Parque Nacional de Isalo – belleza en estado puro

El parque nacional de Isalo fue creado el año 1962 y goza de una extensión de unas 80.000 hectáreas de formaciones geológicas espectaculares que datan del Jurásico. Con unas altitudes de entre 500 y 1300 metros, en él se unen desde escarpadas paredes rocosas, vastos prados y hasta profundos valles que albergan multitud de especies animales y vegetales, muchas de ellas endémicas. Este enclave, que reúne diferentes ecosistemas paradisíacos en uno, se encuentra situado en el territorio de la etnia bara y el pueblo más cercano es Ranohira, al que lo separan unas 4 horas de coche de Toliara.

parque isalo

Para visitar este maravilloso y enorme parque existe la posibilidad de realizar varias excursiones, algunas hasta de varios días, acampando en el parque, y para ello hay que entrar acompañadx obligatoriamente de un/a guía. Nosotros elegimos el tour de 6 horas que une la cascada de las Ninfas (Cascade des Nymphes) con dos piscinas naturales, la Azul (Piscine Bleu) y la Negra (Piscine Noir), que se encuentran a unos 10 km de distancia la una de las otras. En caso que no queráis caminar durante todo el trayecto o no podéis hacerlo por la razón que sea, se puede hacer en coche una parte, siempre hablándolo por adelantado con el/la guía. Por otro lado, al ser un tour tan largo se puede comer dentro del parque en una zona ya preparada con este propósito. Para ello hay dos posibilidades: que os llevéis vosotrxs la comida o bien que os la preparen allí. Si queréis que os la preparen también hay que avisar con un día de antelación. Nosotros preferimos el menú del parque que consistía de ensalada, carne asada a la barbacoa de carbón (pollo o pincho de cebú) y fruta de postre, en nuestro caso, piña. Elegimos el pollo y estaba durísimo, tanto que lo llamamos “pollo deportista” jajajaja.

zona comedor
Zona habilitada para comer

El tour comienza con una fuerte, pero corta subida hasta alcanzar la parte alta. Una vez en la cima, el camino se vuelve más fácil y ofrece unas vistas espectaculares de las paredes rocosas areniscas que seguro que os recordaran al Gran Cañón. Durante este trayecto cuyo destino es la Cascada de las Ninfas se pueden observar diferentes especies de insectos, y de plantas endémicas, aloes, kalanchoes…, entre las cuales la más espectacular es la pata de elefante (Pachypodium rosulatum), un arbusto con una preciosas flores amarillas que a mí me pareció un baobab en miniatura (aunque no tienen nada que ver el uno con el otro).

pata de elefante

Durante este mismo trayecto es posible también adentrarse en la cultura y las tradiciones malgaches. La presencia de tumbas temporales, de tumbas permanentes y de algún que otro ataúd son los primeros indicios de unas tradiciones ligadas a la muerte muy interesantes. El ritual fúnebre de los malgaches recibe el nombre de famadihana y aunque presenta diferencias entre las tribus sí tiene una base común: la exhumación de lxs difuntxs. Este proceso se lleva a cabo unos 5 años después del entierro (según cada tribu) y es un momento de reunión familiar y de gran celebración. Los restos se llevan a casa entre bailes y cánticos, se les cambia la mortaja y se les habla con total normalidad, como si aún estuvieran entre lxs vivxs. Esta celebración puede durar desde dos días y hasta una semana, según el grupo étnico y sus protocolos. Otra característica es que no hay cementerios en Madagascar, no como en el resto del mundo, no. Muchas tribus, como lxs sakalaba, lxs betsileo o lxs merina, entierran a sus difuntxs en tumbas o mausoleos situados en sus propias tierras normalmente en zonas altas y secas a las que el agua no las pueda alcanzar. Lxs betsileo y lxs merina, por ejemplo, lleva a cabo la famadihana cada 3, 5 o 7 años según las posibilidades de cada familia para cambiar los sudarios de lxs difuntxs y también para reunir a toda la familia. Aunque un mausoleo reúne los restos de una familia entera, los huesos de los hombres y las mujeres no pueden mezclarse, excepto si son un matrimonio. Si un/a familiar muere lejos de casa, se le entierra en una tumba provisional hasta que puedan llevarlx a la tumba familiar. Para estos traslados se utilizan los mismos pous pous con los que la gente se desplaza por el país. Una bandera colocada en el lado izquierdo puede indicar que el ataúd está transportado a su tumba, mientas que si ésta está colocada en el lado derecho los huesos son trasladados. El primer día de fiesta, justo antes de sacar los restos, normalmente se sacrifican animales (cebús o cerdos). A diferencia de las otras tribus, lxs sakalaba, que decoran sus tumbas con los cuernos de los cebú sacrificados, exhuman solamente los restos de los miembros de la realeza.

mausoleos
Mausoleos

Y volviendo a lxs bara, la tribu de pastores de cebú que habitan las desérticas llanuras que rodean el parque de Isalo, éstxs consideran que el cuerpo tiene dos almas: una en la carne y otra en los huesos y es por esta razón que tienen dos tumbas, una temporal y una definitiva, permanente. Los restos se depositan en un ataúd de madera o de metal, según el poder adquisitivo de la familia (por lo general los ataúdes de metal son más caros) y se colocan en cuevas naturales (la tumba temporal) hasta que el cuerpo se descomponga por completo. Aproximadamente, tras discurrir 4 o 5 años, los restos son sacados, limpiados y abrillantados con grasa de cebú y son trasladados a la tumba definitiva que, al contrario de la primera, suele estar ubicada en lugares inaccesibles situados a gran altura. A menudo los encargados del entierro deben descolgarse por las laderas de las montañas para acceder a estas tumbas. Una vez en la tumba permanente, los huesos no se vuelven a exhumar. La cueva que acogió temporalmente los restos no se puede volver a usar ya que allí se quedó el alma de la carne y para que quede constancia de ello se dejan los féretros vacíos.

Y acabado este paréntesis cultural, estas creencias ligadas a la muerte, ¿no os recuerdan a las tradiciones y las costumbres de lxs toraja en Sulawesi (Indonesia)?

ataúd
Posiblemente el ataúd más fotografiado.

Siguiendo con nuestro trayecto por el parque, por fin nos encontramos con la Cascada de las Ninfas. Un precioso enclave que no tiene nada que ver con las formaciones rocosas y la sequedad del entorno que habíamos vistos durante el trayecto hasta allí. La cascada parece más bien situada un bosque tropical, un enclave casi paradisíaco. Os podéis bañar en sus aguas frescas o simplemente admirar el paisaje mientras descansáis. Lo que sí os digo es que se llena bastante al reunirse muchos grupos grandes, especialmente de jubiladxs francesxs o alemanxs, así que lo mejor es ir o bien muy temprano antes de que lleguen lxs demás o bien más tarde cuando ya se hayan ido. Nosotros llegábamos justos cuando se iban todxs así que pudimos disfrutar en total tranquilidad.

cascada ninfas
Cascada de las Ninfas

Después del baño, retomamos nuestro camino hasta la zona para comer de la que nos separaban unos 10 km de trayecto a través de una pradera seca y sin apenas sombra. Durante este trayecto conocimos otra tradición bara, esta vez relacionada con los matrimonios. Los jóvenes que desean casarse deben robar un cebú para así demostrar su hombría y su valentía. Además últimamente se ha puesto de moda robar más de un cebú y alimentar así un gran negocio. Los cebús son muy importantes para lxs bara ya que su riqueza se calcula en función de cuántos de estos animales posee un hombre, y es que, además, a cuántos más cebús, más esposas puede uno tener. Por lo tanto, esta costumbre, por todo lo que conlleva, resulta muy peligrosa ya que solo hay dos posibilidades: que consigan robar al animal o que mueran en el intento. Para poder eliminar el rastro de las pisadas normalmente queman la yerba tras su paso, y he aquí el gran problema: el fuego descontrolado llega a expandirse y quemar todo lo que encuentran a su paso, incluso los bosques protegidos del parque nacional, destrozando así el frágil ecosistema ya que estos incendios periódicos limitan la regeneración del bosque y amplían las praderas.

Por lo que nos dijeron hubo un gran incendio dos años antes de nuestra visita y a medida que avanzamos en nuestro itinerario pudimos observar árboles cuyos troncos aún se estaban recuperando de las quemaduras. Pero no fueron solamente los árboles y demás plantas los que sufrieron los daños, sino también los lémures. Los únicos lémures que aún se pueden ver con facilidad son los lémures de cola anillada (Lémur catta), pero solamente en las cercanías de la zona habilitada para comer donde se reúnen para ver si pueden pillar algo de fruta. Está prohibido alimentarlos así que os recomiendo que no lo hagáis. Pero ya os hablaré con más detalle de este hermoso primate que dio vida al rey Julien en la película de Madagascar en el próximo post sobre la Reserva de Anja para no alargar demasiado esta historia.

lémur

Después de comer seguimos con nuestro paseo por el parque hasta alcanzar las dos piscinas naturales. A medida que avanzamos a través del bosque nos fuimos adentrando en un ecosistema mágico, paradisíaco, sacado de cuento. Definitivamente ¡vale muchísimo la pena el paseo! Aquí os dejo aquí algunas fotos, aunque el paisaje al natural es muchísimo más precioso.

piscinas naturales
Trayecto, Piscina Azul y Piscina Negra

Y ya descubiertas finalmente las dos piscinas naturales, acabó nuestro itinerario por el parque. Esta experiencia nos llevó casi todo el día, pero la aventura no acabó aquí. Antes del atardecer nos dirigimos a la ventana de Isalo,  un agujero en una pared de roca a través del cual se puede ver como el sol va bajando para finalmente esconderse tras el horizonte. Este enclave se encuentra a unos 10 km de Ranohira, a las afueras del  parque nacional, y el paisaje que lo rodea es magnífico, lo único malo es la cantidad de gente que se acumula con el mismo propósito. Al final eso de “inmortalizar el momento para siempre” acaba siendo una batalla campal de cámaras y brazos que se olvidan de disfrutar de ese momento tan bellamente inmortalizado. Nosotros nos dimos por vencidos en esta batalla y nos contentamos con una foto hecha antes de que llegara la gente y una cuando ya se fueron todos, y disfrutamos sentados en un lateral de una preciosa puesta de sol.

ventana de isalo
Ventana de Isalo: antes de la puesta de sol, durante y después de que se haya marchado la gente.

Y ahora sí que ya se ha acabado. Definitivamente fue un día aprovechado al máximo en el que nos deleitamos con paisajes increíbles, unas piscinas naturales paradisíacas y, además, aprendimos un montón sobre la cultura bara. En conclusión, si vuestra intención es ver muchos lémures, este parque no es la mejor opción ya que debido a los incendios constantes éstos se adentran cada vez más en lugares inaccesibles, sin embargo por la belleza de sus paisajes es una parada, en nuestra opinión, imprescindible.

Recomendaciones finales para este parque:

  • En esta zona hace un calor tremendo, a diferencia de la reserva de Analamazaotra y del parque de Ranomafana donde pasamos frío. Así que no os olvidéis de la crema solar, un sombrero para protegeros del sol y mucha agua.
  • Aunque el trayecto por lo general es llano, en algunos tramos presenta cierta dificultad.
  • Dado que es posible bañarse en las piscinas naturales, llevaros también el bañador y una toalla de secado rápido. Por favor, tened cuidado con la crema solar y el antimosquitos para no contaminar el agua del parque.
  • Ni que decir que os llevéis zapato cómodo para la caminata.
  • Por último, pero no menos importante, muchas ganas de conocer y disfrutar.
  • Y una curiosidad a tener en cuenta: los lugares u objetos que se considera que tienen «alma» no se puede señalar con el dedo (tumbas, baobabs sagrados, etc).
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Autor: unmundouncaminounamirada

Soy Aly, apasionada de los viajes y de capturar la belleza del mundo en mis relatos. Viajar, para mí, es una forma de mirar la vida desde otras perspectivas, y, por eso, quiero compartir contigo mi manera de descubrir el mundo, contándote mis experiencias y sensaciones en cada trayecto. Aquí encontrarás historias emocionantes, consejos útiles y fotografías que capturan la esencia única de cada destino. No se trata solo de recorrer kilómetros, sino de abrir el corazón a nuevas experiencias, sabores, sonidos y rostros que nos transforman con cada paso. Este espacio es también para ti: para que sueñes, planees y encuentres inspiración para tu próxima escapada, sin importar si viajas solo, en compañía o desde la comodidad de tu casa. Acompáñame a descubrir rincones insospechados, rutas poco transitadas y momentos que dejan huella. Porque viajar no es solo moverse, es una forma de ver la vida. ¿Listos para emprender este viaje juntos?

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