Llevábamos muchísimo tiempo soñando, pensando y organizando el que sería nuestro gran viaje a Japón, sin embargo, hasta este año no se pudo materializar. Con toda la información que habíamos recopilado durante este tiempo, decidimos dedicar los 24 días de los que disponíamos a Tokio, nuestro punto de entrada y salida del país, y a la región de Tohoku. Esta decisión la tomamos por dos principales razones: la primera, para huir del sobreturismo que sufren ciertas zonas del país nipón ahora mismo, y la segunda, para conocer algunas tradiciones particulares típicas de esta región. Ahora ya de vuelta a casa, no nos arrepentimos en absoluto de la decisión tomada, sin embargo, hay algunos aspectos que nos han gustado más y algunos que nos han gustado menos. ¡Veámoslos!
Lo mejor:
+ Tokio, la gran capital, nos dejó enamorados. Cada templo, cada calle, cada rincón entremezclan la tradición y la modernidad de una manera única.

+ Descubrir a los namahages en Oga, una de muchas tradiciones increíbles de Japón.
+ Conocer la historia del clan Date a través de los mausoleos y templos de Sendai y Matsushima.

+ Conocer la vida de las geishas en Sakata. Lo habitual es ver geishas en Kioto, sin embargo, ciudades más pequeñas como Sakata permiten una interacción más personal con éstas al haber menos turismo.
+ Hiraizumi fue nuestro gran descubrimiento. No es para nada un sitio turístico, pero su naturaleza, sus templos y su historia nos dejaron boquiabiertos.

+ Adentrarnos en la cultura prehistórica Jomon en Aomori nos permitió imaginarnos cómo fue la vida de los primeros habitantes del archipiélago japonés.

+ Visitamos multitud de templos y santuarios durante nuestro viaje, sin embargo, lo que más nos han impresionado fueron los torii del santuario Takayama Inari en Tsugaru, los 500 rakan de Hoon-ji en Morioka, el buda gigante de Seiryu-ji en Aomori, y la naturaleza exuberante de Yamadera en Yamagata.

+ Conocer la vida de los samuráis en Kakunodate e Hirosaki. Además, el castillo de Hirosaki es uno de los pocos castillos que se conservan desde el período Edo.

+ Conocer a los Budas vivientes que se automomificaron en vida, una de las prácticas budistas más estremecedoras.
+ La ruta de peregrinaje de Dewa Sanzan a través de una naturaleza increíble. Además, dormir en uno de los shukubos situados a los pies del monte Haguro y asistir a los rezos matutinos enriquecen esta experiencia.

+ Los onsen ryokan, uno de los lujos de Japón, pero también uno de los mayores placeres: baños de agua termal, relax, cocina kaiseki, atención en cada detalle… qué más se puede pedir…
+ En cuanto a la gastronomía, disfrutamos de muchísimos platos, sin embargo, destacaríamos el sorprendente menú de mochis de Ichinoseki y la divertida experiencia de los wanko soba en Morioka. Algo distinto que solo se puede probar en Tohoku.

Lo peor:
̶ La cantidad de turistas que visitan Tokio. Después de pasar 18 días viajando por Tohoku donde prácticamente no nos hemos encontrado con turistas, llegar a Tokio nos resultó un tanto agobiante.
̶ El cruce de Shibuya en nuestra opinión está sobrevalorado. Se trata de un cruce pequeño tan abarrotado de gente que apenas nos podíamos mover. Desde luego no fue nuestro lugar favorito de Tokio…

̶ También sumaríamos los sitios arqueológicos Jomon de Tsugaru donde a penas se puede ver más que el campo. Además, en el Museo de Tokio tuvimos mala suerte y la pieza que más ganas teníamos de ver, no estaba en exposición ese día…

̶ Probamos el sushi de cinta porque mucha gente lo recomienda diciendo que es bueno y barato y según nuestra experiencia fue todo lo contrario. El sushi llevaba demasiado wasabi y barato tampoco fue. También probamos sushi en un restaurante en Aomori, de los que lo preparan delante de los comensales, y, aunque barato no fue, podemos afirmar que fue el sushi más espectacular de nuestra vida. El pescado era fresquísimo y tenía la cantidad justa de wasabi.
̶ Conducir por Japón nos resultó un poco agobiante sobre todo en las grandes ciudades como Akita. Pero no es un punto negativo del todo ya que tener coche de alquiler nos permitió llegar a lugares increíbles que de otra manera no podríamos haber visitado.
̶ Al habernos centrado en Tohoku, nos hemos dejado muchos sitios interesantes de Japón, como Kioto u Osaka, pero ésta solo es una razón más para volver.

Un comentario en “Lo que + nos gustó y lo que –. Tokio y Tohoku”