima, donde casi todas las rutas de senderismo comienzan. Kurima es una aldea grande que tiene además una comisaria donde hay que enseñar el surat jalan, para poneros un sello y entregar una copia.
Desde aquí se comienza a subir por un camino empinado hasta Kilise, un pequeño poblado con unas vistas increíbles del valle. Casi todo el trayecto está en subida y resbala muchísimo por la lluvia (llovía todas las noches). Por el camino hay muros de piedra que hay que saltar. Estos muros normalmente delimitan los huertos.
Las casitas del guesthouse
Día 2: Kilise-Syokosimo. 3 horas y media. Nivel alto. Noche en la casa del jefe del poblado de Syokosimo.
El trayecto empieza con una fuerte bajada hasta llegar al río y cruzando el puente más largo y más peligroso (según mi opinión) de todos. Los tablones son viejos y el puente está inclinado. El guía nos recomendó cogernos fuertemente a las cuerdas por si se rompe (¡qué yuyu!).
Luego hay que subir hasta un pequeño poblado. Para seguir el trayecto hay que cruzar a través de los patios de las casas, saltando los respectivos muros de piedra. Le sigue un camino muy embarrado pero que ofrece estupendas vistas del valle de Mugi. Luego una fuerte bajada hasta el río para volver a cruzar un puente y avanzar siguiendo el curso del río hasta llegar al pueblo de Syokosimo.
Nuestro anfitrión nos recibió con fruta, boniatos hervidos y hasta con un trozo de carne seca. Aquí sufrimos un ataque comercial, por decirlo así, ya que casi todos los miembros del pueblo montaron sus paraditas de souvenirs y nos incitaban a comprar. Siempre hay que regatear en cada compra y os dejaré un truquito: comprad siempre cuando solo hay una persona como mucho dos para conseguir una buena oferta, porque cuando se reúnen muchxs, habrá que negociar con todxs y no os bajarán apenas el precio.
Una vez recogidas las paraditas, quedaron delante de la casa solamente las mujeres de la familia que estaban tejiendo sus cestos. A base de tirarme piedrecitas y riéndose (porque no nos entendíamos) me invitaron a sentarme con ellas y hasta me enseñaron tejer un noken. Fue un momento increíble.
Al estar el pueblo asentado al lado del río existe la posibilidad de darse un baño en sus aguas frías. Eso sí, olvidaros de tener intimidad ya que lxs niñxs os perseguirán a todas partes.
Día 3: Syokosimo-Ugem-Seima. 4 horas de trekking. Nivel medio. Noche en casa local.
Se sigue el curso del río, se cruzan dos puentes más (pero en mejor estado), otra subida fuerte y, pasado Ugem, el sendero se vuelve medianamente llano. Durante el trayecto hay bonitas vistas del valle hasta llegar a Seima.
Aquí Xavi tuvo su momento al pasarse la tarde jugando con lxs niñxs. ¡Se lo pasó en grande! Un consejo: llevad una pelotita o algo para jugar para romper el hielo y pasar buenos momentos con lxs niñxs.
A pesar de los buenos momentos y de la experiencia vivida, aquí pillamos pulgas y acabamos con picadas por todo el cuerpo… Las pulseras antipulgas para perros que llevábamos puestas no sirvieron de nada…
Día 4: Seima-Sogokmo-Wamena. 3 horas y media hasta Sogokmo. Nivel medio. Noche en Wamena.
Desde Seima a Sogokmo el trayecto no debería presentar mayor dificultad, pero había llovido toda la noche y el camino estaba muy embarrado y resbaladizo. Tras cruzar el último puente, en muy buen estado, y una última subida se llega a la carretera en Sogokmo, donde se toma el transporte hasta Wamena.
Veréis que este último puente es sumamente nuevo, eso se debe a que lo renovaron después de que el antiguo puente cediera y un japonés se precipitara al río, según dicen, hace mucho tiempo. Al lado del puente se puede observar aún el pequeño homenaje que le hicieron.
Después del trekking teníamos acordado con el guía ir a ver bailes tradicionales para introducirnos un poco también en la cultura de lxs dani, pero el guía nos fue pidiendo más dinero del acordado y finalmente, al no ceder, no se presentó y nos quedó un día libre. Como estábamos cansados del trekking y un tanto defraudados decidimos dedicar el último día en Wamena repasando la ropa y quitándonos de encima los polizones no deseados (¡encontramos 5!). A pesar de no poder hacer todo lo que teníamos planeado, nos quedamos con los buenos momentos pasados en los poblados, con lxs niñxs y las mujeres, y con las magníficas vistas. Y, finalmente, podemos decir con toda seguridad que nunca nos habíamos sentido tan observados como en este viaje.
Y algunas recomendaciones extra:
¡Id con una mentalidad abierta!
La dificultad física es media-alta, aunque depende mucho de si llueve o no, ya que con la lluvia hay tramos que se vuelven impracticables.
Aunque de día hace bastante calor, por la noche las temperaturas bajan considerablemente.
Si vuestra intención es dormir en casas locales, llevad una buena protección contra las pulgas o sufriréis las consecuencias.
Mosquitos no hay, pero os perseguirán hordas de moscas.
Las duchas serán en el río.
El váter será un agujero en el suelo, normalmente situado sobre una plataforma. Tirar la cadena significa tirar cazos de agua.
Papúa Occidental o Irian Jaya constituye la mayor y la más inhóspita provincia de Indonesia que cuenta con un paisaje diverso, una biodiversidad rica y pueblos indígenas poco conocidos. Su territorio varía desde llanuras pantanosas en la zona costera, pasando por sabanas e inaccesibles bosques hasta picos nevados. La fauna y la flora están relacionadas con las de Australia y el 60% son endémicas de la isla, siendo las aves del paraíso el principal reclamo. Aunque aquí viven más de 250 grupos étnicos, lxs kombai, lxs korowai, lxs dani, lxs lani y lxs asmat son los más conocidos. Todxs ellxs tienen un origen melanesio y sus rasgos físicos son más semblantes a lxs indígenas australianxs que no a lxs javaneses.
Jayapura es la capital de Papúa Occidental y la ciudad más grande. Durante la ocupación holandesa recibía el nombre de Hollandia, nombre que cambió a Kota Baru y después a Sukarnopura durante la presidencia de Sukarno. Finalmente, el año 1968 acabó llamándose Jayapura que en sánscrito significa “Ciudad de la Victoria”. Podemos decir que esta capital es una ciudad caótica como cualquier otra ciudad indonesia, aunque lo que más nos ha sorprendido es ver que la mayoría de puestos de trabajo «visibles» (personal de los hoteles, tiendas, comisarias) no los ocupan papuanxs.
Dicho esto, si llegáis a pasar al menos un día en la capital papuana, como en nuestro caso, aquí os dejamos algunas recomendaciones para visitar. Recorrimos la zona en coche con conductor, que en nuestra opinión, es la mejor manera para verlo todo en tan poco tiempo.
Danau Sentani (lago Sentani)
Visitar el lago Sentani, un gran lago de agua dulce que se encuentra a unos 30 minutos de la capital, y sus pueblos construidos sobre el mar, a los que se puede llegar en barca. El lago es de una belleza sorprendente, rodeado de pequeños poblados y de pequeñas montañas llenas de vegetación. Podéis perfectamente pasar una mañana aquí.
También os recomendamos que subáis a algunas de las montañas que lo rodea para disfrutar de unas vistas espectaculares mientras os tomáis un coco.
Museo de Antropología
Otra recomendación es visitar el museo de Antropología (Museum Loka Budaya). Se encuentra en el campus de la Universidad Cenderawasih de Jayapura y la entrada vale 10.000 IDR por persona. Se pueden hacer fotos pagando 20.000 IDR más. Se trata de un pequeño museo que reúne principalmente objetos rituales de la tribu asmat que pertenecían a Michael Rockefeller, justo antes de morir. Está colección asmat fue ampliada con otros artefactos korowais, de lxs habitantes del valle de Baliem y hasta algunas máscaras de tribus de Papúa Nueva Guinea. Nos pareció muy interesante ya que muestra un rica cultura tribal que desconocíamos.
Mercado de Hamadi
Un gran mercado de alimentos y otros productos, pero que tiene también un apartado de tiendas de artesanía y objetos de anticuario (lanzas, máscaras, figuras, etc.). Un lugar interesante del que, tras regatear, os podréis llevar estupendos souvenirs.
El Parque Nacional de Tangkoko está situado al norte de Sulawesi en la provincia de Sulawesi Septentrional, cuenta con unas 8800 hectáreas de selva y es el hogar de centenares de especies animales, de las cuales la mitad son endémicas. Aún así, este parque es conocido por ser el hogar de los tarseros, unos de los primates más pequeños del mundo (junto al tití pigmeo y al lémur ratón) y de los macacos negros crestados, endémicos del norte de Sulawesi, aunque, con suerte, también se pueden ver osos cuscús, cálaos, babirusas, víboras verdes, etc. Para acceder, es obligatorio contar con la compañía de un/a guía, y dado que los hábitos de estos dos primates son totalmente opuestos, se recomienda hacer dos tours: uno a primera hora de la mañana y otro a última hora de la tarde, pero nosotros preferimos hacer un tour de medio día (desde las 14:00 hasta las 19:00). Para llegar hasta aquí hay que volar hasta Manado y hacer noche en algún pueblo de alrededor del parque. Para ello nosotros elegimos el pueblo de Bitung.
Una vez en el parque, se compra la entrada y se asigna un/a guía a cada grupo. Normalmente los grupos no son superiores a cinco personas. Como éramos tres, nos asignaron un guía para nosotros solos. Antes de empezar el guía nos recomendó que nos embadurnáramos bien los tobillos con antimosquitos y a las 14:00 horas ya estábamos recorriendo el camino en busca de los cuatro principales atractivos: los macacos negros crestados, los cuscús, los cálaos y, por supuesto, los tarseros.
A los primeros que nos encontramos fueron a los macacos negros crestados (Macaca nigra). Este primate está en peligro crítico de extinción (tanto debido a la pérdida de su hábitat como a su caza para comer) y es una de las especies más pequeñas de macaco. Es principalmente terrestre, diurno y frugívoro (se alimenta de fruta) y vive en grandes grupos. Son muy pacíficos y permiten nuestra presencia, aunque se sobresaltan y huyen al menor movimiento brusco. Estuvimos siguiéndoles y estando con ellos un rato antes de volver a la marcha.
Los siguientes en aparecer fueron los osos cuscús de Célebes (Ailurops ursinus). Ésta especie en particular es endémica de Sulawesi. Los cuscús son marsupiales arbóreos, diurnos, folívoros (se alimentan de hojas y brotes tiernos) y normalmente se les puede ver en parejas. Pasan largos ratos descansando para poder hacer la digestión y se mueven muy lentamente. Son vulnerables a la pérdida de hábitat y su número disminuye debido a la caza para comer y al tráfico de animales.
A continuación fuimos a un nido de cálaos grandes de Célebes (Rhyticeros cassidix), también endémicos de la isla, y esperamos sentados para que el macho volviera a alimentar a la hembra. La hembra, después de construir el nido en el tronco del árbol, cierra el hueco de entrada para evitar así a los depredadores, dejando solamente un pequeño agujero por el que el macho le pueda pasar bayas y fruta. Normalmente incuba un huevo como mucho dos. Cuando la cría ya es mayor y puede emprender el vuelo, rompen el relleno.
Durante el resto del trayecto vimos más pájaros, como unos pequeños búhos, los principales depredadores del tarsero, diferentes especies de martín pescador y algunos insectos.
A última hora de la tarde nos encontramos, por fin, con los tarseros. El tarsero (primate tarsiforme) es nocturno, arbóreo e insectívoro (se alimenta principalmente de insectos: escorpiones, arañas, pequeños vertebrados…) y tiene un tamaño de unos 10-15 centímetros y unos ojos enormes. Los tarseros que viven en Sulawesi pertenecen a la especie Tarsius tarsier o tarsero espectral o fantasma. Su hábitat se ha visto muy amenazado y se restringe a algunas zonas del Sudeste asiático (Indonesia (Sulawesi, islas Togian), Malasia (Borneo) y Filipinas) y, además, no pueden vivir en cautividad, llegando hasta a suicidarse a causa del estrés que les provoca el cautiverio. Viven en pequeñas familias formadas por una pareja monógama y su descendencia, siempre en un territorio fijo. Lxs guías conocen de antemano en qué arboles habita una familia y te llevan directamente, por lo que verlos está casi garantizado. En nuestro caso, la pareja de tarseros decidió cambiar de casa, seguramente debido a la presencia de algún depredador, y nos la encontramos en un árbol lejos de su anterior casa. Fue increíble poder verlo. Pero aquí, como siempre, pasó lo peor de todo: una cantidad enorme de turistas se amontonó alrededor del árbol, y no contentos, empezaron a hacerle fotos con flash. Nos quejamos al guía, dado que el pequeño primate es nocturno y le molesta la luz, pero ni lxs guías insistieron ni los demás hicieron caso. Por favor, si visitáis este parque y queréis ver al diminuto tarsero, ¡no uséis flash! Conservar la naturaleza y a los animales no implica solamente conservar su territorio, sino también tratarlos con respeto.
Después fuimos a la playa para esperar a que anocheciera para ver la salida de la tarántula, antes de dar por finalizado nuestro trekking por este impresionante parque.
Lo interesante de las tarántulas de Tangkoko es que viven en los troncos de los árboles y no en agujeros en el suelo como viven las tarántulas que vimos en Kalimantan o en Costa Rica.
Y aquí os dejo algunas recomendaciones:
Llevad ropa cómoda, de colores claros y secado rápido.
Un chubasquero no viene nada mal.
Durante el trekking llevad camisetas de manga larga y los pantalones metidos en los calcetines para evitar así las hormigas o las sanguijuelas. Al Xavi se le enganchó una sanguijuela en Sumatra y tardó unos cuantos meses en currársele la herida…
Un buen repelente antimosquitos.
No os dejéis: bolso impermeable, cantimplora, prismáticos, linternas…
Lxs toraja son un reducto de religión cristiana dentro del país con más musulmanes del mundo, y aunque sean cristianxs, conservan aún parte de sus creencias y prácticas ancestrales, como son las ligadas a la muerte. Si bien uno de los principales atractivos es tener el privilegio de asistir en algunos de los funerales que se celebran, la región cuenta también con otros puntos de interés como podrían ser los arrozales de Deri, las piedras megalíticas de Bori, los pueblos de Palawa y Ke’te Kesu, las cuevas funerales de Londa, las tumbas de los bebés de Kambira, las tumbas reales de Suaya o los tau tau de Lemo.
Como éramos tres, decidimos recorrer la zona en coche con guía y la verdad es que no nos arrepentimos. Las carreteras son malísimas y el tráfico, semejante a una carrera de obstáculos. Además, gracias al guía aprendimos un montón sobre la cultura toraja. Para acceder a cualquier punto de interés hay que pagar una entrada, y por eso, en el momento de negociar el precio es importante definir claramente qué es lo que se incluye: coche con solo conductor, guía, gasolina, regalos para los funerales, las entradas, las comidas… Es posible contratar un/a guía una vez en Tana Toraja o con antelación, negociando el precio y el itinerario antes de llegar en el destino.
Y, ¿qué se puede ver en Tana Toraja?
Tangkonan o casas típicas
Los pueblos típicos torajas más conocidos son Palawa o Ke’te Kesu, siendo este último declarado Patrimonio Mundial por UNESCO. Pero no hace falta ir hasta allí para ver tangkonan porque los hay diseminados por todo el territorio. De hecho nuestro guía paraba delante de las casas y entrábamos en sus patios para hacer fotos aunque la familia estuviera dentro, como si la propiedad privada no existiera. Hay que decir que las antiguas casas que aún se conservan por ser construidas por sus antepasados ya no están actualmente en uso puesto que estas construcciones solamente disponen de una estancia para toda la familia. Ahora enormes casas modernas comparten espacio con las tradicionales. Lo que sí aún están en boga son los alang o graneros, dado que estos determinan el poder adquisitivo de la familia.
Los arrozales
Todo el territorio toraja está rodeado de campos de arroz que pueden llegar a dar hasta tres cosechas al año, dependiendo de la cantidad de agua disponible. Impresiona ver que todo el trabajo es manufacturado y que son las propias familias las que se encargan de todo el proceso: desde la preparación del campo, a la plantación, a la recogida, a la separación del grano y hasta su secado.
Los arrozales de Deri son las terrazas de cultivo de arroz más grandes, aunque cuando nosotr@s fuimos el terreno estaba seco y no impresionaban tanto.
Mercado de Rantepao
El mercado se celebra todos los días, pero se venden búfalos solamente los martes y los sábados. Los búfalos en venta son principalmente destinados al sacrificio en los funerales, pero también a las peleas o a trabajar la tierra. El búfalo más preciado es el que tiene una combinación perfecta de blanco y negro, y aún más si tiene los ojos azules. El precio va bajando a medida que el color blanco disminuye. Las hembras son las menos codiciadas ya que no tienen costumbre de consumir su leche y además solo se permite sacrificar una búfala el primer día de funeral.
En el mismo mercado también se puede visitar la zona de venta de cerdos, también destinados a los sacrificios, pero también para el consumo familiar. Hay dos apartados: uno en el que se venden los cerdos de particulares, que van atados a palos de bambú, y otro para las empresas dedicadas a la cría donde los cerdos se encuentran reunidos en cuadras. La verdad, muy triste verlos así…
Los gallos de pelea son otro atractivo de este mercado. Aunque las peleas de gallos sean ilegales en todo el país, aquí aún se practican. Para ello, muchas veces se eligen zonas alejadas donde la policía no puede llegar.
De allí se accede a la zona de «restauración», a la de venta de pescado, carnes y frutas, y también a la de comercio de ropa y demás productos.
Piedras megalíticas
Los megalitos solamente se construyen para los miembros de clase media-alta y clase alta que han sacrificado 24 búfalos en el funeral. Ésta es una costumbre que se lleva a cabo en todo el territorio toraja, aunque con ligeras diferencias entre el sur y el norte. En el norte solamente se alza un megalito alto, mientras que en el sur se erigen tres megalitos más pequeños que representan la vida (temporal), la muerte y la vida (permanente). El conjunto megalítico de Bori es el mayor de todos.
Los Tau Tau
Los tau tau son figuras hechas normalmente de madera, aunque los hay también de piedra, que recrean los rasgos físicos del/la difuntx al/a la que representan. Para ello se utiliza la madera del árbol de la jaca (Jack tree) por ser muy resistente al paso del tiempo y por tener un color muy parecido al de su piel. Esta tradición se remonta al siglo XVI (y aún perdura) e, igual que en el caso de las piedras megalíticas, solamente se realizan para lxs difuntxs que han tenido un sacrificio de 24 búfalos en el funeral. Dado que lxs toraja creen que los regalos hechos a los tau tau llegan a la otra vida, se les regala comida y agua, aunque ahora se les da también dinero y tabaco. Es por esta razón que tienen una mano extendida para recibir los regalos y la otra para dar las gracias. Los tau tau de Lemo son de los más conocidos.
Las cuevas funerales de Londa
Lxs toraja tienen la costumbre de excavar sus tumbas en montañas o rocas para así volver a unirse con la naturaleza después de la muerte, aunque en el pasado las cuevas también eran un lugar de descanso eterno. Las cuevas funerales de Londa son una muestra excelente de estos cementerios tan peculiares. ¡Ojo! Tocar los cráneos es tabú.
Las tumbas reales de Suaya
En esta montaña, en desuso actualmente, solamente están enterrados los miembros de clase alta animistas que no han profesado ninguna otra religión. Lxs que se han convertido a cristianismo o se han casado con miembros de otra religión están enterrados en el suelo.
Tumbas de bebés de Kambira
Otra costumbre peculiar que ya se ha perdido es la de enterrar a lxs bebés que morían antes de que les saliesen los dientes en un árbol de la jaca. Estxs recibían un entierro diferente al de lxs adultxs y se enterraban de pie para así unirse con la madre naturaleza.
Después de esta experiencia, aunque asistir a un funeral toraja es lo más codiciado y una experiencia extrañamente interesante, os recomiendo una visita al territorio toraja para conocer no solo sus costumbres y tradiciones más ancestrales, sino también para disfrutar del entorno y sus bonitas vistas, de los pueblos y mercados, de la gastronomía y, por supuesto, de su gente, siempre sonriente y dispuesta a recibir con los brazos abiertos a todxs lxs visitantes.
Tana Toraja, en el corazón de la isla de Sulawesi, alberga una de las culturas más interesantes e inéditas del mundo. Lxs toraja, que una vez fueron animistas, adaptaron sus creencias al cristianismo, pero las tradiciones ligadas a la muerte aún se conservan con fuerza. Y es que, semejantes a lxs faraonxs egipcixs, lxs toraja dedican su vida a la muerte.
Para visitar esta mezcla de paisajes espectaculares, arquitectura única y cultura increíble, hay que volar hasta la capital de Sulawesi, la ciudad de Makassar, y desde allí desplazarse hasta el pueblo de Rantepao, el más turístico de Tana Toraja. Llegar a Rantepao implica un largo, pesado e incómodo trayecto de curvas imposibles, un tráfico horrible y más de 8 horas de duración que se puede hacer en taxi (negociando el precio), en autobús (hay varias empresas y los hay hasta nocturnos) o en coche privado. Un gran arco indica la entrada al territorio toraja y da la bienvenida a los visitantes, aunque sabes seguro que ya estás cuando puedes vislumbrar los pueblos con su arquitectura inconfundible.
Las tierras toraja están divididas administrativamente en dos: Toraja Sur, con Rantepao como capital, y Toraja Norte, con capital en Makale. La sociedad toraja, a su vez, se divide en un sistema de castas, que al largo del tiempo disminuyó de cuatro a tres de diferentes: la clase alta, la clase media-alta y la clase baja, que ahora incluye también la casta antiguamente formada por los esclavos. Es importante, antes de nada, tener en cuenta que las casas de arquitectura tradicional toraja y muchas de las costumbres y tradiciones solamente corresponden a la clase alta, pero también a algunos miembros de la clase media-alta que se lo puedan permitir. Esta división también marca los matrimonios, que nunca permiten mezclar miembros de la clase baja con los de las clases superiores.
Casa de familia de clase baja
Las casas, llamadas tongkonan, destacan por sus tejados en forma de cuernos de búfalos (algunos dicen que se parecen a los barcos usados para llegar hasta allí) y están hechas de madera tallada y recubierta de bellos colores, algunos en chapa, situadas sobre pilares para proteger el hogar de las inundaciones en la temporada de lluvia. Se disponen de tres niveles: bajo-cubierta, donde se guarda la herencia familiar, la vivienda y la parte baja donde se agrupan los animales. Estas casas, aunque aún se conserven, están en desuso, debido a que solamente disponen de una estancia para toda la familia. Ahora es habitual ver enormes casas modernas, que ellxs llaman “casas dormitorio” que desentonan con la belleza arquitectónica de las casas tradicionales.
Al lado de los tongkonan se encuentran unas construcciones semejantes pero de menor tamaño que reciben el nombre de alang, que son destinadas a conservar el grano, y que son un símbolo de riqueza. Cuantos más alang hay construidos en el patio de la casa, mayor es el estatus social y económico de la familia. Las familias de clase alta tienen muchos, algunos muy antiguos.
Al fondo el tangkonan; delante los alang
Otra muestra de poder adquisitivo son los cuernos de búfalos expuestos en la entrada de la casa, ya que solamente las familias más ricas pueden permitirse sacrificar 24 búfalos en un funeral. Y es que los funerales de lxs toraja, que viven para morir, nada tienen que ver con lo que estamos acostumbradxs.
Lxs toraja son en su gran mayoría cristianos protestantes, religión adoptada en los tiempos en los que lxs holandeses ocuparon su territorio. Y adoptaron esta religión y no la musulmana, como en el resto del territorio indonesio porque los curas les permitieron seguir con sus tradiciones y con sus costumbres. Y ellxs creen que hay dos vidas: una temporal (terrenal) y una eterna después de la muerte, y, aunque la religión que profesan afirma que hay un infierno y un paraíso, para lxs toraja, siguiendo sus creencias ancestrales, solamente hay un espacio único. Para poder alcanzar esta vida permanente, a lxs difuntxs se les debe acompañar a través de un rito funerario llamado “aluk to dolo” o “camino de los ancestros”.
Según la tradición, se celebran dos funerales: uno íntimo en el momento de la muerte, y uno multitudinario un mínimo de dos o tres meses después, momento en el cual se da sepultura al cuerpo. Entre el primero y el segundo, el/la difuntx no se considera muertx del todo, sino que se le trata como a un/a enfermx: se le habla, se le viste y hasta se le da de comer. Para que el cuerpo no acabe en mal estado se embalsama con formol durante tres meses, y pasado este tiempo se usan también ungüentos a base de plantas. El segundo funeral es el más importante y tiene un aire más bien festivo: se reúnen las familias, lxs amigxs, lxs vecinxs y ahora también lxs turistas. Los meses preferidos son los meses de verano, especialmente julio y agosto, ya que es cuando lxs que viven fuera del pueblo disfrutan de vacaciones y pueden asistir a estos actos sociales y también es cuando mejor tiempo hace (menos lluvias), aunque se celebran funerales durante todo el año.
A efectos prácticos, estas celebraciones transcurren con posterioridad a la defunción para así permitir a la familia ahorrar todo el dinero necesario, dado que los sacrificios de animales, especialmente búfalos y cerdos, son símbolo de riqueza y poder. Las familias más ricas deben sacrificar 24 búfalos el tercer día del entierro, de los cuales uno ha de tener una combinación perfecta de blanco y negro y los ojos azules (el búfalo más preciado). Además, los funerales presentan diferencias según la clase social del/la difuntx y puede durar un par de días en el caso de la clase baja, y a partir de tres y hasta una semana en el caso de la clase media o alta. Durante toda esta fiesta, el/la difuntx está de cuerpo presente y se le despide con música y danzas.
Tuvimos el honor de poder asistir a un funeral y la verdad es que no nos dejó indiferentes. El guía nos informó que el mismo día había una boda, un funeral de la clase alta y un funeral de la clase baja. Elegimos el funeral de clase alta, por recomendación del guía, porque, según dijo, si ellxs tienen que elegir entre una boda o un funeral, siempre eligen el funeral, ya que a la pareja la pueden visitar más veces en esta vida, pero al/la difuntx no. También pasamos por el funeral de clase baja y os aseguro que no llega ni a la mitad del despliegue del otro funeral. Si bien el territorio Toraja se puede visitar perfectamente por libre, alquilando coche (con o sin conductor) o moto, participar en un funeral puede llegar a ser una tarea un tanto difícil debido al secretismo que hay entorno a los lugares en los que se celebran. Si se tiene la suerte de asistir a alguno, hay que saludar siempre a la familia y se debe tener en cuenta el código de vestimenta: vestir colores oscuros que cubran las piernas y los hombros.
Decorado boda toraja: en el asiento central se sientan los novios, mientras que en los asientos laterales se sientan los padres
En nuestro caso, se trataba del funeral de un señor mayor de clase alta que llevaba solamente cuatro meses muerto. Llegamos justo el primer día de la celebración, y para poder asistir al funeral, hay que pagar primero unas tasas por persona (el precio es distinto para adultos que para menores), además de llevar un regalo a la familia. Nosotr@s llevamos un cartón de tabaco, aunque se puede regalar también azúcar, y se lo entregamos a una de lxs ocho hijxs del difunto. Agradecida por el gesto, nos ofreció té y pastas.
Para llevar a cabo la recepción de lxs invitadxs, se construyen carpas de madera y bambú, tanto delante de la casa del/la difuntx como en el terreno donde se realizará la celebración durante los siguientes días. En el centro se encuentran la carpa de la familia, donde los hombres y las mujeres se sientan separados, y la “casa temporal” del/la difuntx, construida con la forma de las casas tradicionales. Las familias de clase baja no tienen permitido construir este tipo de estructura central.
Todo empieza con la preparación del cuerpo en el ataúd, acción que se realiza en la casa del difunto. Se le despide con canciones y bailes, y se les ofrece a lxs invitadxs carne de búfalo y de cerdo guisada y servida con arroz blanco. Después, el ataúd se coloca en una estructura parecida a las casas y se lleva al lugar de celebración acompañado por la multitud allí presente. Debo decir que la cantidad de turistas era tal que resultaba difícil abrirse paso para seguir la acción. Solo os digo que había hasta drones sobrevolando el sitio.
Llegados al lugar de celebración, el ataúd se sube a la estructura que presidirá el lugar el resto de días del funeral. Una vez arriba, la familia tira agua, caramelos y dinero a lxs presentes. Se realizan sacrificios de cerdos y un búfalo, para preparar la comida que se servirá, ante las cámaras de lxs turistas. Después se leen los nombres de las familias que han colaborado económicamente en el funeral. Si pagáis la entrada y lleváis regalos, estaros atentxs porque dirán vuestro nombre. Luego hicieron lo que yo llamo “una turistada”: cogieron a un grupo grande de españolxs que venían con un tour por agencia y les hicieron un homenaje en la carpa principal, después de hacerles llevar los cerdos atados con las cañas de bambú. Finalmente, el primer día de funeral acabó con una pelea de búfalos.
El funeral finalizaría días después con la sepultura del difunto en uno de los huecos excavados en roca. El ataúd se vuelve a llevar hasta allí en la estructura con forma de casa tradicional, pero el cuerpo se entierra solamente envuelto en una tela. Los encargados de excavar las tumbas son los miembros de la clase baja (antes lo eran los esclavos). En el caso que en la tumba ya haya un cuerpo enterrado, para abrir la puerta hay que sacrificar un gallo y un cerdo para apaciguar así al espíritu. En el caso de las familias pobres el gallo debe ser negro, mientras que las familias ricas sacrificarán un gallo blanco. Esta carne se cocina y se reparte entre lxs presentes, pero si sobra no se puede llevar a casa. Dado que “nuestro” difunto pertenecía a la clase alta y el tercer día se sacrificaron en su honor 24 búfalos, se le realizó un tau tau con su aspecto y se le alzó un megalito.
De izquierda a derecha: tumbas excavadas en roca; la estructura con la que se transporta el ataúd; el tau tau del difunto
Y para acabar, debo decir que asistir a un funeral toraja es todo un privilegio y una experiencia increíble debido a lo diferente que puede llegar a ser a lo que estamos acostumbradxs. La celebración y todo lo que conlleva es una buena muestra de la cultura toraja, de su manera de ver y entender la vida, de sus costumbres y de su cultura. Una experiencia totalmente recomendable. Pero, si hay que poner un pero, os diría que lo peor del entierro en sí, a parte de las matanzas de animales de las que no estoy nada a favor, es la cantidad de turistas que se reúnen. Soy consciente que también soy una turista más, pero creo que si esto se pone de moda en un futuro será insostenible y sería una pena…
La comida indonesia es tan diversa y variada como la gran cantidad de etnias que en ella habita (y es que engloba más de 17.000 islas cada una con sus peculiaridades), además ha ido recibiendo influencias china, árabe y europea. El arroz (nasi) y los fideos (mie) son la base de casi todos los platos y las especias también juegan un papel importante. La soja y sus derivados son la proteína vegetal más consumida, mientras que el pollo (ayam) y el pescado son las principales proteínas animales, aunque en las zonas no musulmanas como partes de las islas de Sulawesi y Papúa, el cerdo es una de las carnes preferidas. Diferentes variedades de fruta tropical se encuentran en abundancia (deliciosas todas, por cierto), así como magníficas verduras (¡ohh! El pak choi… definitivamente nuestro favorito).
Pantollo pammarasan: plato típico Toraja de carne de cerdo guisada con una mezcla de especies llamada pammarasan
El primer contacto con la comida indonesia lo tuvimos el año pasado en Sumatra y en Kalimantan (Borneo), cuando probamos platos tan típicos como el nasi goreng (plato a base de arroz con verduritas y especias servido con huevo frito, pan de gambas y pepino), o el tempé (soja fermentada), que no lo habíamos probado nunca y nos encantó.
Nasi goreng
Otros platos que nos enamoraron fueron la ensalada gado gado, ensalada con diferentes tipos de verduras y hortalizas aderezadas con una salsa picante, y el plátano frito (pisang goreng).
Sin embargo, esta vez os presentaré diferentes platos indonesios con pollo (ayam), los más comunes después de los platos de arroz y de fideos:
Nasi Goreng Ayam: el nasi goreng (arroz frito) ya es un plato en sí mismo, pero en este caso viene acompañado de un trozo de pollo frito. Es uno de los platos más comunes de Indonesia. Nosotr@s lo probamos en Sumatra y en Sulawesi.
Bihun Goreng: delicioso plato de fideos de arroz con pollo. También se pueden encontrar otros platos de fideos (mie) acompañados de pollo (siempre que en el nombre lleve la palabra ayam). Este en particular lo probamos en Sulawesi.
Ayam Rica Rica: pollo con una salsa muy picante y un aromático sabor a lemongrass y a hojas de lima kaffir. La misma salsa puede aderezar pescados también. Igual que el anterior, lo probamos en Sulawesi.
Soja Sauce Chicken: pollo con salsa de soja. También lo probamos en Sulawesi.
Pa’Piong: pollo adobado con especias y cocinado dentro de bambú al fuego. Se trata de uno de los platos típicos Toraja (Sulawesi), junto con el pantollo pammarasan. En nuestro caso, se trataba de un pollo entero metido en el bambú con sus huesos y todo y servido sin ningún tipo de guarnición. Os recomiendo que si lo probáis y no viene con arroz o ensalada, lo pidáis, porque si no se hace bola y cuesta tragar.
Lalapan Ayam: trozo de pollo frito servido con un gran cuenco de arroz, salsa picante y pepino, además de otras verduras. Lo comimos en Papúa.
Stik Ayam: pechuga de pollo rebozada con salsa agridulce, patatas fritas y verduras hervidas. Posiblemente el plato de pollo más parecido a la cocina europea. También lo probamos en Papúa.
Y hasta aquí mis recomendaciones. No dejéis nunca de probar platos nuevos. Seguro que os llevaréis más de una sorpresa. ¡Buen provecho!
La isla de Nueva Guinea (o Papúa) es la segunda isla más grande del mundo, después de Groenlandia (considerando Australia como un continente) y está dividida políticamente entre dos países: Indonesia (Papúa Occidental o Irian Jaya) y Papúa Nueva Guinea (país independiente). La isla de Nueva Guinea posee los bosques tropicales más extensos del planeta y una gran variedad de especies de fauna y flora únicas. También es el hogar de más de 800 etnias, que se conocen como papuanxs o austranesixs y su ascendencia se relaciona con lxs aborígenes australianxs con lxs que comparten rasgos físicos.
Por otro lado, Sulawesi, situada en el archipiélago de las Molucas, es una de las cinco islas más grandes de Indonesia y posee una forma bien curiosa. Es también uno de los lugares preferidos para lxs amantes de buceo.
Para entrar en Papúa: es necesario un permiso llamado Surat Jalan. Se tramita en la oficina de policía de Jayapura o de Wamena y es gratis. Es necesario llevar dos fotos tamaño carnet y dos fotocopias del pasaporte (página foto) y del sello de entrada al país. Una vez tramitado, haced una o dos copias del permiso por si os lo piden. Si pasáis por la comisaria de Kurima se quedarán una copia y os podrán un sello en el permiso original.
Clima: húmedo casi todo el año, siendo agosto un buen mes para hacer trekking en el valle de Baliem, aunque puede llover por la tarde-noche.
Festivales en el Valle de Baliemy en Danau Sentani: durante el mes de agosto se puede disfrutar de varias celebraciones y rituales.
Vacunas recomendadas: hepatitis B, tifus, polio y tétanus-difteria.
Malaria: se recomienda la profilaxis contra la malaria. Recomendamos acudir al Centro de Enfermedades Tropicales de vuestra ciudad para más información.
Seguro: un seguro que incluya evacuación en helicóptero. Se tardan muchas horas en llegar a un hospital mínimamente digno.
Comprar artesanía directamente en los pueblos. Así el dinero acaba directamente en manos de lxs artesanxs. Entre los recuerdos más comunes se encuentran la koteka (funda de calabaza que los hombres usan para taparse el pene) o la kapak (funda hecha de piedra), instrumentos musicales, objetos rituales, collares, etc. Hay que evitar comprar cualquier producto que contenga plumas de aves del paraíso o de casuario o cualquier producto hecho con partes de animales salvajes. No solo es ilegal, sino que contribuye a la caza y extinción de dichos animales.
Regateo: imprescindible en toda compra.
Dinero: no es fácil cambiar dinero en Papúa, lo mejor es llevar dinero cambiado con antelación.
Propinas: esperaran siempre una propina. Si queréis hacer fotos a la gente, normalmente os pedirán dinero a cambio. También podéis ofrecer tabaco.
Batería externa: muy necesaria. Durante el tour por el Valle de Baliem no hay electricidad, por lo que resultará imposible cargar nada.
El viaje a una zona tan remota implica también renunciar a muchas comodidades.
Recomendaciones de viaje – Sulawesi
Clima: tropical con altas temperaturas y lluvias todo el año, aunque la estación con menos precipitaciones va de abril a octubre.
Vacunas recomendadas: hepatitis B, fiebre tifoidea y tétanus-difteria.
Gripe aviar: se han registrado brotes de gripe aviar, por lo que se recomienda no comer carne cruda o poco hecha, incluidos los huevos.
Beber siempre agua embotellada.
Funerales Toraja: durante los meses de julio, agosto y septiembre se celebran los funerales más importantes, aprovechando la bonanza del clima y las vacaciones. Sin embargo, nunca se celebran los domingos.
En los funerales se llevan a cabo grandes matanzas de búfalos y cerdos.
Recomendaciones de viaje para ambas islas:
Maletas: Algunas compañías aéreas, en trayectos internos, no permiten más de 10 o 15 kg de peso de equipaje facturado (según la compañía aérea). Es bueno saberlo con antelación y preparar la maleta teniendo en cuenta este detalle.
¿Qué llevar?
Os vamos a dejar una lista con las cosas que nosotr@s consideramos que son necesarias:
Protección solar: crema solar, gafas, sombrero.
Buenas botas de trekking y chanclas.
Ropa de ligera de secado rápido.
Toalla de secado rápido.
Botiquín: tiritas, betadine en crema, antidiarreico, antinflamatorio, antiestamínico, sobres de suero (opcional. Recomendables en casos de diarrea), ibuprofeno, almax…
Y, sobre todo: ¡¡la cámara de fotos!!
Específico para Papúa Occidental:
Un forro polar para la noche (las temperaturas bajan considerablemente).
Saco de dormir de 10 grados y esterilla. En el Valle de Baliem dormimos en casas locales, así que les dimos buen uso.
Frontal o linterna.
Mosquitera (opcional). En el valle de Baliem no vimos ningún mosquito, pero ya que la teníamos, la usamos para protegernos de arañas y otros bichos. Lo que sí hay en abundancia son moscas.
Protección contra pulgas, especialmente si queréis dormir en casas de la gente. Nosotr@s llevábamos unas pulseras para perros pero no sirvieron de nada…
El agua para beber es agua de río hervida. Podéis llevaros algo para potabilizar el agua (opcional), como por ejemplo tintura de yodo al 2%.
Frasco de alcohol en gel para limpiarse las manos (opcional).
Específico para Sulawesi:
Ropa oscura que cubra las piernas y los hombros para asistir a los funerales.
Este año me vi golpeada por la locura total. Siempre he soñado con poder viajar algún día a Papúa para conocer sus tribus que, a pesar del paso de los siglos, siguen ancladas a sus tradiciones y a su cultura. Es como viajar al pasado, a la época de nuestros ancestros, en la Edad de Piedra. Siempre he deseado poder adentrarme en este mundo tan diferente a todo lo conocido, pero nunca me había atrevido en proponerlo de verdad. Y me vi atacada por la locura y me planté en banda diciendo que de este año no podía pasar.
Para llevar a cabo esta aventura, hemos elegido Papúa Occidental (o Nueva Guinea Occidental o Irian Jaya), o lo que es lo mismo, la mitad indonesia de la isla de Nueva Guinea o Papúa (mira que lo ponen difícil…). Pero, si bien le hemos puesto muchas ganas, la organización ha resultado ser bastante complicada, principalmente debido a que la información es más bien escasa. En un principio mi objetivo eran lxs korowai, la última tribu caníbal, que se presenta más lejana a la influencia del “hombre blanco” que lxs dani, habitantes del valle de Baliem, pero la falta de información y unos precios desorbitados acabaron por decantarnos por los segundos. Había leído que el valle de Baliem se puede hacer por libre, pero a nosotros nos parece que esto es solo apto para lxs más aventurerxs, así que hemos decidido buscar un/a guía que nos capitanee por estos lares.
Y ya que estábamos inmersos en este viaje al pasado (¡será un viaje de lo más cultural!), también hemos decidido incluir la vecina isla de Sulawesi (o Célebes) y así seguir con las tradiciones ancestrales un tanto lejanas a nuestro entender y visitar también a lxs Toraja, que tienen peculiares tradiciones ligadas a la muerte. En esta isla también visitaremos el Parque Nacional de Tangkoko para conocer al entrañable tarsero, al que no tuve el placer de conocer en Borneo, y al macaco negro crestado, endémico de Sulawesi (no me pude resistir…).
Como base, hemos optado por Singapur en vez de Yakarta como sería más normal. Nos hemos inclinado por esta ciudad porque ofrece mayor atractivo que la capital indonesia y podremos dedicarle unos días también. Igual que en el viaje del año pasado a Borneo y Sumatra, mi hermana nos acompañará una parte del viaje (Singapur y Sulawesi), y volverá a Barcelona justo cuando nosotros nos embarcaremos en la aventura papuana.
Por las condiciones particulares de este viaje, hemos optado por contar con guías expertxs en cada etapa. Consideramos que visitar a lxs danis en el Valle de Baliem puede resultar muy difícil sin un/a guía, especialmente si no se tienen conocimientos de bahasa indonesia. En el caso de Tana Toraja, si bien se puede hacer perfectamente por libre, también tenemos intención de contratar un/a guía, ya que tiene más facilidad de acceder a funerales, y, finalmente, en el Parque Nacional de Tangkoko está prohibido acceder por tu cuenta, por lo que también habrá que ir con guía… Sin embargo, Singapur lo visitaremos totalmente por libre.
Vuelos
Las páginas de las compañías aéreas indonesias no permiten el pago con tarjeta extranjera, así que hay que comprar los vuelos a través de una cuenta intermediaria.
Y aprovecho la crónica para agradecerle a mi prima el súper extraordinario logo que me ha hecho!! ¡Muchísimas gracias, Geo, por darle un toque elegante a este blog!