Nunca me ha gustado seguir los imprescindibles para visitar en cualquier lugar o ciudad. Creo que cada uno tiene sus propios gustos e intereses y que hay mil y un itinerarios para cada persona, pareja, familia o grupo. En esta crónica os voy a proponer un trayecto por París un tanto diferente. Lo he llamado París de las tinieblas porque todas las visitas tienen que ver con el misterio, la oscuridad, los eventos históricos o la muerte, todas ellas relacionadas con la ciudad de las luces. Precisamente, París recibe también el sobrenombre de la ciudad de la luz (Ville Lumière) por adoptar el alumbrado público con lámparas de aceite y antorchas durante el siglo XVII debido a la alta inseguridad durante la noche. Posteriormente este nombre se amplió al ser considerada como centro de las artes y de la educación. ¡Empecemos!
Espectacular Moulin Rouge. Este cabaret parisino fue construido en 1889 y fue el emblema del erotismo de su época. Muchos célebres artistas, como Henri Toluse-Lautrec o Auguste Renoir, entre otros, encontraron en este lugar su inspiración. Se realizan tres actuaciones diarias los 365 días al año y en el momento de la reserva (a través de su página oficial) se puede escoger la opción con comida/cena o simplemente con una copa de cava. No es necesario ir de etiqueta pero sí se pide vestir de manera formal (nada de bermudas, chanclas, etc.).

Visitar alguno (o todos) de los cementerios más famosos de París: el cementerio de Père Lachaise, el más grande de París y uno de los más conocidos del mundo, el cementerio de Montparnasse o el cementerio de Montmartre. Además de que podréis encontrar algunas tumbas de celebridades, lo más interesante son las trabajadas decoraciones de estas.

Tour gratuito nocturno que explique los misterios y las leyendas del centro de Paris. Detalles de la catedral de Notre Dame, leyendas de la ciudad y apuntes históricos desconocidos os descubrirán una nueva faceta de París. Aunque el tour se presente como “gratuito”, sí que hay que pagar una propina, según el criterio de cada cual.

Catedral de Notre Dame. Esta catedral de estilo gótico ubicada en la Île de la Cité, donde la leyenda del jorobado de Notre Dame, Quasimodo, cobró vida de la mano de Víctor Hugo, empezó a construirse el año 1163 y fue finalizada a principios del siglo XIV. Entra en la categoría de las tinieblas justamente por sus gárgolas, esos monstruos carismáticos que protegieron la catedral desde sus inicios y velaron siempre por París.

Las catacumbas de París. Una red de más de 300 km de túneles utilizados en un inicio como canteras de piedra caliza, se transformaron en un osario a finales del siglo XVIII debido a la falta de salubridad de los cementerios. En un principio los huesos se depositaron de manera desordenada al ser simplemente lanzados por un antiguo pozo de explotación de la cantera. No fue esta 1810 cuando Héricart de Thury decidió ordenar las osamentas, disponiendo los huesos largos y los cráneos de forma decorativa. El túnel abierto al público mide 1,5 km de largo y para llegar hay que bajar unos 130 escalones que se corresponden a unos 20 metros bajo tierra. Con la entrada normal se accede sin guía, pero no os preocupéis que no tiene pérdida.

Se puede comprar una entrada combinada de las catacumbas con la Cripta Arqueológica (Crypte Archéologique), que se encuentra delante de la catedral de Notre Dame. La cripta es una muestra de la antigua ciudad romana de Lutencia, ubicada en la Île de la Cité y rodeada por el río Sena.

La plaza del Ayuntamiento de París (Hôtel de Ville). Durante el Antiguo Régimen servía para ejecuciones públicas. Aquí se llevaron a cabo decapitaciones y descuartizaciones y se quemaron vivas las acusadas de brujería.

La Conciergerie. El Museo de la Conserjería, un antiguo palacio real sede de la monarquía francesa entre los siglos X y XIV reconvertido en una prisión durante la Revolución Francesa de la que muy pocos salieron con la cabeza sobre los hombros. Actualmente alberga el Palacio de Justicia. Hay la posibilidad de comprar una entrada combinada con la Sainte Chapelle.

La Sainte Chapelle, también conocida como la capilla real de la Île de la Cité, es una iglesia gótica con dos capillas sobrepuestas, con altos vitrales de dos metros de alto, una joya de la arquitectura gótica. Fue construida para albergar las reliquias adquiridas por el rey Luis IX de Francia. La capilla inferior albergaba a la gente común, mientras que la superior era destinada a la corte del rey.

El Panthéon. El Panteón de los Franceses Ilustres, como se le conoce, fue el primer monumento de París de estilo neoclásico, construido entre 1764 y 1790. Utilizado tanto con fines religiosos como patrióticos, en su interior se encuentran enterrados personajes famosos franceses, como lo son Víctor Hugo, Alejandro Dumas, Jean Monet y muchos otros. Lo sorprendente es que solamente tres mujeres están enterradas aquí, una de ellas siendo Marie Curie, premio Nobel en Física y Química por sus descubrimientos.

El Palacio Nacional de los Inválidos (Hôtel des Invalides). Complejo arquitectónico construido por Luis XIV para dar cobijo a los veteranos de guerra inválidos. Actualmente está reconvertido en varios museos (museo de la Armada, museo de la Artillería y el museo de Historia Contemporánea) y en su interior descansan los restos de Napoleón Bonaparte.

La Plaza de la Bastilla (Place de la Bastille). Situada en el antiguo emplazamiento de la fortaleza de la Bastilla, destruida durante la Revolución Francesa. El año 1794, una vez retirados los restos de la fortaleza, se instaló aquí una guillotina y se ejecutaron hasta 73 personas. La columna que preside la plaza, la Columna de Julio, fue construida en 1833 bajo el reinado de Luis Felipe I de Francia para conmemorar la Revolución de 1830.

La plaza de la Concordia (Place de la Concorde). Esta plaza, situada al final de los Campos Elíseos, ahora está coronada por un enorme obelisco de Ramsés II saqueado de Egipto (Luxor) con una antigüedad de más de 3.000 años, pero en 1779 cuando finalizó su construcción recibía el nombre de Plaza de Luis XV. Durante la revolución francesa se convirtió en el escenario de ejecución de más de 1.200 personas. En ellas perdieron la cabeza María Antonieta, Luis XVI y Robespierre.

El Arco de Triunfo. Construido para celebrar las victorias de Napoleón y su ejército, alberga la tumba del soldado desconocido homenaje a todos los franceses no identificados que dieron la vida por su patria durante la Primera Guerra Mundial. Hay que pagar entrada para subir a lo alto del arco, pero, una vez arriba, se pude disfrutar de unas vistas tremendas de la torre Eiffel y de los Campos Elíseos.

El Palacio de Versalles. Finalmente también he incluido el Palacio de Versalles en esta lista de las tinieblas tanto por los excesos de los monarcas que en él residieron como porque su Galería de los Espejos fue escenario de relevante importancia el año 1919, ya que aquí se firmó el Tratado de Versalles que puso fin a la Primera Guerra Mundial. Actualmente declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, fue construido por el Rey Sol, Luis XIV, ampliando el pabellón de caza de su padre Luis XIII, y sirvió de residencia de la monarquía hasta la Revolución Francesa. Al encontrarse en la vecina ciudad de Versalles, se puede llegar en tren, en bus o en tour organizado.

Estas son las opciones que más me han sorprendido del París de las tinieblas, pero las opciones son infinitas. Tomaros vuestro tiempo, investigad lo que más se acerque a vuestros intereses y disfrutad de esta magnifica ciudad.
