Kuala Lumpur – de la tradición a la modernidad

Kuala Lumpur es la capital de Malasia y la mayor ciudad del país. Fue fundada en 1857 entre las orillas de dos ríos y es por esta razón su nombre significa ‘confluencia embarrada’. Kuala Lumpur es una ciudad moderna, actual, muy bien comunicada, en la que se entremezclan culturas y tradiciones. Una ciudad que ofrece mucho a los sentidos de los viajeros que se aventuren por sus calles.

Pasamos en esta increíble ciudad solamente un día, sirviéndonos como puerta de entrada a nuestro viaje y como puente que une Borneo y Sumatra. El primer contacto lo tomamos nada más tomar tierra a las 9 de la mañana, después de 21h de vuelos y escalas, mecidos por las fuertes turbulencias, y volvimos a esta ciudad 11 días después, al final del viaje por el Borneo malayo. Para llegar al centro, desde el aeropuerto, hay tres opciones: tren, bus y taxi, y estos mismos medios de transporte se pueden utilizar también para moverse por la ciudad. Lo único malo de esta ciudad es que no está preparada para pasear y moverse a pie. Apenas hay pasos de peatones y tampoco tienen muchas aceras, así que caminar se convierte en una especie de aventura.

En el poco tiempo que pasamos aquí solamente pudimos visitar lo básico: las torres Petronas y las Batu caves. También probamos de ir al mariposario porque a mi hermana le hacía mucha ilusión pero entre que nos perdimos, nos paramos que si a tomarnos un té con bolas negras, que si un helado de durian, llegamos justo cuando había cerrado (cierra a las 18:00).

Batu caves

La primera parada de nuestro periplo por Kuala Lumpur fueron las cuevas Batu. Para llegar hay que coger el monorraíl en KL Sentral y bajar en la parada con el mismo nombre.

Batu Caves - entrada
Entrada al templo hindú de Batu Caves

Batu Caves es un templo hindú (el más importante fuera de la India), dedicado al dios Murugan, que se encuentra a unos 13  km al norte de la ciudad. La entrada al templo está presidida por una estatua dorada del dios Murugan, dios de la guerra y de la victoria, de unos 43m de altura, aunque los verdaderos guardianes son los macacos de cola larga, atentos a cualquier movimiento y preparados para un ataque en cualquier momento jajaja. Para acceder al templo hay que subir 272 escalones.

Macaco
Macaco de cola larga atento a cualquier movimiento.

Si bien la cueva en sí, sus paredes naturales, como entra la luz y como la naturaleza se va adueñando del sitio nos gustaron bastante, hay que decir que nos decepcionó un poco. Está llena de obras, ya que están ampliando el templo hindú, que en mi opinión desmerecen un tanto el entorno.

Batu caves - paredes
Las paredes de la cueva.

Torres Petronas

Las torres Petronas se construyeron 1998 y son todo un símbolo de Kuala Lumpur. Se puede subir a la pasarela que une los pisos de las plantas 41 y 42 y también al observatorio situado a la plata 86. Para subir a las torres hay que madrugar mucho o comprar un tour con antelación para evitar hacer cola. Nosotros, la verdad, no subimos. Nos contentamos con las vistas desde fuera y dimos un paseo por los alrededores.

Torres Petronas - día
Las torres Petronas

Aprovechamos para verlas de día y de noche. Además, por la tarde hacen espectáculos de agua y luces desde las 19:00 hasta las 22:00, cada media hora. Si bien las torres son impactantes y resultan muy fotogénicas, el espectáculo que hacen no nos impresionó. Nos sentamos en el parque, de cara a las torres y la música a penas se escuchaba, sin contar con que el espectáculo es bastante corto.

Torres Petronas - fuentes
Espectáculo de luces y sonidos delante las torres Petronas.

Por la noche fuimos al Sky Bar del hotel Traders. Aunque no es obligatoria la etiqueta, nosotros nos arreglamos un poco, por si acaso. Nos resultó muy fácil entrar, simplemente lo decimos en la entrada y ya nos llevaron al ascensor para subir hasta la planta 33 donde se encuentra el bar. Los mejores sitios, los de al lado de la ventana, normalmente ya están reservados, pero hay una esquina donde se pueden hacer fotos. También nos tomamos unas copas, ya que estábamos. Los precios de las bebidas son muy parecidos a los españoles. Cada uno probó una copa distinta, pero a mi parecer, la mejor fue la que me pedí yo y que se llamaba chi chi (sí, sí, ¡este es el nombre!) y que lleva coco, leche, vodka y piña.

Torres Petronas - noche
Las torres Petronas. Vista desde el Skybar.

Aunque nuestra estancia fue corta, Kuala Lumpur nos hizo tener ganas de más y no descartamos volver para disfrutar de esta ciudad.