Bon appétit, París!

Crêperie, bistró, brasserie, salón de thé… sea cual sea el sitio dónde vayáis a comer, los platos franceses no os dejarán indiferentes. La gastronomía francesa, patrimonio Inmaterial de la Humanidad desde 2010, ha marcado la gastronomía mundial tanto en cuanto a las técnicas como al uso y la calidad de los alimentos. Dicho esto, hay un par de cosas que debéis tener en cuenta al viajar a París. La primera es que os resultará difícil encontrar una buena relación calidad-precio. El mejor truco es alejarse de las zonas más turísticas, y en caso de dudas, comprobad las valoraciones de anteriores comensales. Otro dato a tener en cuenta es que los restaurantes abren de 12:00 a 14.00/15:00 a mediodía y de 19:30 a 23:00 para las cenas, aunque en las zonas turísticas se pueden encontrar algunos que abran durante todo el día.

Muchos platos que probamos (sopa de cebolla, confit de pato, tartare, crème brûlée, macarons etc.) fueron increíblemente sabrosos, pero en esta crónica os hablaré de algunas experiencias que creo que no debéis perderos en un viaje a París:

Desayuno francés

Pan de baguette recién horneado, un croissant tremendo, mantequilla, mermelada, zumo de naranja y un café. Un desayuno que os dará las energías suficientes para afrontar el día.

desayuno

Creps saladas o dulces

Seguramente las creps dulces las conozcáis ya, pero lo que no os podéis perder bajo ningún concepto son ¡las creps saladas!

crep

Galette

Una especie de crep, originaria de la zona de Bretaña, rellena de queso, jamón, patatas y hasta huevo frito… Las hay para todos los gustos y son una apuesta segura. A diferencia de las creps normales, en este caso se utiliza harina de trigo sarraceno.

gallete

Raclette i/o pierrade

La raclette y la pierrade, originarias de Suiza y adoptadas por lxs parisinxs, son primas hermanas e incluso las podéis probar juntas. La raclette lleva queso que se funde en unas bandejitas individuales, patatas hervidas y embutidos. La pierrade hace referencia a la plancha eléctrica sobre la que se cocina la carne (pollo, pato, ternera, cordero). Tanto en el primer caso como en el segundo, la manera tradicional de comerlo es cortando un trozo de patata hervida, sobre ella se coloca embutido (en el caso de la raclette) o carne asada (en el caso de la pierrade) y finalmente queso fundido.

raclette

Fondue

De fondue, originarias de la región de Savoie, las hay de dos tipos: de queso (normalmente una mezcla de unos 3 quesos, a los que se les pueden añadir setas, champagne, etc.) o de carne (ternera, pato, cordero). La primera se sirve normalmente con pan duro que se moja en la mezcla mágica de quesos, mientas que la segunda es una fondue de aceite caliente en el que se van friendo poco a poco los trozos de carne servidos con varios tipos de salsas. ¡Tremendas las dos! Y lxs más golosxs pueden disfrutar también de una fondue de chocolate acompañada de fruta.

fondue

Escargots

Una opción para lxs más atrevidxs puede ser la de probar los caracoles a la francesa horneados con mantequilla mezclada con perejil y ajo. ¡Ojo los alérgicos! Xavi descubrió que los caracoles le dan alergia. Tiene alergia a los ácaros, pero por lo visto hay posibilidad de alergia cruzada con los caracoles de tierra y la experiencia nos dio un buen susto. Por suerte se solucionó con un antiestamínico y todo acabó en risas y bromas. ¡Súper caracol! jaja

caracoles

Apéritif

Otra experiencia que no os podéis perder es tomaros un apéritif. Un aperitivo… qué tiene de interesante, diréis. Pues que el aperitivo francés es algo especial y es que se trata de una copa de alcohol que se toma sobre todo a media tarde y sirve para abrir boca de cara a la cena. La copa más preciada es la de kir, una mezcla de vino blanco dulce con casis (grosella negra).

kir

Vin chaud

Y ya para acabar, si viajáis en invierno como nosotros, debéis tomaros un vino caliente aromatizado con especies (canela, clavo, anís estrellado…) y rodajas de naranja.

vino

 

Así pues, buscad siempre un rincón en el que disfrutar al máximo de la gastronomía francesa y probad cada día un plato nuevo. Bon appétit!