Experiencias en Japón: onsen ryokan

El onsen ryokan combina dos conceptos de la cultura japonesa: por un lado, los onsen, o baños en aguas termales naturales, y, por otro, los ryokan o posadas tradicionales. Y aunque estos conceptos son a menudo usados como sinónimos, no lo son. Empecemos pues por el concepto de ryokan. Su origen se encuentra en el período Nara (710-794) cuando surgió la necesidad de crear alojamiento para funcionarios del gobierno o comerciantes que se desplazaban por el archipiélago y necesitaban lugares donde pasar la noche. Durante el período Edo (1603-1868), con la creación de nuevas rutas, tanto económicas como las rutas que unían Edo y Kioto, como espirituales como las rutas de peregrinación, esta oferta hotelera se diversificó dando lugar tanto a ryokans como a shukubos, o templos en lo que se podía pasar la noche. Los ryokans han ido evolucionando desde el período Edo, llegando a ser hoy en día verdaderos centros de bienestar, pero sin perder su esencia tradicional. Así pues, éstos además de alojamiento también ofrecen relax en baños onsen o sento (agua caliente, no termal) y una experiencia gastronómica kaiseki con platos típicos y productos de temporada.

En cuanto a los onsen, el término se refiere a instalaciones, ya sean un ofuro (bañera tradicional de madera de cedro), o rotenburo (piscinas al aire libre), en las que se puede disfrutar de agua termal, rica en minerales, que brota debido a la actividad geotérmica. Así pues, los onsen ryokan son ryokans que ofrecen agua termal, muchas veces situados en plena naturaleza, incluso en lo más profundo de las montañas, a las orillas de ríos o lagos termales que emanan naturalmente de la tierra.

Arquitectónicamente, los onsen ryokans siguen la estructura tradicional, construidos de madera, con puertas correderas y suelos de tatami, y con pocas habitaciones distribuidas en una o dos plantas. En la actualidad ofrecen tanto habitaciones de estilo tradicional japonés, durmiendo sobre futon en el suelo, o de estilo occidental. Independientemente del estilo, las habitaciones normalmente se distribuyen en tres zonas, una para dormir, una para descansar y disfrutar de las vistas al jardín, y una para el aseo, donde se encuentran el inodoro, la pica y la zona de baño separadas por puertas correderas. Muchos onsen ryokans ofrecen habitaciones con ofuro con agua termal, además de los baños públicos, separados por sexos, o los privados que se pueden reservar para acceder con la pareja, la familia o los amigos. Durante nuestro viaje, nos hospedamos en dos onsen ryokans, uno en Ichinoseki (prefectura de Iwate) y uno en Yuzawa (prefectura de Akita). Aunque con pequeñas diferencias que comentaremos a continuación, ambas experiencias fueron muy parecidas e igual de placenteras.

Los primero que hay que tener en cuenta es que al entrar en un ryokan hay que quitarse los zapatos, por lo que conviene llevar calcetines preparados, ya que desde la entrada hasta la habitación (donde hay zapatillas y calcetines disponibles) hay que ir descalzos. Los zapatos los devuelven al finalizar la estancia (lo que nos hizo recordar nuestra experiencia en un jjimjilbang en Corea del Sur). En uno de los ryokans nos dieron unas pulseras en las que se quedarían marcados los extras durante nuestra estancia y que se pagarían a la salida (por ejemplo, usar las máquinas de vending o las sillas de masaje), mientras que en el otro, estaba todo incluido, desde briks de leche para tomar tras el baño, helados, bebidas y hasta ramen por la noche por si nos entraba hambre. Otra diferencia entre los ryokans en los que nos hemos hospedado fue que en uno nos dieron la bienvenida con una taza de té y un dulce, mientras que en el otro no. Todo depende de la categoría y el precio del ryokan, evidentemente. En ambos ryokans el personal solamente hablaba japonés, por lo que nos comunicamos a través del traductor de Google y para saber dónde estaban la habitación, los baños o el comedor, nos dieron directamente unos mapas impresos del edificio.

Para movernos por sus instalaciones, en ambos, nos facilitaron zapatillas y una especie de pijamas de dos partes. Previo a la llegada, nos contactaron para preguntarnos la talla por lo que los teníamos preparados en la habitación. Los yukatas solamente se usan para el baño, dícese para desplazarse de la habitación a los baños compartidos o a los baños privados reservados. En ninguno de los dos ryokans en los que fuimos se permitía acceder al comedor para la cena o desayuno en yukata. De hecho, éstos ni siquiera estaban disponibles en la habitación. En un ryokan se debían pedir en recepción y en el otro había un cuarto con yukatas de diferentes tallas y colores y donde cada uno podía escoger el que quisiera.

Igual que en los baños compartidos del jjimjilbang en Corea del Sur, se debe entrar en el agua sin absolutamente nada de ropa, por lo que hay que dejarse en casa el bañador y el pudor. Aunque evidentemente, si existe la posibilidad, es mucho más fácil bañarse desnudo en un baño privado. Dado que en los ryokans en los que nos alojamos teníamos la posibilidad de reservar el onsen, optamos por esta opción. En los baños compartidos y también en los reservados, no hay toallas, por lo que hay que llevarla desde la habitación usando unos cestos preparados para este fin. Antes de entrar en el agua es fundamental ducharse usando el asiento y el cubo de madera. Además, hay que tener en cuenta que el agua termal sale muy caliente, por lo que hay un grifo de agua fría que se puede abrir para atemperarla. Por último, hay que tener en cuenta que no se debe sumergir la cabeza o el pelo.

Otra experiencia que ofrecen los ryokan son la cena y el desayuno estilo kaiseki en los que se utilizan productos de temporada para preparar platos tradicionales. Algo muy típico de los onsen ryokans son los onsen tamago o huevos cocinados usando el agua termal de los que ya os hablé. Dado que incluir la cena y el desayuno suben el precio considerablemente, nosotros los elegimos en un ryokan para poder tener así la experiencia completa, mientras que en el otro no. Ambas comidas, tanto la cena como el desayuno, nos las sirvieron en una habitación privada dentro del comedor y ambas fueron compuestas por multitud de pequeños platos. Dado que había algunos platos que se podían escoger entre varias opciones y algunos incluso se podían repetir, nos dejaron el menú impreso sobre la mesa. Aunque solamente estaba en japonés, no tuvimos problemas para entendernos, pues lo tradujimos con el traductor y fuimos señalando lo que queríamos.

Y esta fue nuestra experiencia en dos onsen ryokans en Tohoku. Ambos ryokans estaban situados lejos de cualquier ciudad y solamente fue posible acceder gracias al coche de alquiler. A pesar del precio y del difícil acceso, alojarse en un onsen ryokan es muy recomendable si buscas una relajante experiencia tradicional japonesa. Además de disfrutar de los baños termales, ofrecen la oportunidad de probar la cocina local y sumergirse en la hospitalidad japonesa, donde cada detalle está cuidado. Sin duda, es una experiencia única que merece la pena probar al menos una vez.

Avatar de Desconocido

Autor: unmundouncaminounamirada

Soy Aly, apasionada de los viajes y de capturar la belleza del mundo en mis relatos. Viajar, para mí, es una forma de mirar la vida desde otras perspectivas, y, por eso, quiero compartir contigo mi manera de descubrir el mundo, contándote mis experiencias y sensaciones en cada trayecto. Aquí encontrarás historias emocionantes, consejos útiles y fotografías que capturan la esencia única de cada destino. No se trata solo de recorrer kilómetros, sino de abrir el corazón a nuevas experiencias, sabores, sonidos y rostros que nos transforman con cada paso. Este espacio es también para ti: para que sueñes, planees y encuentres inspiración para tu próxima escapada, sin importar si viajas solo, en compañía o desde la comodidad de tu casa. Acompáñame a descubrir rincones insospechados, rutas poco transitadas y momentos que dejan huella. Porque viajar no es solo moverse, es una forma de ver la vida. ¿Listos para emprender este viaje juntos?