Experiencias en Corea del Sur: Dormir en un hanok

Nuestra segunda noche en Gyeongju la pasamos en un hanok, una casa tradicional coreana, ya que no queríamos perdernos esta experiencia en nuestro corto itinerario por Corea del Sur. El hanok que elegimos estaba situado en la parte antigua de la ciudad, donde la mayoría de los hanok se restauraron y se convirtieron en casas de huéspedes o bien en restaurantes. Un hanok está formado normalmente de varias estancias de una o dos plantas distribuidas alrededor de un patio o jardín cuidado al más mínimo detalle al que se accede a través de unos grandes portones de madera.

Una señora mayor nos dio una cálida bienvenida y tras contarnos brevemente la historia de su hanok y explicarnos algunas reglas que debíamos seguir, nos enseñó la que sería nuestra habitación. Una norma importante es que hay que quitarse los zapatos justo antes de subir a la plataforma de madera a través de la cual se accede a las habitaciones, dejando los zapatos recogidos en los escalones de piedra. Lo primero que nos encontramos fueron unas elegantes puertas de madera y papel (hanji). Tras estas primeras puertas se encontraba una mosquitera y luego otro par de puertas de madera y papel, pero, en este caso, correderas. La gran ventana que teníamos en la habitación seguía la misma distribución.

La puerta exterior (izquierda) y la puerta interior (derecha)

La habitación era austera, pero tenía un pequeño baño con ducha. Según nos contó, el suelo era de arcilla roja y escondía en su interior un sistema de calefacción llamado ondol, que mantiene el suelo caliente durante los meses más fríos del año, aunque nosotros no lo hemos experimentado, pues fuimos en verano. Se duerme en el suelo, sobre una especie de colchón fino, al que se le añaden una manta gruesa, una colcha y una almohada justo antes de dormir. Esta fue nuestra segunda vez en Corea que dormimos en el suelo. Ya lo habíamos hecho la noche anterior en el templo de Bulguksa y veníamos con los huesos molidos. Aun así, debemos reconocer que esta vez dormimos mucho mejor. Podríamos decir que nos habíamos curtido, pero me inclino más a pensar que el fino colchón había ayudado mucho.

A la mañana siguiente nos esperaba un buen desayuno al estilo tradicional. Si bien las habitaciones fueron rehabilitadas siguiendo la arquitectura tradicional, la zona común y la cocina, que se encontraban en otro edificio que rodeaba el pequeño jardín, eran de nueva construcción, con ventanas de cristal en vez de papel, suelo de parquet en vez de arcilla y calefacción centralizada en vez del tradicional ondol. La señora nos explicó que construir casas a la manera tradicional es muy caro, y mantenerlas también. Sin embargo, ella mantiene las habitaciones tradicionales de estilo hanok gracias a las ayudas que el gobierno coreano ofrece. Mientras nos lo explicaba, nos estaba preparando delante nuestro un delicioso desayuno formado por varios platillos, como arroz con bulgogi, fideos de patata con verduras, calabacín rebozado y tortilla de cebolleta y pulpo. También lamentaba que muchas personas que visitaban su hanok le pedían desayuno occidental y café, pero ella quería conservar la tradición y solamente cocinaba platos típicos tradicionales. Para desayunar nos sentamos en el suelo alrededor de una pequeña mesa. Nos ofreció té y se quedó con nosotros para saber si nos gustaban los platos que nos había preparado. Quedó encantada al ver que lo comíamos todo muy a gusto, y nosotros también porque todo estaba delicioso.

Tras el desayuno, nos despedimos de nuestra anfitriona con un gran abrazo, y emprendimos rumbo a la parada de autobús, ya que teníamos que coger el KTX hacía nuestro nuevo destino: Daegu.

Consideraciones generales:

  • Dormir en un hanok es más caro que dormir en un hotel, pero la experiencia vale la pena. Además, nuestro hanok estaba situado cerca de todos los puntos de interés de Gyeongju, por lo que nos facilitó muchísimo la organización.
  • Algunos hanoks incluyen en su oferta clases de cocina, ceremonias del té, talleres de cerámica o juegos coreanos populares.
  • El desayuno puede variar en función del hanok pero normalmente consiste de varios banchan o pequeños platos.
  • Para ver o conocer un hanok no es necesario pasar la noche ya que también los hay que se han restaurado en restaurantes. Incluso en algunos se puede comer sentado en el suelo al estilo tradicional.  
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Autor: unmundouncaminounamirada

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