Gyeongju, una visita al pasado

Gyeongju fue la capital del antiguo reino de Silla (57 aC-935 dC) y actualmente es considerada “un museo sin paredes” debido al vasto patrimonio cultural que esta ciudad alberga, y por estas razones, no podía faltar en nuestro itinerario. Igual que en Busán, dedicamos a esta ciudad dos días, de los cuales, uno lo dedicamos a uno de sus principales atractivos: el templo Bulguksa y la gruta de Seokugram, considerados Patrimonio cultural por la Unesco y tesoros nacionales. Sin embargo, no fue simplemente una visita, sino toda una experiencia: conocer la vida en el templo y adentrarnos en la religión budista a través del templestay.

Al segundo día, tras finalizar nuestras actividades en el templestay, pusimos rumbo a conocer la ciudad de Gyeongju. Esta vez, para alojarnos, elegimos un hanok, o casa tradicional coreana, sumando así otra experiencia más. Y la verdad es que fue la mejor elección, no solo por la experiencia en sí, sino también porque se encuentra en el barrio de Hwangnidan-gil, un barrio constituido por casas tradicionales reconstruidas, la mayoría reformadas en casas de huéspedes o en restaurantes, que, además, se encuentra a un paso de todos los puntos de interés de Gyeongju.

A diferencia de los días anteriores, un sol abrasador nos dio la bienvenida, por lo que, aprovechamos el buen tiempo y caminamos hasta nuestro primer objetivo: el Museo Nacional de Gyeongju. El museo es gratuito y merece totalmente una visita. Esta formado por diferentes pabellones, que exhiben varios tesoros nacionales, unidos por un gran jardín en el que se exhiben pagodas y otros restos arquitectónicos de la dinastía Silla, tanto budistas, palaciegos o funerarios, excavados del palacio Donggung, las tumbas Daereungwon y diferentes templos. Solo para poner algunos ejemplos de la magnitud de este museo, uno de los pabellones recoge en sus tres plantas la historia de la dinastía Silla (Silla History Exhibition Hall), otro pabellón reúne en sus dos plantas los restos de palacio Donggung (Wolji Exhibition Hall), mientras que otro muestra artefactos provenientes de los templos más importantes de la dinastía Silla (Sila Art Exhibition Hall).

Tras una breve parada para comer, nos perdimos por el área histórica de Gyeongju, empezando por el observatorio Cheomseongdae, el observatorio astronómico más antiguo del este de Asia, y una de las instalaciones científicas más antiguas, que data del año 647.

Seguimos por el parque de los túmulos, o Daereungwon (también de entrada gratuita), con un total de 23 tumbas que albergan los restos de reyes y nobles de la dinastía Silla. Desde aquí, se puede seguir por diferentes caminos hasta las tumbas reales de Oreung o hasta la escuela de confucionismo, además de simplemente disfrutar de la naturaleza.

Dado que el día se acercaba a su fin, pusimos rumbo al palacio Donggung y su estanque Wolji, también conocido como Anapji. El palacio, durante la dinastía Silla, era utilizado para las celebraciones más importantes de la nación, pero hoy en día está en ruinas y solamente se conservan tres pabellones a la orilla del gran estanque. El momento más esperado es cuando el sol se pone y las luces iluminan dichos pabellones.

Aunque se nos hizo de noche, no quisimos perder la ocasión de visitar la única tumba real abierta: la tumba Cheonmachong. Teníamos muchísima curiosidad por saber cómo serían estas tumbas-túmulos por dentro, aunque ya os adelanto que no esperéis que se parezcan a una tumba egipcia. Debajo del gran montículo de tierra se esconde un sarcófago de madera junto a un rico ajuar de oro y cerámica. En esta tumba, además, hay un pequeño museo que explica el proceso de realización de las tumbas, así como, el proceso de excavación de esta misma. Las reliquias originales se exhiben en el Museo Nacional de Gyeongju.

Y ya, tras un último paseo por el barrio, volvimos a nuestro hanok. Al día siguiente temprano, nos tocó volver a la parada de tren de KTX para seguir rumbo a Daegu.

Avatar de Desconocido

Autor: unmundouncaminounamirada

Soy Aly, apasionada de los viajes y de capturar la belleza del mundo en mis relatos. Viajar, para mí, es una forma de mirar la vida desde otras perspectivas, y, por eso, quiero compartir contigo mi manera de descubrir el mundo, contándote mis experiencias y sensaciones en cada trayecto. Aquí encontrarás historias emocionantes, consejos útiles y fotografías que capturan la esencia única de cada destino. No se trata solo de recorrer kilómetros, sino de abrir el corazón a nuevas experiencias, sabores, sonidos y rostros que nos transforman con cada paso. Este espacio es también para ti: para que sueñes, planees y encuentres inspiración para tu próxima escapada, sin importar si viajas solo, en compañía o desde la comodidad de tu casa. Acompáñame a descubrir rincones insospechados, rutas poco transitadas y momentos que dejan huella. Porque viajar no es solo moverse, es una forma de ver la vida. ¿Listos para emprender este viaje juntos?