Lxs toraja son un reducto de religión cristiana dentro del país con más musulmanes del mundo, y aunque sean cristianxs, conservan aún parte de sus creencias y prácticas ancestrales, como son las ligadas a la muerte. Si bien uno de los principales atractivos es tener el privilegio de asistir en algunos de los funerales que se celebran, la región cuenta también con otros puntos de interés como podrían ser los arrozales de Deri, las piedras megalíticas de Bori, los pueblos de Palawa y Ke’te Kesu, las cuevas funerales de Londa, las tumbas de los bebés de Kambira, las tumbas reales de Suaya o los tau tau de Lemo.

Como éramos tres, decidimos recorrer la zona en coche con guía y la verdad es que no nos arrepentimos. Las carreteras son malísimas y el tráfico, semejante a una carrera de obstáculos. Además, gracias al guía aprendimos un montón sobre la cultura toraja. Para acceder a cualquier punto de interés hay que pagar una entrada, y por eso, en el momento de negociar el precio es importante definir claramente qué es lo que se incluye: coche con solo conductor, guía, gasolina, regalos para los funerales, las entradas, las comidas… Es posible contratar un/a guía una vez en Tana Toraja o con antelación, negociando el precio y el itinerario antes de llegar en el destino.

Y, ¿qué se puede ver en Tana Toraja?
Tangkonan o casas típicas
Los pueblos típicos torajas más conocidos son Palawa o Ke’te Kesu, siendo este último declarado Patrimonio Mundial por UNESCO. Pero no hace falta ir hasta allí para ver tangkonan porque los hay diseminados por todo el territorio. De hecho nuestro guía paraba delante de las casas y entrábamos en sus patios para hacer fotos aunque la familia estuviera dentro, como si la propiedad privada no existiera. Hay que decir que las antiguas casas que aún se conservan por ser construidas por sus antepasados ya no están actualmente en uso puesto que estas construcciones solamente disponen de una estancia para toda la familia. Ahora enormes casas modernas comparten espacio con las tradicionales. Lo que sí aún están en boga son los alang o graneros, dado que estos determinan el poder adquisitivo de la familia.

Los arrozales
Todo el territorio toraja está rodeado de campos de arroz que pueden llegar a dar hasta tres cosechas al año, dependiendo de la cantidad de agua disponible. Impresiona ver que todo el trabajo es manufacturado y que son las propias familias las que se encargan de todo el proceso: desde la preparación del campo, a la plantación, a la recogida, a la separación del grano y hasta su secado.

Los arrozales de Deri son las terrazas de cultivo de arroz más grandes, aunque cuando nosotr@s fuimos el terreno estaba seco y no impresionaban tanto.

Mercado de Rantepao
El mercado se celebra todos los días, pero se venden búfalos solamente los martes y los sábados. Los búfalos en venta son principalmente destinados al sacrificio en los funerales, pero también a las peleas o a trabajar la tierra. El búfalo más preciado es el que tiene una combinación perfecta de blanco y negro, y aún más si tiene los ojos azules. El precio va bajando a medida que el color blanco disminuye. Las hembras son las menos codiciadas ya que no tienen costumbre de consumir su leche y además solo se permite sacrificar una búfala el primer día de funeral.

En el mismo mercado también se puede visitar la zona de venta de cerdos, también destinados a los sacrificios, pero también para el consumo familiar. Hay dos apartados: uno en el que se venden los cerdos de particulares, que van atados a palos de bambú, y otro para las empresas dedicadas a la cría donde los cerdos se encuentran reunidos en cuadras. La verdad, muy triste verlos así…

Los gallos de pelea son otro atractivo de este mercado. Aunque las peleas de gallos sean ilegales en todo el país, aquí aún se practican. Para ello, muchas veces se eligen zonas alejadas donde la policía no puede llegar.

De allí se accede a la zona de «restauración», a la de venta de pescado, carnes y frutas, y también a la de comercio de ropa y demás productos.

Piedras megalíticas
Los megalitos solamente se construyen para los miembros de clase media-alta y clase alta que han sacrificado 24 búfalos en el funeral. Ésta es una costumbre que se lleva a cabo en todo el territorio toraja, aunque con ligeras diferencias entre el sur y el norte. En el norte solamente se alza un megalito alto, mientras que en el sur se erigen tres megalitos más pequeños que representan la vida (temporal), la muerte y la vida (permanente). El conjunto megalítico de Bori es el mayor de todos.

Los Tau Tau
Los tau tau son figuras hechas normalmente de madera, aunque los hay también de piedra, que recrean los rasgos físicos del/la difuntx al/a la que representan. Para ello se utiliza la madera del árbol de la jaca (Jack tree) por ser muy resistente al paso del tiempo y por tener un color muy parecido al de su piel. Esta tradición se remonta al siglo XVI (y aún perdura) e, igual que en el caso de las piedras megalíticas, solamente se realizan para lxs difuntxs que han tenido un sacrificio de 24 búfalos en el funeral. Dado que lxs toraja creen que los regalos hechos a los tau tau llegan a la otra vida, se les regala comida y agua, aunque ahora se les da también dinero y tabaco. Es por esta razón que tienen una mano extendida para recibir los regalos y la otra para dar las gracias. Los tau tau de Lemo son de los más conocidos.

Las cuevas funerales de Londa
Lxs toraja tienen la costumbre de excavar sus tumbas en montañas o rocas para así volver a unirse con la naturaleza después de la muerte, aunque en el pasado las cuevas también eran un lugar de descanso eterno. Las cuevas funerales de Londa son una muestra excelente de estos cementerios tan peculiares. ¡Ojo! Tocar los cráneos es tabú.

Las tumbas reales de Suaya
En esta montaña, en desuso actualmente, solamente están enterrados los miembros de clase alta animistas que no han profesado ninguna otra religión. Lxs que se han convertido a cristianismo o se han casado con miembros de otra religión están enterrados en el suelo.

Tumbas de bebés de Kambira
Otra costumbre peculiar que ya se ha perdido es la de enterrar a lxs bebés que morían antes de que les saliesen los dientes en un árbol de la jaca. Estxs recibían un entierro diferente al de lxs adultxs y se enterraban de pie para así unirse con la madre naturaleza.

Después de esta experiencia, aunque asistir a un funeral toraja es lo más codiciado y una experiencia extrañamente interesante, os recomiendo una visita al territorio toraja para conocer no solo sus costumbres y tradiciones más ancestrales, sino también para disfrutar del entorno y sus bonitas vistas, de los pueblos y mercados, de la gastronomía y, por supuesto, de su gente, siempre sonriente y dispuesta a recibir con los brazos abiertos a todxs lxs visitantes.
