Seúl, la ciudad que hechiza

Nuestro viaje por el país de la calma matutina finalizó en Seúl, la capital de Corea del Sur desde la creación de la república en 1948, y capital histórica desde hace más de 600 años, teniendo su origen en el reino de Baekje, uno de los Tres Reinos de Corea. Seúl es una ciudad vibrante, moderna, que ofrece multitud de actividades y de atractivos a sus visitantes, y desde luego, nuestra favorita. Es también la mayor ciudad del país, por lo que conviene planificar bien el itinerario, más si se dispone de poco tiempo. Dado que a nosotros solamente nos quedaban tres días, decidimos centrarnos en el barrio de Myeongdong.

Llegamos a Seúl tras un trayecto de dos horas en KTX desde Daegu y, tras dejar las maletas en nuestro hotel, decidimos empezar la visita por el palacio de Changdeokgung. Este palacio declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco (1997) fue construido durante la dinastía Joseon (1392-1910) y fue el segundo palacio, después de Gyeongbokgung, en ser establecido como palacio principal.

Tras perdernos por los diferentes edificios que componen el recinto palaciego, nos dirigimos al jardín secreto de Huwon. Para acceder a este jardín, hay que comprar una nueva entrada en la que se asigna un turno, sin embargo, no hay tours en inglés a partir de la una de la tarde, por lo que nada más entrar, pudimos visitar el jardín a nuestro aire. Este jardín es considerado uno de los más importantes de toda Corea del Sur, y fue lugar de ocio de reyes y reinas.

Justo al lado del acceso al jardín secreto se encuentra el acceso a un segundo palacio, el Changgyeongung, para el cual hay que comprar una nueva entrada. Este palacio fue construido por el rey Sejong en el año 1418 para ser habitado por su padre, el rey Taejong. Merece la pena pasear por sus jardines que conducen a un gran estanque y a un invernadero.

De aquí pusimos rumbo a nuestro último destino del día, el arroyo Cheonggyencheon, que cruza las áreas céntricas de Jongno-gu y Jung-gu. Es impresionante como en medio de un mar de rascacielos haya un recorrido de unos 12 km, bordeando el arroyo que te traslada a plena naturaleza. ¡Un paseo totalmente recomendable!

Al segundo día, nos dirigimos al famoso (y muy visitado) palacio Gyeongbokgung, que, con más de 600 años de historia, fue el palacio principal durante gran parte de la dinastía Joseon.  Fue construido por el Rey Taejo en el año 1395 y es considerado el palacio real más importante.

Uno de los edificios más peculiares y bonitos es la biblioteca personal del rey. Además, es de los pocos pabellones a los que se puede acceder (dejando los zapatos en la entrada).

Otra particularidad de este palacio es el cambio de guardia. Se trata de una recreación del cambio de guardia real que se llevaba a cabo durante la época del Rey Taejo y que se puede presenciar a las 10:00 h y a las 14:00 h. Todos los miembros de la guardia van ataviados con trajes tradicionales y tocan instrumentos de la época. En nuestra opinión, de los mejores cambios de guardia que hemos podido ver. Si llegáis media hora antes, como nosotros, además de poder coger un buen sitio, podréis presenciar los ensayos previos.

Nada más salir de la parada de metro y justo antes de acceder al recinto del palacio, se encuentra el Museo Nacional de Palacios, de entrada gratuita, que reúne en su interior la historia y la cultura de la dinastía Joseon y del imperio de Corea. Si sois apasionados de la historia, es una visita totalmente recomendable.

También cerca del palacio Gyeongbokgung se encuentra el Museo Nacional Folclórico de Corea. Este museo, construido en 1992, reúne objetos y artículos relacionados con el folclore de Corea. Destaca por una preciosa pagoda y en sus jardines se pueden ver representaciones de casas tradicionales coreanas.

La siguiente parada en nuestra ruta por Seúl fue la Aldea Tradicional de Bukchon, una zona residencial tradicional de Seúl donde residían los funcionarios gubernamentales de alto nivel y la nobleza de la dinastía Joseon. Para visitar este barrio hay incluso una ruta que lleva por los puntos principales conocidos como los “ocho paisajes de Bukchon”.

Callejeando en busca de un lugar para comer, nos encontramos por casualidad con el palacio Unhyeongung, un palacio mucho más pequeño que los otros que habíamos visitado y muchísimo menos turístico. El hecho de que la entrada fuera gratuita nos hizo darle una oportunidad y lo que nos gustó fue el hecho de que la mayoría de las estancias estuviesen amuebladas, lo que ayuda a imaginar cómo podía ser la vida en esas estancias en épocas pasadas. Fue construido en el siglo XIV y fue la residencia del rey Gojong antes de que accediera al trono.

Por último, visitamos el palacio Deoksugung, que fue residencia del príncipe Wolsan, hermano mayor del Rey Sejong el Grande (1457-1494). Igual que en los anteriores palacios, en éste también se paga entrada, aunque es mucho más barata, y a pesar de no ser tan grande, al ser tan poco visitado, permite disfrutar del recinto con total tranquilidad.

Y ya despedimos nuestro segundo día en Seúl en el mercado nocturno de Myeongdong, donde disfrutamos de una buena cena en los puestos callejeros.

En nuestro tercer y último día en Seúl, madrugamos para visitar la zona desmilitarizada (DMZ) entre las dos Coreas, del Sur y del Norte. Esta zona solamente se puede visitar con un tour organizado y nosotros elegimos uno de medio día que incluía el Tercer Túnel de Agresión, el mirador Dora y la aldea de la unificación. Para esta visita es importante llevar el pasaporte, no hacer fotos y cumplir con los horarios impuestos. Aunque tuvimos dudas sobre si incluir o no esta actividad en nuestro apretado itinerario, finalmente nos pareció una visita imprescindible para conocer y entender la situación actual y pasada de los dos países.

Tras esta incursión en la turbulenta historia de Corea, nos dirigimos a nuestra última gran experiencia: visitar un jjimjilbang o sauna coreana. No pudimos dejar escapar esta oportunidad y la verdad es que fue una de las mejores experiencias de nuestro viaje, junto al templestay en el templo Bulguksa en Gyeongju.

Y, por último, subimos en teleférico al parque Namsan. Si queréis ver la puesta de sol desde arriba, os recomiendo que vayáis con tiempo. Hay muchísima gente con las mismas intenciones y se forma una enorme cola. Nosotros nos perdimos la puesta de sol, pero no nos arrepentimos de haber subido, ya que la ciudad de noche es espectacular.

Así, con Seúl a nuestros pies, nos despedimos de ésta maravillosa ciudad y también de Corea del Sur con la impresión de que fue uno de los mejores viajes. Hemos vivido experiencias increíbles, hemos conocido gente maravillosa, hemos visitado templos y palacios, hemos disfrutado de la naturaleza y nos hemos deleitados con una gastronomía exquisita. Sin lugar a duda, si tuviéramos que elegir algún país al que volver, éste sería un claro candidato.

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Autor: unmundouncaminounamirada

Soy Aly, apasionada de los viajes y de capturar la belleza del mundo en mis relatos. Viajar, para mí, es una forma de mirar la vida desde otras perspectivas, y, por eso, quiero compartir contigo mi manera de descubrir el mundo, contándote mis experiencias y sensaciones en cada trayecto. Aquí encontrarás historias emocionantes, consejos útiles y fotografías que capturan la esencia única de cada destino. No se trata solo de recorrer kilómetros, sino de abrir el corazón a nuevas experiencias, sabores, sonidos y rostros que nos transforman con cada paso. Este espacio es también para ti: para que sueñes, planees y encuentres inspiración para tu próxima escapada, sin importar si viajas solo, en compañía o desde la comodidad de tu casa. Acompáñame a descubrir rincones insospechados, rutas poco transitadas y momentos que dejan huella. Porque viajar no es solo moverse, es una forma de ver la vida. ¿Listos para emprender este viaje juntos?